¿Estás pensando en pasar tus vacaciones de verano en Dalmacia y dudas cuál de las muchas islas pintorescas elegir este año? La isla de Hvar, en Croacia, con sus impresionantes 2718 horas de sol al año, no solo es la isla más soleada de toda Europa, sino también un lugar lleno de contrastes fascinantes. ☺️ Por un lado te deslumbrará con sus yates de lujo y su vibrante vida nocturna, mientras que por otro te enamorará con sus tranquilas calas históricas y el embriagador aroma de los campos morados.
Esta alargada isla, que se extiende a lo largo de casi setenta kilómetros, ofrece la combinación perfecta para cualquier viajero. Puedes pasear por las callejuelas empedradas de antiguas ciudades, admirar monumentos únicos inscritos en la lista de la UNESCO o simplemente relajarte en las playas de guijarros a la sombra de fragantes pinos. Si buscas un destino que combine historia rica, naturaleza espectacular y una gastronomía excelente, estás en el lugar adecuado.
En esta guía detallada repasaremos juntos toda la información práctica para 2026. Te aconsejaré cómo llegar mejor, en qué zonas de la isla buscar el mejor alojamiento y, sobre todo, te presentaré 12 consejos concretos sobre qué ver y hacer para que disfrutes de tus vacaciones al máximo y sin estrés innecesario. 😉

Resumen para quienes no tienen tiempo de leer todo el artículo
- La isla más soleada: Hvar ofrece más de 2700 horas de sol al año y encontrarás tanto centros animados como pueblos absolutamente tranquilos.
- Ciudad de Hvar: El principal centro de la isla, con la enorme plaza de San Esteban, el histórico Arsenal y la preciosa fortaleza Fortica.
- Islas Pakleni: Un archipiélago justo frente a la ciudad principal, al que llegas fácilmente en taxi acuático y donde encontrarás las playas más bonitas.
- El histórico Stari Grad: La ciudad más antigua de toda Croacia, con un ambiente más tranquilo y campos antiguos inscritos en la UNESCO.
- Lavanda en flor: La mejor época para visitar los campos morados es de mediados a finales de junio, cuando se celebra también el famoso festival.
- Vinos excelentes: Las laderas del sur de la isla esconden viñedos escarpados donde nace la célebre variedad Plavac mali.
- Transporte desde Split: Los catamaranes para peatones navegan directamente hasta la ciudad de Hvar (aprox. una hora), mientras que los ferris para coches se dirigen al puerto de Stari Grad.

Cómo llegar a la isla de Hvar
Llegar a esta isla bañada por el sol es sorprendentemente fácil, pero depende sobre todo de si viajas en coche o te mueves a pie. Si vas sin coche, la opción más rápida y cómoda son los catamaranes de pasajeros que salen directamente desde Split, que en menos de 50 a 60 minutos te llevan directamente al animado centro de la ciudad de Hvar. Estos barcos rápidos los operan compañías como Krilo (Kapetan Luka), TP Line o la estatal Jadrolinija y, en temporada de verano, llegan a salir hasta 17 al día, con billetes que rondan los 6 a 25 euros según la línea y el mes.
Si en cambio viajas con tu propio coche, tendrás que usar los ferris clásicos que también transportan vehículos. La principal puerta de entrada para los conductores es el puerto de la ciudad de Stari Grad, donde llega la popular línea 635 desde Split, y la tranquila travesía dura aproximadamente dos horas. Para quienes viajen desde la parte más al sur de Croacia (por ejemplo, desde la Riviera de Makarska), existe la opción más corta del ferry desde el puerto de Drvenik hasta el pueblo de Sućuraj, en el extremo oriental de la isla. Esta travesía más corta dura solo 30 minutos y, en 2026, pagarás algo menos de 4 euros por pasajero adulto, mientras que el traslado de un coche normal de hasta cinco metros te costará aproximadamente entre 13,50 y 19,70 euros.
💡 Consejo: Si viajas desde España, lo más práctico es volar a Split con aerolíneas como Vueling o Ryanair (con conexiones desde Madrid y Barcelona en temporada) y desde allí tomar el catamarán hasta Hvar. Recuerda llevar contratado un eSIM como Holafly para tener internet desde el primer momento.

Cuándo viajar a la isla de Hvar
Elegir la fecha adecuada es absolutamente clave para una experiencia perfecta, porque la isla cambia notablemente de cara y de ambiente a lo largo del año. Si anhelas un clima ideal para bañarte, pero a la vez quieres evitar las mayores multitudes de turistas, los mejores meses para visitarla son mayo, junio, septiembre y octubre. En estos meses las temperaturas son muy agradables, suelen rondar los 22 y 26 grados, y el mar ya está bien templado. Las calles de las ciudades históricas conservan en esta época su ambiente dálmata auténtico y tranquilo, algo que apreciarás sobre todo al descubrir los monumentos locales con un clima agradable. Para los viajeros más activos también son buena opción los meses de transición abril y octubre, cuando las temperaturas se mantienen en torno a 16 y 22 grados, lo que representa unas condiciones ideales para el senderismo y el ciclismo.
Los amantes del verano realmente caluroso y de la animada vida nocturna, en cambio, disfrutarán de los meses centrales de julio y agosto, cuando el termómetro suele subir a los 28 o 33 grados y el mar parece más bien un spa termal. En este momento álgido la isla literalmente no duerme: aquí se celebran las mejores fiestas de playa y los puertos se llenan de yates de lujo de todo el mundo. Eso sí, debes contar con que habrá bastante más gente en las playas y en los restaurantes, y los precios del alojamiento alcanzan, lógicamente, su máximo anual.
Pero si tu objetivo principal es la famosa lavanda de Hvar y su embriagador aroma, planifica tu viaje precisamente para la segunda mitad de junio. En esta época, justo antes de la gran cosecha de julio, los campos morados están en plena floración y todo el paisaje parece sacado de una película romántica. Los primeros capullos morados ya los verás durante mayo, pero el verdadero punto culminante para las fotos llega con la llegada del verano, cuando se celebran las tradicionales fiestas de la lavanda, que merece la pena incluir en tu itinerario.

Dónde alojarse en la isla de Hvar
💡 Consejo de alojamiento y experiencias: Para el alojamiento nos gusta buscar en Booking.com, donde suelen tener las mejores condiciones de cancelación. Las entradas, excursiones y actividades, en cambio, conviene compararlas y comprarlas en GetYourGuide.
La elección de la zona de tu alojamiento determinará en gran medida el carácter de todas tus vacaciones, porque cada pueblo de la isla ofrece un estilo de experiencia completamente diferente. Si buscas lujo, diversión nocturna y no te importan los precios más altos, la ciudad de Hvar es tu mejor opción. Para familias con niños y amantes de la historia, en cambio, es absolutamente ideal el más tranquilo Stari Grad, que ofrece el ambiente auténtico de las antiguas callejuelas y un acceso muy cómodo a los ferris para coches. Si anhelas romanticismo y silencio absolutos, busca apartamentos pintorescos en los pueblos de Jelsa o Vrboska, donde encontrarás preciosas playas más pequeñas y excelentes bodegas familiares. Y para quienes quieran escapar de la civilización por completo, recomiendo explorar pueblos más apartados de la costa sur como Ivan Dolac, o el tranquilísimo extremo oriental de la isla en torno al pueblo de Sućuraj.
A la hora de buscar alojamiento merece la pena reservar con suficiente antelación, porque las mejores plazas desaparecen ya en primavera y en verano la isla suele estar irremediablemente llena. Para reservar funciona muy bien el portal Booking.com, donde encontrarás de todo, desde apartamentos privados asequibles hasta exclusivos resorts de cinco estrellas. Aquí tienes algunos consejos concretos de hoteles preciosos que no te decepcionarán con su servicio:
- Amfora Hvar Grand Beach Resort: Un complejo hotelero icónico y lujoso, situado a un paso del centro de la ciudad de Hvar. Ofrece una enorme piscina en cascada y unas vistas preciosas directamente al mar y a las islas cercanas, lo que lo convierte en una de las direcciones más solicitadas de la isla.
- Heritage Hotel Dea Hvar: Si te encanta la historia y el alojamiento boutique, este hotel bellamente reformado, en pleno corazón del centro histórico de Hvar, te conquistará con su ambiente familiar, el trato personal del personal y unos desayunos locales de primera.
- Heritage Villa Apolon: Para quienes prefieren la más tranquila ciudad de Stari Grad, esta elegante villa rosa con vistas a la pintoresca bahía es la opción más romántica de toda la isla, además con un excelente restaurante de hotel.

12 cosas que ver y hacer en la isla de Hvar en 2026
Veamos ahora juntos los lugares más bonitos y las mejores actividades que no deberías perderte durante tus vacaciones en la isla. He preparado para ti una mezcla variada de monumentos históricos, bellezas naturales y consejos prácticos para excursiones.

1. La ciudad de Hvar y la enorme plaza de San Esteban
El corazón de toda la isla es, sin duda, la ciudad homónima de Hvar, que te cautivará al instante con su elegante arquitectura veneciana y un vibrante paseo lleno de palmeras. Tus pasos deberían dirigirse primero a la plaza de San Esteban (que los locales llaman Pjaca), que, con una superficie de unos impresionantes 4500 metros cuadrados, es la plaza más grande de toda Dalmacia. Hace apenas unos siglos el mar llegaba hasta aquí, pero tras un relleno progresivo surgió un espacio bellamente empedrado (terminado en 1780), donde hoy se encuentran tanto locales como turistas.
Justo en el centro de este soleado espacio encontrarás un precioso pozo de piedra del año 1529, que antaño servía como principal fuente de agua potable de toda la ciudad y que hoy sigue siendo un punto de encuentro muy popular. La plaza está rodeada por todos lados de acogedoras cafeterías, pequeñas galerías y tiendas de souvenirs de las que emana el omnipresente aroma de la lavanda. El mejor momento para visitarla es temprano por la mañana o al atardecer, cuando el sol tiñe los edificios históricos de preciosos tonos dorados y el aire se refresca un poco.
💡 Consejo: Siéntate en una de las muchas terrazas con vistas al puerto y pídete un buen café con hielo. Es el mejor punto de partida para observar el animado tráfico de barcos, donde puedes empaparte con calma del auténtico ambiente mediterráneo antes de tus próximas excursiones.

2. La catedral de San Esteban y el histórico Arsenal
Justo en el lado este de la plaza principal se alza orgullosa la preciosa catedral de San Esteban, un ejemplo perfecto de la fusión entre la arquitectura renacentista y barroca de los siglos XVI a XVIII. Su elegante campanario cuadrado es un punto de orientación inconfundible que te guiará con seguridad hasta el centro. El interior de la catedral guarda valiosas pinturas antiguas y altares ricamente decorados que merecen una breve visita, cuando quieras refugiarte un rato del cálido sol del mediodía y disfrutar de un poco de silencio.
En el extremo opuesto de la plaza, hacia el puerto, te espera el majestuoso edificio del Arsenal, que antaño servía como importante astillero para reparar galeras de guerra y almacenar el equipamiento naval. Pero lo más interesante se esconde en su primera planta, donde ya en 1612 se fundó el teatro público más antiguo de toda Europa, que en su época era, de forma única, accesible a todas las clases sociales sin distinción.
Una buena noticia para todos los amantes de la historia es que, tras amplias y cuidadosas restauraciones, la institución bajo el nombre de Hvar 1612 se prepara para abrir solemnemente estos espacios restaurados al público exactamente el 30 de marzo de 2026. Así que, si planeas tu visita en la próxima temporada, estarás entre los primeros visitantes que verán este monumento único en todo su esplendor.

3. La fortaleza Fortica (Španjola) y las mejores vistas
Si quieres conseguir la vista más icónica, esa que conoces de los folletos y las postales, tienes que darte un paseo algo más exigente hasta la fortaleza Fortica, que los habitantes locales no llaman de otra forma que Španjola. El camino comienza en las estrechas callejuelas de piedra por encima de la plaza principal y sube poco a poco a través de un fragante bosque de pinos lleno de hierbas mediterráneas, ágaves y cactus crecidos. La subida dura aproximadamente de veinte a treinta minutos y, aunque con el calor del verano puede costar un poco, la increíble vista desde la cima te compensará al instante cada gota de sudor.
Desde las imponentes murallas de piedra se te ofrece un panorama absolutamente impresionante de toda la ciudad de Hvar, con sus típicos tejados rojos, el animado puerto y, sobre todo, el cercano y verde archipiélago de las islas Pakleni esparcido por el mar azul intenso. La fortaleza misma sirvió en el pasado como punto defensivo clave y hoy puedes ver en su interior una pequeña exposición histórica y una antigua prisión.
La entrada al recinto de la fortaleza ronda actualmente los 5,30 euros; los niños menores de siete años entran gratis y los mayores pagan solo la mitad. En temporada de verano, de junio a septiembre, está abierta a diario de 9:00 a 22:00 horas, así que ve sin falta justo antes de la puesta de sol, cuando la luz para las fotos es absolutamente la más bonita y la temperatura del aire mucho más llevadera.

4. Excursión en barco a las islas Pakleni
Cuando miras desde el puerto de la ciudad de Hvar hacia el mar abierto, verás una extensa cadena de islotes verdes llamada islas Pakleni (a menudo traducidas también como Paklinski otoci). El nombre de este archipiélago, sorprendentemente, no tiene absolutamente nada que ver con el infierno (en croata «pakao»), sino que proviene de una antigua palabra local, paklina, que era la resina oscura de pino tradicionalmente usada para impermeabilizar los barcos de madera. Hoy este lugar es sinónimo de las playas más bonitas y limpias de toda la zona, adonde van a bañarse miles de turistas de todo el mundo.
Llegar a estos islotes es increíblemente fácil, porque desde el paseo principal de Hvar zarpan constantemente pequeñas barcas-taxi de madera a intervalos regulares de 20 a 30 minutos. La travesía dura unos diez o quince minutos y por el billete de ida y vuelta a las islas más cercanas, como por ejemplo Jerolim, pagarás unos 10 a 15 euros. La isla más alejada y muy popular de Palmižana te costará entonces entre 15 y 25 euros por persona, aunque los precios pueden variar ligeramente en plena temporada de verano.
💡 Consejo: Si buscas tranquilidad y naturaleza exuberante, ve a la isla de Sv. Klement, a la cala de Palmižana, donde encontrarás un precioso jardín botánico, excelentes restaurantes de playa y una rara y fina arena en el fondo del mar. No olvides llevar suficiente dinero en efectivo en euros, porque en las barcas pequeñas y en algunos bares más apartados a menudo no aceptan tarjetas.

5. La ciudad más antigua de Croacia: el apacible Stari Grad
Mientras la ciudad de Hvar vive de un lujo y unas fiestas permanentes, Stari Grad, en el lado norte de la isla, es un oasis de calma absoluta e historia profunda. Se trata de la ciudad habitada más antigua de toda Croacia, fundada por los antiguos griegos de la isla de Paros ya en el año 384 a. C. con el nombre de Pharos. Hoy es un lugar increíblemente fotogénico, lleno de estrechas callejuelas de piedra, viejos campanarios y plazoletas a la sombra, donde el tiempo parece haberse detenido hace siglos y donde puedes descansar de las multitudes.
Paseando por la ciudad seguro que te toparás con restaurantes locales y tradicionales konobas que te tientan con sus famosas especialidades. El orgullo culinario tradicional de la isla es la llamada gregada, un plato dálmata histórico de pescado blanco que se cuece lenta y cuidadosamente en una olla ancha sobre una capa de patatas en rodajas con una buena dosis de cebolla, ajo, aceite de oliva de calidad y vino blanco local. Algo totalmente específico de esta receta es que el plato no se debe remover con cuchara durante la cocción, sino solo agitar la olla con cuidado de vez en cuando.
Pero si prefieres una comida ligera y sin carne, no te pierdas los fantásticos quesos locales, las ensaladas frescas de verduras aliñadas con el mejor aceite de oliva de Hvar y una excelente pizza dálmata. Una verdadera experiencia gourmet son la pasta casera con trufas frescas, que se recolectan en los bosques de robles de los alrededores y saben absolutamente deliciosas acompañadas de una copa de buen vino.

6. La antigua llanura de Stari Grad (patrimonio de la UNESCO)
Justo a las puertas de la ciudad de Stari Grad se extiende en la lejanía una enorme y muy fértil llanura llamada Starogradsko polje (o, abreviada, Ager), inscrita con orgullo desde 2008 en la prestigiosa lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Esta extensa porción de tierra es una rareza mundial absoluta, porque aquí se ha conservado el sistema antiguo original de división geométrica precisa de las parcelas agrícolas, la llamada chora griega. Este ingenioso sistema se ha conservado casi sin cambios durante más de 2400 años, lo que lo convierte en uno de los paisajes antiguos mejor conservados de todo el Mediterráneo.
Toda la llanura está ingeniosamente entrelazada por una intrincada red de antiguos muros de piedra apilados cuidadosamente en seco, sin usar mortero. Entre ellos a veces verás pequeños refugios circulares de piedra llamados trim, en los que antaño se resguardaban los campesinos de una repentina tormenta de verano o del calor del mediodía. Hoy en día, en estos campos históricos se siguen cultivando la vid y los olivos exactamente del mismo modo ecológico que en la Antigüedad.
La mejor manera de explorar este extenso y llano monumento es alquilar una bicicleta corriente directamente en la ciudad de Stari Grad y salir a dar un paseo sin esfuerzo. El camino discurre por pistas de tierra bien transitables justo entre soleados viñedos e higueras, y el paseo entero representa una actividad de descanso absolutamente ideal para familias con niños o para esos días en que quieres tomarte una pausa del sol de la playa.

7. Vrboska, la pintoresca pequeña Venecia
En la costa norte de la isla encontrarás bien escondido el pueblo más pequeño de Hvar, Vrboska, al que cariñosamente apodan la pequeña Venecia. Este halagador apodo se lo ganó gracias a un estrecho e inesperadamente profundo canal marino que se adentra en la tierra firme y divide el pueblo en dos partes. Estas están unidas por varios preciosos puentes antiguos de piedra que dan a todo el lugar un encanto inconfundible. Un paseo a lo largo de este tranquilo canal, donde sobre la superficie del agua se reflejan las viejas casas de pescadores de piedra y elegantes veleros, es una de las experiencias más románticas de toda la isla.
El emblema del pueblo es la absolutamente única iglesia de Santa María del siglo XVI, que vista desde fuera parece más bien una fortaleza militar inexpugnable que un templo clásico. Y es que fue completamente reconstruida y fortificada por los habitantes locales como un refugio seguro y sólido ante las devastadoras incursiones de los piratas turcos, que en aquella época salvaje saqueaban la costa adriática. Los muros de la iglesia son gruesos y, en lugar de ventanas, encontrarás aquí aspilleras.
Dentro de esta fascinante construcción encontrarás una colección de arte renacentista sorprendentemente rica e interesante, que contrasta fuertemente con su tosco exterior. Además, desde la imponente azotea plana de la iglesia se ofrece una vista panorámica realmente preciosa de todo el entorno y del mar. Si te gusta el buen vino y la gastronomía local, no dejes de pasar por la famosa bodega local Vina Carić, donde puedes concertar una excelente cata de variedades locales en un entorno absolutamente auténtico.

8. La tranquila Jelsa y su relajante paseo marítimo
A un paso de la pintoresca Vrboska se encuentra un pueblo algo más grande, pero todavía muy apacible y orientado a las familias: Jelsa. Es un lugar absolutamente ideal para todos los viajeros que buscan unas vacaciones más tranquilas, sin el molesto ruido nocturno de las discotecas, pero que a la vez quieren tener todas las comodidades a mano. Aquí encontrarás preciosas playas más pequeñas, acogedoras cafeterías y excelentes restaurantes situados junto al agua. Jelsa está rodeada por todos lados de densos bosques de pinos, así que aquí siempre encontrarás suficiente sombra agradable y aromática, incluso en los días más calurosos del verano.
Entre Jelsa y Vrboska, además, discurre un precioso y físicamente nada exigente paseo a lo largo del mar, que mide aproximadamente tres kilómetros. Está asfaltado y a la sombra de altos pinos, así que es absolutamente ideal para correr temprano por la mañana, patinar o dar un paseo lento al atardecer. Por el camino podrás disfrutar de una preciosa vista de la isla de Brač, enfrente, y de la majestuosa cordillera de Biokovo que se alza en la tierra firme cercana.
En la propia Jelsa, sácate sin falta suficiente tiempo para probar el excelente helado local en la principal plazoleta empedrada. La vida aquí transcurre a un agradable y pausado ritmo dálmata, por la noche suele sonar música en vivo y los niños pueden corretear con seguridad por la zona peatonal sin miedo a los coches. En definitiva, un oasis perfecto para un relajado descanso veraniego.

9. Oro morado: el festival de la lavanda en Velo Grablje
Hvar es famosa en todo el mundo como la fragante isla de la lavanda y, en el pasado, llegó incluso a aportar un increíble 10 por ciento de la producción mundial de aceite de lavanda. Aunque hoy la extensión de los campos morados ya no es tan enorme como en los tiempos de mayor gloria, la tradición de cultivar esta planta de aroma embriagador afortunadamente está reviviendo en los últimos años y atrae la atención de los turistas. La mejor época para admirar los campos morados empieza a mediados de junio y culmina a finales de junio y principios de julio, justo antes de que comience la gran y dura cosecha manual.
La cuna de la lavanda de Hvar es el pintoresco y parcialmente abandonado pueblo del interior de Velo Grablje, que encontrarás escondido en las colinas sobre el mar. Es precisamente aquí donde cada año, a finales de junio, se celebra el famoso y muy concurrido Festival de la Lavanda. Durante este fin de semana fragante el pueblo cobra vida por completo, llega gente de toda la isla y las estrechas callejuelas se llenan de puestos.
Aquí se organizan tradicionales mercados artesanales, fascinantes talleres educativos sobre el procesamiento de hierbas locales y, lo mejor de todo, puedes ver con tus propios ojos el proceso de destilación tradicional del valioso aceite de lavanda en viejos alambiques. Del festival te llevarás seguro los souvenirs más bonitos y fragantes directamente de los agricultores locales, desde aceites esenciales hasta una deliciosa miel de lavanda, que sabe absolutamente perfecta.

10. Cata de vino en las escarpadas laderas del sur
La tradición vinícola de la isla se remonta increíblemente 2000 años atrás y probar la producción local es casi obligatorio para los visitantes. Y es que Hvar presume de variedades de uva autóctonas únicas que de verdad no encontrarás en ningún otro lugar del mundo. Entre ellas está, por ejemplo, la muy fresca y ligera variedad blanca Bogdanuša (que en traducción literal significa «regalo de Dios») o las menos conocidas pero interesantes variedades Prč y Darnekuša. Pero el rey de todos los vinos locales es, sin duda, el más fuerte y maravillosamente terroso vino tinto de la variedad Plavac mali, que se cultiva en las condiciones más extremas.
Las mejores uvas de esta variedad premium Plavac mali proceden de las increíblemente escarpadas laderas del sur, en las zonas de Ivan Dolac y Sveta Nedjelja. Los viñedos aquí tienen una pendiente que alcanza hasta los 40 grados y la propia vid crece bajo el mágico influjo del llamado triple sol. Esto significa que la planta capta los rayos directos del sol del cielo, el calor reflejado desde la superficie del mar por debajo y, además, el calor que irradian las recalentadas rocas calizas blancas.
Debido a este terreno extremo e inaccesible, aquí toda la cosecha de otoño debe realizarse exclusivamente a mano, sin usar ninguna maquinaria pesada. El resultado de este duro trabajo es un vino elegante absolutamente de primera, lleno de profundos tonos minerales y con un alto contenido de alcohol. Esta rareza local puedes probarla cómodamente, por ejemplo, en la conocida y muy acogedora bodega Vina Tomić, que tiene su sede directamente en el pueblo de Jelsa.

11. Baño en la impresionante playa de Dubovica
Aunque la isla ofrece decenas de preciosas calas escondidas, la playa de Dubovica, en la costa sur, suele ser considerada la más bonita de toda la isla. Esta cala de guijarros increíblemente pintoresca está bien protegida del fuerte viento, presume de un agua increíblemente limpia, casi turquesa y cristalina, y su escenario romántico lo completa una antigua mansión nobiliaria de piedra del siglo XVII que se alza justo junto al agua. En los meses de verano, el mar en este lugar tiene unos agradables 25 grados, una temperatura absolutamente ideal para largos baños e interminables sesiones de buceo con tubo alrededor de las rocas.
Pero llegar a la propia Dubovica requiere algo de esfuerzo físico, porque la playa queda muy por debajo de la carretera principal y se llega a ella por un sendero bastante empinado en zigzag. El coche debes aparcarlo arriba, al borde de la carretera, y después te espera un descenso a pie de unos diez minutos por un sendero pedregoso y polvoriento, así que mejor lleva calzado resistente en lugar de simples chanclas de playa. La recompensa por este pequeño esfuerzo físico será un baño en una cala que parece perfectamente sacada del catálogo de las agencias de viajes más lujosas.
💡 Consejo: Si viajas con niños muy pequeños y este descenso empinado a Dubovica no te parece del todo ideal, ve mejor a la preciosa y muy accesible playa de guijarros de Soline, junto al pueblo de Vrboska. Queda cómodamente entre pinos a la sombra, ofrece una entrada gradual al agua y, además, los niños encontrarán allí un popular parque acuático hinchable directamente sobre la superficie.

12. Vida nocturna y clubes de playa
La ciudad de Hvar se ha construido en los últimos años una sólida y merecida fama como principal destino de fiesta de toda Croacia y atrae a jóvenes, influencers y celebridades de todo el mundo. El centro de toda la acción nocturna solía ser el legendario club Carpe Diem, justo en el paseo principal, y su club hermano, el Carpe Diem Beach club, situado algo más allá, en el islote de Marinkovac (en la cala de Stipanska). A esta isla llena de música y diversión te lleva directamente desde la ciudad un rápido taxi acuático por unos 10 euros el trayecto. La diversión aquí empieza ya por la tarde con fiestas de playa y continúa al aire libre hasta las primeras horas de la madrugada.
Para todos los amantes de las preciosas puestas de sol es absolutamente imprescindible una parada en el famoso bar de playa Hula Hula, situado en la costa rocosa a solo unos minutos a pie del centro de la ciudad de Hvar. Cada atardecer un DJ pincha relajados éxitos veraniegos y tú puedes, con una copa bien fría en la mano, contemplar cómo el sol se sumerge lenta y dramáticamente en el mar.
¡ATENCIÓN a una novedad muy importante para 2026! En los últimos años la ciudad de Hvar ha introducido normativas mucho más estrictas sobre el ruido nocturno y las molestias, así que las actuaciones musicales al aire libre directamente en el centro histórico están ahora bastante más limitadas que antes. Por este motivo, las fiestas nocturnas más grandes y ruidosas se han trasladado mayoritariamente a las mencionadas islas de los alrededores, donde no molestan a nadie, y en la propia ciudad hay notablemente más tranquilidad después de medianoche.

Adónde ir después de la isla de Hvar
Si tienes más tiempo de vacaciones y quieres explorar también otras bellezas de Dalmacia, la isla de Hvar es un punto de partida absolutamente estupendo para seguir viajando. Puedes subirte a un ferry y descubrir las islas vecinas o volver a la tierra firme en busca de más aventuras. Aquí tienes algunos consejos estupendos sobre adónde ir después:
- Si te atrae la tierra firme y los enormes monumentos romanos, ve a explorar la cercana Split con su impresionante Palacio de Diocleciano.
- ¿Quieres ver la playa más famosa de Croacia, Zlatni rat? Hazte una excursión en barco a la vecina isla de Brač.
- Si todavía dudas sobre tu itinerario, echa un vistazo a nuestro gran resumen de consejos sobre adónde ir de vacaciones en Croacia.
- ¿Te atrae la aventura sobre las olas y la libertad? Lee nuestro artículo sobre cómo es lanzarse al destino de Croacia en barco.
- Y si aún buscas el lugar adecuado para pernoctar en otro punto junto al mar, echa un ojo a nuestros consejos probados de alojamiento en Croacia.

Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura el trayecto en ferry a la isla de Hvar?
Depende de desde dónde y en qué barco navegues. Los catamaranes rápidos de pasajeros desde Split a la ciudad de Hvar hacen el trayecto en 50 a 60 minutos y operan con mucha frecuencia. Sin embargo, si viajas en coche en el ferry grande desde Split al puerto de Stari Grad, cuenta con una travesía relajada que dura aproximadamente dos horas y ofrece vistas preciosas.
¿Cuándo florece exactamente la lavanda en Hvar?
La lavanda comienza a mostrar sus primeros brotes violetas ya durante mayo, pero el pico principal y más hermoso de la floración se produce desde mediados hasta finales de junio. En julio comienza la cosecha tradicional, así que si llegas en agosto, los campos ya estarán verdes y cortados, aunque el aroma sigue flotando sobre ellos.
¿Es la isla adecuada para unas vacaciones tranquilas con niños?
¡Definitivamente sí! Aunque la capital es conocida por su animada vida nocturna, el resto de la isla es absolutamente tranquilo y seguro. Los mejores alojamientos para familias con niños los ofrecen los centros turísticos de Stari Grad, Jelsa o Vrboska, donde encontrarás playas de pendiente suave, abundante sombra de pinos y paseos marítimos seguros sin tráfico agitado.
¿Cuánto cuesta el viaje en taxi acuático a Pakleni otoci?
Los precios varían ligeramente según la cala específica a la que te dirijas, y también según la temporada alta de verano. Pero generalmente por un billete de ida y vuelta a los islotes más cercanos pagarás entre 10 y 15 euros por persona, mientras que para los más alejados (por ejemplo, Palmižana) prepárate para unos 15 a 25 euros. Los billetes se compran directamente en el puerto.
¿Qué tipo de playas hay en la isla, de arena o de guijarros?
La gran mayoría de las playas de Hvar están cubiertas de hermosos guijarros blancos, que garantizan un agua increíblemente cristalina ideal para hacer snorkel. La arena la encontrarás más bien excepcionalmente y principalmente en el fondo del mar en algunas calas de las islas Pakleni otoci (por ejemplo en la popular cala Palmižana) o en los alrededores del pueblo de Jelsa.
¿Dónde se puede aparcar en la ciudad de Hvar?
El centro histórico de la ciudad es una amplia zona peatonal y el acceso en coche está estrictamente prohibido. La mejor opción es utilizar los grandes aparcamientos de pago, que se encuentran sobre la estación de autobuses o junto a la carretera principal en dirección a la fortaleza Fortica, desde donde podrás bajar cómodamente andando al centro en pocos minutos.
¿Qué es esa famosa gregada local?
Gregada es la forma más antigua y tradicional de preparar pescado en Dalmacia, que proviene precisamente de esta isla y se prepara desde hace generaciones. Se trata de pescado blanco que se cuece lentamente y con mucho cuidado en una olla ancha sobre rodajas de patata con cebolla, ajo, buen aceite de oliva y vino blanco sin remover.
¿Se puede pagar con tarjeta en todas partes de la isla?
En hoteles más grandes, mejores restaurantes y supermercados de las ciudades de Hvar y Stari Grad podrás pagar con tarjeta sin ningún problema. Pero asegúrate de llevar siempre suficiente efectivo en euros, porque en los pequeños taxis acuáticos, en los puestos del mercado o en los chiringuitos de playas más alejadas normalmente no aceptan tarjetas en absoluto.
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