Lo recuerdo perfectamente: cuando nos sentamos por primera vez con la hoja de cálculo para calcular cuánto cuesta un viaje a Alaska para dos personas, los primeros números nos dejaron completamente sin palabras. Teníamos en mente la naturaleza salvaje, los majestuosos glaciares y los osos pescando salmones en el río. Pero lo que realmente nos dejó boquiabiertos fueron los precios. Alaska no es simplemente una América un poco más cara. Es, en la práctica, una isla logística a la que hay que importar todo a un coste enorme, y la temporada turística dura apenas cien días al año. Eso sí, no vale la pena escatimar: todo lo que nos saltamos, lo lamentamos aún hoy. A Alaska, probablemente, no volveremos a ir más de una vez en la vida.
No nos quedó más remedio que sentarnos y recalcular toda esa tabla a conciencia, porque Alaska te saca del presupuesto de una manera para la que ningún viaje por Europa te prepara. Aquí encontrarás desglose reales para distintos tipos de viajeros, desde un road trip en coche hasta un crucero, además de consejos sobre dónde ahorrar y en qué, por el contrario, pagar sin pestañear.
Resumen para los que no tienen tiempo de leer el artículo completo
- La temporada alta es extremadamente corta: El mejor momento para visitar Alaska es de finales de mayo a principios de septiembre, cuando el clima es aceptable y todo está abierto.
- Presupuesto básico para dos personas: Un road trip de diez días con coche de alquiler y alojamiento de gama media ronda los 11 000 dólares (unos 10 000 €) para dos personas.
- El coche y los vuelos son la mayor partida: Alquilar un SUV normal en verano puede costar entre 150 y 300 dólares al día. Busca vuelos baratos con antelación, idealmente desde enero, en comparadores como Kayak o Google Flights.
- La camper como salvavidas: Alquilar una autocaravana cuesta más de 200 dólares por noche, pero ahorras enormes cantidades en hoteles y restaurantes caros.
- Ver osos es un lujo: La excursión a Katmai y las famosas cataratas Brooks Falls te saldrá por casi 1 000 dólares por persona solo en logística y vuelos, pero es un espectáculo absolutamente impresionante.
- No olvides el seguro y el spray antiosos: El sistema sanitario estadounidense no tiene piedad (créeme, no querrás comprobarlo en persona 😅) y el spray antiosos tienes que comprarlo allí mismo, ya que no puedes llevarlo en el avión.

Cuándo ir a Alaska y cómo llegar
La mejor época para visitar Alaska es sin duda el verano, que dura en realidad solo de junio a agosto. Son días en los que el sol apenas se pone y a medianoche puedes fotografiar cumbres nevadas con luz de día. Si quieres ahorrar algo, puedes probar la temporada baja en mayo o septiembre, cuando los precios bajan hasta un tercio. Pero hay un inconveniente enorme: el tiempo es totalmente impredecible en esa época y a mediados de septiembre muchos hoteles, restaurantes y agencias de excursiones simplemente cierran.
Llegar desde España a Anchorage no es precisamente sencillo. No existen vuelos directos, así que tendrás una o dos escalas y el tiempo total de viaje se alarga entre 16 y 22 horas. Es como un pequeño prevuelo antes de empezar a explorar la naturaleza. Nosotros confiamos en los buenos comparadores de vuelos. Busca vuelos baratos con tiempo, idealmente en invierno. Los precios de los vuelos de ida y vuelta en clase económica oscilan típicamente entre 1 500 y 2 500 dólares (1 400–2 300 €). Si encuentras algo por debajo de 1 300 €, no lo pienses dos veces y cómpralo. Aerolíneas como Iberia, Vueling o Air Europa conectan Madrid y Barcelona con hubs estadounidenses desde donde puedes enlazar con Anchorage.
Antes del viaje no olvides los trámites administrativos. Como ciudadanos de la UE, necesitáis la autorización electrónica ESTA, que cuesta 21 dólares y tiene una validez de dos años. Se tramita online en pocos minutos. Y una cosa muy práctica para estar siempre conectado: para tener datos en el navegador y buscar alojamiento nada más aterrizar, te recomiendo hacerte con una eSIM de Holafly, que puedes activar en tu móvil antes de salir de casa.
Dónde alojarse en Alaska y cuánto cuesta
Recuerdo perfectamente el momento en que abrí por primera vez los precios de hoteles en Anchorage para julio. Casi cierro el portátil y me fui a tumbar. Una habitación que en invierno costaría 120 dólares, en temporada alta se vende tranquilamente por 400.

El choque de precios te espera desde el primer momento en que buscas alojamiento. Una habitación que en invierno costaría 120 dólares, en julio se vende fácilmente por 350 a 500 dólares la noche. Y hablamos de hoteles normales, nada de lujo extraordinario. En los foros, la gente comparte historias de moteles corrientes que les salieron más caros que un resort de lujo en el Caribe 😅.
En Anchorage tienes la mayor variedad de opciones. Si quieres darte un capricho, puedes elegir el icónico Hotel Captain Cook con vistas al mar, con noches a partir de 450 dólares. La gama media, como el Hilton Anchorage o el Westmark Anchorage, ronda entre 200 y 300 dólares. Si buscas algo más económico cerca del aeropuerto tras un largo vuelo, mira el Coast International Inn junto al lago Hood, donde puedes encontrar habitaciones por unos 150 dólares.
Los alrededores del Parque Nacional Denali tienen precios igual de ajustados, especialmente en la zona llamada Glitter Gulch, justo en la entrada. El popular complejo McKinley Chalet Resort ofrece preciosas cabañas, pero prepárate para desembolsar entre 250 y 400 dólares por noche. Si tienes un presupuesto más ajustado, tendrás que buscar más lejos del parque o conformarte con moteles más sencillos como el Denali Park Hotel, por unos 150 a 220 dólares. La opción más económica, lógicamente, sigue siendo el camping, que sale por entre 30 y 50 dólares si consigues una plaza disponible. Personalmente recomiendo también plataformas como Hipcamp, donde los locales alquilan espacios privados para tiendas o furgonetas, a menudo con vistas increíbles y a una fracción del precio de un camping convencional.
Alaska y el coste del viaje: 15 cosas en las que más gastarás (y cómo ahorrar)
Esto es lo que nos habría salvado si lo hubiéramos sabido antes de hacer las reservas.
1. Tres presupuestos tipo para saber a qué atenerse
Para que tengas una idea realista, hemos elaborado tres presupuestos de muestra para la temporada 2026. El primer escenario es un road trip de diez días para dos personas con paradas en Anchorage, Denali y la Península de Kenai. Con alojamiento de gama media, coche y varias excursiones, cuenta con unos 11 000 dólares (aproximadamente 10 000 €) para dos.

El segundo escenario es para una familia de cuatro personas durante 14 días. Aquí la logística se encarece considerablemente y el total, con todos los parques y el vuelo premium sobre los osos, se acerca a los 22 000 dólares (unos 20 000 €). La tercera opción combina una semana de crucero con otra semana en coche. Este llamado Cruisetour sale por aproximadamente 12 700 dólares (unos 11 700 €) para dos personas.
2. Alquilar un coche es una batalla
Asegurarte el transporte es el alfa y omega de todo el viaje, y dejarlo para el último momento es un auténtico suicidio financiero. Un SUV normal en empresas como Hertz o Enterprise cuesta habitualmente entre 150 y 300 dólares al día en julio y agosto. Nosotros tenemos buena experiencia usando comparadores como RentalCars para encontrar las mejores ofertas con antelación.
Créeme: cuando empieza la temporada en Alaska, los coches en el aeropuerto simplemente se agotan. He leído historias de gente a la que el precio de un alquiler de diez días le subió de la noche a la mañana de 1 300 a la increíble cifra de 2 500 dólares, solo por tardar en reservar. Si ya tienes las fechas, reserva el coche tranquilamente desde enero.
3. Las trampas ocultas de las alquiladoras y las gravel roads
Una vez que tienes el coche reservado, es imprescindible leer la letra pequeña del contrato. Las grandes compañías internacionales prohíben estrictamente circular por los caminos de grava sin asfaltar, conocidos como gravel roads. Esto significa que el contrato no te permitirá ir por la famosa McCarthy Road hacia el glaciar Kennicott o por la remota Dalton Highway en dirección al Círculo Polar Ártico.

Si tienes en el plan estas rutas icónicas, tendrás que recurrir a alquiladoras locales, como Go North Adventures. Te alquilarán encantados un coche bien equipado con dos ruedas de repuesto para adentrarte en la auténtica naturaleza, pero pagarás entre un treinta y un cincuenta por ciento más. Además, presta atención a los elevados cargos por devolución en otro punto (drop-off fee). Recoger el coche en Anchorage y dejarlo en Fairbanks puede costarte fácilmente 500 dólares adicionales.
4. La autocaravana como salvavidas del presupuesto
¿Sientes que los precios de hoteles y coches están totalmente fuera de la realidad? Entonces es el momento de considerar el alquiler de una autocaravana. Combinas los costes de transporte y alojamiento en uno, y resuelves el gran problema de la cara gastronomía, porque tienes tu propia cocina. Viajar con casa a cuestas tiene todo el sentido del mundo en este entorno natural tan vasto.

El alquiler a través de empresas como Great Alaskan Holidays oscila entre 200 y 400 dólares por noche. Aunque parezca mucho, si lo comparas con 300 dólares de hotel más 200 de coche al día, sales ganando. Además, te despiertas en medio de bosques increíbles o con vistas a macizos montañosos, algo que no tiene nada que ver con una habitación de motel en una carretera ruidosa ☺️.
5. Entradas a parques nacionales y el pase America the Beautiful
Aunque parece que en Alaska lo pagas todo con sangre, las entradas a la naturaleza se pueden resolver de forma bastante elegante y económica. Si planeas visitar varios parques federales como Denali o Kenai Fjords, consigue cuanto antes la tarjeta America the Beautiful. Este pase anual cuesta 80 dólares y cubre la entrada de todo tu vehículo a la mayoría de los parques nacionales de los Estados Unidos.
La inversión se rentabiliza de forma increíblemente rápida, normalmente en los primeros días de viaje. Eso sí, ten en cuenta que este pase no es válido para los parques estatales de Alaska (State Parks), como el popular Chugach. Para esos tendrás que pagar una tarifa diaria aparte, normalmente entre 5 y 25 dólares por vehículo.
6. Los osos de Katmai, o la excursión que arruina el presupuesto
Ver osos pardos atrapando salmones al vuelo en las cataratas Brooks Falls es el sueño de casi todos los que viajan a Alaska. Por desgracia, es una experiencia que te hará rechinar los dientes a la hora de pagar. El Parque Nacional Katmai no es accesible por carretera: hay que llegar en avión.

La logística es un rompecabezas: el vuelo de ida y vuelta desde Anchorage a King Salmon cuesta unos 500 dólares, y desde allí un hidroavión te lleva al campamento por otros 450. Así que solo en transporte gastas 1 000 dólares por persona antes de ver un solo oso. Si quisieras quedarte a dormir allí en una cabaña, las noches superan los 1 200 dólares. Mucha gente lo resuelve con excursiones organizadas de un día, que también cuestan un buen dinero, pero te evitan muchos dolores de cabeza con los traslados.
7. Excursiones en barco a glaciares y ballenas
La mejor forma de descubrir la costa de Alaska es desde el agua, y estas excursiones merecen absolutamente cada euro gastado. Los glaciares de un azul turquesa que se derrumban con estruendo en el océano son algo que te dejará sin aliento. Una de las experiencias más populares es la travesía hasta el glaciar Aialik en el Parque Nacional Kenai Fjords, saliendo desde el puerto de Seward.
Estas excursiones en barco de día completo tienen precios de entre 200 y 280 dólares por persona. Si eres amante de los animales y quieres ver jorobadas, apúntate al avistamiento de ballenas en la zona de Juneau. Los barcos pequeños para pocos pasajeros ofrecen una experiencia más íntima y cuestan entre 180 y 360 dólares. Las excursiones se llenan muy rápido en verano, nosotros casi lo dejamos pasar y quedaban los dos últimos sitios, así que reserva con antelación, idealmente al mismo tiempo que los vuelos.
8. Autobuses en Denali y vuelos panorámicos
El Parque Nacional Denali tiene una gran peculiaridad: no puedes entrar con tu propio coche más allá de los primeros kilómetros. Hay que usar sus autobuses oficiales verdes. El billete básico del llamado Transit Bus sale por unos 30 dólares, pero son mucho mejores las visitas guiadas Tundra Wilderness Tour desde 150 a 200 dólares, donde un conductor experto te señalará renos, alces y, con un poco de suerte, un grizzly.
Para los que no tienen vértigo y quieren gastar un poco más en una experiencia verdaderamente impresionante, están los vuelos panorámicos desde el pueblecito de Talkeetna. Pequeños aviones equipados con esquíes te llevan a los pies de la montaña más alta de América del Norte y aterrizan directamente sobre un glaciar nevado. Esta aventura sale por entre 400 y 700 dólares, pero aterrizar en un glaciar a 4 000 metros de altitud es exactamente el tipo de experiencia que te hace no poder dejar de sonreír durante veinte minutos. Y nosotros lamentamos no habérnosla pagado. Todavía hoy.

9. Los transbordadores AMHS como alternativa lenta a los cruceros
Los cruceros comerciales son increíblemente cómodos, pero si tu presupuesto está ajustado y tienes mucho tiempo, existe la red de transbordadores estatales Alaska Marine Highway System. Es como una gran autopista sobre el agua que conecta las comunidades costeras. La travesía desde Washington o Canadá hasta Alaska dura varios días.

El billete básico por persona sale por unos aceptables 220 a 320 dólares, lo que supone una enorme diferencia frente a los 2 000 dólares de un crucero comercial. Eso sí, tiene sus reglas. Se paga extra por el coche y si quieres camarote, cuesta otro buen dinero. Los auténticos aventureros lo resuelven extendiendo el saco de dormir directamente en cubierta bajo el solárium climatizado o instalando allí una pequeña tienda. Es duro, pero increíblemente auténtico.
10. El seguro de viaje es absolutamente imprescindible
Si hay algo en lo que no debes ahorrar ni un céntimo, es el seguro para viajar a Estados Unidos. El sistema sanitario americano es incomprensible para un europeo y, sobre todo, increíblemente caro. Que te traten un simple esguince de tobillo puede costarte decenas de miles de dólares, y si tuvieras que ser evacuado en helicóptero desde la naturaleza, la factura puede superar los cien mil dólares.
Sin un buen seguro, básicamente estás arriesgando tu quiebra personal. Nosotros tenemos reglas claras para nuestros viajes: para estancias más largas o viajes de larga duración, confiamos en seguros como True Traveller o SafetyWing. La cobertura debe estar configurada con los límites más altos posibles.
11. Impuestos ocultos y propinas (tipping culture)
La cultura de la propina en Alaska te alcanza en cada esquina. En España no estamos muy acostumbrados a esto, pero el personal aquí vive literalmente de las propinas. En los restaurantes se espera automáticamente que dejes entre el 18 y el 22 por ciento sobre la cuenta. Pero se da a todos: al taxista un diez por ciento, al mozo del equipaje dos dólares por maleta, y a los guías en el barco o en el trekking deberías dejarles entre 10 y 20 dólares al día por sus servicios.
Aunque Alaska no tiene un impuesto estatal de ventas generalizado, no te libras de pagar. Cada ciudad tiene sus propios impuestos locales. En Anchorage no pagas impuestos sobre la comida, pero te aplican recargos considerables sobre el alojamiento y el alquiler de coches. En ciudades como Seward o Homer, prepárate para pagar de media un siete por ciento más en cada compra.
12. El gasto inesperado: el spray antiosos
El primer día te espera un contratiempo logístico y financiero bastante desagradable. Sin spray antiosos (bear spray) no se entra en los bosques de Alaska: es tu principal protección ante un encuentro inesperado. El problema es que las autoridades de aviación estadounidenses prohíben estrictamente transportar este spray en el avión, incluso en el equipaje facturado.

No puedes traerlo desde casa ni de otro estado. Tienes que comprarlo nada más llegar, por unos cincuenta a sesenta dólares, en tiendas como REI o Walmart, y antes de coger el avión de vuelta tendrás que tirarlo o regalárselo a alguien en el aparcamiento del aeropuerto. Es un gasto frustrante, pero no hay manera de evitarlo.
13. Cuándo comprar los vuelos y por qué no esperar las ofertas
Muchos nos preguntáis si vale la pena esperar a alguna oferta de último minuto en los vuelos. La respuesta para Alaska es rotundamente no. La temporada es tan corta y la capacidad de los aviones tan limitada que, a medida que se acerca el verano, los precios suben en picado y ya no vuelven a bajar.

El mejor momento para comprar vuelos para las vacaciones de verano es entre enero y marzo, cuando se pueden cazar ofertas realmente interesantes en compañías como Iberia, Lufthansa o Delta Airlines. Si retrases la compra hasta mayo, puedes encontrarte con que el vuelo se ha disparado hasta cifras astronómicas, y eso sí que va a sacudir seriamente tu tabla de presupuesto.
14. Ropa y equipamiento desde casa
Una vez, a mediados de julio, nos pilló en un fiordo un viento con lluvia horizontal tan fuerte que me pregunté por qué existen los paraguas. Alaska te puede hacer eso tranquilamente tres veces en un mismo día. Las tiendas de equipamiento allí son caras, así que tienes que llevar todo lo importante desde España.
La clave está en el sistema de capas. Necesitas ropa interior térmica de calidad, una capa intermedia abrigada, un plumas ligero si quieres y encima una chaqueta y un pantalón impermeables de Gore-Tex. Para los pies, unas buenas botas de senderismo bien rodadas con las que puedas caminar kilómetros en terreno embarrado. Olvídate del paraguas: con el viento que hay allí solo te servirá de estorbo.
15. Comprar tu propia comida, el truco de los locales
Los restaurantes son, como ya hemos dicho, infernalmente caros. ¿Cómo manejarlo si no tienes el presupuesto de una estrella de rock? Nosotros lo resolvimos a nuestra manera: comprábamos los ingredientes en Fred Meyer o Safeway y cocinábamos. Descubrimos que ahorrar entre 50 y 100 dólares al día para dos personas es perfectamente posible si renuncias a la idea de comer en un restaurante a cada momento.
Preparándote el desayuno por la mañana con un hornillo de camping y apañándote al mediodía con un buen bocadillo en algún mirador sobre el valle, ahorras fácilmente entre 50 y 100 dólares al día para dos. Cómprate además un termo grande para té caliente o café, que te pondrá las pilas en las excursiones con viento ☺️.
Comida y bebida: dónde comer sin arruinarse
Las facturas en los restaurantes de Alaska reflejan fielmente la dificultad logística de todo el estado. Mucha gente llega con la romántica e ingenua idea de que se van a poner morados de salmón barato y enormes cangrejos directamente de los pescadores. Error, amigos. La mayor parte de la mejor pesca se congela directamente en los barcos y se envía a los lucrativos mercados de la América continental o de Asia.
Un almuerzo normal — hamburguesa con patatas y bebida — te costará entre 20 y 35 dólares por persona en un local corriente. Por una cena más elaborada pagarás entre 40 y 65 dólares, y si te apetece un fine dining con vistas, cuenta con entre 120 y 200 dólares por velada.
Si estás en Anchorage, tenemos algunos consejos concretos. Para familias y amantes de la pizza, hay una institución indiscutible: Moose’s Tooth Pub & Pizzeria. Es una pizzería independiente con las mayores ventas de EE.UU., con una cerveza artesanal excelente; eso sí, espera tranquilamente una hora y media para conseguir mesa. Aquí pagarás entre 20 y 40 dólares, que es bastante razonable. Para un desayuno o brunch perfecto, ve al Snow City Cafe en pleno centro y prueba los huevos Benedict con cangrejo de Alaska. Aunque el cangrejo es caro, merece la pena para empezar el día.
Para los amantes de las vistas y el lujo, está el restaurante Crow’s Nest en el piso veinte del Hotel Captain Cook. Tienen una colección de vinos increíble y un halibut perfecto, pero prepárate para dejar allí unos cuantos cientos de dólares. Si, por el contrario, necesitas ahorrar, uno de los pocos lugares fuera de los omnipresentes fast foods es el Wraps Sandwich Cafe, donde puedes comer bien por menos de quince dólares. Nosotros, por ejemplo, nos aficionamos en Anchorage a las pequeñas panaderías, donde por unos pocos dólares consigues un muffin excelente y un café, el arranque perfecto para el día antes de una larga ruta.
Preguntas frecuentes (FAQ)
Kolik celkově stojí cesta na Aljašku?
Desetidenní roadtrip pro dvě osoby se středním komfortem vyjde zhruba na 250 tisíc korun. Čtrnáctidenní luxusnější pobyt s prémiovými výlety pro čtyřčlennou rodinu pak atakuje hranici 500 tisíc korun. Do značné míry to ovlivní cena letenek a typ ubytování.
Kdy je nejlepší jet na Aljašku?
Hlavní a vlastně jediná stabilní sezóna trvá zhruba 100 dní od konce května do začátku září. Během léta můžete očekávat nejlepší počasí, otevřené silnice i všechny turistické atrakce a restaurace.
Jak je draho na Aljašce v porovnání se zbytkem USA?
Aljaška je výrazně dražší než většina amerických států. Všechno zboží a suroviny se sem musí dovážet tisíce kilometrů. Jídlo, ubytování i služby bývají v létě o 30 až 50 % dražší než v kontinentálních Spojených státech.
Jak dlouho se letí z Evropy na Aljašku?
Z Prahy nebo Vídně počítejte s minimálně jedním, častěji však se dvěma přestupy. Celková doba na cestě včetně čekání na letištích trvá od 16 do 22 hodin v závislosti na zvoleném spojení přes USA nebo Kanadu.
Můžu si na Aljašce pronajmout obytný vůz?
Ano, campervany a RV (recreational vehicles) jsou extrémně populární, protože řeší problém s drahým ubytováním i jídlem najednou. Pronájem v sezóně vyjde na zhruba 200 až 400 dolarů za den podle velikosti vozu.
Vyplatí se plavba výletní lodí?
Pro mnoho lidí ano. Kombinuje totiž ubytování, dopravu k odlehlým ledovcům i jídlo do jedné jasně dané ceny. Pokud ulovíte dobrou akci na balkonovou kajutu, může to vyjít dokonce levněji než klasický roadtrip po pevnině.
Musím si dávat pozor na medvědy?
Určitě ano. Sprej na medvědy je naprostá nutnost, ať už jdete na dlouhý trek do hor nebo jen na kratší procházku poblíž města. Nesmíte ho ale převážet v letadle, takže si ho musíte koupit až na místě po příletu.
Tipy a triky pro vaší dovolenou
Nepřeplácejte za letenky
Letenky hledejte na Kayaku. Je to náš nejoblíbenější vyhledávač, protože prohledává webové stránky všech leteckých společností a vždy najde to nejlevnější spojení.
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Proč nedoporučujeme nějakou českou pojišťovnu? Protože mají dost omezení. Mají limity na počet dnů v zahraničí, v případě cestovka u kreditní karty po vás chtějí platit zdravotní výdaje pouze danou kreditní kartou a často limitují počet návratů do ČR.
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