Si estás pensando en viajar a Alaska, tengo que advertirte de algo desde el principio. Es un trozo de mundo tan infinitamente vasto y sobrecogededor que te absorberá por completo, pero al mismo tiempo tu cartera va a llevarse un buen susto 😅. Lukáš y yo llevábamos muchísimo tiempo soñando con este viaje, y siempre nos echaba atrás la logística. Al fin y al cabo, no es precisamente el destino al que te compras un vuelo el viernes por la noche y sales el sábado por la mañana con una mochila pequeña.
Te esperan lagos de color turquesa, montañas majestuosas que se pierden en el cielo, osos atrapando salmones en ríos salvajes y glaciares ante los que te quedarás sin palabras. Pero para ver todo eso con tus propios ojos, primero hay que llegar. Por eso he desmenuzado todo el proceso pieza a pieza: desde el vuelo y la ESTA hasta el alquiler del coche y qué hacer si un oso grizzly aparece de repente en el bosque. Para que no se te olvide nada 😉 Verás que si te organizas con antelación, ¡es una aventura enormemente divertida! ☺️

Resumen para quienes no tienen tiempo de leer el artículo entero
Aquí he reunido los puntos más esenciales que necesitas tener claros antes del viaje, para que tengas la base más importante bien a mano.
Si controlas estos puntos, ya tienes la mitad del trabajo hecho y el resto se irá encajando sobre el terreno.
- Entrada a EE.UU.: No necesitas visado. Basta con tramitar online la autorización electrónica ESTA por 21 USD.
- Vuelos: Desde España siempre con escala. Una opción rápida para 2026 es volar desde Madrid o Barcelona a Frankfurt y desde allí con Condor directamente a Anchorage (menos de 10 horas).
- Alquiler de coche: Reserva el coche o la autocaravana con entre seis y nueve meses de antelación. Las grandes agencias prohíben estrictamente circular por pistas de grava.
- Dinero y propinas: Se paga en dólares estadounidenses (USD) y las tarjetas se aceptan casi en todas partes. Alaska no tiene impuesto estatal sobre las ventas. En restaurantes se deja entre el 18 y el 22 % de propina.
- Internet: El roaming europeo normal no funciona bien aquí. Lo mejor es hacerse con una eSIM antes de salir (Airalo o Holafly), aunque en plena naturaleza puedes dar por hecho que no habrá cobertura.
- Spray antiosos: Es absolutamente imprescindible, pero no puedes llevarlo en el avión (ni en el equipaje de bodega). Tendrás que comprarlo al llegar.
Cuándo ir y cómo llegar a Alaska
La logística también nos asustó a Lukáš y a mí al principio, así que vamos directamente a lo que hay que resolver primero, incluso antes de levantarte del sofá con el café en la mano.
1. Burocracia y ESTA: olvídate del visado
La burocracia estadounidense puede ser a veces implacable y no perdona los errores, pero para el turismo habitual es bastante sencilla. Si viajas a Alaska por menos de 90 días, no necesitas tramitar un visado complejo en la embajada. Con la autorización electrónica ESTA tienes más que suficiente.
Lo imprescindible es tener un pasaporte biométrico con una validez que supere en al menos 6 meses la fecha de tu regreso. La solicitud hazla siempre y únicamente a través del portal oficial del gobierno. Cuesta exactamente 21 USD y el pago se realiza online con tarjeta. Lo recalco expresamente porque en internet hay decenas de páginas intermediarias fraudulentas que pueden cobrarte hasta el triple.
Oficialmente las autoridades dicen que la aprobación puede tardar hasta 72 horas, pero nuestra experiencia es que el sistema da el visto bueno en cuestión de minutos. La ESTA aprobada tiene una validez de dos años, o hasta que caduque el pasaporte, así que con ella puedes viajar a EE.UU. varias veces.
2. Vuelo a Alaska: no hay vuelo directo desde España
La geografía no nos da tregua y desde España no se puede llegar directamente a Anchorage. Tu destino será el aeropuerto Ted Stevens Anchorage International Airport (ANC), un gigante de la aviación y uno de los aeropuertos de carga más activos del mundo. El viaje implica normalmente una o dos escalas, y entre vuelos y terminales puedes llegar a pasar fácilmente entre 18 y 24 horas.

Para la temporada de verano 2026, una de las opciones más populares y rápidas es volar con Condor desde Frankfurt. El vuelo en su moderno Airbus A330-900neo dura poco menos de 10 horas. Un billete de ida y vuelta desde Frankfurt a Anchorage ronda normalmente entre 600 y 800 USD. Desde España, la opción más habitual es volar con Iberia, Vueling o Lufthansa haciendo escala en Madrid, Barcelona o Frankfurt, con precios que oscilan entre los 800 y 1.500 € dependiendo de con cuánta antelación compres. La regla de oro es: ¡quien antes compra, más barato vuela!
3. Cuándo es el mejor momento para ir
Sinceramente, evitaría cualquier experimento con el invierno, a no ser que anheles la aurora boreal bajo cuarenta grados bajo cero. La temporada turística alta en Alaska dura básicamente desde finales de mayo hasta principios de septiembre, no hay mucho más margen. Nosotros preferimos el período de mediados de junio a finales de agosto.

En estos meses tienes las mayores probabilidades de disfrutar de buen tiempo, todas las carreteras de los parques nacionales están abiertas y los animales son más activos. Por otro lado, hay que tener en cuenta que en esta época Anchorage se llena de viajeros, los precios del alojamiento se disparan y las carreteras se llenan de caravanas. Aun así, y pese a la afluencia de turistas, merece absolutamente la pena.
Dónde alojarse en Anchorage y cuánto cuesta
Anchorage no es la capital (esa es, sorprendentemente, Juneau), pero en la práctica es el centro de operaciones de todo. Desde aquí sales, aquí vuelves. Tiene cerca de 300.000 habitantes, lo que representa casi el cuarenta por ciento de la población de todo Alaska. Es el punto de partida natural para todas las excursiones, así que aquí pasarás al menos la primera y la última noche de tu itinerario. Te aviso desde ya: el alojamiento nos costó más de lo que esperábamos, y eso que ya íbamos mentalizados para los precios altos.

Siendo completamente honesta, la fijación de precios en Alaska está sometida a una estacionalidad brutal. Una habitación acogedora que en febrero te ofrecerían por cien dólares, en julio puede alcanzar fácilmente los 350–500 USD (320–450 €) por noche. Aquí el viaje de bajo coste no existe. Si buscas lujo, el icónico Hotel Captain Cook con vistas panorámicas de la ciudad empieza en torno a los 450 USD. Nosotros preferimos el punto medio en pleno centro, donde puedes encontrar hoteles entre 250 y 350 USD (225–315 €) por noche.
Si tienes un vuelo muy temprano o llegas agotado de madrugada, tiene mucho sentido alojarte directamente junto al aeropuerto o cerca de la base de hidroaviones del lago Hood. Los precios aquí son algo más amables, calcula unos 200–250 USD por noche. Mucha gente lo resuelve recogiendo la autocaravana alquilada a la llegada y pasando la primera noche en un camping a las afueras de la ciudad, lo que supone un ahorro significativo.
Alquiler de coche y moverse por Alaska: qué tener en cuenta
Viajar de forma independiente por Alaska se sostiene o se hunde con el coche alquilado. El transporte público sirve quizás para moverse por el propio Anchorage, pero para adentrarte en la naturaleza no llegarás lejos sin tus propias ruedas. Además, la capacidad de las agencias de alquiler es muy limitada por la brevedad de la temporada.
4. Reserva el coche antes que el vuelo
Puede sonar exagerado, pero créeme que no lo es. Tener los vuelos a Alaska es estupendo, pero descubrir que no queda ningún coche disponible en todo el aeropuerto es para llorar. Reservar con 6 a 9 meses de antelación es aquí una necesidad absoluta. Un SUV mediano tipo Toyota RAV4 en temporada alta —julio y agosto— ronda los 150–300 USD al día (135–270 €). Lukáš y yo llevamos tiempo teniendo buena experiencia con DiscoverCars, que usamos en todo el mundo.
Nosotros reservamos el coche en enero y aun así cogimos uno de los últimos disponibles en nuestra categoría. Asegúrate de que incluya kilómetros ilimitados, porque las distancias aquí se acumulan en un abrir y cerrar de ojos. Y un consejo de oro: comprueba que la agencia ofrece cancelación gratuita. A nosotros nos dio una gran tranquilidad cuando más adelante cambiamos un poco los planes.
5. La trampa de las pistas de grava
Esto se lo aviso a prácticamente todos nuestros conocidos. Los contratos de las grandes cadenas de alquiler internacionales prohíben de forma absolutamente estricta circular por pistas sin asfaltar, las llamadas Gravel Roads. Si incumples esta prohibición y el coche sufre algún daño, te anulan el seguro completo sin ninguna discusión y pagas de tu bolsillo.

Entre las carreteras habitualmente prohibidas están las legendarias Dalton Highway, Denali Highway o McCarthy Road. Si tienes pensado visitar estas zonas, tendrás que buscar proveedores locales especializados que alquilan vehículos preparados con dos ruedas de repuesto. Prepara la cartera, porque en estas agencias locales pagarás entre un 30 y un 50 % más que con una agencia convencional. Nosotros al final nos limitamos a las carreteras permitidas, y aun así tuvimos momentos que recordamos con una gran sonrisa.
6. La autocaravana: libertad sobre cuatro ruedas
Alquilar una autocaravana (Campervan o Motorhome) es un gran éxito aquí, y lo entendemos perfectamente. Matas dos pájaros de un tiro: resuelves el transporte y la cama a la vez. El rey indiscutible del mercado local es Great Alaskan Holidays, con sede a poca distancia del aeropuerto.

Alquilar un modelo pequeño durante una semana sale en temporada estival en torno a los 250 USD por noche. La ventaja es que te la dan equipada con edredones y utensilios de cocina, así que puedes ir directamente a hacer la compra y salir al campo. Eso sí, los campings suelen estar muy llenos, así que si optas por esta modalidad, no te olvides de reservar las plazas para dormir desde bien entrada la primavera.
7. Cómo son las carreteras de Alaska
No te imagines las carreteras de Alaska como una autopista española. La red de carreteras es extremadamente escasa y la mayor parte del inmenso estado no tiene conexión por tierra. La logística terrestre se apoya básicamente en unos pocos ejes principales.

La asfaltada Glenn Highway te lleva hasta el impresionante glaciar Matanuska. La Parks Highway, la columna vertebral del estado, conecta Anchorage con Fairbanks y es el único acceso al famoso Parque Nacional Denali. Y mi favorita personal es la Seward Highway, que sigue la costa. A veces hace un viento increíble, pero esa sensación de ver belugas blancas nadando junto a la orilla desde la ventanilla del coche no tiene precio. Eso sí, cuidado con los enormes baches que deja el deshielo invernal: Lukáš casi pierde una rueda en uno.
8. Normas de invierno en los meses de temporada baja
Si aun así decides viajar fuera de temporada alta —de octubre a finales de abril—, aquí rigen normas de invierno bastante severas. Los coches deben llevar neumáticos de invierno con tacos (studded tires) y la tracción a las cuatro ruedas (AWD/4WD) es una necesidad real, no un capricho.

El tiempo puede cambiar de un minuto a otro y quedarse atrapado en una tormenta de nieve a cincuenta kilómetros de la civilización más cercana no es una experiencia que nadie desee. Además, muchas gasolineras cierran en invierno, así que hay que vigilar el depósito constantemente y repostar en cada oportunidad. Hemos oído muchas historias de turistas que tuvieron que pasar la noche en el coche esperando a que llegara el quitanieves por la mañana.
Dinero, internet y seguridad en Alaska
Vuelo y coche resueltos, pero esto es solo el principio. El estilo de vida americano trae consigo algunas particularidades sobre las que nadie nos avisó, así que aquí las repaso por si acaso.
9. Moneda, propinas e impuestos (casi) inexistentes
Se paga en dólares americanos y, por mi experiencia, Alaska está extremadamente digitalizada. Las tarjetas Visa y Mastercard, incluidos los pagos sin contacto con Apple Pay, se aceptan prácticamente en todas partes, hasta en gasolineras perdidas en mitad de la nada. Aun así, recomiendo llevar entre cien y doscientos dólares en efectivo para pequeñas compras o campings sin cobertura de red.
Lo que puede sorprenderte es el sistema de propinas. Las propinas funcionan según el estándar americano más estricto y el personal de hostelería depende de ellas como principal fuente de ingresos. En restaurantes se deja habitualmente entre el 18 y el 22 % del importe antes de impuestos. A las camareras de piso se les dejan entre 2 y 5 USD por noche sobre la cama, y los guías en los glaciares esperan normalmente un diez por ciento del precio total de la excursión. Una ventaja interesante de Alaska es que se encuentra entre los apenas cinco estados de EE.UU. sin impuesto estatal sobre las ventas. Electrónica o ropa técnica de calidad pueden salir aquí más baratos que en el resto del país, aunque algunos municipios aplican un pequeño impuesto local propio.
10. Datos móviles y por qué tu operadora española no te salvará
Si confías en el roaming europeo habitual, desengáñate ya, la factura te arruinaría. La infraestructura aquí es muy particular y hasta el gigante americano T-Mobile funciona en régimen de roaming en esta zona. La mejor cobertura la ofrece el operador local GCI.
Lukáš y yo lo resolvemos con una eSIM que nos descargamos en el teléfono antes de salir de casa, sin el estrés de buscar un quiosco en el aeropuerto. Recomiendo especialmente Holafly, que ofrece datos ilimitados durante una semana por menos de 30 dólares. Una alternativa es Airalo. Eso sí, en cuanto te adentres en los parques nacionales alejándote de las carreteras principales, la señal desaparece sin remedio. Descárgate mapas offline de todo el estado; eso es supervivencia básica.
11. Bear spray: cómo sobrevivir a un encuentro con un oso
Alaska es el hogar de una enorme población de osos pardos (los famosos grizzlies) y de osos negros. Llevar en el cinturón un spray antiosos durante las rutas de senderismo es aquí un estándar totalmente imprescindible, sin el que no deberías poner un pie en el bosque. Funciona con capsaicina altamente concentrada, alcanza entre siete y diez metros de distancia y puedes comprarlo en Anchorage en cualquier tienda de material outdoor por unos 50 dólares.

⚠️ Ahora la norma más importante: según las estrictas regulaciones de las autoridades de seguridad, el spray antiosos no puede subir a bordo de ningún avión comercial.
No se permite ni en el equipaje de mano ni en la bodega. El riesgo de explosión por presión hace que los controles de seguridad lo confisquen sin excepciones. La única opción es comprarlo al llegar a Anchorage y entregarlo a los rangers o en la recepción del hotel antes del vuelo de vuelta. No te arriesgues a intentar colarlo.
12. Seguro de viaje (Una pierna rota puede costar como un coche)
Viajar a Estados Unidos sin un seguro de viaje completo es, en mi opinión, jugársela a la ruleta rusa financiera. La sanidad americana es famosa por sus precios astronómicos y una simple consulta con escayola en una pierna rota puede costarte entre 15.000 y 30.000 USD.
Alaska añade además el problema de las distancias extremas. Lesionarte en algún rincón remoto de un parque nacional implicará inevitablemente un helicóptero de rescate. Una evacuación aérea puede tragarse fácilmente cien mil dólares. Recomiendo establecer un límite mínimo de cobertura médica de 150.000 € o más. Si además planeas rutas de alta montaña, verifica minuciosamente que tu seguro cubre el senderismo por encima de los 3.000 metros de altitud.
13. Enchufes, diferencia horaria y agua potable
Repasemos rápidamente algunos detalles que se olvidan fácilmente antes de un viaje así. La diferencia horaria respecto a España es muy pronunciada: Alaska va 9 horas por detrás de la España peninsular en verano (10 horas en invierno), así que los primeros días tendrás el jet lag bastante presente y te despertarás a las cuatro de la mañana con hambre de almuerzo. El voltaje es 120 V y los enchufes tienen dos ranuras planas. Un sencillo adaptador pasivo que puedes encontrar en cualquier tienda de electrónica por un par de euros te bastará.
Respecto al agua, en Anchorage el agua del grifo es perfectamente segura y procede de un lago glaciar. En cuanto salgas a la naturaleza, sin embargo, debes filtrar toda el agua de ríos y arroyos de montaña. Incluso el agua cristalina que fluye directamente de un glaciar puede contener parásitos desagradables que te garantizarían días de retortijones, y eso no es lo que buscas en tus vacaciones 😁.
Anchorage: 3 lugares que visitar durante la aclimatación
La ciudad se extiende sobre una superficie enorme y su arquitectura no te va a deslumbrar a primera vista. En 1964 se produjo aquí el segundo terremoto más potente registrado en la historia, con una magnitud de 9,2, que destruyó por completo muchos de los barrios originales. Aun así, encontrarás lugares fantásticos para empaparte de la atmósfera antes de partir hacia la naturaleza salvaje.
14. Tony Knowles Coastal Trail y las vistas al Denali
Este sendero asfaltado de casi dieciocho kilómetros es el orgullo de la ciudad y está reservado exclusivamente para peatones y ciclistas. Parte desde la estación de tren del centro y, si alquilas una bici, puedes llegar cómodamente hasta el enorme Kincaid Park.
Nuestro punto favorito es el mirador de Point Woronzof, desde donde con buen tiempo puedes divisar el nevado monte Denali a 200 kilómetros de distancia, y si tienes suerte, ver belugas blancas nadando junto a la costa. Nosotros siempre nos traemos algo para picar y nos quedamos un rato mirando el agua; es el reinicio perfecto para la cabeza y el cuerpo después de ese largo viaje.
15. Cultura en el Anchorage Museum
Si el tiempo no acompaña, toca plan cultural. El Anchorage Museum ocupa impresionantes 10.000 metros cuadrados y la entrada para adultos cuesta unos veinticinco dólares.
Encontrarás más de seiscientos artefactos increíbles de los pueblos originarios. Lo que más nos impactó fueron los cascos de guerra de las tribus nativas; sinceramente, no esperaba quedarme con la boca abierta frente a una vitrina. Es una manera fantástica de entender la compleja historia del norte antes de adentrarte en las pequeñas aldeas de los nativos en el interior. Tómatelo con calma, merece cada euro.
16. Ascenso al Flattop Mountain
Los habitantes de Alaska adoran la naturaleza y su actividad favorita de fin de semana es subir al Flattop Mountain, con diferencia la montaña más escalada de todo el estado. El punto de partida está a unos veinte minutos en coche desde el centro. La ruta mide poco más de dos kilómetros, pero es una subida exigente con un desnivel de 410 metros.

Justo antes de la cima, la ruta requiere un poco de escalada sencilla por las rocas, así que las botas de montaña son imprescindibles. La recompensa es una vista inigualable de toda Anchorage, el océano y las cimas montañosas del entorno. Disfruta de ese aire fresco del norte a pleno pulmón, porque es exactamente para estos momentos para lo que viajamos a Alaska.
Dónde comer en Anchorage (desde pizza hasta carne de reno)
La comida en Alaska puede ser fantástica: las raciones son de tamaño americano, es decir, generosas, y el pescado es más fresco que en cualquier otro sitio. No hay nada mejor que después de un día entero de excursión entrar en un local calentito y darte el gusto de algo absolutamente delicioso, ¿verdad? 😅
Una institución absoluta e indiscutible es el local Moose’s Tooth Pub & Pizzeria. ¡Es una de las pizzerías independientes con mayor facturación de todo EE.UU.! Elaboran pizzas enormes y de lujo, y además producen su propia cerveza en una microcervecería. Te aviso: no aceptan reservas y cenar aquí en temporada puede significar perfectamente una hora y media de espera en la cola de la entrada. Te recomiendo su «Large Avalanche» con pollo y bacon, es simplemente espectacular.
Para un desayuno contundente que te quite el hambre hasta la cena, pásate por el Snow City Cafe, en pleno centro. Sus huevos Benedictine con carne de cangrejo son toda una leyenda. Y si quieres algo típicamente norteño por un precio razonable, para en alguno de los puestos callejeros de la 4th Avenue. Venden los icónicos perritos calientes de salchicha de reno (Reindeer Sausage) con una generosa montaña de cebolla caramelizada. Sale por unos 10 dólares y el sabor es simplemente único.
Consejos y trucos: cómo ahorrar en Alaska
Para terminar, un repaso de nuestros consejos probados que aplicamos en cada viaje, no solo a EE.UU., para no tirar el dinero innecesariamente.
Dónde encontrar vuelos baratos
Para buscar vuelos económicos a América y al resto del mundo, usamos el comparador Kiwi, que es nuestro favorito para armar itinerarios complejos con varias escalas.
Vale la pena configurar alertas de precio con hasta nueve meses de antelación. Nosotros así hemos ahorrado mucho dinero, porque en cuanto llegó la notificación de una buena oferta desde Frankfurt, no dudamos ni un segundo.
Alquiler de coche en EE.UU.
Habitualmente usamos el comparador DiscoverCars.com. Recuerda que en Alaska la reserva hay que hacerla con al menos seis meses de antelación.
Ya lo expliqué con más detalle en el consejo nº 4. Con este comparador siempre tenemos claras las condiciones del seguro, así que al llegar al mostrador después de un vuelo largo no hay sorpresas desagradables. Además, es muy práctico tener todos los vales reunidos en una sola aplicación.
Reserva de alojamiento
Booking.com es nuestro buscador de hoteles favorito. En Anchorage conviene reservar hoteles con cancelación gratuita y revisar de vez en cuando si el precio ha bajado algo.
A Lukáš y a mí nos ha pasado varias veces que unas semanas antes del viaje apareció una oferta más barata en el mismo alojamiento. En esos casos, bastó con cancelar la reserva original con unos pocos clics y hacer la nueva, lo que nos permitió ahorrar para una cena de lujo.
No te olvides del seguro de viaje
Como ya he comentado antes en el artículo, a EE.UU. de verdad no viajes sin seguro.
Para viajes cortos solemos optar por AXA, que a veces ofrece un descuento del cincuenta por ciento, y para viajes más largos True Traveller, con una cobertura excelente también para senderismo de montaña. Antes de salir, léete detenidamente las exclusiones para saber exactamente hasta qué altitud estás cubierto. Unos minutos leyendo las condiciones del seguro te ahorrarán muchas noches de preocupación en la montaña.
Sigue leyendo (Más sobre Alaska)
Si Alaska te ha enganchado y quieres empezar a planificar lugares concretos y rutas, no te pierdas el resto de nuestros artículos sobre esta zona. Lo hemos escrito todo, desde los costes detallados hasta el itinerario completo:
- Itinerario por Alaska: qué ver en 7, 14 o 21 días
- Presupuesto para Alaska: ¿Cuánto cuesta unas vacaciones en la naturaleza salvaje?
- Qué ver y hacer en Anchorage (Guía detallada de la ciudad)
- Clima y temporada: ¿Cuándo es mejor viajar a Alaska?
Preguntas frecuentes (FAQ)
Cuando nos escribís con preguntas sobre este viaje de ensueño, muchas veces coincidís en las mismas dudas prácticas. Por eso he decidido reunir las más habituales en esta sección de preguntas y respuestas rápidas, para que no tengáis que buscarlas en el texto.
1. ¿Cómo llegar a Alaska desde la República Checa?
No hay vuelos directos desde Praga. Siempre tendrás que hacer al menos una escala, normalmente en Frankfurt o en otro gran hub europeo, desde donde continúas directamente a Anchorage o a través de ciudades en Estados Unidos y Canadá. El viaje es bastante largo y exigente, así que no olvides llevar algo para leer en el avión y ropa cómoda. Cuanto antes empieces a buscar tu billete, mejores y más rápidas conexiones conseguirás.
2. ¿Cuánto dura el vuelo a Alaska?
Depende del vuelo elegido y de la duración de las escalas. Si tomas el vuelo directo desde Frankfurt (Alemania) a Anchorage, el vuelo en sí dura aproximadamente 10 horas. Pero en total, desde la República Checa, estarás viajando entre 16 y 22 horas. Nosotros siempre intentábamos amenizar el viaje con un buen libro, así que el tiempo pasaba bastante rápido.
3. ¿Cuánto cuesta un billete promedio a Alaska?
Los precios varían mucho según la temporada y el momento de compra. En temporada alta de verano, cuenta con un billete de ida y vuelta entre 1.500 y 3.000 USD (aproximadamente 1.400 a 2.800 EUR). Los billetes en oferta desde Alemania se pueden conseguir incluso por menos de 800 EUR. Por eso vale la pena vigilar los diferentes buscadores de vuelos desde otoño y no dudar cuando encuentres un precio razonable.
4. ¿Cuál es la mejor época para visitar Alaska?
Los mejores meses para visitar Alaska son junio, julio y agosto. El clima es más estable en estos meses, todas las carreteras y parques están abiertos y tienes las mejores condiciones para observar osos y otros animales. Pero recuerda que también es la época más concurrida del año. Por eso encontrarás más turistas en todas partes y los precios del alojamiento están en su punto máximo.
5. ¿Necesito un visado americano tradicional para el viaje?
Para viajes turísticos normales de hasta 90 días no necesitas visado tradicional. Te bastará con el registro electrónico ESTA, que puedes tramitar online en la página oficial del gobierno por 21 dólares. El proceso de aprobación suele tardar solo unos minutos, pero las autoridades recomiendan tramitarlo todo al menos 72 horas antes del vuelo. Así te ahorrarás un montón de nervios y estrés innecesarios en el aeropuerto.
6. ¿Puedo alquilar cualquier coche e ir con él a todas partes?
Desafortunadamente no. Las grandes empresas internacionales de alquiler en Alaska tienen en sus contratos una prohibición estricta de circular por caminos sin asfaltar (de grava). Si quieres adentrarte en la naturaleza salvaje por este tipo de carreteras, tienes que alquilar el coche en empresas locales especializadas, donde los precios son comprensiblemente más altos. Definitivamente no intentes arriesgarte con un coche normal, no vale la pena el problema.
7. ¿Es necesario llevar spray antiosos?
Sí, el bear spray es absolutamente imprescindible cada vez que salgas de las zonas urbanas. Los osos están en su casa en Alaska y los encuentros con ellos no son nada raros. Pero recuerda que por razones de seguridad no puedes llevarlo en el avión. Tienes que comprarlo después de llegar a Anchorage en una tienda local y antes del viaje de vuelta deshacerte de él debidamente.
