Polonia con niños es una elección fantástica para unas vacaciones en familia. Aunque la mayoría de la gente piensa primero en Italia o Croacia, nosotros con Lukáš tenemos desde el año pasado un favorito muy diferente: Polonia. Si estáis pensando en viajar al norte de Europa con la familia, tengo que advertiros desde el principio: probablemente os enamoraréis tanto de este país que no querréis ir a ningún otro sitio. ☺️
El año pasado pasamos un tiempo maravilloso en el norte, en Gdynia, con nuestro pequeño Jonášek, que entonces tenía justo un año. Este año, ahora que ya tiene dos, estamos ampliando aún más nuestros horizontes polacos. Viajamos en formación completa, así que al mar nos llevamos también a nuestros dos perritos, Kája y Baby, porque las playas del Báltico parecen hechas para ellos (aunque a las grandes ciudades y parques nacionales preferimos no llevarlos). De nuestro roadtrip de siete días por Polonia y de todas las visitas anteriores nos hemos llevado una conclusión fundamental: los polacos son increíblemente amables con los niños y todo el país está preparado de maravilla para las familias.
Todo esto lo hemos vivido en primera persona: con el carrito por los adoquines, con los perros en la playa báltica y con Jonášek negándose a salir del parque acuático. Así que en lugar de una lista seca, aquí van nuestros consejos sinceros, incluyendo esos lugares que no merecen el viaje. 😉
Resumen
- Mejor diversión: El parque de atracciones Energylandia en Zator y el enorme parque acuático cubierto Suntago cerca de Varsovia no tienen rival en Europa.
- Animales y naturaleza: El ZOO de Breslavia con su pabellón africano Afrykarium es absolutamente único; para ver bisontes europeos, id al bosque de Białowieża.
- Al mar con carrito: La península de Hel y la Triciudad (Gdańsk, Sopot, Gdynia) ofrecen playas amplias y excelentes servicios. Por la arena mojada junto al mar se puede ir bastante bien con el cochecito.
- Precios y comida: Polonia sigue siendo más económica que la mayoría de destinos de Europa occidental. Los niños adoran los pierogi tradicionales y en cada restaurante os recibirán encantados con menú infantil.
- Advertencia práctica: Los centros históricos de las ciudades polacas están llenos de adoquines. Sin un carrito con ruedas grandes e hinchables, la ciudad os dejará destrozados.

¿Por qué viajar a Polonia con niños? 5 razones principales
¿Y por qué Polonia? Cuando mis amigos me lo preguntan, tengo cinco razones que suelto una detrás de otra antes de que les dé tiempo a respirar.
1. Vuelos baratos y bien conectado desde España
Desde Madrid o Barcelona hay vuelos directos a Cracovia, Varsovia o Gdańsk con aerolíneas como Ryanair o Wizz Air a precios muy competitivos, especialmente si reserváis con antelación. Una vez allí, podéis alquilar un coche para moveros con total libertad: las autopistas polacas son modernas y están en muy buen estado. Para familias con niños pequeños, el coche es una ventaja enorme, porque podéis parar cuando el peque lo necesite y meter dentro absolutamente todo, incluido el orinal favorito.
Nosotros con Lukáš además valoramos muchísimo el ahorro en comparación con otros destinos europeos más caros. Podemos cargar tranquilamente nuestro carrito gigante, los juguetes favoritos, las cosas de los perros y aún nos queda espacio en el maletero para las compras que hacemos de camino a casa.
2. Precios bajos y excelente relación calidad-precio
Polonia con niños no va a arruinar vuestro presupuesto familiar. El alojamiento, la comida en restaurantes y las entradas a las atracciones son notablemente más baratos que en España o en Europa occidental. Por vuestro dinero vais a obtener un valor añadido increíble.
Y sinceramente, siempre nos sale más económico, y eso que el apartamento tiene un baño más grande que nuestro salón de casa y del restaurante salimos tan llenos que a Jonášek lo llevamos en brazos porque nosotros mismos ya no podemos ni caminar cómodamente. 😁
3. Los polacos adoran a las familias y a los niños
Esto es algo que a Lukáš y a mí no deja de sorprendernos. En algunos países, alguien te mira mal si tu hijo levanta un poco la voz en un restaurante. En Polonia te sonríen, te traen pinturas para colorear y el camarero le guiña un ojo al peque con toda la simpatía del mundo.
En general, la sociedad polaca es mucho más acogedora con las familias con niños, y eso te da como padre una tranquilidad enorme. Nunca hemos tenido esa sensación incómoda de estar molestando a alguien con nuestro bebé, ni siquiera cuando Jonášek decidía poner a prueba la acústica de la cafetería de turno.
4. Parques de atracciones de clase mundial
Si buscáis qué hacer en Polonia con niños y que sea algo inolvidable, no tenéis que buscar mucho. Los parques acuáticos y de atracciones del país son realmente gigantescos. Ya sea la enorme Energylandia o los complejos termales, los polacos saben construir atracciones que dejan con la boca abierta.
Mientras Lukáš siempre disfruta a tope en las montañas rusas más locas, yo admiro las instalaciones perfectas y limpísimas para los más pequeños. En ningún sitio faltan cambiadores ni microondas para calentar la comida, así que te sientes como en casa.
5. Comida que los niños simplemente comen
Todo padre conoce esa batalla cuando el niño rechaza las especialidades locales en vacaciones. Pero la cocina polaca es un poco como la comida de la abuela: caldos potentes y reconfortantes, empanadillas pierogi de cien maneras, patatas, carne asada y las adoradas tortitas dulces.
Aquí no vais a tener problema para alimentar ni al más quisquilloso. Nosotros siempre nos alegramos de las raciones generosas y, sinceramente, descubrimos que hasta Jonášek come aquí de vacaciones mucho mejor que en casa. 😁
Cuándo ir y cómo llegar
Cuándo viajar a Polonia depende mucho de lo que queráis hacer. Nosotros lo hemos probado en casi todas las estaciones, así que al menos os puedo ahorrar algunos errores.
¿Cuándo viajar?
Si planeáis vacaciones en la playa con niños, lo ideal es obviamente el verano, concretamente julio y la primera mitad de agosto. El Báltico es refrescante y la naturaleza está en plena floración. Pero tened cuidado con mediados de agosto: alrededor del 15 de agosto los polacos celebran una fiesta nacional con fin de semana largo, algo parecido al puente de agosto en España. Todo el país hace las maletas y sale hacia el mar o los Tatras, así que las autopistas se atascan y los precios del alojamiento se disparan. Yo evitaría esos días.
El otoño es genial para visitar grandes ciudades como Cracovia o Breslavia. Ya no hace tanto calor y para pasear con el carrito es ideal. Noviembre y diciembre son la temporada de los famosos mercadillos navideños. Y si os encanta el invierno, id a Karpacz o Zakopane, donde hay estupendas instalaciones de esquí incluso para los más pequeños.

Transporte: El coche gana, pero el tren tiene su encanto
Con niños pequeños, el coche es sin duda la opción más cómoda. No tenéis que preocuparos de límites de equipaje y podéis parar cuando haga falta. Las autopistas polacas son modernas y están en buen estado; solo informaos con antelación del sistema de peajes, que en algunos tramos se pagan online mediante una app. Aparcar en el centro de las grandes ciudades suele ser complicado y caro, así que siempre recomiendo buscar alojamiento que incluya plaza de aparcamiento.
Si viajáis con niños más mayores, podéis probar el tren. El Pendolino conecta Varsovia con Cracovia y es un viaje muy cómodo. Los niños pueden levantarse a caminar y vosotros tomaros un café tranquilamente. También llegan autobuses de Flixbus, aunque con niños muy pequeños como nuestro Jonášek yo por ahora no me arriesgaría. 😅
En nuestros viajes solemos usar el comparador RentalCars.com cuando necesitamos alquilar un coche, y con Lukáš llevamos años teniendo siempre la mejor experiencia por todo el mundo.
Dónde alojarse con niños y cuánto cuesta
La pregunta más frecuente que me llega por email es dónde alojarse y si Polonia con niños va a vaciar la cartera. La buena noticia es que, aunque Polonia ha subido un poco de precios en los últimos años, sigue siendo unas vacaciones significativamente más baratas que en España o Europa occidental. Se paga en zlotys polacos (PLN), con un cambio que se mantiene alrededor de 0,23 € por zloty (es decir, 1 € equivale a unos 4,30 PLN). Nosotros pagamos prácticamente todo con tarjeta.
El alojamiento varía según la región. En Cracovia o en Breslavia recomiendo buscar apartamentos familiares amplios en el centro o a poca distancia de las principales atracciones. A nosotros nos gusta reservar, por ejemplo, los apartamentos Meyo Apartments en la plaza principal, donde teníamos todo a mano y unas vistas espectaculares. Siempre nos aseguramos de que el edificio tenga ascensor, porque subir el carrito y un millón de bolsas a un cuarto piso por escaleras es algo que de verdad no queréis vivir.
En la Triciudad (Gdańsk, Sopot y Gdynia) lo ideal es encontrar un apartamento u hotel lo más cerca posible del paseo marítimo. Nosotros nos enamoramos, por ejemplo, del Novotel Gdańsk Marina, que está a un paso de la playa y tiene excelentes instalaciones para los peques. Junto al mar es una ventaja enorme tener la playa a solo unos metros y poder subir a la habitación en cualquier momento. Si buscáis wellness en las montañas, por ejemplo en los alrededores de Zakopane, encontraréis hoteles modernos preciosos con piscinas y salas de juegos infantiles de las que no querréis salir. Eso sí, tened cuidado al reservar hoteles wellness: algunos se han convertido en «Adults Only» (mayores de 16), así que comprobadlo para no llevaros una sorpresa en recepción.
El presupuesto para una semana de vacaciones en familia con dos niños (incluyendo alojamiento en un apartamento bonito, comida en restaurantes todos los días y entradas a atracciones) se mueve entre unos 800 y 1200 € aproximadamente, dependiendo de cuánto os deis el capricho. Se puede ahorrar cocinando en el apartamento, pero los restaurantes polacos son tan buenos y asequibles que nosotros la mayoría de las veces nos olvidamos encantados de cocinar en vacaciones. 😁
15 mejores atracciones y lugares en Polonia con niños
El país ofrece una cantidad increíble de actividades, tanto si vais un fin de semana largo como si hacéis un roadtrip de dos semanas. Estuvimos mucho tiempo decidiendo qué incluir en esta lista, porque tenemos literalmente cientos de ideas. Al final seleccionamos estos quince lugares que, según nuestra experiencia, merecen cada euro gastado.
1. Energylandia Zator: el mayor parque de atracciones de Europa Central

Esto es un auténtico fenómeno y, si a vuestros hijos les encantan las atracciones, no podéis dejarlo pasar. Energylandia está a poca distancia de Cracovia y es toda una ciudad de la diversión. Encontraréis más de cien atracciones repartidas en varias zonas. Para los más pequeños y bebés está la zona de cuento Bajkolandia, donde pueden montar en trenecitos suaves y animalitos.
Para niños más grandes y padres valientes está la zona con las montañas rusas más extremas de Europa. Lukáš se lo pasó en grande el año pasado en la montaña rusa Hyperion y dice que fue una de las mejores experiencias de adrenalina de su vida. Además, el parque incluye un enorme parque acuático al aire libre con acceso gratuito incluido en la entrada.
Todo el recinto está impecable, perfectamente organizado y la comida no cuesta barbaridades como en otros parques europeos. Nosotros recomendamos reservar dos días completos para Energylandia, porque en uno solo es prácticamente imposible verlo todo con calma con niños. Más consejos sobre diversión acuática en nuestro artículo sobre parques acuáticos polacos.
2. Suntago Park of Poland (Wręcza): paraíso tropical bajo techo

Cerca de Varsovia se ha construido el parque acuático cubierto más grande de Europa, y es un lugar donde olvidaréis que estáis en Europa Central. Dentro encontraréis palmeras auténticas traídas de países exóticos, temperatura ambiente de más de 30 grados y el agua calentita. Para familias con niños hay una zona enorme llamada Jamango.
En esta zona hay nada menos que 32 toboganes, un río salvaje, una piscina de olas y para los más pequeñitos unas preciosas zonas de chapoteo con toboganes y un barco pirata. Todo está vigilado por socorristas y la seguridad es aquí la máxima prioridad. Nosotros con Jonášek pasamos un día entero en el agua y él no quería salir ni cuando le prometimos un helado.
Los padres agradecerán que se puede comer muy bien aquí dentro. Y si conseguís dejar a los niños un rato con los abuelos o turnaros, podéis escaparos a la zona Relax, de acceso solo para adultos, donde encontraréis piscinas termales tranquilas y un mundo de saunas fantástico para descansar de verdad.
3. ZOO Breslavia y el milagro africano Afrykarium

Breslavia (Wrocław) es de por sí una ciudad preciosa llena de pequeños gnomos de bronce que los niños se vuelven locos buscando por las calles. Pero la joya auténtica es su zoológico, que está entre los mejores que hemos visto en nuestra vida: amplio, verde, totalmente accesible y con el carrito se circula de maravilla.
La atracción estrella es el monumental pabellón Afrykarium, un edificio enorme dedicado exclusivamente a la fauna y flora africanas. El punto culminante de la visita es un túnel submarino de cristal donde tiburones, rayas y tortugas marinas nadan justo sobre vuestras cabezas. La experiencia es absolutamente impresionante; incluso nosotros, los adultos, nos quedamos con la boca abierta.
Comprad las entradas online con antelación sin falta. Los fines de semana el ZOO se llena muchísimo y las colas en las taquillas pueden ser interminables. Dentro del parque hay montones de puestos de comida y aseos limpios con cambiadores, algo que con Jonášek agradecemos enormemente.
4. Museo del Levantamiento de Varsovia: historia para niños mayores

Si tenéis hijos mayores, a partir de unos diez años, reservad tiempo para el Muzeum Powstania Warszawskiego en Varsovia. No es un museo aburrido clásico lleno de vitrinas y textos largos, sino una exposición interactiva totalmente inmersiva que te atrapa desde el primer momento.
Recorréis réplicas de calles bombardeadas, escucháis sirenas y bombas cayendo, coleccionáis sellos y podéis incluso arrastraros por una maqueta a escala de las alcantarillas por las que se movían los insurgentes. Para los niños es una experiencia potente que les acerca la historia mucho más que cualquier libro de texto. Nosotros salimos del museo en silencio y fuimos directos a la cafetería más cercana a por un trozo de tarta. Comprad las entradas online con antelación o haréis una cola enorme y luego necesitaréis esa tarta el doble.
5. POLIN: Museo de Historia de los Judíos Polacos

Otro museo de Varsovia que demuestra que los polacos bordan las exposiciones modernas. POLIN es un edificio enorme y arquitectónicamente espectacular. Toda la exposición está concebida como un viaje en el tiempo, repleta de elementos multimedia, pantallas, maquetas y juegos que entretienen incluso a los niños en edad escolar.
La parte más bonita es una réplica pintada a mano de una sinagoga de madera en la que podéis entrar. Para los niños hay una zona especial donde pueden jugar, dibujar y participar en talleres divertidos que de verdad les enganchan.
Con el carrito recorrimos todo sin encontrar un solo escalón gracias a los ascensores y las rampas. Y cuando al salir del museo nos pilló la lluvia, ni nos importó, porque de todas formas no habíamos terminado de verlo todo. Es sencillamente el refugio ideal para un día de mal tiempo.
6. Minas de sal de Wieliczka: un cuento subterráneo

A poca distancia de Cracovia se encuentran las minas de sal de Wieliczka, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta excursión la recomiendo más bien para niños a partir de seis años, porque hay que bajar varios cientos de escalones de madera bajo tierra (arriba os sube un ascensor minero) y la visita dura más de dos horas. Con carrito es imposible, así que para los más pequeños necesitaréis una mochila portabebés.
Pero abajo os espera un mundo absolutamente mágico. Enormes salas talladas en la sal, lagos subterráneos y la impresionante capilla de Santa Kinga, donde hasta las lámparas de araña están hechas de sal. Los guías tienen mucha paciencia con las familias y a menudo enriquecen la visita con leyendas sobre duendes mineros.
Dentro de la mina la temperatura se mantiene estable entre 14 y 16 grados, así que incluso en pleno verano llevadles a los niños una sudadera calentita y calzado cerrado cómodo.
7. Montes Gigantes y Karpacz: en la frontera de dos países

Los Montes Gigantes (Karkonosze) se encuentran en la frontera entre Polonia y la República Checa, y el lado polaco tiene un encanto enorme con servicios a menudo mejores para familias. El pueblecito de Karpacz es un punto de partida fantástico. Desde aquí podéis subir en teleférico hasta el monte Kopa, desde donde queda poco para llegar a la cima de Śnieżka.
Para los niños, el gran reclamo es el Western City local, una réplica fiel de un pueblo del Lejano Oeste. Encontraréis un sheriff, un saloon, podréis montar a caballo, probar a buscar pepitas de oro o practicar tiro con arco. Tienen espectáculos del Oeste regulares que fascinan a los niños y por un rato se sienten como auténticos héroes de película.
Karpacz también está lleno de hoteles modernos con enormes salas de juegos infantiles y piscinas, así que aunque no os acompañe el tiempo en la montaña, la diversión para todo el día está más que garantizada.
8. Península de Hel: paraíso báltico para familias con perros

Si vais al mar con niños, la península de Hel es nuestro lugar favorito de corazón. Es una franja de arena estrecha de más de 30 kilómetros de largo; por un lado la baña la bahía tranquila (ideal para los más pequeños y para chapotear en aguas poco profundas) y por el otro, el Báltico abierto y salvaje.
La península está recorrida por carriles bici estupendos que atraviesan bosques de pinos. Podéis alquilar bicicletas con remolque y recorrerla entera. La atracción principal para familias es la estación de rescate de focas (Fokarium) en el mismo pueblo de Hel, al final de la península, donde los niños pueden ver cómo alimentan a estos adorables animales.
Y algo que para nosotros es absolutamente fundamental: las playas de aquí son muy dog-friendly. Nuestras Kája y Baby pudieron correr con nosotros por la arena sin que nadie pusiera pegas. Los polacos toleran mucho más a los perros en la playa que en los países del sur de Europa, así que las vacaciones las disfrutáis absolutamente todos.
9. Gdynia: ambiente marinero y acuario

En Gdynia pasamos un tiempo estupendo el año pasado y nos tiene conquistados. No es tan histórica como la vecina Gdańsk, pero para familias con niños es increíblemente práctica. Tiene una playa amplia y bonita justo en el centro, rodeada de un paseo marítimo genial lleno de parques infantiles y cafeterías donde podéis tomar un café tranquilamente mientras los niños juegan.
El gran imán es el Acuario de Gdynia, situado directamente en el muelle. Dentro veréis tiburones, arrecifes de coral y peces del mar Báltico. Comparado con Breslavia es más pequeño, pero aun así los niños pueden pasar fácilmente dos horas allí. Jonášek estaba encantado con los pececitos.
En el puerto también están amarrados el enorme buque de guerra Błyskawica y el velero histórico Dar Pomorza, en el que podéis subir y recorrer la cubierta inferior. Para los pequeños marineros es una pasada total y la forma perfecta de cansar a los niños antes de dormir.
10. Międzyzdroje y Baltic Park Molo: cerca de la frontera
¿Buscáis un destino costero fácil de combinar con una visita a Berlín? Dirigíos al balneario de Międzyzdroje o al cercano Świnoujście. Desde la frontera alemana está muy cerca y son destinos vacacionales clásicos con una costa larguísima y ancha. Las playas tienen arena blanca y fina, y la entrada al agua es extremadamente gradual.
En Świnoujście encontraréis el complejo Baltic Park Molo, que incluye un excelente parque acuático con olas artificiales, saunas y estupendas piscinas infantiles. Si en vuestras vacaciones junto al mar el tiempo no acompaña del todo, algo que en el Báltico puede pasar, este parque acuático lo salva con creces.
Desde Międzyzdroje podéis hacer también una excursión familiar al cercano Parque Nacional de Wolin para ver bisontes europeos en un recinto vallado.
11. Lagos de Masuria: tranquilidad sobre el agua
Masuria es un tipo de vacaciones completamente diferente. Es la región de los mil lagos conectados por canales y ríos. Las vacaciones ideales aquí consisten en alquilar un houseboat. No necesitáis ningún título de navegación especial y aprendéis a manejarlo en veinte minutos.
Con niños es una aventura enorme que recordarán para siempre. Tenéis vuestra casita flotante, durante el día os bañáis directamente desde la embarcación, coméis en cubierta y por la noche fondeáis en alguna bahía tranquila o en una marina moderna con restaurantes y parques infantiles.
La naturaleza aquí es sencillamente preciosa, tranquila e increíblemente limpia. Es la escapada perfecta de los resorts urbanos abarrotados, si lo que necesitáis es desconectar de todo por unos días.
12. Bosque de Białowieża: tras el rey de la selva virgen
En el extremo oriental de Polonia se encuentra Białowieża, uno de los últimos vestigios del bosque primigenio europeo. Esta excursión es estupenda para familias con niños amantes de la naturaleza (idealmente a partir de unos 4 años, para que puedan caminar un poco y explorar).
El mayor atractivo son, por supuesto, los bisontes europeos. En la reserva de demostración del lugar tienen varios ejemplares, y ver a estos animales enormes en persona impone muchísimo. Alrededor de la reserva hay bonitos senderos asfaltados por los que podéis circular sin problema alguno con el carrito.
Además de bisontes, aquí podéis ver lobos, linces o tarpanes. La atmósfera de todo el lugar es muy tranquila, misteriosa y para los niños de ciudad, absolutamente única.
13. Toruń: el museo vivo del pan de jengibre
Toruń es una de las ciudades históricas más bonitas de Polonia, cuna de Nicolás Copérnico y, sobre todo, famosa ciudad del pan de jengibre. Pasear por sus callejuelas de ladrillo rojo es como meterse en un cuento medieval.
Con niños, id sin duda al Museo Vivo del Pan de Jengibre (Żywe Muzeum Piernika). Olvidad las visitas aburridas: ¡esto es un show interactivo fantástico! De forma divertida, muchas veces con la participación de «maestros panaderos medievales» y brujas, os explican toda la historia de su elaboración.
Pero lo mejor es que cada uno (incluidos los padres) prepara su propia masa, la estira, la presiona en un molde de madera histórico y la manda al horno. Luego os lleváis orgullosos a casa vuestros panes de jengibre hechos a mano como el mejor souvenir posible.
14. Cracovia: Wawel y el dragón que escupe fuego
Si vais a Energylandia, lo más normal es añadir una visita a Cracovia. La ciudad tiene un encanto inmenso. El castillo real de Wawel se alza sobre el río Vístula y a los niños lo que más les interesa es lo que se esconde a sus pies.
Junto al río hay una estatua del Dragón de Wawel. Según la vieja leyenda, este dragón aterrorizaba la ciudad hasta que fue derrotado por un astuto zapatero. La estatua, además, escupe fuego real cada pocos minutos. Alrededor siempre hay un grupo de niños esperando y cada vez que de sus fauces sale la llamarada, se oye un grito colectivo de entusiasmo.
Desde el dragón podéis pasear tranquilamente por el precioso paseo junto al río, dar de comer a los cisnes y comprar el típico y riquísimo pretzel (obwarzanek) en uno de los puestos azules de la plaza, por el que Lukáš y yo siempre acabamos peleándonos un poquito.

15. Parque Nacional de Babiogórski y alrededores
Si no queréis pelearos con las multitudes de Zakopane, probad el cercano Parque Nacional de Babiogórski o el de Bialski. Es una zona de montañas preciosas con naturaleza virgen que ofrece una alternativa fantástica a los centros turísticos más concurridos.
Esta zona todavía nos queda pendiente (sinceramente, tenemos que esperar a que Jonášek crezca un poquito más 😅), pero por amigos sé que los senderos interpretativos son aptos incluso para niños pequeños y que el centro de información al inicio de la ruta tiene aseos limpios, lo que para los padres, como todos sabemos, es la prioridad número uno absoluta.
Consejos prácticos para viajar con carrito
Cuando viajábamos solo Lukáš y yo, nunca pensábamos demasiado en el tipo de superficie de las calles. Con el carrito y el pequeño Jonášek nuestras prioridades cambiaron bastante. Polonia es un país rico en historia, lo que se refleja sin piedad en la calidad y el estilo de sus aceras.
Cuidado con los adoquines
Los centros históricos de ciudades como Cracovia, Breslavia, Gdańsk o Toruń están completamente empedrados. No son piedras planas y lisas; a menudo son viejos adoquines irregulares. Si llegáis con un cochecito urbano pequeño de ruedas de plástico duro, vais a sufrir vosotros y vuestro hijo, que con el traqueteo puede incluso marearse.
Llevaos sin duda un carrito con ruedas grandes, preferiblemente hinchables, y buena suspensión. Os salvará los nervios y el peque podrá dormir tranquilamente durante el día mientras vosotros por fin disfrutáis de un café en la plaza.
El carrito en la playa
Si vais al norte, a la costa, os tocará enfrentaros a la arena. Las playas bálticas polacas suelen tener rampas y pasarelas de madera, pero estas terminan poco después de la entrada. Si os mantenéis cerca del mar, donde la arena está mojada y compactada por las olas, se puede ir más o menos con el carrito (tirando de él hacia atrás).
Pero ni lo intentéis en la arena profunda y seca: os hundiréis a los dos metros. Un portabebés para ir a la playa es siempre la mejor opción para los padres, y con el pequeño Jonášek nos ha funcionado de maravilla en las excursiones playeras.

Dónde comer y qué probar con niños
La comida cuando viajas con niños es un capítulo aparte. Nuestra experiencia es que la gastronomía polaca es muy amigable para los estómagos infantiles y no pasaréis por esas situaciones desesperantes en las que el niño simplemente no tiene nada que comer.
Los pierogi lo salvan todo
El plato nacional polaco son los pierogi, unas empanadillas que se cuecen o se fríen. Podéis pedirlos salados (con carne, col, patata y queso fresco, los llamados «rusos»), pero lo que a los niños les vuelve absolutamente locos son los dulces.
Pierogi rellenos de fresas, arándanos o requesón, espolvoreados con azúcar y regados con nata, desaparecen del plato a la velocidad del rayo. Jonášek es capaz de comerse una cantidad increíble y Lukáš y yo le robamos del plato a escondidas, porque simplemente es imposible resistirse.
Sopas para cada día
Los polacos adoran las sopas. En casi todos los restaurantes encontraréis «rosół», un caldo de pollo o ternera potente con fideos, que suele ser enorme y puede saciar perfectamente incluso a un adulto. Para los niños es la comida caliente ideal después de un día agotador correteando.
Si a vuestros hijos les gusta más la sopa de tomate, probad la «zupa pomidorowa», que en Polonia también es muy popular. Normalmente le añaden pasta o arroz, así que queda bien espesa, nutritiva y a los niños les encanta.
Restaurantes y menú infantil
La mayoría de los restaurantes, incluso los más elegantes, ofrecen menú infantil de forma automática. En él encontraréis normalmente trocitos de pollo empanado con patatas fritas (el clásico universal), raciones pequeñas de pasta o las mencionadas tortitas. En casi todos hay tronas disponibles y muy a menudo un rinconcito infantil con pinturas.
Entre nuestros sitios family-friendly favoritos está el restaurante Pueblo en Gdynia, donde no solo tienen un menú infantil genial sino un trato increíblemente simpático del personal. En Cracovia nos gusta ir al restaurante Pod Wawelem, donde sirven raciones gigantescas y el ambiente es tan animado que los gritos de los niños se pierden por completo.
Snacks en las tiendas
Si tenéis un bebé que come felizmente potitos y bolsitas de fruta, no necesitáis arrastrar provisiones enormes desde casa. Marcas como Hipp o Gerber están disponibles en la cadena de droguerías Rossmann por toda Polonia, y nosotros siempre vamos comprando allí sobre la marcha para Jonášek.
Opciones más baratas (pero igualmente de calidad) las encontraréis en los omnipresentes supermercados Biedronka y Żabka. Venden también geniales chips de frutas y purés de fruta que son absolutamente ideales para viajes en coche.
A qué prestar atención: Trampas turísticas y timos
Polonia es un país muy seguro para familias y no tenéis que preocuparos por ningún tipo de criminalidad seria. Aun así, hay pequeñas trampas turísticas a las que como padres conviene estar atentos, para no perder un dinero que preferís gastar en un helado espectacular para los niños.
Cajeros Euronet y el tipo de cambio engañoso
Hay cajeros Euronet por toda Polonia. Si necesitáis sacar dinero de uno, rechazad siempre, siempre, la oferta de conversión de divisa (DCC). El cajero os preguntará insistentemente si queréis un tipo de cambio «garantizado» en euros.
Es un timo: el tipo de cambio es pésimo y pueden cobraros fácilmente decenas de euros de más. Elegid siempre retirar en moneda local (PLN) sin conversión. Lo mejor, no obstante, es sacar dinero de cajeros de bancos polacos normales, donde tenéis total garantía de un trato justo.
Taxis falsos en estaciones y monumentos
Aunque cada vez es menos común, en centros turísticos como Cracovia o Gdańsk todavía podéis encontraros con taxistas que esperan en las estaciones o junto a las grandes atracciones sin taxímetro encendido. No os subáis nunca: la cuenta final podría daros un disgusto muy desagradable.
Usad aplicaciones como Uber o Bolt, que en Polonia funcionan de maravilla y por un trayecto pagáis una tercera parte del precio habitual. Con el carrito, estos conductores siempre nos han ayudado encantados y los viajes han sido muy cómodos.
Itinerarios familiares: Cómo organizarlo todo
Ya sabéis adónde ir con los niños, pero quizá dudáis un poco sobre cómo combinar los sitios en una ruta con sentido. Aquí van nuestras tres variantes favoritas, que funcionan tanto por tiempo como por logística.
Variante A: Norte y Báltico en familia (7 días)
Este itinerario es ideal para verano. Combina ciudades y playa. Los días 1–2 dedicadlos a Breslavia y Toruń. Parad en Breslavia para visitar el increíble ZOO y dormid allí. Al día siguiente, continuad pasando por Toruń, donde los niños harán encantados sus propios panes de jengibre, hasta llegar al ansiado mar.
Tres días (3–5) son para la Triciudad. Explorad el histórico Gdańsk, pasead por el enorme muelle de madera de Sopot y visitad el acuario de Gdynia. Los niños estarán encantados con las largas playas de arena y vosotros descansaréis. Los dos últimos días (6–7) dedicadlos a la península de Hel. Ved cómo alimentan a las focas, recorredla en bici y disfrutad del auténtico relax báltico antes de emprender el camino de vuelta.
Variante B: Sur lleno de diversión y adrenalina (5 días)
Opción genial para un puente largo o unas vacaciones cortas de otoño o primavera. Los dos primeros días son para Cracovia. Recorred el centro con los niños, enseñadles el dragón que escupe fuego bajo el Wawel y comed de maravilla. Si tenéis niños mayores, podéis dedicar un día a explorar las minas de sal de Wieliczka, que para ellos será toda una aventura.
Los días 3 y 4 dedicadlos a Energylandia en Zator. Id desde Cracovia, alojáos cerca y pasad dos días completos entre montañas rusas y atracciones. El primer día podéis explorar a fondo las atracciones y el segundo disfrutar del parque acuático anexo. El quinto día es de regreso, pero de camino parad en Inwałd Park o en el cercano Dinolandia, parques más pequeños con dinosaurios y miniaturas que los peques valoran mucho.
Variante C: Naturaleza, animales y tranquilidad (4 días)
Una escapada más corta, perfecta también con carrito y los bebés más pequeños. Los dos primeros días dedicadlos por completo a Breslavia y al Afrykarium. Recorred el ZOO, buscad con los niños los pequeños gnomos de bronce por toda la ciudad y dad un paseo en barco por el río Oder, una experiencia de la que Jonášek no dejaba de hablar.
Los días 3 y 4 son para la montaña y Karpacz. Desplazaos hasta las montañas, alojáos en un bonito hotel wellness y llevad a los niños al Western City de Karpacz a jugar a indios y vaqueros. Si os acompaña el sol, subid en teleférico y haced una ruta corta y sencilla antes de emprender contentos el camino de regreso.
Más información
Si Polonia os llama la atención, echadle un vistazo también a nuestros otros artículos, donde analizamos cada lugar con mucho más detalle. Hemos escrito una guía sobre qué ver en Cracovia, recopilamos los mejores consejos para visitar Breslavia y para la costa del norte no os perdáis nuestra guía completa de la ciudad playera de Gdynia.
Consejos y trucos finales
Para buscar vuelos baratos, usad comparadores como Skyscanner o Google Flights. Los precios desde Madrid o Barcelona a Gdańsk, Varsovia o Cracovia suelen ser sorprendentemente bajos, así que merece la pena estar atentos. Si llegáis en avión y queréis moveros cómodamente por la zona, con Lukáš llevamos años usando RentalCars, que utilizamos en todo el mundo y siempre nos funciona sin problemas.
Aunque estamos en la UE y funciona la Tarjeta Sanitaria Europea, para viajes cortos en familia siempre preferimos contratar un seguro de viaje privado. Nosotros solemos usar SafetyWing, porque con niños nunca sabes cuándo va a surgir una fiebre nocturna o un dolor de oído, y con un buen seguro dormimos mucho más tranquilos.
FAQ
Para terminar, vamos a responder a las preguntas principales que los padres nos hacen con más frecuencia sobre viajar a Polonia.
¿Dónde ir con niños en Polonia cerca de la frontera?
Las mejores opciones cerca de la frontera alemana son Breslavia con su increíble ZOO y Afrykarium, o el pueblo de montaña de Karpacz en los Montes Gigantes. Para unas vacaciones de playa en verano, desde la frontera alemana llegaréis rápidamente al balneario de Międzyzdroje y al vecino Świnoujście con su parque acuático.
¿Dónde ir de vacaciones con niños al mar en Polonia?
Nosotros adoramos la península de Hel y la Triciudad (Gdańsk, Sopot, Gdynia), que ofrecen excelentes servicios y diversión incluso cuando no luce el sol. La arena es preciosa y blanca y la entrada al agua muy progresiva, ideal para los más pequeños.
¿Es Energylandia adecuada para niños pequeños?
¡Por supuesto! Energylandia tiene una enorme zona dedicada llamada Bajkolandia y también una Family Zone, donde los niños a partir de dos años disfrutan a tope en atracciones suaves, trenecitos y carruseles. No se paga por atracción individual: todo está incluido en la entrada.
¿Qué está prohibido en Polonia?
Polonia es un país muy creyente y conservador. Debéis respetar la prohibición de beber alcohol en la vía pública (en bancos, parques y calles pueden poneros multas elevadas). Al visitar iglesias, incluso las del centro de la ciudad, llevad los hombros y las rodillas cubiertos.
¿Dónde ir en Polonia para ver animales y naturaleza?
Además del ZOO de Breslavia, recomendamos el bosque de Białowieża en el este del país, donde podéis admirar bisontes europeos en libertad desde senderos seguros. También encontraréis naturaleza preciosa y sin aglomeraciones en los lagos de Masuria o en el Parque Nacional de Babiogórski, en el sur.
¿Es mejor pagar en efectivo o con tarjeta en Polonia?
Podéis confiar plenamente en la tarjeta. Nosotros pagamos con tarjeta (o con Apple Pay/Google Pay) el 95 % de todos los gastos, desde restaurantes y museos hasta helados en el paseo marítimo. El efectivo solo hace falta para pequeños pagos en mercadillos o aseos públicos.
¿Qué normas hay sobre sillas infantiles en el coche en Polonia?
Las normas son similares a las de España. Los niños que midan menos de 150 cm deben ir en silla de coche o elevador. Los niños de entre 135 y 150 cm pueden ir excepcionalmente en el asiento trasero solo con cinturón, pero nosotros no nos arriesgamos y siempre usamos la silla; con el carrito y Jonášek en el coche ya tenemos bastantes preocupaciones. 😅
Tipy a triky pro vaší dovolenou
Nepřeplácejte za letenky
Letenky hledejte na Kayaku. Je to náš nejoblíbenější vyhledávač, protože prohledává webové stránky všech leteckých společností a vždy najde to nejlevnější spojení.
Rezervujte si ubytování chytře
Nejlepší zkušenosti při vyhledávání ubytování (od Aljašky až po Maroko) máme s Booking.com, kde bývají hotely, apartmány i celé domy nejlevnější a v nejširší nabídce.
Nezapomeňte na cestovní pojištění
Kvalitní cestovní pojištění vás ochrání před nemocí, úrazem, krádeží nebo stornem letenek. Pár návštěv nemocnic jsme v zahraničí už absolvovali, takže víme, jak se hodí mít sjednané pořádné pojištění.
Kde se pojišťujeme my: SafetyWing (nejlepší pro všechny) a TrueTraveller (na extra dlouhé cesty).
Proč nedoporučujeme nějakou českou pojišťovnu? Protože mají dost omezení. Mají limity na počet dnů v zahraničí, v případě cestovka u kreditní karty po vás chtějí platit zdravotní výdaje pouze danou kreditní kartou a často limitují počet návratů do ČR.
Najděte ty nejlepší zážitky
Get Your Guide je obří on-line tržiště, kde si můžete rezervovat komentované procházky, výlety, skip-the-line vstupenky, průvodce a mnoho dalšího. Vždy tam najdeme nějakou extra zábavu!
