Si estás pensando en escaparte a disfrutar del sol mediterráneo y buscas la combinación perfecta de playas espectaculares, historia rica y gastronomía de primera, Alicante España y la Costa Blanca no te van a decepcionar. Esta región del sureste de la Península Ibérica presume del clima más suave del país, lo que la convierte en un destino ideal para viajar durante todo el año. En esta guía encontrarás exactamente veinte planes imprescindibles que no puedes perderte.
Te contamos cómo moverte fácilmente entre los distintos pueblos de la costa, dónde encontrar los miradores más impresionantes y qué callejones merece la pena explorar. También descubrirás por qué la gastronomía local tiene tan buena fama y cómo disfrutar de las vacaciones sin estrés ni aglomeraciones. Sumérgete con nosotros en los secretos del Blanc i Blau, la Costa Blanca, y empieza a planificar tu próximo viaje inolvidable.

Resumen para los que no tienen tiempo de leer todo
- Castillo de Santa Bárbara: La gran dominante de Alicante, con las mejores vistas panorámicas sobre la ciudad y el mar.
- Barrio Santa Cruz: El pintoresco casco histórico lleno de escaleras, casitas blancas y macetas de colores.
- Tranvía costero TRAM: La forma más cómoda y auténtica de desplazarse, conectando Alicante con localidades como Benidorm, Altea y Calpe.
- Joyas de la Costa Blanca: No te pierdas la subida al Peñón de Ifach en Calpe ni el paseo romántico por la artística Altea.
- Isla de Tabarca: Antiguo refugio de piratas y hoy reserva marina protegida, a la que se llega fácilmente en barco desde el puerto.
- El Castell de Guadalest: Fascinante complejo de castillo enclavado entre rocas con vistas al embalse turquesa.
- Cuándo ir: Para turismo cultural y senderismo, elige primavera u otoño; para playa pura, lo mejor es el paso de junio a julio.
Cuándo ir a Alicante y la Costa Blanca
La Costa Blanca se encuentra en una burbuja microclimática privilegiada, protegida del interior por una cadena montañosa. Gracias a ello, la zona presume de más de trescientos días de sol al año y los inviernos son increíblemente suaves y agradables. No es de extrañar que este lugar actúe como un imán enorme para nómadas digitales y viajeros del norte de Europa que vienen a pasar el invierno.
Si tu principal objetivo es bañarte y broncearte en la playa, las mejores condiciones se dan desde mediados de junio hasta finales de septiembre, cuando el mar está bien calentito. Agosto suele ser el mes más caluroso y también el más masificado, así que si no te gustan las playas llenas de gente y los precios disparados, mejor evítalo. Las temperaturas en verano superan fácilmente los treinta grados, lo que puede resultar bastante agotador si quieres pasarte el día visitando monumentos.
Para unas vacaciones activas centradas en el senderismo, la exploración de pueblos y las excursiones a la montaña, la primavera (abril y mayo) o el otoño (octubre y noviembre) son absolutamente ideales. Las temperaturas rondan los veinte o veinticinco grados, las multitudes desaparecen y puedes disfrutar al máximo de la auténtica atmósfera de toda la región.
Dónde alojarse en Alicante y alrededores
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A la hora de planificar el viaje, lo primero es decidir qué tipo de vacaciones prefieres. Para una primera visita y para moverse fácilmente por los alrededores, la mejor base es la propia ciudad de Alicante, ya que cuenta con excelentes conexiones con el aeropuerto y la estación de tren. Te recomendamos buscar alojamiento en el centro o cerca de la playa del Postiguet para tener los principales monumentos y restaurantes a un paso. Puedes reservar cómodamente a través de Booking, donde encontrarás una amplia oferta que va desde pequeñas pensiones hasta lujosos hoteles con vistas al mar.
Si viajas con niños o buscas una animada vida nocturna, anímate a alojarte en el cercano Benidorm, que ofrece enormes resorts con piscinas y parques acuáticos. Esta ciudad es famosa por su infraestructura turística impecable y sus interminables playas de arena, aunque la atmósfera española auténtica hay que buscarla con lupa. Benidorm es, en definitiva, sinónimo de diversión sin complicaciones y máximo confort.
Para los amantes de la tranquilidad y el romanticismo, el ganador absoluto es el pueblo de Altea, con sus callejuelas irregulares y sus hoteles boutique. Los alojamientos de aquí suelen ofrecer vistas preciosas desde los acantilados y un trato muy personal, algo que se agradece especialmente cuando se viaja en pareja. Otra excelente opción para el llamado turismo lento es Jávea, que atrae por su cercanía a las calas más hermosas y escondidas de toda la costa.
20 planes imprescindibles que ver y hacer en Alicante y la Costa Blanca
Ahora vamos a repasar en detalle los lugares más interesantes que no deberían faltar en tu itinerario. Esta lista combina lo mejor de la historia, la naturaleza y el ocio moderno, así que hay algo para todos los gustos.
1. Castillo de Santa Bárbara

Esta majestuosa fortaleza que se eleva sobre el monte Benacantil a 166 metros sobre el mar forma la silueta inconfundible de la ciudad. El Castillo de Santa Bárbara es una de las fortalezas medievales más grandes de España y su historia se remonta al siglo IX, cuando fue fundada por los moros. A lo largo de los siglos pasó por numerosas reformas y hoy ofrece un fascinante recorrido por la arquitectura militar de distintas épocas.
Puedes subir a pie por los caminos serpenteantes entre el pinar o aprovechar el cómodo ascensor excavado en la propia roca, frente a la playa del Postiguet. La entrada al castillo es completamente gratuita; solo se paga una pequeña tarifa por usar el ascensor. Arriba te esperan amplios patios, antiguas mazmorras y restos de baterías de artillería que puedes explorar a tu ritmo.
Pero el motivo principal por el que la gente viene aquí son las vistas impresionantes. Desde las murallas se abre un panorama de 360 grados sobre toda Alicante, el mar azul infinito y las cimas de las montañas del interior.
💡 Consejo local: Sube al castillo aproximadamente una hora antes de la puesta de sol, cuando el cielo se tiñe de tonos increíbles de rosa y naranja, y conseguirás las fotografías más espectaculares.
2. Casco histórico Barrio Santa Cruz

Justo al pie del castillo se extiende el barrio más antiguo y sin duda más pintoresco de toda Alicante. El Barrio Santa Cruz es un laberinto de callejuelas empinadas y centenares de escalones por los que no puede pasar ningún coche, así que disfrutarás de una tranquilidad absoluta alejada del bullicio urbano. Es un lugar donde el tiempo parece haberse detenido y donde se respira ese ambiente mediterráneo tan especial.
Los vecinos cuidan sus casas con gran esmero, por eso todas las fachadas son de un blanco brillante y las adornan centenares de macetas cerámicas de colores con geranios y plantas trepadoras. Cada puerta y contraventana tiene su propio tono de azul o verde, creando el fondo perfecto para tus fotos de vacaciones. Durante el paseo también te toparás con la pequeña capilla de la Ermita de Santa Cruz, desde donde hay otra preciosa vista al puerto.
Reserva tiempo suficiente para explorar este barrio y ponte calzado cómodo, porque subir y bajar escalones con el calor del verano puede ser bastante exigente. Eso sí, después del esfuerzo puedes recompensarte en alguno de los pequeños cafés auténticos que se esconden en la parte baja del barrio, con un café con hielo o una limonada bien fría.
3. Paseo de la Explanada de España

El corazón de la vida social alicantina late en este icónico paseo marítimo que discurre paralelo al puerto. La Explanada de España es famosa por su singular pavimento de mosaico, compuesto por la increíble cifra de seis millones y medio de baldosas de mármol en tres colores. El diseño que imita el ondear del mar en rojo, blanco y azul crea una ilusión óptica que te entretendrá a cada paso.
El paseo está flanqueado por cuatro hileras de altas palmeras datileras que proporcionan la sombra tan necesaria durante los calurosos días de verano y crean una agradable frescura para descansar en los bancos. Durante el día encontrarás multitud de artistas callejeros, pintores y puestos de artesanía local donde puedes llevarte un recuerdo original de tu viaje.
Pero la Explanada tiene su mayor encanto al caer la noche, cuando cobra vida con el tradicional paseo vespertino. Familias locales y turistas salen a hacer el paseo, esa caminata tranquila acompañada de charlas y del aire marino. A ambos lados encontrarás infinidad de restaurantes y bares donde sentarte con una copa de buen vino y observar el animado ir y venir de la gente.
4. Playa urbana del Postiguet
En pleno centro de la ciudad, a pocos pasos del paseo y bajo la atenta mirada del Castillo de Santa Bárbara, se encuentra la playa principal. La Playa del Postiguet ofrece casi un kilómetro de fina arena dorada y una entrada al agua muy gradual, lo que la convierte en un lugar ideal para familias con niños pequeños y bañistas con poca experiencia.
Gracias a su ubicación estratégica, la playa es extremadamente accesible; no tienes que desplazarte lejos y puedes darte un baño rápido directamente después de visitar el centro histórico. La playa cuenta con la Bandera Azul por su limpieza y calidad de servicios, así que encontrarás duchas, aseos, socorristas y la posibilidad de alquilar tumbonas con sombrilla.
En temporada alta el Postiguet se llena bastante, por eso te recomendamos llegar por la mañana temprano, cuando el mar está más tranquilo y es fácil encontrar el mejor sitio junto al agua. A lo largo de la playa se extiende además otro paseo lleno de chiringuitos, los típicos bares playeros españoles, donde puedes refrescarte con una bebida fría o tomar un almuerzo ligero con vistas a las olas.
5. Mercado Central de Alicante
Si quieres conocer el alma verdadera de una ciudad española, ve siempre a su mercado principal. El Mercado Central de Alicante es una joya arquitectónica de principios del siglo XX que mezcla elementos modernistas y art déco, y ofrece un espectáculo increíble de colores, aromas y vida. El propio edificio luce una gran cúpula y una monumental escalinata que te introduce en un paraíso gastronómico repartido en dos plantas.
En la planta baja y en el piso superior encontrarás casi trescientos puestos rebosantes de productos locales frescos. Es el lugar perfecto para comprar los mejores ingredientes para tu pícnic en la playa: tomates carnosos, aceitunas frescas, quesos curados o pan recién horneado. Para los vegetarianos hay una selección enorme de fruta y verdura de agricultores locales que sabe a algo completamente diferente a lo del supermercado.
💡 Consejo local: No vengas solo a comprar, conviértelo en un plan social. Sobre mediodía, los lugareños se reúnen en los pequeños bares de tapas del interior del mercado y sus alrededores, donde toman la primera caña o un vermut acompañado de patatas bravas o tortilla española tradicional.
6. Puerto deportivo Marina y Museo Volvo Ocean Race
Alicante tiene una fuerte tradición marinera y su moderno puerto es buena prueba de ello. La Marina forma una elegante zona llena de lujosos veleros, amplios paseos de madera y modernos complejos de ocio donde pasar una tarde agradable. Es un sitio estupendo para pasear con calma, admirar los barcos atracados y disfrutar de la brisa marina.
En el propio puerto encontrarás una atracción muy especial: el museo dedicado a la regata de vela oceánica más dura y conocida del mundo, la Volvo Ocean Race. Y es que Alicante es el orgulloso puerto de salida de esta competición extrema. La entrada al museo es gratuita y allí descubrirás detalles fascinantes sobre la vida de los marineros en alta mar, podrás probar simuladores interactivos y explorar las entrañas de un velero de competición real.
Por la noche el puerto se transforma en uno de los centros de vida nocturna de la ciudad. Tanto en el moderno complejo Panoramis como a lo largo de los muelles abren decenas de bares y clubes con estilo de los que sale música hasta bien entrada la madrugada. Aunque no seas de fiestas, merece la pena acercarse para tomar un cóctel por la noche y disfrutar de la vista del Castillo de Santa Bárbara iluminado reflejándose en el agua.
7. Concatedral de San Nicolás

Paseando por el centro histórico te toparás con un edificio discreto que quizás pasarías de largo a primera vista. La Concatedral de San Nicolás tiene una fachada renacentista bastante sobria y sencilla que esconde deliberadamente su riqueza interior, así que no te dejes engañar por el exterior y entra a echar un vistazo.
En cuanto cruces el umbral, te impresionará el precioso interior con su magnífica cúpula de cuarenta y cinco metros de altura que deja pasar una suave luz natural. La catedral fue construida en el siglo XVII sobre los restos de una antigua mezquita y su parte más valiosa es la Capilla de la Comunión, una obra maestra del barroco español llena de detalles ornamentales.
La entrada es gratuita, pero hay que prestar atención al horario de apertura, ya que cierra varias horas al mediodía por la típica siesta española. La catedral además comparte el título de templo principal de la diócesis con la catedral de la vecina Orihuela, de ahí que se llame oficialmente concatedral.
8. Basílica de Santa María

A pocos pasos de la playa del Postiguet se encuentra la iglesia más antigua que se conserva en pie en toda Alicante. La Basílica de Santa María fue construida en el siglo XIV sobre los cimientos de la principal mezquita islámica de la ciudad, lo que ilustra perfectamente la turbulenta historia de alternancia de culturas en la Península Ibérica. El edificio original en estilo gótico fue modificado y ampliado con el tiempo, por lo que hoy se pueden apreciar en él distintos estilos arquitectónicos.
El elemento más llamativo de la basílica es su ricamente decorada portada barroca, que recuerda más a una obra escultórica de arte que a una entrada convencional a una iglesia. En el interior puedes admirar un precioso retablo dorado en estilo rococó y un imponente órgano del siglo XVI. El conjunto tiene un ambiente muy íntimo y místico, especialmente si lo visitas fuera de las horas punta turísticas.
La pequeña plaza que se abre ante la basílica forma además un punto de partida perfecto para seguir subiendo por las calles del Barrio Santa Cruz. Los callejones cercanos están llenos de cafeterías tradicionales donde tomar un buen café y empaparse de la atmósfera local lejos de las rutas más transitadas.
9. Museo Arqueológico MARQ
Si crees que los museos arqueológicos son solo aburridas colecciones de fragmentos polvorientos en vitrinas, el MARQ te cambiará rápidamente de opinión. Este museo ganó el prestigioso premio Museo Europeo del Año y ofrece un enfoque increíblemente moderno e interactivo sobre la historia de la región, que entretendrá incluso a quienes normalmente no son muy aficionados a la historia.
Las exposiciones están divididas en varias salas temáticas que van desde la prehistoria, pasando por las culturas ibérica y romana, hasta la Edad Media. Gracias a los impresionantes efectos audiovisuales, proyecciones holográficas y una escenografía muy cuidada, te sentirás como si estuvieras realmente en medio de los hechos históricos. Especialmente impactante es la sección dedicada a la arqueología subacuática, donde caminas sobre un suelo de cristal sobre pecios de barcos antiguos.
💡 Consejo local: El museo suele tener entrada gratuita o reducida los domingos y festivos, así que vale la pena planificar la visita para ese momento. Los textos están en parte en español, pero en la entrada puedes alquilar una audioguía en varios idiomas que te acompaña cómodamente por todas las salas.
10. La extensa Playa de San Juan
Mientras que la playa urbana del Postiguet es genial para un chapuzón rápido, el verdadero paraíso playero se encuentra un poco al norte del centro. La Playa de San Juan es una impresionante franja de fina arena clara que se extiende durante siete kilómetros hasta el vecino municipio de El Campello. Es una de las playas más bonitas y mejor valoradas de todo el país.
Gracias a su enorme extensión, nunca tendrás sensación de agobio y siempre encontrarás espacio suficiente para tu sombrilla y tu toalla. La playa está bordeada por un largo paseo marítimo perfecto para correr por las mañanas o patinar por las tardes. Los servicios son de primera categoría: campos de vóley playa, infinidad de excelentes restaurantes y cafeterías.
Llegar es muy sencillo: desde el centro de Alicante puedes coger el tranvía costero (líneas 1, 3 o 4) y en unos veinticinco minutos estás allí. Así puedes alojarte en el centro con toda la oferta cultural y desplazarte durante el día a esta fantástica playa de aguas cristalinas y mar abierto.
11. Excursión en barco a la Isla de Tabarca

Una de las mejores experiencias que puedes vivir en la Costa Blanca es una excursión de día completo a la pequeña isla Nueva Tabarca. Este islote fue en su día el temido refugio de piratas berberiscos y hoy es una famosa reserva marina con aguas de una claridad extraordinaria, que ofrece las mejores condiciones para hacer snorkel de toda la zona.
Se llega con líneas regulares de barco directamente desde el puerto de Alicante; el trayecto dura aproximadamente una hora y la propia travesía costera ya es toda una experiencia. La isla en sí es muy pequeña, mide menos de dos kilómetros de largo y no hay coches, así que puedes recorrerla a pie sin problema. Encontrarás murallas bien conservadas, un pintoresco pueblo de casitas blancas y un antiguo faro rodeado de naturaleza salvaje.
No olvides traer las gafas de buceo, porque gracias al estatus de reserva, la vida submarina alrededor de Tabarca es increíblemente rica y está llena de peces de colores. Para comer, en alguna de las tabernas locales puedes pedir el tradicional caldero, un guiso de arroz cocinado en un solo recipiente, o disfrutar de unas excelentes tapas vegetarianas con vistas a las olas rompiendo contra los acantilados.
12. Parque El Palmeral

Cuando quieras descansar del calor de las calles y del ajetreo de la ciudad, dirígete a este parque similar a un oasis en el extremo sur de Alicante. El Parque El Palmeral es un enorme espacio lleno de centenares de palmeras en su máximo esplendor, cascadas y estanques artificiales, que ofrece la sombra y el frescor tan necesarios durante las tardes más calurosas.
El parque está diseñado para ofrecer la máxima relajación: puedes alquilar un pequeño bote y dar una vuelta por el lago, o simplemente tumbarte con un libro en uno de los muchos céspedes bien cuidados. También es un lugar ideal para familias con niños, ya que el recinto dispone de varios parques infantiles estupendos, una pista de BMX y muchísimo espacio para correr libremente.
Se llega fácilmente en autobús urbano o en tren (parada San Gabriel) desde el centro en apenas diez minutos. La entrada al recinto es completamente gratuita y hay mesas de pícnic, así que puedes traer delicias frescas compradas en el Mercado Central y organizar un pícnic perfecto bajo las palmeras.
13. El tranvía costero TRAM d’Alacant
Desplazarse por la Costa Blanca no es solo una necesidad, sino toda una experiencia gracias a este ferrocarril especial. La red TRAM d’Alacant es un moderno sistema de transporte a medio camino entre tranvía y cercanías que conecta Alicante con los destinos turísticos del norte y ofrece vistas absolutamente impresionantes al mar y a los acantilados durante todo el recorrido.
Mientras que en el centro de Alicante el tranvía circula bajo tierra como un metro convencional, en cuanto sale a las afueras se convierte en un viaje panorámico escénico en el que las vías discurren pegadas al litoral y se cuelan por túneles en la montaña. La línea 1 te lleva sin problemas hasta Benidorm, desde donde puedes transbordar a la línea 9, que continúa más al norte hacia Altea, Calpe y hasta Dénia.
💡 Consejo local: Compra un billete de día ilimitado y usa el tranvía como un autobús panorámico con la posibilidad de bajarte cuando quieras. El viaje en tren tarda algo más que en coche por la autopista, pero te ahorrarás el estrés de aparcar en los estrechos callejones de los pueblos y la recompensa son unas vistas por las que de otro modo tendrías que escalar duras rutas de senderismo.
14. Calpe y la subida al Peñón de Ifach

El pueblo de Calpe, al norte de Benidorm, es conocido sobre todo por uno de los monumentos naturales más impresionantes de toda la costa. El Peñón de Ifach es una imponente roca caliza que se eleva nada menos que 332 metros directamente desde el nivel del mar y actúa como un faro de toda la Costa Blanca, conformando una postal increíblemente fotogénica.
La roca y su entorno más próximo están declarados parque natural, y si tienes buena condición física y no sufres de vértigo, puedes recorrer el sendero hasta la cima. El camino se divide en dos partes: la primera lleva por una senda ancha hasta un túnel excavado en la roca, apta para familias con niños; la segunda parte tras el túnel ya es más exigente, requiere calzado de trekking y precaución, pues la senda se estrecha y está asegurada con cadenas.
La recompensa por el esfuerzo son unas vistas absolutamente espectaculares sobre todo el litoral, las dos playas de arena de Calpe y, en días despejados, incluso puedes divisar la isla de Ibiza en la lejanía. El propio Calpe además ofrece, más allá del Peñón, la preciosa laguna de Las Salinas en pleno centro urbano, donde puedes observar en libertad bandadas de flamencos rosas.
15. Altea: El alma artística de la costa
Si hay un lugar en la Costa Blanca que gana sistemáticamente las encuestas sobre el pueblo más bonito, ese es sin duda Altea. Este encantador pueblo es famoso por su casco histórico lleno de casitas blancas en cascada coronado por la iglesia de las icónicas cúpulas azules, que se han convertido en uno de los símbolos de toda la región.
Altea ha sabido mantener su alma bohemia y su atmósfera tranquila a pesar del turismo. Sus estrechas calles empedradas son el hogar de muchos pintores, ceramistas y artesanos, así que durante el paseo encontrarás decenas de pequeñas galerías de arte y tiendas de autor. Es el lugar perfecto para llevarte joyas hechas a mano o preciosa cerámica.
Las playas aquí no son de arena sino de guijarros blancos lisos, lo que hace que el agua en Altea sea absolutamente cristalina, ideal para el submarinismo y el paddleboard. Por la noche te recomendamos subir a la Plaza de la Iglesia en lo alto de la colina, donde locales y turistas se reúnen a cenar al aire libre con las vistas del mar brillante a sus pies.
16. El pueblo de montaña de Guadalest
A unos veinticinco kilómetros al interior desde la costa se esconde una de las joyas históricas más grandes de España. El Castell de Guadalest es un pequeño pueblo dramáticamente encaramado entre torres rocosas en lo alto de la montaña, que te transporta varios siglos atrás en el tiempo de inmediato. Para acceder al casco antiguo del pueblo solo hay una manera: un túnel peatonal excavado en la propia roca maciza.
El principal atractivo es el castillo de San José (Castillo de San José), que se yergue sobre el pico rocoso más alto. Desde sus murallas y miradores contemplarás un panorama de montañas absolutamente impresionante y bajo ellas el embalse de color turquesa intenso increíblemente vivo, una vista que no olvidarás fácilmente.
Lo curioso de Guadalest es también su inusual concentración de pequeños museos peculiares. En tan poco espacio encontrarás, por ejemplo, un museo de miniaturas donde puedes ver la Estatua de la Libertad en el ojo de una aguja, un museo de saleros y pimenteros o un museo de vehículos históricos. Aunque es un destino muy popular, si llegas temprano por la mañana tendrás las callejuelas prácticamente para ti solo.
17. Jávea (Xàbia) y la Cala Granadella
Para quienes practican el llamado turismo lento y quieren escapar de los edificios de gran altura, Jávea es toda una revelación. Este municipio está dividido en tres partes bien diferenciadas: el casco histórico en el interior, el barrio del puerto y la zona playera del Arenal, lo que ofrece algo para cada tipo de viajero, manteniendo un carácter muy auténtico y relajado sin grandes complejos hoteleros.
Pero el verdadero tesoro de Jávea es su litoral recortado, lleno de calas escondidas rodeadas de pinares. La Cala Granadella gana regularmente las votaciones a la playa más bonita de toda España y ofrece la combinación perfecta de acantilados dramáticos, guijarros y agua transparente, que invita directamente a hacer snorkel o alquilar un kayak.
Además de las playas, vale la pena recorrer la Ruta de los Miradores. Se trata de una serie de quince miradores a lo largo de la costa a los que se accede en coche y que ofrecen vistas fascinantes sobre los acantilados abruptos y el mar salvaje. Es un plan perfecto para la tarde, cuando el sol afloja un poco y puedes disfrutar de la belleza natural con el viento en el pelo.
18. Villajoyosa: La ciudad del chocolate y los colores
Viajando en tranvía desde Alicante hacia el norte, el primer pueblo que llama la atención es aquel cuyo nombre significa literalmente La Villa Joyosa. Villajoyosa es famosa por su icónico paseo marítimo flanqueado por hileras de casas de pescadores de colores muy vivos, que antiguamente servían a los marineros como referencia visual para orientarse al regresar del mar. Cada casa tiene un color diferente y muy brillante, lo que crea un escenario absolutamente de cuento para tus fotos.
La playa local es amplia, arenosa y bastante más tranquila que la del vecino Benidorm. El pueblo mantiene su carácter profundamente español y es el lugar ideal para disfrutar de unas tapas tradicionales en algún rincón escondido y empaparse de la atmósfera local lejos de las multitudes de turistas extranjeros. El mercado local ofrece además excelentes productos para los amantes de las verduras y los quesos de calidad.
Pero Villajoyosa guarda todavía un dulce secreto: es la capital española del chocolate. Aquí tiene su sede la famosa fábrica de chocolate Valor, que ofrece visitas guiadas con degustación completamente gratuitas, así que puedes asomarte a la historia y al presente de la fabricación de esta golosina y llevarte a casa el mejor recuerdo comestible de tu viaje.
19. Benidorm: Diversión y rascacielos
El vecino Benidorm es un fenómeno que divide a la gente en dos bandos, pero sin duda merece verse con los propios ojos. Con su peculiar silueta llena de rascacielos se le llama el Manhattan europeo y presume de la mayor concentración de torres por habitante del mundo, lo que crea un contraste fascinante con las montañas de los alrededores.
Si buscas infraestructura perfecta y ocio sin límites, Benidorm no te defraudará. Ofrece dos enormes playas de arena perfectamente cuidadas, Levante y Poniente, separadas por un promontorio rocoso con el mirador del Balcón del Mediterráneo, desde donde hay una vista impresionante de ambas bahías. La ciudad está llena de parques temáticos como Terra Mítica, parques acuáticos y grandes espectáculos de variedades.
Aunque la cultura española tradicional hay que buscarla con lupa, para familias con niños o grupos de amigos que buscan una vida nocturna interminable y vacaciones despreocupadas con sol garantizado, es una base absolutamente perfecta. Y si te alojas en las plantas altas de uno de esos rascacielos, tendrás unas vistas que pocas cosas pueden superar.
20. Cascadas y manantiales de las Fuentes del Algar
El último plan nos lleva un poco más al interior, a un paraje donde encontrar el alivio tan deseado durante los calurosos meses de verano. El paraje natural de las Fuentes del Algar se encuentra justo al lado del municipio de Callosa d’en Sarrià y ofrece un paisaje precioso de cascadas en cascada y pozas naturales con agua de montaña cristalina, aunque bastante fría.
A lo largo del río discurre una pasarela de madera bien mantenida y un sendero señalizado que te guía por todo el entorno. Durante el recorrido puedes bañarte en varios puntos señalizados en pozas transparentes bajo las cascadas, lo que es una experiencia impagable en el sofocante verano valenciano. El agua ronda los dieciocho grados, pero con un pequeño esfuerzo de adaptación resulta un refresco fantástico.
💡 Consejo local: La excursión a las Fuentes del Algar se puede combinar perfectamente con la visita al pueblo de montaña de Guadalest, ya que ambos lugares están muy cerca el uno del otro. Sal por la mañana a visitar el castillo y por la tarde date un baño refrescante en las cascadas: así creas el itinerario de día completo perfecto.
Qué ver cerca de Alicante: más destinos
Si te queda tiempo o planeas un road trip más largo por España, Alicante es un trampolín fantástico para nuevas aventuras. Gracias a la excelente conexión en tren de alta velocidad AVE puedes llegar a la capital en menos de dos horas y media, así que Madrid se presenta como el destino ideal para un fin de semana largo. También puedes subir al norte y explorar la cercana metrópoli de Valencia o tomar un vuelo y en poco tiempo admirar la arquitectura de Gaudí que ofrece la impresionante Barcelona.
Muchos viajeros combinan la visita a la Costa Blanca con la exploración del sur del país. Si te atrae el apasionado sur, lee nuestra guía sobre las 20 maravillas de Andalucía. Un poco más al sur te espera la relajada Málaga, desde donde puedes lanzarte al emocionante sendero del Caminito del Rey o visitar la famosa ciudad sobre el tajo de Ronda. Al recorrer el sur, no te pierdas la guía de Sevilla, los monumentos árabes que esconde Granada ni la impresionante mezquita sobre la que escribimos en nuestro artículo sobre Córdoba.
Preguntas frecuentes
¿Cómo llegar del aeropuerto al centro de Alicante?
El transporte desde el aeropuerto de Alicante-Elche (ALC) hasta el centro es muy sencillo y rápido gracias a la línea de autobús C-6, que circula aproximadamente cada veinte minutos durante todo el día. El trayecto dura unos veinte minutos, el autobús para en puntos estratégicos como la estación de tren o la playa del Postiguet y el billete te saldrá por menos de cuatro euros.
¿Cuántos días necesito para visitar Alicante y sus alrededores?
Para la ciudad de Alicante en sí te bastarán de sobra dos días completos, durante los cuales podrás ver el castillo, el centro histórico y disfrutar de la playa. Pero si además quieres explorar los pueblos cercanos como Altea, Guadalest o hacer una excursión en barco a la isla de Tabarca, te recomiendo reservar al menos cuatro o cinco días.
¿Qué es la paella tradicional y dónde tomarla?
La paella valenciana tradicional tiene reglas fijas y originalmente es un plato de campo que en su receta original se prepara con arroz, carne de pollo y conejo y judías verdes, no con mariscos. Pero en Alicante y sus alrededores encontrarás en los restaurantes un montón de variantes estupendas, y para los vegetarianos suele haber disponible una deliciosa paella de verduras o exquisitas tapas locales llenas de verduras frescas y quesos.
¿Se puede moverse por la Costa Blanca sin coche?
Desde luego que sí, la Costa Blanca es uno de los mejores lugares de España para viajar sin coche gracias a la magnífica red de tranvías TRAM d’Alacant. Estos tren-tranvías te llevan cómodamente, de forma barata y con vistas preciosas desde Alicante hasta la mayoría de los pueblos populares a lo largo de la costa, incluso hacia el norte.
¿El agua del grifo en Alicante es potable?
Sí, el agua del grifo en toda la Costa Blanca es sanitariamente segura y potable, pero debido al alto contenido de minerales y al proceso específico de desalación del agua de mar puede tener un sabor peculiar, ligeramente clorado. Por eso muchos lugareños prefieren comprar agua embotellada en garrafas, pero para lavarte los dientes o cocinar puedes usar el agua del grifo sin problema.
¿Es caro Alicante?
En comparación con grandes metrópolis como Madrid o con las Islas Baleares, Alicante sigue siendo un destino muy asequible, donde conseguirás buena comida y alojamiento por un precio razonable. Si evitas los restaurantes turísticos más concurridos directamente en el paseo marítimo y te adentras en las callejuelas, encontrarás excelentes menús del día por una fracción del precio.
¿Cuándo hay más turistas en Alicante?
El pico absoluto de la temporada turística es en agosto, cuando a la zona acuden no solo los turistas extranjeros, sino también los propios españoles del interior, que huyen del calor de Madrid. En esta época las playas están completamente abarrotadas y los precios del alojamiento alcanzan su punto máximo, por eso es mejor elegir para el viaje el cambio de junio a julio o septiembre.
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