Si estás pensando en adentrarte en el sur de Francia y quieres vivir el auténtico sueño mediterráneo, tengo que advertirte algo desde el principio. Es un paraíso absoluto que te atrapa por completo, pero al mismo tiempo exige una planificación muy cuidadosa si no quieres pasarte la mitad de las vacaciones atrapado en atascos. El sol aquí golpea con una intensidad brutal, el aire huele a resina de pino y lavanda, mientras el sonido de fondo lo ponen las cigarras, que cantan sin parar y que son, sencillamente, inseparables de la Provenza.
El error más habitual al planificar un roadtrip por Francia es intentar verlo todo en una sola semana corta. Francia es un país enorme, y si intentas combinar los campos de lavanda con las playas del Atlántico en el oeste, solo conseguirás estrés al volante y el bolsillo vacío por los peajes. Por eso te traigo un circuito bien pensado y lógico en términos logísticos, que te llevará desde la glamurosa Costa Azul hasta los profundos cañones y los pintorescos pueblos del Luberon.
En este artículo encontrarás una guía completa para tu roadtrip por el sur de Francia, que te llevará con seguridad por los lugares más bonitos de la región. Te explicaré cómo dominar el complicado tráfico de la Riviera, cuándo ir exactamente a ver la lavanda en flor y dónde alojarte de forma estratégica para disfrutar del viaje con tranquilidad y sin multitudes innecesarias.

Resumen para los que no tienen tiempo de leer el artículo completo
- Distancia total del recorrido: Aproximadamente entre 600 y 800 kilómetros, dependiendo de cuántas excursiones a pueblos hagas por el camino.
- Mejor época para ir: Las condiciones ideales se dan en mayo, junio y septiembre, cuando evitas el calor extremo del verano y las carreteras más saturadas.
- Transporte en la Riviera: Cerca de Niza y Cannes, no uses el coche en absoluto: los trenes regionales TER son mucho más rápidos y te ahorran el infierno del aparcamiento.
- Lavanda en flor: Si vas principalmente por los campos morados, tienes que planificar el viaje para finales de junio o la primera quincena de julio.
- Zonas de bajas emisiones: Para entrar en ciudades como Marsella necesitas la pegatina ecológica Crit’Air, sin la cual te arriesgas a multas bastante elevadas.
- Reserva previa: Para visitar la cala Sugiton en el Parque Nacional de Calanques en verano, debes obtener con antelación una entrada gratuita con código QR.
- Consejo clave para gourmets: En Francia los almuerzos se sirven estrictamente entre las doce y las dos del mediodía, así que tenlo muy en cuenta o te quedarás sin comer.

Cuándo hacer este viaje
Elegir bien las fechas es absolutamente clave para el sur de Francia, porque un mal timing puede arruinarte las vacaciones de forma considerable. Los meses ideales son mayo, junio y septiembre, cuando las temperaturas son muy agradables y el mar ya está calentito. En esos meses disfrutarás de los monumentos con menos gente y el alojamiento te saldrá bastante más barato que en plena temporada alta.
Si puedes, evita julio y agosto, porque el sur de Francia en esa época sufre una avalancha de turistas y veraneantes locales. Las temperaturas pueden llegar tranquilamente a los 43 grados, las ciudades de piedra irradian calor incluso a medianoche y en las autopistas se forman atascos interminables. Los franceses tienen vacaciones nacionales en agosto, así que medio país se traslada masivamente a la costa. Durante los llamados «jours noirs» a caballo entre julio y agosto, las principales vías de acceso colapsan literalmente.
Un capítulo completamente aparte es el período de floración de la lavanda, por el que fotógrafos de todo el mundo se dan cita en la Provenza. Si ese es tu objetivo principal, tienes que salir en la última semana de junio o durante las dos primeras semanas de julio, cuando se alcanza el pico absoluto de floración en la popular meseta de Valensole. Si viajas en agosto, tu única oportunidad es el Sault, situado a mayor altitud, donde el color morado se mantiene algo más de tiempo.
Ten mucho cuidado con los distintos festivales de la lavanda, que pueden darte una sorpresa desagradable. El famoso evento de Valensole se celebra siempre el tercer domingo de julio, lo que suena tentador, pero a menudo es más una celebración de la cosecha. Puede pasarte que llegues a campos completamente segados: comprarás jabones y aceites esenciales, pero la foto soñada en medio del esplendor morado ya no la conseguirás.

Información práctica: coche, transporte y presupuesto
La red de autopistas en Francia es de primer nivel, pero prepárate para que la comodidad tenga su precio. No existen los vinilos de autopista al estilo de Austria o Suiza; en su lugar, funciona un sistema de peajes donde pagas por los tramos realmente recorridos. Como orientación, puedes calcular que los peajes te saldrán alrededor de 9,50 euros por cada 100 kilómetros, así que en trayectos largos la cifra se va acumulando.
Un aspecto fundamental para 2026 son las zonas de bajas emisiones (ZFE) más restrictivas, que afectan a las grandes ciudades y también a los vehículos extranjeros. En Marsella, por ejemplo, está prohibida la entrada de coches más antiguos de forma permanente, y te arriesgas a una multa de 68 euros si incumples la normativa. Así que antes de salir de España, pide por internet la pegatina ecológica Crit’Air, que cuesta algo más de cinco euros y te ahorrará muchos problemas.
En cuanto al presupuesto orientativo para dos personas, el sur de Francia no es precisamente un destino barato, aunque con una estrategia inteligente es perfectamente asequible. Una cena normal en un bistró cuesta entre 20 y 35 euros por persona, pero si quieres ahorrar, aprovecha el «menu du jour» al mediodía, que por entre 15 y 25 euros incluye un completo menú de tres platos. Un espresso en la barra te costará alrededor de dos euros, y la propina ya está incluida por ley en el precio, así que dejarla es completamente voluntario.

Itinerario día a día
Este itinerario está diseñado para combinar una costa espectacular con un interior mágico, con un ritmo pensado para descubrir de forma tranquila, no para devorar kilómetros sin ton ni son. Los primeros días los pasarás sin coche aprovechando los excelentes trenes, para después lanzarte a la libertad del roadtrip por las carreteras provenzales.

Día 1: Llegada a Niza y el encanto del casco antiguo
Tu aventura empieza de la mejor manera posible: volando directamente al aeropuerto de Niza, al que se pueden encontrar vuelos desde Madrid o Barcelona con Vueling, Iberia o easyJet a precios muy razonables si los reservas con tiempo. Desde el aeropuerto llegas al centro en cuestión de minutos en un moderno tranvía, así que puedes lanzarte de inmediato a explorar esta vibrante ciudad. Niza no es un simple resort de playa, sino una metrópolis con personalidad propia que te seduce al instante con su ambiente desenfadado.
El corazón de todo es la legendaria Promenade des Anglais, un bulevar de siete kilómetros que bordea la famosa bahía de los Ángeles, lleno de corredores y patinadores. Las playas son de guijarros, así que unos escarpines de agua te vendrán de perlas, pero a cambio tendrás un mar de una transparencia increíble. Por la tarde, piérdete en el Vieux Nice, el casco antiguo repleto de callejuelas donde las fachadas juegan con todos los tonos del ocre y la terracota.
💡 Consejo: Cuando el paseo te abra el apetito, dirígete al mercado Cours Saleya y cómprate una socca recién hecha. Esta torta de harina de garbanzo cocinada a leña y espolvoreada con pimienta gruesa es el street food vegetariano perfecto.
Para el atardecer, sube a la Colline du Château, donde ya no queda ningún castillo pero se abre la vista más icónica de toda la bahía. Si el calor no te invita a subir las escaleras infinitas, usa el ascensor gratuito excavado en la roca. Los amantes del arte no deberían perderse el Museo Nacional Marc Chagall, con su impresionante ciclo de pinturas bíblicas.

Día 2: En tren al lujo de Mónaco y a los limoneros de Mentón
El segundo día deja el coche bien aparcado y confía en los trenes regionales TER, que circulan por la costa con una puntualidad asombrosa. El trayecto de Niza a Mónaco dura apenas veinte minutos y cuesta alrededor de seis euros, lo que es mucho más barato y mucho menos estresante que intentar aparcar en ese diminuto principado. Mónaco te deslumbrará con su lujo concentrado, los superyates en el puerto y el famoso Casino de Monte-Carlo. Si tienes previsto moverte mucho en tren estos días, el abono regional Pass SudAzur es una opción muy rentable.
Tras visitar Mónaco, vuelve a coger el tren y continúa hasta Èze, un pueblo medieval increíble encaramado en lo alto de una roca escarpada sobre el mar. En la cima de esta aldea de piedra encontrarás el precioso Jardín Exótico (Jardin Exotique), repleto de cactus gigantes y suculentas. La combinación de plantas espinosas y el azul infinito del mar bajo tus pies es una experiencia visual absolutamente impresionante que no olvidarás fácilmente.
💡 Consejo: Desde la estación de Èze-sur-Mer puedes subir andando por el llamado Camino de Nietzsche. Te lo recomiendo solo si tienes buena forma física y no hace el calor sofocante del mediodía, porque el desnivel de 400 metros es bastante exigente.
Termina la tarde en Mentón, la ciudad justo antes de la frontera italiana, que presume de un microclima único y está considerada el lugar más cálido de toda la Riviera. Mentón es visualmente impactante, con sus fachadas en colores pastel que respiran pura Italia y forman un contraste precioso con las montañas de fondo. Tómate un café en el paseo marítimo y prueba las famosas tartaletas de limón, porque el cultivo de cítricos es lo que ha dado fama mundial a esta ciudad.
Día 3: El glamour de Cannes y Grasse, capital mundial del perfume

El tercer día vuelves a aprovechar los trenes, pero esta vez en dirección oeste hacia Cannes, sinónimo absoluto del festival de cine y el lujo sin límites. La arteria principal es el amplio bulevar de la Croisette, flanqueado de palmeras y grandes hoteles de lujo, del que emana una exclusividad palpable. No te pierdas el paseo por el barrio antiguo de Le Suquet, en lo alto del pueblo, desde donde se abre una vista preciosa sobre el puerto y las cercanas islas de Lerins.
Desde Cannes, desplázate a la vecina Antibes, que conserva un carácter histórico muy marcado gracias a sus imponentes murallas del siglo XVI. Fue precisamente en el Château Grimaldi donde en 1946 Pablo Picasso instaló su estudio. Hoy alberga su museo, lleno de obras alegres e inundadas de luz mediterránea que creó directamente bajo la influencia de este ambiente. El casco antiguo está lleno de callejuelas encantadoras donde encontrarás cafés acogedores y el excelente mercado Marché Provençal.
💡 Consejo: Para los amantes de los aromas, visitar la cercana ciudad de Grasse es una obligación absoluta: es la indiscutible capital mundial de la perfumería. Puedes visitar fábricas históricas como Fragonard o Molinard, donde te harán una visita guiada gratuita y te mostrarán los secretos de este preciso oficio.
Por la noche, regresa a Niza a cenar bien, porque a partir de mañana te adentra en el interior. Los restaurantes locales suelen animarse a partir de las ocho de la tarde, y los vegetarianos agradecerán la enorme variedad de pastas italianas, excelentes pizzas de queso o la tradicional verdura provenzal rellena, que está absolutamente deliciosa.

Día 4: Hacia la Provenza y los fiordos esmeraldas de las Calanques
Ha llegado el momento de recoger el coche de alquiler y poner rumbo al oeste hacia el Parque Nacional de Calanques, una franja de acantilados blancos de caliza que caen en picado al mar. Estas calas recuerdan a los fiordos noruegos, con la diferencia de que el agua tiene el color del curaçao azul y en los alrededores huele maravillosamente a pino. Tu base para este día será el pintoresco pueblo pesquero de Cassis, limpio, cuidado y lleno de cafés estupendos.
Desde Cassis puedes ir andando a las calas más famosas por una ruta que pasa por Port-Miou y Port-Pin hasta llegar a la joya llamada En-Vau. El camino de ida lleva aproximadamente una hora y cuarto de caminata bastante exigente sobre piedras, así que olvídate de las sandalias y ponte un calzado resistente. La recompensa es una vista impresionante de los acantilados que se elevan sobre una estrecha franja de playa de guijarros, donde el agua es heladamente refrescante incluso en el agosto más abrasador, porque el sol apenas llega allí.
💡 Consejo: Si planeas visitar la hermosa cala Sugiton en la temporada de verano 2026, debes obtener con antelación la reserva gratuita obligatoria con código QR. El sistema abre exactamente el 11 de junio y permite el acceso a un máximo de cinco personas por código, así que anótalo en el calendario.
Por la tarde, descansa en el puerto de Cassis viendo los pequeños barcos mecerse sobre las olas. Recuerda que en los meses de verano los aparcamientos junto a los accesos al parque suelen estar llenos antes de las nueve de la mañana, y a veces las autoridades cierran todo el macizo de un día para otro por riesgo de incendios forestales. Consulta la app oficial del parque antes de ir.

Día 5: El puerto vibrante de Marsella y las huellas de Cézanne en Aix
El quinto día lo dedicas a dos ciudades completamente distintas, empezando por Marsella, un enorme caldero mediterráneo lleno de energía, historia y culturas diversas. El corazón de la ciudad es el Viejo Puerto (Vieux-Port), donde cada mañana los pescadores venden la captura de la noche y desde donde puedes adentrarte en el barrio más antiguo, Le Panier. Hoy está lleno de arte urbano, pequeñas galerías y bistrós, aunque conserva su encanto auténtico y magnético, algo descascarillado pero irresistible.
No te pierdas la subida a la basílica de Notre-Dame de la Garde, que se alza en un promontorio calizo a 150 metros sobre el mar y ofrece una vista absolutamente espectacular, de 360 grados sobre el mar y la ciudad infinita bajo tus pies. Marsella es famosa por su gastronomía, y en alguna de sus acogedoras callejuelas puedes pedir sin remordimientos un buen falafel o una ensalada con queso de cabra a la plancha. El centro y los monumentos son completamente seguros; solo ten cuidado con los carteristas.
💡 Consejo: Si vas a Marsella en coche, ten mucho cuidado con la zona de bajas emisiones. Sin la pegatina Crit’Air válida te espera una multa de 68 euros, así que lo más inteligente es dejar el coche en un aparcamiento disuasorio en la periferia y entrar al centro cómodamente en metro.
Por la tarde, te trasladas a Aix-en-Provence, la encarnación de la elegancia burguesa: la ciudad de las mil fuentes y las fachadas ocres. La vida aquí gira en torno al amplio bulevar Cours Mirabeau, donde disfrutarás de un café en la terraza bajo los plátanos. Aix es la ciudad natal del pintor Paul Cézanne, y los amantes del arte no deberían perderse su Atelier des Lauves, que permanece exactamente tal y como el artista lo dejó, ni la finca familiar del Jas de Bouffan.

Día 6: Acantilados ocres, pueblos de piedra y lavanda en el Luberon
Hoy te espera exactamente la Provenza que conoces de las películas románticas, porque te adentras en el macizo del Luberon. Aquí encontrarás esos famosos pueblos encaramados en laderas empinadas que ganan sistemáticamente los concursos a los lugares más bonitos de Francia. Empieza por Gordes, donde nada más llegar verás una cascada de casas de piedra clara pegadas al acantilado, una imagen que te obligará a parar y sacar la cámara sin remedio.
A pocos kilómetros está Roussillon, un pueblo que parece trasladado directamente desde Colorado. Se asienta sobre un enorme yacimiento de ocre, así que todas las casas juegan con tonos que van del amarillo al rojo intenso. Paga la entrada al sendero del ocre (Le Sentier des Ocres) justo a las afueras del pueblo y pasea por las antiguas canteras, pero no te pongas zapatos blancos para esta excursión, porque el polvo rojo se te meterá en absolutamente todas partes.
💡 Consejo: Date una vuelta hasta la cercana abadía de Sénanque. Este austero monasterio románico rodeado de un perfecto manto de lavanda morada es uno de los lugares más fotografiados del mundo, así que te recomiendo llegar temprano por la mañana, antes de que lleguen los autobuses de turistas.
Si quieres ver los campos infinitos de color morado de la lavanda, dirígete a la meseta de Valensole, cuyo momento ideal de visita es a finales de junio o principios de julio. Pero si viajas en agosto, tu única opción es el Sault, a mayor altitud, donde la verdadera lavanda aguanta teñida de morado algo más de tiempo gracias a la altitud. Por la noche, alójate en alguno de los pequeños pueblos de la zona, pide una buena tabla de quesos y disfruta de la auténtica tranquilidad provenzal.

Día 7: Adrenalina sobre el abismo en las Gargantas del Verdon
Prepárate para que hoy te suba un poco la adrenalina, porque te diriges al cañón más grande de toda Europa. Las Gargantas del Verdon son una grieta gigantesca donde las paredes de caliza caen hasta profundidades de setecientos metros, y en cuyo fondo serpentea un río de un verde esmeralda antinatural. La puerta de entrada es el enorme lago Sainte-Croix, creado al inundar el valle en los años setenta, que hoy ofrece posibilidades fantásticas para bañarse en aguas limpias y agradablemente cálidas.
Las fotos más famosas se toman junto al Pont de Galetas, donde el río abandona el estrecho abrazo de las rocas y donde puedes alquilar un kayak o un pedalo para adentrarte en el interior de la garganta. Los motores de combustión están estrictamente prohibidos, así que solo escucharás el chapoteo de los remos. Eso sí, en temporada alta hay una afluencia increíble. Si quieres tener el cañón aunque sea un momento para ti, tienes que estar en el punto de alquiler antes de las ocho de la mañana, o te quedarás sin embarcación.
💡 Consejo: Cuando te hayas saciado de agua, recorre la famosa carretera panorámica Route des Crêtes, que bordea el borde norte del cañón. Para en el mirador Point Sublime, desde donde verás buitres leonados ganando altura sobre las corrientes térmicas muy por debajo de ti, una experiencia absolutamente inolvidable.
Conducir alrededor del cañón requiere temple, porque la carretera discurre a menudo a pocos decímetros del precipicio. Recuerda también que parte de la Route des Crêtes es de sentido único, así que debes recorrerla exclusivamente en el sentido de las agujas del reloj. Por la noche, busca alojamiento en el pintoresco pueblo de Moustiers-Sainte-Marie, que está literalmente encajado en una grieta en la roca y ofrece excelentes restaurantes para una cena bien merecida.

Día 8: El poder papal y la ingeniería romana en Aviñón
El último día de tu roadtrip te llevará a lo más profundo de la historia, y la primera parada será el majestuoso Aviñón. Cuando en el siglo XIV la corte pontificia se trasladó aquí desde Roma, se construyó el Palacio de los Papas, el edificio gótico más grande del mundo, que parece más una gigantesca fortaleza militar inexpugnable. La entrada básica cuesta doce euros, pero merece la pena pagar 15,50 euros por la entrada que incluye también el legendario Puente de Aviñón.
Desde mayo de 2026 el palacio ha estrenado nuevos y fantásticos circuitos de visita con la tableta inteligente HistoPad, incluida en el precio de la entrada. Gracias a la realidad aumentada, las frías paredes de piedra se transforman ante tus ojos en su aspecto del siglo XIV, con ricos frescos y fuegos ardiendo en enormes chimeneas. Sin este elemento, la visita al palacio no sería más que un paseo por pasillos vacíos, así que este añadido tecnológico merece absolutamente la pena.
💡 Consejo: Por la tarde, desplázate unos treinta kilómetros hasta el impresionante acueducto romano Pont du Gard. El acceso a este monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO es gratuito; solo se paga el aparcamiento, que es bastante caro. Durante los meses de verano de 2026, al anochecer tiene lugar un grandioso espectáculo de luz y sonido que no deberías perderte.
Este impresionante acueducto de tres niveles ha sobrevivido dos mil años de inundaciones y guerras y sigue siendo un prodigio de la ingeniería. Puedes pasear por sus alrededores, bañarte en el río directamente bajo sus arcos milenarios y empaparse de la atmósfera increíble del lugar, poniendo así el broche de oro perfecto a tu fantástico roadtrip.
Dónde alojarse en el recorrido
💡 Consejo de alojamiento y actividades: Nosotros buscamos alojamiento principalmente en Booking.com, donde suelen tener las mejores condiciones de cancelación. Para entradas, excursiones y actividades, vale la pena comparar y comprar a través de GetYourGuide.
Encontrar buen alojamiento en el sur de Francia en temporada alta puede ser todo un reto, porque las mejores opciones desaparecen a una velocidad increíble y los precios suben disparados. Por eso te recomiendo reservar con varios meses de antelación. Lo más inteligente desde el punto de vista logístico es elegir dos o tres bases estratégicas desde las que hacer excursiones en estrella cómodamente, sin tener que hacer las maletas cada día.
Para los primeros días en la Costa Azul, Niza es la base perfecta e insuperable. No necesitas coche y alrededor de la estación principal y en el centro encontrarás muchos hoteles a precios razonables. Una opción excelente es el Hotel Oasis, situado en un tranquilo barrio residencial, con un precioso jardín verde y, sobre todo, a poca distancia a pie de los trenes TER con los que podrás moverte sin estrés a Mónaco o Cannes.
Cuando te traslades al interior de la Provenza, el área de Aix-en-Provence es un punto de partida ideal para explorar el Luberon, los campos de lavanda y los monumentos cercanos. Aquí puedes permitirte una buena dosis de romanticismo provenzal alojándote en el encantador Boutique Hotel Cezanne, que ofrece interiores increíblemente elegantes, un servicio impecable y excelentes desayunos para cargar energía de cara a los largos días bajo el sol.
Para explorar las salvajes Gargantas del Verdon lo ideal es alojarse lo más cerca posible de la naturaleza, ya que desplazarse desde lejos por las sinuosas carreteras de montaña lleva muchísimo tiempo. Una opción muy práctica es alojarse junto al esmeralda lago Sainte-Croix, por ejemplo en el pintoresco Hotel Le Moustier en el pueblo de Moustiers-Sainte-Marie. Desde allí tendrás las vistas más hermosas de los acantilados de caliza y por la noche estarás a pocos pasos de los restaurantes para una romántica cena bien merecida.
Qué ver más en el sur de Francia
Si Francia te ha enamorado y estás pensando adónde ir la próxima vez, tienes mucho donde elegir, porque este país ofrece una cantidad increíble de lugares maravillosos.
- ¿Quieres más detalles sobre los campos de lavanda y los pueblos históricos? Lee nuestra detallada guía de la Provenza.
- ¿Quieres planificar mejor unas vacaciones junto al mar y saber dónde están las mejores playas? Echa un vistazo al artículo sobre lo que esconde la Costa Azul francesa.
- ¿Te atrae la adrenalina y una descripción detallada de los miradores más impresionantes? Descubre todo lo que necesitas saber antes de ir a las Gargantas del Verdon.
- Y si buscas una naturaleza aún más salvaje y los trekking más duros de Europa, inspírate con nuestro artículo sobre cómo es el Roadtrip por Córcega.
Preguntas frecuentes
Kdy je nejlepší doba pro návštěvu jižní Francie?
Nejlepší podmínky pro cestování jsou bezpochyby v květnu, červnu a září. Vyhnete se tak extrémním letním vedrům, která běžně přesahují 40 stupňů Celsia, a zároveň nebudete muset bojovat s obrovskými davy turistů na silnicích. Jarní a podzimní měsíce vám zaručí nejen příjemné teploty ideální pro objevování měst i přírody, ale také mnohem snesitelnější ceny za ubytování, které v srpnu šplhají do astronomických výšin.
Kdy přesně kvete v Provence levandule?
Hlavní sezóna trvá zhruba od poloviny června do konce července. Absolutní vrchol kvetení na populární plošině Valensole spadá na přelom června a července, kdy pole nabízejí tu nejintenzivnější fialovou barvu a nezaměnitelnou vůni. Pokud se do Francie dostanete až v srpnu, musíte zamířit do výše položeného Saultu, kde se barva díky chladnějšímu mikroklimatu drží až do poloviny srpna, kdy začíná tradiční sklizeň.
Potřebuji pro řízení ve Francii nějakou speciální výbavu?
Kromě běžné evropské výbavy si určitě včas zajistěte ekologickou plaketu Crit’Air, která stojí zhruba pět eur a vyřídíte ji jednoduše online. Je naprosto nezbytná pro vjezd do stále se rozšiřujících nízkoemisních zón velkých měst, jako je například Marseille. Bez platné nálepky vám hrozí poměrně přísná pokuta 68 eur, takže se rozhodně nevyplatí tento malý administrativní krok před cestou zanedbat.
Kolik stojí mýtné na francouzských dálnicích?
Francie nemá klasické dálniční známky, platí se totiž přímo u mýtných bran podle reálně ujetých kilometrů. Orientačně si připravte zhruba 9,50 eura na každých 100 kilometrů jízdy, což se u delších roadtripů dokáže poměrně znatelně prodražit. Platit můžete pohodlně platební kartou nebo hotovostí přímo na mýtnici, přičemž dálnice jsou díky tomuto systému ve špičkovém stavu a cestování po nich je velmi rychlé a bezpečné.
Kdy mají ve Francii otevřené restaurace?
Toto je obrovský chyták pro turisty a velmi častý zdroj zklamání. Obědy se ve Francii podávají striktně mezi 12:00 a 14:00, a pokud přijdete později, dostanete maximálně oříšky k pití. Kuchyně se následně přes celé odpoledne uzavřou a otevírají se na večeři obvykle až kolem půl osmé večer. Pokud tedy nechcete zůstat o hladu, musíte svůj denní harmonogram tomuto přísnému pravidlu naprosto podřídit.
Je potřeba v restauracích nechávat spropitné?
Ze zákona je poplatek za obsluhu, takzvaný service compris ve výši 15 %, už automaticky zahrnut v konečné ceně na vašem lístku. Další dýško tedy není vůbec povinné. Je však naprosto běžným a slušným zvykem nechat na stole jedno nebo dvě eura navíc, pokud jste byli se servisem opravdu spokojeni. Pamatujte jen, že spropitné většinou nelze přidat přes platební terminál, takže mějte po ruce drobné mince.
Potřebuji do národního parku Calanques rezervaci?
Ano, pokud se chystáte do nádherné zátoky Sugiton během letní sezóny 2026. Od poloviny června do poloviny září je vstup podmíněn bezplatnou online rezervací s QR kódem. Tento rezervační systém se otevírá přesně 11. června a propustí maximálně pět osob na jeden kód. Kvůli ochraně přírody před overtourismem tak úřady regulují počty návštěvníků, a proto s rezervací rozhodně neotálejte.
Lze se na Riviéře pohybovat bez auta?
Rozhodně ano a dokonce je to všemi místními silně doporučováno. Pobřežní města jako Nice, Monako, Cannes a Antibes propojují vynikající regionální vlaky TER, které jezdí spolehlivě několikrát do hodiny. Nejenže jsou jízdenky poměrně levné, ale především vám ušetří obrovské nervy s letními dopravními zácpami na úzkých pobřežních silnicích a s nekonečným, téměř nemožným hledáním volného parkovacího místa v luxusních letoviscích.
Tipy a triky pro vaší dovolenou
Nepřeplácejte za letenky
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