Dolor de oídos en el avión en niños: 10 consejos que funcionan

Detrás del llanto de los niños en el avión suele haber unos oídos taponados y doloridos. Debido a que la trompa de Eustaquio es más estrecha, los pasajeros más pequeños no consiguen igualar con la suficiente rapidez los cambios de presión en la cabina, algo que les molesta mucho más que a los adultos. Por eso el dolor de oídos en el avión es una de las principales preocupaciones de las familias.

Mientras que el despegue suele transcurrir sin problemas, el mayor dolor lo provoca el descenso antes de aterrizar. Como primer auxilio funciona sin falta la deglución activa, así que merece la pena tener a mano el chupete, una bebida con pajita o dar directamente el pecho al niño.

A continuación te explico en detalle qué recursos funcionan de verdad y qué hacer ante un simple resfriado. También descubrirás por qué, ante una otitis media aguda, es mejor posponer del todo el viaje tras consultarlo con el médico.

Resumen

  • El descenso es peor que el despegue: La presión en la cabina cambia durante el descenso de una forma que presiona mucho más el tímpano infantil, así que reserva tus mejores trucos para el final del vuelo.
  • Tragar es lo que mejor funciona: La lactancia, el biberón con leche o el chupete ayudan a abrir la trompa de Eustaquio, que es la forma más eficaz de igualar la presión en los bebés.
  • El resfriado es un riesgo: Los senos nasales congestionados impiden igualar la presión de forma natural, así que siempre conviene consultar el uso de un espray nasal antes del vuelo con tu pediatra.
  • Cuidado con los controles en el aeropuerto: Los escáneres CT modernos permiten en muchos aeropuertos europeos llevar hasta 2 litros de líquido en un solo recipiente, pero en otras terminales sigue vigente el estricto límite de 100 ml (la leche infantil tiene excepción).
  • No des medicamentos para dormir a los niños: Administrar melatonina a menores de dos años está totalmente desaconsejado y en niños mayores siempre debe aprobarlo expresamente el médico que los atiende.
  • El ruido no daña el oído: La información que circula sobre que el ruido de la cabina destroza el oído en 90 segundos procede de tiendas online, y los cascos infantiles sirven sobre todo para la comodidad y para dormir mejor.
  • Los derechos de los pasajeros cambian: La revisión del reglamento UE 261/2004 se aprobó el 13 de julio de 2026, pero en la práctica no entrará plenamente en vigor hasta mediados de 2027.

10 cosas que debes saber sobre el dolor de oídos en el avión

Vamos a ver qué deberías saber antes de viajar y qué es lo que de verdad ayuda a tu hijo.

1. La física de los oídos y por qué el descenso es mucho peor que el despegue

La causa más frecuente del llanto de un niño a bordo no es el miedo a un entorno desconocido, sino la simple física. El dolor de oídos aparece en el momento en que la presión de la cabina no se iguala a través de la llamada trompa de Eustaquio. Cuando este conducto permanece cerrado, la mayor presión de un lado empieza a empujar de forma molesta contra el tímpano. Además, en los niños pequeños este conducto es más estrecho y está colocado de forma más horizontal que en los adultos, lo que complica bastante todo el proceso de igualar la presión.

Una regla fundamental, que suele sorprender incluso a los viajeros más experimentados, está en la diferencia entre las fases del vuelo. El descenso suele ser mucho peor y más incómodo para los oídos infantiles que el propio despegue. Durante el ascenso, el aire del oído medio se expande de forma natural y encuentra la salida con relativa facilidad. En el descenso ocurre lo contrario: el aire tiene que volver a entrar en el oído medio, lo que exige abrir activamente la trompa de Eustaquio.

Los padres cometen a menudo el error de gastar toda su energía y sus recursos en los primeros veinte minutos del vuelo. Por eso, guarda siempre las armas más potentes para el momento en que el capitán anuncie por megafonía el inicio del descenso hacia el aeropuerto de destino. Es en esta fase, que suele durar entre veinte y treinta minutos antes de tocar la pista, cuando tu hijo necesitará más ayuda para igualar la presión.

💡 Consejo: Observa con atención el comportamiento de la tripulación en el pasillo. En cuanto empiecen a recoger los últimos residuos y a comprobar que los cinturones estén abrochados, es la señal inequívoca de que el avión empieza a descender y de que deberías ponerte en marcha.

2. Lactancia, biberón y chupete como salvación para los más pequeños

Entonces, ¿qué funciona realmente contra esa incómoda física de los oídos? La respuesta es sorprendentemente sencilla y está en el simple acto de tragar. El movimiento de la mandíbula del niño y el reflejo natural de deglución ayudan a abrir mecánicamente la trompa de Eustaquio. Cuando vuelas por primera vez con un bebé pequeño, tienes básicamente tres opciones principales para conseguirlo: la lactancia, el biberón con su leche favorita o el clásico chupete.

La experiencia de muchas madres en los foros de internet habla claramente a favor de la leche materna. Dar el pecho en el despegue y el aterrizaje es el método más fiable, porque el bebé está en tu regazo, chupa activamente, traga y, al mismo tiempo, tu cercanía física lo calma muchísimo. Si por cualquier motivo no das el pecho, un biberón con leche de fórmula preparada o una infusión infantil funcionan perfectamente.

El chupete funciona como un excelente recurso de reserva por si el niño no tiene hambre o rechaza la bebida. Aquí, sin embargo, nos topamos con un pequeño matiz que como madre o padre deberías conocer. ⚠️ Algunos estudios asocian el uso frecuente y prolongado del chupete con una mayor incidencia de otitis media, y en algunas observaciones el aumento de frecuencia llega hasta el cincuenta por ciento. Para un único vuelo de vacaciones no es en absoluto un argumento en contra del chupete, pero conviene tenerlo en cuenta en niños con tendencia a las infecciones.

💡 Consejo: No empieces a alimentar al niño demasiado pronto. Espera a dar el pecho o el biberón hasta el momento en que los motores del avión aceleren a fondo y el aparato despegue de verdad, o de lo contrario tu hijo se beberá toda la ración durante el rodaje por la pista.

3. Qué funciona con seguridad en niños pequeños y mayores

En los niños pequeños y en edad preescolar la lactancia ya no suele tener tanto peso y hay que emplear estrategias algo distintas. Aquí entra en escena el simple hecho de beber con pajita, masticar un chicle o chupar un caramelo duro. Precisamente beber de una botella con pajita obliga al niño a mover más la mandíbula, algo que tiene un efecto casi milagroso para abrir el conducto taponado.

Con los niños en edad escolar y los adolescentes la situación es mucho más sencilla. A ellos suele bastarles con darles un chicle antes del despegue o enseñarles a tragar saliva de forma consciente y a bostezar ampliamente. El bostezo es un mecanismo natural de defensa del cuerpo que iguala la presión de los oídos casi al instante, y los niños mayores pueden aprender a controlarlo incluso a voluntad.

A veces, sin embargo, te encontrarás con un problema inesperado con las normas de seguridad a bordo. Los menores de dos años deben ir sujetos en el despegue y el aterrizaje con un cinturón infantil especial acoplado a tu propio cinturón de seguridad. Como ya comentaba al principio, nuestro Jonáš detestaba esto en el vuelo a París y se enfadaba muchísimo. En esos momentos solo ayuda la calma, distraerlo con un juguete nuevo y ofrecerle rápidamente su snack favorito.

�3 Consejo: Mete un chupa-chups en el equipaje de mano. Un chupa-chups dura mucho más en la boca que un caramelo, el niño traga saliva dulce sin parar y, además, le mantiene ocupadas las manos y la atención durante un buen rato.

4. Resfriado y senos congestionados: cuándo es ya un problema

Mientras que en un niño sano la trompa de Eustaquio abierta suele lidiar bien con la presión, el problema surge cuando el niño está resfriado. Los senos congestionados aumentan mucho el riesgo de un molesto dolor de oídos, porque la mucosa inflamada bloquea el conducto y la presión no tiene por dónde igualarse de forma natural. La experiencia de los padres en los foros de viajes es bastante contundente y está llena de advertencias.

Muchas madres describen en los foros que volar resfriado es un auténtico suplicio y comparan el dolor de los senos con tener los oídos «cementados». El procedimiento práctico de los viajeros experimentados incluye una preparación que consiste en aplicar un espray nasal antes del despegue y de nuevo antes del descenso. Con los más pequeños, que aún no saben sonarse solos, muchos padres juran por el aspirador nasal de viaje para liberar los senos.

Frente a estas advertencias hay también opiniones más pragmáticas de padres que no dan importancia a un simple moqueo posterior, porque de lo contrario no viajarían en casi ninguna vacación. La verdad está en algún punto intermedio y depende de cada niño. ⚠️ En niños con dolores de oído recurrentes, algunos padres valoran administrar ibuprofeno o paracetamol una media hora antes del despegue, pero cualquier solución con medicamentos o espray nasal debes consultarla siempre de antemano con tu pediatra.

💡 Consejo: El aire de la cabina es extremadamente seco, lo que empeora aparentemente el resfriado. No olvides darle al niño muchísimos líquidos y a algunas familias les funciona bien untar un poco de vaselina bajo la nariz para que la mucosa no se reseque tanto.

5. Cuándo es mejor posponer el vuelo y quedarse en casa

La decisión de volar con un niño resfriado o quedarse en casa recae, al final, siempre en ti. Hay, no obstante, ciertos estados de salud en los que el avión queda descartado y lo que toca es ir directamente a la consulta. Ante una otitis media aguda, fiebre alta o poco después de una operación de oídos, la decisión de volar debes dejarla siempre, sin excepción, en manos del pediatra que atiende al niño.

Si decides cancelar el vuelo en el último momento, te toparás con una trampa práctica muy desagradable en las condiciones de cancelación. El seguro de cancelación cubre la enfermedad repentina del niño, pero cuando la fiebre golpea a las tres de la madrugada antes de un vuelo matinal, ya no llegas físicamente a cancelar por la web de la aerolínea. Tu caso se tramita entonces, en la terminología aérea, como un vuelo no utilizado o «no-show».

Para reclamar después a tu aseguradora la devolución del dinero necesitarás dos cosas absolutamente clave. Debes solicitar a la compañía un certificado de no embarque y, al mismo tiempo, tener en mano un informe médico oficial del pediatra que confirme claramente la imposibilidad del niño de viajar ese día. Sin estos dos documentos, lo más probable es que la aseguradora no te devuelva el dinero de los billetes de la familia.

💡 Consejo: La mayoría de las aseguradoras ofrecen paquetes familiares completos. Estas tarifas familiares salen mucho más rentables que contratar pólizas individuales para cada miembro de la familia por separado y, a menudo, tienen condiciones de cancelación más flexibles.

6. Cascos y tapones para los oídos: mitos sobre el ruido a bordo

En torno al ruido de la cabina circula en internet una enorme cantidad de malentendidos y de pánico innecesario. ⚠️ En muchas webs corren datos dramáticos sobre un ruido de cabina de 85 a 105 decibelios que, supuestamente, puede dañar el oído de un niño pequeño en apenas 90 segundos. Pero estos datos los difunden sobre todo las tiendas online que venden protectores auditivos, así que no los presentes en ningún caso como un hecho médico verificado de forma independiente.

Lo que sí podemos afirmar con total seguridad es que en la cabina hay un ruido constante y monótono de los motores. Este ruido es más fuerte durante el despegue y el ascenso pronunciado, mientras que en altitud de crucero pasa a ser un zumbido soportable. Para un adulto resulta cansado con el tiempo, pero para un oído sano no supone ningún peligro agudo por el que tengas que entrar en pánico.

Muchos padres tienen, eso sí, una experiencia estupenda con los cascos infantiles con cancelación activa de ruido. Estos cascos ANC permiten a los niños mayores ver una película con tranquilidad sin tener que poner el volumen al máximo. A los más pequeños les crean una burbuja más calmada para dormir, pero en absoluto es cierto que sin ellos el niño se quedaría sordo.

💡 Consejo: No uses nunca tapones para los oídos ni protectores de ruido como solución para la presión. Estos accesorios sirven exclusivamente para atenuar el sonido ambiente y no igualan de ningún modo la presión del oído medio, así que no pueden aliviar el dolor de oídos del niño.

7. Líquidos, leche infantil y el control de seguridad en el aeropuerto

Si necesitas llevar a bordo medicamentos líquidos, comida infantil o agua para preparar la leche, debes conocer las normas vigentes. La comida infantil y la leche materna o de fórmula tienen una excepción en los aeropuertos y, por lo general, quedan exentas del clásico límite de 100 ml por recipiente. Puedes meter en la bolsa exactamente la cantidad que tu hijo vaya a necesitar durante todo el viaje.

Ten muchísimo cuidado, eso sí, con las diferencias entre aeropuertos y terminales. ⚠️ Muchas terminales europeas han estrenado nuevas normas gracias a los escáneres CT, de modo que puedes llevar un recipiente con líquido de hasta 2 litros por persona. En cambio, otras terminales —por ejemplo desde donde suelen volar Ryanair o Vueling fuera del espacio Schengen— siguen aplicando el estricto límite de 100 ml y solo admiten la mencionada excepción para la comida infantil. Antes de viajar desde Madrid o Barcelona, comprueba las normas concretas de tu terminal.

La experiencia de muchas familias en distintos foros demuestra que la práctica de los controles puede variar enormemente en el extranjero. El personal de seguridad puede pedirte que muestres el contenido de la leche infantil, hacer un frotis de la superficie del biberón con un papel especial, o incluso pedirte que pruebes personalmente el líquido delante de ellos.

💡 Consejo: Si quieres evitar discusiones sobre el agua para tu peque, pasa el control solo con la botella infantil vacía con su boquilla y llénala con agua fresca de las fuentes del aeropuerto ya en la zona de tránsito, pasados los rayos X.

8. Mareo y vómitos en pleno vuelo

El mareo infantil rara vez se menciona en relación con volar, pero en la práctica es mucho más común de lo que imaginas. No se trata solo de las caídas durante turbulencias inesperadas: el propio movimiento del avión, los cambios de altitud y la inclinación en los giros son capaces de revolver el estómago de un niño sin falta. El cerebro de un niño pequeño, que además no para de moverse en el regazo, recibe señales confusas sobre la posición del cuerpo, lo que provoca náuseas.

¿Cómo prepararse lo mejor posible para el mareo en el avión? La base del éxito es una elección estratégica del asiento. ⚠️ Si tu hijo tiende a marearse ya en el coche, los padres suelen recomendar en los foros conseguir un sitio sobre las alas, donde el movimiento del avión debería notarse algo menos, y evitar a toda costa la cola del avión, aunque no existen datos científicos firmes al respecto. Con los niños mayores funciona genial sentarlos junto a la ventanilla y dejar que fijen la vista en el horizonte lejano.

Antes del vuelo, evita comidas pesadas, grasas o demasiado dulces y opta mejor por galletas saladas secas. No te confíes en absoluto en esa única bolsa de papel que quizá encuentres en el bolsillo del asiento de delante. El foro británico Mumsnet está lleno de anécdotas de padres que pasaron un vuelo de doce horas cubiertos por el vómito de su bebé de ocho meses.

💡 Consejo: Mete siempre ropa de recambio en el equipaje de mano. Lleva un conjunto completo de recambio no solo para el niño, sino también para ti, porque pasar varias horas de vuelo con una camiseta vomitada es una auténtica prueba de resistencia mental.

9. Medicamentos en el avión: qué llevar y qué olvidar sin dudarlo

El tema de los medicamentos para dormir y de forzar artificialmente el biorritmo en vuelos largos es muy delicado entre los padres. ⚠️ En los foros te toparás a menudo con consejos sobre cómo dar melatonina a los niños en un vuelo de larga distancia para que duerman tranquilos todo el trayecto. Pero los expertos en sueño infantil son tajantes: administrar melatonina a menores de dos años está desaconsejado de forma rotunda y sin excepciones.

En niños mayores, su uso debería limitarse solo a casos concretos y previa consulta con el médico. Nunca recomiendes ni administres los clásicos medicamentos para dormir a los niños, porque su efecto en una cabina presurizada puede ser impredecible. ⚠️ Además, en parte de los niños la melatonina tiene un efecto paradójico, es decir, que en lugar de calmarlos los activa muchísimo y les altera drásticamente el sueño, algo que no querrás descubrir a gran altura sobre el océano.

El botiquín básico de a bordo debería ser mucho más sobrio y práctico. Debería contener sobre todo los medicamentos que el niño toma habitualmente, con reserva suficiente por si el vuelo se retrasa. Añade además un termómetro, tiritas, desinfectante en envase pequeño de hasta 100 ml y, si acaso, medicamentos con paracetamol, pero siempre previa consulta expresa con tu pediatra.

💡 Consejo: Lleva siempre contigo todos los medicamentos importantes en el equipaje de mano. Los medicamentos vitales no deben ir en la maleta facturada, porque la maleta puede retrasarse en cualquier escala o incluso perderse del todo.

10. El miedo al ridículo y cómo gestionar las inevitables crisis

La mayor carga durante el vuelo no suele recaer en los niños, sino en la mente de los padres nerviosos. El miedo a cómo reaccionará la gente y a hacer el ridículo a nivel internacional es una de las preocupaciones más mencionadas, y aleja innecesariamente a las familias de volar. Pero si subes al avión con el estómago encogido y mirando de reojo al resto de pasajeros, esa inquietud se transmite muy rápido a tu hijo.

Y ahora vamos al peor escenario posible. El niño decide sin más que ya está harto, empieza a llorar, a gritar y no hay forma de calmarlo. Medio avión se gira y tú abrirías con gusto la salida de emergencia. En ese momento, párate y respira. Has pagado por tu billete exactamente igual que ese señor gruñón de traje dos filas más adelante, y tu hijo tiene todo el derecho a estar en ese avión.

El avión es, simplemente, un medio de transporte colectivo, no una sala de estudio silenciosa. Quien exija silencio absoluto que se pague un jet privado, y tú desde luego no tienes que disculparte por que tu hijo exista y exprese sus emociones. Cuando alguien se gire y se quede mirando, ayuda romper la tensión con una comunicación directa y una sonrisa, por ejemplo explicando que al niño le están saliendo los dientes.

💡 Consejo: La experiencia de los padres es clara: estás más asustada que la gente de tu alrededor. No le des más vueltas de la cuenta, todo saldrá de una manera u otra, y hasta el peor vuelo acaba siempre aterrizando y la gente se dispersa a sus casas.

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Resumen práctico y precios orientativos

Las normas para viajar con niños pequeños cambian muy rápido, así que he preparado dos tablas claras con los datos actualizados para 2026. La primera te ayudará a orientarte sobre a partir de qué edad en días cada aerolínea te deja subir al bebé a bordo, y la segunda resume los cambios clave en las normas sobre líquidos en los aeropuertos.

AerolíneaEdad mínima del niño para viajarCondiciones y limitaciones importantes
:—:—:—
IberiaDesde los 7 díasPara recién nacidos suelen pedir un certificado médico de aptitud.
RyanairDesde los 8 díasNo admite a bordo a bebés de 7 días o menos.
easyJet y Wizz AirDesde los 14 díasVálido de forma estándar para niños de dos semanas a dos años.
KLMSin límite de edadEl recién nacido puede volar prácticamente desde el nacimiento.

Si vuelas desde Madrid o Barcelona, ten muchísimo cuidado con la terminal desde la que opera tu vuelo. ⚠️ La terminal no la decide la aerolínea (Ryanair a menudo vuela desde varias), sino el destino final. Mientras que las normas para la comida infantil son más flexibles, para tu propia agua o café se aplican límites estrictos.

Tipo de terminalVigencia de las nuevas normasLímite de líquidos por personaExcepción para leche infantil
:—:—:—:—
Terminal con escáner CT (Schengen)Progresivamente desde 2025Hasta 2 litros en un recipiente (gracias a los escáneres CT).Sí, sin límite.
Terminal sin escáner CT (fuera de Schengen)Sin cambios (también en 2026)Máx. 100 ml en bolsa transparente.Sí, pero con posibilidad de control detallado.
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Adónde ir después

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Preguntas frecuentes

¿Por qué duelen más los oídos de los niños durante el descenso del avión que durante el despegue?

Durante el ascenso, el aire del oído medio se expande de forma natural y escapa hacia fuera con relativa facilidad. Sin embargo, durante el descenso, la presión exterior aumenta y el aire debe volver a entrar activamente en el oído medio a través de la trompa de Eustaquio, lo que requiere tragar. Si la trompa no se abre, la mayor presión exterior empuja dolorosamente el tímpano.

¿Puedo volar con un niño que tiene mocos?

Un resfriado común con mocos se puede manejar, pero las vías nasales congestionadas aumentan significativamente el riesgo de dolor de oídos. Muchos padres aplican spray nasal antes del despegue y el descenso, pero el uso de cualquier medicamento o spray siempre debe consultarse previamente con vuestro pediatra. Si hay fiebre o infección de oído, no se debe volar.

¿El chupete causa infecciones de oído medio en el avión?

El chupete es un excelente aliado durante el despegue y el aterrizaje para abrir la trompa de Eustaquio. ⚠️ Aunque los estudios relacionan el uso muy frecuente y prolongado del chupete con una mayor incidencia de infecciones del oído medio, su uso durante un único vuelo de vacaciones no aumenta este riesgo de forma significativa.

¿Es cierto que el ruido en la cabina puede dañar el oído del niño?

⚠️ La información de que el ruido en el avión alcanza entre 85 y 105 decibelios y daña el oído en 90 segundos proviene principalmente de tiendas online que venden protectores auditivos. En la cabina hay un ruido monótono que puede ser cansado, pero no daña el oído de un niño sano. Los auriculares sirven principalmente para mejorar el confort y el sueño.

¿Puedo darle melatonina a mi hijo para que duerma en un vuelo largo?

Los expertos en sueño infantil coinciden en que no se recomienda administrar melatonina a niños menores de dos años. En niños mayores solo es posible tras consulta expresa con el pediatra. ⚠️ Además, en algunos niños la melatonina puede tener un efecto paradójico y, en lugar de dormir, los excita enormemente.

¿Qué normas se aplican para líquidos y leche infantil en Madrid?

La leche y la alimentación infantil tienen una excepción y puedes llevar cantidad suficiente para todo el viaje. ⚠️ Pero cuidado con las terminales: en la Terminal 2 se aplica desde octubre de 2025 un límite de hasta 2 litros por envase, mientras que la Terminal 1 mantiene el límite estricto de 100 ml, aunque la leche infantil puede pasar por un control detallado.

¿Qué hacer si el niño tiene tendencia a la cinetosis y los vómitos?

El propio movimiento e inclinación del avión pueden alterar fácilmente el estómago de un niño. ⚠️ Los padres experimentados recomiendan reservar un asiento sobre el ala, evitar comidas pesadas antes del vuelo y, sobre todo, llevar en el equipaje de mano bolsas resistentes preparadas y ropa de cambio completa tanto para el niño como para uno mismo.

¿Tengo que pagar por un bebé que va todo el tiempo en el regazo?

Sí, la mayoría de las aerolíneas cobran una tarifa por bebés sin asiento propio; por ejemplo, Ryanair suele cobrar 25 euros por trayecto. ⚠️ La revisión del Reglamento UE 261/2004 fue aprobada en julio de 2026 y garantiza a los niños menores de 14 años sentarse junto a sus padres de forma gratuita, pero en la práctica no entrará en vigor hasta mediados de 2027.

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