Cuando Lukáš y yo nos lanzamos en 2017 hacia el gigantesco Parque Nacional Wrangell-St. Elias en Alaska, Estados Unidos, no teníamos ni idea de en qué clase de salvaje paraíso nos estábamos metiendo. Recuerdo perfectamente el momento en que, de camino, vimos por primera vez la lengua del glaciar Matanuska y nos quedamos boquiabiertos ante esa inmensa masa de hielo. La superficie que ocupa el parque nacional Wrangell-St. Elias simplemente escapa a toda comprensión: es tan enorme que cabría toda Suiza dentro de él con margen de sobra.
Si estás pensando en visitar esta zona, tengo que avisarte de entrada: esto no es Yellowstone, donde puedes recorrerlo todo cómodamente por carretera asfaltada. La mayor parte del parque Wrangell-St. Elias es inaccesible por tierra y la infraestructura turística prácticamente no existe. La recompensa por la incomodidad, sin embargo, son glaciares de color turquesa, majestuosos volcanes, pueblos fantasma de buscadores de oro y la sensación de haber descubierto el fin del mundo, donde la naturaleza salvaje es la única ley.
¿Quieres saber qué te espera tras esa carretera de polvo? He reunido 13 lugares que merecen la pena. También te cuento dónde dormir y cómo comer, aunque viajes con presupuesto ajustado.

Resumen
Planificar un viaje a Alaska puede ser agotador. Por eso he puesto la información más práctica al principio.
- El parque más grande de EE. UU.: Wrangell-St. Elias tiene más de 33.000 km² y alberga 9 de las 16 montañas más altas de América del Norte.
- Matanuska Glacier no está en el parque: Este glaciar se encuentra junto a la Glenn Highway. El acceso está regulado y solo se puede pisar el hielo con un guía de pago.
- Carreteras destrozadas: La McCarthy Road, de 96 km de grava, conduce al parque y destroza neumáticos. La mayoría de las empresas de alquiler de coches prohíben circular por ella.
- Ciudad fantasma: Las minas históricas de Kennecott, con sus edificios rojos, son una visita obligada; se llega a pie y en furgoneta desde el pueblo de McCarthy.
- Vista desde el cielo: Como el 90 % del parque no tiene carreteras, la mejor forma de ver los glaciares y volcanes es un vuelo panorámico.
- Prepara el bolsillo: Alaska es cara. La comida, el alojamiento y las excursiones cuestan bastante más que en otras partes de Estados Unidos.
Cuándo ir a Alaska y cómo llegar
Planificar un viaje a Alaska sigue las reglas estrictas de la naturaleza. A Anchorage, que actúa como puerta de entrada, se llega desde España con escalas en los grandes aeropuertos estadounidenses; Vueling, Iberia y otras compañías ofrecen conexiones vía Nueva York, Miami o Chicago. Te recomiendo buscar vuelos con antelación en Kiwi. Desde Anchorage, ya tendrás que moverte por tu cuenta.
La mejor época para visitar Alaska
La ventana ideal es la que va de finales de mayo a principios de septiembre. Nosotros estuvimos en pleno verano y aun así temblábamos de frío en los glaciares: Alaska no da cuartel. Nos pasó con frecuencia que en un mismo día pasábamos del pantalón corto al chubasquero y luego al gorro de lana.
Los vuelos panorámicos cierran en la primera semana de septiembre, los hoteles del parque echan el cierre para el invierno y las carreteras se vuelven intransitables. En invierno esto es territorio de extremistas. Pero si planificas el viaje para julio, te recompensará la magia de las noches blancas, cuando el sol casi no se pone.
Alquiler de coche y las traicioneras carreteras
Nosotros tenemos buena experiencia con el comparador RentalCars. Eso sí, en Alaska hay que leer bien las condiciones del contrato: la mayoría de las empresas prohíbe expresamente circular por carreteras sin asfaltar.
Al parque nacional solo acceden dos carreteras, y ambas son de grava y están llenas de baches. La McCarthy Road está construida sobre el trazado de un antiguo ferrocarril minero, y todavía hoy asoman clavos viejos que revientan neumáticos. Si tienes previsto llegar hasta el pueblo de McCarthy, tendrás que buscar una empresa de alquiler especializada en Anchorage que permita circular por «gravel roads». La otra opción es dejar el coche en el asfalto y resolver el resto con traslados privados, aunque eso sale caro.
Dónde alojarse y cuánto cuesta todo esto
Alaska no es un destino para viajar con presupuesto mínimo. Cuanto más te adentres en el aislado parque, más altos serán los precios: todo tiene que llegar de alguna manera hasta allí. Un día normal con coche, alojamiento, gasolina y comida te saldrá entre 250 y 400 USD por persona.
🏨 Hoteles recomendados en McCarthy, Alaska
- Lujo: Kennicott Glacier Lodge
- Precio medio: McCarthy Lodge
- Económico: Currant Ridge Cabins McCarthy
Consulta todos los hoteles en McCarthy, Alaska en Booking.com y encuentra la mejor opción para tu viaje.
En esa cifra no están incluidas las grandes atracciones, como los vuelos panorámicos o las excursiones sobre el glaciar. El alojamiento se puede dividir en tres zonas según lo cerca que quieras dormir de la naturaleza salvaje.
1. Dentro del parque, en el corazón de la historia (McCarthy y Kennecott)
Esto es el sueño para quienes quieren empaparse de la atmósfera más auténtica. Para sumergirte en la historia, la opción icónica es el Kennicott Glacier Lodge: un hotel de color rojo con el diseño de los antiguos edificios mineros y vistas directas al glaciar. No es barato, pero las vistas lo justifican.
Para sentir el ambiente del viejo Lejano Oeste, el Ma Johnson’s Hotel en McCarthy lleva funcionando desde 1916 y conserva toda esa esencia. Para familias son ideales las cabañas Currant Ridge Cabins o el Kennicott River Lodge, situados junto al río y rodeados de bosque.
2. Con vistas al glaciar en la Glenn Highway (zona Glacier View)
Si no quieres lanzarte por las polvorienta carreteras del interior del parque, puedes alojarte en esta pintoresca ruta panorámica. El Sheep Mountain Lodge es un clásico: además de cabañas, tiene una terraza desde la que puedes observar con prismáticos las ovejas de Dall en las montañas.
Si buscas algo más lujoso, echa un vistazo al Matanuska Lodge. Sus habitaciones tienen paredes acristaladas con vistas directas al glaciar Matanuska. Despertarse con el sol de la mañana tiñendo ese mar de hielo es una experiencia difícil de olvidar.
3. Base práctica de operaciones (Glennallen)
El pequeño pueblo de Glennallen es un nudo de comunicaciones discreto donde confluyen las carreteras y donde termina el asfalto. No es un lugar para una escapada romántica, pero sí un punto práctico para repostar y hacer acopio de provisiones.

El funcional Caribou Hotel es una buena opción para pasar la noche antes de tomar la McCarthy Road. El supermercado está a un paso. Nosotros compramos allí garrafas de agua y provisiones para asegurarnos de no quedarnos sin nada en plena naturaleza.
Qué ver y hacer: 13 imprescindibles en Wrangell-St. Elias y alrededores
He elaborado una ruta con recomendaciones que abarcan tanto el corazón del parque nacional como los lugares de camino a él. Casi todos los viajeros empiezan su road trip en Anchorage y circulan por la Glenn Highway.
1. Matanuska Glacier: el gigante de hielo junto a la carretera
Este fue nuestro primer encontronazo con la fría realidad alaskeña. El glaciar Matanuska mide 43 kilómetros de longitud y es el glaciar más grande de Alaska accesible en coche. Sus grietas de un azul intenso y sus torres de hielo parecen sacadas de una película de ciencia ficción. El glaciar no está dentro del parque nacional, sino junto a la Glenn Highway.
Los terrenos que rodean el acceso son de propiedad privada y está terminantemente prohibido explorar el glaciar por libre. Nosotros salimos al campo de hielo con crampones y fue una dosis de adrenalina pura: el hielo crujía bajo los pies y cruzábamos riachuelos de agua turquesa.
En la entrada pagarás alrededor de 55 USD (los pases de parques nacionales no son válidos aquí) más el precio del guía. Una excursión con NOVA Alaska Guides cuesta unos 115 USD, incluidos crampones y casco. Los guías te llevarán al corazón de las formaciones de hielo. Está estrictamente prohibido volar con drones en la zona.
2. Glenn Highway: una ruta panorámica que quita el aliento
El trayecto hasta el parque nacional por la Glenn Highway es un destino espectacular en sí mismo. Esta carretera sigue los senderos de caza de los pueblos originarios y ostenta el título de National Scenic Byway. Las vistas sobre el río Matanuska, los bosques boreales y las cumbres nevadas de la cordillera Chugach son absolutamente impresionantes.

La ruta mide algo menos de 300 kilómetros. Reserva bastante más tiempo del que marca el GPS. Lukáš y yo paramos prácticamente en cada mirador; en uno de ellos nos preparamos un café en el hornillo de camping y nos quedamos un buen rato admirando la inmensidad del paisaje.
3. Eklutna Lake y las casitas para los espíritus: una parada con atmósfera mística
A poca distancia de Anchorage, merece la pena desviarse hasta el lago Eklutna. Es una lámina de agua enmarcada por montañas que se alimenta del deshielo de un glaciar y sirve como reserva de agua potable para la ciudad. En verano, el color del lago es de un turquesa cristalino.

Aún más interesante es el parque histórico adyacente. Allí encontrarás el cementerio del pueblo Dena’ina, donde en lugar de lápidas hay coloridas «spirit houses» (casitas para los espíritus) de madera. Es un testimonio fascinante de la mezcla entre las tradiciones indígenas y la fe ortodoxa rusa.
4. Sheep Mountain: montañas que cambian de color ante tus ojos
En torno al milla 113 de la Glenn Highway se alza Sheep Mountain, teñida de intensos tonos naranja, amarillo y rojo por la oxidación del hierro y los minerales de la roca. El contraste con las montañas verdes de los alrededores es un espectáculo visual impresionante.

La montaña debe su nombre a las ovejas de Dall (Dall sheep) que viven en sus escarpadas laderas. Si llevas unos buenos prismáticos, escudriña las pendientes bajo la cumbre: esos puntitos blancos saltando entre las rocas no tardarás en encontrarlos.
5. McCarthy Road: el infierno para los coches y el paraíso para los aventureros
Aquí acaba el asfalto y empieza la cruda realidad alaskeña. La McCarthy Road son 96 kilómetros de pista de grava que se adentran en el corazón del Parque Nacional Wrangell-St. Elias, construidos sobre el trazado de un antiguo ferrocarril minero.
La carretera es estrecha, ondulada y polvorienta. Todavía afloran clavos viejos de las vías del tren que perforan neumáticos sin contemplaciones. Lukáš y yo tuvimos que dar la vuelta después de unos pocos kilómetros de traqueteo, también por el empeoramiento del tiempo: seguir con nuestro coche de alquiler convencional era, sencillamente, demasiado arriesgado. Para quienes tengan un todoterreno bien asegurado y las agallas necesarias, sin embargo, la pista sigue adentrándose en la naturaleza salvaje.
6. El cruce del río y el pueblo de McCarthy: una localidad de 28 habitantes
Cuando los visitantes llegan al final de la McCarthy Road, descubren que la carretera termina sin más. El coche hay que dejarlo en el aparcamiento a orillas del río Kennicott. Para cruzar al otro lado hay una pasarela de acero para peatones por la que los turistas deben cargar con su equipaje.

Tras aproximadamente un kilómetro a pie aparece el histórico pueblo de McCarthy. Tiene unos 28 habitantes permanentes y tiene toda la pinta de ser el fin del mundo en el Lejano Oeste. Desde el centro del pueblo salen furgonetas con regularidad para llevar a los visitantes hasta los yacimientos mineros abandonados.
7. La ciudad fantasma de Kennecott: el icono rojo en medio de los glaciares
El Monumento Histórico Nacional de las Minas Kennecott es el principal reclamo del parque. Se trata de unos vistosos edificios de madera de color rojo pegados a una ladera empinada sobre el glaciar. La ciudad surgió en 1900 para la extracción de cobre y fue en su época un prodigio tecnológico.

Hoy los edificios están a cargo del Servicio de Parques Nacionales. Los visitantes pueden apuntarse a una visita guiada al edificio de la planta procesadora de catorce pisos (con empresas como St. Elias Alpine Guides). Recorrer esas silenciosas estructuras de madera en mitad de la nada es una experiencia fascinante.
8. Root Glacier Trail: toca el hielo gratis
Una de las excursiones favoritas desde Kennecott es el Root Glacier Trail. Se trata de un sendero de seis kilómetros con muy poco desnivel que arranca junto a los edificios mineros y llega directamente al borde del glaciar Root.

Para caminar sobre el hielo propiamente dicho hacen falta crampones y experiencia en terreno difícil. La alternativa más segura es contratar guías de montaña, por ejemplo con Kennicott Wilderness Guides, que equipan a los excursionistas con cuerdas y los llevan a cuevas de hielo y lagos glaciares.
9. Bonanza Mine Trail: una ascensión brutal hasta las nubes
Para los más en forma, el Bonanza Mine Trail es un reto mayúsculo: 15 kilómetros de recorrido con un desnivel de mil metros por una ladera empinada, polvorienta y llena de pedregales.

La recompensa en la cima son las ruinas de madera de la mina Bonanza y unas vistas de vértigo sobre el glaciar y las cumbres de la cordillera Wrangell. Para esta travesía son imprescindibles agua abundante, bastones de trekking y una buena forma física.
10. Vuelos panorámicos (Flightseeing): el 90 % del parque solo se ve desde el aire
La mayor parte del parque nacional está formada por glaciares y montañas inaccesibles. La mejor manera de apreciar su escala es pagar un vuelo panorámico desde la pista de tierra de McCarthy. Los ofrece, por ejemplo, la empresa Wrangell Mountain Air.

Las rutas básicas duran 50 minutos, pero la mejor relación calidad-precio se suele dar en el vuelo de 90 minutos «Bagley – University Range Tour». Desde la pequeña avioneta se divisa el majestuoso Monte Bona y los inmensos campos de hielo. Volar sobre todo esto cambia por completo la perspectiva de la naturaleza salvaje de Alaska.
11. Bagley Icefield: un campo de hielo del tamaño de una provincia
El Bagley Icefield es un inmenso campo de hielo en el sur del parque. Se extiende a lo largo de más de 200 kilómetros y el hielo alcanza hasta 900 metros de espesor. Es el mayor campo de hielo subpolar de América del Norte.
Desde tierra es imposible contemplar esta masa de hielo; la única forma de verla es desde el avión. La vista desde las alturas muestra la fuerza aplastante de la naturaleza que modeló este paisaje. Del mar de hielo emergen solo solitarios picos rocosos.
12. Worthington Glacier y el descenso hacia el océano
De camino desde Glennallen hacia el sur por la Richardson Highway encontrarás el Worthington Glacier State Recreation Site. Este glaciar desciende por la ladera y se detiene muy cerca de la carretera. Para nosotros fue toda una sorpresa verlo tan de cerca desde el aparcamiento.

Las instalaciones son más que correctas: gran aparcamiento, mirador cubierto y aseos. Un caminito pavimentado te lleva hasta el frente del glaciar. Es una opción más asequible y sencilla para familias que no quieran pagar las excursiones guiadas más exigentes.
13. El puerto de Valdez: belleza salvaje y petroleros
El puerto de Valdez se asienta junto al océano, rodeado de montañas escarpadas. Lo llaman la «Pequeña Suiza de Alaska», pero el clima es sombrío y húmedo: llueve mucho y la niebla se arrastra baja sobre los barcos. Nosotros nos calentábamos por las noches con sopa caliente y cerveza local en las mesas de madera del puerto.

Valdez es famoso por ser el punto de llegada del oleoducto Trans-Alaska Pipeline, donde el crudo se transborda a los petroleros. Con el puerto está vinculado el desastre del Exxon Valdez en 1989, uno de los peores derrames de petróleo de la historia. Sobre esta catástrofe y el terremoto de 1964 encontrarás información en el museo local, que merece una visita sin duda.
Dónde comer bien cuando el hambre te ataca
En Alaska, después de un día entero al aire libre con frío, el apetito aparece rápido. Si viajas con presupuesto ajustado y encima eres vegetariano, la naturaleza más remota puede parecer un problema, pero es perfectamente manejable. Olvídate de restaurantes caros y filetes.
La base para mochileros son los supermercados de los nudos de comunicación más grandes, como Glennallen. Nosotros compramos allí fideos instantáneos, alubias en conserva, copos de avena y pan. Para comer algo rápido también sirven las grandes gasolineras, donde a menudo encontrarás sopa de queso caliente, sándwiches vegetarianos o al menos café solo y donuts.
En el propio pueblo de McCarthy funciona el animado bistró The Potato. Tiene un ambiente mochilero estupendo y terraza con mesas de palés. Hacen unas patatas fritas americanas excelentes y unos enormes burritos de desayuno rellenos de huevo y queso que te mantienen saciado medio día.
Y para empaparse del ambiente del Lejano Oeste no puedes perderte el Golden Saloon. En este bar de madera huele a cerveza artesanal de barril (también tienen opciones aptas para vegetarianos). En la misma mesa coincidirás con lugareños curtidos y turistas agotados. Es el lugar perfecto para tomarte una pinta de cerveza local y un cuenco de patatas fritas calientes después de un día duro.
Sigue explorando: qué más leer sobre Alaska
Alaska es descomunalmente grande y este parque nacional es solo una pieza del puzle. Si planeas un road trip más amplio, te recomiendo que te inspires en nuestros otros artículos.
- Antes de lanzarte a la naturaleza salvaje, probablemente aterrizarás en Anchorage. Lee nuestro artículo sobre los lugares más interesantes de la ciudad, donde te contamos dónde tomar un café y dónde buscar alces merodeando por las calles.
- Al sur está el mundo marino de los fiordos y las ballenas. Hemos escrito una guía sobre el Parque Nacional Kenai Fjords y los glaciares que se desploman al mar.
- Si te interesa el aspecto económico del viaje, consulta nuestro artículo sobre la logística de los vuelos, los trucos para el alquiler de coches y el presupuesto total de la aventura.
Para mantenernos conectados con la familia e internet usamos tarjetas eSIM; la app de Holafly nos ha dado muy buen resultado. Para estar cubiertos ante cualquier accidente en zonas remotas, recomendamos el seguro de viaje de SafetyWing.
Preguntas frecuentes sobre Wrangell-St. Elias (FAQ)
Planificar un viaje a Alaska puede resultar confuso. He recopilado las dudas y mitos más habituales que me llegan por Instagram y respondo a todos sin rodeos.
1. Čím je Wrangell-St. Elias National Park tak výjimečný?
Wrangell-St. Elias je výjimečný svou absurdní velikostí 33 tisíc čtverečních kilometrů a minimem civilizace. Nachází se zde 9 ze 16 nejvyšších hor Severní Ameriky, aktivní sopky a obrovská ledovcová pole. Na rozdíl od přelidněných parků tu nezažijete fronty, ale skutečnou, surovou divočinu.
2. Dá se do národního parku dojet normálně autem?
Fyzicky to jde, ale je to logisticky složité. Do parku vedou jen dvě prašné a děravé cesty, přičemž nejznámější McCarthy Road ničí pneumatiky. Většina běžných autopůjčoven sem vjezd zakazuje, takže si musíte najít specializovanou půjčovnu v Anchorage, která «gravel roads» povoluje.
3. Jsou v parku vlci a další divoká zvířata?
Ano, příroda je tu nedotčená a zvířata jsou všude. Žijí zde vlci, medvědi grizzly i baribalové, losi a na svazích aljašské ovce. Při pohybu v přírodě je nutné dělat hluk a nosit s sebou protimedvědí sprej.
4. Stojí návštěva McCarthy a Kennecottu za ty nervy na silnici?
Rozhodně ano, historický Kennecott je úchvatný. Zářivě červené budovy starých měděných dolů ostře kontrastují s okolními ledovci. Jde o fascinující mix divoké přírody a lidské industriální historie.
5. Musím za vstup do parku platit nějaké poplatky?
Ne, samotný vstup do národního parku Wrangell-St. Elias je zcela zdarma. Peníze ale budete potřebovat na kyvadlovou dopravu v McCarthy, prohlídky dolů s průvodcem nebo vyhlídkové lety.
6. Dostanu se na ledovec Matanuska s kartičkou národních parků (America the Beautiful)?
Ne, na ledovec Matanuska vám kartička America the Beautiful neplatí. Přístup k ledovci vede přes soukromý pozemek, kde se platí vstupné kolem 55 USD. Navíc je dnes povinné zaplatit si i místního průvodce.
7. Kolik dní si mám na prozkoumání oblasti vyhradit?
Doporučuji vyhradit si alespoň čtyři plné dny. Jeden den zabere cesta po vyhlídkové Glenn Highway a prašné McCarthy Road. Další dny využijete na prohlídku Kennecottu, túru k ledovci Root Glacier a případný vyhlídkový let.
Tipy a triky pro vaší dovolenou
Nepřeplácejte za letenky
Letenky hledejte na Kayaku. Je to náš nejoblíbenější vyhledávač, protože prohledává webové stránky všech leteckých společností a vždy najde to nejlevnější spojení.
Rezervujte si ubytování chytře
Nejlepší zkušenosti při vyhledávání ubytování (od Aljašky až po Maroko) máme s Booking.com, kde bývají hotely, apartmány i celé domy nejlevnější a v nejširší nabídce.
Nezapomeňte na cestovní pojištění
Kvalitní cestovní pojištění vás ochrání před nemocí, úrazem, krádeží nebo stornem letenek. Pár návštěv nemocnic jsme v zahraničí už absolvovali, takže víme, jak se hodí mít sjednané pořádné pojištění.
Kde se pojišťujeme my: SafetyWing (nejlepší pro všechny) a TrueTraveller (na extra dlouhé cesty).
Proč nedoporučujeme nějakou českou pojišťovnu? Protože mají dost omezení. Mají limity na počet dnů v zahraničí, v případě cestovka u kreditní karty po vás chtějí platit zdravotní výdaje pouze danou kreditní kartou a často limitují počet návratů do ČR.
Najděte ty nejlepší zážitky
Get Your Guide je obří on-line tržiště, kde si můžete rezervovat komentované procházky, výlety, skip-the-line vstupenky, průvodce a mnoho dalšího. Vždy tam najdeme nějakou extra zábavu!
