Si estás pensando en pasar el verano en Benidorm, España, y buscas un destino que nunca descansa, este lugar no te va a decepcionar. La que fuera una tranquila aldea pesquera se transformó en pocas décadas en una fascinante ciudad vertical que despierta opiniones de lo más dispares.
Algunos la llaman el Manhattan europeo, otros la adoran por sus resorts familiares sin igual y sus infinitas playas de arena. Tanto si buscas vida nocturna, un destino perfecto para los más pequeños o simplemente garantizarte buenas dosis de sol, aquí lo encuentras todo convenientemente empaquetado en un mismo sitio. He preparado para ti una guía detallada que te mostrará todas las caras de este singular resort en la soleada Costa Blanca.

Resumen
- Dos playas icónicas: Mientras la animada playa de Levante atrae a los amantes de la diversión y los deportes acuáticos, la más tranquila playa de Poniente es el refugio ideal para familias con niños.
- Contraste histórico: Entre el bosque de rascacielos modernos se esconde un pintoresco casco antiguo con callejones estrechos y el Balcón del Mediterráneo.
- Paraíso familiar: Encontrarás enormes parques temáticos como Terra Mítica o uno de los mayores parques acuáticos de Europa, Aqualandia.
- Fácil acceso: Desde el aeropuerto de Alicante llegas en muy poco tiempo, y además toda la costa está conectada por una cómoda red de tren ligero.
- Excursiones por los alrededores: La Costa Blanca ofrece preciosos pueblos históricos como Altea o la pintoresca aldea de montaña de Guadalest.
- Destino para todo el año: Gracias a su microclima especial, protegido por las montañas, aquí se disfruta del sol incluso en invierno, cuando también llegan nómadas digitales de toda Europa.

Cuándo ir a Benidorm
Toda la franja de la Costa Blanca presume de tener el clima más benigno de todo España, lo que la convierte en un destino ideal durante los doce meses del año. La ciudad queda resguardada por una barrera de montañas que bloquea los vientos fríos del interior y mantiene esa agradable burbuja microclimática. Si quieres darte un baño en el mar, la mejor época para visitar Benidorm va de junio a finales de septiembre. Eso sí, prepárate para encontrar las playas a rebosar en julio y agosto, con temperaturas que superan fácilmente los treinta grados.
Para una escapada activa llena de excursiones, te recomiendo ir en primavera o en otoño, cuando el tiempo es mucho más agradable para caminar y explorar los alrededores. Los inviernos aquí son increíblemente soleados y cálidos, por eso llegan tantos viajeros del norte de Europa huyendo del frío. Una visita en primavera, además, te permite combinarla con una escapada a Valencia, donde en marzo se celebran las espectaculares Fallas: la ciudad se convierte entonces en una fiesta continua de pólvora y monumentos de cartón piedra.
¿Cuántos días necesitas? Para el propio resort y sus alrededores más cercanos, con tres o cuatro días tienes suficiente si quieres incluir algún parque temático. Pero si tu plan es explorar toda la Costa Blanca y hacer excursiones a los pueblos históricos de la zona, reserva mejor una semana entera. Así tendrás tiempo de sobra para absorber la atmósfera mediterránea sin prisas.

Dónde alojarse en Benidorm
💡 Consejo de alojamiento y actividades: Para buscar hotel solemos usar Booking.com, donde encontrarás las mejores condiciones de cancelación. Para entradas, excursiones y actividades, vale la pena comparar en GetYourGuide.
Elegir bien la zona donde alojarse es aquí fundamental, porque cada barrio tiene una atmósfera completamente diferente. Si vas a por la marcha y no te importa el ruido, busca alojamiento cerca de la playa de Levante y en la llamada zona inglesa. En cambio, para familias con niños y viajeros que buscan tranquilidad, la opción más clara es el área de la playa de Poniente, que conserva un carácter mucho más local y relajado. El punto intermedio perfecto es el casco antiguo, desde donde tienes cerca tanto los monumentos como los mejores bares de tapas.
Buscando en Booking.com seguro que te topas con el mítico Hotel Don Pancho, considerado una de las mejores direcciones de la ciudad. Solo para adultos, ofrece una magnífica piscina climatizada y está a un paso de la playa de Levante. Si lo que quieres es auténtico lujo con vistas de infarto, reserva en el Villa Venecia Hotel Boutique de cinco estrellas. Está enclavado directamente en el acantilado del casco antiguo y sus panorámicas sobre el Mediterráneo son sencillamente imbatibles.
Para familias y quienes prefieren una base más tranquila, una excelente opción es el Hotel RH Corona del Mar, junto a la playa de Poniente. Tiene unas instalaciones estupendas, con piscinas con toboganes, y está a un paseo del centro histórico. Los precios varían mucho según la temporada: en verano, una habitación doble de calidad ronda los 140–200 € por noche. En invierno y primavera, sin embargo, los precios pueden caer a la mitad, lo que lo convierte en un destino muy asequible fuera de temporada alta.

15 planes que ver y hacer en Benidorm España
He preparado una lista con los mejores lugares y actividades que no deberías perderte. La ciudad ofrece una mezcla sorprendentemente variada de experiencias, desde monumentos históricos hasta parques de atracciones, pasando por paisajes naturales impresionantes en los alrededores.

1. Balcón del Mediterráneo y Plaza del Castell

El lugar más bonito de toda la ciudad está en el promontorio rocoso que separa las dos playas principales. En este punto estratégico se levantó en su día una fortaleza defensiva para proteger a los habitantes de las incursiones de piratas berberiscos. Hoy encontrarás aquí la hermosa Plaza del Castell, con sus balaustradas blancas y un suelo empedrado en elegantes motivos geométricos. El ambiente es de lo más tranquilo, en marcado contraste con los bulliciosos paseos que hay al pie del acantilado.
Bajando por las escalinatas blancas llegas al Balcón del Mediterráneo propiamente dicho. Esta terraza mirador con azulejos azules en forma de estrella de cinco puntas parece flotar justo sobre las olas del mar. Sin duda es el rincón más fotografiado de la zona, y las vistas hacia el horizonte azul desde aquí quitan el aliento.
💡 Consejo local: Ven a primera hora de la mañana para ver el amanecer, cuando la ciudad todavía despierta y no tendrás que competir con hordas de turistas con el móvil en ristre.

2. La animada playa de Levante
Esta lengua de arena de dos kilómetros es exactamente lo que la mayoría de la gente imagina al escuchar el nombre de Benidorm. La playa de Levante es el símbolo de la diversión sin pausa y del ambiente típico de resort costero. Encontrarás miles de hamacas, hileras interminables de sombrillas y un paseo flanqueado por decenas de bares, cafeterías y restaurantes. La arena es finísima y, gracias al mantenimiento diario, la playa luce orgullosa su Bandera Azul de calidad.
El agua entra al mar de forma muy gradual, así que el baño es seguro, aunque en temporada alta la playa está a tope. Puedes probar todo tipo de deportes acuáticos, desde motos de agua hasta paracaídas acuático o banana boat. Alquilar dos hamacas con sombrilla cuesta alrededor de 15–20 € al día.
💡 Consejo local: Si quieres hacerte con un buen sitio cerca del agua, tienes que llegar a la playa antes de las ocho de la mañana, porque después los mejores puestos ya están cogidos.

3. La tranquila playa de Poniente
Mientras Levante no descansa, la playa occidental de Poniente ofrece un ambiente mucho más relajado y auténtico. Con más de tres kilómetros de extensión, es la playa más grande de la ciudad y atrae principalmente a familias españolas y turistas que buscan tranquilidad. Incluso en los meses de verano más concurridos siempre encontrarás sitio para tu toalla sin tener que pegarte a los vecinos de al lado.
La playa está bordeada por un paseo absolutamente singular diseñado por arquitectos galardonados. Su diseño colorido evoca las olas del mar alternando tonos amarillos, verdes y azules. Es un placer recorrerlo en bicicleta o en patines, y a lo largo del camino encontrarás bancos a la sombra de las palmeras. A diferencia de su vecina, aquí no hay discotecas ruidosas, sino agradables cafeterías y restaurantes tradicionales españoles.
💡 Consejo local: Quédate hasta el atardecer, porque Poniente ofrece las puestas de sol más espectaculares, cuando el cielo se tiñe de naranjas y morados de lo más dramáticos.

4. Paseo por el casco antiguo (El Casco Antiguo)
Es muy fácil olvidar que entre cientos de torres modernas ha sobrevivido el corazón histórico original de la ciudad. El casco antiguo, o El Casco Antiguo, es un laberinto de callejuelas estrechas y a menudo empinadas que conservan el encanto del pueblo pesquero original. Las casas están encaladas en blanco, las ventanas lucen balcones de forja con geranios, y en las plazoletas se apiñan cafeterías tradicionales. El hito principal del barrio es la iglesia de San Jaime y Santa Ana con su característica cúpula azul, que merece una visita rápida.
Pero el gran atractivo del casco antiguo es la famosa Calle Santo Domingo, a la que todo el mundo llama Tapas Alley (el callejón de las tapas). Esta callejuela estrecha está literalmente salpicada de pequeños bares de los que emana un irresistible olor a aceite de oliva y ajo. Por la noche el ambiente es increíble y los locales vienen a hacer el clásico tapeo, pasando de bar en bar.
💡 Consejo local: Pide una cerveza o un vino y unos pinchos vegetarianos como patatas bravas o pimientos de Padrón con sal gruesa, y déjate llevar por el ambiente.

5. Arquitectura de rascacielos e Intempo
El fascinante skyline que con toda razón le ha valido el apodo del Manhattan español no fue fruto del azar. Ya en los años cincuenta del siglo pasado, el entonces alcalde comprendió que construir en altura era más sostenible, ya que se ahorraba suelo y más gente podía tener vistas al mar. Gracias a este plan urbanístico pionero, la ciudad ostenta hoy la mayor concentración de rascacielos por habitante del mundo, formando una experiencia visual absolutamente única.
La construcción más conocida es sin duda el rascacielos dorado Intempo, que se eleva casi doscientos metros hacia el cielo. Lo reconocerás al instante por su forma de letra M gigante (o dos torres unidas), rematada por un llamativo cono dorado. Otro icono es el Gran Hotel Bali, que durante mucho tiempo fue el hotel más alto de Europa.
💡 Consejo local: Sube en el ascensor acristalado hasta la terraza mirador del Gran Hotel Bali (la entrada cuesta unos 6 €) y disfruta de una perspectiva aérea de cómo la ciudad trepa por las laderas de las colinas.
6. Excursión en barco a la Isla de Benidorm
A este pequeño islote deshabitado que asoma entre las olas a unos tres kilómetros de la costa le envuelve una curiosa leyenda. Se dice que es el trozo que le falta a la cercana montaña del Puig Campana, que el legendario gigante Roldán cortó de un espadazo y cayó al mar. Creas o no la leyenda, la isla es un destino estupendo para una excursión de medio día. Desde el puerto salen barcos regularmente y el billete de ida y vuelta cuesta aproximadamente 15 €.
El islote es una importante reserva marina, por lo que está terminantemente prohibido pernoctar en él. El agua alrededor de los acantilados es cristalina y bajo la superficie bulle una rica vida submarina. Parte de la flota que hace este trayecto tiene el casco de fondo acristalado, lo que resulta una experiencia fantástica especialmente si viajas con niños. En la propia isla puedes recorrer los senderos señalizados entre cactus y gaviotas.
💡 Consejo local: No olvides llevarte tubo de buceo y gafas de snorkel, porque a pocos metros de la orilla de la isla ya puedes observar bancos de coloridos peces.
7. Parque temático Terra Mítica
Si viajas en familia, visitar este enorme parque temático debería estar muy arriba en tu lista. Terra Mítica te lleva de viaje al Mediterráneo antiguo. El parque está dividido en varias zonas que representan el Egipto, Grecia y Roma de la Antigüedad, con decorados elaborados hasta el más mínimo detalle: pirámides gigantescas, templos clásicos y réplicas de arenas romanas.
Tanto los amantes de la adrenalina como los más pequeños encontrarán lo suyo. Entre las grandes atracciones destaca la montaña rusa de madera Magnus Colossus y el péndulo gigante Synkope, que te lanza a gran altura dando vueltas sobre el suelo. Durante todo el día hay espectáculos de lo más variado, desde combates de gladiadores hasta shows de acrobacia. Una entrada para todo el día comprada online de antemano cuesta en torno a los 40 €.
💡 Consejo local: En verano hace un calor tremendo, así que planifica la visita para hacer las montañas rusas a primera hora de la mañana y refugiarte a mediodía en las atracciones de agua, como los rápidos del Nilo.
8. Diversión acuática en Aqualandia
Justo al lado del parque natural de la Sierra Helada se extiende uno de los parques acuáticos más antiguos y grandes de Europa. Aqualandia es única porque utiliza agua de mar filtrada para todas sus instalaciones. El parque está rodeado de exuberante vegetación mediterránea y ofrece más de veinte atracciones para todas las edades, desde perezosos ríos hasta toboganes de vértigo.
El gran orgullo del parque es el tobogán de adrenalina Verti-Go, por el que te lanzas a casi 100 kilómetros por hora. Para las familias con niños hay una enorme piscina de olas y zonas infantiles muy completas con toboganes más suaves. La entrada ronda los 35 €, pero si la combinas con la del parque de animales vecino Mundomar, sale bastante más económico.
💡 Consejo local: Si puedes, evita ir el fin de semana, cuando además de turistas llegan oleadas de locales de toda la comarca y las colas se hacen eternas.
9. El pulmón verde de la ciudad: Parque de L’Aigüera
En plena jungla de hormigón de los rascacielos encontrarás un oasis de tranquilidad sorprendentemente amplio. Este largo parque lineal fue diseñado por el célebre arquitecto catalán Ricardo Bofill en estilo neoclásico. Se extiende por el centro de la ciudad como una larga cinta verde y actúa como eje peatonal principal entre el barrio antiguo y el nuevo. El parque está flanqueado por altas palmeras y amplios paseos con arena.
Dentro del parque descubrirás dos preciosos anfiteatros donde durante la temporada estival se celebran conciertos, espectáculos de teatro y festivales de lo más variado. Es el lugar perfecto para una merienda tranquila a la sombra o simplemente para descansar un rato cuando ya has tenido suficiente playa. Los vecinos vienen aquí a pasear a sus perros y a jugar a la petanca en las pistas habilitadas para ello.
💡 Consejo local: Al final del parque, cerca del ayuntamiento, encontrarás la curiosa Plaza de Toros cubierta, que hoy en día se usa principalmente para eventos culturales y conciertos.
10. Subida a la Cruz de Benidorm
Si te apetece mover las piernas y quieres recompensarte con las mejores vistas de toda la costa, sube al cerro en el extremo oriental de la ciudad. La monumental Cruz fue erigida aquí en los años sesenta del siglo pasado, al parecer como gesto simbólico para expiar los pecados de la ciudad por ser la primera de España en permitir el uso del biquini en sus playas. Hoy es un destino muy popular para senderistas y ciclistas.
El camino comienza al final de la playa de Levante y sigue una carretera asfaltada que serpentea por el borde del parque natural de la Sierra Helada. A pie, la subida dura menos de una hora y está al alcance de cualquiera con una condición física normal. Desde la cima la ciudad se despliega ante ti como un mapa: las playas animadas, el bosque de rascacielos y las cimas de las montañas en el interior.
💡 Consejo local: Súbela a última hora de la tarde, porque ver cómo se ilumina la ciudad al caer la noche desde aquí arriba es absolutamente mágico y las fotos salen sin necesidad de filtros.
11. Vida nocturna y los legendarios cabarés
Cuando el sol se pone, la ciudad muestra su otra cara. La vida nocturna se divide en dos zonas bastante bien diferenciadas. La primera es la llamada «zona guiri» (zona inglesa) en los alrededores de la Calle Gerona. Aquí encontrarás una interminable sucesión de pubs británicos, bares de karaoke y discotecas donde la fiesta dura hasta el amanecer. Ruidoso, alocado y lleno de neones, exactamente como lo has visto en los documentales de televisión.
Pero si prefieres algo más refinado, busca el ambiente nocturno español en el casco antiguo o cerca de la playa de Levante. La joya de la corona es el legendario Benidorm Palace, un suntuoso cabaré al estilo del Moulin Rouge parisino. Allí te espera un gran espectáculo nocturno lleno de plumas, lentejuelas, acrobacia y flamenco, que puedes combinar con una cena de gala.
💡 Consejo local: Para una fiesta española auténtica, ve a los clubs de la carretera N-332, donde se reúnen los locales y se baila a ritmos latinoamericanos hasta bien entrada la madrugada.
12. Mercados tradicionales y compras
A pesar de su imagen moderna, la ciudad mantiene viva la tradición de los mercadillos callejeros, parte inseparable de la vida española. El más grande es el mercadillo del miércoles de Foietes, que se celebra en la parte alta de la ciudad. Entre los cientos de puestos encontrarás los productos locales más frescos: tomates maduros, cítricos, aceitunas y quesos artesanos de todo tipo. Es un lugar perfecto para empaparse del ambiente auténtico y regatear con los vendedores.
También merece una visita el rastro de fin de semana El Cisne Rastro, un poco alejado del centro, en la carretera hacia el vecino municipio de L’Alfàs del Pi. Este mercadillo tiene un ambiente bohemio encantador, con música de jazz en directo, y puedes rebuscar entre montones de antigüedades, ropa vintage y toda clase de curiosidades.
💡 Consejo local: Llega al mercado sobre las nueve de la mañana, porque al mediodía el calor ya es insoportable y los vendedores empiezan a recoger sus puestos.

13. Excursión al pueblo de montaña de Guadalest

Cuando ya te hayas hartado de rascacielos y playas, alquila un coche o toma el autobús y adéntrate en el interior. A solo unos 25 kilómetros de la costa está el Castell de Guadalest, uno de los pueblos más visitados de toda España. Su emplazamiento es espectacular: casas y restos del castillo medieval se equilibran sobre una estrecha cresta rocosa a la que solo se accede por un túnel excavado en la piedra.
Desde las murallas se abre una vista increíble sobre el valle, dominado por un embalse de aguas de un turquesa casi irreal. El propio pueblo está lleno de pequeñas tiendas de cerámica y productos locales. Encontrarás también varios museos curiosos, como el de miniaturas o el de instrumentos de tortura históricos. La excursión completa, incluido el trayecto, te lleva un agradable medio día.
💡 Consejo local: El aparcamiento del pueblo tiene capacidad muy limitada, así que te recomiendo llegar muy temprano por la mañana o, por el contrario, a última hora de la tarde, cuando ya se han marchado los autobuses turísticos.
14. Cata de arroces y la verdad sobre la paella
La Costa Blanca está a un paso de Valencia, la cuna indiscutible de la paella. A los cocineros de aquí les desespera que los turistas consideren auténtica solo la paella de marisco. Históricamente es un plato campesino y la auténtica paella valenciana se hace únicamente con pollo, conejo, judías verdes y garrofó (la alubia blanca grande). Si eres vegetariano no te preocupes: la mayoría de los buenos restaurantes te preparan encantados una deliciosa versión de verduras (paella de verduras).
El secreto de una paella perfecta está en la cocción a fuego de leña de naranjo y en conseguir el famoso socarrat: esa costra ligeramente tostada y crujiente que se forma en el fondo de la paellera. Evita a toda costa los locales de la avenida principal que exhiben fotos de sus platos en grandes carteles. Además de los arroces, no te pierdas la refrescante horchata de chufa, que te pondrá en pie en los momentos de más calor del verano.
💡 Consejo local: Para el mejor arroz, busca los restaurantes tradicionales llamados arrocerías, y recuerda que los españoles de verdad comen la paella siempre al mediodía, nunca a la noche, porque se considera demasiado pesada para cenar.
15. Recorrer la costa en tranvía
Una de las mejores formas de conocer los alrededores del resort sin necesidad de alquilar coche es aprovechar la red del TRAM d’Alacant. Este moderno sistema a caballo entre el tranvía y el tren ligero conecta toda la costa desde Alicante hasta Dénia. El trayecto es comodísimo, los vagones van completamente climatizados y desde las ventanas disfrutarás de vistas fantásticas al mar y a los dramáticos acantilados.
No dejes de ir hacia el norte hasta Calpe, con el imponente Peñón de Ifach que se eleva más de trescientos metros directamente desde el mar. También vale mucho la pena parar en Altea, frecuentemente considerada la ciudad más bonita de la Costa Blanca. Su casco histórico es una cascada de casas blancas coronadas por las cúpulas azules de la iglesia, que crean una imagen mediterránea perfecta.
💡 Consejo local: Los billetes del TRAM son muy baratos (unos pocos euros) y los compras fácilmente en las máquinas de cualquier parada o directamente al revisor en el tren.
Qué ver cerca de Benidorm
Si te apetece seguir explorando la soleada España, desde aquí tienes una posición inmejorable para continuar el viaje. Un poco al norte está la magnífica Valencia, que equilibra con maestría la profunda tradición y la arquitectura futurista de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Hacia el sur puedes descubrir Alicante, con su impresionante castillo de Santa Bárbara y su famoso paseo de mármol.
Si quieres profundizar en los secretos de la gastronomía local, te recomiendo leer nuestra guía sobre la comida típica española, donde descubrirás todo lo que deberías probar durante tus vacaciones. Desde el aeropuerto cercano además salen vuelos nacionales baratos que te permiten escaparte fácilmente a Barcelona o explorar los elegantes bulevares de Madrid. Si te atrae el norte más austero y la historia, no te pierdas la ciudad de peregrinación de Santiago de Compostela. Y los amantes de la arquitectura árabe no pueden olvidarse de nuestra guía de Granada, donde se alza la famosa Alhambra.
Preguntas frecuentes
¿Es Benidorm adecuado también para familias con niños, o es solo una ciudad de fiesta?
Aunque tiene fama de ser un destino vacacional salvaje lleno de pubs británicos, en realidad es uno de los mejores destinos familiares de España. Si te alojas en la zona de la playa de Poniente, evitarás por completo la ruidosa vida nocturna. Un enorme atractivo para las familias son sus playas impecablemente limpias con una entrada suave al mar y los excelentes parques de atracciones y acuáticos.
¿Necesito coche para moverme por el destino?
Para nada, alquilar un coche solo te merece la pena si planeas hacer excursiones al interior más alejado. La propia ciudad está estupendamente adaptada para los peatones, hay una fiable red de autobuses urbanos y para las excursiones a lo largo de la costa funciona a la perfección el rápido tranvía-tren TRAM d’Alacant.
¿Cuál es el aeropuerto más cercano y cómo llego a la ciudad desde allí?
El aeropuerto internacional más cercano se encuentra en Alicante (ALC), que está a unos 60 kilómetros. El trayecto desde allí es muy sencillo, directamente desde la terminal salen los autobuses exprés de la compañía ALSA, que te llevarán al centro del destino en menos de una hora. El billete cuesta unos 10 euros.
¿Es verdad que en la ciudad se paga una tasa turística?
Mientras que en Barcelona o en las Islas Baleares la tasa turística es habitual, toda la región valenciana (a la que pertenece también la Costa Blanca) aplazó durante mucho tiempo su implantación. La tasa inicialmente prevista quedó en suspenso tras las elecciones, así que de momento no se paga. Sin embargo, la situación puede cambiar, por eso conviene que confirmes la situación actual antes del viaje con tu alojamiento.
¿Cuál es la temperatura del mar durante las vacaciones de verano?
Durante julio y agosto el mar Mediterráneo de esta zona se calienta tanto que la temperatura del agua suele alcanzar entre 26 y 28 grados Celsius. El agua está muy cálida y es ideal incluso para los niños más pequeños, que pueden pasar largas horas en ella sin sentir frío.
¿Se puede comer también de forma saludable en la ciudad, o solo hay comida rápida?
Aunque la zona británica está repleta de ofertas de desayunos ingleses durante todo el día y de comida rápida, el centro histórico y la zona de Poniente ofrecen una fantástica cocina mediterránea. Encontrarás decenas de bares de tapas tradicionales, excelentes cafeterías con café tostado localmente y restaurantes centrados en ingredientes locales frescos y platos de verduras.
¿Tiene sentido venir aquí en invierno?
Sin duda sí, los meses de invierno los pasan aquí una enorme cantidad de los llamados «snowbirds», principalmente jubilados británicos y escandinavos. Las temperaturas en enero y febrero suelen trepar hasta los 18 grados, el sol calienta y los días son magníficamente luminosos. Es el momento ideal para el ciclismo, el senderismo y para sentarse tranquilamente en las terrazas de las cafeterías sin el calor del verano.
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