¿Conoces esa sensación de oír hablar tanto de un lugar que crees que ya lo conoces de memoria? Mallorca es exactamente ese tipo de destino, que vive —y a veces sufre— de su propia fama. Yo estuve aquí de pequeña con mi madre y mi hermano, pero sinceramente solo recuerdo castillos de arena y un helado gigantesco. 😅 Sin embargo, cuando miras esta mayor isla de las Baleares con ojos adultos y curiosos, descubres que es un fascinante microcontinente. Mallorca España lo ofrece absolutamente todo lo que puedes desear de unas vacaciones perfectas: satisface tanto a los ciclistas más exigentes como a los amantes del arte y la historia.
En este artículo encontrarás 25 consejos sobre qué ver y hacer en Mallorca para que disfrutes al máximo de la isla y evites las peores trampas turísticas. Recorreremos los majestuosos monumentos de Palma, nos adentraremos en las dramáticas montañas de la Serra de Tramuntana y no nos perderemos las calas más bonitas de aguas turquesas. También te cuento dónde alojarte de forma estratégica, cómo funciona el transporte local y en qué debes fijarte para no pagar multas por aparcar en zonas protegidas.

Resumen para los que no tienen tiempo de leer el artículo completo
- Capital Palma: La joya es la impresionante catedral gótica La Seu, para la que conviene comprar las entradas online con antelación, y un casco histórico lleno de bares de tapas.
- Montañas y pueblos: La Serra de Tramuntana (UNESCO) esconde tesoros como Valldemossa, la artística Deià y el pueblo de Sóller, al que llega el famoso tren histórico de madera.
- El dramático norte: El Cap de Formentor ofrece las vistas más espectaculares, pero en verano hay una estricta prohibición de acceso en coche y hay que utilizar el autobús lanzadera.
- Las mejores playas: En el sur y el este encontrarás la playa caribeña Es Trenc o las fotogénicas calas Mondragó y Llombards.
- Tasa turística: En todas las Islas Baleares se paga la llamada ecotasa, que varía según el tipo de alojamiento y se abona directamente allí.
- Cómo llegar: Desde Madrid o Barcelona hay vuelos directos con Vueling, Iberia o Ryanair; por la isla lo más práctico es alquilar un coche, aunque los autobuses funcionan muy bien para ir a la montaña.
Cuándo ir a Mallorca
Si estás pensando cuándo comprar los vuelos, la temporada ideal es la temporada media, es decir, mayo, junio y después septiembre y octubre. En estos meses el mar está ya —o todavía— deliciosamente templado (en septiembre el agua ronda los 26 °C), y te libras sin problema de las peores olas de calor y las multitudes más extremas. Mallorca es técnicamente un destino para todo el año, pero ten en cuenta que en los meses de invierno la mayoría de hoteles y restaurantes de la costa cierran. En cambio, el invierno es absolutamente perfecto para el ciclismo y el senderismo, ya que las temperaturas rondan los 15 grados.
Al planificar tu presupuesto, no olvides que el Govern Balear aplica un impuesto de turismo sostenible, la llamada ecotasa. La paga cada visitante mayor de 16 años directamente en el alojamiento. En temporada alta, de mayo a octubre, una noche en un hotel de cuatro estrellas te supone entre 3 y 4 euros extra por persona; en apartamentos normales son unos 2 euros. A partir del noveno día de estancia la tarifa se reduce a la mitad, lo que es un buen incentivo para quienes vengan de vacaciones más largas. Fuera de temporada estas tasas son mínimas.
Dónde alojarse en Mallorca
💡 Consejo de alojamiento y actividades: Para buscar alojamiento solemos usar Booking.com, donde suelen encontrarse las mejores condiciones de cancelación. Para entradas, excursiones y actividades vale la pena comparar en GetYourGuide.
La elección de la zona de alojamiento es absolutamente clave y depende principalmente de lo que quieras hacer en la isla. Si planeas explorar la historia, disfrutar de la gastronomía y moverte en transporte público, Palma de Mallorca es una base excelente. Para los amantes de la montaña, el ciclismo y las noches tranquilas, la costa noroeste alrededor de Sóller es lo ideal. Las familias con niños suelen optar por la bahía norte junto a la histórica Alcúdia, donde hay amplias playas de arena con entrada muy gradual al mar. Reserva siempre con suficiente antelación, porque las mejores opciones se agotan ya en primavera. Para buscar alojamiento, Booking.com es ideal: encontrarás desde villas de lujo hasta acogedores apartamentos.
En la capital, Palma, puedes alojarte por ejemplo en el magnífico Hotel Saratoga, que ofrece una piscina en la azotea con vistas impresionantes directamente sobre la catedral y está a poca distancia del casco histórico. Si buscas algo más íntimo en la zona de Tramuntana, el encantador Ecocirer Healthy Stay en Sóller cuenta con preciosas habitaciones de diseño y unos fantásticos desayunos vegetarianos con productos locales. En Alcúdia, en el norte de la isla, puedes probar el boutique Hotel Can Mostatxins, ubicado en un edificio histórico reformado con una atmósfera única.
25 consejos sobre qué ver y hacer en Mallorca, España
Mallorca es increíblemente diversa y hay tantos lugares interesantes que con una sola visita no te va a bastar. Vamos a repasar lo mejor que ofrece la isla, desde monumentos históricos imponentes hasta pueblos de montaña y calas escondidas que no deberías perderte.
1. La catedral La Seu en Palma
El gran emblema de Palma es la impresionante catedral La Seu, que se alza orgullosa justo sobre el paseo marítimo y da la bienvenida a todos los barcos que entran en el puerto. Esta obra maestra del gótico levantino tardó varios siglos en construirse y sus muros de piedra arenisca se tiñen de colores increíbles al atardecer. Merece totalmente la pena pagar la entrada para ver el interior, que resulta si cabe más impresionante que el exterior.
Una vez dentro, te dejará sin palabras uno de los rosetones más grandes del mundo, apodado el «Ojo del Gótico». Por las mañanas el sol lo atraviesa y proyecta en la pared de enfrente un juego de colores mágico. Además, a principios del siglo XX el famoso arquitecto catalán Antoni Gaudí intervino en el interior, y su huella es visible en el enorme candelabro sobre el altar.
💡 Consejo local: Compra las entradas con antelación en la web oficial para evitar las interminables colas. Si puedes, paga el suplemento para acceder a las terrazas del tejado (abiertas habitualmente de primavera a otoño), desde donde disfrutarás de vistas panorámicas de toda la ciudad.
2. Piérdete por las calles del casco antiguo de Palma
Justo detrás de la catedral comienza un laberinto de callejuelas medievales y árabes que el casco antiguo ha conservado hasta hoy. La mejor forma de explorarlo es sencillamente guardar el móvil y dejarse llevar por las callejuelas estrechas. Encontrarás patios sombreados de antiguos palacios, pequeñas tiendas de artesanía y acogedores cafés que invitan a parar un rato.
La arteria principal del barrio es el amplio paseo del Born, flanqueado por plátanos y boutiques de lujo. A su alrededor hay decenas de excelentes bares de tapas que no tienen nada que envidiar a los de la España peninsular. Por la noche el ambiente es contagioso y la animación es total.
💡 Consejo local: Para un rato en el mercado histórico Mercat de l’Olivar, donde encontrarás los productos locales más frescos, una enorme variedad de quesos, aceitunas y fruta de temporada. Es un lugar estupendo para comer algo auténtico y sin gastar mucho.
3. El castillo circular Castell de Bellver
A unos tres kilómetros del centro de Palma, sobre una colina arbolada, se alza el Castell de Bellver, un singular castillo gótico del siglo XIV. Lo que lo hace tan especial es su planta absolutamente única, de forma circular, con un precioso patio interior rodeado de arcadas de dos pisos. Construcciones así en Europa hay poquísimas.
Originalmente sirvió de residencia real, más tarde de prisión militar y hoy alberga un interesante museo de historia de la ciudad. La entrada cuesta alrededor de 4 euros y la recompensa es la mejor vista panorámica de toda Palma, la bahía y la Serra de Tramuntana al fondo.
💡 Consejo local: Los domingos la entrada al castillo es gratuita para todos. Se puede subir en coche, pero es mucho más agradable dar un paseo por el bosque de pinos directamente desde la ciudad.
4. La Sierra de Tramuntana (UNESCO)

La columna vertebral occidental de la isla la forma la monumental Serra de Tramuntana, una sierra caliza declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su singular paisaje cultural. Es una Mallorca completamente diferente a la de los catálogos de viajes. Las abruptas cimas caen directamente al mar, los bancales escalonados están poblados de olivos milenarios y el aire huele a romero y pinos.
Por toda la sierra serpentea la fantástica —aunque bastante exigente— carretera Ma-10, que es un paraíso absoluto tanto para conductores como para ciclistas. Recorrer estas curvas cerradas requiere algo de concentración, pero las vistas que se abren a cada curva son sencillamente impagables.
💡 Consejo local: Si alquilas coche, elige preferiblemente un modelo pequeño. Las carreteras de montaña son estrechas, cruzarse con autobuses en sentido contrario puede ser toda una aventura y con un coche compacto aparcarás mucho más fácilmente.
5. La romántica Valldemossa
Valldemossa es probablemente el pueblo de montaña más famoso de toda la isla, y con razón. Sus casas de piedra con contraventanas verde oscuro se aprietan en un valle rodeado de montañas, y cada calle está decorada con cientos de macetas. El lugar se hizo famoso sobre todo gracias al compositor polaco Frédéric Chopin y la escritora francesa George Sand, que pasaron aquí un célebre —aunque bastante tormentoso— invierno entre 1838 y 1839.
Puedes visitar el antiguo monasterio cartujo donde Chopin componía sus preludios, pero el mayor encanto está en simplemente pasear sin rumbo por sus callejuelas. El pueblo es increíblemente fotogénico, lleno de pequeñas galerías de arte y cafeterías donde tomarte un café tranquilamente por la tarde.
💡 Consejo local: Valldemossa suele estar llena de turistas de crucero durante el día. Ve muy por la mañana temprano o, al contrario, a última hora de la tarde, cuando las multitudes desaparecen y el pueblo recupera su atmósfera mágica.
6. El enclave artístico de Deià
Unos pocos kilómetros más adelante por la carretera costera encontrarás Deià, un pueblo que se ha ganado la reputación de capital no oficial de los artistas y bohemios de Mallorca. El escritor inglés Robert Graves pasó aquí la mayor parte de su vida, y tras él empezaron a venir pintores, músicos y estrellas de Hollywood en busca de paz e inspiración.
Deià está encaramada en lo alto de una colina y sus casas ocres descienden en cascada hacia el mar. Desde el pueblo baja un sendero empinado pero precioso hasta la cala Deià, donde encontrarás una pequeña playa de guijarros y dos restaurantes rústicos que sirven comida excelente con los pies en el agua.
💡 Consejo local: Aparcar en Deià es una pesadilla absoluta porque los sitios son escasísimos. Lo ideal es dejar el coche en el aparcamiento a las afueras del pueblo o llegar en el autobús local desde Palma, que funciona con mucha fiabilidad.
7. El histórico tren de madera a Sóller
El trayecto de Palma al pueblo de Sóller es uno de los mejores planes que puedes hacer en toda Mallorca. Desde 1912 circula aquí un tren histórico de madera que atraviesa lentamente el paisaje de montaña. En menos de una hora pasas por 13 túneles, cruzas varios viaductos y te deleitas con vistas de olivares y almendros.
El interior del tren, con sus bancos de madera y detalles en latón, te transporta al instante cien años atrás. El billete de ida y vuelta cuesta alrededor de 25 euros y merece cada céntimo. Es una experiencia que disfrutarán no solo los niños, sino también los adultos más románticos.
💡 Consejo local: En temporada alta los billetes se agotan rápido, así que llega a la estación de Palma al menos media hora antes de la salida. Según dicen, las mejores vistas se disfrutan desde el lado izquierdo del vagón en dirección a Sóller.
8. El pueblo de Sóller y sus cítricos

El propio Sóller, situado en un fértil valle rodeado por las cimas más altas de la Tramuntana, es absolutamente encantador. A la ciudad se le llama el «Valle de los Naranjos», porque gracias a su microclima único los cítricos se dan aquí de maravilla. Fueron la principal fuente de riqueza del pueblo en el siglo XIX, lo que dejó huella en la hermosa arquitectura modernista de sus palacios.
El corazón de la ciudad es la animada Plaça de la Constitució, sobre la que se alza la majestuosa iglesia de Sant Bartomeu. Sentarse en una de las terrazas, pedir un zumo de naranja recién exprimido y observar el trasiego de la plaza es, sencillamente, la definición del relax mallorquín.
💡 Consejo local: No te pierdas la visita al Jardí Botànic de Sóller, especializado en la conservación de plantas baleáricas en peligro. Es un oasis de paz a escasos pasos del centro.
9. El tranvía histórico hasta Port de Sóller
Desde Sóller no tienes que ir andando hasta el mar: basta con subirse al tranvía histórico que circula desde 1913. El recorrido de cinco kilómetros te lleva por jardines llenos de limoneros y naranjos, en algunos tramos pasa tan cerca de las casas que casi podrías tocar sus paredes, y al final te deja directamente en el paseo marítimo de Port de Sóller.
Port de Sóller es un precioso puerto en forma de herradura protegido por dos faros. A lo largo de la bahía discurre un amplio paseo lleno de restaurantes y también hay una agradable playa de arena donde darse un chapuzón después de un día intenso en la montaña.
💡 Consejo local: El billete del tranvía se paga directamente al revisor en el vagón (cuesta unos 8 euros por trayecto). El billete combinado del tren desde Palma más el tranvía sale bastante más económico que comprar los tramos por separado.
10. Fornalutx: uno de los pueblos más bonitos de España
Justo sobre Sóller se encuentra Fornalutx, que aparece regularmente en los primeros puestos de las listas de los pueblos más bonitos de toda España. Y no es para menos. Sus casas doradas de piedra con tejados rojizos se integran a la perfección con las montañas y los bancales llenos de naranjos.
Es un lugar donde merece la pena simplemente deambular por sus callejuelas, admirar las tradicionales tejas pintadas en los tejados y disfrutar de una tranquilidad absoluta. Desde el pueblo parten varios senderos de senderismo hacia las colinas cercanas, con unas vistas espléndidas del valle de Sóller.
💡 Consejo local: Prueba a hacer una ruta circular a pie desde Sóller pasando por el pueblo de Biniaraix hasta Fornalutx. Se tarda unas dos horas de marcha tranquila por una naturaleza increíble, y es mucho mejor que estresarse buscando aparcamiento.
11. La salvaje carretera hasta Sa Calobra
Si te gusta conducir y no tienes vértigo, la bajada hasta la cala de Sa Calobra será una de las experiencias de tu vida. Esta carretera de doce kilómetros fue diseñada por el ingeniero italiano Antonio Parietti en los años 30 con la intención de alterar lo mínimo posible la naturaleza. El resultado es una obra de ingeniería increíble, llena de curvas cerradísimas que descienden 800 metros de desnivel hasta el mar.
El punto más famoso del recorrido es la parada del Nus de Sa Corbata (el «Nudo de la Corbata»), donde la carretera pasa por debajo de sí misma en un bucle de 270 grados. Es uno de los lugares más fotografiados de Mallorca y, aunque conducirlo requiere nervios de acero, las panorámicas son espectaculares.
💡 Consejo local: Sal muy temprano por la mañana o ya al atardecer. A lo largo del día circulan decenas de grandes autocares turísticos por la carretera y en las curvas más cerradas los adelantamientos se complican seriamente, generándose largas colas.
12. El dramático barranco Torrent de Pareis
Al final de la loca carretera de Sa Calobra te espera la recompensa: uno de los paisajes naturales más impresionantes de toda la isla. Tras un breve paseo por túneles excavados en la roca llegas a una pequeña playa de cantos rodados en la desembocadura del gigantesco cañón kárstico del Torrent de Pareis.
Las paredes de roca se elevan más de 200 metros y forman un anfiteatro natural impresionante. Si tienes buena forma física y calzado adecuado, puedes aventurarte a hacer senderismo hacia el interior del barranco. El terreno es bastante técnico, lleno de grandes rocas, así que no sobreestimes tus fuerzas.
💡 Consejo local: Gracias a las altas paredes, la acústica del barranco es excelente y en verano a veces se organizan aquí conciertos de música a capella verdaderamente especiales. El agua en la playa suele estar bastante fría incluso en agosto por la profundidad, así que es un lugar genial para refrescarse.
13. El faro en los acantilados del Cap de Formentor

El extremo norte de la isla, la península de Formentor, ofrece las vistas más dramáticas de todo el archipiélago balear. Una carretera estrecha serpentea por los acantilados a gran altura sobre el mar, pasa junto a varios miradores espectaculares (no te saltes el Mirador es Colomer) y termina en un solitario faro del siglo XIX donde tienes la sensación de estar en el fin del mundo.
⚠️ ¡Atención a las restricciones de tráfico! Debido a la enorme saturación del tráfico y a la protección del frágil ecosistema, la carretera al faro está completamente cerrada a vehículos privados del 1 de junio al 30 de septiembre entre las 10:00 y las 22:00. En ese horario solo podrás llegar al cabo en el autobús lanzadera especial (línea 334), que sale desde Alcúdia o Port de Pollença. Ignorar esta restricción implica una multa automática del sistema de cámaras.
💡 Consejo local: Si quieres vivir Formentor en coche y sin aglomeraciones, madruga y ve a ver el amanecer. Es una experiencia verdaderamente mágica, te saltarás las restricciones horarias y el paisaje bañado por la luz del alba es sencillamente inolvidable.
14. La histórica Alcúdia y sus murallas medievales
En el noreste de la isla se encuentra Alcúdia, una ciudad medieval magníficamente conservada y totalmente restaurada. El centro histórico está rodeado por imponentes murallas de piedra del siglo XIV por las que en gran parte se puede caminar y contemplar la ciudad desde arriba.
Dentro de las murallas encontrarás una red de callejuelas pintorescas con palacios renacentistas, pequeñas tiendas y excelentes restaurantes. Justo a las afueras de la ciudad se encuentran además las ruinas de la antigua ciudad romana de Pollentia, que demuestran que esta zona estuvo habitada hace más de dos mil años.
💡 Consejo local: Todos los martes y domingos por la mañana se celebran en Alcúdia unos enormes mercados tradicionales. La ciudad se llena de puestos con productos locales, ropa y artesanía. Es una oportunidad ideal para comprar souvenirs, aunque prepárate para el gentío.
15. Pollença y los 365 escalones del Calvario
Muy cerca de Alcúdia, hacia el interior, se encuentra la localidad de Pollença, que ha conservado una atmósfera muy auténtica y tranquila. Su mayor atractivo y desafío a la vez es el monte del Calvario (El Calvari), a cuya cima llevan exactamente 365 escalones de piedra —uno por cada día del año.
El ascenso, flanqueado por viejos cipreses, requiere cierto esfuerzo cuando aprieta el calor, pero las vistas desde la pequeña capilla de la cima hacia la ciudad entera y la costa norte compensan de sobra el esfuerzo. Abajo, en la Plaça Major, puedes tomarte un buen café y observar la vida local como premio.
💡 Consejo local: Un poco más allá de Pollença se encuentra el antiguo puente romano (Pont Romà), que sigue en uso y es un lugar precioso y tranquilo para una parada rápida y una foto.
16. El mundo subterráneo de las Coves del Drach
Mallorca está literalmente perforada de cuevas, pero las Coves del Drach (Cuevas del Dragón), cerca de Porto Cristo en la costa este, son absolutamente únicas. Este enorme complejo subterráneo esconde una espectacular formación de estalactitas y estalagmitas iluminadas de forma muy cuidada y efectiva.
El gran reclamo es, sin embargo, uno de los lagos subterráneos más grandes del mundo, el lago Martel. La visita culmina en una enorme sala donde te sientas en la oscuridad y, sobre el lago, se acercan barquitas iluminadas con músicos que interpretan un concierto en directo de música clásica. Es bastante turístico, pero visualmente muy impactante.
💡 Consejo local: La entrada cuesta unos 17 euros y reservar una hora concreta online es absolutamente imprescindible, ya que el aforo es limitado y las entradas en taquilla suelen agotarse.
17. El castillo medieval de Capdepera
En el extremo este de la isla, sobre la localidad de Capdepera, se eleva una imponente fortaleza medieval del siglo XIV. Fue construida para proteger a los habitantes de los continuos ataques de piratas y todavía hoy conservan sus robustas murallas con torres defensivas.
El recinto del castillo es sorprendentemente extenso y ofrece unas vistas fantásticas de la costa este. En un día despejado puedes divisar al otro lado del mar la vecina isla de Menorca. Especialmente en primavera, cuando las flores silvestres rodean el castillo, es un lugar enormemente romántico.
💡 Consejo local: La subida al castillo discurre por empinadas callejuelas desde el centro del pueblo. No intentes subir en coche hasta arriba: las calles son increíblemente estrechas y el aparcamiento junto al castillo es prácticamente imposible. Deja el coche abajo en el aparcamiento principal.
18. La playa caribeña de Es Trenc
Si buscas una larga franja de arena blanca y deslumbrante con agua turquesa, dirígete al sur de la isla a la playa de Es Trenc. Es probablemente la playa natural más famosa de Mallorca y se habla de ella como el Caribe europeo. Mide tres kilómetros de largo y en su entorno inmediato no hay grandes complejos hoteleros.
La playa está bordeada por una zona protegida de dunas y pinares, detrás de los cuales se encuentran las tradicionales salinas donde todavía hoy se obtiene la famosa sal marina mallorquina. El agua es increíblemente poco profunda y cristalina, lo que la hace ideal para familias con niños.
💡 Consejo local: El aparcamiento junto a Es Trenc es de pago (unos 7 euros al día) y en temporada se llena rápido. El acceso discurre por una estrecha carretera entre las salinas, así que por las tardes, cuando la gente se marcha, se forman atascos bastante desagradables.
19. La dramática cala Caló des Moro
Caló des Moro es visualmente una de las calas más impresionantes que verás en tu vida. Esta ensenada profundamente encajada entre altos acantilados ofrece un agua tan azul que parece retocada con Photoshop. Desgraciadamente, su fotogenia se ha vuelto en su contra y en los últimos años está extremadamente masificada.
⚠️ Aviso importante: No hay socorristas, aseos ni chiringuitos y la propia playa de arena es muy pequeña. Si quieres ir, debes llegar muy temprano por la mañana (idealmente antes de las ocho) y evitar los fines de semana a toda costa. Durante el día la gente se amontona literalmente en las rocas y a menudo hay que hacer una larga cola para poder bajar.
💡 Consejo local: El coche hay que dejarlo en el aparcamiento gratuito del pueblo de Cala Llombards y caminar unos 20 minutos. Comprueba bien la ruta en el GPS, porque las calles del entorno están estrictamente cerradas a no residentes y la policía multa sin contemplaciones.
20. El parque natural y la cala Mondragó
Si las multitudes de Caló des Moro te echan para atrás, una alternativa excelente y mucho más tranquila es la Cala Mondragó, en el sureste. Está en pleno parque natural protegido, así que no encontrarás aquí grandes urbanizaciones, solo una preciosa ensenada rodeada de densos pinares que proporcionan una sombra natural muy agradecida.
La cala tiene una arena finísima y la entrada al agua es muy gradual. Además, desde aquí sale un bonito sendero costero tallado en la roca que en cinco minutos te lleva a la playa vecina de S’Amarador, algo más grande y igual de hermosa.
💡 Consejo local: En el parque natural de Mondragó hay varios itinerarios de senderismo cortos (de 1 a 3 kilómetros). Recórrelos al atardecer, cuando el sol ya no aprieta tanto, y disfruta del olor a pinos y las vistas desde los acantilados.
21. La fotogénica Cala Llombards
Muy cerca del Caló des Moro se encuentra otra joya de la costa sureste: la Cala Llombards. Es una cala estrecha y clásica profundamente encajada en los acantilados de caliza. El agua aquí es absolutamente tranquila, protegida del viento, y de una limpieza extraordinaria, lo que la convierte en el lugar perfecto para hacer snorkel a lo largo de las paredes rocosas.
En uno de los lados del acantilado encontrarás los pintorescos varaderos de madera para las barcas de los pescadores, que le dan al lugar un aire auténtico y forman un telón de fondo perfecto para las fotos. En la playa hay además, en temporada, un pequeño chiringuito donde hacen unos cócteles muy buenos.
💡 Consejo local: El aparcamiento está justo junto a la playa y es gratuito, pero el aforo es limitado. Explora el lado derecho del acantilado, donde unos escalones tallados en la roca llevan a pequeñas plataformas de hormigón desde las que se puede saltar al agua y donde hay bastante más tranquilidad.
22. La romántica cala Pi
En la costa sur, rodeada de escarpados acantilados cubiertos de pinos, se esconde la Cala Pi. Esta playa es conocida sobre todo por la icónica vista desde lo alto del acantilado, donde hay una pequeña plataforma mirador desde la que sacarás las mejores fotos de ese fiordo turquesa.
Para bajar a la playa hay que descender una escalinata de piedra bastante pronunciada (unos 150 peldaños), algo que conviene tener en cuenta si vas con niños pequeños o mucho equipaje. La ensenada es bastante estrecha y está muy encajada en la roca, por lo que está perfectamente protegida del oleaje.
💡 Consejo local: Cerca de la cala encontrarás la histórica torre defensiva Torre de Cala Pi, a la que llega un corto paseo. Desde allí hay unas vistas preciosas al mar abierto y al cercano islote de Cabrera.
23. Molinos de viento y almendros en el interior
Mientras la mayoría de los turistas se dirige automáticamente a la costa, el llano interior de Mallorca (el Pla) tiene su propio encanto, muy tranquilo y particular. La imagen típica de esta zona son los molinos históricos de vela que antiguamente servían para bombear agua para el riego. Verás muchos de ellos ya de camino desde el aeropuerto.
Si visitas la isla a finales de enero o en febrero, serás testigo de un espectáculo natural extraordinario: toda Mallorca florece con millones de almendros. Los árboles en flor cubren la isla con un manto blanco y rosa pálido y el paisaje entero huele de manera increíble.
💡 Consejo local: Date una vuelta por Sineu, pueblo agrícola justo en el centro de la isla. Cada miércoles se celebra aquí el mercado más antiguo y tradicional de Mallorca, que funciona desde la Edad Media y tiene una atmósfera casi aldeana inigualable.
24. El turismo masivo en la Playa de Palma
Cuando se habla del turismo de masas en Mallorca, a la mayoría le vienen a la mente los interminables complejos al este de Palma, concretamente la zona de la Playa de Palma y S’Arenal. Esta zona es famosa sobre todo como feudo del turismo de sol y fiesta, con una animación muy particular. No es el lugar donde buscar cultura auténtica o tranquilidad, pero conviene saber cómo funciona este fenómeno.
A lo largo de la larga playa de arena discurre un animado paseo dividido en quince sectores llamados «Balnearios». El más famoso es el Balneario 6 (conocido como Ballermann 6), donde se concentran las mayores terrazas de cerveza y los clubes que pinchan los grandes éxitos del verano. Es un mundo singular lleno de neones y cubos de sangría.
💡 Consejo local: Si la escena de fiesta no te interesa pero quieres pasear por una playa larga, alquila una bicicleta en Palma y recorre el fantástico carril bici que bordea el mar hasta aquí. Fuera del núcleo de la animación, la playa es en realidad muy bonita y está bien cuidada.
25. Prueba el Tumbet vegetariano y la dulce Ensaïmada
La gastronomía balear es muy terrenal y se asienta en lo que da la tierra seca y el sol local. Para los vegetarianos (y para todo amante de la verdura) es absolutamente obligatorio probar el tradicional Tumbet. Es la respuesta mallorquina al ratatouille francés: exquisitas capas de berenjena frita, patatas y pimientos rojos gratinadas con una rica y espesa salsa de tomate. Es contundente, sabroso y absolutamente delicioso.
Con el café no dejes de pedir una Ensaïmada. Este icónico bollo dulce en espiral, espolvoreado con azúcar glas, lo encontrarás en cualquier pastelería. Tradicionalmente se añade manteca de cerdo (saïm) a la masa, lo que le da su característica textura hojaldrada (así que los veganos estrictos deben tenerlo en cuenta), pero el sabor es perfecto. La isla también es conocida por su embutido sobrasada, que se unta en pan rústico y es uno de los souvenirs locales más típicos.
💡 Consejo local: La Ensaïmada la encontrarás en dos versiones básicas: lisa (sin relleno) o rellena (rellena), normalmente con crema de vainilla o cabello de ángel (calabaza caramelizada). La mejor es la rellena, recién salida del horno.
Adónde ir desde Mallorca
Si el ambiente español te ha conquistado y estás pensando en más viajes por la Península, echa un vistazo a nuestras otras guías. Una combinación fantástica con el relax isleño es la animada Barcelona, a la que desde Mallorca puedes llegar cómodamente en ferry en pocas horas. Para los amantes del arte y la historia recomiendo explorar Madrid. Si te atrae el sur de España, con su arquitectura árabe y el flamenco, lee nuestra amplia guía de Andalucía o adéntrate directamente en los consejos sobre qué ver en Sevilla y Granada. Y si quieres quedarte en las islas pero buscas más ambiente de fiesta, lee sobre la animada Ibiza.
Preguntas frecuentes
¿Cómo llegar del aeropuerto de Palma al centro?
Desde el aeropuerto internacional (PMI) sale la línea regular de autobús A1 hacia el centro de Palma. La parada está justo enfrente de la terminal de llegadas, los autobuses pasan cada 15 minutos aproximadamente y el billete cuesta 5 euros (se paga al conductor). El trayecto hasta la plaza principal Plaça d’Espanya dura unos 20 minutos.
¿Merece la pena alquilar un coche en Mallorca?
Si quieres explorar la sierra de Tramuntana y las calas escondidas del este de la isla, el coche es absolutamente imprescindible. Ya depende de ti si lo alquilas para toda la estancia o solo para algunos días de excursión. Aunque la red de autobuses públicos (TIB) es estupenda y moderna, no te llevará a las playas más bonitas y apartadas.
¿Es potable el agua del grifo en Mallorca?
El agua del grifo en Mallorca es teóricamente apta para el consumo y está controlada sanitariamente, pero debido al alto contenido de cal y cloro no sabe nada bien. Los locales no suelen beberla y compran agua embotellada para beber directamente. Sin embargo, para cocinar, lavarse los dientes y hacer café no hay ningún problema.
¿Hay mosquitos en Mallorca?
Desgraciadamente sí, sobre todo en los meses de verano y en zonas cercanas a aguas estancadas (por ejemplo, cerca del parque nacional de s’Albufera junto a Alcúdia). Lleva sin falta un buen repelente y en los enchufes del alojamiento viene bien un antimosquitos eléctrico para poder dormir tranquilo por la noche.
¿Cómo va el tema de los pagos en la isla, necesito efectivo?
Mallorca es un destino muy moderno y puedes pagar con tarjeta prácticamente en todas partes: restaurantes, supermercados y gasolineras. Incluso los billetes de los autobuses TIB se pagan con tarjeta. Pero lleva algo de efectivo (en euros) para los mercadillos rurales, las propinas en las cafeterías y la compra de souvenirs a pequeños vendedores.
¿Es Mallorca cara en comparación con el resto de España?
Mallorca está entre los destinos españoles más caros. Los precios en los restaurantes y cafeterías de Palma o Sóller son comparables a los de Praga o algo más altos. Ahorrarás considerablemente si evitas las principales rutas turísticas y comes donde comen los lugareños (busca el llamado menu del día, es decir, el menú del mediodía a precio reducido).
¿Es Mallorca un destino seguro?
En general, Mallorca es muy segura y la criminalidad es baja. El único problema real son los carteristas, que operan sobre todo en temporada alta en lugares abarrotados como la catedral de Palma, los mercados locales o los autobuses llenos. Basta con tener cuidado básico con los objetos de valor.
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