Bélgica: 18 lugares que ver y cosas que hacer en 2026

Si estás pensando en el destino ideal para un fin de semana largo, seguramente lo primero que te viene a la mente es París o Londres, pero Bélgica es un auténtico tesoro escondido que te va a enamorar sin remedio. Como dice mi amiga que vive en Bruselas: «Todo el mundo quiere ver solo Bruselas, pero lo más bonito de Bélgica empieza justo donde terminan los límites de Bruselas.» Este pequeño país en el corazón de Europa ofrece una mezcla absolutamente perfecta de ciudades medievales de cuento, arquitectura impresionante y una gastronomía que solo de pensarla se te hace la boca agua.

Cuando se habla de Bélgica, la mayoría imaginamos chocolate delicioso, patatas fritas doradas y miles de tipos de cerveza, pero créeme que eso es solo el principio. Lo fascinante es sobre todo lo cerca que están todos esos lugares maravillosos entre sí, así que en pocos días puedes empaparte del ambiente de varias ciudades completamente distintas.

Lo mejor de todo es la red ferroviaria local, gracias a la cual no necesitas coche en absoluto para viajar, porque los trenes te llevan de forma cómoda y rápida directamente a los centros históricos. He preparado para ti una guía detallada en la que vamos a descubrir juntos los lugares más bonitos y consejos prácticos para que disfrutes al máximo de tu viaje por Bélgica y sin estrés innecesario.

Resumen

  • Viajar en tren: Bélgica está hecha para el city-hopping; en tren te mueves entre las ciudades principales en un par de decenas de minutos y, además, los fines de semana el billete cuesta la mitad.
  • Bruselas como base: La capital es el punto de partida ideal para las excursiones, pero para visitar la propia Bruselas te sobrará con un día completo.
  • Gante vs. Brujas: Mientras que Brujas es romántica y de cuento, Gante ofrece un ambiente universitario más auténtico y animado con menos turistas.
  • Cuidado con las patatas fritas: Si eres vegetariano, comprueba siempre de antemano en qué se fríen las patatas, porque las recetas tradicionales belgas suelen usar sebo de vaca.
  • El tiempo es impredecible: No olvides meter un paraguas en la maleta sin importar en qué época del año viajes, porque aquí puede llover en cualquier momento.
  • Un paraíso para vegetarianos: La ciudad de Gante está considerada la capital vegetariana de Europa y encontrarás un montón de estupendos locales sin carne.

Cuándo viajar a Bélgica

Planificar un viaje a Bélgica requiere pensar un poco en la estrategia, porque el tiempo local puede ser bastante caprichoso. El clima oceánico templado trae frecuentes chubascos a lo largo de todo el año, así que salgas cuando salgas, un buen chubasquero o un paraguas no deberían faltar en tu mochila.

La mejor época para visitarla es de mayo a septiembre, cuando los días son más largos y las temperaturas rondan unos agradables 20 a 25 grados. Si quieres evitar las mayores multitudes de turistas, elige septiembre para tu viaje, ya que suele ser muy estable en cuanto a temperaturas y ofrece condiciones ideales para pasear por las ciudades durante todo el día.

Una alternativa interesante es también el invierno, porque las ciudades belgas presumen de mercadillos navideños preciosos, de los cuales los de Bruselas o el festival de luces de Brujas están entre los más mágicos de Europa. Los amantes de las flores deberían planificar su viaje para agosto en los años pares, cuando en la Grand-Place de Bruselas se extiende la famosa alfombra de flores hecha con miles de begonias.

Dónde alojarse en Bélgica

💡 Consejo de alojamiento y experiencias: Nos encanta buscar alojamiento en Booking.com, donde suelen tener las mejores condiciones de cancelación. Las entradas, excursiones y actividades merece la pena compararlas y comprarlas a través de GetYourGuide.

La elección del alojamiento depende sobre todo del tipo de viaje que planees, pero en general se presentan dos estrategias principales. La mayoría de viajeros elige Bruselas como base principal, ya que ofrece la mayor variedad de hoteles y unas excelentes conexiones de transporte a todos los rincones del país. Pero si buscas un ambiente más romántico y tranquilo, te recomiendo alojarte en Gante, que al caer la noche cobra vida de forma maravillosa y adquiere un encanto increíble.

Al buscar alojamiento, fíjate siempre en zonas a poca distancia a pie de las principales estaciones de tren, lo que te ahorrará mucho tiempo en las salidas mañaneras hacia las excursiones. Los precios de los hoteles varían según la temporada, pero cuenta con que por una habitación doble de calidad en el centro pagarás de media unos 120 a 150 euros por noche.

En Bruselas, una apuesta segura es el elegante Hotel Hubert Grand Place, situado a solo unos pasos de la plaza principal y que ofrece un diseño moderno con excelentes desayunos. Si te decides por la Gante más auténtica, échale un vistazo al precioso Pillows Grand Boutique Hotel Reylof, ubicado en un edificio histórico y que ofrece un lujo absoluto, incluyendo un bonito patio interior. En Amberes te puedo recomendar el Hotel Rubens-Grote Markt, cuya ubicación justo al lado de la catedral es sencillamente insuperable y desde donde tendrás cerca todos los monumentos. Lo ideal es reservar el alojamiento con suficiente antelación a través de Booking, sobre todo si viajas en los meses de verano.

18 lugares que ver y cosas que hacer en Bélgica

Vamos a descubrir juntos lo más interesante que ofrece este país encantador, desde las icónicas ciudades históricas hasta consejos prácticos para viajar. Bélgica no es enorme en extensión, pero la densidad de monumentos y lugares interesantes es aquí sencillamente increíble, así que no sabrás por dónde empezar.

1. Bruselas: la capital llena de contrastes

Bruselas es una ciudad que te sorprenderá por su variedad, donde la preciosa arquitectura histórica se mezcla con los modernos edificios de las instituciones de la Unión Europea. Tus pasos deberían empezar sin duda en la Grand-Place, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y considerada una de las plazas más bonitas del mundo entero.

Paseando por el casco antiguo seguro que te topas con la famosa estatuilla del niño que hace pis, el Manneken Pis, que es sorprendentemente pequeña pero está entre los símbolos más fotografiados de la ciudad. También merece la pena visitar el futurista Atomium a las afueras, construido para la Expo 58 y que ofrece unas bonitas vistas (la entrada cuesta unos 16 euros). Si quieres descubrir todos los secretos de esta ciudad, lee nuestro artículo detallado Bruselas: 19 lugares que ver y cosas que hacer.

2. Brujas: un cuento medieval sobre el agua

Brujas suele denominarse la Venecia del norte y tengo que decir que esta comparación es totalmente acertada, porque la red de canales locales y más de 80 puentes históricos crean un ambiente inolvidable. La mejor forma de conocer la ciudad es hacer un paseo en barca de aproximadamente media hora, desde el que verás las preciosas casitas de ladrillo desde una perspectiva completamente distinta.

El corazón de la acción es la plaza principal con el imponente campanario Belfort, al que suben 366 escalones, pero la vista desde arriba merece sin duda el esfuerzo inicial. Prepárate para que Brujas suela estar llena de turistas durante el día, así que lo ideal es madrugar. Encontrarás más consejos en nuestra guía Brujas: 16 lugares que ver y cosas que hacer.

3. Gante: una animada ciudad universitaria

Si tuviera que recomendarte una sola ciudad belga que no debes perderte, sería probablemente Gante, que ofrece el equilibrio perfecto entre historia y vida moderna. Los muelles de Graslei y Korenlei están entre los lugares más fotogénicos de Europa, especialmente al anochecer, cuando las históricas casas gremiales se reflejan maravillosamente en la tranquila superficie del río.

En el centro de la ciudad se alza con orgullo el castillo medieval de Gravensteen, que ha conservado su aspecto imponente y que en su interior esconde una fascinante exposición sobre la historia local. Gante es además famosa por su estupenda gastronomía y su arte, incluyendo el célebre Políptico de Gante de los hermanos Van Eyck. Para información detallada, echa un vistazo al artículo Gante: 16 lugares que ver y cosas que hacer.

4. Amberes: joya de la moda, los diamantes y el arte

Amberes es la segunda ciudad más grande de Bélgica y, sorprendentemente, a menudo queda a la sombra de Brujas, aunque en mi opinión es uno de los lugares más interesantes y modernos del país. La propia llegada ya es toda una experiencia, porque la estación central de Antwerpen-Centraal es una maravilla arquitectónica, apodada la catedral del ferrocarril y que aparece repetidamente en las listas de las estaciones más bonitas del mundo.

El emblema del centro histórico es la enorme catedral de Nuestra Señora, con la torre de iglesia más alta de Bélgica, que mide unos respetables 123 metros y que esconde en su interior impresionantes retablos del célebre pintor Rubens. La entrada cuesta 12 euros, los estudiantes y jubilados tienen descuento y los niños menores de 18 años pueden entrar completamente gratis. Justo al lado encontrarás la plaza Grote Markt con su preciosa ayuntamiento renacentista y la icónica fuente de Brabo, que representa la leyenda de la mano cortada del gigante que, según se dice, dio nombre a la ciudad.

Para arte e historia, dirígete a la famosa Casa de Rubens, donde el maestro vivió y creó, o a la imprenta renacentista Plantin-Moretus, la única de su tipo inscrita en la lista de la UNESCO. Otro gran consejo es el moderno museo MAS en el barrio del puerto, que ofrece exposiciones fascinantes, pero sobre todo tiene en la planta 10 una terraza panorámica accesible totalmente gratis, desde donde hay las mejores vistas de toda la ciudad.

Amberes es conocida en todo el mundo por su barrio de los diamantes, por el que pasa un increíble 84 por ciento de la producción mundial de diamantes en bruto, y también por los llamados Seis de Amberes, un grupo de diseñadores que convirtió la ciudad en una metrópolis europea de la moda. Para terminar el día, no te pierdas la visita a la cervecería local De Koninck, donde por unos 20 euros vivirás una estupenda visita interactiva rematada con una cata de su famosa cerveza Bolleke.

5. Lovaina: historia y la barra más larga de Europa

Lovaina, o Leuven, está a solo 25 minutos en tren de Bruselas y es hogar de la universidad más antigua de los Países Bajos, fundada ya en 1425. La ciudad te cautivará de inmediato con su ayuntamiento gótico, sin duda el más bonito de toda Bélgica, cuya fachada está decorada con la increíble cifra de 236 estatuas trabajadas al detalle.

Gracias a los estudiantes que hay por todas partes, la ciudad tiene una energía fantástica que se disfruta mejor en la plaza Oude Markt. A este lugar se le apoda acertadamente la barra más larga de Europa, porque está literalmente flanqueado por decenas de bares y cafeterías donde, desde la tarde hasta la noche, los locales se reúnen con una jarra de cerveza de barril Stella Artois, que precisamente se elabora aquí.

6. Malinas: la ciudad de los carillones

Malinas (Mechelen) es un pueblo más pequeño pero increíblemente pintoresco situado justo a medio camino entre Bruselas y Amberes, que los turistas suelen pasar por alto injustamente. El principal atractivo es la imponente torre de la catedral de San Romualdo, inscrita en la UNESCO, que nunca llegó a terminarse del todo pero que aun así produce una enorme impresión majestuosa.

Si estás en buena forma, te recomiendo subir los 538 escalones hasta la plataforma mirador Skywalk, situada en la cima misma de la torre. De camino arriba verás de cerca el mecanismo único de los carillones locales y, con tiempo despejado, desde la cumbre alcanzarás a ver hasta el Atomium de Bruselas.

7. Namur: la puerta de Valonia

Namur es la capital de la Valonia francófona y se sitúa en la pintoresca confluencia de los ríos Sambre y Mosa. La ciudad está dominada por una enorme ciudadela histórica que se alza sobre una colina, que durante siglos sirvió como punto de defensa clave y que hoy ofrece no solo una intrincada red de galerías subterráneas, sino también unas vistas preciosas del valle.

El centro de la ciudad está lleno de callejuelas estrechas con casas de ladrillo y agradables cafeterías, donde el tiempo pasa notablemente más despacio que en el norte del país. 💡 Consejo: En los meses de verano no olvides subirte al taxi acuático local llamado Namourettes, unas pequeñas y adorables barcas que por una pequeña tarifa te llevan por ambos ríos y te ofrecen una vista única de la ciudad desde el agua.

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8. Dinant: la cuna del saxofón

Dinant es, sin exagerar, una de las ciudades más fotogénicas de todo el país, porque está increíblemente encajonada entre el río Mosa y unas escarpadas rocas calizas. Nada más llegar te impresionará la vista de la icónica iglesia de Notre-Dame con su típica torre bulbosa, sobre la cual, a 100 metros de altura, se alza una ciudadela inexpugnable a la que se llega en teleférico o por 408 empinados escalones.

La ciudad es también famosa por ser el lugar de nacimiento de Adolphe Sax, el genial inventor del saxofón, y su legado se percibe aquí a cada paso. El puente sobre el río está flanqueado por enormes esculturas de saxofones de colores y también puedes visitar un pequeño pero muy interesante museo dedicado a su vida y obra.

9. Spa: el balneario que dio nombre al mundo

El pueblo de Spa, situado en las boscosas colinas de las Ardenas, tiene una historia tan famosa que su nombre dio origen a la palabra inglesa para balneario. Ya en el siglo XVIII venía a descansar aquí la alta sociedad europea, incluido el zar ruso Pedro el Grande, para aprovechar los efectos curativos de las fuentes locales ricas en hierro.

Hoy puedes disfrutar aquí de modernos complejos termales que ofrecen la relajación perfecta tras un viaje agotador. Pero la ciudad también es conocida por un motivo completamente distinto, porque a poca distancia se encuentra el legendario circuito de carreras de Spa-Francorchamps, que está entre los trazados más bonitos y exigentes del calendario de la Fórmula 1.

10. Waterloo: donde cayó Napoleón

Un poco al sur de Bruselas se encuentra un lugar que cambió para siempre el mapa de Europa, porque fue precisamente aquí donde en 1815 tuvo lugar la famosa batalla de Waterloo. Hoy este campo de batalla histórico está dominado por el llamado Montículo del León, una colina levantada artificialmente, a cuya cima suben 226 escalones y desde donde tienes todo el antiguo campo de batalla como en la palma de la mano.

Justo bajo el montículo se encuentra el moderno museo subterráneo Memorial 1815, que mediante tecnología interactiva de última generación y una pantalla panorámica te sumerge por completo en el fragor de la batalla. Es una parada fascinante para todos los amantes de la historia, que te llevará aproximadamente medio día.

11. Ostende y el tranvía costero

Bélgica tiene solo 67 kilómetros de costa en el mar del Norte, pero ha sabido aprovecharla a la perfección. El principal centro turístico es la ciudad de Ostende, que ofrece amplias playas de arena y un largo paseo marítimo, a lo largo del cual encontrarás un montón de restaurantes y galerías.

Pero una auténtica rareza a nivel mundial es el tranvía costero Kusttram, que con sus 68 paradas es la línea de tranvía más larga del mundo. Esta línea conecta todos los balnearios desde la frontera con los Países Bajos hasta la frontera con Francia, y viajar en él con vistas al mar bravío es una experiencia realmente extraordinaria.

12. Knokke: la cara lujosa de la costa

Si buscas un ambiente algo más elegante, dirígete al balneario de Knokke-Heist, situado en el norte, junto a la frontera con los Países Bajos. Este lugar es conocido como el Saint-Tropez belga y ofrece boutiques de lujo, galerías de primer nivel y preciosas villas escondidas entre las dunas de arena.

Además de las compras y el descanso en la playa, aquí también encontrarás la reserva natural de Zwin, una impresionante zona de marismas salinas, que sirve de refugio importante para miles de aves migratorias y que ofrece preciosos senderos para dar tranquilos paseos por la naturaleza.

13. Las Ardenas: el corazón verde del país

Mientras que el norte de Bélgica es completamente llano, la región sureña de las Ardenas ofrece colinas maravillosamente boscosas, profundos valles fluviales y una naturaleza más agreste. Un punto de partida ideal es el pueblo de La Roche-en-Ardenne con su romántica ruina de castillo, que es el centro de actividades al aire libre, desde el senderismo hasta el descenso del río en kayak.

No te pierdas tampoco la ciudad de Bouillon con su imponente castillo medieval, que perteneció al célebre cruzado Godofredo de Bouillon. Si buscas verdadera naturaleza salvaje, dirígete a la zona de Hautes Fagnes, donde encontrarás fascinantes y agrestes turberas que recuerdan más a las Tierras Altas de Escocia que a Europa central.

14. Tournai: doble dosis de UNESCO

En el extremo oeste de Valonia, cerca de la frontera francesa, se encuentra Tournai, una de las ciudades más antiguas del país, con una historia increíblemente rica. La ciudad presume de dos monumentos inscritos en la lista de la UNESCO, de los cuales el más destacado es la catedral de Notre-Dame con sus cinco torres características, que representa una transición única entre el estilo románico y el gótico.

El segundo monumento importante es el campanario local, que data ya de 1188 y es el más antiguo de toda Bélgica. Tournai está fuera de las rutas turísticas más masificadas, así que disfrutarás de sus bonitas plazas empedradas y sus antiguas callejuelas sin aglomeraciones.

15. Cómo llegar a Bélgica desde España

La forma más rápida y cómoda para un city break es sin duda el avión, ya que el vuelo desde Madrid dura solo unas dos horas y media. Los vuelos directos al aeropuerto principal de Bruselas-Zaventem (BRU) los ofrecen Brussels Airlines, Iberia y Vueling desde Madrid y Barcelona, y desde allí llegas en tren directamente al centro de Bruselas en tan solo 17 minutos (el billete cuesta algo menos de 10 euros).

Una alternativa son los vuelos de bajo coste con Ryanair, que operan al aeropuerto de Charleroi (CRL), situado a unos 50 kilómetros al sur de Bruselas. 💡 Consejo: Los billetes a Charleroi suelen ser más baratos, pero súmales siempre unos 15 a 20 euros por el autobús shuttle Flibco y otra hora de tiempo para llegar al centro, así que volar al aeropuerto principal a menudo compensa mucho más. Si prefieres tomártelo con calma, existe también la opción del tren de alta velocidad combinando la conexión con París (Thalys/Eurostar), aunque el avión sigue siendo la manera más práctica.

16. Transporte por Bélgica en tren

Bélgica tiene una de las redes ferroviarias más densas de Europa y la compañía nacional SNCB (en neerlandés NMBS) funciona realmente de maravilla, así que puedes dejar el coche en casa sin problema. Las distancias son mínimas: desde Bruselas estás en Lovaina en 15 minutos, en Gante en 30 minutos y en Brujas en aproximadamente una hora, lo que convierte al país en un paraíso para las excursiones de un día.

Los billetes tienen precio fijo y no están vinculados a una hora concreta, así que puedes subirte a cualquier tren ese día. Un billete normal de Bruselas a Brujas cuesta unos 17,60 euros. 💡 Consejo: Si viajas el viernes por la tarde o el fin de semana, compra siempre el llamado Weekend ticket, que te garantiza automáticamente un descuento del 30 por ciento en el viaje de vuelta (así irás a Brujas por unos 12,30 euros). El antes popular billete Standard Multi de 10 viajes se eliminó en otoño de 2025, así que ya no cuentes con él en las guías.

17. La cocina belga (no solo) para vegetarianos

La cocina belga es famosa en todo el mundo y para los vegetarianos es un auténtico paraíso, lleno de dulces y cerveza de calidad. Tienes que probar sin falta los auténticos bombones belgas, cuyo concepto inventó Jean Neuhaus ya en 1912, y pasarte por chocolaterías tan conocidas como Godiva o Leonidas. Paseando te toparás con puestos de gofres, donde podrás elegir entre el ligero gofre rectangular de Bruselas y el más contundente gofre de Lieja, que contiene cristales de azúcar caramelizado.

El mayor orgullo culinario son, cómo no, las patatas fritas belgas, pero los vegetarianos deben tener mucho cuidado, porque tradicionalmente se fríen dos veces en sebo de vaca, así que pregunta siempre al personal si usan aceite vegetal. El punto álgido para comer sin carne es la ciudad de Gante, orgullosa capital vegetariana que ya en 2009 introdujo el llamado Veggiedag de los jueves, así que aquí encontrarás estupendos restaurantes vegetales en cada esquina. Los locales adoran también las especialidades con carne como los mejillones con patatas (moules-frites) o el estofado de ternera a la cerveza, pero créeme que no te perderás las experiencias gastronómicas ni siquiera sin carne. Todo eso lo puedes acompañar con alguna de las 1500 variedades de cervezas belgas, de las cuales las mejores las elaboran los monjes en los monasterios trapenses.

18. Itinerarios recomendados

Si solo dispones de un fin de semana estándar (2 a 3 días), no te agobies intentando verlo todo y céntrate únicamente en la combinación de Bruselas y la romántica Brujas. Así conseguirás una idea perfecta de la capital y a la vez disfrutarás del clásico histórico más conocido, con desplazamientos en tren que te llevarán un mínimo de tiempo.

En una escapada de 4 a 5 días ya puedes ampliar tu plan de forma estupenda y añadir a Bruselas y Brujas también la juvenil Gante y la arquitectónicamente impresionante Amberes. Y si tienes la suerte de salir una semana entera, no dudes en incluir también excursiones más cortas a Lovaina o Malinas y date una escapada para refrescar la mente en la costa del mar del Norte, o quizás en las boscosas colinas del sur.

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Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor forma de moverse por Bélgica?

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La mejor y más fiable opción son sin duda los trenes de la compañía nacional SNCB. La red es increíblemente densa, los trenes circulan con frecuencia y te llevan sin problemas directamente al centro histórico de las ciudades, así que el coche más bien te estorbaría.

¿Cuántos días necesito para visitar Bélgica?

Na para la visita básica de los principales atractivos te bastarán 3 o 4 días, durante los cuales podrás conocer Bruselas, Brujas y Gante. Si quieres ver también Amberes, Lovaina y escaparte a la costa, reserva idealmente una semana completa.

¿Es mejor alojarse en Bruselas o en ciudades más pequeñas?

Bruselas es genial como base central gracias a las excelentes conexiones ferroviarias hacia todas partes y la amplia oferta de hoteles. Sin embargo, ciudades más pequeñas como Gante o Brujas ofrecen un ambiente nocturno más auténtico y tranquilo, una vez que los turistas de un día se van.

¿A qué prestar atención al comer si no como carne?

Bélgica es muy amigable para los vegetarianos, pero ten mucho cuidado con las tradicionales patatas fritas belgas. En la mayoría de los puestos clásicos se fríen todavía en grasa de vacuno, así que siempre es mejor preguntar si tienen una variante en aceite vegetal.

¿Cuál es la diferencia entre los gofres belgas?

V las calles te encontrarás con dos tipos básicos de gofres. El gofre de Bruselas es rectangular, ligero, esponjoso y se sirve generalmente con nata montada y fruta. El gofre de Lieja, por el contrario, es más pequeño, más denso, redondeado y contiene trozos de azúcar caramelizado.

¿Cuál es la mejor época para visitar?

Ideal es ir desde mayo hasta septiembre, cuando hace más calor, siendo septiembre el que ofrece menos turistas y clima estable. En invierno, las ciudades cobran vida con magníficos mercados navideños. Pero ten en cuenta que en Bélgica llueve con bastante frecuencia durante todo el año.

¿Qué aeropuerto debo elegir para viajar desde República Checa?

El aeropuerto principal de Bruselas-Zaventem (BRU) es mucho más cómodo, está muy cerca de la ciudad y en tren llegas al centro en 17 minutos. El aeropuerto de Charleroi (CRL), adonde vuelan las aerolíneas low cost, está a 50 kilómetros de distancia y el trayecto a Bruselas en autobús lleva aproximadamente una hora.

¿Qué es el Weekend ticket?

Se trata de un billete de tren especial, que es válido desde el viernes por la noche hasta el domingo por la noche y ofrece un 30% de descuento en el viaje de ida y vuelta a cualquier lugar de Bélgica. Es la mejor manera de ahorrar en escapadas de fin de semana entre ciudades.

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