Cuando Lukáš y yo llegamos a Londres después de un año en Canadá, íbamos bastante justos de dinero. Recorríamos la ciudad en bicis viejas y buscábamos maneras de disfrutar a fondo de la capital británica sin arruinar nuestro ya apretado presupuesto. Precisamente por eso todavía hoy no dejo que nadie critique los museos londinenses, porque muchos de ellos ofrecen entrada totalmente libre a sus colecciones permanentes.
Uno de los mejores es el famoso British Museum en Londres, una institución impresionante que esconde la increíble cifra de ocho millones de objetos de todo el mundo. Da igual si te apasiona el antiguo Egipto, la Grecia clásica o la fascinante historia de las islas británicas: este lugar te va a atrapar sin remedio.
Pero no esperes recorrerlo en una tarde tranquila. Aunque solo se expone alrededor del uno por ciento de las colecciones, eso ya supone kilómetros de pasillos y decenas de salas enormes. Por eso he preparado una guía detallada para exprimir al máximo tu visita, esquivar con astucia las peores multitudes y, sobre todo, evitar la llamada fatiga de museo.

Resumen para quien no tiene tiempo de leer todo el artículo
- La entrada es gratis: por la exposición permanente no pagas absolutamente nada, el museo solo recomienda un donativo voluntario de unas 5 £ (unos 6 €).
- Reservar es fundamental: aunque la entrada sea gratuita, te aconsejo encarecidamente reservar la entrada con hora online por adelantado, o te arriesgas a colas larguísimas o a que ni te dejen entrar en hora punta.
- La entrada trasera es la salvación: en lugar del acceso principal por Great Russell Street, usa la entrada trasera de Montague Place, donde la cola del control de seguridad suele ser mucho más corta.
- Mejor momento para visitar: intenta llegar de martes a jueves justo a las diez de la mañana, o aprovecha el horario ampliado del viernes hasta las 20:30.
- Deja el equipaje en el hotel: no se puede entrar con maletas con ruedas y las mochilas no pueden superar los 40 × 40 × 50 centímetros.
- Gran novedad 2026: desde septiembre se exhibirá el famoso Tapiz de Bayeux, para el que hará falta una entrada con hora especial por el enorme interés.
Entradas, horario y reservas del British Museum en Londres en 2026
La entrada a la colección permanente del British Museum es GRATIS. En un Londres normalmente carísimo esto es una auténtica maravilla y un enorme alivio para tu presupuesto viajero. En la entrada, el museo solo pide amablemente un donativo voluntario de unas 5 £ (unos 6 €). Pero nadie te juzgará si no das nada; la cartera solo la sacarás de verdad para las exposiciones temporales especiales.
Aunque la entrada no cueste ni un céntimo, reserva sí o sí tu entrada con hora por adelantado. Lo harás fácilmente en la web oficial y te ahorrarás un montón de nervios innecesarios. Sin reserva puedes acabar esperando fuera hasta 45 minutos en la cola hasta que se libere aforo. En temporada alta o en fin de semana, en hora punta puede que ni te dejen entrar sin booking.
Aquí tienes el horario de forma clara, para que sepas cómo planificar bien todo el día en Bloomsbury. Recuerda que las galerías empiezan a desalojarse antes, así que que los vigilantes no te echen a mitad de la lectura de un cartel. Cierra totalmente en Navidad (24–26 de diciembre) y, como es tradición, en Año Nuevo.
| Día | Abierto | Última entrada |
|---|---|---|
| Domingo–jueves | 10:00–17:00 | ~16:00 |
| Viernes | 10:00–20:30 | 19:30 |
El British Museum se fundó ya en 1753 y presume del título de primer museo nacional público del mundo. Hoy conserva la increíble cifra de 8 millones de objetos históricos de todos los rincones del planeta. De ellos, sin embargo, solo se expone alrededor del 1 %; el resto de los tesoros descansa en oscuros almacenes. Así que no intentes recorrerlo todo en una sola tarde, porque físicamente es imposible.
💡 Consejo práctico: ya que ahorras en entradas, descárgate al móvil la app gratuita del museo para orientarte mejor. A quien no le baste con leer carteles, puede pagarse una visita temática detallada con guía en vivo a través de GetYourGuide. Además, en las propias salas a veces hay breves visitas «eye-opener», totalmente gratuitas y sin necesidad de reserva. Solo tienes que unirte al grupito y escuchar.
Cuándo visitar el British Museum y cómo sobrevivir a las multitudes
El tiempo británico puede ser imprevisible, así que refugiarse entre estatuas antiguas suena a plan ideal para los días de lluvia. El problema es que a miles de turistas más se les ocurre esta idea genial en el mismo momento. Si quieres evitar los codazos frente a las vitrinas, tienes que planear la visita con algo de estrategia.
El museo abre a diario de 10:00 a 17:00, pero mi truco secreto es venir el viernes por la tarde. Los viernes cierra a las 20:30 y las últimas horas antes del cierre suelen ser maravillosamente tranquilas. Las excursiones escolares ya se han ido hace tiempo, las familias con niños pequeños salen a cenar y tú puedes contemplar las momias egipcias en un ambiente mucho más íntimo.
Otra enorme trampa es querer verlo absolutamente todo. Este museo es el ejemplo de manual de un lugar donde acecha la llamada fatiga de museo. Es ese estado en el que, tras dos horas leyendo carteles, tu cerebro simplemente se apaga y un tesoro de oro empieza a parecerte tan interesante como el extintor de la esquina. Elige por eso solo un par de secciones y sáltate el resto con la conciencia tranquila.
Y no olvides descargarte de antemano la app oficial del museo. Ofrece un mapa interactivo y 65 introducciones a las galerías totalmente gratis. En español no encontrarás todo, pero para orientarte en esos pasillos interminables es una ayuda impagable. Para quien quiera una explicación más profunda, a través de GetYourGuide también hay visitas temáticas de pago con guía en vivo.
Cómo llegar al British Museum
El museo se alza en el barrio de Bloomsbury, así que llegar desde el centro es pan comido. Las estaciones de metro más cercanas son Tottenham Court Road, Holborn o Russell Square. Desde todas estás a pocos minutos a pie de la entrada, así que ni te da tiempo a quedarte sin aliento. Consulta la mejor conexión antes de salir directamente en la web de TfL.
Para entrar puedes elegir dos caminos, y aquí llega un truco absolutamente clave. Mientras que la entrada principal de Great Russell Street revienta bajo la avalancha de turistas, el acceso trasero de Montague Place es mucho más tranquilo. Aquí la cola del control de seguridad suele ser más corta, así que ahorras minutos valiosos y nervios. Anímate a usarlo si quieres evitar atascos ya desde el principio.
Ojo con lo que llevas al museo. El equipaje grande y con ruedas tiene la entrada estrictamente prohibida y los de seguridad te darán la vuelta en la puerta sin contemplaciones. El límite para las mochilas es de unos 40 × 40 × 50 centímetros, así que ni pienses en la mochila de trekking. Las cosas más pequeñas puedes dejarlas en el guardarropa del Great Court, pero con maleta de verdad que no te dejan.
Cuando te empiecen a doler los pies de dar vueltas entre momias, sal a descubrir los alrededores del museo. El barrio de Bloomsbury está lleno de cafeterías acogedoras y viejas librerías inglesas, donde se puede descansar de maravilla. A un paso está también el famoso Covent Garden, así que tienes el plan del resto de la tarde resuelto.
La nueva estrella de 2026: el Tapiz de Bayeux
Desde septiembre de 2026 llega a Londres una auténtica sensación que los amantes de la historia no pueden perderse. Por primera vez se podrá ver aquí el legendario Tapiz de Bayeux (Bayeux Tapestry), que Francia presta al museo de forma exclusiva. Esta obra impresionante es una crónica bordada de casi 70 metros de largo que representa la batalla de Hastings de 1066. No es cualquier alfombra vieja, sino un cómic medieval fantásticamente conservado.
Pero por esta rareza prepárate para una auténtica locura y una afluencia enorme. Seguro que vas a necesitar tu propia entrada con hora solo para esta exposición concreta, que conviene reservar con antelación. Si te gusta la historia aunque sea un poco, este es el motivo principal para planear un viaje precisamente en otoño de 2026. Va a ser un acontecimiento del que se hablará durante años.
Dónde alojarse cerca del British Museum
El barrio de Bloomsbury, donde se encuentra el museo, es para mí una de las zonas más agradables de todo Londres. Aquí encontrarás preciosas plazas arboladas, decenas de librerías independientes y cafeterías estupendas. Alojarte justo aquí significa llegar al museo caminando en cinco minutos y evitar los apretones matutinos del metro.
El alojamiento en el centro de Londres no es lo más barato, pero se puede encontrar un equilibrio para cada presupuesto. He seleccionado para ti varios hoteles concretos con excelentes valoraciones, situados a solo unos pasos de la entrada principal.
- The Bloomsbury Hotel es una opción boutique de lujo con un diseño precioso y desayunos fantásticos.
- Kimpton Fitzroy London es un edificio histórico espectacular en Russell Square, ideal para una escapada romántica excepcional.
- The Montague on the Gardens ofrece el estilo británico tradicional y un ambiente maravillosamente tranquilo a la vuelta de la esquina del museo.
- Radisson Blu Edwardian Bloomsbury Street destaca por sus habitaciones modernas y su ubicación estratégica junto al metro.
- Premier Inn London Holborn es un clásico fiable y más asequible, que apreciarán sobre todo las familias con niños.
- Generator London es un hostel con estilo y moderno para viajeros que quieren ahorrar dinero para las visitas.
8 cosas que ver y hacer en el British Museum
Vamos a ver en detalle los mayores tesoros que en tu primera visita no deberías perderte por nada del mundo. La siguiente lista incluye piezas de toda la historia de la humanidad, desde el antiguo Egipto hasta las islas del Pacífico.
1. El Great Court y la sala de lectura histórica
Nada más pasar el control de seguridad, te encuentras en un espacio absolutamente impresionante llamado Great Court. Es la mayor plaza pública cubierta de toda Europa, diseñada en el año 2000 por el célebre arquitecto Norman Foster. El techo se compone de más de tres mil paneles de vidrio y lo curioso es que no hay dos con exactamente la misma forma.
En el centro de este espacio luminoso se alza una construcción circular icónica. Es la histórica sala de lectura original o Reading Room, donde en el pasado se sentaban ante los libros Karl Marx, Mahatma Gandhi o la escritora Virginia Woolf. Hoy sirve como punto central de orientación.
💡 Consejo: justo en el Great Court puedes recoger en información un mapa impreso o conectarte al wifi local. Si llevas una bolsa pequeña, encontrarás también a la izquierda el guardarropa, pero recuerda que para dejar las cosas se forman colas.
2. La Piedra de Rosetta (Sala 4)
Si existe un único objeto por el que viene gente de todo el mundo, es sin duda la Piedra de Rosetta. Esta discreta estela de piedra negra del año 196 antes de nuestra era funcionó como la clave para descifrar los jeroglíficos egipcios. Contiene un mismo texto escrito en tres tipos de escritura distintos.

Gracias a que abajo hay un texto en griego antiguo, en 1822 el erudito francés Jean-François Champollion pudo por fin comprender el sistema de escritura del antiguo Egipto. Hoy la piedra está a buen recaudo tras un grueso cristal y siempre la rodea un racimo de turistas con el móvil en la mano.
💡 Consejo: los visitantes coinciden en que a partir de las once y media de la mañana casi no se puede llegar a la piedra entre la multitud. Si quieres verla con relativa calma, dirígete a la sala número 4 justo a las diez en punto, en cuanto el museo abra sus puertas.
3. Los mármoles del Partenón (Sala 18)
En la majestuosa sala número 18 te esperan los frisos y esculturas de mármol del templo ateniense del Partenón. Datan del siglo V antes de nuestra era y representan escenas de la mitología griega con un detalle increíble, incluida la famosa batalla de los lápitas contra los centauros. Los trasladó a Gran Bretaña a principios del siglo XIX lord Elgin.

Estas esculturas son el centro de una enorme disputa internacional. Grecia lleva décadas reclamando su devolución definitiva a Atenas, mientras que la parte británica argumenta que las salvó de la destrucción. Actualmente hay complejas negociaciones sobre un posible préstamo a largo plazo, porque la ley británica prohíbe al museo desprenderse permanentemente de sus colecciones.
El debate sobre la seguridad de las piezas se avivó además en 2023 con un enorme escándalo. Se descubrió entonces que de los almacenes del museo habían desaparecido o resultado dañados más de mil quinientos objetos valiosos, incluidas joyas antiguas. Desde entonces el museo contrató a un investigador especial y ya ha logrado localizar y recuperar buena parte de los tesoros robados.
4. Las cacerías de leones asirias y los toros alados (Salas 6–10)
Justo detrás de la sección egipcia se abre el mundo de la antigua Mesopotamia, que sorprende a mucha gente por su monumentalidad. La entrada a esta parte la custodian los lamassu, unos enormes toros alados con cabeza humana. Originalmente se alzaban en las puertas de los palacios asirios y debían ahuyentar las fuerzas del mal.

Pero aún más asombro provoca la sala con los relieves de las cacerías de leones asirias del siglo VII antes de nuestra era. Estas placas de piedra representan al rey Asurbanipal en una cacería ritual de leones con tal brutalidad y realismo que te ponen los pelos de punta. Los animales alcanzados por las flechas están tallados con un conocimiento increíble de la anatomía.
Según la experiencia de muchos viajeros, en estas salas suele haber mucho más espacio para respirar que junto a la Piedra de Rosetta. Aquí puedes examinar tranquilamente los detalles de los paneles de piedra y empaparte del ambiente de un imperio desaparecido hace tiempo, que en su día dominó todo Oriente Próximo.
5. El moái de la Isla de Pascua (Sala 24)
Al pasar a las salas dedicadas a América y África te toparás con un fascinante gigante de piedra. La estatua llamada Hoa Hakananai’a procede de la Isla de Pascua y está tallada en dura basalto. A diferencia de la mayoría de los demás moáis, que son de una toba más blanda, esta se ha conservado en un estado perfecto.

Su espalda está decorada con complejos relieves ligados al culto al hombre-pájaro, lo que la convierte en algo único. También en este caso los habitantes nativos de la isla de Rapa Nui llevan mucho tiempo pidiendo al gobierno británico la devolución de la estatua, porque, según su creencia, en ella habitan los espíritus de los antepasados.
6. Las momias y sarcófagos egipcios (Salas 62–63)
Si viajas con niños, esta sección de la planta superior será sin duda su favorita. El British Museum posee la mayor colección de objetos egipcios fuera del propio Egipto y sus galerías de la muerte están literalmente repletas de sarcófagos de madera bellamente pintados.

Además de momias de faraones y sacerdotes, aquí verás también animales momificados, desde gatos y cocodrilos hasta halcones. La joya de la corona es el llamado Gebelein Man, un cuerpo de hombre momificado de forma natural de más de cinco mil años de antigüedad, conservado gracias a la seca arena del desierto.
💡 Consejo: dada la enorme popularidad de las momias, los visitantes experimentados recomiendan ir a las salas 62 y 63 a primera hora de la mañana, después de ver la Piedra de Rosetta. Por la tarde suele estar incómodamente lleno y en las vitrinas se forman grupos de excursiones escolares.
7. El tesoro anglosajón de Sutton Hoo (Sala 41)
Para no quedarnos solo con los descubrimientos extranjeros, hay que mencionar también uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la propia Gran Bretaña. En 1939 se descubrió en Suffolk el enterramiento intacto en un barco de un rey anglosajón del siglo VII. Este descubrimiento reescribió literalmente la historia británica y demostró que la Alta Edad Media no fue nada oscura.
En la sala número 41 puedes ver de cerca el icónico casco de hierro con detalles de bronce, que se ha convertido en símbolo de todo el museo. Además de él, aquí descansan preciosas hebillas de oro con incrustaciones de granate, espadas y vajilla de plata, que demuestran la increíble maestría de los artesanos de la época.
8. Las piezas de ajedrez Lewis Chessmen (Sala 40)
A solo un paso del tesoro anglosajón encontrarás una vitrina con objetos que seguro te sacan una sonrisa. Las Lewis Chessmen son piezas de ajedrez medievales talladas en marfil de morsa, halladas en el siglo XIX en la isla escocesa de Lewis. Probablemente las fabricaron artesanos noruegos en el siglo XII.
Lo más gracioso de ellas son sus expresiones. Mientras los reyes están sentados con la espada sobre las rodillas, las reinas se sujetan la cara con la mano, preocupadas, y los peones muerden sus escudos. Por cierto, estas figuras inspiraron también el ajedrez mágico de la primera película de Harry Potter.
Itinerario de imprescindibles: qué ver en 2–3 horas
Para que no te pierdas por el museo, he preparado una ruta concreta que te llevará por las piezas más importantes. Este recorrido tiene en cuenta la distribución lógica del edificio y empieza en la planta baja, que suele llenarse de gente antes.
1. Great Court: oriéntate bajo el techo acristalado y dirígete a la parte izquierda de la planta baja. 2. Sala 4 (Piedra de Rosetta): ve aquí lo primero de todo. Hazte una foto y mira el colosal busto de Ramsés II que hay al lado. 3. Salas 6–10 (Asiria): continúa recto pasada la Piedra de Rosetta hacia los toros alados y los relieves de las cacerías de leones. 4. Salas 18–23 (Partenón): desde la parte asiria pasa a las amplias galerías con las esculturas de mármol griegas. 5. Sala 24 (Moái): párate junto a la estatua de Hoa Hakananai’a, situada a la entrada de las colecciones africanas. 6. Salas 62–63 (Momias): sube las escaleras a la planta superior y explora los rituales funerarios egipcios. 7. Sala 41 (Sutton Hoo): pásate por las vitrinas con el reluciente tesoro anglosajón y el famoso casco. 8. Sala 40 (Lewis Chessmen): termina la visita junto a las simpáticas piezas de ajedrez de marfil de morsa.
Dónde comer después de la visita
Si después de tres horas de caminata te entra hambre, tienes dos opciones. Dentro del propio museo funcionan el Great Court Restaurant y una estupenda pizzería, donde hacen, entre otras cosas, riquísimas pizzas vegetarianas y veganas. Pero los precios dentro del museo son, lógicamente, algo más altos y a la hora de comer suele estar lleno.
Personalmente recomiendo salir al barrio de Bloomsbury, que está lleno de sitios estupendos. Prueba por ejemplo el local Honey & Spice, donde venden fantásticas ensaladas de Oriente Medio y wraps de falafel para llevar. Luego puedes comértelo tranquilamente en un banco del cercano parque Russell Square. Y si te apetece comida caliente y te gusta lo sin carne, no dejes de visitar el restaurante vegetariano del sur de la India Rasa.
Cómo sobrevivir a un museo enorme: estrategia antimultitudes
Repasemos las reglas más importantes para una visita tranquila. Reserva siempre tu entrada con hora en la web oficial del museo, aunque la entrada sea gratis. En los meses de verano es habitual que a la gente sin reserva la dejen esperando cuarenta y cinco minutos fuera al sol, o simplemente le den la vuelta y la manden de vuelta.
Intenta también no llevar equipaje grande, el control de mochilas retrasa absolutamente a todos. Si solo llevas un bolso pequeño o vas con las manos vacías, pasarás el control de seguridad como un cuchillo por mantequilla. Y como ya he mencionado, la entrada trasera de Montague Place, en el lado norte del edificio, suele estar mucho más despejada que la principal de Great Russell Street.
Las piezas que te dejan sin aliento
La Piedra de Rosetta: la llave que abrió la Antigüedad
Este discreto trozo de piedra negra es sin discusión la pieza más famosa de todo el museo. Lo tallaron ya en el año 196 a. n. e. y contiene un mismo texto escrito de tres maneras distintas. Aquí encuentras jeroglíficos egipcios, escritura demótica y griego antiguo. Precisamente gracias a esta combinación Jean-François Champollion logró en 1822 descifrar los jeroglíficos hasta entonces ilegibles.
Si no quieres mirar solo los reflejos de la vitrina por encima de los hombros de otros turistas, llega justo a las diez. Hacia el mediodía la piedra ya está asediada por una multitud impenetrable y las posibilidades de examinarla con calma bajan a cero. La parada en la sala número 4 exige simplemente un momento endiabladamente bien elegido.
Los mármoles del Partenón y la disputa que dura hasta hoy
Los frisos y esculturas de mármol del Partenón ateniense forman el núcleo de una enorme disputa internacional. A principios del siglo XIX se los llevó lord Elgin y hoy Grecia, con lógica, los reclama. Para Atenas se trata de un brutal arranque de su contexto histórico, mientras que las leyes británicas prohíben la devolución definitiva y el museo solo ofrece un préstamo a largo plazo.
Además, la fama de la institución como puerto seguro recibió hace poco un buen golpe. En 2023 estalló un escándalo enorme cuando se descubrió que de los almacenes habían desaparecido unos 1500 objetos valiosos. Alguien estuvo robando joyas y gemas antiguas durante años, aunque por suerte una parte ya la localizó un cazatesoros contratado. Así que verás toda la colección con un ligero escalofrío en la espalda.
Las momias egipcias que fascinan a niños y adultos
La colección egipcia del British Museum es la mayor fuera del propio Egipto y, lógicamente, atrae multitudes. En las salas de la planta superior encontrarás no solo sarcófagos bellamente decorados, sino también las propias momias de personas y animales. Justo aquí se dirige automáticamente la mayoría de las familias con niños, porque los antiguos rituales funerarios tienen sencillamente un tirón enorme.
Prepárate para que los fines de semana esto recuerde a un pasillo de colegio en el recreo. Si ansías una contemplación silenciosa sobre la fugacidad de la vida, pruébalo mejor durante el horario nocturno de los viernes. Los fascinantes detalles de los ataúdes de las salas 62 y 63 los disfrutarás de una manera completamente distinta.
Los toros alados asirios y la caza del león
Esta es exactamente la parte de la historia que por su monumentalidad te deja literalmente pegado a la pared. La entrada a las galerías asirias la custodian los lamassu, unos colosales toros alados con cabeza humana. Pesan varias toneladas y antaño protegían los palacios reales de todo mal.

Justo al lado no te pierdas los detallados relieves de las cacerías de leones asirias de Nínive. Representan al rey Asurbanipal cazando y son la cima absoluta del arte de la época. Tienen un dinamismo increíble y, a diferencia de la Piedra de Rosetta, junto a ellos se agolpa mucha menos gente.
El tesoro de Sutton Hoo y la estatua de la Isla de Pascua
Sobre el hallazgo de Sutton Hoo, en Inglaterra, giraba también la estupenda película La excavación, y en el museo verás el original de este famoso enterramiento en un barco. En la sala 41 te espera el icónico casco anglosajón y otras armas de valor incalculable. Es uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de toda Gran Bretaña.
Un poco más allá se alza Hoa Hakananai’a, la imponente estatua moái de basalto de la Isla de Pascua. Su historia se parece mucho a la de los mármoles griegos, porque también en este caso Chile pide su devolución inmediata. De cerca, este rostro gigante resulta increíblemente mágico y merece la pena buscarlo.
Qué ver cerca del British Museum
Cuando ya hayas tenido bastante de absorber información en el museo, Londres ofrece una cantidad infinita de otras experiencias. Encontrarás mucha inspiración en nuestra gran guía con consejos sobre qué ver y hacer en Londres.
Y si te gusta el buen café, echa un vistazo a nuestra guía de las mejores cafeterías de Londres: hemos elegido solo locales con una valoración superior a 4,6 en Google.
A un paso del parlamento se alza la Abadía de Westminster, lugar de coronaciones y tumbas reales, al que también se puede entrar gratis para el Evensong.
Si te interesa más la historia real y las joyas de la corona británica, no dejes de leer nuestro artículo sobre la fortaleza de la Torre de Londres. La fotografía de monumentos puedes disfrutarla luego junto al cercano Tower Bridge. Y si quieres ver la ciudad desde arriba, cómodamente desde una cápsula acristalada, mira nuestros consejos prácticos para visitar el London Eye. También merece la pena un paseo por el parque hasta la icónica residencia del rey, el Palacio de Buckingham.
🚗 Alquiler de coche en tu viajeCoches de alquiler verificados en Gran BretañaBusca con el comparador DiscoverCars — compara precios de decenas de empresas de alquiler locales e internacionales y la mayoría de las reservas incluyen cancelación gratuita.
Comparar precios de coches en Gran Bretaña →Preguntas frecuentes
¿Es realmente gratuita la entrada al British Museum?
Sí, la entrada a toda la colección permanente es completamente gratuita. Solo se paga por las grandes exposiciones temporales y el museo solicita en la entrada un donativo voluntario para su funcionamiento, que es de unas 5 libras.
¿Tengo que reservar las entradas por adelantado?
Te lo recomiendo encarecidamente. Una entrada gratuita con franja horaria (timed ticket) te garantiza que podrás entrar a una hora concreta. Las personas sin reserva tienen que esperar en la cola y en horas punta existe el riesgo de que no puedan entrar en el edificio.
¿Cuál es la estación de metro más cercana al museo?
La forma más rápida de llegar a la entrada principal es desde las estaciones de Tottenham Court Road o Holborn. Si te diriges a la entrada trasera en Montague Place, lo mejor es bajar en la estación Russell Square, desde donde hay unos siete minutos a pie.
¿Puedo llevar una mochila o una maleta al museo?
Con una maleta de ruedas no te dejarán entrar en absoluto, independientemente de su tamaño. Las mochilas y bolsos normales están permitidos, pero no deben superar las dimensiones de 40 × 40 × 50 centímetros. Ten en cuenta también que todo el equipaje pasa por un control de seguridad.
¿Cuánto tiempo debo dedicar a la visita?
Para ver rápidamente los mayores atractivos, como la Piedra Rosetta y las momias, te bastarán dos o tres horas. Si quieres leer con más detalle los paneles informativos, es mejor que reserves entre tres y cuatro horas de tiempo neto.
¿Se puede fotografiar dentro del museo?
Sí, las fotografías y los vídeos para uso personal y no comercial están permitidos en las colecciones permanentes. Sin embargo, por razones de seguridad y para proteger artefactos sensibles, está estrictamente prohibido usar flash y trípodes.
¿Ofrece el museo audioguías en español?
La aplicación oficial British Museum Audio, que puedes descargar gratis en tu móvil, afortunadamente sí ofrece español. Está disponible en nueve idiomas, incluidos inglés, alemán y español.
¿Es el museo adecuado para familias con niños y carritos?
El edificio es completamente accesible, así que moverse con carrito no es ningún problema. Además, los fines de semana hay disponibles para los niños mochilas especiales con actividades y tareas, y la sección de las momias egipcias es la que siempre tiene más éxito entre ellos.
