Glacier Bay National Park, Alaska: UNESCO sin carretera

Cuando se menciona Alaska y el Glacier Bay National Park, la mayoría de la gente se imagina la típica estampa de naturaleza salvaje: osos corriendo entre la maleza y enormes bloques de hielo desplomándose en el océano. Pero tengo que advertirte de algo. La realidad de Glacier Bay Alaska es mil veces más dramática, más grandiosa y considerablemente más mojada de lo que jamás podrías imaginar. ☺️ Es el fin del mundo en el mejor sentido posible, un lugar donde la naturaleza no conoce la clemencia y tú solo eres un humilde visitante de paso.

El Parque Nacional Glacier Bay es un destino al que no llega absolutamente ninguna carretera y, sin embargo, cada año cientos de miles de personas acuden para ver con sus propios ojos a estos colosos de hielo que van desapareciendo poco a poco. La mayoría lo hace desde la cubierta de enormes cruceros, pero también te contamos cómo explorarlo de forma independiente y combinarlo con la fascinante ciudad histórica de Sitka. Prepara ropa de abrigo, unas buenas botas impermeables y adéntrate con nosotros en esta naturaleza salvaje de Alaska que te pondrá los pelos de punta, y no solo por las temperaturas. 😁

Esto es todo lo que encontrarás aquí: 13 recomendaciones que van desde el espectáculo de los glaciares hasta el santuario de osos huérfanos y los mejores bares de pescado de Sitka, donde nadie te mirará mal por llegar con las botas empapadas.

Glaciar Margerie en Glacier Bay National Park, el icónico muro de hielo
Glaciar Margerie en Glacier Bay National Park, el icónico muro de hielo
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Contenido del artículo

Resumen

Si estás leyendo esto con prisa y solo necesitas los puntos esenciales antes de sumergirte en los detalles, aquí tienes un resumen rápido con la información más importante sobre toda la zona.

  • Sin carreteras: No hay ninguna carretera que llegue a Glacier Bay ni a Sitka. Solo se puede acceder en crucero, en el ferry de Alaska Marine Highway o en avioneta.
  • Dos formas de visitar: El 95 % de los visitantes llega en grandes cruceros (sin desembarcar), mientras que el 5 % restante opta por ir por su cuenta a través del pequeño poblado de Gustavus y Bartlett Cove.
  • Principales atractivos: Los glaciares mareales monumentales (Margerie, Johns Hopkins), que se derrumban con un estruendo colosal en el océano, y una concentración increíble de fauna salvaje.
  • Cuándo ir: La temporada es muy corta; todo funciona únicamente de mayo a septiembre. El resto del año la zona está prácticamente cerrada.
  • El tiempo: Prepárate para algo parecido a una selva tropical templada. Llueve una media de 230 días al año, así que un buen chubasquero y botas impermeables son absolutamente imprescindibles.
  • La ciudad de Sitka: La antigua capital de la América Rusa, llena de historia, encantadoras cafeterías y rutas de senderismo espectaculares, que se combina habitualmente con Glacier Bay en una misma visita.

Cuándo ir y cómo llegar a Glacier Bay

Planificar un viaje al sureste de Alaska es un auténtico rompecabezas logístico, porque aquí puedes olvidarte de alquilar un coche como harías en cualquier otro destino. Veamos cuándo tiene sentido volar hasta aquí y de qué maneras puedes llegar a este reino de hielo sin tener que nadar.

El sureste de Alaska funciona con un ritmo estacional inflexible. La única ventana con sentido para visitarlo es del 1 de mayo al 30 de septiembre. Personalmente preferimos ir a pleno verano, porque los días son largos y las probabilidades de que no se te congelen los dedos son algo más altas. De octubre a abril los pueblecitos se apagan, los hoteles echan el cierre y la naturaleza vuelve a reclamar la bahía por completo. Si esperas ver auroras boreales, siento decepcionarte: por la nubosidad constante y la latitud relativamente baja, aquí no aparecen; para eso tendrías que viajar al norte, hacia Fairbanks.

¿Cómo llegar entonces? Tienes básicamente dos opciones que definen toda tu experiencia. La primera, elegida por el 95 % de los visitantes, es hacer un crucero en un gran barco de expedición. Estos barcos salen habitualmente de Seattle o Vancouver y, dentro de un itinerario de unos siete días, entran durante una jornada directamente en el parque nacional. Lo que debes saber es que el barco no fondea en ningún punto y tú no desembarcas en tierra firme. En cuanto el barco cruza los límites del parque, suben a bordo desde una lancha los rangers del parque, que durante el resto del día comentan por megafonía lo que vas viendo y avisan cuando hay ballenas a la vista.

La segunda opción, la que elegimos los más aventureros, es ir por cuenta propia. La puerta de entrada es el pequeño poblado de Gustavus, al que se puede volar desde Juneau o llegar en el ferry de Alaska Marine Highway. Desde el aeropuerto, una única carretera asfaltada de catorce kilómetros lleva hasta Bartlett Cove, el único lugar de todo el inmenso parque nacional donde encontrarás algo parecido a la civilización: una cama y comida caliente. Si ya estás viajando por Alaska, busca vuelos económicos entre Juneau, Sitka y Anchorage; nosotros solemos usar GetYourGuide para reservar actividades y excursiones en la zona.

El trayecto hasta aquí suele hacerse en una pequeña avioneta que puede dar botes como una cometa en el viento. Pero las vistas desde arriba de los bosques interminables y los fiordos entrelazados bien valen el estómago encogido. Te recomiendo llevar algo para el mareo, aunque normalmente no te afecte.

Dónde alojarse y cuánto cuesta todo

Si no te decantas por el crucero, donde el camarote está incluido en el precio del viaje, tendrás que reservar el alojamiento con una antelación enorme. La capacidad en el sureste de Alaska es extremadamente limitada y en temporada alta de verano todo suele estar completo con facilidad seis meses antes.

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Dentro del Parque Nacional Glacier Bay existe un único hotel: el Glacier Bay Lodge, en Bartlett Cove. Tiene una capacidad de apenas cincuenta habitaciones, así que ya puedes imaginarte lo rápido que se agotan. Es una preciosa construcción de madera escondida en el bosque, desde donde cada mañana zarpan pequeños catamaranes hacia los glaciares. Si tienes un presupuesto muy ajustado y te gusta dormir al aire libre, justo al lado del hotel se encuentra el Bartlett Cove Campground, donde se puede acampar gratis, aunque está estrictamente prohibido el acceso con autocaravanas y hay que llegar con tiempo para encontrar sitio.

Cuando duermes en plena naturaleza, puede que a medianoche te despierte un crujido de ramas. Lo primero que imaginas es un oso enorme, aunque al final resulte ser solo un zorro muy curioso. Créeme, acampar en esta selva es una experiencia que recordarás toda la vida. Por eso, la mayoría de los viajeros independientes combinan la visita a la bahía con una estancia en Sitka, el centro histórico de la región y el lugar que ofrece mejores servicios.

Cuánto cuestan el alojamiento y la vida en Sitka

Alaska no es precisamente un destino barato y conviene tenerlo en cuenta desde el principio. Una habitación doble en un hotel de categoría media como el Sitka Hotel o el Westmark Sitka puede costarte tranquilamente entre 200 y 280 € por noche en julio. Los precios de la comida también son más elevados porque todo tiene que llegar en barco o en avión.

  • Estancia con presupuesto medio: El alojamiento en hoteles como el Aspen Suites Hotel Sitka, con cuatro noches incluidos los vuelos domésticos, sale a unos 1.700 USD (unos 1.570 €) por persona.
  • Comida: Una hamburguesa con patatas en un bar cuesta entre 20 y 25 USD (18-23 €); una cena de marisco en un restaurante supera fácilmente los 40 USD por persona.
  • Excursiones: Una excursión de día completo en barco pequeño desde Bartlett Cove hasta los glaciares cuesta alrededor de 250 USD (unos 230 €) por persona; honestamente, es la mejor inversión que puedes hacer aquí.
  • Alquiler de coche: En Sitka y Gustavus el coche apenas sirve para recorrer unos pocos kilómetros. La mayoría de la gente se mueve con los transfers del hotel o a pie. Si lo necesitas, puedes comparar precios en Booking.com.

Sinceramente, el presupuesto de este viaje puede dispararse si no llevas cuidado. Una buena forma de ahorrar es recurrir de vez en cuando a los supermercados locales y prepararte un sándwich de salmón en un banco del puerto. Al final, esos momentos en los que te sientas con tu bocadillo mirando el mar son de los mejores de todo el viaje.

Glacier Bay y Sitka: 13 lugares y experiencias que no puedes perderte

Recuerdo que la primera vez que estuve allí me quedé sin palabras, y eso no me pasa casi nunca. 😅 Aquí están los trece lugares que lo explican todo.

Tanto si eliges un tranquilo paseo por la ciudad con un café caliente en la mano como si te lanzas a una dura expedición hacia los glaciares que se desvanecen, una cosa es segura: cada rincón de esta naturaleza salvaje tiene una magia silenciosa e indescriptible que se te mete bajo la piel y ya no te suelta.

1. Glaciar Margerie (el icónico muro de hielo)

Si alguna vez has visto una foto de Glacier Bay, lo más probable es que fuera del glaciar Margerie. Es el icono visual absoluto del parque: se extiende a lo largo de 34 kilómetros y cae al mar como un gigantesco muro de hielo azul y blanco de más de sesenta metros de altura. Cada vez que llegamos aquí nos quedamos en silencio en cubierta, contemplando esa masa descomunal.

Detalle del glaciar Margerie con el hielo desprendiéndose
Detalle del glaciar Margerie con el hielo desprendiéndose (Foto: Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

El flujo del hielo aquí alcanza una velocidad de unos 1,8 metros al día, lo que en la práctica significa una sola cosa: siempre está pasando algo. Como el glaciar no reposa en el fondo del fiordo sino sobre una cornisa submarina, los bloques de hielo se desprenden con un estruendo ensordecedor directamente hacia las olas. A este proceso se le llama «calving» y es un espectáculo que te pone la piel de gallina, porque ese sonido recuerda a una tormenta monumental o a una explosión.

Cuando se desprende un bloque grande, tarda unos segundos en llegar a tus oídos ese retumbar sordo. Es un retraso extraño que te hipnotiza por completo. Siempre me llevo un enorme termo de té caliente y aguanto en cubierta congelándome durante horas con tal de no perderme ese momento.

2. Glaciar Johns Hopkins (hogar de las crías de foca)

Este glaciar es el más rápido del parque: avanza a cuatro metros y medio al día y su superficie está surcada por franjas negras de morrenas, lo que le da el aspecto de una enorme autopista. La especialidad local es el desprendimiento de hielo submarino: grandes bloques se separan en lo profundo y luego emergen explosivamente a la superficie como torpedos, así que los capitanes de los barcos tienen que extremar la precaución.

Glaciar Johns Hopkins en Glacier Bay, hogar de las crías de foca
Glaciar Johns Hopkins en Glacier Bay, hogar de las crías de foca (Foto: Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0)

Pero hay algo más que hace este lugar completamente excepcional. En verano se reúnen aquí miles de focas comunes que utilizan los témpanos flotantes como una especie de maternidad flotante y segura. Esas plataformas de hielo también protegen a las crías recién nacidas de las hambrientas orcas. Para proteger a las hembras lactantes, los cruceros tienen estrictamente prohibido el acceso desde principios de mayo hasta principios de septiembre, ya que el ruido de los motores podría asustar a las madres, lo que supondría la muerte segura de las crías.

Los visitantes se llevan de esta bahía un montón de fotos en las que las pequeñas focas parecen bolitas blancas dispersas por el hielo. A veces se ladran y se llaman entre sí de forma muy cómica, y el sonido se propaga preciosamente sobre el agua. No me extraña en absoluto que la dirección del parque se esfuerce tanto en proteger esta guardería animal única del mundo exterior.

3. Glaciar Lamplugh (hielo de un azul intenso)

Mientras que Margerie y Johns Hopkins apuestan por el dramatismo, el glaciar Lamplugh te conquista con su color increíble. Desde lejos parece que irradia una luz de neón azul intenso. Este fenómeno óptico se produce porque la enorme presión expulsa todo el aire del hielo y los cristales absorben todos los colores del espectro excepto el azul.

Glaciar Lamplugh con su hielo de un azul intenso
Glaciar Lamplugh con su hielo de un azul intenso (Foto: Diego Delso / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

Actualmente el Lamplugh está encallado, lo que significa que no toca el agua directamente sino que descansa sobre tierra firme y el mar solo baña su frente durante las mareas muy altas. Es un lugar fantástico para los fotógrafos, porque en contraste con las oscuras montañas de la Cordillera Fairweather ese hielo azul sencillamente resplandece a lo lejos.

Estábamos frente a él justo en el momento en que el sol asomó por un instante entre las pesadas nubes de lluvia e iluminó esa superficie de hielo. Era un color que apenas soy capaz de describir, algo entre el zafiro y las esquirlas de hielo bañadas en sirope azul. No te olvides de traer una buena cámara, porque las fotos del móvil sencillamente no capturan esa profundidad de color.

4. Glaciar Grand Pacific (el discreto creador de la bahía)

Quizás a primera vista pienses que este glaciar no merece demasiada atención, porque no tiene el aspecto blanco inmaculado que conoces de los documentales. El Grand Pacific parece más bien una enorme cantera de barro, ya que la mayor parte de su superficie está cubierta de piedras, lodo y grava. Pero no te dejes engañar por su apariencia terrosa, porque este es precisamente el coloso que excavó toda la bahía de Glacier Bay en el pasado.

Glaciar Grand Pacific, el discreto creador de la bahía
Glaciar Grand Pacific, el discreto creador de la bahía (Foto: Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

En 1750 aún llenaba toda la bahía actual como un único y masivo río de hielo de más de un kilómetro de grosor. En apenas tres siglos, sin embargo, ha retrocedido la increíble distancia de 105 kilómetros hacia el interior y hoy forma de hecho la frontera entre Alaska y la Columbia Británica canadiense. Te plantas ante esta enorme pared de barro y te preguntas cómo es posible que todo esto fuera hielo puro. La naturaleza reescribe los mapas aquí mismo, ante tus ojos.

Lo curioso es que cuando los primeros exploradores llegaron a estos parajes, el glaciar estaba en un lugar completamente distinto al de hoy. Uno no puede evitar imaginar cómo se sentirían navegando hacia lo desconocido y viendo solo una interminable muralla de hielo. Es fascinante presenciar en directo la fuerza descomunal que moldea y transforma todo nuestro planeta.

5. Bartlett Cove (el único rincón de civilización)

Si te adentras en el parque de forma independiente desde Gustavus, toda tu vida girará en torno a la ensenada de Bartlett Cove. Es un lugar precioso en plena selva donde encontrarás el centro de visitantes principal, la sede de la dirección del parque y un excelente café en el Glacier Bay Lodge. Siempre nos tomamos aquí un café caliente antes de salir a enfrentar la lluvia.

Playa de Bartlett Cove, el único rincón de civilización en Glacier Bay
Playa de Bartlett Cove, el único rincón de civilización en Glacier Bay (Foto: Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

Desde Bartlett Cove parten también los únicos dos senderos mantenidos de todo el parque, así que si quieres dar un buen paseo, te recomiendo recorrer el Forest Loop Trail. La ruta atraviesa un denso bosque de abetos lleno de musgo suave y helechos gigantes, de modo que te sentirás un poco como en Parque Jurásico; eso sí, recuerda que los alces y los osos también pasean por aquí con total normalidad.

Una vez íbamos ensimismados en nuestros pensamientos cuando de repente escuchamos pasos pesados y el crujido de la madera justo a nuestro lado. Por suerte era solo una alce hembra que nos ignoró por completo y siguió masticando tranquilamente unas hojas. Aun así, se nos heló la sangre en las venas y decidimos empezar a hablar en voz alta para avisar al bosque de nuestra presencia.

6. Avistamiento de ballenas jorobadas y la técnica de la red de burbujas

La ausencia de pesca industrial convierte a Glacier Bay en un auténtico paraíso para las ballenas. Durante el verano llegan aquí desde las cálidas aguas hawaianas cientos de ballenas jorobadas para darse un buen festín tras el largo viaje. Si tienes suerte, y nosotros la hemos tenido en varias ocasiones, podrás ver su fascinante técnica de caza, conocida como «bubble-net feeding» o alimentación con red de burbujas.

Ballena jorobada saltando fuera del agua en Glacier Bay
Ballena jorobada saltando fuera del agua en Glacier Bay (Foto: NPS / Wikimedia Commons, Public domain)

Funciona así: varias ballenas se coordinan, empiezan a expulsar burbujas bajo el agua formando un cilindro que atrapa un enorme banco de peces, y luego emergen todas juntas con las bocas bien abiertas exactamente en el centro. Es una demostración absolutamente sobrecogedora de cooperación animal. En la superficie también verás nutrias marinas que nadan boca arriba y rompen los mejillones que han pescado golpeándolos con una piedra sobre su vientre. Son increíblemente adorables.

Cuando una ballena exhala en la superficie un enorme géiser de agua, el olor característico a pescado te llega a la nariz antes incluso de verla. Pero ese movimiento majestuoso de la aleta caudal cuando el animal se sumerge lentamente de vuelta a las profundidades del océano es, sencillamente, una experiencia que te deja sin aliento y que no se agota ni a la quincuagésima vez.

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Dónde alojarse en Glacier Bay y Sitka
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Glacier Bay Lodge
El único hotel directamente en el Parque Nacional Glacier Bay en Bartlett Cove. Hermosa sede de madera escondida en la selva virgen con capacidad de poco más de cincuenta habitaciones, desde donde por la mañana pequeños catamaranes zarpen hacia los glaciares.
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Annie Mae Lodge Gustavus
Alojamiento de categoría media en Gustavus, puerta de entrada al Parque Nacional Glacier Bay. Buena base para visitar la zona.
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Bartlett Cove Campground
El único lugar oficial de camping en Glacier Bay National Park, justo al lado del Glacier Bay Lodge. Acampar gratis, pero se aplica una estricta prohibición de caravanas y se requiere registro previo. Se requiere completar una capacitación obligatoria sobre seguridad debido a la presencia omnipresente de osos.
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7. Kayak de mar entre témpanos de hielo

Este es probablemente el mejor plan para quienes les encanta la aventura de verdad y no les importa mojarse un poco. Hay un servicio de alquiler de kayaks directamente en Bartlett Cove y la bahía vista desde el nivel del agua es completamente diferente a como se ve desde la cubierta de un gran barco. De repente te das cuenta de lo pequeño que eres frente a esas montañas y glaciares.

Kayak de mar entre témpanos de hielo en Glacier Bay
Kayak de mar entre témpanos de hielo en Glacier Bay (Foto: Wikimedia Commons, CC BY 2.0)

Un gran éxito aquí es el servicio de «camper drop-off». En la práctica funciona así: el barco matutino te lleva a ti, tu kayak y tu tienda y te deja decenas de kilómetros adentro en la naturaleza salvaje, abandonado a tu suerte. Puedes pasar días remando entre los témpanos flotantes junto al glaciar Reid, dormir en playas desiertas y escuchar solo el murmullo del agua y el ocasional resoplido de una ballena. Eso sí, lleva botas de montaña impermeables de verdad y empaquétalo todo en bolsas estancas, porque como ya te dije, aquí llueve constantemente.

Estar sentado en un frágil kayak mientras a tu alrededor flotan bloques de hielo del tamaño de un coche pequeño requiere, a veces, unos nervios de acero. El intento de fotografiar y remar al mismo tiempo puede acabar muy fácilmente en un baño helado y muy indeseado. Si te animas, dedica tiempo a planificar bien la ruta; la recompensa será una libertad total y sin interrupciones.

8. Sitka National Historical Park (el bosque lleno de tótems)

Cuando nos trasladamos de Glacier Bay a la cercana Sitka, cosa que muchos viajeros hacen de forma natural, tu primera parada debería ser el parque histórico local. La entrada es gratuita y ofrece un precioso sendero llano de unos dos kilómetros a través de la selva tropical, flanqueado por impresionantes tótems de madera tallada de los nativos Tlingit.

Totem Square en Sitka, el bosque lleno de tótems
Totem Square en Sitka, el bosque lleno de tótems (Foto: Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

Fue precisamente aquí donde tuvo lugar en 1804 la famosa batalla en la que la tribu Tlingit sucumbió ante los colonos rusos, lo que cambió la fisonomía de toda Alaska durante décadas. Pasear entre árboles gigantescos de los que gotea el agua mientras te observan desde todas partes las caras talladas de águilas y osos en los tótems tiene una atmósfera increíblemente misteriosa.

Con cada paso por esos caminos bien cuidados te envuelve una calma profunda, aunque la historia local sea a veces bastante turbulenta y sangrienta. Los propios tótems guardan en su interior historias familiares enteras y leyendas mitológicas. Me gusta especialmente pasear aquí muy temprano por la mañana, cuando aún quedan restos de niebla entre los árboles y todo el lugar parece sacado de un cuento antiguo.

9. Fortress of the Bear (rescate de cachorros de oso)

Ver un oso en la naturaleza es una experiencia increíble, pero sinceramente no siempre se consigue y no todo el mundo desea vivirlo cara a cara en un sendero solitario del bosque. Por eso, en Sitka no te pierdas la Fortress of the Bear, un fantástico centro de rescate para cachorros de oso huérfanos que de otro modo no sobrevivirían en la naturaleza.

Fortress of the Bear en Sitka, rescate de cachorros de oso
Fortress of the Bear en Sitka, rescate de cachorros de oso (Foto: Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

Lo curioso es que los recintos se construyeron en los enormes depósitos vacíos de una antigua fábrica de celulosa, así que los animales tienen un espacio enorme y tú puedes observarlos desde una plataforma elevada mientras se bañan o juegan. En temporada, compra las entradas online con antelación, porque cuando llega un crucero se forman colas enormes.

Para mí fue un encuentro emocionante cuando los cuidadores te cuentan la historia de cada uno de esos peludos que sin su madre no tendrían ninguna oportunidad en la dura naturaleza. A veces ves a los osos luchando con entusiasmo por un neumático viejo o simplemente chupándose la pata con aire somnoliento. Es genial ver que con el dinero de los turistas también se pueden financiar proyectos tan útiles y necesarios.

10. Alaska Raptor Center (la clínica de las águilas)

A poca distancia de la fortaleza de los osos se encuentra otro excelente proyecto de rescate, esta vez dedicado a las aves. El Alaska Raptor Center funciona como clínica de rehabilitación principalmente para águilas calvas heridas, de las que reciben unas doscientas al año. Habitualmente se trata de aves que han chocado con cables eléctricos o han tenido un accidente de tráfico.

Cuidador con un búho nival en el Alaska Raptor Center de Sitka
Cuidador con un búho nival en el Alaska Raptor Center de Sitka (Foto: Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

Tienen una enorme sala de vuelo donde las águilas vuelven a entrenarse antes de que los cuidadores las liberen de nuevo a la naturaleza. Las que por sus lesiones permanentes ya no pueden volver al mundo salvaje viven en grandes pajareras exteriores y funcionan como embajadoras aladas. Quedarse frente a frente con una majestuosa águila calva es una experiencia que te clava en el sitio. 😁 No se olvida fácilmente.

Su mirada penetrante parece taladrarte el alma y es increíble lo enormes e imponentes que resultan de cerca. La clínica hace un trabajo verdaderamente asombroso y además de las águilas calvas también encontrarás búhos y halcones que las enfermeras alimentan pacientemente con pinzas. Si te gustan las aves, resérvate tranquilamente toda una tarde para este lugar.

11. Catedral de San Miguel y el legado ruso de Sitka

Sitka es una ciudad que a primera vista te desorienta un poco, porque su centro parece trasladado directamente desde Moscú. Justo en medio del cruce principal se alza la inconfundible catedral ortodoxa de San Miguel con sus típicas cúpulas en forma de cebolla. El edificio original del siglo XIX ardió en los años sesenta, pero los vecinos afortunadamente salvaron los iconos más valiosos y la iglesia fue reconstruida.

Catedral de San Miguel en Sitka, herencia rusa
Catedral de San Miguel en Sitka, herencia rusa (Foto: Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0)

Es que Sitka fue la capital de la América Rusa entre 1808 y 1867 y se llamaba Novo-Archangelsk. Merece mucho la pena visitar la histórica Casa del Obispo Ruso. La administran los rangers del parque nacional y es uno de los edificios rusos más antiguos de EE. UU., construido supuestamente sin un solo clavo, lo que resulta increíble. Y si aún tienes energías, sube al cerro Castle Hill, donde hace años se celebró oficialmente la transferencia de Alaska a los Estados Unidos.

La ciudad en conjunto está llena de contrastes inesperados, donde las cruces ortodoxas se mezclan con el moderno puerto americano y la cultura indígena. A veces basta con deambular sin rumbo por sus callejuelas, absorber esa mezcla fascinante e imaginar cómo sería este lugar en los tiempos en que florecía el comercio de pieles preciosas y la ciudad era el centro de todo.

12. Indian River Trail (el sendero lleno de salmones)

Si tienes una tarde libre en Sitka y quieres salir a caminar de verdad, el sendero a lo largo del río Indian River es nuestra opción favorita para un día más tranquilo. Son algo más de cuatro kilómetros a través del bosque denso que terminan en las bonitas cascadas de Indian River Falls.

Pero la razón de verdad para venir aquí llega en otoño. El río se llena entonces de salmones que remontan la corriente para desovar. Y donde hay miles de salmones, lógicamente también hay osos, así que en este paseo hay que hacer mucho ruido: el cascabel en la mochila no es ningún adorno sino una prevención imprescindible. Nosotros charlamos en voz alta, damos palmadas y a veces incluso cantamos para no sorprender a ningún oso perezoso detrás de la siguiente curva.

Ver a esos peces luchando con todas sus fuerzas contra la corriente en aguas muy poco profundas, magullados y completamente agotados, es una demostración impresionante de la fuerza del instinto. Y siendo sinceros, el olor de tantos peces en distintas fases de descomposición no es precisamente el de una perfumería francesa. Pero esto es Alaska en su estado más puro y más crudo, y precisamente por eso todos queremos venir hasta aquí.

13. Monte Verstovia (para los que quieren exigirse al máximo)

El último consejo es para quienes tienen buena forma física y quieren disfrutar de las mejores vistas posibles sobre toda la bahía sembrada de islotes. El Monte Verstovia es una ruta bastante dura de cinco kilómetros con un desnivel brutal de 760 metros, así que te costará mucho sudor y algún que otro improperio antes de llegar arriba.

Monte Verstovia sobre Sitka, para los senderistas más atrevidos
Monte Verstovia sobre Sitka, para los senderistas más atrevidos (Foto: Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0)

El camino sube empinado por la selva, a veces hay que trepar por raíces y abrirse paso entre arbustos, pero cuando por fin llegas al mirador llamado Picnic Rock entiendes por qué valía la pena. Verás toda Sitka, el volcán Monte Edgecumbe en el horizonte y las aguas profundas y azules del océano a tus pies. Llévate un forro cálido, porque arriba suele soplar mucho viento.

Mientras subes esos escalones interminables hechos de raíces, a veces te dan ganas de darte la vuelta e irte a una cafetería a tomar algo dulce. Pero cuando llegas a la cumbre justo en el momento en que se rompen las nubes, te olvidas de todos los músculos doloridos. Eso sí, llévate también bastones de trekking, porque el camino de bajada puede ser incluso peor para las rodillas que la subida.

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Dónde comer en Sitka

Después de un día así bajo la lluvia siempre tenemos un hambre feroz y, tras tantas excursiones, te mereces una buena cena. 😉 Estos son nuestros descubrimientos favoritos.

El número uno absoluto para el marisco local es el restaurante Beak Restaurant. La cocina es fantástica y lo curioso es que tienen una política de no propinas, porque pagan directamente a sus empleados un sueldo justo. El ambiente relajado mientras disfrutas de un enorme plato de halibut hace mucho. Si buscas algo más europeo y consigues reservar mesa, prueba el Ludvig’s Bistro. Es un local pequeño y acogedor que hace una cocina mediterránea increíble con ingredientes de Alaska; su chowder de mariscos es famoso en toda la región. Es el lugar ideal para pedir algo delicioso, acompañarlo de una buena copa de vino y simplemente relajarse.

Si te apetece la clásica de toda la vida y una buena cerveza, ve al Bayview Pub, un pub absolutamente auténtico al estilo de Alaska donde tomar un fish and chips estupendo regado con cerveza de la cervecería local. Si vas con niños o te apetece algo italiano, el recurso perfecto es Mean Queen Pizza, con muy buena pizza y bonitas vistas al puerto. ¿Y para empezar el día? Sin duda el Highliner Coffee, donde desayunan y toman el café todos los pescadores comerciales locales con sus botas de agua; tiene una atmósfera estupenda y muy auténtica. Te recomiendo pedir su café de tueste especial y observar el ajetreo a tu alrededor.

Qué ver además

Si estás planificando un viaje a Alaska y buscas más ideas para lugares cercanos, no dejes de consultar nuestros otros artículos donde describimos destinos concretos con mucho más detalle.

Nosotros seguimos añadiendo continuamente nuevas impresiones de nuestros viajes, porque Alaska es sencillamente demasiado grande para verla en una sola visita. Créeme: en cuanto llegues aquí una vez, ya en el avión de vuelta estarás planeando la siguiente expedición.

  • ¿Quieres saber más sobre cómo funcionan los cruceros? Échale un vistazo a nuestro artículo Guía de Cruceros por Alaska, donde explicamos todo el lío logístico.
  • ¿Te interesa saber qué más ofrece la capital de Alaska? Hemos preparado una guía completa de la ciudad de Juneau.
  • Y si vas a pasar más tiempo entre la historia rusa y los tótems, no te pierdas nuestro detallado artículo sobre qué ver en Sitka.

Consejos prácticos antes de viajar a Alaska

Planificar un viaje a lugares tan remotos puede resultar bastante estresante, porque uno simplemente no sabe exactamente qué le espera sobre el terreno. A lo largo de los años hemos aprendido a confiar en unos pocos servicios y trucos probados que nos ahorran no solo mucho dinero sino también nervios y tiempo.

La base de todo es una buena preparación desde casa, ya sea comprando los vuelos o asegurándose una conexión fiable con el resto del mundo. Estas son tres cosas sin las que nuestros viajes al norte serían bastante más complicados y también mucho más arriesgados.

  • Vuelos baratos: Incluso aquí en el norte merece la pena buscar bien. Para los vuelos domésticos en Alaska, consulta los comparadores habituales como Kayak o Google Flights; desde España, Iberia y American Airlines tienen conexiones vía Seattle o Los Ángeles.
  • Seguro de viaje para el fin del mundo: En Alaska nunca sabes lo que puede pasar. Para los viajes a la naturaleza salvaje siempre contratamos un seguro completo. Consulta nuestra reseña de SafetyWing para más información.
  • Datos incluso en la selva: ¿Quieres enviar una foto a casa nada más aterrizar? Mira nuestra reseña de Holafly, gracias a la cual tenemos internet incluso en lugares tan remotos como este mediante una eSIM.
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Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cómo llegar al parque nacional Glacier Bay?

No hay carreteras que lleguen al parque, así que la única opción es viajar por agua o aire. La mayoría de los visitantes llegan a bordo de grandes cruceros que solo navegan por el parque sin posibilidad de desembarcar en tierra firme. Los viajeros independientes pueden utilizar el ferry del sistema Alaska Marine Highway o una avioneta desde Juneau hasta el pueblo de Gustavus, desde donde hay solo un corto trayecto hasta el centro de visitantes en Bartlett Cove.

¿Cuánto cuesta un crucero a Glacier Bay y por qué hay un número limitado de embarcaciones?

El precio de un crucero de varios días a Alaska suele oscilar entre 800 y 2500 USD por persona, dependiendo del tipo de camarote y la naviera específica. Debido a la estricta protección del ecosistema local, existe una prohibición de tráfico excesivo en el parque y el límite diario se establece en solo 153 embarcaciones en total. De este número, únicamente dos grandes cruceros pueden entrar a la bahía por día, por lo que estas travesías suelen agotarse con mucha antelación.

¿Cuál es la mejor época para visitar Glacier Bay?

La temporada turística principal va desde finales de mayo hasta principios de septiembre, cuando el clima es más cálido y los días son más largos. Durante estos meses de verano, las temperaturas diurnas promedian entre 10 y 15 °C y hay mayor probabilidad de observar el desprendimiento activo de los glaciares. Fuera de esta temporada, el parque es prácticamente inaccesible para los turistas convencionales y la mayoría de los servicios para visitantes están completamente cerrados.

¿Cuáles son los glaciares más famosos de Glacier Bay?

Entre los más buscados está el glaciar de marea Margerie Glacier, famoso por su actividad y el frecuente desprendimiento de enormes bloques de hielo directamente al océano. Otro espectáculo impresionante es Johns Hopkins Glacier, aunque los barcos solo pueden acercarse a mayor distancia debido a la protección de las focas que anidan allí. En total, el parque nacional cuenta con más de 1000 glaciares, de los cuales varias decenas llegan hasta el nivel del mar.

¿Qué animales puedo ver durante la navegación por el parque?

Glacier Bay es uno de los mejores lugares del mundo para observar ballenas jorobadas, que llegan en verano en busca de alimento. En los témpanos de hielo flotantes suelen descansar focas comunes y, con un poco de suerte, se pueden avistar orcas, nutrias marinas o leones marinos. En la costa, además, es común ver osos pardos y negros, y en los acantilados escarpados anidan frailecillos y águilas calvas.

¿Se puede acampar en el parque nacional Glacier Bay?

Sí, el único lugar de acampada oficial y habilitado se encuentra en Bartlett Cove, cerca del centro de visitantes. Acampar aquí es gratuito, pero requiere registro previo y completar una capacitación obligatoria sobre seguridad debido a la presencia constante de osos. Los aventureros experimentados pueden, tras obtener un permiso, realizar acampada libre (backcountry camping) a lo largo de la costa remota de toda la bahía.

¿Existe una alternativa más económica al crucero a Glacier Bay?

Si el crucero a Glacier Bay te resulta demasiado caro o los barcos ya están agotados, una excelente alternativa más accesible es el fiordo Tracy Arm. Esta estrecha bahía glaciar se encuentra al sur de Juneau y ofrece paisajes igualmente impresionantes con acantilados escarpados y los majestuosos glaciares Sawyer. Las excursiones en embarcaciones más pequeñas a Tracy Arm se pueden contratar fácilmente como una excursión de un día directamente desde el puerto de Juneau.

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