Francia es un país del que, sencillamente, es imposible no enamorarse — aunque te lo propongas. Basta con parar en cualquier gasolinera, pedir un espresso y un croissant, y de repente entiendes por qué esta nación se toma tan en serio la calidad de vida.
Esta ruta de roadtrip por Francia es fantástica. El país cuenta con una red de autopistas brillante (aunque hay que pagar peajes, de eso hablaremos más adelante 😅), las distancias entre ciudades son razonables y el alojamiento en pueblos pequeños es sorprendentemente asequible. Nada de trayectos agotadores de ocho horas ni de dormir en el coche en un aparcamiento — simplemente un roadtrip civilizado con vino y queso en cada parada.
En este artículo encontrarás un itinerario completo para un roadtrip por Francia de 14 días — desde París pasando por los castillos del Loira, el Burdeos vinícola, la soleada Provenza hasta la Costa Azul y la alpina Annecy. Te cuento dónde alojarte, dónde parar a comer, cuánto cuesta todo y qué puedes saltarte sin remordimientos. ¡Vamos allá!
Resumen
- Ruta: París → Versalles → Loira → Burdeos → Dune du Pilat → Carcasona → Provenza → Marsella → Niza → Mónaco → Annecy → Lyon
- Duración: 14 días, unos 2 200 km en total
- Mejor época: mayo–junio o septiembre–octubre (menos turistas, temperaturas agradables, en junio florecen los campos de lavanda)
- Coche: alquílalo a través de RentalCars, con un coche pequeño es suficiente — aparcar en Francia puede ser todo un reto
- Presupuesto: aprox. 1 300–1 900 € por persona para 14 días (sin vuelos), según el tipo de alojamiento
- Peajes: calcula 80–120 € para toda la ruta (se pagan en barreras de peaje a lo largo del camino)
- Imprescindible: Dune du Pilat, Marsella y sus calanques, los pueblos de Provenza, Mónaco para unas horas
- Comida: Francia es el paraíso para los amantes del buen comer — sube un poco el presupuesto de comida, merece la pena
- Consejo: descárgate mapas offline y lleva algo de efectivo en el coche para las barreras de peaje
Cuándo hacer un roadtrip por Francia y cómo prepararse
Francia es un destino para todo el año, pero para un roadtrip hay dos momentos ideales. Mayo y junio son absolutamente perfectos — los días son largos, la naturaleza está en plena floración, hay pocos turistas y en Provenza empiezan a florecer los campos de lavanda (la plena floración suele ser a finales de junio). Septiembre y principios de octubre son la segunda gran opción — el calor ha bajado, el mar aún está templado para bañarse y la vendimia está en pleno apogeo.
Evita julio y agosto si puedes. Toda Francia está de vacaciones (los franceses tienen unas vacaciones tremendamente largas), la Costa Azul revienta por las costuras, los precios se disparan y aparcar en Niza o Marsella es una pesadilla. 😅 Cuidado también: en agosto las autopistas alrededor de Lyon colapsan por completo cuando todo París vuelve del sur.
Cómo llegar y transporte
Vuelos a París desde Madrid o Barcelona son bastante económicos — con aerolíneas low cost como Vueling, Iberia Express o Ryanair puedes encontrar vuelos de ida y vuelta desde 40 €, y en temporada normal calcula entre 60 y 120 €. Para buscar las mejores ofertas, compara en buscadores como Skyscanner o Google Flights. Aterrizas en Charles de Gaulle (CDG), donde recoges el coche directamente.
El vuelo de vuelta te recomiendo tomarlo desde Lyon — así evitas devolver el coche en París y todo el roadtrip forma un circuito lógico. Los vuelos Lyon → Madrid/Barcelona suelen tener precios similares a los de París.
Alquila el coche para toda la duración. Con Lukáš tenemos muy buena experiencia a largo plazo con RentalCars, que usamos en todo el mundo — comparan las ofertas de todas las empresas de alquiler y tú eliges el mejor precio. Para Francia es suficiente un coche pequeño (las plazas de aparcamiento en los cascos históricos son una locura) — eso sí, coge automático: en ciudades con cuestas y rotondas, el manual te sumará arrugas. Calcula un precio de 25–45 € al día dependiendo de la temporada.
Importante: Francia tiene un sistema de peajes — en las autopistas pagas en barreras a lo largo del trayecto. Para toda nuestra ruta, calcula unos 80–120 €. La mayoría de las barreras aceptan tarjeta, pero de vez en cuando te encuentras alguna antigua donde necesitas monedas. Lleva unos cuantos euros en efectivo por si acaso. La gasolina cuesta alrededor de 1,7–1,9 €/litro.
eSIM: Para datos en el extranjero recomiendo la eSIM de Holafly — funciona de manera fiable por toda Francia y no tienes que preocuparte por comprar una SIM local. Aunque como ciudadano de la UE tienes roaming, si viajas durante más tiempo o quieres datos rápidos asegurados, es una excelente opción.
Dónde alojarse y cuánto cuestan 14 días en Francia
El alojamiento en Francia es probablemente la partida más grande del presupuesto, pero hay un buen truco: fuera de París y la Costa Azul, los precios son sorprendentemente razonables. Los pequeños hoteles y B&B en Provenza, en el Loira o cerca de Burdeos ofrecen habitaciones preciosas con el encanto típicamente francés por 60–100 € la noche. En cambio, en París es difícil encontrar una habitación decente en el centro por menos de 120 €, y en Niza en temporada alta es similar.
Mi recomendación: alterna tipos de alojamiento. En París alójate en el centro (gastarás más, pero ahorras en transporte y tiempo), en las ciudades pequeñas elige chambre d’hôtes (los B&B franceses) o pequeños hoteles boutique. En el campo son preciosos — y a menudo el dueño te recomienda el restaurante donde comen los locales.
Presupuesto orientativo para 14 días (para dos)
- Alojamiento: 1 200–2 000 € (13 noches, mezcla de sitios más baratos y más caros)
- Coche + gasolina + peajes: 600–900 €
- Comida y bebida: 700–1 200 € (si coméis fuera tanto a mediodía como por la noche)
- Entradas y actividades: 150–250 €
- Total: aprox. 2 650–4 350 € para dos, es decir, 1 325–2 175 € por persona
Consejo para ahorrar: Francia tiene un sistema de picnics genial — en cada pueblo encontrarás mercados, panaderías y queserías. Compra una baguette, un camembert, jamón curado y una botella de rosado, siéntate en un banco con vistas a un castillo y tendrás un almuerzo por 10 € para dos que es mejor que la mitad de los restaurantes. 😁
Aquí tienes el resumen de toda la ruta — por dónde se va y dónde dormir cada noche. Si tienes menos tiempo, echa un vistazo a nuestra versión de 7 días del roadtrip por Francia.
| Día | Ruta y trayecto | Dónde dormir |
|---|---|---|
| 1.–2. | Llegada a París, lo imprescindible de la ciudad | París |
| 3.–4. | París → Versalles → castillos del Loira (~2,5 h) | Loira (Amboise) |
| 5.–6. | Loira → Burdeos (~4 h), Saint-Émilion | Burdeos |
| 7.–8. | Burdeos → Dune du Pilat → Carcasona (~4 h) | Carcasona |
| 9. | Carcasona → Provenza, Aviñón (~3 h) | Aviñón |
| 10.–11. | Provenza — Aix-en-Provence → Marsella y Calanques | Marsella |
| 12. | Marsella → Costa Azul, Niza y Mónaco (~2,5 h) | Niza |
| 13. | Niza → Annecy (~4,5 h) | Annecy |
| 14. | Annecy → Lyon (~1,5 h), vuelo de vuelta | Lyon |
Día 1 y 2. París — un clásico que nunca cansa

Los dos primeros días dedícalos a París. Ya sé que «París en dos días» suena a locura — y lo es — pero dentro de un roadtrip es la degustación ideal. No intentes verlo todo, mejor disfruta del ambiente.
Día 1: dedícalo a la orilla izquierda del Sena — un paseo desde Notre-Dame (la reconstrucción continúa, pero los alrededores merecen la pena) por el Barrio Latino, donde puedes parar a tomar un café en cualquier terraza con vistas a la catedral. Sigue por los Jardines de Luxemburgo — un lugar precioso para un picnic o simplemente para observar a los parisinos. Por la tarde, sube a la Torre Eiffel (compra las entradas online con antelación, si no te tiras horas de cola) o simplemente admírala desde el Trocadero — sinceramente, la vista DE la torre es más bonita que la vista DESDE la torre.
Para cenar, dirígete al barrio de Le Marais — probablemente el barrio más animado y encantador de París. Recomiendo el Breizh Café para unas galettes bretonas increíbles (crêpes salados) o Chez Janou — un bistró legendario con una mousse de chocolate épica (la ración es tan enorme que no podrás con ella 😅).
Día 2: empieza en Montmartre — el Sacré-Cœur, callejuelas llenas de artistas y vistas de todo París. Después, el Louvre (aunque vayas solo a ver la Mona Lisa y la Venus de Milo, son unas cuantas horas) o el Musée d’Orsay (impresionistas — Monet, Renoir, Van Gogh — mucho más pequeño y agradable que el Louvre). Por la tarde, recorre los Campos Elíseos y pasa por el Arco del Triunfo.
Consejo de restaurante: Para comer bien y a buen precio, aléjate de las trampas turísticas alrededor de los grandes monumentos. En cuanto te metes por una calle lateral, los precios bajan un tercio y la calidad sube un cien por cien.
Dónde alojarse en París
Alójate en Le Marais o cerca de la Bastilla — es céntrico, animado y llegas andando a todas partes. Airbnb suele salir más rentable que los hoteles, pero hoteles como el Hôtel Jeanne d’Arc Le Marais (aprox. 130–180 €/noche) o el Hôtel du Petit Moulin tienen un encanto que no encuentras en otro sitio.
Día 3. Versalles y salida hacia el Loira

Por la mañana dirígete a Versalles — está a solo 40 minutos en coche desde París (o en tren RER, si prefieres recoger el coche por la tarde). El Palacio de Versalles es… bueno, es una pasada. No hay otra forma de describirlo. Esos jardines, esas salas de espejos, esa megalomanía absoluta — simplemente tienes que verlo.
Consejo práctico: Compra las entradas online con antelación e intenta llegar lo más temprano posible por la mañana. Por la tarde aquello parece el metro en hora punta. Los jardines son gratuitos (excepto los días de funcionamiento de las fuentes — hay un suplemento, pero merece la pena). Para la visita del palacio + jardines, calcula 3–4 horas.
Después de comer, súbete al coche y pon rumbo al Valle del Loira — son unas 2,5 horas de viaje. Por el camino poneos un buen podcast, la carretera es cómoda y el paisaje va cambiando de la zona urbana a praderas verdes y viñedos.
Llegarás a la zona de Amboise o Tours — ambas son excelentes puntos de partida para explorar los castillos del Loira. Si llegas a tiempo, un paseo por Amboise al atardecer es precioso — un pueblecito a orillas del Loira con su castillo asomándose sobre el río.
Dónde alojarse en el Loira
Alójate en Amboise o sus alrededores. Una opción preciosa es alguno de los pequeños hoteles-castillo o chambre d’hôtes — el Le Manoir Les Minimes, en pleno Amboise, tiene una terraza con vistas al río que es un sueño hecho realidad. Más asequible es el Le Clos d’Amboise, con un jardín precioso.
Día 4. Castillos del Loira — un cuento de hadas hecho realidad

Hoy te espera el día más mágico de todo el roadtrip. El Valle del Loira tiene más de 300 castillos (!!), pero tranquilo, he seleccionado tres que te dejarán sin palabras.
Por la mañana, dirígete al Château de Chambord — probablemente el castillo más fotogénico del mundo. Enorme, blanco, con 440 habitaciones y una legendaria escalera de doble hélice que supuestamente diseñó Leonardo da Vinci. Recorre los interiores, sube a la azotea (las vistas de los bosques circundantes son impresionantes) y déjate maravillar — este castillo quita el aliento incluso a quienes normalmente los castillos les dan igual.
La segunda parada es el Château de Chenonceau — el «castillo de las damas», que se extiende sobre el río Cher como un puente. Es más pequeño e íntimo que Chambord, los jardines son preciosos y todo ese castillo sobre el agua parece sacado de un cuento de hadas. La entrada cuesta unos 15 €.
Si te sobra tiempo (y energía), haz una parada también en el Château de Cheverny — más pequeño pero bellamente amueblado, y sirvió de inspiración para el castillo de Moulinsart en Tintín.
Para comer, te recomiendo Le Shaker en Amboise — un bistró moderno con un excelente menu du jour (menú del día por unos 15–20 €), o hazte un picnic junto al castillo de Chambord — en el pueblecito cercano puedes comprar baguettes frescas, quesos y patés.
Por la noche: Si estás en Amboise, ve a cenar al L’Écluse — cocina francesa clásica con ingredientes locales. En el Loira se beben sobre todo vinos blancos — prueba el Vouvray, es fantástico.
Dónde alojarse
Quédate la segunda noche en el Loira, en el mismo alojamiento — dos días para esta zona es lo ideal.
Día 5. Trayecto a Burdeos

Hoy toca día de trayecto — del Loira a Burdeos hay unas 3,5–4 horas por autopista. Pero no lo tomes como tiempo perdido — las autopistas francesas son sorprendentemente agradables y el paisaje por el camino es precioso.
Llega a Burdeos hacia mediodía y después de dejar las cosas en el alojamiento, sal a explorar la ciudad. Burdeos es absolutamente espectacular — todo el centro histórico es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en los últimos años ha vivido una transformación increíble. A lo largo del río Garona hay un nuevo paseo marítimo donde pasean locales y turistas, y el famoso Miroir d’eau (Espejo de agua) es la mayor superficie reflectante de agua del mundo — básicamente un enorme charco donde se reflejan los edificios circundantes, y los niños (y adultos 😁) chapotean alegremente.
Por la tarde, paseo por el casco antiguo — Place de la Bourse, catedral de Saint-André, las callejuelas alrededor de la Place du Parlement. Para tomar un café o una copa de vino, dirígete a la Rue Sainte-Catherine — la calle peatonal más larga de Europa.
Para cenar, recomiendo Le Petit Commerce (mariscos excelentes, pero siempre hay cola — llega antes de las siete) o el Café du Port junto al río.
Dónde alojarse en Burdeos
En el centro, idealmente en los alrededores de Chartrons (barrio hipster con anticuarios y wine bars) o cerca de la Place des Quinconces. Recomiendo el La Course Hotel (boutique hotel moderno, aprox. 100–140 €/noche) o el Hôtel de Tourny, con un precioso patio interior.
Día 6. Burdeos — vino y Saint-Émilion

¡Hoy toca día vinícola! 🍷 Por la mañana, pon rumbo a Saint-Émilion — un pueblo medieval rodeado de viñedos, a unos 45 minutos de Burdeos. Este lugar es tan fotogénico que te costará guardar el móvil. Callejuelas empedradas, una iglesia antigua excavada en la roca (Église Monolithe — una iglesia subterránea, ¡una auténtica rareza!) y viñedos hasta donde alcanza la vista.
Haz una parada para una degustación en alguna de las bodegas — la mayoría ofrece visitas incluso sin reserva, aunque es mejor reservar con antelación. La entrada con degustación ronda los 10–25 € por persona. Si no sabes adónde ir, Château Franc Mayne o Clos Fourtet son opciones excelentes con preciosas bodegas subterráneas.
Para comer en Saint-Émilion, recomiendo L’Envers du Décor — un wine bar con un menú ligero excelente — o Amelia Canta para cocina más creativa.
Por la tarde, vuelta a Burdeos — aprovecha el tiempo restante para visitar la Cité du Vin (museo del vino en un edificio moderno que parece un decantador gigante). La entrada cuesta unos 22 € e incluye una copa de vino en la terraza de la azotea con vistas a toda la ciudad. Merece mucho la pena.
Dónde alojarse
Quédate la segunda noche en Burdeos.
Día 7. Dune du Pilat — la duna de arena más grande de Europa

Por la mañana haz las maletas y pon rumbo a la Dune du Pilat — está a solo una hora de Burdeos y es uno de los lugares más alucinantes de toda Francia.
Imagínate una duna de arena de 100 metros de altura, 2,7 km de largo, con vistas al Atlántico por un lado y un bosque interminable de pinos por el otro. Es surrealista. Sube hasta arriba (por las escaleras o directamente por la arena — ambas opciones son toda una experiencia) y en la cima se abrirá ante ti un panorama que te dejará sin aliento. De verdad — Dune du Pilat es uno de esos lugares donde las fotos simplemente no le hacen justicia.
Info práctica: El aparcamiento cuesta unos 6–10 € según la temporada. La subida a la duna lleva 15–20 minutos. Arriba sopla un viento fuerte, lleva una sudadera. Y protector solar — el sol pega con fuerza porque se refleja en la arena.
Después de bajar, date el capricho de un almuerzo con ostras en Gujan-Mestras o en La Teste-de-Buch — es la capital ostrícola de Francia y las ostras frescas aquí cuestan una fracción de lo que cuestan en París. Aunque no seas muy fan de las ostras, pruébalas aquí — con un poco de limón y vino blanco, es una experiencia increíble.
Por la tarde, continúa hacia Carcasona — es un trayecto más largo, unas 3,5–4 horas, pero el paisaje es precioso — cruzas la Gascuña, tierra de Armañac y granjas de pato.
Dónde alojarse en Carcasona
Recomiendo alojarte directamente en Carcasona o sus alrededores. El hotel Pont Levis tiene unas vistas increíbles de la ciudadela medieval iluminada por la noche (parece sacado de una película) por un precio razonable de 80–120 €/noche. Más económico es el Best Western Le Donjon, situado dentro de las murallas.
Día 8. Carcasona — fortaleza medieval de cuento

Por la mañana solo tienes que abrir los ojos y tendrás ante ti una de las fortalezas medievales mejor conservadas de Europa. La Cité de Carcassonne es una ciudad completamente amurallada con dos filas de murallas, 52 torres y un laberinto de callejuelas estrechas en su interior. Patrimonio de la Humanidad, por supuesto.
Pasear por las murallas lleva 1–2 horas y las vistas son impresionantes — por un lado los Pirineos, por el otro viñedos y el río Aude. El acceso al recinto de la fortaleza es gratuito, pero por la visita al Château Comtal (el castillo dentro del castillo) pagas unos 9,50 €. Lo recomiendo — el guía te muestra también zonas a las que normalmente no se accede.
Aviso: Las calles principales dentro de la ciudadela son bastante turísticas — llenas de tiendecitas de lavanda e imanes. Pero basta con meterse por una calle lateral y estás solo. Mi consejo: rodea toda la ciudadela por fuera, es un paseo de unos 30 minutos y consigues fotos preciosas sin aglomeraciones.
Para comer, dirígete a la ciudad baja (Ville Basse) — es mucho más auténtica y con mejores precios. Le Jardin de l’Évêque tiene un jardín precioso y un excelente menú del día por 15–18 €. Para probar el cassoulet (el guiso tradicional de alubias con confit de pato — la especialidad local de la que no puedes irte de Carcasona sin probar), ve a Comte Roger.
Por la tarde, pon rumbo a Provenza — el trayecto hasta Aviñón es de unas 3 horas y poco a poco el paisaje va cambiando: olivos, cipreses, pueblecitos de piedra en las colinas. ¡Bienvenido al sur!
Dónde alojarse
Sigue camino hacia Provenza y alójate en Aviñón o sus alrededores (ver Día 9).
Día 9. Provenza — Aviñón y pueblos de los alrededores

Provenza es como esa postal de Instagram que piensas que no puede existir en la vida real — y luego llegas y es aún más bonita. Campos de lavanda, bosques de olivos, pueblos ancestrales de piedra dorada y esa luz… Esa luz hay que vivirla en persona.
Empieza el día en Aviñón — la ciudad del papa y del famoso puente que no lleva a ninguna parte (Pont d’Avignon, en realidad Pont Saint-Bénézet — no lo terminaron, así que simplemente se adentra en el río y acaba 😁). El Palacio de los Papas (Palais des Papes) es enorme e imponente — el palacio gótico más grande del mundo. La entrada cuesta unos 12 €, calcula 1,5–2 horas para la visita.
Después de comer, sal a recorrer los pueblos de los alrededores. Mi ruta favorita:
- Gordes — un pueblo blanco encaramado en una roca, una de las vistas más fotografiadas de Provenza. Baja al mirador bajo el pueblo, desde donde tienes toda esa escenografía como en la palma de la mano.
- Abadía de Sénanque — campos de lavanda justo delante de una abadía medieval. La foto icónica de Provenza que conoces de todas las guías. La lavanda florece de mediados de junio a finales de julio.
- Roussillon — un pueblo de ocre rojo que parece que hubieras aterrizando en Marte. El paseo por las canteras de ocre (Sentier des Ocres) es corto pero maravillosamente colorido.
Para cenar, vuelve a Aviñón — L’Essentiel ofrece una excelente cocina provenzal moderna (menú desde 35 €), o para algo más informal, ve a La Fourchette.
Dónde alojarse en Provenza
En Aviñón o en algún pueblecito del Valle del Luberon — La Bastide de Gordes es una opción más lujosa con vistas increíbles (pero los precios acompañan, desde 200+ €/noche). En Aviñón, el Hôtel d’Europe ocupa un edificio histórico junto a la plaza principal (100–160 €/noche).
Día 10. Provenza — Aix-en-Provence y trayecto a Marsella

Por la mañana, dirígete a Aix-en-Provence — está a unas 1,5 horas de Aviñón y es una de las ciudades más elegantes de Francia. Amplios bulevares flanqueados por plátanos, fuentes en cada esquina (le llaman la «ciudad de las mil fuentes»), terrazas de café con sillitas de mimbre en las aceras — la pura esencia del savoir-vivre provenzal.
Pasea por el Cours Mirabeau — la avenida principal llena de cafés (el legendario Les Deux Garçons, donde solían ir Cézanne y Hemingway, sufrió un incendio, pero los alrededores siguen siendo preciosos). Pasa por los mercados locales — la Place Richelme tiene un mercado diario con quesos frescos, aceitunas, lavanda y miel local.
Para los amantes del arte: el Atelier Cézanne — el taller conservado del impresionista Paul Cézanne, donde pintó hasta el final de su vida. Es un lugar pequeño, tranquilo y conmovedor.
Para comer, prueba Le Formal (gastronomía excepcional a buen precio para un restaurante con aspiraciones Michelin) o el Café de la Fontaine en la plaza.
Por la tarde, continúa hacia Marsella — está a tan solo 30 minutos por autopista.
Dónde alojarse en Marsella
Alójate junto al Puerto Viejo (Vieux-Port) — es el epicentro de la acción y llegas andando a todos lados. El Hôtel La Résidence du Vieux Port tiene una terraza con vistas al puerto y a Notre-Dame de la Garde (aprox. 120–180 €/noche). Más económico es el Hôtel Hermès, justo al lado del puerto.
Día 11. Marsella y Calanques

Marsella es una ciudad que o la amas o no la entiendes — y yo la amo. Es cruda, auténtica, multicultural y llena de energía. Nada de trampa turística prefabricada — aquí vive gente de verdad y lo sientes a cada paso.
Por la mañana, empieza en el Puerto Viejo — los pescadores venden la pesca fresca del día, sobre el puerto se alza la famosa marquesina plateada «espejo» de Norman Foster y el aire huele a bouillabaisse (sopa de pescado — la especialidad local). Sube hasta Notre-Dame de la Garde — la basílica en la colina con vistas a toda la ciudad, al puerto y al mar. Es obligatorio.
Por la tarde, dirígete a las Calanques — calas rocosas con agua turquesa que parecen fiordos noruegos, pero en el Mediterráneo. Son absolutamente impresionantes. La más accesible desde Marsella es la Calanque de Sugiton (unos 45 minutos a pie desde el aparcamiento de la universidad Luminy) o la Calanque de Sormiou (en coche, pero con acceso restringido en verano).
Importante: En verano (junio–septiembre) el acceso a las Calanques está restringido por riesgo de incendios. Comprueba el estado actualizado por la mañana en la web del Parc National des Calanques. Lleva suficiente agua, unas buenas botas de senderismo y protector solar. Y bañador — ¡te vas a querer meter al agua!
Para cenar en Marsella: Chez Etienne para pizza (leyenda local, solo efectivo), Le Café des Épices para un menú provenzal creativo, o la tradicional bouillabaisse en Chez Fonfon en la cala Vallon des Auffes (más caro, pero auténtico — aprox. 65 €/persona por la bouillabaisse).
Dónde alojarse
Quédate la segunda noche en Marsella.
Día 12. Costa Azul — Niza y Mónaco

Por la mañana, sal de Marsella rumbo a Niza — por autopista son unas 2–2,5 horas, pero si tienes tiempo extra, haz un tramo por la legendaria carretera costera. El paisaje es espectacular: mar turquesa, acantilados rocosos y bosques de pinos.
Niza es la reina de la Costa Azul, y creo que con merecimiento. No está tan masificada como Cannes, no es tan cara como Mónaco y tiene una energía absolutamente fantástica. Empieza con un paseo por la Promenade des Anglais — el famoso paseo marítimo donde pasea todo el mundo. Después, dirígete al casco antiguo (Vieux Nice) — callejuelas barrocas, el mercado de Cours Saleya (flores frescas, aceitunas, socca), y si por casualidad ves el Chez René Socca — para a probar la socca (torta de garbanzos horneada en horno de leña, especialidad local, cuesta unos pocos euros y está riquísima).
Sube a la Colina del Castillo (Colline du Château) — aunque ya no queda castillo alguno, las vistas de toda Niza, el puerto y el mar son las mejores de la ciudad. También hay ascensor, por si después de 12 días de roadtrip tus piernas ya no dan para más 😅.
Por la tarde, haz una excursión a Mónaco — está a solo 30 minutos en coche (o en tren por unos pocos euros, que en la ciudad es más cómodo porque aparcar en Mónaco es un suplicio y cuesta una fortuna). Mónaco es… bueno, es Mónaco. Yates enormes, el Casino de Montecarlo, coches de lujo en cada esquina y la sensación de haberte metido en una película de James Bond. Pasea por los alrededores del casino, mira el puerto lleno de superyates, visita el Palacio del Príncipe (cambio de guardia a las 11:55) y el Museo Oceanográfico. Para unas horas es una experiencia genial — pero sinceramente, más de medio día no hay mucho que hacer allí, a no ser que puedas permitirte un almuerzo de 200 €.
Dónde alojarse en Niza
En Niza, alójate cerca del casco antiguo o junto al paseo marítimo. El Hôtel La Pérouse (un hotel acogedor enclavado en el acantilado con vistas al mar, aprox. 150–250 €/noche) o el más económico Hôtel Ozz (un hostel/hotel con estilo y ubicación excelente, desde 60 €/noche).
Día 13. Annecy — la Venecia de los Alpes

Hoy te espera un trayecto más largo, pero el destino lo vale con creces. De Niza a Annecy hay unas 5–5,5 horas (pasando por Grenoble), pero el paisaje es absolutamente espectacular — cruzas los Alpes, entre picos nevados y valles profundos. Te recomiendo salir temprano por la mañana.
Annecy es una ciudad que literalmente te deja sin aliento. La llaman la «Venecia de los Alpes» — el casco antiguo está surcado por canales, las casas tienen fachadas de colores y sobre todo se alzan las imponentes cumbres alpinas. Y ese lago… El Lac d’Annecy es uno de los lagos más limpios de Europa. El color del agua — una mezcla de turquesa y esmeralda — es sencillamente irreal.
Por la tarde, pasea por el casco antiguo — el Palais de l’Île (un pequeño castillo en un islote en medio del canal, la foto icónica de Annecy), callejuelas llenas de queserías y chocolaterías, y después directamente al lago. Si hace buen tiempo, alquila un paddle surf o un kayak (aprox. 15–20 €/hora) y lánzate al agua. O simplemente siéntate en la orilla, tómate una copa de vino blanco de Saboya y disfruta de las vistas a los Alpes.
Para cenar: Le Freti (cocina saboyarda — fondue, raclette, tartiflette, básicamente todo con queso 🧀) o Cozna para cocina moderna más creativa. Consejo: La fondue saboyarda aquí es la mejor de toda Francia — pídela sin dudar.
Dónde alojarse en Annecy
En pleno casco antiguo o junto al lago. El Hôtel du Palais de l’Isle (edificio histórico justo al lado del canal, aprox. 100–150 €/noche) o el algo más económico Hôtel des Alpes, con vistas a las montañas.
Día 14. Lyon — el broche gastronómico

¡Último día del roadtrip! De Annecy a Lyon hay tan solo 1,5–2 horas y te espera la capital gastronómica de Francia. Lyon es considerada la cuna de la gastronomía francesa — y después de probar la cocina lionesa, entenderás por qué.
Por la mañana, explora el Vieux Lyon (casco antiguo) — un barrio renacentista con pasadizos secretos llamados traboules (pasillos estrechos que atraviesan los edificios, utilizados originalmente por los tejedores de seda para transportar su mercancía). Son de acceso libre, pero hay que saber dónde buscar — en la oficina de turismo te dan un mapa.
Sube en funicular (o a pie) a la colina de Fourvière — ruinas romanas, la basílica de Notre-Dame de Fourvière con una decoración absolutamente impresionante (mosaicos dorados, mármol, es como entrar en un joyero) y vistas de todo Lyon, y con buen tiempo hasta el Mont Blanc.
Comer en un bouchon es obligatorio. Un bouchon es la taberna tradicional lionesa y la comida es genial — quenelle (una especie de albóndiga ligera de pescado en salsa), salade lyonnaise (ensalada con torreznos y huevo poché), saucisson lyonnais. Mis recomendaciones: Daniel & Denise (Michelin Bib Gourmand, menú alrededor de 35 €) o Le Bouchon des Filles (más pequeño, más acogedor, cocina excelente).
Por la tarde, paseo por las orillas del Ródano y el Saona — Lyon se encuentra en la confluencia de dos ríos y los paseos junto a ellos son fantásticos para una caminata relajada. Haz una parada en la Place Bellecour (una de las plazas más grandes de Europa) y en el barrio de Croix-Rousse (antiguo barrio de tejedores, hoy lleno de talleres artísticos y cafeterías).
Si vuelas de vuelta desde Lyon, el aeropuerto Saint-Exupéry está a 30 minutos del centro. Devuelve el coche en el aeropuerto y listo — ¡el roadtrip por Francia está completo! 🎉
Dónde alojarse en Lyon
Si aún te quedas una noche más: el Hôtel Le Royal (lujo lionés clásico, aprox. 150–200 €/noche) o el Mama Shelter Lyon (hotel de diseño con un bar en la azotea muy cool, aprox. 80–120 €/noche).
Consejos prácticos para terminar
Qué meter en la maleta
Echa un vistazo a nuestro artículo Cómo hacer la maleta de mano — incluso para un roadtrip de 14 días se puede viajar ligero, especialmente en verano. Recomiendo unas botas de senderismo cómodas (Calanques, Colina del Castillo, cuestas de Provenza) y luego unas zapatillas ligeras para las ciudades.
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Internet y datos
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Preguntas frecuentes sobre un roadtrip por Francia
Antes de lanzarte a la carretera, aquí tienes las respuestas a las preguntas que nuestros lectores nos hacen con más frecuencia sobre un roadtrip de 14 días por Francia.
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Kde se pojišťujeme my: SafetyWing (nejlepší pro všechny) a TrueTraveller (na extra dlouhé cesty).
Proč nedoporučujeme nějakou českou pojišťovnu? Protože mají dost omezení. Mají limity na počet dnů v zahraničí, v případě cestovka u kreditní karty po vás chtějí platit zdravotní výdaje pouze danou kreditní kartou a často limitují počet návratů do ČR.
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