Aunque la isla Mauricio suele meterse en el mismo saco que otros paraísos exóticos, déjame sacarte del error desde el principio. No es solo una isla plana llena de tumbonas y de no hacer absolutamente nada. Mauricio es básicamente unas Maldivas con contenido de verdad, donde además de la laguna turquesa te llevas montañas, selvas y una cultura increíblemente rica. La isla tiene tanto que ofrecer que sería una pena enorme pasar todas las vacaciones encerrado tras las puertas del resort.
Mientras que por la mañana puedes hacer snorkel con tortugas marinas, después de comer ya estarás subiendo la icónica montaña Le Morne o probando la mejor comida callejera de todo el océano Índico. Además, la isla es lo bastante grande para recorrerla con un coche de alquiler, pero lo bastante variada como para pasar aquí dos semanas sin aburrirte ni un solo día. Las carreteras son sorprendentemente buenas y, aunque se conduce por la izquierda, fuera de las grandes ciudades el tráfico se lleva con tranquilidad.
Y ahora vamos a esos 21 consejos prometidos. Te explicaré cómo no dejarte sorprender por las estaciones invertidas, por qué hay que tener mucho cuidado con la costa que eliges para el alojamiento y cómo disfrutar aquí de las vacaciones incluso con un presupuesto más ajustado.

Resumen para quienes no tienen tiempo de leer todo el artículo
Si ahora mismo estás haciendo las maletas y solo necesitas un repaso rápido de lo más importante, te he resumido lo esencial en unos pocos puntos. Esto deberías saberlo antes de subir al avión:
- Estaciones invertidas: el verano mauriciano (de noviembre a abril) es caluroso y húmedo, con riesgo de ciclones, mientras que el invierno (de mayo a octubre) es más seco, pero muy ventoso en la costa este.
- Elegir la costa es clave: en el invierno mauriciano evita el este por el fuerte viento y las algas. El oeste y el norte, protegidos, son el refugio ideal.
- Presupuesto: Mauricio no tiene por qué ser carísimo. La excelente red de guesthouses y apartamentos permite viajar más barato, igual que la fantástica comida callejera local.
- Transporte: los autobuses locales funcionan de forma fiable y barata. Si alquilas coche, recuerda que aquí se conduce por la izquierda.
- Sin malaria: la isla es muy segura sanitariamente, no hay malaria y las lagunas, gracias al arrecife de coral, son poco profundas y tranquilas incluso para los niños pequeños.
- Bodas: a diferencia de las Maldivas, casarse en Mauricio es legalmente válido también en España y las novias suelen tener descuentos enormes en los resorts.
- Trámites: no necesitas visado, pero no olvides rellenar el obligatorio All-in-One Travel Digital Form, que es totalmente gratuito.
Cuándo viajar a Mauricio: ojo con las estaciones invertidas
Elegir la fecha correcta para viajar a Mauricio es absolutamente fundamental, porque está en el hemisferio sur y aquí las estaciones funcionan justo al revés que en España. Si no quieres pasar las vacaciones encerrado en la habitación, conviene planificar con antelación y conocer las particularidades locales.
El verano mauriciano dura aproximadamente de noviembre a abril y trae temperaturas de entre 25 y 33 °C. El agua está a unos espléndidos 29 grados, pero también es la época de alta humedad y la temporada principal de ciclones, que culminan entre enero y marzo. Normalmente la isla solo se ve afectada de forma marginal, pero un impacto directo ocurre cada cinco años más o menos y puede dejarte encerrado en el hotel un par de días. Por eso, durante esos meses está bien tener a mano alguna actividad de interior o buenos libros para leer.
En cambio, el invierno mauriciano va de mayo a octubre y ofrece temperaturas más agradables, en torno a los 20-26 °C. Es bastante más seco, pero entra en juego el alisio del sureste. Este viento convierte la costa este en un paraíso para surfistas, pero para bañarse normalmente resulta demasiado ventoso y fresco en esos meses. Mete sin falta un cortavientos o un jersey ligero para los paseos nocturnos, porque la sensación térmica puede bajar bastante rápido después de la puesta de sol.
¿Cuándo es entonces el momento absolutamente ideal? El punto óptimo lo marcan los meses de mayo, junio, septiembre y octubre. Septiembre es el mes más seco del año, el viento va amainando y el mar empieza a calentarse. Además, en estos meses de transición conseguirás los mejores precios tanto de vuelos como de alojamiento.
Dónde alojarse en Mauricio: elegir la costa lo es todo

Mientras que en otros destinos lo que más miras es el precio y los servicios del hotel, en Mauricio lo primero que tienes que mirar son los puntos cardinales. Las costas norte y oeste están protegidas del viento todo el año, mientras que el este puede ser muy ventoso de junio a septiembre y estar lleno de algas verdes arrastradas. También depende del tipo de mar que te guste. En algunos sitios la entrada es muy poco profunda y arenosa, en otros encuentras corales pegados a la orilla, lo que exige escarpines. La isla ofrece de todo, desde resorts de lujo hasta guesthouses baratas. Además, desde octubre de 2025 cuenta con una tasa turística de 3 € por persona y noche.
Costa norte (Trou aux Biches, Grand Baie)

El norte es la parte más animada de la isla, con excelente infraestructura, restaurantes y playas preciosas que están protegidas del viento fuerte durante todo el año. Es la elección ideal si quieres tenerlo todo a mano y te encantan los paseos nocturnos.
Entre las opciones de lujo destaca el Trou aux Biches Beachcomber Golf Resort & Spa, con una laguna preciosa perfecta para familias con niños y snorkel desde la playa. En un presupuesto más razonable resulta interesante el aparthotel Be Cosy Apart’ Hotel, con cocina propia y a un paso del mar. Y si buscas más ambiente que servicios, la guesthouse Esprit Libre Restaurant & Guest House, con su famoso restaurante casero, es una apuesta segura sobre todo para parejas.
Costa oeste y suroeste (Flic en Flac, Le Morne)

El oeste ofrece atardeceres increíbles, playas largas y excelentes puntos de partida para excursiones al interior. Flic en Flac tiene una de las playas más largas de la isla, mientras que la península de Le Morne, en el suroeste, parece sacada de una postal.
Justo en la famosa playa de Flic en Flac se encuentra el precioso resort de estilo colonial Sugar Beach Mauritius. Si prefieres cocinar por tu cuenta y tener independencia, échale un ojo a los apartamentos de lujo Leora Beachfront by Horizon Holidays en la zona de Tamarin, desde donde tienes cerca las salidas matutinas a ver delfines. En la propia península de Le Morne reina el LUX* Le Morne, situado en la cara protegida del viento, o el Hotel Riu Palace Mauritius, estupendo si buscas un buen todo incluido justo en la laguna favorita de los kitesurfistas.
Costa este y sur (Belle Mare, Blue Bay)

La costa este está bordeada por los resorts de cinco estrellas más lujosos y por playas espectaculares. Pero recuerda que de junio a octubre sopla aquí un viento muy fuerte. El sur, en cambio, es más salvaje, menos desarrollado y ofrece el mejor punto de snorkel de toda la isla.
Los golfistas y amantes del lujo en el este se decantan sin dudarlo por el Constance Belle Mare Plage, con dos campos de 18 hoyos dentro del recinto. En el sur, a solo diez minutos del aeropuerto, está el Shandrani Beachcomber Resort & Spa, en una península privada, así que las playas son casi solo para ti. Y si lo que te interesa sobre todo es el snorkel en Blue Bay, alójate en la Blue Beryl Guest House: del parque marino te separan literalmente cuatro pasos.
21 cosas que ver y hacer en la isla Mauricio
Vamos a descubrir juntos lo mejor que ofrece Mauricio. Desde montañas hasta cascadas, pasando por lagos sagrados. Te diré cómo evitar las multitudes, dónde ahorrar y qué sería un pecado dejarse fuera.
1. Subida a la montaña Le Morne Brabant

Esta icónica montaña de más de 500 metros no es solo un bonito fondo para las fotos, sino sobre todo un lugar con un enorme valor histórico inscrito en la lista de la UNESCO. Y es que sirvió de refugio a los esclavos fugitivos (los llamados cimarrones), que se escondían en sus cuevas inaccesibles.
La ruta tiene unos 3,5 kilómetros y te llevará entre tres y cinco horas. La parte baja del recorrido es totalmente gratuita y está abierta desde las siete de la mañana. Pero si quieres coronar el tramo rocoso de la cima, tienes que contratar un guía certificado, ya que se trata de terreno privado y las normas de seguridad se endurecen a menudo (el precio ronda las 1500-2000 rupias).
Para la ruta llévate sin falta calzado firme, porque el último tramo antes de la cima exige usar las manos y trepar por las rocas. El aparcamiento de abajo, junto a la playa, suele estar medio vacío temprano por la mañana, pero si llegas después de las ocho tendrás muchos problemas para encontrar sitio. Después de bajar, recomiendo darse directamente un baño en la playa pública contigua, una de las más bonitas del sur.
💡 Consejo: sal como muy tarde a las 7:00 de la mañana. Más tarde hace un calor insoportable en la roca y el último acceso a la cima suele cerrarse ya a las 14:30. Lleva al menos dos litros de agua por persona.
2. La tierra de los siete colores y la cascada de Chamarel

La zona de Chamarel, en el suroeste de la isla, es probablemente la anomalía geológica más conocida de Mauricio. Sus dunas de arena lucen siete colores distintos, del rojo al violeta y al azul, lo que se debe al enfriamiento gradual de la roca volcánica a diferentes temperaturas.
Por una entrada de hasta 15 euros tienes las dunas de colores, un recinto con tortugas gigantes y (esta es la razón principal para ir) un mirador a la imponente cascada de Chamarel, la cascada de un solo salto más alta de la isla. Las propias dunas se ven en quince minutos, así que no merece la pena ir solo por ellas.
En el recinto del geoparque también hay una pequeña cafetería donde hacen un café excelente de la plantación local. Y es que los cafetos crecen justo en las laderas que rodean las dunas de colores, así que si te gusta la cafeína, llévate un paquete de café en grano de Chamarel como recuerdo. Recomiendo planear la visita para un día soleado, cuando los colores de la arena destacan mejor bajo la luz directa.
💡 Consejo: combina la visita a Chamarel en una sola excursión de día por el suroeste. Añade la ronería cercana y un paseo por la tarde en el parque nacional de Black River Gorges.
3. Parque nacional Black River Gorges

Si necesitas descansar del calor de la playa, ponte rumbo a las colinas boscosas del parque nacional Black River Gorges. La gran ventaja es que tanto la entrada como todas las rutas son totalmente gratuitas. Encontrarás aquí decenas de kilómetros de senderos señalizados de distinta dificultad.
El punto más alto es el Piton de la Petite Rivière Noire (828 m), al que se puede subir en unas 4 horas. Para familias con niños es ideal el sendero más corto de Les Mares. Con un poco de suerte verás aves endémicas raras, como la paloma rosada (pink pigeon) o el cernícalo de Mauricio.
El parque tiene dos accesos principales y varios aparcamientos con mapas. Merece la pena parar en los miradores Gorges Viewpoint o Macchabee Viewpoint, desde donde se abre una vista increíble a las cascadas y a los profundos valles verdes que caen hasta la costa oeste. Si no te ves para rutas largas, incluso el simple trayecto en coche por el parque es toda una experiencia, porque la carretera serpentea por una selva preciosa con muchas paradas.
💡 Consejo: las rutas del parque se caminan mejor en los meses más secos, de abril a octubre. Tras las lluvias fuertes los senderos se convierten en un barrizal intransitable.
4. Empápate del ambiente de Port Louis
La capital, Port Louis, es bulliciosa, ruidosa y sofocante, pero merece sin duda una visita. Para recorrerla te bastará con media jornada. El corazón de la ciudad es el histórico Central Market (abierto de lunes a sábado), donde se mezclan los aromas de las especias, la verdura fresca y la comida callejera local.
No te pierdas tampoco la visita a Aapravasi Ghat, monumento de la UNESCO donde en el siglo XIX desembarcaron los primeros trabajadores indios. Fue precisamente esa migración la que dio forma al Mauricio actual, donde los indios suponen unos dos tercios de la población. La cara más moderna de la ciudad la muestra el paseo de Caudan Waterfront, con su famoso callejón lleno de paraguas colgantes.
Lo mejor es aparcar el coche en los parkings de pago junto al centro comercial Caudan Waterfront. Desde ahí se recorre todo el centro a pie sin problema. Lleva algo de efectivo suelto para comprar en el mercado y no tengas miedo de regatear el precio de los recuerdos. Además de comida, encontrarás aquí artesanía fantástica y bolsos de mimbre que los locales tejen a mano con hojas de palmera.
💡 Consejo: no vayas a Port Louis por la mañana entre las siete y las nueve, ni por la tarde entre las cuatro y las seis. Los atascos alrededor de la ciudad en esas horas son una auténtica locura.
5. Los nenúfares gigantes de Pamplemousses

El jardín botánico Sir Seewoosagur Ramgoolam, conocido simplemente como Pamplemousses, es el jardín botánico más antiguo del hemisferio sur, fundado allá por 1770. Es un precioso oasis de calma lleno de palmeras exóticas y especias.
El gran reclamo, sin embargo, son los nenúfares gigantes Victoria amazonica, cuyas hojas alcanzan hasta tres metros de diámetro y aguantan incluso a un niño pequeño. La entrada cuesta unas razonables 300 rupias (unos 5,5 euros) y el jardín es una estupenda escapada a la sombra durante los calurosos días de verano.
Además de los nenúfares verás árboles de nuez moscada, canelos o una increíble colección de más de ochenta especies de palmeras procedentes de todo el mundo. Ten cuidado con los perros sueltos y no olvides el repelente, porque la vegetación y la humedad junto a los estanques crean el ambiente ideal para los mosquitos.
💡 Consejo: justo en la entrada se te ofrecerán guías locales. Por unas 100-200 rupias sus servicios merecen mucho la pena, porque sin ellos te perderás un montón de plantas interesantes y no escucharás las fascinantes historias sobre sus usos.
6. El lago sagrado de Grand Bassin (Ganga Talao)

En lo alto de las montañas, rodeado por un cráter, está el lago de Grand Bassin, el lugar hinduista más sagrado de la isla. Según la leyenda, está conectado con el sagrado río Ganges de la India. Ya desde lejos te dan la bienvenida dos gigantescas estatuas de 33 metros de los dioses Shiva y Durga.
La entrada a todo el complejo es gratuita. Puedes pasear alrededor del lago, observar a los fieles ofrendar flores y fruta, y admirar los templos de colores. A finales de febrero y principios de marzo se celebra aquí el festival Maha Shivaratri, cuando peregrina a pie hasta medio millón de personas de toda la isla.
Como el lago está en lo alto de las montañas, suele hacer más fresco y a veces el complejo se envuelve en una densa niebla, lo que le da un ambiente aún más mágico y algo fantasmal. Recomiendo reservar al menos una hora y media para la visita, para tener tiempo de recorrer también los santuarios más pequeños del bosque alrededor del lago, donde te toparás con incontables estatuillas de colores de dioses indios.
💡 Consejo: vístete con respeto (hombros y rodillas cubiertos). Y ten muchísimo cuidado con los monos locales, que son descaradísimos y te robarán de la mano cualquier cosa que recuerde a comida.
7. Travesía a Île aux Cerfs

Esta pequeña isla frente a la costa este suele presentarse como el paraíso absoluto en la tierra. Lo cierto es que tiene algunas de las playas más bonitas, pero también suele estar muy llena de turistas durante el día. Se llega o bien en una lancha-taxi rápida desde el pueblo de Trou d’Eau Douce (unas 400-800 rupias ida y vuelta), o bien en una excursión de día en catamarán.
Las excursiones en catamarán empiezan en unos 70 dólares e incluyen una comida tipo barbacoa a bordo y, a menudo, una parada en la cercana cascada de Grand River South East. La isla es estupenda para bañarse, pero cuenta con un ambiente más comercial.
En Île aux Cerfs encontrarás muchos puestos con comida cara y una enorme oferta de deportes acuáticos, desde el banana hasta el parasailing. Un poco más al interior de la isla se esconde incluso un gigantesco campo de golf de 18 hoyos diseñado por el famoso Bernhard Langer.
💡 Consejo: si quieres tranquilidad en Île aux Cerfs, no te quedes en la playa principal junto al embarcadero. Camina unos 15 minutos a lo largo de la costa y encontrarás tramos vacíos solo para ti.
8. La cascada submarina (la ilusión desde el aire)

Las fotos de la llamada cascada submarina frente a la costa de Le Morne dieron la vuelta al mundo y son probablemente la imagen más conocida de Mauricio. En realidad no es una cascada de verdad, sino una perfecta ilusión óptica creada por la arena y el sedimento que las corrientes oceánicas arrastran desde la plataforma poco profunda hacia las profundidades.
Desde la playa o desde el barco no verás esta anomalía en absoluto. La única manera de contemplar la cascada submarina en todo su esplendor es desde el aire. Un vuelo de quince minutos en helicóptero te saldrá por unos 190 euros; los vuelos en hidroavión empiezan en 250 dólares.
Si finalmente te decides por el vuelo, recomiendo reservarlo justo al principio de las vacaciones. El tiempo en Mauricio cambia rápido y, en caso de viento fuerte, los vuelos se cancelan. Si haces la reserva con suficiente antelación, podrás cambiar la fecha a otro día sin agobios.
💡 Consejo: si no quieres gastarte cientos de euros en helicóptero, una vista parcial (aunque no tan perfecta) de esta ilusión también se ve gratis desde el mirador de la cima durante la subida a la montaña Le Morne.
9. Tortugas y snorkel en Trou aux Biches

La playa de Trou aux Biches, en el noroeste de la isla, suele considerarse una de las mejores de todas. Tiene una arena increíblemente fina, una entrada al agua muy progresiva y es absolutamente ideal para familias con niños pequeños, porque la laguna es poco profunda y sin olas.
El gran atractivo aquí, sin embargo, es el snorkel directamente desde la orilla. La distancia al arrecife es corta y a unos dos metros de profundidad es habitual toparse con enormes tortugas marinas que vienen aquí a alimentarse. Los locales ofrecen a menudo excursiones en barca, pero hasta las tortugas se puede llegar nadando tranquilamente por tu cuenta.
Justo en la playa funcionan buenos servicios, con baños, duchas e incluso varios puestos ambulantes donde, después de nadar con las tortugas, puedes comprar piña fresca espolvoreada con chili o fideos calientes. Evita los fines de semana, cuando llegan las familias locales y montan en la arena picnics enormes, así que aquello se llena hasta los topes.
💡 Consejo: nada hacia las tortugas preferiblemente por la mañana, entre las nueve y las once, cuando hay mejor visibilidad y menos arena removida del fondo.
10. Blue Bay Marine Park y sus corales

Si el snorkel es tu prioridad número uno, tienes que ir al sureste, al parque marino de Blue Bay. Es una zona protegida con más de cincuenta especies de coral, incluido un enorme coral cerebro que tiene más de mil años.
El agua tiene aquí una visibilidad increíble y la mejor manera de aprovecharla es alquilando en el pueblo del mismo nombre una barca con fondo de cristal (glass bottom boat): por 350-500 rupias te llevan hasta los mejores arrecifes y te dejan una hora haciendo snorkel entre cientos de peces de colores.
Los conservacionistas locales intentan recuperar los corales dañados, así que verás también viveros especiales donde cultivan nuevas colonias. Precisamente por la protección del medio, está terminantemente prohibido llevarse cualquier trozo de coral muerto o de concha; los aduaneros del aeropuerto lo controlan con mucha severidad y se exponen multas enormes.
💡 Consejo: no olvides meter en la maleta unos escarpines con suela firme. En todo el océano Índico hay riesgo de pisar un erizo de mar o, peor aún, un pez piedra (stonefish), extremadamente venenoso, que se camufla a la perfección entre las rocas.
11. Atardeceres en la playa de Flic en Flac

En la costa oeste se extiende la playa de Flic en Flac, de varios kilómetros, muy popular los fines de semana también entre los locales. La arena blanca está sombreada por las casuarinas, bajo las que a los nativos les gusta acampar y organizar picnics familiares.
El agua es tranquila y está protegida por el arrecife de coral, pero el mayor reclamo son los atardeceres. La costa oeste ofrece los ocasos más espectaculares de la isla. Además, por el paseo encontrarás un montón de puestos y food trucks con comida local.
El paseo junto a la playa vive hasta bien entrada la noche. En cuanto se pone el sol, se encienden decenas de lucecitas en los puestos de roti y fideos fritos. Si te gusta correr, este es uno de los mejores sitios para el jogging matutino de la isla, porque la sombra de los árboles dura mucho tras la salida del sol y los kilómetros de arena firme invitan al deporte.
💡 Consejo: ten cuidado al nadar lejos de la orilla. En el arrecife de coral de Flic en Flac hay aberturas por las que el agua vuelve al océano y pueden formarse corrientes molestas.
12. El sur salvaje de Gris Gris y Le Souffleur

Mientras que la mayor parte de la isla está rodeada de un arrecife de coral protector, el extremo sur, junto a los acantilados de Gris Gris, está completamente abierto al océano. El paisaje recuerda más a la escarpada costa de Irlanda o de la Bretaña, con olas enormes rompiendo contra las negras rocas volcánicas.
Un poco más al este encontrarás Le Souffleur, un géiser creado por el agua de mar que sale a presión por las cavidades de la roca. Bañarse en toda esta zona está totalmente descartado y es peligroso para la vida, pero para hacer fotos y empaparse de la fuerza bruta de la naturaleza es un lugar fantástico.
En los acantilados de Gris Gris no hay ninguna barrera de coral protectora, lo que significa que toda la fuerza del océano golpea directamente en tierra. Recorre el sendero marcado a lo largo del precipicio hasta el mirador de La Roche qui Pleure, que en español significa «la roca que llora». Y es que el agua que se estrella contra las piedras crea aquí una lluvia constante, así que no olvides llevar una funda impermeable para la cámara.
💡 Consejo: ve al sur salvaje cuando en el resto de la isla haga viento o esté nublado. El tiempo dramático le sienta increíblemente bien a estos acantilados y el ambiente es aún más impactante.
13. Avistamiento de ballenas (todo el año)

Mauricio es uno de los pocos destinos del mundo donde puedes observar cachalotes (sperm whales) prácticamente todo el año. Estas majestuosas ballenas se quedan en las aguas profundas cerca de la costa oeste, sobre todo en torno a las bahías de Tamarin y Black River.
De julio a octubre/noviembre se les suman además las ballenas jorobadas migratorias, que vienen aquí a criar a sus ballenatos. Las excursiones en barco para ver ballenas cuestan unos 60-120 euros. Pero recuerda que nadar con ballenas está estrictamente prohibido en Mauricio por motivos de protección animal.
Las excursiones de ballenas suelen durar unas tres horas y los barcos salen directamente del muelle al océano. A diferencia de los delfines, aquí los operadores tratan a los animales con mucho más respeto y mantienen una distancia segura, para que tengas tiempo de sobra de contemplar el impresionante chorro de agua de sus espiráculos.
💡 Consejo: las ballenas suelen moverse lejos de la costa, en mar abierto, donde puede moverse bastante. Si te mareas, toma una pastilla antes de subir al barco.
14. Nadar con delfines en la bahía de Tamarin

Mientras que con ballenas no puedes nadar, con los delfines salvajes sí está permitido en la bahía de Tamarin. Por la mañana se acercan aquí bancos de delfines de hocico largo y mulares para descansar tras la caza nocturna. Suena idílico, pero tengo que avisarte con sinceridad.
Por desgracia, aquí se forman a menudo decenas de barcas que persiguen y estresan a los animales. Si quieres vivir la experiencia de forma ética, elige solo operadores con embarcaciones pequeñas, respeta las normas (nunca tocar a los delfines) y sal lo más temprano posible por la mañana. La mayoría de las excursiones cuestan entre 50 y 80 euros.
Si no te ves nadando en mar abierto, hay instructores experimentados que se meten al agua contigo y te vigilan. Pero no esperes que los animales vengan solos a ti a hacerte mimos: son seres salvajes y a menudo solo pasan rápido bajo de ti hacia la profundidad.
💡 Consejo: las excursiones de delfines solo tienen sentido temprano por la mañana, idealmente entre las 7:00 y las 10:00. Más tarde los animales se marchan a mar abierto.
15. La ruta del té y Bois Chéri

Aunque la isla es conocida sobre todo por la caña de azúcar, en la meseta central encontrarás unas preciosas plantaciones de té de un verde intenso. La más famosa es la fábrica de Bois Chéri, que funciona desde 1892 y forma parte de la llamada Ruta del Té (Route du Thé).
Por menos de 9 euros puedes recorrer un pequeño museo, ver el proceso de elaboración del té y, para terminar, disfrutar de una cata con una vista preciosa a un lago de cráter. Su té negro con vainilla es un clásico local del que te enamorarás.
Durante toda la visita notarás en el aire un aroma denso y dulce a hojas secas y vainilla. Después de la cata, para sin falta en el restaurante local The Bois Cheri Restaurant, que prepara platos especiales infusionados con té. Puedes probar, por ejemplo, gambas al té verde o una fantástica panna cotta con sirope de té negro.
💡 Consejo: si quieres ver a las recolectoras de té trabajando en las plantaciones, tienes que llegar por la mañana. Por la tarde el té solo se procesa dentro de la fábrica.
16. Cata de ron local

La historia de Mauricio está muy ligada al cultivo de la caña de azúcar y, de ella, claro, se produce ron. A diferencia de los rones caribeños de melaza, aquí se elabora a menudo el llamado ron agrícola directamente del jugo recién prensado de la caña.
Entre las destilerías más bonitas están la Rhumerie de Chamarel, en el suroeste, o la histórica finca de Saint Aubin, en el sur. La visita con cata de varias muestras sale por unos 12-15 euros. Aquí los rones se maceran a menudo con vainilla, café o fruta exótica.
En cada buena destilería hay también una tienda donde puedes comprar botellas directamente del productor. Los envases son además preciosos y sirven como regalo perfecto para los amigos de vuelta a casa.
💡 Consejo: las catas suelen ser muy generosas. Si conduces, decide de antemano quién va a catar, porque la tolerancia de alcohol al volante es estricta aquí.
17. Dónde comer: comida callejera y el legendario Dholl Puri

Olvídate de los caros restaurantes de hotel: el verdadero corazón culinario de Mauricio late en la calle. Gracias a la fuerte influencia india, la isla es un paraíso absoluto para vegetarianos; los comedores con el cartel «pure veg» están en cada esquina y la comida callejera te sale más barata que un café en España.
El tesoro nacional es el Dholl Puri: una torta blanda rellena de guisante amarillo, acompañada de curry de judías y un chutney picante. Toda esta maravilla vegetariana cuesta en la calle 20-30 rupias (unos 40-60 céntimos de euro). Recomiendo probar también las crujientes tortitas de lentejas gateaux piments o la refrescante y dulce bebida alouda del mercado. Para los amantes del marisco, la especialidad local es el curry de pulpo, que encontrarás en cualquier restaurante de costa.
Toda la escena culinaria mezcla aquí influencias indias, africanas, francesas y chinas. Un gran fenómeno son los llamados «boulettes», unas albóndigas mauricianas tipo dim sum cocidas al vapor y servidas en un caldo intenso. Las encuentras en cada ciudad, pero las mejores se hacen, según dicen, en el barrio chino de Port Louis. La comida callejera es segura, la higiene está aquí a un nivel sorprendentemente bueno y no tienes por qué temer problemas intestinales.
💡 Consejo: para comer el mejor dholl puri de la isla hay que ir al local Dewa & Sons, en la ciudad de Rose Hill. A menudo hay largas colas de locales, que es la mejor garantía de calidad.
18. La iglesia del tejado rojo en Cap Malheureux

En el extremo norte de la isla está el pueblo de Cap Malheureux (en español «cabo de la desgracia», llamado así por los muchos barcos naufragados). Aquí se encuentra la icónica iglesia católica Notre-Dame Auxiliatrice de Cap Malheureux, cuyo tejado de un rojo intenso contrasta vivamente con el mar turquesa.
La parada es totalmente gratuita y te lleva solo un momento. Además, desde la playa detrás de la iglesia hay una vista fantástica a la isla de Coin de Mire, que se alza del océano como una enorme ballena de piedra.
La mayoría de los turistas solo llegan, fotografían la iglesia por fuera y siguen adelante, pero merece la pena echar también un vistazo dentro, donde encontrarás un altar tallado en una sola pieza de piedra maciza.
💡 Consejo: pásate por aquí un domingo por la mañana, cuando se celebra la misa. El canto y la energía de los fieles locales le dan al lugar un ambiente maravilloso.
19. Historia colonial en la casa Eureka

Si te interesa cómo vivía la rica nobleza criolla en el siglo XIX, dirígete a la ciudad interior de Moka. La casa Eureka, de 1830, es una de las casas de plantación mejor conservadas de la isla y presume de unas increíbles 109 puertas, que garantizaban una ventilación perfecta en el clima tropical.
La entrada cuesta 300 rupias y dentro te espera un precioso mobiliario de caoba y ébano que te hace imaginar cómo se vivía aquí. Un extra que pocos esperan: detrás de la casa se esconde un corto sendero hasta un río con cuatro pequeñas cascadas, donde puedes bañarte sin problema.
Recomiendo terminar la visita en el restaurante local, justo en la veranda de la casa, donde sirven uno de los mejores menús criollos de la isla, compuesto por varios tipos de aromático curry y verdura fresca.
💡 Consejo: Moka está en la meseta central, donde suele hacer más fresco y llover más que en la costa. Es una excursión estupenda para los días en que llueve o está nublado junto al mar.
20. Moverse por la isla: alquila un coche (¡y conduce por la izquierda!)

Mauricio mide 65 kilómetros de largo y 45 de ancho, así que puedes explorarlo desde una sola base. Si quieres conocer la isla de verdad, alquilar un coche es la mejor opción. Los precios rondan los 40 € al día. ¡Solo recuerda que aquí, como antigua colonia británica, se conduce por la izquierda!
La alternativa son los autobuses locales, que funcionan sorprendentemente bien, pasan a menudo y son increíblemente baratos (el billete cuesta 15-30 rupias). Los taxis de la calle no suelen tener taxímetro, así que acuerda siempre el precio de antemano.
La señalización es un poco confusa, sobre todo en las rotondas, que son legión. En las autopistas la velocidad máxima ronda los 110 kilómetros por hora, pero en las ciudades cuenta con 40. Las gasolineras suelen funcionar con personal, así que ni tienes que bajarte del coche: los empleados locales te repostan e incluso te limpian los cristales por una pequeña propina de unas cincuenta rupias.
💡 Consejo: si no quieres regatear con los taxistas en la calle, descárgate en el móvil la app local Yugo, que funciona con un principio parecido al de Uber o Cabify y te muestra directamente un precio justo. Recuerda también que por la isla corren muchos perros callejeros que, por desgracia, suelen saltar bajo las ruedas, así que conduce con cuidado.
21. Boda y descuentos para recién casados

Este es un enorme reclamo de Mauricio. A diferencia de las Maldivas, donde las bodas para extranjeros son solo simbólicas, la ceremonia en Mauricio, una vez tramitados los documentos, es legalmente válida también en España. Los precios de los paquetes empiezan en unos 1600 euros.
Pero aún más interesantes son los beneficios para quienes vienen aquí de luna de miel. Los resorts dan habitualmente a las novias descuentos enormes en el alojamiento, a menudo entre el 25 y el 100 % (en algunos sitios la novia se aloja totalmente gratis). Basta con llegar dentro de los seis a doce meses posteriores a la boda y presentar el certificado de matrimonio.
El proceso de la ceremonia es algo más complicado burocráticamente y exige enviar de antemano muchas copias de las partidas de nacimiento con apostilla, pero las agencias de bodas de los resorts suelen encargarse de ello por ti. La propia ceremonia se celebra normalmente al atardecer en la playa, bajo un arco decorado con flores locales y al son de las olas del mar. Y después vuelves a casa no solo descansado, sino también con un nuevo nombre y un anillo oficial.
💡 Consejo: si planeas boda, tienes que llegar a la isla al menos tres o cuatro días laborables antes de la ceremonia, para que dé tiempo a tramitar todos los papeles en las oficinas de Port Louis.
A dónde ir después de Mauricio
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Preguntas frecuentes
¿Cuándo es la mejor época para viajar a Mauricio?
Los meses de mayo, junio, septiembre y octubre ofrecen la mejor relación entre clima agradable y buenos precios. La humedad es más baja, las temperaturas se mantienen alrededor de unos agradables 25–28 °C y evitas el riesgo de ciclones. Si viajas en julio o agosto, alójate en el oeste para evitar los vientos fuertes.
¿Cuándo hay ciclones en Mauricio?
La temporada de ciclones transcurre durante el verano mauriciano, es decir, de noviembre a abril, siendo el mayor riesgo de enero a marzo. Las tormentas afectan la isla de manera tangencial varias veces al año, pero un impacto directo y fuerte se produce estadísticamente solo una vez cada cinco años.
¿Necesito visa para Mauricio y qué trámites hay que hacer?
Para estancias de hasta 90 días no necesitas visado. Sin embargo, es absolutamente imprescindible rellenar el formulario obligatorio All-in-One Travel Digital Form en safemauritius.govmu.org aproximadamente 48 a 72 horas antes de tu vuelo. Se generará un código QR. El formulario es completamente gratuito, ten cuidado con páginas fraudulentas que cobran tasas por ello.
¿Hay malaria u otros riesgos en Mauricio?
Ne, Mauricio es completamente seguro en cuanto a malaria y no necesitas ningún antipalúdico (los últimos casos se registraron en 1999). Sin embargo, aquí se presenta el dengue, que transmiten los mosquitos incluso durante el día, así que un repelente de calidad con DEET es imprescindible.
Mauricio, Maldivas o Zanzíbar: ¿cuál elegir?
Elige las Maldivas si buscas tranquilidad absoluta, romance y no te importa que no haya nada que hacer fuera del resort. Zanzíbar es la opción más económica, ofrece la autenticidad africana y la posibilidad de combinarla con un safari, pero tiene mareas muy pronunciadas y servicios más básicos. Mauricio es el término medio perfecto, ofrece lagunas preciosas, pero además montañas, cascadas, ciudades y la posibilidad de viajar de forma segura en coche de alquiler.
¿Se puede viajar barato por Mauricio?
¡Definitivamente sí! No tienes que alojarte en un resort de cinco estrellas. La isla cuenta con una fantástica red de casas de huéspedes y apartamentos totalmente equipados que puedes conseguir desde 60 a 90 euros por noche. Si usas los autobuses locales y comes street food local por unos pocos euros, reducirás tu presupuesto diario al mínimo.
¿Cómo es el cambio horario en Mauricio?
Esto es una enorme ventaja. Respecto a la hora de Europa Central, en Mauricio hay un desfase de solo +2 horas durante nuestro horario de verano y +3 horas en invierno. Esto significa que no tendrás apenas jet lag y podrás disfrutar de tus vacaciones desde el primer día.
