Cuando en 2017 Lukáš y yo recorrimos Alaska en nuestro gran road trip, teníamos claro que el Kenai Fjords National Park era una parada obligatoria. Todavía recuerdo el zarandeo brutal del barco —tan salvaje que no me quedó más remedio que reírme a carcajadas— y la huida a toda prisa de los kayaks cuando el guía vio a un oso nadando directamente hacia nosotros. Fue una experiencia para toda la vida, y mereció cada centavo gastado. 😅
El glaciar Aialik brillaba ante nosotros en un azul intenso y majestuoso, y cuando un bloque enorme se desprendió con un estruendo ensordecedor y se precipitó al océano, olvidamos por completo que ya no sentíamos los dedos de los pies. Este parque nacional es crudo, salvaje e increíblemente fotogénico; aunque es uno de los más pequeños de Alaska, los recuerdos que te lleva permanecerán contigo para siempre.
Si estás leyendo esto y te preguntas si merece la pena pasar frío en el barco, créeme que sí. Aquí te cuento qué crucero elegir, dónde dormir en Seward, qué ropa llevar y cuánto cuesta toda esta aventura alaskeña. 😉

Resumen para los que no tienen tiempo de leer el artículo completo
- Base principal: La puerta de entrada al parque es el pequeño pueblo portuario de Seward, al que se llega cómodamente en coche desde Anchorage por la pintoresca Seward Highway.
- La mejor experiencia: Un crucero de día completo (Kenai Fjords National Park cruise) hacia los glaciares Aialik o Holgate. Verás bloques de hielo desprendiéndose, ballenas, frailecillos y leones marinos.
- Acceso en coche: El único lugar del parque al que puedes llegar por carretera es el Exit Glacier. Puedes hacer una caminata corta hasta él, aunque prepárate para comprobar con tus propios ojos lo rápido que se está derritiendo.
- Para senderistas: Si tienes buena forma física y no te asusta el desnivel, lánzate al Harding Icefield Trail, uno de los recorridos de un día más bonitos y exigentes de toda Alaska.
- Consejo práctico: Sube al barco con varias capas de ropa de abrigo y pastillas para el mareo, porque las aguas del Golfo de Alaska pueden ser muy crueles con el estómago. 😉
Cuándo ir al Kenai Fjords National Park y cómo llegar
Planificar un viaje a Alaska requiere cierta estrategia, porque la temporada turística es muy corta y el tiempo hace lo que le da la gana. Nosotros llegamos a mediados de julio, lo que resultó ser una elección ideal, aunque debo advertirte que en esas fechas los precios del alojamiento se van a las nubes.
Cómo llegar a Seward y al parque nacional
La logística es, por suerte, más sencilla de lo que parece. La mayoría de los viajeros vuelan a Anchorage —desde ciudades españolas como Madrid o Barcelona hay vuelos con escala— y desde allí es una ruta directa y espectacular hacia el sur por la famosa Seward Highway. El trayecto dura unas dos horas y media o tres en tiempo neto, aunque te aseguro que tardarás bastante más, porque pararás constantemente en los miradores a fotografiar el paisaje. El pueblo de Seward está justo al final de esa carretera y es el principal puerto y la entrada al propio parque nacional. También puedes llegar desde Anchorage en el tren panorámico Alaska Railroad, toda una experiencia en sí misma, aunque algo más cara que alquilar un coche. Una vez en Seward, el Exit Glacier está a pocos minutos en coche, pero para llegar al resto del parque solo puedes hacerlo por mar o en hidroavión.
Cuál es la mejor época para visitar
La temporada alta en Alaska va desde finales de mayo hasta principios de septiembre. Si quieres tener garantías de ver ballenas y de que todas las excursiones en barco estén operativas, lo mejor es venir en julio o agosto. Eso sí, en esos meses los cruceros de lujo traen miles de turistas a este pequeño pueblo de golpe. En mayo y septiembre el ambiente es más tranquilo, pero el tiempo en el mar puede ser peor y algunos restaurantes o pequeñas empresas de tours pueden estar cerrados.
Dónde alojarse en Seward y cuánto cuesta
Seward es una ciudad bastante pequeña, pero como es el único punto de acceso al parque, los precios del alojamiento en verano se disparan. Te recomiendo reservar con al menos seis meses de antelación: los mejores hoteles a precios razonables se agotan antes de que puedas decir «glaciar». El alojamiento aquí es caro, y un hotel decente en temporada alta puede costar fácilmente entre 250 y 400 dólares (unos 230–370 €) la noche para dos personas.
Si buscas alojamiento premium y no te importa pagar un poco más, una opción excelente es el Seward Windsong Lodge, situado en un entorno tranquilo y arbolado junto al desvío de la Exit Glacier Road. Estás muy cerca del glaciar y al mismo tiempo a un paso del centro. Otra alternativa fantástica es el Harbor 360 Hotel, ubicado directamente en el puerto, desde cuya ventana puedes ver los barcos atracados y tienes a pocos pasos las terminales de donde salen las excursiones.
Para viajeros con un presupuesto intermedio, Lukáš y yo podemos recomendar el popular Holiday Inn Express Seward o el Best Western Plus: los clásicos de siempre, sin sorpresas ni decepciones, algo que en Alaska se valora mucho. Si buscas opciones más económicas, prueba moteles familiares pequeños como el Murphy’s Alaskan Inn. Los que viajan en autocaravana (RV) tienen en Seward varios campings estupendos; nosotros recomendamos probar suerte en Forest Acres o en el Seward City RV Park, junto a la bahía.
Para buscar y comparar opciones de alojamiento en Seward, échale un vistazo a Booking.com, donde encontrarás disponibilidad y podrás filtrar por cancelación gratuita.
Kenai Fjords Alaska: 12 lugares que visitar y qué hacer
El Parque Nacional Kenai Fjords fue declarado monumento nacional por el presidente Jimmy Carter en 1978 y obtuvo la categoría de parque nacional dos años después, pero el campo de hielo y los glaciares que lo conforman llevan aquí desde la Edad de Hielo. Veamos lo mejor que este paisaje salvaje tiene para ofrecer, desde cruceros entre témpanos hasta duros recorridos de montaña.
1. El crucero por los glaciares: imprescindible, sin excusas
La razón principal por la que mucha gente viene aquí es el icónico Kenai Fjords National Park cruise. En el Seward Boat Harbor operan varias compañías, siendo las más conocidas Major Marine Tours y Kenai Fjords Tours. Estos catamaranes te llevan lejos dentro de la bahía en travesías que suelen durar entre seis y ocho horas. El precio por persona ronda los 200–300 dólares (unos 185–280 €), lo cual no es barato, pero lo que vas a ver no tiene precio. Compra los billetes con mucha antelación, especialmente si viajas en julio. También puedes buscar excursiones organizadas a través de GetYourGuide.

Por experiencia propia te recomiendo optar por una embarcación más pequeña, aunque los grandes catamaranes ofrecen mayor estabilidad para los que sufren mareos. La ventaja de los barcos más íntimos es que pueden acercarse mucho más a los acantilados y a los animales. Nosotros pasamos casi todo el tiempo pegados a la barandilla de proa para tener la mejor vista, aunque nos salpicaba el agua helada sin parar. Además, a bordo suele haber un ranger del centro de visitantes oficial del parque nacional que, por el altavoz, te cuenta historias fascinantes sobre todo lo que ves a tu alrededor.
2. El glaciar Aialik y el hielo azul que se derrumba: un espectáculo sin palabras
El plato fuerte de cualquier crucero largo es la bahía Aialik y su glaciar homónimo, probablemente el lugar más fotografiado de todo el parque. El glaciar Aialik es un glaciar de «marea» (tidewater), lo que significa que termina directamente en el océano. Aquí tienes muchas posibilidades de ver el fenómeno conocido como «calving»: enormes bloques de hielo de un azul intenso se desprenden de la pared con un crujido tremendo y caen al agua con un estruendo brutal. ¿Sabes por qué ese hielo es tan azul? Según nos explicó el guía, la presión de milenios lo comprime tanto que absorbe todos los colores excepto el azul. Nosotros le creímos encantados, porque la imagen era sencillamente mágica. Los barcos suelen apagar los motores, te quedas en cubierta escuchando el crujido y te quedas boquiabierto.

El sonido que acompaña a este proceso natural es difícil de comparar con cualquier otra cosa. Primero escuchas un crujido largo y profundo, como si alguien partiese el tronco de un árbol gigantesco, y un segundo después los bloques de hielo —del tamaño de un coche pequeño— se precipitan al agua con un chapoteo monumental. Y entonces solo observas cómo la ola avanza hacia ti.
3. Avistamiento de ballenas y fauna salvaje: el safari alaskeño
Si te apasionan los animales —y a Lukáš y a mí, desde luego— Kenai Fjords te va a dejar sin palabras. La fauna local es tan abundante que perdimos la cuenta de las especies en cuanto vimos la tercera ballena. Durante nuestro crucero por la bahía Resurrection y sus alrededores, nos cruzamos con una familia de orcas, vimos jorobadas saltando fuera del agua y nos reímos de las gordas focas tumbadas tan tranquilas sobre los témpanos. No faltaron las nutrias marinas flotando boca arriba ni los acantilados repletos de adorables frailecillos con sus coloridos picos. No olvides llevar unos buenos prismáticos o un objetivo telefoto potente.

Mi mayor alegría fue ver los frailecillos, un animal que llevaba tiempo queriendo observar en libertad, aunque también las orcas nos dejaron sin aliento. El capitán nos explicó que vienen a alimentarse aquí porque las frías aguas son muy ricas en nutrientes. Cuando de repente emergió una aleta dorsal a unos diez metros de nuestro barco, olvidé incluso respirar.
4. Exit Glacier: el símbolo del cambio climático
Este es el único glaciar de todo el parque al que puedes llegar por carretera asfaltada. Desde Seward parte una carretera de unos trece kilómetros que te lleva directamente hasta un agradable centro de visitantes. Lo más accesible es el sendero Edge of Glacier Trail, un circuito de menos de tres kilómetros que te conduce casi hasta la base del glaciar. Lo que resulta a la vez impactante y sobrecogedor es ver las señales a lo largo del camino que indican hasta dónde llegaba el glaciar en el pasado. El Exit Glacier se retira a una velocidad alarmante, unos quince metros al año, y fue precisamente por eso que en 2015 el entonces presidente Barack Obama lo visitó personalmente para llamar la atención sobre el cambio climático.

Cuando recorras el sendero, tómate tiempo para leer todos los paneles informativos. Nosotros charlamos de camino con un ranger local que nos contó que, hace apenas unas décadas, el glaciar llegaba hasta donde hoy está el aparcamiento. Es una experiencia muy poderosa que pone las cosas en perspectiva. Además, el paseo es sencillo, apto para familias con niños, y te regalará fotos espectaculares.
5. Harding Icefield Trail: la ruta para los más resistentes
Si te gustan los retos y una caminata corta se te queda pequeña, prepárate para lo mejor que el parque tiene para ofrecer a los verdaderos montañeros. El Harding Icefield Trail comienza cerca del Exit Glacier y es un ascenso absolutamente espectacular pero muy exigente. La ruta mide unos trece kilómetros en total de ida y vuelta, aunque lo más duro es el desnivel: cerca de mil metros de subida que notarás en las piernas. Partes de un bosque denso y vas ascendiendo por prados alpinos hasta alcanzar el borde del inmenso campo de hielo. El recorrido lleva entre seis y ocho horas, y recuerda que no hay agua ni servicios en el camino, aunque sí es territorio habitual de osos, así que no salgas sin espray antiosos (bear spray).

La ruta no es fácil, pero cada gota de sudor merece la pena. Cuando tras horas de ascenso llegas por fin a la cima, se abre ante ti una llanura blanca e interminable que se extiende hasta donde alcanza la vista. Lukáš saltaba de emoción en la cima mientras yo necesitaba cinco minutos sentada en una piedra, simplemente respirando. Lleva mucha comida, té caliente en un termo y, por supuesto, la cámara, porque las vistas hacia el valle son épicas.
6. Prepárate para el frío y el mareo: aviso sincero
Permíteme darte un aviso muy práctico basado en la experiencia propia. En cuanto el barco sale de las aguas protegidas de la bahía y se adentra en el océano abierto (el Golfo de Alaska), empieza a moverse de verdad. Y cuando digo moverse, me refiero a que incluso los estómagos más curtidos pueden pasarlo muy mal. Si sabes que sufres mareos, toma la medicación con antelación o elige las excursiones más cortas que se quedan en la zona tranquila de la Resurrection Bay. Y no subestimes la ropa. El microclima junto al glaciar puede bajar la temperatura casi a cero, y con el viento cortante encima, agradecerás enormemente el gorro de lana, el chubasquero impermeable y los guantes.

7. Historia y origen del parque nacional: un poco de contexto
Quizás también te interese saber algo sobre la historia del Kenai Fjords National Park. Aunque la naturaleza impresionante moldeada por glaciares milenarios lleva aquí mucho tiempo, la zona no tuvo protección federal durante bastante tiempo. Fue el presidente Jimmy Carter quien intervino a finales de los años setenta y declaró el territorio monumento nacional para evitar que fuera ocupado sin control. Hoy el parque protege más de 600.000 acres de naturaleza salvaje a la que, sinceramente, el ser humano apenas se atreve a adentrarse, ya que como mucho llegan hasta allí los osos. Y eso, paradójicamente, le da aún más atractivo.

Al principio las cosas no fueron nada fáciles: la batalla por preservar este territorio tal como estaba desató disputas políticas bastante encendidas. Los habitantes locales temían perder sus derechos de caza y pesca, así que encontrar un equilibrio llevó años. Hoy en día funciona como una simbiosis que beneficia a todos. Cuando pasas junto a los pequeños paneles informativos del parque, te das cuenta del enorme esfuerzo que hicieron quienes nos precedieron para que nosotros podamos disfrutar de esta belleza salvaje.
8. Alaska SeaLife Center: cuando el tiempo no acompaña
Si el tiempo en Alaska te juega una mala pasada —lo cual ocurre aproximadamente la mitad de las veces—, refugiarte en el Alaska SeaLife Center, en el propio Seward, es una idea excelente. No es solo un acuario cualquiera: es el único centro permanente de rehabilitación de mamíferos marinos de todo Alaska. Verás enormes estanques con leones marinos y juguetones nutrias rescatados de la naturaleza. La entrada para adultos cuesta unos treinta dólares y para familias con niños es una actividad absolutamente genial para una tarde lluviosa.

Para nosotros fue una parada estupenda durante una mañana especialmente lluviosa. Las exposiciones son increíblemente interactivas y aprendes un montón de cosas curiosas sobre el rescate de frailecillos heridos o de pequeños leones marinos que han perdido a su madre. Incluso puedes ver cómo se realizan las sesiones de alimentación y la atención veterinaria. Para los horarios actuales, consulta la web oficial del Alaska SeaLife Center, ya que fuera de temporada a veces cierran.
9. La carrera extrema del Monte Marathon: una locura que hay que ver
Justo encima de Seward se alza el monte Marathon, escenario de una de las carreras de montaña más extremas y peligrosas del mundo. Se celebra siempre el 4 de julio (el Día de la Independencia de Estados Unidos) y los corredores superan en apenas kilómetro y medio un desnivel alucinante de novecientos metros por barro y pizarra. Es un nivel de locura absoluto. Tú, por supuesto, puedes subir la montaña tranquilamente a tu ritmo en cualquier día de verano, aunque igualmente sudará la gota gorda.

Nosotros desgraciadamente no estuvimos en Seward el cuatro de julio, pero por los vídeos y lo que nos contaron los locales, debe de ser un espectáculo brutal. Los corredores trepan por la ladera rocosa a menudo a cuatro patas y bajan básicamente deslizándose de forma controlada por el pedrero y el barro. Si subes fuera de la carrera, hazlo con cabeza y lleva botas de montaña resistentes. Hay dos rutas: la de carrera, más empinada y peligrosa, y la «turística», que serpentea por el bosque y es mucho más amable con las rodillas.
10. Lowell Point y Caines Head: escapar de las multitudes
En temporada alta, Seward está a rebosar porque los cruceros traen oleadas de turistas al pueblo. Si necesitas un respiro de todo ese bullicio, conduce unos pocos minutos más allá del pueblo hasta la zona de Lowell Point. Aquí encontrarás playas preciosas de arena negra y rutas costeras tranquilísimas en el Caines Head State Park, donde puedes pasear con calma, recoger conchas y contemplar la bahía sin tener que esquivar a cientos de turistas con cámara en mano.
11. Seward Boat Harbor: el corazón del pueblo pesquero
Pasea por los muelles de madera del Seward Boat Harbor, el corazón palpitante de todo el pueblo. Por las mañanas puedes ver cómo los pequeños barcos de pesca se preparan para salir, y por las tardes observar cómo pescadores profesionales y turistas aficionados descargan capturas gigantescas. Lukáš y yo nos quedamos allí plantados observando cómo uno de los pescadores fileteaba un halibut de mi tamaño en menos de dos minutos. Olía a sal y a pescado fresco y nos pareció absolutamente fascinante, aunque quizás no para los olfatos más delicados. 😅

Además de los pescadores, encontrarás cafeterías y pequeñas tiendas de recuerdos. Nosotros íbamos allí cada mañana a tomar café recién hecho y a observar el ajetreo matutino mientras los barcos zarpaban uno tras otro. Es el lugar perfecto para empaparse de la auténtica atmósfera del pueblo, y de paso puedes llevarte algún recuerdo hecho a mano por artistas locales.
12. Fotografía en el parque nacional: cómo conseguir las mejores tomas
Si quieres llevarte a casa fotos que de verdad transmitan esa atmósfera, apuesta por las embarcaciones más pequeñas. Nosotros tuvimos suerte con operadores pequeños como Seward Ocean Excursions, que llevan a bordo a veces solo seis personas, lo que te permite acercarte más y fotografiar sin cabezas ajenas en el encuadre. La mejor luz en los fiordos profundos suele ser entre las nueve de la mañana y las tres de la tarde, cuando el sol puede atravesar la niebla y las sombras de las montañas no son tan alargadas.

Si no eres fotógrafo profesional, no te agobies con la obligación de capturarlo todo. La imagen más bonita del glaciar desmoronándose en el agua acabará grabada sobre todo en tu memoria. Dicho esto, no olvides llevar una batería de repuesto y una tarjeta de memoria suficientemente grande, porque no podrás evitar disparar a cada animal que veas. Si tienes la suerte de salir con operadores pequeños como Seward Ocean Excursions, el capitán siempre estará encantado de decirte desde qué ángulo quedará mejor la foto.
Dónde comer bien en Seward (y qué probar)
Después de un día entero helado en el barco o de una exigente subida hasta el glaciar, tendrás un hambre feroz garantizada. Alaska es un paraíso para los amantes del marisco y Seward no defrauda en ese sentido. En todas las cartas encontrarás salmón recién pescado, la delicada carne blanca del halibut o el popular rockfish.
Las mejores vistas al puerto y una cocina excelente las ofrece Ray’s Waterfront, aunque pagarás un pequeño extra por la terraza frente a la flota. En la misma línea está el local vecino Chinook’s, donde las especialidades de pescado son fantásticas. Un lugar verdaderamente único es el clásico restaurante Apollo, que ofrece el curioso servicio «ocean-to-table» (del océano a la mesa): si por la mañana pescas tu propio pez en el barco, lo traes y los cocineros te preparan con tu captura un plato que seguirás recordando al día siguiente.
Para familias con niños puedo recomendar el espacioso Highliner Restaurant o el agradable Resurrection Roadhouse, un poco alejado del centro en dirección al glaciar, con preciosas vistas al valle del río cuando cae el sol.
Si lo que buscas es la auténtica atmósfera alaskeña sin artificios, tienes que entrar en los «dive bars» locales de verdad, como el Tony’s Bar o el Yukon Bar. Son exactamente esos sitios donde los pescadores cansados se reúnen por las noches con una cerveza barata, la música suena un poco demasiado fuerte, pero vives el trozo más honesto de Alaska. Y si viajas con presupuesto ajustado y buscas raciones enormes a buen precio, prueba el acogedor Sourdough Cafe.
Qué ver después en Alaska
Si planeas un road trip más amplio, echa un vistazo también a nuestros otros artículos de este increíble estado, que escribimos tras nuestro viaje:
- Qué ver en Anchorage, Alaska: 15 consejos
- Wrangell-St. Elias y Matanuska Glacier: Guía de glaciares y vida salvaje
- Qué hacer en Homer, Alaska: consejos para la capital del halibut
- Seward, Alaska: Guía del pueblo
Consejos finales para tu viaje
Cuando te pones a preparar la maleta para Alaska, descubres rápidamente que una sola chaqueta nunca es suficiente y que planificar con antelación aquí vale su peso en oro. Para que no te pille por sorpresa nada, aquí tienes un resumen de los aspectos más importantes que debes tener resueltos antes de salir.
Lukáš y yo cometimos bastantes errores durante nuestro road trip, pero aprendimos de todos ellos. Estos son nuestros mejores consejos prácticos, probados y verificados, para ahorrarte tiempo, dinero y mucho estrés sobre el terreno.
Qué meter en la maleta
Alaska no perdona los errores en el equipamiento: la base son las capas, desde ropa interior térmica hasta una buena chaqueta impermeable y un gorro, incluso en julio. Para las rutas más exigentes añade botas de montaña resistentes y el espray antiosos (bear spray), sin el que el ranger del Harding Icefield directamente no te dejará pasar.
Dónde buscar vuelos
A Alaska se vuela principalmente hasta Anchorage con escala, ya sea en otra ciudad americana o en Europa. Desde España puedes encontrar conexiones con aerolíneas como Iberia, American Airlines o Finnair. Busca los vuelos con suficiente antelación y compara precios en distintos buscadores para encontrar la mejor oferta.
Alquiler de coche
Sin coche en Alaska estás bastante limitado (los trenes no llegan a todas partes). Lukáš y yo llevamos mucho tiempo usando RentalCars para alquilar coches en todo el mundo y lo recomendamos. Reserva con meses de antelación, especialmente en temporada alta.
Reserva de alojamiento
Lugares como Seward son pequeños y en verano se llenan hasta los topes. Booking.com es nuestro buscador de hoteles favorito; recomendamos buscar con mucha antelación e intentar coger habitaciones con cancelación gratuita.
No olvides el seguro de viaje
Alaska es un destino salvaje y la sanidad americana puede arruinarte antes de que te des cuenta. Para viajes cortos solemos contratar seguros con buena cobertura para actividades al aire libre; para viajes más largos o si planeas rutas de montaña exigentes, considera opciones como SafetyWing. Compara bien las coberturas antes de elegir y asegúrate de que incluya evacuación médica.
FAQ — Preguntas frecuentes sobre el Kenai Fjords National Park
He recopilado las preguntas más habituales que me llegan de lectores que planean visitar Kenai Fjords. Si echas en falta algo, escríbeme sin dudarlo.
Co je tak výjimečného na Kenai Fjords National Park?
Je to obrovská divočina utvářená dřímající dobou ledovou. Najdete tu největší ledové pole zcela na území USA (Harding Icefield), ze kterého stékají masivní ledovce přímo do moře. Je to jedno z mála míst na světě, kde můžete pohodlně z lodi pozorovat fenomén „calving“ — odlamování ledovce — a obdivovat neuvěřitelné množství divokých mořských zvířat od velryb po papuchalky.
Kolik dní potřebujete na Kenai Fjords National Park?
Dva plné dny jsou ideální minimum. Jeden celý den zabere dlouhá plavba lodí za ledovci a velrybami. Druhý den můžete věnovat výletu do oblasti Exit Glacier a buď si projít kratší trasy u úpatí ledovce, nebo si střihnout celodenní výšlap na Harding Icefield.
Jaké je nejbližší město ke Kenai Fjords National Park?
Nejbližším a vlastně jediným vstupním městem do parku je městečko Seward na jihu poloostrova Kenai. Z Anchorage tam dojedete po silnici zhruba za necelé tři hodiny.
Žijí v Kenai Fjords National Park grizzly medvědi?
Ano, v parku i v jeho okolí žijí jak medvědi baribalové (black bears), tak medvědi hnědí (grizzly). Zejména při túře na Harding Icefield Trail nebo při kempování mimo město musíte být neustále ve střehu, dělat hluk a vždy u sebe nosit sprej na medvědy (bear spray).
Kolik stojí vstup do národního parku?
Velkou výhodou je, že samotný vstup do Kenai Fjords National Park je zcela zdarma. Neplatí se dokonce ani parkování u populárního Exit Glacier. Peněženku ale budete muset vytáhnout, pokud budete chtít jet na plavbu lodí za vzdálenějšími ledovci — celodenní plavba stojí kolem 200 USD na osobu.
Kdy je nejlepší doba pro návštěvu Kenai Fjords?
Jednoznačně aljašské léto, tedy období od konce května do začátku září. Teploty jsou relativně snesitelné, dny jsou extrémně dlouhé a většina turistických lodí a center je v plném provozu. V zimě jsou mnohé silnice neprůjezdné a přístup do parku je výrazně omezen.
Zvládnu plavbu k ledovcům, když trpím mořskou nemocí?
Může to být výzva. Trasa z Resurrection Bay směrem k Aialik Bay vede přes otevřené vody Gulf of Alaska, kde to na vlnách pořádně hází. Určitě si vezměte silné léky proti kinetóze, nebo si jako alternativu vyberte kratší plavbu, která zůstává jen v chráněných vodách zálivu.
Tipy a triky pro vaší dovolenou
Nepřeplácejte za letenky
Letenky hledejte na Kayaku. Je to náš nejoblíbenější vyhledávač, protože prohledává webové stránky všech leteckých společností a vždy najde to nejlevnější spojení.
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