Si buscas una escapada perfecta desde Barcelona y sueñas con un lugar donde la historia antigua te envuelva por completo, Tarragona, España es sin duda la mejor opción. Esta fascinante ciudad catalana, situada a orillas del mar Mediterráneo, combina de forma única monumentos romanos de primer orden con una relajada atmósfera de playa. Mientras las multitudes se agolpan ante la Sagrada Família, aquí puedes pasear con tranquilidad por murallas de dos mil años de antigüedad o perderte por los callejones del centro medieval sin que nadie te pise los talones.
Tarragona, conocida en la Antigüedad como Tárraco, fue una de las ciudades más importantes del Imperio Romano en toda la Península Ibérica. Hoy, su conjunto arqueológico está inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO y ofrece un espectáculo que no dejará indiferente a nadie. He preparado para ti una guía detallada con toda la información que necesitas para tu viaje: desde los lugares más imprescindibles hasta consejos prácticos sobre transporte y alojamiento.

Resumen para los que no tienen tiempo de leer el artículo completo
- Excursión de un día perfecta: Tarragona está perfectamente conectada con Barcelona en tren de alta velocidad; el trayecto dura menos de una hora y los monumentos principales se pueden visitar en un día intenso.
- Herencia romana: El gran atractivo es el anfiteatro romano, enclavado de forma única sobre un acantilado frente al mar, con unas vistas espectaculares.
- El acueducto a las afueras: No te pierdas el Pont del Diable, por cuya parte superior puedes caminar; está a solo unos kilómetros del centro, dentro de un parque natural.
- Playas sin aglomeraciones: A diferencia de los destinos masificados del Mediterráneo, aquí encontrarás preciosas playas de arena dorada fina; la cala Fonda parece un paraíso virgen.
- Cultura catalana: La ciudad es famosa por la tradición de los castells (torres humanas), una experiencia fascinante y parte esencial de la identidad local.
- Cuidado con el calor veraniego: En los últimos años Cataluña sufre sequías extremas, por lo que lo mejor es visitar la región en primavera u otoño, cuando las temperaturas son más agradables.

Cuándo visitar Tarragona y cuánto tiempo dedicarle
Elegir la fecha adecuada para visitar Cataluña es hoy más importante que nunca. La mejor época para viajar a Tarragona es de abril a mediados de junio, o bien durante septiembre y octubre. En estos meses las temperaturas son muy agradables, rondando los veinte grados, lo que resulta ideal tanto para explorar monumentos como para sentarse en una terraza. La primavera, además, trae consigo una naturaleza exuberante en los alrededores de la ciudad.
Los meses de verano, en cambio, conviene evitarlos en la medida de lo posible. Cataluña se enfrenta a olas de calor extremas y a una sequía histórica que alcanza su punto álgido en verano. Durante julio y agosto las temperaturas pueden superar fácilmente los treinta grados, y los callejones empedrados del casco antiguo se vuelven casi insoportables. La escasez de agua puede además acarrear restricciones severas, como la limitación de las duchas en las playas o la prohibición de llenar piscinas públicas.
En cuanto a la duración de la visita, Tarragona puede disfrutarse perfectamente como excursión de un día desde Barcelona. Los trenes de alta velocidad te llevan en un momento y el casco histórico es muy compacto, así que se recorre sin esfuerzo a pie. Ahora bien, si quieres saborear la ciudad con calma, disfrutar del ambiente nocturno en los bares de tapas y pasar un rato en la playa, merece la pena reservar al menos una o dos noches.

Dónde alojarse en Tarragona
💡 Consejo de alojamiento y experiencias: Para buscar hotel solemos usar Booking.com, donde las condiciones de cancelación suelen ser las más flexibles. Para entradas, excursiones y actividades, vale la pena comparar y reservar a través de GetYourGuide.
Si decides quedarte a dormir en Tarragona, el ambiente más especial lo encontrarás en el barrio de la Part Alta, el núcleo histórico amurallado de la ciudad. Vivirás a un paso de la catedral gótica y las ruinas romanas, y por la noche solo tendrás que bajar a la plaza para elegir entre una docena de acogedores bares. Otra excelente opción es el entorno de la Rambla Nova, desde donde tienes cerca tanto los monumentos como la playa y la estación de tren.
Para quienes buscan algo más lujoso y unas vistas al mar que quiten el aliento, una opción excelente es el H10 Imperial Tarraco, situado justo al lado del anfiteatro romano. El hotel cuenta con una bonita piscina en la azotea desde la que tendrás toda la ciudad y el litoral a tus pies. Si prefieres algo más pequeño y asequible en pleno corazón histórico, busca en Booking.com pensiones y casas de huéspedes en los callejones de la Part Alta, donde a menudo se esconden preciosas casas rehabilitadas con arcos de piedra originales.

14 lugares y actividades imprescindibles en Tarragona
Descubramos juntos lo mejor que ofrece esta encantadora ciudad. Tarragona es literalmente un museo al aire libre donde la historia te sale al paso a cada esquina, pero que al mismo tiempo conserva una atmósfera viva y auténtica. He seleccionado catorce lugares y experiencias que no deberían escaparse a tu atención.

1. Anfiteatro romano con vistas al mar
El monumento más conocido e icónico de Tarragona es sin duda el anfiteatro romano (Amfiteatre de Tarragona), que data del siglo II d.C. Su ubicación es absolutamente única: fue excavado en la ladera de un acantilado justo sobre las aguas del Mediterráneo. Aquí se celebraron cruentos combates de gladiadores y ejecuciones públicas ante hasta catorce mil espectadores. El contraste entre esa historia sangrienta y la serena superficie del mar de hoy resulta de una intensidad sobrecogedora.
Al recorrer el recinto, fíjate en que en el centro de la arena se conservan los restos de una basílica visigoda y de una iglesia románica construidas en siglos posteriores. La entrada al anfiteatro cuesta solo unos pocos euros y merece la pena visitarlo por dentro para absorber toda la atmósfera histórica. Si quieres ahorrar tiempo o dinero, desde el parque situado sobre él también obtienes unas vistas espléndidas del conjunto, perfectas para las mejores fotos.
💡 Consejo local: La mejor luz para fotografiar el anfiteatro es primera hora de la mañana, cuando el sol sale justo sobre el mar y tiñe las piedras antiguas de tonos dorados; además, te ahorrarás las multitudes de turistas.

2. Acueducto Pont del Diable (Puente del Diablo)

A unos cuatro kilómetros del centro se esconde una de las construcciones romanas mejor conservadas de toda España: el monumental acueducto de Les Ferreres, conocido popularmente como Pont del Diable (Puente del Diablo). Esta imponente obra abastecía de agua a la ciudad antigua desde un río cercano, y sus dos pisos de arcos se elevan casi treinta metros sobre un frondoso valle. Resulta fascinante comprobar que los romanos levantaron esta maravilla de ingeniería sin usar mortero, únicamente apilando bloques de piedra con una precisión asombrosa.
La gran ventaja de este lugar es que la entrada es totalmente gratuita y no solo puedes fotografiarlo, sino incluso caminar por la parte superior. Recorrer el estrecho canal en lo más alto del acueducto, con vistas al bosque de pinos que lo rodea, es una experiencia verdaderamente memorable, aunque quien tenga vértigo puede que sienta algún mareo. Puedes llegar fácilmente en autobús urbano desde el centro de Tarragona; el trayecto dura solo unos quince minutos.
💡 Consejo local: Lleva calzado cómodo y algo de picnic, los alrededores del acueducto están integrados en un bonito ecoparque con senderos que invitan a pasar una tarde tranquila en la naturaleza.

3. Paseo Arqueológico por las murallas romanas
Si quieres comprender la verdadera magnitud de la antigua Tárraco, no puedes perderte el Passeig Arqueològic. Este recorrido discurre junto a las murallas romanas conservadas, que son la construcción romana más antigua de la Península Ibérica fuera de Italia. Levantadas en el siglo III a.C., sus enormes bloques de piedra —en los que pueden verse las marcas de los canteros que los trabajaron— transmiten un respeto casi reverencial.
El paseo está cuidadísimamente acondicionado, flanqueado por cipreses, flores perfumadas y cañones históricos de épocas posteriores. Durante el recorrido encontrarás una estatua del emperador Augusto, quien residió una temporada en Tárraco y dirigió desde aquí los asuntos del Imperio. Se cobra una pequeña entrada, pero las vistas sobre la ciudad y la tranquilidad del jardín merecen cada céntimo, sobre todo en los días de más calor, cuando el lugar ofrece una sombra muy agradecida.
💡 Consejo local: Combina la visita a las murallas con un paseo por el casco antiguo de la Part Alta; la entrada al paseo se encuentra justo en el borde del centro histórico, así que podrás encadenar los monumentos sin apenas desviarte.

4. El Balcón del Mediterráneo (Balcó del Mediterrani)
Al final de la Rambla Nova se abre el mirador con probablemente las mejores vistas de toda la ciudad: el Balcó del Mediterrani. Esta terraza panorámica se eleva unos cuarenta metros sobre el mar y ofrece una vista de vértigo sobre el puerto, la playa del Miracle y el infinito azul del Mediterráneo. Es el punto de encuentro favorito de los tarraconenses, que vienen a pasear los domingos por la tarde o a contemplar la puesta de sol.
A este lugar está ligada una tradición muy arraigada conocida como «tocar ferro» (tocar el hierro). La barandilla de forja del siglo XIX que rodea el mirador tiene fama de traer buena suerte y de asegurar el regreso a Tarragona a quien la toque. No olvides hacerte una foto con el anfiteatro de fondo, que desde aquí se contempla en todo su esplendor.
💡 Consejo local: Los cafés justo al lado del mirador suelen ser bastante caros; mejor da unos pasos de vuelta hacia la Rambla Nova, donde encontrarás bares mucho más auténticos y económicos con un excelente café.

5. La Catedral de Tarragona (Santa Tecla)

En lo más alto del centro histórico se alza la imponente catedral gótica dedicada a Santa Tecla, patrona de la ciudad. Su construcción comenzó en el siglo XII sobre una basílica románica anterior, que a su vez se levantaba sobre las ruinas de un templo romano dedicado a Júpiter. Esta superposición continua de historia es absolutamente característica de Tarragona, y en los muros de la catedral pueden apreciarse multitud de piedras y epitafios romanos reutilizados por los constructores medievales.
El tesoro más valioso de todo el conjunto es su extraordinario claustro, un patio sereno rodeado de arcadas ricamente decoradas que invita a detenerse y respirar. En el centro burbujea una fuente, crecen naranjos y puedes pasar largo rato admirando las escenas bíblicas talladas en los capiteles. La entrada a la catedral tiene un precio, pero incluye el acceso al museo diocesano, donde se exponen valiosos tapices y objetos litúrgicos de gran valor artístico.
💡 Consejo local: Si quieres ver algo diferente, busca en el claustro la columna con el relieve de las ratas portando a un gato; es una divertida referencia medieval a una fábula sobre la que los guías locales siempre tienen una historia que contar.

6. La Plaça del Fòrum y el Foro Provincial
Mientras callejeas por la Part Alta, tarde o temprano llegarás a la encantadora Plaça del Fòrum. Como su nombre indica, este lugar fue en su día el corazón del Foro Provincial romano, donde se concentraba todo el poder político y administrativo de la provincia. Hoy las ruinas antiguas se fusionan con edificios medievales y modernos formando un rincón absolutamente único y fotogénico que difícilmente encontrarás en otro lugar del mundo.
Actualmente la plaza es un animado centro lleno de pequeños cafés y bares de tapas con terrazas que se llenan de lugareños al caer la tarde. Es el lugar perfecto para descansar tras una jornada intensa de visitas, pedir una copa de cava bien frío y observar el ambiente. Aprovecha para pedir un Pa amb tomàquet, ese delicioso pan crujiente restregado con tomate maduro y aliñado con abundante aceite de oliva virgen extra: el picoteo catalán por excelencia.
💡 Consejo local: Evita las horas punta del almuerzo y la cena; el mejor momento para disfrutar de la plaza es a última hora de la tarde, cuando la luz cálida baña las piedras y la tranquilidad es casi absoluta.

7. El Circo Romano y la Torre del Pretori
Mientras que el anfiteatro acogía combates de gladiadores, el circo romano fue construido específicamente para las carreras de cuadrigas. El circo de Tarragona es uno de los mejor conservados de toda Europa, y paradójicamente fue gracias a que la ciudad medieval creció sobre sus ruinas. Gran parte de los túneles y bóvedas originales sobrevivió como cimentación de los nuevos edificios, y hoy puedes recorrerlos en persona.
La visita al circo incluye también la entrada a la imponente Torre del Pretori, que originalmente unía el circo con el foro superior y que más tarde sirvió como palacio real e incluso como prisión. Desde su azotea disfrutarás de una vista panorámica de trescientos sesenta grados sobre toda Tarragona, el casco antiguo y el litoral. Recorrer los oscuros pasajes subterráneos del circo es además una fantástica manera de escapar del sol del verano, ya que la temperatura interior se mantiene fresca durante todo el año.
💡 Consejo local: Compra la entrada combinada para los monumentos romanos, que da acceso al circo, al anfiteatro y a las murallas; ahorrarás bastante dinero y la validez es anual, así que no tienes que correr.

8. Las playas de Tarragona y la cala Fonda
Cuando la historia te haya saciado, solo tienes que bajar unos escalones para llegar a las magníficas playas de arena que son el orgullo de la Costa Daurada (Costa Dorada). Justo bajo la ciudad se extiende la amplia playa del Milagro (Platja del Miracle), de fácil acceso y con todos los servicios, desde duchas hasta chiringuitos. La arena es fina y la entrada al agua muy suave, lo que la hace perfecta para un baño tranquilo.
Si prefieres algo más salvaje, merece la pena acercarse un poco más al norte hasta la cala Fonda, apodada cariñosamente «Waikiki». Es una playa virgen y espectacular rodeada de acantilados y pinares a la que no se puede llegar en coche. Tendrás que caminar unos veinte minutos por un sendero forestal desde la Platja Llarga, pero la recompensa es un agua cristalina y una calma total, lejos del turismo de masas. Eso sí, ten en cuenta que es una playa frecuentada por nudistas.
💡 Consejo local: Lleva suficiente comida y bebida para la playa Waikiki; no encontrarás absolutamente nada allí: ni puestos, ni aseos, ni tumbonas. Es naturaleza pura, así que cárgalo todo en la mochila.
9. La fascinante tradición de los castells (torres humanas)
Una de las experiencias más impresionantes que puedes vivir en Cataluña es presenciar la construcción de los tradicionales castells, las torres humanas. Esta tradición, inscrita en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, tiene raíces muy profundas en Tarragona y los equipos locales (colles) se encuentran entre los mejores del mundo. El espectáculo es sencillamente increíble: decenas de personas se encaraman unas sobre otras hasta formar torres de hasta diez pisos de altura.
Si visitas la ciudad a finales de verano o en otoño, tendrás muchas posibilidades de ver estas actuaciones en vivo durante los festivales locales, especialmente en las fiestas de Santa Tecla en septiembre. La atmósfera en la plaza, con cientos de personas conteniendo la respiración mientras un niño pequeño (el enxaneta) escala hasta la cima de la torre, es absolutamente electrizante. Si no coincides con ninguna actuación, pásate por el Monumento a los Castellers en la Rambla Nova, que rinde homenaje a esta tradición tan bella como arriesgada.
💡 Consejo local: Intenta averiguar si hay algún entrenamiento abierto de alguno de los equipos locales; suelen entrenar por las tardes en las plazas o en sus locales, y los espectadores siempre son bienvenidos.
10. El barrio pescador de El Serrallo
Para respirar el auténtico ambiente marinero, acércate al barrio tradicional de pescadores de El Serrallo, junto al puerto principal. Esta zona conserva todavía su carácter genuino de puerto de trabajo: cada tarde se celebran subastas de pescado y las redes se secan directamente en el muelle. Las fachadas de colores y los barcos pesqueros fondeados crean un ambiente muy pintoresco, ideal para dar un paseo al atardecer lejos de los circuitos turísticos habituales.
El barrio es famoso por sus restaurantes, adonde los locales acuden para comer los mejores frutos del mar. La especialidad de la casa es el rico guiso de pescador conocido como suquet de peix, que huele a azafrán y almendras. Si prefieres una opción sin carne, encontrarás también excelentes tapas vegetarianas, como los pimientos de Padrón fritos, las croquetas de queso, o simplemente una copa de vino con vistas a los barcos que se mecen y el sol que se pone.
💡 Consejo local: Camina a lo largo del puerto hasta el moderno faro Far de la Banya; desde allí hay una bonita vista de toda la actividad portuaria y suele haber rincones más tranquilos que junto a los restaurantes de la promenade.
11. El parque de atracciones PortAventura World
Si viajas con amigos y te gustan las emociones fuertes, a solo diez minutos en tren desde Tarragona se encuentra uno de los parques de atracciones más grandes de Europa: PortAventura World. Este enorme complejo está dividido en varias zonas temáticas, del Lejano Oeste a la Polinesia pasando por China, y ofrece atracciones de nivel mundial. Es el complemento perfecto para la visita si buscas un día de diversión sin límites después de tanto monumento romano.
Las estrellas del parque son sus montañas rusas extremas, como la legendaria Shambhala o el Dragon Khan, que satisfarán incluso a los más exigentes amantes de la adrenalina. El resort incluye también el parque acuático Caribe Aquatic Park y el independiente Ferrari Land, con la montaña rusa más rápida de Europa. Recomiendo comprar las entradas con bastante antelación por internet; así evitarás las colas en taquilla, que en temporada alta pueden ser verdaderamente agotadoras.
💡 Consejo local: Reserva un día entero para PortAventura y llega justo a la apertura; el parque es enorme, y si quieres disfrutar de las atracciones principales sin esperar una hora, las primeras horas de la mañana son clave.
12. El Museo Arqueológico Nacional de Tarragona (MNAT)
Para quienes quieran profundizar y entender la vida cotidiana en la antigua Tárraco, visitar el Museu Nacional Arqueològic de Tarragona (MNAT) es una visita obligada. El museo alberga una colección extraordinaria de artefactos encontrados en excavaciones por toda la ciudad y sus alrededores: desde pequeñas joyas y monedas hasta herramientas domésticas, esculturas monumentales y sarcófagos decorados.
El auténtico orgullo de la exposición son sus mosaicos romanos magníficamente conservados, en especial el famoso mosaico de la cabeza de Medusa, que impresiona por la viveza de sus colores y la precisión de sus detalles. El museo está planteado de forma muy moderna y los paneles explicativos incluyen visualizaciones que ayudan a imaginar cómo era la ciudad en su época de máximo esplendor. Combina la visita al museo con el Foro Romano cercano para obtener una visión completa y coherente de la vida en la provincia romana.
💡 Consejo local: El museo suele tener entrada gratuita los domingos por la tarde; consulta el horario actualizado en su web y ahorra el dinero para tomarte un buen café español después.
13. El Mercado Central (Mercat Central)
Si quieres empaparte del ambiente cotidiano y auténtico de la ciudad catalana, no puedes saltarte el Mercat Central en la Plaça Corsini. Este precioso edificio modernista de 1915 acaba de pasar por una restauración ambiciosa y costosa, y hoy late como el corazón de la ciudad. La arquitectura por sí sola —con sus características formas modernistas, columnas de fundición y cubierta acristalada— merece la visita y complementa a la perfección el legado antiguo de la ciudad.
Dentro te espera una sinfonía de colores y aromas en decenas de puestos de fruta fresca, verdura, quesos y especialidades locales. Es el lugar ideal para comprar provisiones si quieres hacer un picnic en la playa o junto al acueducto. Para en los puestos de aceitunas y frutos secos, prueba distintas variedades y no salgas sin comprar algo dulce: los turrones y dulces catalanes que se venden a granel son difíciles de resistir.
💡 Consejo local: Cada mañana, los jubilados del barrio se reúnen frente al mercado para charlar, y en la propia plaza suele haber pequeños mercadillos de ropa y antigüedades que añaden un toque encantador al ambiente local.
14. Paseo por la Rambla Nova y el Parc del Miracle
Tu visita a la ciudad no estaría completa sin un paseo tranquilo por la arteria principal: el amplio bulevar de la Rambla Nova. Esta calle divide la ciudad en dos mitades y está llena de tiendas, cafeterías, bancos a la sombra de árboles centenarios y esculturas curiosas. Arranca junto al gran monumento a los Castellers y se extiende más de un kilómetro hasta el ya mencionado Balcón del Mediterráneo.
Una vez que hayas disfrutado de las vistas desde el mirador, puedes bajar a pie por las escaleras —o en ascensor— hasta el Parc del Miracle, junto al mar. Este parque conecta de manera inteligente el centro urbano con la playa y ofrece rincones sombreados para descansar a un paso del anfiteatro romano. Es el lugar perfecto para cerrar un día intenso lleno de historia: sentarte en un banco, escuchar el rumor del mar y dejar que esta ciudad mágica te vaya calando poco a poco.
💡 Consejo local: Cómprate un helado en la Rambla Nova, baja despacio hasta el parque y espera allí la puesta de sol; los colores que tiñen el Mediterráneo son sencillamente indescriptibles.

Qué ver cerca de Tarragona
Gracias a su ubicación privilegiada y sus excelentes conexiones ferroviarias, Tarragona es un punto de partida ideal para seguir explorando España. Aquí tienes algunos destinos a los que puedes continuar:
- De vuelta a la metrópoli: Lo más natural es regresar a explorar la capital catalana; echa un vistazo a nuestro artículo sobre qué ver en Barcelona.
- Hacia el sur por la costa: Si tomas el tren de alta velocidad hacia el sur, en pocas horas llegas a otra ciudad maravillosa; inspírate en nuestra guía sobre qué ver en Valencia.
- A la capital del país: Gracias a los trenes AVE, el centro de España está mucho más cerca de lo que parece; lee nuestros consejos para Madrid.
- A las islas: Desde el aeropuerto de Reus —a un paso de Tarragona— o desde Barcelona salen vuelos muy económicos a las Islas Baleares; descubre con nosotros qué ofrece Ibiza.
- Aventura andaluza: Si tienes en mente un road trip más largo por España, consulta nuestro detallado itinerario por Andalucía.
Preguntas frecuentes
¿Cómo llegar de Barcelona a Tarragona?
La forma más rápida y cómoda es utilizar los trenes regionales de cercanías que salen de la estación de Barcelona Sants. El trayecto dura algo menos de una hora y los trenes circulan con mucha frecuencia. No es necesario comprar los billetes con mucha antelación, se pueden adquirir directamente en la estación, en las máquinas, y el precio por un trayecto de ida ronda los diez euros.
¿Es suficiente un día para Tarragona?
Sí, si tienes poco tiempo, todos los principales monumentos romanos y un paseo por el centro los puedes ver en un día completo. El centro histórico es muy compacto y los monumentos están cerca unos de otros. Pero si además quieres visitar las playas, acercarte al acueducto o ir a PortAventura, te recomiendo reservar al menos dos o tres días.
¿Son de arena las playas de Tarragona?
Desde luego que sí, la ciudad se encuentra en la llamada Costa Dorada, así que todas las playas locales están cubiertas de una preciosa arena fina y dorada. La entrada al mar suele ser muy suave y el agua está limpia, así que es un destino ideal también para las familias con niños pequeños que quieran descansar de visitar monumentos.
¿Se puede beber agua del grifo en Cataluña?
El agua del grifo es, oficialmente, potable y sanitariamente segura, pero debido a la fuerte cloración a menudo no tiene del todo buen sabor, por eso los lugareños prefieren el agua embotellada. Además, ten en cuenta los actuales problemas de sequía, así que no malgastes agua en absoluto y procura ahorrarla siempre que puedas.
¿Dónde aparcar si voy en coche?
Aparcar directamente en el centro histórico de la Part Alta es muy complicado y, para los no residentes, a menudo imposible. Lo mejor es utilizar los grandes aparcamientos subterráneos de pago a lo largo de la Rambla Nova o junto al hospital, o bien intentar encontrar plazas gratuitas más alejadas del centro, cerca de la playa del Miracle, e ir andando el resto del camino.
¿Qué son esos castells y cuándo puedo verlos?
Los castells son las tradicionales torres humanas catalanas, cuya construcción es una experiencia tanto cultural como llena de adrenalina. La mayor oportunidad de verlos en vivo la tienes durante los fines de semana de junio a noviembre, siendo el punto álgido de la temporada las fiestas de Santa Tecla en septiembre, cuando en las plazas se reúnen miles de espectadores entusiasmados.
¿Merece la pena visitar el parque PortAventura?
Si te gustan las montañas rusas y los parques de atracciones, entonces desde luego que sí, es uno de los mejores parques de Europa. Pero hay que contar con un precio de entrada más alto y, en los meses de verano, con grandes multitudes de gente, así que lo ideal es reservarle un día entero y comprar las entradas con antelación por internet.
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