Cuando bajas del ferry y respiras hondo por primera vez, lo notas al instante. En el aire se mezclan el tomillo silvestre, el romero, el mirto y la tierra abrasada por el sol. Los corsos llaman a esta vegetación tan característica «maquis». Dicen que Napoleón Bonaparte afirmó alguna vez que reconocería su isla natal de Córcega (Francia) con los ojos vendados, solo por este aroma único.
Córcega se ha ganado con todo merecimiento el apodo de Isla de la Belleza. Pero no esperes aquí la pulida Riviera francesa con paseos marítimos impecables y boutiques de lujo. Esta isla es áspera, orgullosa y no perdona los errores al volante. En realidad es una enorme cadena montañosa que alguien cogió y lanzó sin cuidado en medio del Mediterráneo.
Si buscas un destino para un roadtrip lleno de aventura en 2026, estás en el lugar perfecto. Por la mañana puedes trepar por las rocas agarrándote a cadenas de acero y por la tarde quitarte el sudor de la cara en una laguna turquesa. He preparado para ti un itinerario detallado de ocho días que te guiará sin falta por lo mejor que ofrece Córcega.

Resumen para quienes no tienen tiempo de leer todo el artículo
- Distancia total de la ruta: Entre 600 y 700 kilómetros, aproximadamente. La isla parece pequeña, pero en las sinuosas carreteras de montaña los kilómetros pasan muy despacio y la velocidad media es baja.
- Tiempo recomendado: Exactamente 8 días netos para la vuelta a la isla, con opción de ampliar a 10 días para un ritmo más tranquilo y más descanso en las playas.
- Cuándo ir: Los mejores meses son mayo, junio y septiembre. Evita agosto a toda costa por las aglomeraciones extremas y los precios desorbitados.
- Transporte: El coche es absolutamente imprescindible. Sin él estás prácticamente perdido en la isla y no llegarás a las calas escondidas más bonitas.
- Qué esperar: Acantilados de granito rojo cayendo al mar, playas blancas que recuerdan al Caribe, altas cumbres montañosas y ciudadelas genovesas históricas.
- Consejo principal: Reserva el ferry desde el continente idealmente con medio año de antelación, porque las plazas para la temporada alta desaparecen a un ritmo increíble.
Cuándo hacer este viaje a Córcega
Planificar bien la fecha es absolutamente clave para el éxito de tu roadtrip por Córcega y puede decidir si acabas enamorándote de la isla o marchándote totalmente agotado. Los meses ideales para visitarla son mayo, junio y septiembre, cuando el tiempo ya es maravillosamente soleado y, en otoño, el mar conserva todavía durante mucho tiempo el agradable calor del verano. En esta época se respira tranquilidad en las carreteras, tienes las calas vacías casi para ti solo y los precios del alojamiento se mantienen razonables. Así puedes disfrutar tranquilamente del café de la mañana en callejuelas históricas vacías, sin el estrés de no encontrar aparcamiento junto a la playa.
A agosto, en cambio, dale un buen rodeo, porque es el mes en que franceses e italianos tienen vacaciones nacionales y toman la isla literalmente al asalto. Comparado con julio, de repente hay el doble o el triple de turistas, lo que supone una enorme presión para la infraestructura de la isla. En agosto, las estrechas carreteras de montaña se convierten habitualmente en aparcamientos interminables y los conductores pierden los nervios en caravanas que se forman incluso en rincones remotos en lo alto de las montañas.
Las mejores playas blancas del sureste suelen estar completas sin remedio en verano y los precios de los ferries y del alojamiento se disparan hasta cotas absurdas. Incluso en los cámpings puedes tener un enorme problema para encontrar una plaza libre para una simple tienda pequeña. Si no tienes otra opción que viajar en vacaciones de verano, ármate de muchísima paciencia y sal de excursión siempre muy temprano por la mañana, idealmente al amanecer, para evitar las mayores aglomeraciones.
Plantéate también un viaje a principios de octubre, cuando la Córcega otoñal tiene un encanto increíblemente tranquilo, los colores de la naturaleza empiezan a cambiar y el bullicio turístico se apaga. Elijas la fecha que elijas, compra los billetes del ferry con muchísima antelación, porque las plazas en los horarios más populares se agotan a la velocidad del rayo y, sobre la marcha, podrías no conseguir embarcar.
Información práctica: coche, transporte y presupuesto
A la isla se puede llegar en avión a uno de los cuatro aeropuertos locales, pero la mayoría de los viajeros elige, con toda la razón, el ferry. La ruta más rápida es la de Niza a Bastia, que dura unas seis o siete horas de travesía neta. Desde Tolón cuenta con ocho o diez horas y desde Marsella es la ruta históricamente más larga, donde pasarás en el barco de doce a catorce horas, así que merece la pena pagar un poco más por un camarote nocturno. Desde España lo más cómodo es volar con Vueling o Iberia a una ciudad como Niza o Marsella y desde allí tomar el ferry, o bien volar directamente a Bastia o Ajaccio en temporada alta.
Si quieres ahorrar bastante, plantéate salir desde la Italia continental, porque los puertos italianos salen siempre más baratos y la travesía desde Livorno dura solo unas cuatro horas. Un pasajero solo paga entre 40 y 100 euros por el billete, pero en cuanto añades el coche y viajáis dos personas, el billete de ida y vuelta te saldrá entre 250 y 1000 euros. Depende sobre todo de con cuánta antelación reserves y en qué temporada viajes exactamente.
En la isla, el coche es claramente una cuestión de supervivencia y sin él estás totalmente perdido en Córcega. El transporte público existe en teoría, pero confiar en él significa pasar las vacaciones esperando en paradas a las que el autobús quizá llegue y quizá no. El coche te da total libertad para descubrir calas vacías y explorar remotos puertos de montaña a tu propio ritmo.
Las carreteras suelen estar excavadas directamente en la roca empinada. Las carreteras corsas son estrechas, increíblemente sinuosas y llenas de animales, así que prepárate para que la velocidad media rara vez supere los cuarenta kilómetros por hora. El presupuesto para un roadtrip de una semana para dos personas, con coche propio y alojamiento en pensiones, ronda los 1500 a 2000 euros, según cuánto te quieras dar caprichos en las tabernas locales.
Itinerario día a día
Este plan detallado está pensado de forma inteligente para que rodees toda la isla en sentido contrario a las agujas del reloj. Esto te garantiza circular por el lado exterior de la carretera, desde donde tendrás durante todo el viaje las mejores y más fotogénicas vistas al mar.

Día 1: Bastia y el cabo norte de Cap Corse
Tu roadtrip lleno de aventura comienza con el desembarco en el bullicioso puerto de Bastia, al noreste de la isla, que sirve de principal puerta de entrada para los ferries. Esta ciudad es maravillosamente auténtica, a primera vista un poco ruda, y las estrechas callejuelas de su puerto viejo huelen deliciosamente a pescado y a quesos curándose. Date tiempo para un café matutino junto al puerto y empápate de la auténtica atmósfera local antes de subirte al coche por primera vez y poner rumbo al norte.
El destino principal del día es Cap Corse, una península de treinta kilómetros que, como un dedo levantado, apunta hacia la Génova italiana. Es, en realidad, toda Córcega en miniatura, donde una estrecha carretera costera te lleva entre antiguas torres de vigilancia genovesas, pequeños pueblos pesqueros y abruptos acantilados que caen peligrosamente sobre las olas. Las vistas aquí son absolutamente impresionantes, sobre todo en el lado oeste de la península, y te harán parar cada dos kilómetros.
Por la tarde te recomiendo bajar a la pintoresca región de Patrimonio, famosa por sus verdes viñedos y donde se hacen las mejores catas de vino de la isla. Para cenar, párate en una taberna local y pide una deliciosa pizza vegetariana de harina de castaña con brocciu, el queso de oveja fresco de la zona. A los habitantes les encantan sus embutidos contundentes, pero encontrarás sorprendentemente muchas opciones sin carne y ligeras a base de verdura fresca.
💡 Consejo: Para la primera noche alójate en el pueblecito portuario de Saint-Florent, cerca de Patrimonio. Lo encontrarás fácilmente en Booking.com y será una base estratégica perfecta para seguir camino hacia el oeste.

Día 2: Calvi y la costa de la Balagne
Justo después de desayunar, sal de Saint-Florent hacia el oeste atravesando el árido desierto de Agriates, que forma un fascinante contraste con los verdes viñedos. La sinuosa carretera te lleva al agradable pueblo portuario de L’Île-Rousse, que debe su curioso nombre a los islotes de granito de un rojo intenso esparcidos justo frente a la costa. Párate aquí a tomar un café a media mañana, pasea por el paseo marítimo local y empápate de la atmósfera matutina increíblemente relajada, en marcado contraste con la naturaleza salvaje del entorno.
El destino principal del día de hoy es la encantadora ciudad de Calvi, al noroeste, dominada con seguridad por una enorme ciudadela histórica. Esta fortaleza se alza sobre un espolón rocoso justo sobre el nivel del mar y, dentro de sus murallas, se esconde un intrincado laberinto de callejuelas empedradas con cafeterías pintorescas donde puedes pasar toda la tarde. Para los amantes del senderismo de montaña más duro, conviene saber que cerca de aquí, en el pueblo de Calenzana, arranca el tramo norte —y también el más brutal— del famoso trek de montaña GR20.
La zona alrededor de Calvi se llama Balagne y ofrece preciosas playas de arena con una entrada al mar muy suave, ideales para relajarse por la tarde. Para una comida tardía, prueba la tradicional sopa corsa, que se cocina con muchísima verdura fresca, judías locales y hierbas aromáticas recogidas directamente en el maquis. Te dejará saciado durante el resto de la tarde, que podrás dedicar a bañarte y a descubrir las callejuelas escondidas del casco antiguo.
💡 Consejo: Calvi es un lugar perfecto para pasar la noche con tranquilidad. Reserva en Booking.com una habitación en el hotel Le Magnifique o en alguna de las pequeñas y románticas pensiones justo a los pies de la vieja ciudadela.

Día 3: La bahía de Porto y la reserva natural de Scandola
El tercer día te espera un fascinante trayecto a lo largo de la costa oeste hacia el sur, donde la isla muestra su cara más dramática. Esta parte de Córcega es pura naturaleza salvaje, donde las altas montañas se encuentran con el mar en las formas volcánicas más extrañas. Tu destino principal será la preciosa bahía de Porto y la cercana cala protegida de Girolata, donde por un momento olvidarás que existe civilización alrededor.
Un poco más al norte de Porto se encuentra la estrictamente protegida reserva natural de Scandola, que con toda justicia está bajo la protección de la UNESCO. Es uno de los pocos lugares de Francia a los que no puedes llegar en coche de ninguna manera y donde, por motivos de conservación, tampoco se puede entrar a pie. La única forma posible de ver este paisaje volcánico único, lleno de cuevas oscuras, acantilados rojos y águilas pescadoras nidificando, es coger un barco turístico desde el puerto de Porto o de Calvi.
Las normas aquí son extremadamente estrictas y, desde la cubierta del barco turístico, está totalmente prohibido bajar a tierra para no alterar la fauna local. El frágil ecosistema está tan saturado por el tráfico de barcos que la dirección del parque está aplicando medidas muy duras y, hacia 2027, deberían entrar plenamente en vigor cuotas estrictas para los barcos que entran. Por eso te recomiendo planificar la excursión con muchísima antelación y comprar los billetes a través de GetYourGuide lo antes posible antes de tu viaje.
💡 Consejo: Alójate esta noche directamente en el pequeño pueblo de Porto. Por la mañana solo tendrás unas pocas decenas de pasos hasta el puerto y por la tarde disfrutarás de un inolvidable atardecer sobre la bahía.

Día 4: Las Calanche de Piana y el camino a Ajaccio
Sal muy temprano por la carretera panorámica D81, que une Porto con el pintoresco pueblo de montaña de Piana. Atravesarás la impresionante zona de las Calanques de Piana, donde formaciones de granito esculpidas por la erosión caen cientos de metros directamente al mar embravecido. Olvídate de los blancos acantilados de caliza que quizá conozcas de la Marsella continental, porque aquí la roca es literalmente de un rojo sangre y crea un espectáculo absolutamente mágico, sobre todo con la luz de la mañana.
En estos lugares tan dramáticos la carretera está excavada directamente en la roca y conducir por ella requiere unos nervios realmente de acero. Es tan increíblemente estrecha que, cuando se cruzan dos autobuses en una curva, los conductores tienen que maniobrar literalmente al milímetro y tú contendrás la respiración de la tensión. Párate en alguna de las pequeñas áreas de descanso y date un breve paseo hasta la costa, porque con el sol de última hora de la tarde las rocas arden de un rojo intenso y las fotos de aquí no necesitarán ningún filtro.
Por la tarde te espera un trayecto fluido hasta Ajaccio, la capital de la isla, donde nació el famoso general Napoleón Bonaparte y donde encontrarás sus huellas históricas en cada esquina. Las calles están llenas de animadas cafeterías y estatuas del emperador, hay un aeropuerto internacional y el ambiente general es bastante más urbano y francés que en el resto de la isla.
💡 Consejo: En Ajaccio busca para cenar un restaurante acogedor en el centro histórico y prueba la pasta local con una rica salsa de queso y hierbas frescas recogidas directamente en el maquis salvaje.

Día 5: La montañosa Corte y el desfiladero de la Restonica
El quinto día abandonas definitivamente la costa y te adentras a explorar el interior, áspero y silencioso, donde reside el verdadero alma de la isla. El corazón de Córcega ofrece a los viajeros un mundo completamente distinto, donde reina la calma absoluta, los profundos bosques de castaños de la región de Castagniccia y las afiladas cumbres de granito que se alzan majestuosas hacia el cielo. Tu destino principal será la histórica ciudad de Corte, considerada con razón el centro espiritual de toda Córcega y donde, en el siglo XVIII, bajo el liderazgo de Pasquale Paoli, tuvo su sede el primer gobierno corso independiente.
Corte está rodeada por todos lados de altas montañas y todavía hoy funciona aquí la única universidad de la isla, lo que da a esta antigua ciudad un ambiente estudiantil muy agradable y vivo. Desde la ciudad llegas fácilmente, por una estrecha carretera, al célebre desfiladero de la Restonica, una de las joyas naturales más bonitas del interior. La carretera que sigue el gélido río de montaña es realmente estrechísima y termina en un aparcamiento situado en lo alto de las montañas, donde te recomiendo llegar lo antes posible por la mañana.
Desde allí puedes emprender una preciosa, pero físicamente bastante exigente, ruta hasta los cristalinos lagos de montaña Melo y Capitello. Pero prepárate de antemano para que el agua de estos lagos, incluso en pleno verano abrasador, esté heladamente refrescante, y a bañarse en ella solo se atreven los más valientes. Por la noche, después de una ruta exigente, te mereces una buena recompensa, así que no olvides pedir para cenar la excelente cerveza corsa Pietra, que se elabora de forma poco habitual con castañas comestibles locales.
💡 Consejo: El alojamiento en la montaña tiene un encanto absolutamente especial. Busca en Booking.com una pequeña pensión de piedra justo en Corte y disfruta del aire más fresco de la montaña.

Día 6: Las agujas de Bavella y la bajada hacia el sur
Hoy te espera un trayecto largo, pero visualmente impresionante, a través del majestuoso interior hacia el ansiado sur de la isla. Pasarás junto a las icónicas Aiguilles de Bavella, conocidas como las Agujas de Bavella, y te dejarán sin aliento. Son afiladas y dentadas torres de granito que se alzan muy por encima de los verdes bosques de pinos y crean un panorama corso absolutamente inolvidable.
Esta zona de montaña es un auténtico paraíso para escaladores y entusiastas del barranquismo que vienen de toda Europa. Precisamente aquí te darás plena cuenta de que Córcega es, en realidad, solo una enorme montaña encajada en el mar. No olvides meter en la maleta un calzado de senderismo resistente, porque incluso los paseos cortos desde la carretera requieren pisada firme y, con unas chanclas de playa, no llegarías muy lejos sobre estas piedras afiladas.
Desde las frías montañas bajarás por largas curvas de regreso a la costa, hasta el extremo sur de la isla, a la ciudad de Bonifacio, donde te recibirá el cálido aire mediterráneo. El contraste entre las frías montañas y la costa caldeada por el sol es absolutamente fascinante y muestra muy bien la enorme diversidad de la isla. Para cenar en Bonifacio, pide una deliciosa berenjena gratinada con tomate y suave queso de oveja en alguno de los románticos restaurantes junto al bullicioso puerto.
💡 Consejo: El camino de Corte a Bonifacio pasando por Bavella te llevará casi todo el día. Por eso, sal muy temprano por la mañana para tener tiempo suficiente para hacer fotos y parar con seguridad en los miradores.

Día 7: Bonifacio, la ciudad sobre los acantilados
Si solo pudieras visitar un único lugar en Córcega, ese tendría que ser sin duda Bonifacio, porque te dejará boquiabierto. Esta antigua ciudad desafía literalmente las leyes de la gravedad, ya que su casco antiguo y su poderosa ciudadela se mantienen en equilibrio al borde mismo de unos resplandecientes acantilados blancos de caliza. Estos acantilados caen en vertical sobre el mar embravecido, muy por debajo, y las casas históricas parecen a punto de deslizarse hacia las olas en cualquier momento.
No dejes de acercarte a la famosa Escalera del Rey de Aragón, que son exactamente 187 escalones tallados directamente en la pared rocosa bajo la ciudadela. Según una vieja leyenda, los tallaron los soldados aragoneses durante una sola noche oscura, en el asedio de 1420, aunque en realidad detrás están más bien unos monjes franciscanos en busca de un manantial de agua potable. Sea como sea, bajar hasta el nivel del mar y luego volver a subir esa empinada escalera bajo el sol abrasador es una experiencia deportiva que tus piernas no olvidarán fácilmente.
Desde Bonifacio se abre también la puerta imaginaria al archipiélago de Lavezzi, adonde te recomiendo encarecidamente hacer una excursión en barco por la tarde. Es una preciosa reserva natural formada por enormes bloques de granito esparcidos en aguas cristalinas, donde no encontrarás ni un solo trozo de sombra ni un puesto de comida. Lleva contigo enormes reservas de agua potable, un tubo de snorkel y un protector solar de buena calidad, o te quemarás durante la primera hora.
💡 Consejo: Los barcos turísticos a Lavezzi salen directamente del puerto de Bonifacio a intervalos regulares. Puedes comprar los billetes en el propio sitio, en los puestos, pero en temporada te recomiendo llegar temprano por la mañana.

Día 8: El Caribe del Mediterráneo y las playas de Porto-Vecchio
El último día de tu roadtrip dedícalo por completo a la costa sureste, bajo la ciudad de Porto-Vecchio, por la que a la isla la apodan la Polinesia europea. La arena aquí es blanca y fina como la harina y el mar luce todos los tonos imaginables de azul y turquesa, así que por momentos te sentirás más bien en algún lugar del Caribe que en Francia. Pero prepárate, porque en temporada no serás ni de lejos el único que conoce esta belleza.
No dejes de parar en la playa más famosa de toda la isla, Palombaggia, bordeada por las copas de enormes pinos piñoneros que ofrecen una sombra misericordiosa. Aquí y allá, del agua poco profunda asoman preciosas rocas rojas de pórfido, lo que crea una postal perfectamente fotogénica. Pero llega muy temprano por la mañana, porque la estrecha carretera de acceso se atasca a una velocidad increíble y, después de las nueve, aparcar se convierte en una auténtica batalla.
Otra opción estupenda para bañarse es la bahía de Santa Giulia, que forma una laguna natural perfecta con forma de herradura. El agua aquí está tan tranquila y se mantiene poco profunda durante tanto trecho que tienes la sensación de estar en una enorme piscina climatizada, lo que la hace ideal para alquilar un paddleboard. Por la tarde ya solo te espera un trayecto ágil por la carretera principal del este, de vuelta a Bastia, para coger el ferry nocturno con el que te despedirás de esta isla mágica.
💡 Consejo: Un poco más al sur, escondida de las multitudes de turistas, está la preciosa cala de Rondinara. Su forma recuerda a una concha y, al estar encajada entre dos penínsulas boscosas, suele quedar bien protegida del viento. En 2019 incluso fue incluida en el TOP 10 de las mejores playas del mundo.
Dónde alojarse a lo largo de la ruta
💡 Consejo de alojamiento y experiencias: Nosotros preferimos buscar alojamiento en Booking.com, donde suelen tener las mejores condiciones de cancelación. Las entradas, excursiones y actividades merece la pena compararlas y comprarlas a través de GetYourGuide.
Al planificar el alojamiento en Córcega es absolutamente clave no pasar todas las vacaciones en un solo sitio y no tener que desplazarte a los rincones más lejanos de la isla. Te recomiendo ir cambiando de alojamiento cada dos noches para minimizar de forma eficaz los largos y agotadores trayectos por las sinuosas carreteras de montaña, donde la velocidad media baja a menudo por debajo de los cuarenta kilómetros por hora. Lo ideal es combinar de forma inteligente los pueblos costeros con el interior más fresco, lo que te mostrará las dos caras maravillosas de la isla en todo su esplendor.
En el norte de la isla, una base estupenda y estratégica es Bastia o la cercana Saint-Florent, desde donde explorarás fácilmente Cap Corse. En Saint-Florent encontrarás bonitos hoteles pequeños, como por ejemplo el Hotel La Roya, que ofrece tranquilidad perfecta y muy buen acceso a las playas y a las montañas. Para explorar la región de la Balagne, elige sin duda la ciudad de Calvi y alójate a poca distancia a pie de la ciudadela, para poder disfrutar de paseos vespertinos sin tener que buscar plaza de aparcamiento.
En la costa oeste te recomiendo anclar directamente en la bahía de Porto, desde donde puedes salir fácilmente muy temprano en barco hacia la reserva de Scandola. Por ejemplo, el Hotel Capo d’Orto ofrece vistas fantásticas directamente a las rocas de granito rojo y al mar abierto. En las montañas, busca alojamiento en Corte, donde funcionan muchas pequeñas pensiones familiares con auténtico ambiente corso y excelentes desayunos locales que te cargarán de energía para las largas rutas de montaña.
El extremo sur exige al menos dos noches tranquilas en Bonifacio o en Porto-Vecchio, para tener tiempo suficiente para las playas blancas y los dramáticos acantilados de caliza. En Bonifacio prueba el popular Hotel des Etrangers, desde donde llegas muy fácilmente a pie al centro histórico y a la Escalera del Rey de Aragón. No olvides reservar el alojamiento para 2026 con muchísima antelación, idealmente ya en invierno, porque los mejores sitios desaparecen sin remedio ya a principios de primavera y los precios de última hora son muy desagradables.
Adónde ir después
Si viajar por las regiones francesas te ha conquistado el corazón, no te pierdas otros lugares preciosos. Lee nuestro extenso Roadtrip por el sur de Francia, donde encontrarás muchísima inspiración para la parte continental de este maravilloso país.
Para información más detallada sobre la propia isla, échale un vistazo al artículo completo Córcega. Y si las fotos de los acantilados blancos te fascinan, no te pierdas tampoco nuestro artículo especializado dedicado directamente a la ciudad de Bonifacio.
Y para los montañeros y aventureros más intrépidos tenemos una guía aparte sobre la legendaria travesía de montaña. Descubre todo lo esencial en el artículo GR20, que te preparará a la perfección para el trek más duro de toda Europa.
Preguntas frecuentes
¿Necesito obligatoriamente un coche de alquiler en Córcega?
Sí, el coche es una necesidad absoluta e innegociable para conocer la isla. El transporte público es muy limitado, poco fiable y no te llevará a las playas más bonitas ni a los pueblos de montaña. Sin coche solo verás una mínima fracción de lo que ofrece la isla y pasarás un montón de tiempo esperando innecesariamente en las paradas bajo el calor.
¿Cuánto cuesta el ferry a Córcega para dos personas con coche?
Los precios para 2026 varían muy dinámicamente según la temporada y la antelación de la reserva. Un billete de ida y vuelta desde Francia o Italia para dos adultos con coche te costará aproximadamente entre 250 y 1000 euros. Históricamente, las travesías más baratas son desde el puerto italiano de Livorno, mientras que desde Marseille pagarás mucho más por la travesía de 14 horas.
¿Cuándo es absolutamente la mejor época para visitar la isla?
Los mejores meses para un roadtrip tranquilo son mayo, junio y septiembre. El clima es muy agradable, las carreteras están más despejadas y el mar en otoño se mantiene deliciosamente cálido del verano. Recomiendo evitar agosto por completo debido a las enormes multitudes de turistas franceses e italianos, cuando la población de la isla se triplica, y los precios extremos.
¿Es realmente peligroso conducir en Córcega?
Conducir requiere mucha precaución y nervios muy firmes. Las carreteras de montaña son extremadamente estrechas, sinuosas y a menudo talladas directamente en acantilados sobre precipicios sin barreras adecuadas. Pero si conduces despacio, tocas el claxon preventivamente antes de curvas sin visibilidad y no te dejas intimidar por los conductores locales, lo conseguirás sin problemas.
¿Qué comida local deberían probar los vegetarianos?
Córcega es un paraíso absoluto de quesos y castañas comestibles. Prueba sin duda el queso de oveja local brocciu, la tradicional sopa de verduras contundente, pasta sin carne y pizza de harina de castaña. En las montañas no te pierdas la excelente cerveza de castaña Pietra o la berenjena al horno, que después de un día entero de senderismo sabe absolutamente perfecta.
¿Está permitido acampar libremente en la isla?
No, montar una tienda en cualquier lugar en plena naturaleza está estricta e inflexiblemente prohibido en toda la isla y se vigila mucho. Esto también aplica para el famoso trek de montaña GR20, donde debes pasar la noche exclusivamente en las inmediaciones de los refugios de montaña oficiales llamados refuges, y además con reserva previa obligatoria, que hoy en día es imprescindible.
¿Cuánto tiempo se tarda en recorrer toda la isla en coche?
Aunque la isla mide a lo largo apenas doscientos kilómetros, para el circuito completo necesitas como mínimo entre siete y diez días. Debido al terreno muy exigente y las carreteras sinuosas, los kilómetros pasan muy lentamente, la velocidad media es baja y además querrás parar constantemente en los estrechos miradores por las vistas impresionantes.
¿Dónde encuentro las playas más bonitas?
Las playas más bonitas de arena blanca que recuerdan al Caribe las encontrarás en el sureste alrededor de la ciudad de Porto-Vecchio. Entre las más conocidas y fotografiadas están las playas Palombaggia bordeada de pinos, la laguna poco profunda Santa Giulia llena de paddleboarders y la bahía perfectamente protegida Rondinara, que tiene forma de concha perfecta.
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