Oaxaca, México: 15 consejos — gastronomía, mezcal y el sur colonial

Una ciudad donde en cada esquina huele a tortillas de maíz recién hechas, donde de las casitas de colores brota el sonido de las guitarras y donde, al caer la tarde, lugareños y viajeros se reúnen alrededor de un pequeño vaso de destilado de agave ahumado. Esta preciosa ciudad colonial del sur de México es el corazón cultural y gastronómico de todo el país, y una vez pongas un pie aquí, lo más probable es que no quieras marcharte.

Oaxaca (se pronuncia «Oajaca») es un lugar donde se entremezclan nada menos que dieciséis culturas indígenas vivas, donde encontrarás las artesanías más bonitas y donde nació la mejor cocina mexicana. Si buscas el México auténtico con sus ricas tradiciones, sus coloridas fiestas y su fascinante historia, estás en el sitio correcto. En esta guía de Oaxaca, México encontrarás todos los consejos importantes sobre qué ver y hacer, adónde ir de excursión por los alrededores, dónde alojarte y qué tienes que probar sí o sí.

Iglesia de Santo Domingo en Oaxaca
Foto: Amar Preciado / Pexels

Resumen para quienes no tienen tiempo de leer todo el artículo

  • Mejor época para visitarla: De octubre a abril, durante la temporada seca. El punto álgido absoluto es el cambio de octubre a noviembre, durante la fiesta del Día de Muertos, pero el alojamiento tendrás que reservarlo hasta con un año de antelación.
  • Cómo llegar: A Oaxaca puedes llegar en los lujosos autobuses ADO desde Ciudad de México (unas 6-7 horas) o en avión. Además, una nueva autopista ha reducido el trayecto hasta la costa de Puerto Escondido a solo 2,5 horas.
  • Lo que no te puedes perder: Las ruinas zapotecas de Monte Albán, las cascadas petrificadas de Hierve el Agua y los pueblos de tejedores de los alrededores.
  • Gastronomía: Oaxaca es un paraíso culinario. Prueba la famosa tlayuda, los siete tipos de mole y, por supuesto, el mezcal local. Desde 2024 también encontrarás aquí restaurantes con estrella Michelin.
  • Presupuesto: Los precios son algo más bajos que en la península de Yucatán, pero con la creciente popularidad de la ciudad también suben los costes. El cambio orientativo ronda los 0,05 € por 1 peso mexicano (MXN).

Cuándo viajar a Oaxaca

La mejor época para visitar Oaxaca es, sin duda, durante la temporada seca, que va desde finales de octubre hasta aproximadamente abril. Las temperaturas durante el día rondan unos muy agradables 25 a 28 grados, mientras que las tardes y mañanas suelen ser más frescas, así que un jersey ligero no te sobrará en la mochila. Oaxaca se encuentra a más de 1.500 metros de altitud, así que aunque el sol calienta bien durante el día, el aire es fresco y no te espera ese bochorno tropical agotador de la costa.

Si te atrae vivir México en su versión más colorida y espiritual, intenta planear tu viaje para coincidir con la famosa fiesta del Día de Muertos. Según una viajera experimentada, vale la pena llegar unos días antes, idealmente hacia el 27 de octubre. Aunque las fechas oficiales son del 31 de octubre al 2 de noviembre, los preparativos, la decoración de los altares y los desfiles callejeros (comparsas) empiezan con antelación. El cementerio de Xoxocotlán es absolutamente inolvidable, lleno de velas y de flores naranjas de cempasúchil, pero prepárate para enormes atascos de tráfico. Al parecer, conviene reservar el alojamiento y las excursiones para esta fiesta ya en enero, porque los precios se triplican y todo se agota sin remedio. Otra fiesta enorme es la Guelaguetza de julio, una celebración de las culturas indígenas llena de bailes y trajes típicos, durante la cual la ciudad también está hasta los topes.

💡 Consejo: Si quieres evitar las mayores multitudes y los precios disparados, ve en febrero o marzo. El tiempo es maravilloso y la ciudad vive a su ritmo tranquilo y relajado. Si quieres saber más sobre cómo funciona el clima en todo el país, échale un vistazo a nuestro artículo sobre cuándo ir a México.

Dónde alojarse en Oaxaca

Oaxaca es una ciudad bastante compacta y pasarás la inmensa mayoría del tiempo en el centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Lo ideal es buscar alojamiento precisamente aquí, para tenerlo todo a un paso a pie, poder pasear por sus coloridas callejuelas y volver de forma segura después de la cena o de una mezcalería.

El centro histórico (Centro Histórico) está dividido en varios barrios más pequeños. La zona alrededor de la iglesia de Santo Domingo y la calle Macedonio Alcalá es la más bonita, pero a la vez la más cara de la ciudad. Aquí encontrarás preciosos hoteles boutique en casas coloniales, cafeterías con encanto y los mejores restaurantes. Si buscas el punto medio dorado, échale un ojo a los alojamientos cerca del barrio de Jalatlaco. Es un barrio mágico y más tranquilo, lleno de arte urbano, callejuelas empedradas y pequeñas cafeterías familiares, que conserva una atmósfera totalmente única y está a solo unos minutos a pie del centro. Otra opción estupenda y más asequible es el Barrio de Xochimilco, el barrio más antiguo de la ciudad, con acueductos antiguos y mercados locales.

En cuanto a precios, Oaxaca va desde albergues muy baratos para mochileros (unos 12 a 20 € por noche) pasando por bonitos hoteles de gama media (60 a 120 € por habitación doble) hasta lujosas villas históricas.

💡 Consejo: Como Oaxaca está a bastante altitud y en los meses de invierno las temperaturas nocturnas bajan tranquilamente hasta los 8 grados, ten cuidado al elegir alojamiento de que la habitación tenga posibilidad de calefacción, o al menos pide mantas extra. La mayoría de las casas tradicionales tienen gruesos muros de piedra y suelos de baldosa, lo cual es una bendición en verano, pero en invierno se nota el frío ☺️.

Oaxaca se puede recorrer a pie, así que vale la pena alojarse lo más cerca posible de la plaza del Zócalo: por la mañana sales al mercado y por la tarde a una terraza en la azotea a tomar mezcal sin necesidad de un solo taxi. El centro está lleno de casas coloniales reconvertidas en preciosos hoteles boutique.

💑 Para parejas: Casa Antonieta es un boutique de nueve habitaciones en un edificio de 1529 a pocos pasos del Zócalo, con terraza en la azotea y una copa de vino al atardecer: el romanticismo en estado puro (unos 270 € por noche).

👨‍👩‍👧 Para tranquilidad y familias: Hotel Casa Conzatti tiene un patio verde con jardín, restaurante propio y es tranquilo, además de estar a un paseo de todos los monumentos (desde unos 90 € por noche).

💰 Mejor relación calidad-precio: Hotel Trébol es un acogedor hotel de tres estrellas a dos minutos del Zócalo, con patio colonial y desayuno incluido que los huéspedes alaban (desde unos 60 € por noche).

Para una experiencia única: Quinta Real Oaxaca ocupa un antiguo convento de Santa Catalina de 1576 en pleno centro y es todo un icono de la ciudad, con claustros floridos y piscina (desde unos 240 € por noche).

Consejo para reservar: en todos estos hoteles elige la tarifa con cancelación gratuita: los planes cambian y no querrás pagar por algo a donde al final no vayas a llegar. Y no lo dejes para el último momento: las direcciones mejor valoradas se agotan en temporada alta incluso con varios meses de antelación, y entonces los precios suben decenas por ciento.

Qué ver y hacer en Oaxaca: 14 consejos

Vamos a ver juntos los mejores consejos sobre qué ver en Oaxaca y sus alrededores cercanos. Esta ciudad es como un museo vivo lleno de colores, aromas e historia milenaria. Desde fascinantes yacimientos arqueológicos hasta mercados ahumados y pueblos artesanos donde el tiempo se detuvo hace cientos de años. Reserva idealmente cuatro o cinco días para Oaxaca, para poder empaparte de su atmósfera auténtica sin tener que correr a ninguna parte.

1. La plaza del Zócalo

Plaza del Zócalo en Oaxaca
Foto: Emilio González / Pexels

Toda ciudad mexicana que se precie tiene su plaza principal llamada Zócalo, y la de Oaxaca es una de las más animadas de todo el país. Está rodeada de árboles que dan sombra, bajo los cuales los lugareños se sientan constantemente, comentan las novedades y escuchan a los músicos callejeros. A un lado de la plaza se alza la majestuosa Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y al otro encontrarás el palacio de gobierno.

Alrededor de toda la plaza hay soportales con decenas de cafeterías y restaurantes. Aunque los precios son algo más altos y están más orientados al turismo, sentarte aquí con una taza de chocolate caliente local, observar a los vendedores de globos de colores y escuchar la música de marimba es una experiencia que sencillamente forma parte de la visita a la ciudad.

2. Templo de Santo Domingo de Guzmán

Iglesia de Santo Domingo en Oaxaca
Foto: Amar Preciado / Pexels

Si el Zócalo es el corazón social de la ciudad, la iglesia de Santo Domingo es su alma. Este templo dominico es una auténtica joya arquitectónica. Por fuera te impresionará con su imponente fachada de piedra, pero la verdadera sorpresa te espera dentro. El interior está increíblemente decorado con oro, estucos y complejos ornamentos. Se dice que para su decoración se utilizó una cantidad asombrosa de pan de oro.

Frente a la iglesia se extiende una amplia plaza llena de agaves, donde a menudo se celebran bodas, bailes tradicionales o simplemente descansan los estudiantes de la universidad cercana. Justo al lado de la iglesia se encuentra el Museo de las Culturas de Oaxaca, que sin duda merece una visita si te interesa la historia de las culturas zapoteca y mixteca.

3. El Jardín Etnobotánico

Jardín Etnobotánico en Oaxaca
Foto: Miguel González / Pexels

Justo en el recinto del antiguo convento junto a la iglesia de Santo Domingo encontrarás uno de los jardines botánicos más interesantes del mundo. El jardín fue fundado en los años 90 con el apoyo de artistas locales (entre ellos el famoso pintor Francisco Toledo) y aquí encontrarás exclusivamente plantas procedentes del estado de Oaxaca.

Pasearás entre cactus gigantes que parecen esculturas, especies raras de agave y árboles de bellísima floración. Pero hay un detalle: al jardín no se puede entrar por libre, tienes que ir con guía. Las visitas en inglés suelen ser solo un par de veces por semana y las entradas (unos 100 MXN / 5 €) se compran in situ, así que te recomiendo llegar pronto y hacer cola, porque el aforo es muy limitado.

4. Los mercados 20 de Noviembre y Benito Juárez

Mercado de comida en Oaxaca
Foto: Miguel González / Pexels

Los mercados son el corazón palpitante de la cultura mexicana. En Oaxaca hay dos principales, están uno al lado del otro y cada uno es un poco distinto. El Mercado Benito Juárez es estupendo para comprar fruta fresca, verdura, quesos, especias y ropa tradicional. Es precisamente aquí donde verás los sacos llenos de chapulines (saltamontes secos), que los lugareños comen como nosotros los cacahuetes.

El Mercado 20 de Noviembre, en cambio, es un enorme comedor. Según algunos viajeros, la mayor experiencia es el llamado Pasillo de Humo. Es caótico, ruidoso y literalmente lleno de humo de decenas de parrillas. Los lugareños eligen aquí la carne cruda, que los vendedores les asan al momento sobre las brasas. Se recomienda venir el domingo hacia las cuatro de la tarde, cuando bajan las mayores multitudes. Nosotros, como vegetarianos, no probamos la carne, pero el ambiente es fantástico y siempre se pueden pedir cebollitas, pimientos a la parrilla y aguacate fresco con una tortilla de maíz caliente.

5. La calle peatonal Macedonio Alcalá

Calle peatonal Alcalá en Oaxaca
Foto: Amar Preciado / Pexels

Esta calle empedrada es la arteria principal del centro histórico y conecta la iglesia de Santo Domingo con el Zócalo. Es una zona peatonal, así que aquí puedes disfrutar tranquilamente de un paseo entre preciosas casas coloniales de colores, de las que cuelgan flores trepadoras.

La calle está llena de boutiques de artesanía, galerías, tiendas de textiles y, por supuesto, cafeterías. Por la tarde cobra una vida increíble: aparecen los vendedores callejeros, los artesanos ofrecen sus joyas directamente sobre mantas en el suelo y a menudo te toparás con un desfile con música y gigantescas marionetas de papel (mojigangas).

6. Las ruinas de Monte Albán

Ruinas de Monte Albán
Foto: Magaly Taboada / Pexels

Esto es una visita absolutamente obligada. Las ruinas zapotecas de Monte Albán se encuentran en la cima de una montaña artificialmente aplanada, a un paso de la ciudad, y los visitantes las describen como un lugar fascinante con un enorme espacio para explorar. Fue una de las ciudades más importantes de Mesoamérica y las vistas al valle desde aquí son sencillamente impresionantes.

La entrada cuesta unos 95 MXN (5 €) y desde la ciudad llegas hasta aquí en autobús turístico (sale cerca del Zócalo), o puedes coger un taxi o un colectivo. Una advertencia importante de los viajeros: arriba prácticamente no hay sombra. Llévate de verdad suficiente agua, gorra y ponte crema solar, porque el sol aquí puede ser implacable. Te recomiendo salir justo a la hora de apertura, a las 8:00 de la mañana. Encontrarás más información actualizada en la web oficial del instituto INAH.

7. Las cascadas petrificadas de Hierve el Agua

Cascadas petrificadas de Hierve el Agua
Foto: Jorge Acre / Pexels

A una hora y media de Oaxaca se encuentra uno de los fenómenos naturales más bonitos de México. Hierve el Agua parece de lejos una enorme cascada cayendo por la roca, pero en realidad son manantiales minerales que a lo largo de miles de años han creado preciosas cascadas de estalactitas. En lo más alto hay piscinas naturales de agua turquesa en las que te puedes bañar justo al borde del acantilado, con vistas a las montañas.

La entrada ronda los 50 a 100 MXN. Hasta las pozas y bajo la cascada lleva una subida de dificultad media por más de cien escalones, así que aquí merece la pena llevar calzado firme, porque con sandalias no es lo mismo. Puedes venir en una excursión organizada, o alquilar un coche y aventurarte por tu cuenta.

8. Cata de mezcal en el centro de Oaxaca (mezcalerías)

Cata de mezcal
Foto: Viridiana Rivera / Pexels

Oaxaca produce un increíble 90 % de todo el mezcal mexicano. Mientras que el tequila solo puede hacerse a partir del agave azul en el estado de Jalisco, el mezcal se destila de más de 30 tipos de agave y tiene un sabor característico, ligeramente ahumado, porque los corazones del agave (piñas) se cuecen antes de la fermentación en hornos de tierra sobre brasas. Los lugareños dicen: «Para todo mal, mezcal, y para todo bien, también».

En el centro de la ciudad encontrarás decenas de las llamadas mezcalerías. Son bares acogedores, a menudo en penumbra, con una enorme selección de botellas de pequeños productores locales. El personal te explicará encantado las diferencias entre las variedades (el Espadín es el más común, mientras que el Tobalá o el Tepeztate son más raros y caros). El mezcal no se bebe de un trago, sino que se saborea despacio (los lugareños dicen «besos, no tragos») y se acompaña con rodajas de naranja espolvoreadas con sal de gusano (sal con gusanos molidos y chile).

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9. Excursión a las destilerías de Santiago Matatlán

Destilería de mezcal
Foto: Ricardo Olvera / Pexels

Si el mezcal te interesa de verdad, ve directamente a la fuente. El pueblo de Santiago Matatlán está a menos de una hora de la ciudad y se hace llamar con orgullo la capital mundial del mezcal. De camino verás interminables campos de agave azul verdoso, y en el propio pueblo y sus alrededores encontrarás decenas de destilerías tradicionales llamadas palenques.

Las experiencias de los viajeros confirman que una excursión organizada con guía (los precios van de 50 a 85 €) es la mejor opción. Te llevan a pequeñas producciones familiares, te muestran todo el proceso desde el corte del agave, pasando por la cocción en tierra, hasta la destilación en recipientes de cobre o de barro. Las catas suelen hacerse en terrazas con vistas a los campos y se acompañan de comida tradicional oaxaqueña.

10. El árbol más ancho del mundo: el Árbol del Tule

El Árbol del Tule
Foto: Liisbet Luup / Pexels

En el pueblecito de Santa María del Tule, a un paso de la ciudad, crece un ahuehuete (un árbol emparentado con los cipreses) que tiene el tronco más ancho del mundo. La circunferencia del tronco es de unos increíbles 42 metros y se calcula que el árbol tiene más de 2.000 años. Es tan enorme que a primera vista te parecerá que se trata de varios árboles fusionados, pero las pruebas de ADN han confirmado que es de verdad un único árbol. Aquí se paga una entrada simbólica de unos 20 MXN (1 €) y por esos pocos minutos de parada sin duda merece la pena.

11. El pueblo de tejedores de Teotitlán del Valle

Pueblo de tejedores de Teotitlán
Foto: Walter Alejandro / Pexels

Oaxaca es famosa por sus pueblos artesanos, en los que cada pueblo se especializa en algo distinto. Teotitlán del Valle, a unos 30 minutos al este de la ciudad, es la cuna de los mejores tejedores. Aquí se fabrican preciosas alfombras y tapices de lana llamados tapetes.

Como describen los visitantes, al llegar a los talleres familiares los lugareños casi siempre te acogen y con enorme orgullo te muestran todo el proceso. Verás el lavado y cardado de la lana, el teñido en calderas sobre el fuego con tintes naturales (como el rojo de la cochinilla del nopal, el amarillo de la flor de cempasúchil o el azul del índigo) y, por último, el propio tejido de los complejos motivos zapotecas en enormes telares de madera. Si vienes un lunes por la mañana, vivirás además el cálido mercado tradicional.

12. La cerámica negra de San Bartolo Coyotepec

Cerámica negra barro negro
Foto: Miguel González / Pexels

Otra parada fascinante en la ruta artesana es San Bartolo Coyotepec. Este pueblo es conocido en todo el mundo por su singular cerámica negra (barro negro). La técnica la descubrió en el siglo XX una alfarera local, que se dio cuenta de que si pulía el barro antes de cocerlo con una piedrecita de cuarzo y lo cocía a baja temperatura en un horno cerrado sin acceso de oxígeno, adquiría un precioso color negro brillante. Aquí puedes visitar un montón de talleres, ver demostraciones de trabajo en el torno y, por supuesto, llevarte como recuerdo alguna frágil vasija o cuenco.

13. Los alebrijes de madera de San Martín Tilcajete

Alebrijes de madera
Foto: Dainé Zeferino / Pexels

¿Te acuerdas de esos mágicos y vibrantes guías animales de la película Coco? Se llaman alebrijes y vienen exactamente de aquí. Los pueblos de San Martín Tilcajete y Arrazola están llenos de talleres familiares donde, a partir de la blanda madera de copal, se tallan criaturas fantásticas: cruces de dragones, perros, águilas y otros animales. Después las figuras se pintan a mano con puntos y motivos increíblemente diminutos y multicolores. Es un trabajo de hormiga, y las piezas más grandes y detalladas se venden incluso por miles de dólares, pero un perrito de colores pequeño te lo llevas aquí por unos pocos euros.

14. Las celebraciones del Día de Muertos (si tienes suerte)

Celebraciones del Día de Muertos en Oaxaca
Foto: Isai Matus / Pexels

Si consigues pillar alojamiento y llegas en el cambio de octubre a noviembre, te espera algo absolutamente extraordinario. El Día de Muertos en Oaxaca es una experiencia para toda la vida. Las calles están cubiertas de tapetes de arena, de las casas brota el aroma del dulce pan de muerto y por la tarde la ciudad se llena de comparsas con gente con la cara pintada al estilo de la elegante Catrina, acompañadas de bandas de metales. No es nada triste, todo lo contrario: es una alegre celebración de la vida y un recuerdo de quienes ya no están.

💡 Consejo: Para descubrir las ruinas de Monte Albán y todos esos preciosos pueblos artesanos y destilerías de los alrededores, vale la pena bien alquilar un coche (las carreteras aquí están relativamente bien), bien contratar un conductor/guía para todo el día. La mayoría de los lugares de interés no están en la propia Oaxaca, sino en un radio de una hora en coche, y depender solo de los colectivos públicos (furgonetas compartidas) te costará un montón de tiempo precioso.

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Qué probar: el paraíso gastronómico de México

Oaxaca es considerada por los mexicanos la capital culinaria del país, y en 2024 lo confirmó oficialmente también la famosa guía Michelin, que otorgó estrellas a restaurantes como Los Danzantes o Levadura de Olla. Desde entonces hay aquí un enorme boom y en los mejores locales tienes que hacer reserva incluso con semanas de antelación. La cocina mexicana fue la primera del mundo en ser inscrita en la lista de la UNESCO, y Oaxaca es su joya más brillante.

La base absoluta de la cocina local es el mole. Es una salsa increíblemente compleja y espesa, cuya preparación lleva incluso varios días y contiene tranquilamente más de treinta ingredientes. En Oaxaca existen siete tipos básicos de mole, siendo el más famoso el oscuro *mole negro*, al que, entre otras cosas, se le añade chocolate y un montón de especias. El sabor es profundo, ligeramente dulce, picante y ahumado a la vez.

Otro icono que los viajeros no se cansan de alabar es la *tlayuda*. A menudo se la apoda la pizza mexicana. Es una tortilla de maíz enorme, fina y crujiente, que se unta con pasta de frijoles y se cubre generosamente con quesillo local (un queso de hebra que sabe un poco a una mozzarella más salada). Después se asa al carbón y se dobla por la mitad. Los lugareños suelen pedir que le añadan carne a la parrilla, pero en su versión básica de queso y frijoles, completada con tomate fresco y aguacate, es un manjar vegetariano perfecto.

En los mercados y en las calles también te toparás con especialidades de carne, como la *barbacoa* cocinada lentamente o las *carnitas* de cerdo fritas, por las que la gente aquí se vuelve loca. Para beber, pídete un refrescante *agua fresca* (por ejemplo de hibisco —jamaica— o de arroz con canela —horchata—).

💡 Consejo: Si te encanta el maíz, no te pierdas el *elote* (mazorca de maíz cocida pinchada en un palito, untada de mayonesa, queso y chile) o su versión en vaso, los *esquites*, que se venden prácticamente en cada esquina nada más anochecer. Para nosotros, los vegetarianos, la comida callejera mexicana a veces es un poco complicada por la manteca de cerdo, pero el maíz, las quesadillas o los tacos rellenos de setas o frijoles y una lámina de cactus (nopal) nunca te decepcionarán.

Consejos prácticos de viaje

Vamos a echar un vistazo a unas cuantas cosas prácticas, para que a tu llegada no te pille nada por sorpresa. México es un país increíble, pero tiene sus particularidades para las que conviene estar preparado.

Cómo llegar y carreteras. A Oaxaca llegan vuelos nacionales desde Ciudad de México, pero también puedes llegar sin problema en los cómodos autobuses de larga distancia de las compañías ADO o Primera Plus. El trayecto desde la capital dura unas 6 o 7 horas y el billete sale por unos 25 a 40 € aproximadamente. Si planeas, tras explorar el centro colonial, dirigirte al océano, tengo una gran noticia. Hace poco se ha inaugurado una nueva autopista hacia Puerto Escondido, que ha reducido el demencial trayecto de siete horas por curvas a unas tranquilas 2,5 horas. Si conduces un coche de alquiler, aquí rige la regla de oro: evita conducir de noche. Las carreteras suelen estar mal iluminadas, a menudo hay animales sueltos y, además, por motivos de seguridad, no es del todo recomendable. Para alquilar coche en México te recomendamos comparar precios en .

Dinero y pagos. Aunque muchos restaurantes y hoteles de gama alta aceptan tarjeta, el efectivo sigue siendo el rey en Oaxaca. En los mercados, la comida callejera, las entradas más pequeñas y los colectivos no podrás pagar de otra forma que en pesos mexicanos. Al sacar dinero del cajero, ten muchísimo cuidado con el llamado DCC (Dynamic Currency Conversion): el cajero te ofrecerá un cambio «garantizado» a euros, pero es extremadamente desfavorable (puedes perder hasta un 8-9 %). Rechaza siempre esta opción y deja que el importe se cargue en la moneda local. En cuanto a la propina, en los restaurantes se suele dejar entre un 10 y un 15 %. Solo ten cuidado por si ya te la han cargado en la cuenta como concepto «servicio» o «propina».

Seguridad. El estado de Oaxaca y su capital están, dentro de México, entre las zonas muy seguras, especialmente para los turistas. Por el centro histórico y los barrios colindantes puedes moverte tranquilamente incluso de noche. Basta con seguir el clásico sentido común: no exhibir joyas caras innecesariamente, no llevar todo el efectivo en un mismo bolsillo y, de noche, en las afueras de la ciudad, usar mejor un taxi oficial.

💡 Consejo: Si sufres los problemas digestivos conocidos como «la venganza de Moctezuma», recuerda con la comida callejera la regla: «Hiérvelo, cocínalo, pélalo o olvídalo». El agua del grifo en México no se bebe, compra siempre agua embotellada, e incluso para lavarte los dientes es mejor usar agua de botella. Para mantenerte conectado en todo momento, te viene genial una eSIM como Holafly.

¿Adónde ir después de Oaxaca?

Si dispones de más tiempo para México (lo cual espero que sí, ¡porque es enorme!), Oaxaca es un estupendo punto de partida para nuevas aventuras.

No dejes de echarle un vistazo a nuestra gran guía de qué ver en México, donde encontrarás un montón de inspiración para todo el país. Si te apetece saber más sobre las celebraciones del Día de Muertos, échale un ojo a nuestro artículo sobre el Día de Muertos en México. Para los gourmets hemos escrito un artículo extenso sobre la cocina mexicana, donde descubrirás más sobre qué platos no te puedes perder. Y si después de Oaxaca ansías otra dosis de cultura indígena y naturaleza salvaje, dirígete al sur y explora con nosotros el estado de Chiapas.

Las excursiones a Monte Albán, Hierve el Agua y las catas de mezcal puedes reservarlas en GetYourGuide.

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Preguntas frecuentes

¿Cuántos días necesito para Oaxaca?

Idealmente, dedica de 4 a 5 días para Oaxaca. Dos días los pasarás paseando por el centro histórico, los mercados y probando la excelente comida, otros dos o tres días los aprovecharás para hacer excursiones a los alrededores a las ruinas de Monte Albán, Hierve el Agua y a los pueblos artesanales.

¿Es Oaxaca segura para los turistas?

Sí, Oaxaca es uno de los estados más seguros y amigables de México. En el centro histórico y las zonas turísticas no tienes que temer, solo se aplican las precauciones habituales contra carteristas en los mercados y entre las multitudes.

¿Necesito un coche para visitar Oaxaca?

Definitivamente no es necesario. La ciudad se puede recorrer a pie, y a los principales monumentos de los alrededores (Monte Albán, Tule) van autobuses, colectivos, o puedes contratar una excursión organizada. Alquilar un coche merece la pena si quieres explorar destilerías de mezcal más alejadas o pueblos artesanales a tu propio ritmo.

¿Se puede beber agua del grifo en Oaxaca?

Definitivamente no. El agua del grifo en México no es potable. Compra siempre agua embotellada o trae tu propia botella con filtro. En los restaurantes mejores el agua para bebidas y hielo se filtra, así que no tienes que preocuparte, pero en la calle ten cuidado.

¿Es caro comer en Oaxaca?

Depende de dónde vayas. En los mercados locales y puestos callejeros comerás por unos pocos euros, una tlayuda clásica te costará aproximadamente 80 a 150 MXN (4–7 EUR). En los famosos restaurantes con estrella Michelin, por supuesto pagarás más y los precios se acercan a los europeos.

¿Cuándo se celebra la fiesta del Día de Muertos?

La festividad oficial cae el 1 y 2 de noviembre, pero el evento principal, la decoración de los altares y los desfiles callejeros en Oaxaca comienzan varios días antes, aproximadamente desde el 27 o 28 de octubre. Es necesario reservar el alojamiento para estas fechas con muchísima antelación.

¿Cómo llego de Oaxaca al océano?

Gracias a la autopista recién inaugurada, el viaje a la costa del Pacífico es mucho más fácil. Ahora puedes llegar al pueblo surfero de Puerto Escondido en coche o autobús en solo 2,5 horas, en comparación con las 7 horas anteriores por carreteras serpenteantes a través de las montañas. También se puede llegar en avioneta local, lo cual es toda una experiencia en sí misma.

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