Tower Bridge en Londres: entradas, suelo de cristal y cuándo se abre en 2026

TL;DRCruzar el Tower Bridge de Londres es totalmente gratis; solo se paga la entrada a la Tower Bridge Exhibition, donde un adulto abona 18 libras (unos 74 €), un niño de 5 a 15 años 9 libras y los menores de 5 años entran gratis. Hasta el 1/9/2026 hay una oferta de verano con precio de 15,80 libras para adultos. El gran atractivo del interior es el suelo de cristal suspendido a 42 metros sobre el Támesis, aunque desde ahí no podrás fotografiar el puente por fuera. El puente se abre unas 800 veces al año, es decir, una media de dos veces al día, y verlo gratis desde la orilla es, para muchos, mejor experiencia que la exposición de pago. El horario es a diario de 9:30 a 18:00 (última entrada a las 17:00), en Navidad cierra y en Año Nuevo abre a las 10:00. Las mejores fotos del puente por fuera las conseguirás en el parque Potters Fields o en el muelle de Butler’s Wharf.

Cuando Lukáš y yo volvimos a Europa después de un año en Canadá, nuestro presupuesto estaba muy ajustado y recorríamos Londres sobre todo en bicis alquiladas. Fue justo entonces cuando por primera vez apareció ante nosotros en todo su esplendor el Tower Bridge de Londres, y aunque lo conocíamos de cientos de fotos, en vivo aquella enorme construcción nos dejó completamente sin aliento.

Las libras que teníamos preferimos invertirlas en comida caliente y café, así que nos conformamos con admirar el puente por fuera y fotografiarlo desde la orilla. No entramos a la exposición de pago, pero me informé absolutamente de todo, porque me fascinaba cómo funciona en realidad este gigantesco rompecabezas victoriano.

Si tienes pensado ir a Londres, seguro que te preguntas si merece la pena pagar la entrada o si te bastará con cruzar el puente totalmente gratis. En esta guía te desgloso al detalle las dos opciones y añado un montón de consejos prácticos para tu visita.

Resumen

  • Cruzarlo a pie es gratis: Pasear por el puente y fotografiarlo desde la orilla no te costará ni una libra.
  • Exposición de pago: La entrada a la Tower Bridge Exhibition (torres, pasarelas y sala de máquinas) cuesta habitualmente 18 libras (unos 74 €).
  • Suelo de cristal: Está a 42 metros sobre el río y es el gran atractivo de la parte de pago, pero desde él no podrás fotografiar el puente por fuera.
  • Apertura del puente: Ocurre unas 800 veces al año y verlo desde la calle es una experiencia fantástica y totalmente gratis.
  • Sala de máquinas victoriana: Está incluida en la entrada, pero hoy las viejas máquinas de vapor solo se ven de forma estática.
  • Las mejores fotos: Para la toma perfecta acércate al parque Potters Fields o al muelle de Butler’s Wharf.
  • Reserva con antelación: Si quieres entrar, compra las entradas online; en taquilla suele haber largas colas.

Entradas y horario del Tower Bridge en 2026

Quiero recalcar de entrada lo más importante: cruzar el puente a pie o ver de cerca cómo se abre es totalmente GRATIS. Puedes pasear por él cien veces de un lado a otro y nadie te pedirá ni una sola libra. Solo se paga la entrada a la parte de pago, llamada Tower Bridge Exhibition. Esta alberga las dos torres históricas, el famoso suelo de cristal de las pasarelas superiores y también las antiguas salas de máquinas victorianas.

Tipo de entradaPrecio habitualOferta de verano (hasta 1/9/2026)
Adulto£18,00 (~74 €)£15,80
Reducida (senior, estudiante)£13,50 (~55 €)
Niño de 5 a 15 años£9,00 (~37 €)£7,90
Menores de 5 añosgratisgratis

Una vez que abres la cartera, el precio incluye la visita completa de todo el interior. Subirás a las dos torres monumentales y los más atrevidos caminarán por el suelo de cristal, que cuelga a 42 metros sobre el Támesis. La experiencia se completa con la entrada a las salas de máquinas victorianas, donde puedes echar un vistazo a los enormes mecanismos originales. Si viajas con niños, quizá busques una entrada familiar más ventajosa, pero mejor comprueba sus condiciones antes en la web, porque cambian a menudo.

Cuándo puedes irHorario
A diario (lunes a domingo)09:30 – 18:00 (última entrada 17:00)
24, 25 y 26 de diciembreCerrado
1 de enero (Año Nuevo)Abre a las 10:00

💡 Nuestro consejo: Compra las entradas a la exposición con antelación en towerbridge.org.uk para asegurarte la hora, o cógelas a través de GetYourGuide si quieres combinarlas con otros monumentos. Pero te lo digo con total sinceridad: las mejores fotos del puente están fuera y son gratis. Dentro como mucho fotografiarás tus zapatillas sobre el cristal, mientras que desde la orilla este símbolo de Londres luce muchísimo mejor.

Cuándo visitar el Tower Bridge

La capital británica tiene su encanto en cualquier estación, pero para visitar la zona del Támesis recomiendo más bien los meses de primavera u otoño. En verano se agolpan multitudes enormes de turistas junto al puente y en invierno puede molestarte el viento cortante que llega desde el agua.

Si sueñas con fotos preciosas sin cientos de desconocidos en el encuadre, tendrás que madrugar un poco y llegar temprano por la mañana. Hacia las ocho encontrarás en la orilla solo a algún corredor y a gente que va deprisa a la oficina, lo que te dará espacio para las mejores tomas.

En cuanto a la hora del día, es absolutamente clave consultar de antemano el horario oficial de apertura del puente. Si consigues cronometrar tu paseo justo en el momento en que los enormes brazos empiezan a abrirse, tendrás la mejor experiencia posible de toda la excursión.

Al anochecer y de noche toda la estructura está maravillosamente iluminada y ofrece un ambiente completamente distinto. Puedes pasear tranquilamente por la orilla sur, sorber un té caliente y ver cómo los contornos azules y blancos se reflejan en la superficie oscura del Támesis.

Cuándo se abre el Tower Bridge

El Tower Bridge es un puente basculante. Dos enormes brazos se abren como un gigantesco balancín y dejan pasar barcos altos hasta un imponente ángulo de 86 grados. Todo el espectáculo dura solo unos minutos, pero te garantizo que no le quitarás ojo.

Entre los viajeros circula a veces el mito de que el puente solo se abre en ocasiones excepcionales. En realidad se abre unas 800 veces al año, lo que da de media al menos dos veces al día. ¿Y lo mejor? Ver este milagro de la ingeniería directamente desde la orilla es totalmente gratis.

Los barcos deben reservar el paso al menos un día antes, así que los horarios exactos cambian constantemente. Antes de salir a la ciudad, echa un vistazo a la web oficial (Bridge Lift Times), donde encontrarás el horario actualizado de aperturas. Nosotros preferimos comprobarlo ya durante el desayuno, para no perdernos el espectáculo.

💡 Consejo para la mejor foto: Si quieres cazar la toma perfecta del puente abierto, evita las multitudes de la propia acera. Una vista preciosa de la apertura la conseguirás desde la orilla sur, junto a los modernos edificios de More London o desde el césped del Potters Fields Park.

Cómo llegar al Tower Bridge

El puente une ambas orillas del Támesis justo al lado de la icónica fortaleza de la Tower of London. Si vas en metro, lo tienes más cerca desde la estación Tower Hill, en la orilla norte. Desde ahí llegas al puente andando cómodamente en apenas siete minutos. Otra opción práctica para la orilla sur es la estación London Bridge, desde donde hay alrededor de un kilómetro.

¿Quieres darle un toque especial al camino hacia este orgullo londinense? Súbete al barco Uber Boat by Thames Clippers y baja en el muelle de Tower Pier. Llegar al puente por el agua le da a toda la experiencia otra dimensión. Por cierto, todas las rutas y horarios los consultas fácilmente en la web oficial de TfL.

Los alrededores del puente son preciosos e invitan a largos paseos en ambas direcciones. En la orilla norte, además del castillo, descubre una joya escondida: St Katharine Docks, donde amarran yates de lujo. Al sur no puedes perderte el paseo de More London y el crucero de guerra HMS Belfast, que verás desde la misma orilla.

Dónde alojarse cerca del Tower Bridge

Alojarte en esta parte de Londres es una gran ventaja, porque lo tienes a un paso no solo del puente, sino también de otros monumentos famosos y estaciones de metro. Los hoteles de la zona suelen ser algo más caros, pero esa vista matinal a menudo vale cada libra gastada.

Para quienes buscáis la mejor vista directamente desde la habitación, el clásico absoluto es The Tower Hotel, situado literalmente al alcance de la mano de la torre norte. Si te gustan el diseño moderno, la tecnología inteligente y precios más razonables, echa un vistazo al citizenM Tower of London, que además tiene un bar en la azotea estupendo.

A las familias con niños puedo recomendarles con total tranquilidad el Novotel London Tower Bridge, que ofrece habitaciones más amplias y desayunos excelentes. Si te apetece un poco de lujo y máxima comodidad, no te equivocarás con el Hilton London Tower Bridge o con el elegante Leonardo Royal London City. Muy cerca de allí encontrarás también el DoubleTree by Hilton Tower of London, donde te recibirán con su tradicional galleta caliente.

¿Tower Bridge o London Bridge?

Esta es probablemente la confusión más habitual con la que te toparás en la capital británica. La gente suele pensar que ese puente precioso y ornamentado con dos torres se llama London Bridge, pero es un error garrafal.

El verdadero London Bridge está un poco más arriba, río arriba, y es un puente de hormigón totalmente corriente y sobrio, sin torres ni adornos de ningún tipo. El Tower Bridge, en cambio, es ese icónico galán de finales del siglo XIX, con sus tirantes azules y su calzada basculante.

Con esta confusión se vincula una de las leyendas urbanas más famosas, que cuenta que el empresario estadounidense Robert McCulloch compró en 1968 el viejo London Bridge creyendo que compraba precisamente el precioso Tower Bridge. Lo mandó desmontar, trasladar a Arizona y reconstruir en la ciudad de Lake Havasu City, donde sigue en pie hoy.

Durante años se dijo que el estadounidense quedó amargamente decepcionado al desembalar las piedras en el desierto. Sin embargo, su propio nieto y los vendedores británicos desmintieron después este divertido mito, porque McCulloch supuestamente sabía perfectamente desde el principio que compraba el puente corriente. Al parecer solo alimentaba en silencio el rumor, porque a su nueva ciudad del desierto le suponía una enorme publicidad gratis.

8 cosas que ver y hacer en el Tower Bridge

1. Cruzar el puente a pie es una gran experiencia gratis

Si viajas con presupuesto ajustado como nosotros al volver de Canadá, tengo la mejor noticia posible para ti. Pasear por el propio puente no te costará absolutamente nada, porque es una vía pública normal por la que a diario pasan miles de personas.

Puedes pasear a tu antojo por las aceras a ambos lados de la calzada, admirar los enormes tirantes azules y disfrutar de las vistas de los modernos rascacielos acristalados a lo lejos. Tampoco pagas nada si te paras a estudiar de cerca los complejos remaches y el revestimiento de piedra de la parte baja de las torres.

Por mi investigación y por leer muchos foros de viajes, resulta que a la mayoría de los turistas esta experiencia gratis les basta de sobra. Si no eres un enamorado empedernido de la historia ni necesitas a toda costa pisar el suelo de cristal, el dinero que ahorres en entradas puedes gastarlo tranquilamente en algo rico de comer.

2. Tower Bridge Exhibition y cuánto cuesta la entrada

Si decides explorar las entrañas de esta famosa construcción, tendrás que comprar la entrada a la llamada Tower Bridge Exhibition. El precio habitual para un adulto es de 18 libras (unos 74 €), los niños de cinco a quince años pagan 9 libras y los más pequeños entran totalmente gratis.

Además, en verano de 2026 hay una promoción especial, Great British Summer Savings, gracias a la cual puedes conseguir las entradas algo más baratas, en concreto por 15,80 libras para adultos. También estudiantes y jubilados disponen de entrada reducida si presentan un documento válido.

Con una sola entrada tienes acceso a la torre norte y a la sur, puedes recorrer las altas pasarelas superiores y, al final, visitar las viejas salas de máquinas victorianas. Las entradas puedes reservarlas sin problema a través de la plataforma GetYourGuide, aunque por supuesto también las consigues en la web oficial towerbridge.org.uk.

3. El suelo de cristal y la adrenalina en lo alto del Támesis

El mayor atractivo de la exposición de pago es sin duda el suelo de cristal (glass floor), añadido a las pasarelas superiores a finales de 2014. Está a 42 metros sobre el río y ofrece una vista bastante insólita de lo que pasa bajo tus pies.

Se compone de seis enormes paneles y su capacidad de carga es tan extrema que encima podrían estar de pie sin peligro dos grandes elefantes o varios taxis londinenses clásicos. Cuando te animas y te subes a él, verás muy por debajo los autobuses rojos circulando y los peatones bulliciosos.

Pero debo advertirte de una decepción muy frecuente que la gente menciona en las reseñas. Cuando estás dentro sobre este suelo, no puedes fotografiar el perfil icónico del propio puente, porque estás sencillamente encerrado dentro de él. Si tienes miedo a las alturas, no te preocupes: a los lados de la pasarela queda una franja estrecha sin cristal por la que puedes pasar con seguridad.

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4. Las salas de máquinas victorianas o Engine Rooms

Tras bajar de las altas torres, la entrada te da derecho a visitar las llamadas Engine Rooms, situadas a un paso del extremo sur del puente. Aquí precisamente se esconde el corazón técnico original de la construcción, que funcionó durante más de ochenta años.

Aquí verás enormes máquinas de vapor, calderas de carbón y grandes acumuladores que originalmente generaban la energía a presión para levantar la calzada. Estas máquinas estuvieron en funcionamiento hasta 1976, cuando toda la mecánica fue sustituida por un moderno sistema electrohidráulico.

Es un sitio fantástico para los amantes de la técnica y la historia, pero la experiencia de otros viajeros incluye una advertencia importante. Estas máquinas históricas ya no funcionan de verdad hoy en día; se trata más bien de una exposición museística estática. Así que quien espere ruidosos y silbantes pistones de vapor en pleno funcionamiento podría salir algo decepcionado.

5. Cuándo se abre el puente y cómo cronometrar esta experiencia

Ver con tus propios ojos cómo la enorme calzada se separa y empieza a elevarse hacia el cielo es simplemente mágico. Este espectáculo se produce unas 800 veces al año, lo que sale a una media de dos aperturas diarias, pero los horarios cambian de forma muy irregular.

Los dos enormes brazos, que técnicamente se llaman basculantes, pueden elevarse hasta un ángulo de 86 grados y todo el proceso, con el paso del barco incluido, dura unos cinco a ocho minutos. Verlo desde abajo, desde la orilla o directamente desde el borde de la calzada separada, es una experiencia por la que no se paga absolutamente nada.

La clave del éxito es mirar de antemano la web oficial en la sección lift times, donde encontrarás el horario exacto de las aperturas previstas con días y semanas de antelación. Los barcos deben solicitar el paso con al menos 24 horas de antelación y, por ley, tienen prioridad absoluta sobre el tráfico rodado, así que puede ocurrir que el puente corte la circulación incluso en plena hora punta.

6. Los mejores lugares para la foto perfecta del puente

Fotografiar directamente desde la acera del puente está bien, pero así como mucho captarás los detalles de la estructura de acero. Si quieres tener esa clásica toma de postal de toda la construcción, tienes que acercarte a las orillas cercanas.

Mi consejo favorito absoluto es el parque Potters Fields, en la orilla sur, donde tienes un césped verde precioso y una vista despejada de las dos torres. Por la mañana hay una calma maravillosa y la composición con el Támesis en primer plano queda impecable en las fotos.

Otro sitio estupendo es el muelle de Butler’s Wharf, un poco más allá, desde donde consigues un ángulo algo más dramático y al fondo te caben también los modernos rascacielos del distrito financiero. En la orilla norte te recomiendo la zona de St Katharine Docks, en concreto el punto junto a la estatua de la Chica con el Delfín, donde el puente te servirá de escenografía épica.

7. La fascinante historia de su construcción y su esqueleto de acero

Cuando a finales del siglo XIX creció bruscamente el número de habitantes del este de Londres, la gente necesitaba con urgencia un nuevo paso sobre el río. El problema estaba en el tráfico fluvial, que necesitaba acceso libre al ajetreado puerto del Pool of London, así que un puente bajo clásico quedaba descartado.

En el concurso de arquitectura acabó ganando el proyecto del arquitecto municipal sir Horace Jones y del ingeniero John Wolfe Barry. La construcción duró ocho largos años, entre 1886 y 1894, y en la obra participaban a diario más de cuatrocientos trabajadores esforzados.

Mirándolo desde fuera, uno pensaría que es una maciza fortaleza de piedra, pero es todo lo contrario. La base de ambas torres es un enorme esqueleto de acero, que consumió más de once mil toneladas de acero. El arquitecto Jones lo mandó revestir con granito de Cornualles y piedra de Portland, sobre todo para que el nuevo puente encajara visualmente con el vecino castillo histórico de la Tower of London.

8. Momentos famosos: el autobús volador y los cambios de color

A este lugar se asocian un montón de anécdotas históricas increíbles, y la mejor de todas ocurrió en diciembre de 1952. El conductor del autobús de dos pisos número 78, Albert Gunter, subió al puente justo en el momento en que, por un fallo de la señalización, la calzada empezaba a levantarse.

En lugar de pisar el freno y arriesgarse a caer al abismo que crecía, Gunter aceleró y con el enorme autobús saltó por encima de la brecha de casi dos metros hasta la otra mitad del puente, todavía sin levantar. Por este acto heroico, con el que salvó a los pasajeros, recibió entonces una recompensa de diez libras.

También es interesante la historia de la propia pintura de la estructura. El color original del puente era marrón chocolate, que al parecer era el color favorito de la reina Victoria. No fue hasta 1977, con motivo del jubileo de plata de la reina Isabel II, cuando el puente recibió esa famosa pintura roja, blanca y azul, de la que surgió poco a poco la elegante combinación azul y blanca de hoy.

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Historias que no conoces sobre el Tower Bridge

El autobús que saltó el puente que se abría

¿Conoces esas películas de acción en las que el héroe salta con el coche un puente que se abre en el último momento? En Londres esta locura ocurrió de verdad. Era el 30 de diciembre de 1952 y el conductor Albert Gunter conducía tranquilamente su double-decker de la línea número 78.

De repente, ante él empezó a levantarse el lado sur de la calzada, a pesar de que las luces de aviso no lucían en absoluto y el timbre callaba. Albert tuvo una fracción de segundo para elegir y, en vez del freno, pisó a fondo el acelerador. El autobús de dos pisos y siete toneladas y media saltó con éxito el abismo de casi dos metros hasta la orilla norte opuesta, que todavía no había logrado despegar del suelo.

Todos los pasajeros sobrevivieron a esta hazaña de especialista, aunque el cobrador se rompió una pierna. Gunter recibió por su presencia de ánimo una recompensa económica de diez libras de su empresa y otras treinta y cinco de la ciudad. Para mí es una historia absolutamente increíble y siempre me imagino las caras atónitas de aquellos veinte pasajeros.

La piedra que es solo un disfraz

Cuando miras el puente desde la orilla, apuesto a que te parece una fortaleza medieval maciza e inexpugnable. Pero las apariencias engañan y en realidad estás viendo un moderno esqueleto de acero. Durante la construcción consumió más de 11.000 toneladas de acero y lo mantienen unido unos increíbles 13 millones de remaches.

Los constructores simplemente revistieron con astucia toda la estructura con granito de Cornualles y caliza de Portland. Este macizo disfraz de piedra no surgió por casualidad, sino por motivos puramente estéticos. Los arquitectos tenían que garantizar que la nueva construcción no rompiera el carácter histórico del castillo de la Tower of London, situado justo al lado.

El puente que no paraba de cambiar de color

Hoy no podemos imaginar este monumento sin sus icónicos colores brillantes, que atraen a fotógrafos de todo el mundo. Pero el tono original de finales del siglo XIX era completamente distinto: marrón chocolate. Se dice que era el color favorito de la reina Victoria de entonces.

Antes de la Segunda Guerra Mundial el monumento incluso se pintó de gris para servir de camuflaje contra los bombardeos. Su aspecto actual el puente no lo obtuvo hasta mucho después, en 1977. Entonces lo repintaron de rojo, blanco y azul en honor al jubileo de plata de la reina Isabel II. Los elementos basculantes en azul y blanco, por tanto, no son históricamente originales.

Ocho años y 432 obreros

Construir este gigantesco balancín basculante no fue nada fácil y la obra se llevó ocho largos años. De 1886 a 1894 trabajaron en ella 432 obreros al día y hubo que hundir los cimientos unos ocho metros hasta el fondo del río. Todo el proyecto lo dirigieron el arquitecto Horace Jones y el ingeniero jefe John Wolfe Barry.

Hoy los pesados brazos ya los levanta la electricidad, pero originalmente el puente lo impulsaban enormes máquinas de vapor. Los obreros tenían que echar carbón sin parar bajo las calderas para generar el vapor del ingenioso sistema hidráulico. Para la época era, simplemente, un milagro tecnológico, y Londres no pasó a la moderna electrohidráulica hasta 1976.

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Qué ver cerca del Tower Bridge

Si ya tienes explorados los alrededores del puente y piensas adónde ir después, he preparado para ti un montón de material inspirador. Desde la orilla sur puedes pasear cómodamente junto al río o coger el metro y descubrir otros rincones de la ciudad.

Y si eres de buen café, echa un vistazo a nuestra guía de las mejores cafeterías de Londres: hemos elegido solo locales con una valoración superior a 4,6 en Google.

A un paso del parlamento se alza la Abadía de Westminster, lugar de coronaciones y tumbas reales, al que también puedes entrar gratis para el Evensong.

¿Te gustan la historia y el arte? Entonces no te pierdas el British Museum: la entrada es gratuita y en nuestra guía encontrarás lo que no debes saltarte en un par de horas.

  • No dejes de leer nuestra gran guía sobre qué ver y hacer en Londres, donde encontrarás un mapa detallado.
  • Justo al lado del puente se encuentra la famosa fortaleza sobre la que escribimos en el artículo Tower of London.
  • Si te encantan las vistas desde las alturas, echa un vistazo a nuestros consejos sobre la famosa noria London Eye.
  • Para el ambiente real y el cambio de guardia tienes que acercarte a la residencia del rey, de la que trata el artículo Palacio de Buckingham.
  • Y si viajas con niños o eres tú mismo fan de la magia, no puedes saltarte el estudio de Harry Potter en Londres.
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Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta la entrada al Tower Bridge?

La entrada a la exposición cuesta normalmente 18 libras para adultos y 9 libras para niños de cinco a quince años. En los meses de verano suelen estar disponibles entradas promocionales con ligeros descuentos, pero los niños menores de cinco años entran siempre gratis.

¿Es gratis cruzar el Tower Bridge?

Sí, cruzar a pie por las aceras junto a la calzada es totalmente gratuito, ya que se trata de una vía pública normal. Solo se paga si quieres entrar dentro de las torres, subir al suelo de cristal y visitar las salas de máquinas victorianas.

¿Cuándo está abierto el puente para los visitantes?

La exposición de pago está abierta todos los días de 9:30 a 18:00 horas, siendo la última entrada a las torres principales a las 17:00. Durante las fiestas navideñas, del 24 al 26 de diciembre, permanece cerrado, y en Año Nuevo abre a las 10:00.

¿Con qué frecuencia se levanta el puente?

El puente se levanta para el tráfico fluvial unas 800 veces al año, lo que supone una media de dos levantamientos al día. Sin embargo, los horarios exactos cambian constantemente según las necesidades de los barcos, por lo que es necesario consultar el calendario oficial en la web.

¿Cuál es la mejor forma de llegar al puente?

La forma más cómoda es a través de la estación de metro Tower Hill, en las líneas District y Circle, desde donde se tarda solo unos siete minutos a pie hasta la torre norte. También puedes utilizar la estación London Bridge en la orilla sur, a la que llegan las líneas Northern y Jubilee.

¿Se pueden llevar perros dentro de la exposición?

Sí, esta es una de las excepciones muy agradables entre los monumentos londinenses, ya que puedes llevar a tu perro bien educado a la exposición. Podrá acompañarte a las torres, a las pasarelas acristaladas y a las antiguas salas de máquinas.

¿Es la exposición accesible?

Puedes acceder a todas las plantas de ambas torres principales mediante amplios ascensores, por lo que la visita con cochecito o en silla de ruedas no supone ningún problema. El acceso a las cercanas salas de máquinas también es accesible.

¿Cuánto dura la visita al interior?

Si quieres recorrer tranquilamente ambas torres, disfrutar de las vistas desde el suelo de cristal y estudiar las máquinas en las Engine Rooms, reserva unos 90 minutos. Los visitantes rápidos que no se detienen en cada panel informativo pueden hacerlo en menos de una hora.

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