Cartagena, en Colombia, es una ciudad de extremos absolutos y, muy posiblemente, el lugar más bonito y a la vez más agotador que visitarás en Sudamérica. Por un lado te esperan callejones coloniales que quitan el aliento, balcones que se comban bajo la avalancha de buganvillas de colores y un ambiente caribeño que te atrapa al instante. Pero prepárate: nada de todo ese romanticismo lo tendrás gratis ni sin interrupciones constantes.
Nada más llegar te darás cuenta de que la ciudad está llena de vendedores ambulantes que te ofrecerán de todo, desde sombreros hasta pulseras «de regalo» o masajes que desde luego no son gratis. Quien lo sabe de antemano y aprende a decir un no rotundo con una sonrisa se llevará de Cartagena las mejores experiencias. Pero si te pilla por sorpresa, el continuo regateo con taxistas sin taxímetro puede llegar a agotarte, así que conviene prepararse mentalmente para esta realidad.
Aquí te hemos reunido directamente 22 consejos: desde las viejas murallas hasta rincones secretos y excursiones a las islas del Caribe. Y sí, también te contamos por qué debes tener mucho cuidado con las aplicaciones de citas. 😅

Resumen
- Exención fiscal para extranjeros: Si tienes en el pasaporte el sello turístico PIP-5, no pagas el 19% de IVA en los hoteles. Compruébalo siempre en la factura final, porque algunos hoteles intentan cobrarlo.
- Cargos ocultos por las islas: Las excursiones a las Islas del Rosario tienen truco: la entrada al parque nacional y el seguro (unos 40.000 COP) se pagan en efectivo en el muelle y no están incluidos en el tour.
- Belleza a cambio de paciencia: Cartagena es un paraíso visual, pero prepárate para los insistentes vendedores ambulantes, a quienes hay que saber rechazar con educación pero con mucha firmeza.
- Playas con reservas: La playa urbana de Bocagrande tiene el agua marrón, para arena blanca hay que ir a las islas, pero cuidado con las multitudes del mediodía en Playa Blanca.
- La seguridad ante todo: Nunca uses taxis sin precio acordado de antemano (o mejor elige Uber o InDriver) y ten muchísimo cuidado con la vida nocturna y las citas a ciegas.
- Transporte desde el aeropuerto: El aeropuerto Rafael Núñez está a solo 10 o 15 minutos del centro, una gran ventaja frente a otras capitales.
Cuándo viajar a Cartagena
Cartagena es un destino caribeño típico, donde reina una temperatura constante de 31 a 33 °C durante todo el año, así que los jerséis puedes dejarlos tranquilamente en casa. La diferencia del clima en Cartagena está solo en si el aire pesa e inmóvil o si desde el mar sopla una brisa agradablemente fresca. La temporada alta y más popular va de diciembre a abril, cuando la ciudad está seca, sopla un refrescante viento alisio y el sol brilla prácticamente cada día. Pero en esa época la ciudad revienta bajo la avalancha de turistas extranjeros y colombianos de vacaciones, lo que lógicamente dispara los precios de los hoteles a su máximo anual.
Si no te gusta el bochorno pesado ni la humedad alta, evita el periodo de septiembre a noviembre, que es la principal temporada de lluvias en la costa caribeña. Septiembre en concreto es estadísticamente el mes más húmedo del año, cuando los callejones históricos pueden convertirse en pocos minutos en profundos charcos. La alta humedad del aire convierte los paseos normales en toda una hazaña deportiva en la que empiezas a sudar de inmediato. Aun así se puede visitar la ciudad, pero cuenta con que tendrás que refugiarte mucho más a menudo en cafeterías y museos con aire acondicionado.
Para la mejor combinación posible de buen tiempo y precios algo más soportables, un estupendo término medio es el cambio de noviembre a diciembre, o los meses de primavera justo fuera de las fiestas de Semana Santa. Pero ten siempre en cuenta que el sol del Caribe es realmente fuerte y no perdona errores, así que un sombrero de ala ancha, litros de agua embotellada y una buena crema solar son absolutamente imprescindibles en cualquier mes del año. Mete también en la maleta ropa ligera de lino, con la que te sentirás mucho más cómodo.
Dónde alojarse en Cartagena
Dónde te alojes importa de verdad, y en Cartagena más que en ningún otro sitio, porque la diferencia entre barrios es brutal. Lo más encantador es alojarse directamente en el Centro Histórico, donde tienes todos los monumentos famosos y excelentes restaurantes al alcance de la mano, aunque los precios aquí suelen ser los más altos de toda Colombia. Para un ambiente algo más bohemio, lleno de arte urbano y vida nocturna animada, elige el popular barrio de Getsemaní, que hoy es un auténtico éxito. Si en cambio buscas sobre todo modernos hoteles de altura con piscina y vistas directas al mar, la península de Bocagrande será tu opción ideal.
Un dato esencial para tu presupuesto de viaje es que los extranjeros en Colombia no pagan el 19% de IVA por el alojamiento. La condición principal es entrar al país con el clásico sello turístico, el llamado PIP-5, que normalmente te ponen en el pasaporte ya en el aeropuerto. Para aplicar este descuento, el hotel debe fotocopiar tu pasaporte precisamente con ese sello, de lo contrario te cobrará el impuesto sin contemplaciones. La práctica por toda la ciudad es que, por desgracia, cerca de la mitad de los hoteles te descuentan el impuesto automáticamente, mientras que la otra mitad intenta cobrártelo sin decir nada. Comprueba siempre con cuidado la factura final al marcharte y no dudes en reclamar en recepción.
Entre los hoteles probados y preciosos está por ejemplo el Hotel Casa San Agustín, un lujoso hotel boutique en pleno corazón del casco antiguo que te cautivará con su tranquilo patio interior y una piscina integrada en las viejas murallas. Si buscas algo más moderno en una zona con vistas panorámicas, prueba el GHL San Lazaro Art Hotel, que ofrece unas vistas impresionantes directamente al castillo de San Felipe. Y para una estancia totalmente relajada de estilo colonial con un servicio de primera, toda una leyenda es el Sofitel Legend Santa Clara, ubicado en un antiguo convento cuidadosamente restaurado.
💡 En este mapa puedes comparar qué hay disponible ahora mismo; verás enseguida cuánto más barato es Getsemaní que las murallas.
22 cosas que ver y hacer en Cartagena, Colombia
Antes de lanzarte al torbellino de los callejones colombianos, echa un vistazo a nuestra selección de lo más interesante que ofrece la ciudad. Estos 22 consejos te mostrarán Cartagena con todo lujo de detalles, desde los monumentos más relucientes hasta los rincones más escondidos, y te ayudarán a evitar las trampas para turistas innecesarias.
Hemos combinado para ti los clásicos lugares imprescindibles con unas cuantas joyas escondidas, para que puedas mezclar el cóctel de experiencias perfecto según tus gustos.

1. El Centro Histórico y sus icónicas murallas
Lo principal por lo que viajeros de todo el mundo vienen aquí es el Centro Histórico de Cartagena, que tiene una fantástica valoración de 4,8 con más de 4.000 reseñas. Con toda razón, esta obra maestra arquitectónica está inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1984. Todo el casco antiguo está rodeado por unos 11 kilómetros de macizas murallas de piedra, que antaño protegían la riqueza de la ciudad de los ataques piratas y hoy sirven como la mejor ruta panorámica imaginable.
Reserva de verdad las murallas para primera hora de la mañana o para el atardecer. Hacia el mediodía, las piedras históricas se calientan bajo el sol caribeño hasta el punto de que no se puede respirar y no hay ni pizca de sombra. Dentro de las propias murallas encontrarás el auténtico cuento de hadas caribeño: casas coloniales de colores con balcones de madera, de los que cuelgan racimos de buganvillas radiantes en tonos rosas, morados y rojo intenso.
Al recorrer estos pintorescos callejones te toparás con incontables rincones fotogénicos, pero también con una enorme cantidad de vendedores ambulantes y sonrientes mujeres con vestidos de colores, a las que llaman palenqueras. Si quieres hacerte con ellas la típica foto con la fruta en la cabeza, cuenta con que siempre hay que pagar una propina. 💡 Consejo: No te dejes arrastrar a largas conversaciones con los captadores de la calle; basta con sonreír educadamente, decir un firme «no, gracias» y seguir tu camino sin detenerte.

2. Castillo de San Felipe de Barajas
Este es el emblema absoluto de toda la ciudad y, según el número de valoraciones (casi 68.000), es el lugar más visitado de toda Cartagena. El Castillo de San Felipe de Barajas es la mayor fortaleza española del continente americano (y cuando estás ahí, viendo esos muros de piedra macizos, te lo crees de verdad). Su construcción comenzó ya en 1657 sobre una colina estratégica y, gracias a un ingenioso sistema de defensa y túneles subterráneos, ningún enemigo logró nunca conquistarla.
Explorar esta enorme fortaleza puede llevarte tranquilamente dos horas y la mayor experiencia es perderse por los oscuros y laberínticos túneles, diseñados por los arquitectos para amplificar deliberadamente el sonido de los pasos de posibles atacantes. La fortaleza está abierta al público todos los días de 8:00 a 18:00 y aquí también rige la regla de oro: no vengas al mediodía, porque en las murallas prácticamente no hay dónde refugiarse del sol.
La entrada básica para extranjeros cuesta 25.000 COP, mientras que los locales pagan algo menos, unos 20.000 COP. Si viajas en familia, los niños menores de 6 años y los mayores de 62 entran gratis a todo el recinto. 💡 Consejo para viajeros ahorradores: Si te cuadra con las fechas, planifica tu visita para el último domingo del mes, cuando la entrada es totalmente gratuita para absolutamente todos los visitantes (salvo los meses de mucho tráfico de enero y diciembre).

3. La Plaza de Bolívar
El corazón verde de todo el casco antiguo es la Plaza de Bolívar (con una preciosa valoración de 4,6), que funciona como el oasis de tranquilidad perfecto. A diferencia de los callejones de piedra recalentados por el sol de alrededor, aquí encontrarás muchos bancos a buen resguardo bajo la sombra de enormes árboles antiguos, donde se sientan tanto los locales como viajeros cansados de todo el mundo. En el centro de la plaza no falta, por supuesto, la estatua ecuestre del propio Simón Bolívar, el famoso libertador de Sudamérica.
Esta plaza no solo es un lugar estupendo para descansar tras una larga caminata, sino también un punto de partida estratégico para visitar los mejores museos de la ciudad. Por un lado, el parque está flanqueado por la preciosa catedral histórica, y por el otro, por ornamentados palacios coloniales con macizas puertas de madera y enormes aldabas metálicas con forma de animales.
Cuando te sientes aquí un rato, compra sin falta fruta caribeña fresca a los vendedores locales con sus carritos o una bebida bien fría. Elige eso sí a los vendedores que pelan y cortan la fruta delante de ti: al menos sabes lo que te llevas. Es, sin competencia, el mejor refresco después de horas caminando bajo el calor tropical.

4. Museo del Oro Zenú
Justo al borde de la popular Plaza de Bolívar se encuentra el Museo del Oro Zenú, una fascinante sede del famoso Museo del Oro de la capital, Bogotá. Aunque es algo más pequeño que su enorme versión principal, la exposición es absolutamente impresionante y, además, la entrada a este fantástico museo es totalmente gratuita, algo bastante raro en la cara Cartagena que deberías aprovechar.
Dentro verás una colección impresionante y muy valiosa de objetos de oro creados por la cultura originaria Zenú mucho antes de la llegada de los colonizadores españoles. Esta cultura era conocida por sus técnicas orfebres absolutamente perfectas y también por sus elaborados sistemas de canales de drenaje, que les permitían sobrevivir en zonas inundables. La exposición explica de forma excelente y comprensible su profunda conexión con la naturaleza, especialmente con los anfibios y el rico mundo acuático.
El museo tiene además un agradable aire acondicionado, así que si fuera te aprieta el sol y ya no puedes más, este refugio gratuito del calor de la tarde es simplemente un regalo del cielo. 💡 Consejo: No te olvides de observar de cerca las famosas pecheras de oro y las increíblemente delicadas joyas de filigrana, que por su precisión fascinan aún hoy incluso a los joyeros modernos.

5. Palacio de la Inquisición
Justo enfrente, en la misma plaza, encontrarás el Museo de Cartagena de Indias, más conocido por la gente como el Palacio de la Inquisición (valoración 4,2). Este majestuoso edificio histórico, con un precioso portal barroco de 1770, esconde bajo su bella fachada una historia bastante oscura. Fue la sede principal de la Inquisición española, que durante siglos juzgó y castigó duramente a los acusados de herejía y brujería.
Dentro te espera una exposición bastante escalofriante, pero muy instructiva, en la que puedes ver instrumentos de tortura originales y conocer en detalle los despiadados métodos de los tribunales eclesiásticos de la época. Al mismo tiempo, en las plantas superiores encontrarás también una parte muy amplia dedicada a la historia general de la ciudad desde su fundación, así que el museo funciona como una estupenda introducción completa a la compleja historia de Cartagena.
El precio de la entrada para turistas extranjeros suele oscilar entre 21.000 y 25.000 COP, pero comprueba sin falta el importe actual directamente en taquilla, porque a veces cambia sin previo aviso. La experiencia del sombreado patio interior, donde antaño se dictaban crueles sentencias y donde hoy irónicamente crece una exuberante vegetación tropical, es realmente intensa y merece la pena verla.

6. Museo Naval del Caribe
Si te interesan aunque sea un poco los barcos antiguos, los piratas y las batallas navales, el Museo Naval del Caribe (excelente valoración de 4,6) te entusiasmará por completo. Lo encontrarás a un paso de las murallas principales y su amplia exposición se dedica a la fascinante historia de los piratas caribeños, los galeones españoles hundidos cargados de oro y las interminables batallas navales por el dominio de este estratégico puerto caribeño.
El museo está realmente bien y modernamente elaborado, ofrece muchas maquetas interactivas interesantes de fortalezas y barcos gigantes, algo que apreciarán no solo los adultos amantes de la historia, sino también las familias con niños. Descubrirás un montón de detalles inesperados sobre cómo la ciudad se defendió heroicamente en el pasado del famoso y devastador ataque del almirante inglés Vernon.
⚠️ Aviso importante con los mapas: Al buscar información y la ruta online, ten mucho cuidado de no confundir ciudades. No lo confundas con el «Museo Naval Cartagena», que Google a veces te cuela, pero está en la Cartagena de Murcia (España) y el navegador te enviaría a otro continente. 😅 Comprueba siempre con cuidado que en la dirección de Google Maps aparezca Bolívar, Colombia.

7. Plaza de los Coches y la Torre del Reloj
Tus primeros pasos hacia el casco antiguo probablemente te lleven directamente a través de la Torre del Reloj, la icónica torre amarilla con reloj que sirve como la principal y más bonita puerta de entrada a través de las murallas. Justo detrás de esta puerta se abrirá ante ti la Plaza de los Coches (valoración 4,5), que tiene un pasado muy oscuro, pues antes servía como el principal mercado de esclavos, pero que hoy está llena de casas de colores con los típicos balcones.
Justo en esta bulliciosa plaza encontrarás los famosos y sombreados soportales del Portal de los Dulces. Aquí se apretujan decenas de pequeños puestos de madera que desde hace generaciones venden dulces caribeños tradicionales. Todo aquí luce colores radiantes y el aire huele constantemente a coco fresco, azúcar de caña quemado y fruta tropical exótica.
Es un lugar absolutamente ideal para probar las bolitas de coco locales (las llamadas cocadas) o los dulces pegajosos de tamarindo. 💡 Consejo: Estos dulces locales son extremadamente dulces y densos, así que con una o dos piezas junto a un café fuerte de la tarde tendrás de sobra; no esperes desde luego postres ligeros y esponjosos.

8. Camellón de los Mártires
Justo delante de la principal puerta amarilla con reloj, antes incluso de entrar al casco antiguo, se extiende un amplio paseo conocido como Camellón de los Mártires (valoración 4,6). Este elegante y cuidado paseo bordeado de estatuas es uno de los mejores lugares para pasear al atardecer, cuando está preciosamente iluminado y palpita con una increíble vida local.
El nombre de este paseo alude directamente a una historia sangrienta: aquí encontrarás los bustos de nueve mártires, valientes líderes del movimiento de independencia colombiano que fueron ejecutados sin piedad por los realistas españoles en 1816. Es un lugar muy importante de orgullo nacional que aporta un interesante contraste histórico al ambiente caribeño, por lo demás despreocupado, de todo el entorno.
Durante el día te toparás con incontables vendedores sonrientes de zumos frescos y artesanías. Es también el lugar más popular para subirse a los coches de caballos turísticos, aunque, por consideración a los animales bajo el enorme calor caribeño, es mejor moverse por la ciudad con tus propios pies.

9. Getsemaní y el arte urbano
Mientras que el reluciente Centro Histórico es pulido y aristocrático, el vecino barrio de Getsemaní tiene un alma auténtica, salvaje y desbordante. No hace mucho era un barrio obrero y pobre bastante peligroso extramuros, al que ni siquiera se recomendaba ir a los turistas, pero hoy es sin duda la parte más interesante, colorida y fotografiada de toda Cartagena.
Aquí los callejones son algo más estrechos que en el centro y las fachadas desconchadas de las casas sirven de enormes lienzos. Encontrarás arte urbano de primera y muy elaborado, que refleja las raíces africanas de la ciudad, la cultura de las palenqueras y la exuberante flora local. El más famoso de todos es el estrecho callejón de la Calle de la Sierpe, sobre el que cuelgan cientos de sombrillas de colores, o el callejón lleno de banderitas, donde salen las mejores fotos de todas las vacaciones.
Durante el día, Getsemaní es sorprendentemente tranquilo (la gente se sienta delante de las casas en sillas de plástico, juega apasionadamente al dominó y casi no te presta atención, lo cual, tras el continuo acoso comercial del centro, es todo un alivio). Es aquí donde todavía percibirás ese auténtico ambiente comunitario que, por desgracia, del centro más reluciente y caro ya se ha perdido un poco.

10. La Plaza de la Trinidad de noche
Si quieres vivir en tu propia piel la verdadera y genuina alegría caribeña, tienes que ir al anochecer a la Plaza de la Trinidad, en pleno corazón del colorido barrio de Getsemaní. De día es una placita bastante discreta frente a una vieja iglesia amarilla desconchada, pero en cuanto se pone el sol, el espacio se transforma en un chasquido en el epicentro palpitante de toda la ciudad.
Cada noche se reúne aquí medio barrio: familias locales con niños, mochileros de todo el mundo y talentosos artistas callejeros. La gente se sienta directamente en las aceras aún calientes, compra cerveza barata bien fría en una tienda cercana y prueba la deliciosa comida de los carritos ambulantes. Hacia las ocho de la tarde empiezan aquí con regularidad impresionantes espectáculos improvisados de baile, malabares con fuego o ruidosos conciertos de grupos locales.
No hace falta pagar ninguna cara entrada a discotecas de lujo, porque la mejor y más auténtica fiesta ocurre directamente en la calle. 💡 Consejo: Ten mucho cuidado eso sí con tus objetos personales; entre la densa multitud pueden moverse carteristas sin que te des cuenta, así que lleva la mochila mejor siempre por delante y deja los objetos de valor y el pasaporte en la caja fuerte del hotel.

11. Los perezosos del Parque Centenario
Justo en la frontera entre Getsemaní y el casco antiguo se encuentra el aparentemente corriente Parque Centenario (valoración 4,4), que sin embargo esconde una enorme e inesperada sorpresa natural. La mayoría de los turistas con prisa solo lo cruzan rápidamente de camino a las murallas y no tienen ni idea de lo asombroso que se esconde justo sobre sus cabezas, en las densas copas de los enormes árboles.
En pleno centro de la ruidosa y ajetreada ciudad viven aquí, en plena naturaleza, lentos perezosos, adorables monitos (titíes) y enormes iguanas prehistóricas. Basta con detenerse un momento, quedarse quieto un rato y examinar con atención las enredadas ramas sobre ti. A las iguanas las verás a menudo tomando el sol perezosamente junto al camino, mientras que los perezosos suelen dormir profundamente, escondidos en lo alto entre el follaje.
Si no consigues encontrar a los animales entre la densa vegetación, a menudo te ayudarán de buena gana los vendedores locales de frutos secos o los guardas fijos del parque, que siempre saben con exactitud en qué árbol descansa justo la familia de perezosos. Es un trozo absolutamente fascinante de selva salvaje en medio del ajetreado tráfico de hormigón.

12. Las vistas desde el Convento de la Popa
¿Las mejores vistas de toda Cartagena? Están en la colina más alta de la ciudad, donde se alza el viejo Convento de la Popa. Este precioso convento data ya de 1607 y se yergue a unos 150 metros sobre el mar, así que desde aquí verás como en la palma de la mano tanto el casco antiguo histórico como los modernos rascacielos de Bocagrande y la maraña de canales de agua y de los barrios periféricos más humildes.
El propio convento tiene un precioso y tranquilo patio interior lleno de flores en flor y una pequeña, pero muy ricamente decorada, capilla. La entrada a todo el recinto ronda entre 11.000 y 25.000 COP según las distintas fuentes y temporadas, así que comprueba el precio actual directamente en el lugar. Pero la experiencia de esa enorme altura merece la pena a más no poder.
⚠️ Aviso de seguridad esencial: El camino de subida al convento pasa por barrios muy pobres y problemáticos y por razones de seguridad se desaconseja encarecidamente a los extranjeros subir a pie. Arriba se sube exclusivamente en un tour organizado o en taxi amarillo, con el que debes acordar directamente que te espere unos 30 minutos arriba y te lleve de vuelta al centro con seguridad.

13. Bares de azotea y vistas de lujo
Cartagena es famosa en todo el mundo por su desarrollada cultura de rooftop bars, desde los que la vista de la ciudad iluminada de noche es absolutamente impresionante. El mirador mejor valorado dentro de las viejas murallas es el Mirador Gastro Bar (estupenda valoración de 4,6), donde puedes disfrutar de excelentes cócteles de autor con vistas directas y sin obstáculos a la Torre del Reloj y al incesante bullicio de la plaza justo debajo de ti.
Si prefieres el ambiente más relajado y bohemio del barrio de Getsemaní, dirígete sin duda al Baroca Sabor Ancestral (valoración 4,8) o a la estilosa Casa Pura Rooftop (valoración 4,6). Aquí se mezclan de forma totalmente natural los ardientes ritmos caribeños con la mixología moderna y los atardeceres son absolutamente inolvidables.
Para los verdaderos amantes de las alturas extremas está el exclusivo 51 Sky Bar en el moderno barrio de Bocagrande (valoración 4,2), sin duda el bar más alto de toda la ciudad. La vista desde la planta 51 al reluciente casco antiguo y al oscuro e infinito océano es increíble, pero cuenta con que los precios de las copas se corresponden plenamente con el lujo y la exclusividad de este lugar.

14. El atardecer en las murallas (Café del Mar)
No hay quizá ritual más conocido e icónico en toda Cartagena que contemplar el atardecer desde las macizas murallas históricas. El punto neurálgico tradicional de este acontecimiento diario es el famoso Café del Mar, que ocupa un enorme y estratégico saliente de las fortificaciones, con la mejor vista posible al inmenso océano y al disco solar que se pone.
Pero hay que decir la verdad sin rodeos: las copas y la comida en este local están muy sobrevaloradas y a menudo, ya una hora antes del atardecer, se forman colas realmente largas para una mesa libre. La vista, por suerte, no está sobrevalorada y puede disfrutarla cualquiera. 💡 Consejo: No hace falta pagar por una cara mesa en el restaurante. Basta con sentarse cómodamente en el ancho murete de piedra de las murallas justo al lado de la cafetería, comprar una cerveza bien fría a un vendedor ambulante por una fracción del precio y disfrutar de una experiencia idéntica, si no mejor y más auténtica, junto a los locales.
Ya elijas una mesa cómoda en el local o el romántico murete, llega siempre al menos una hora antes del propio atardecer, porque los tramos con la mejor vista se llenan a una velocidad increíble.

15. Playas de Bocagrande y Castillogrande (reseña sincera)
Sobre las playas que están justo en la ciudad, las guías escriben a menudo bastantes bulos románticos poco realistas, así que aquí va la verdad pura y sin distorsiones. La playa urbana de Playa de Bocagrande tiene en internet una valoración de 4,3, pero el agua aquí suele estar turbia y marrón. Es un sitio enormemente práctico si solo quieres refrescarte rápido a un paso de tu hotel de altura, pero visualmente no es desde luego ningún paraíso caribeño y, además, la playa está constantemente asediada por decenas de vendedores de masajes y de sombrillas caras.
Una situación notablemente mejor y más soportable reina un poco más allá, en Playa Castillogrande (valoración 4,5). Esta parte concreta de la península es mucho más tranquila, aquí vienen a pasar el tiempo sobre todo familias locales y el agua suele estar algo más limpia y calmada, aunque tampoco esperes ese verdadero color turquesa. Es, eso sí, un lugar ideal para un tranquilo paseo matutino junto al mar.
Si quieres pasar todo el día en una bonita playa con un libro en la mano, en la propia ciudad no merece la pena de verdad. Para las auténticas playas caribeñas de catálogo tienes que ir un poco más lejos, fuera de la ciudad: en barco a las islas de coral o en coche a la popular península de Barú.

16. Islas del Rosario y la trampa del dinero
El precioso archipiélago de las Islas del Rosario se encuentra en un parque nacional protegido, a menos de una hora en lancha rápida desde Cartagena, y es por fin el auténtico sueño caribeño con arrecifes de coral y arena blanca. Pero aquí hay una enorme trampa turística que pilla a la mayoría de los turistas no preparados (cargos ocultos inesperados). Y es que, compres al precio que compres la excursión en la ciudad, casi nunca incluye las tasas portuarias obligatorias.
La entrada al propio parque nacional te saldrá por unos 25.000 a 31.500 COP por persona y, además, se paga un seguro marítimo obligatorio de unos 8.800 COP. En total son unos 40.000 COP que debes pagar exclusivamente en efectivo directamente en el muelle antes de subir a la lancha. Si en ese momento no llevas billetes encima, simplemente no te dejan subir y la excursión se pierde. 💡 Consejo: Saca dinero en los cajeros (fiables son Bancolombia o Davivienda) con calma el día antes, porque por la mañana, junto al puerto, los cajeros suelen estar completamente vacíos.
Las islas en sí son preciosas y absolutamente ideales para hacer snorkel todo el día. Pero te estropearás mucho toda la experiencia si por la mañana, junto al ruidoso puerto, acabas discutiendo por unas tasas de las que la agencia no te dijo nada de antemano.

17. Beach clubs de las islas (en lugar de playas públicas)
En lugar de ir a las playas públicas de las islas, corrientes y a menudo extremadamente abarrotadas, te recomiendo encarecidamente reservar el llamado day pass en uno de los muchos beach clubs privados. Es más caro, pero tendrás tu propia hamaca, agua limpia y, sobre todo, tranquilidad respecto a los vendedores que, de otro modo, te incordian cada dos minutos para que compres souvenirs.
Una opción absolutamente estupenda es el Capri Beach Club (fantástica valoración de 4,9) en la Isla Grande, donde encontrarás una tranquilidad perfecta, un servicio excelente y un agua turquesa cristalina. Si buscas más bien un ambiente moderno y estiloso de fiesta con excelente gastronomía y estupendos cócteles, ve sin falta al Blue Apple Beach (valoración 4,7) en la más cercana Isla Tierra Bomba.
Y si no te apetece nada viajar lejos en barco pero aun así quieres disfrutar del máximo confort de playa y copas junto al agua, en la propia ciudad, en el más tranquilo barrio de Manga, funciona el club urbano Bendita Beach (valoración 4,7) con una preciosa piscina, donde te cuidan a cuerpo de rey todo el día.

18. El pueblo pesquero de La Boquilla y los manglares
Si quieres vivir en la ciudad algo completamente distinto al reluciente centro colonial y, a la vez, apoyar con tu dinero directamente a la comunidad local, ve al norte de la ciudad, al auténtico pueblo pesquero de La Boquilla. Aquí conocerás por fin la cara más cruda y mucho más tradicional afrocolombiana de toda la región caribeña, que del centro ya ha desaparecido.
El principal atractivo es aquí un fascinante paseo en canoa tradicional de madera a través de densísimos bosques de manglares. Los pescadores locales experimentados te llevan por la maraña de tranquilos canales de agua, donde puedes observar de cerca elegantes garzas, cangrejos escondidos entre las raíces y escuchar el silencio absoluto, roto solo por el sereno chapoteo de los remos de madera.
Esta discreta excursión ecológica es una de las pocas experiencias en Cartagena donde tu dinero queda directamente en manos de la comunidad local, que se esfuerza a más no poder por mantener su tradicional sustento pesquero frente a los modernos hoteles que crecen de forma agresiva en los alrededores.

19. Mercado de Bazurto (solo para valientes)
El mercado de Bazurto es enorme, ruidoso, caótico y, en algunos puntos, sinceramente bastante sucio, y su valoración media de 3,7 con más de 12.000 reseñas lo dice todo. No es una atracción turística, es la realidad cotidiana de la vida colombiana. Aquí se vende absolutamente de todo lo imaginable, desde carne cruda colgada de ganchos bajo un calor enorme, pasando por enormes montañas de fruta exótica, hasta ropa de marca y electrónica falsificadas.
Por razones de seguridad, se desaconseja totalmente a los extranjeros venir aquí por su cuenta: el laberinto de puestos es enormemente confuso y a menudo operan aquí, entre la multitud y sin que te des cuenta, carteristas organizados. Si quieres ver este mercado auténtico, ve únicamente muy temprano por la mañana y exclusivamente con un guía local con licencia, que sepa exactamente por dónde pasar con seguridad.
Con un buen guía, en cambio, puede ser una experiencia absolutamente fascinante, en la que probarás extrañas frutas exóticas que no habías visto en la vida y verás la verdadera cara no turística de la ciudad, sin oropel. Pero para comprar bonitos souvenirs corrientes no vengas aquí desde luego; para eso son mejores los mercados del centro.

20. Museo del Chocolate y el cacao colombiano
Colombia no produce para el mundo entero solo su famoso y estupendo café, sino también un cacao absolutamente de primera y de calidad. Si buscas una gran experiencia (no solo) para familias con niños, visita sin falta el Museo del Chocolate (excelente valoración de 4,8) directamente en el centro histórico de la ciudad. Es un museo más pequeño, pero muy interactivo, que te guía de forma amena por todo el complejo proceso, desde el cultivo de los granos de cacao hasta la elaboración de una tableta de delicioso chocolate.
Durante la aromática visita descubrirás un montón de curiosidades sorprendentes sobre la historia del chocolate en las culturas precolombinas y, al final, te espera por supuesto una rica y muy generosa degustación de distintos tipos. Ideal para una tarde calurosa, y ni los vegetarianos ni los amantes del chocolate se arrepienten en absoluto.
Además, en la tiendecita de la salida puedes comprar los mejores souvenirs comestibles para llevar a la familia, desde clásicos chocolates negros con alto porcentaje de cacao hasta delicados bombones rellenos de fruta caribeña exótica.

21. Comida callejera y sabores caribeños
La cocina caribeña de la costa se basa mucho en el pescado (róbalo, ceviche) y el marisco, pero incluso los amantes acérrimos de la comida vegetal encontrarán aquí sin problemas su sitio en la calle. Una apuesta absoluta y barata, que encontrarás en cada esquina y te salvará del hambre, es la arepa de queso (una gruesa torta de maíz asada al fuego hasta quedar crujiente y rellena de abundante queso fundido).
Otra guarnición absolutamente perfecta o un rápido snack salado son los patacones, trozos de plátano verde fritos dos veces, que suelen servirse con salsa de ajo o un delicioso hogao de tomate. Son increíblemente saciantes, grasientos y muy baratos.
La necesaria hidratación en este calor devastador la resolverás mejor con los jugos naturales (zumos de fruta fresca). Te recomiendo encarecidamente probar el lulo (un sabor ácido peculiar parecido al kiwi y los cítricos), la maracuyá fresca o la muy dulce guanábana. Y si buscas algo más denso y cremoso, la limonada de coco (limonada de coco con lima fresca) es el mejor y más refrescante invento caribeño del mundo. Y no te olvides, claro, del omnipresente agua de panela (agua con azúcar de caña y limón).

22. Dónde comer sin carne (consejos vegetarianos)
Mientras que la mayoría de los restaurantes turísticos corrientes del centro sirven sobre todo caras langostas y cerdo frito, en la ciudad funcionan varios locales fantásticos y modernos de enfoque puramente vegetal. Te recomiendo encarecidamente probar el Restaurante Sambal (increíble valoración de 4,9) en Getsemaní, un innovador bistró caribeño que sabe transformar de forma estupenda y creativa los sabores locales tradicionales en platos puramente vegetales.
Para un almuerzo rápido, colorido y muy sano es perfecto el El Bololó | Bowls del Caribe (valoración 4,8), donde hacen enormes y saciantes cuencos llenos de arroz, frijoles, plátanos y verdura fresca. Otra auténtica joya para los vegetarianos que quieren descansar de la comida callejera frita es el bistró SANATOco (valoración 4,9), en el más tranquilo barrio de Manga.
Si por la noche te apetece algo mucho más moderno, una estupenda opción es el afamado Pezetarian (valoración 4,8), que aunque ofrece cocina asiático-caribeña con pescado, tiene también un enorme surtido de fantásticos y bien condimentados bowls vegetales. Y para un precioso ambiente romántico directamente en el centro, visita la Casa Bohême (valoración 4,7) o el muy estiloso Restaurante Nami (valoración 4,9).
Adónde ir desde Cartagena (excursiones por los alrededores)
Cuando te canses del constante pitar de los taxis y de los enganchadores de souvenirs, los alrededores de Cartagena te ofrecerán tranquilamente uno o dos días de un mundo completamente distinto.
- San Basilio de Palenque: Esta es una auténtica joya histórica protegida por la UNESCO. Se trata del primer pueblo libre de esclavos africanos fugados de toda América, fundado con orgullo ya en 1691. Sus habitantes conservan hasta hoy su propio idioma único (el palenquero) y tradiciones africanas centenarias. Está a hora y media de la ciudad y hay que ir con respeto e, idealmente, con un guía de la propia comunidad local.
- Volcán del Totumo: A una hora de camino en autobús hacia el norte encontrarás este «volcán» de barro absolutamente estrafalario. Subes por unas tambaleantes escaleras de madera a una pequeña colina y te sumerges en un cráter lleno de barro espeso y templado, en el que, por su densidad, no te puedes hundir. Es un asunto turístico muy masificado, pero las fotos de allí son increíblemente divertidas.
- Península de Barú y Playa Blanca: Para la auténtica arena fina y blanca y el agua turquesa hay que ir alrededor de una hora fuera de la ciudad. Playa Blanca es realmente preciosa, pero al mediodía sufre una enorme avalancha de gente de autobuses y barcos, así que aquí no descansarás. La mejor experiencia la tendrás si pagas un sencillo alojamiento aquí y disfrutas de la playa con calma temprano por la mañana o al atardecer, cuando todas las multitudes vuelven a la ciudad.
- Santa Marta y el Parque Nacional Tayrona: Si tienes más tiempo en Colombia y no planeas solo una parada rápida, ve unas 4 horas en cómodo autobús hacia el este. No es un destino para una excursión de un día desde Cartagena, sino una parada más asombrosa e imprescindible de tu viaje. Allí tendrás acceso a la salvaje y desatada naturaleza de las montañas de la Sierra Nevada y a las playas más bonitas del Parque Nacional Tayrona.
Al planificar tu estancia, echa un vistazo sin falta a nuestro artículo detallado Dónde alojarse en Cartagena, donde analizamos cada barrio hasta el último detalle y te aconsejamos los mejores hoteles. Échale también un ojo a nuestra guía Qué ver en Colombia, para tener todo el viaje bien planificado, o lee nuestros consejos sobre cómo cuidar la seguridad en Sudamérica.
Preguntas frecuentes
Planificar un viaje a Colombia siempre conlleva un montón de interrogantes. Aquí tienes las respuestas a las preguntas más frecuentes que sin duda te pasarán por la cabeza antes de salir.
¿Es segura Cartagena?
En el centro histórico y en el animado Getsemaní (donde opera una fuerte y visible policía turística) no tienes que tener miedo durante el día, el riesgo se limita como máximo a estafas habituales en los precios y carteristas hábiles. Sin embargo, el problema principal lo representa la vida nocturna descontrolada. El dopaje de turistas con escopolamina («aliento del diablo») con fines de robo es una amenaza totalmente real. Como advirtió por ejemplo el gobierno canadiense en una alerta de seguridad del 9 de julio de 2026, las aplicaciones de citas (Tinder, Bumble) suponen un riesgo enorme, a través de las cuales grupos organizados atraen a extranjeros. Nunca dejes tu bebida sin vigilancia y acude a las citas exclusivamente en establecimientos públicos e iluminados.
¿Qué pasa con los taxis, tienen taxímetro?
No, los taxis en Cartagena generalmente no tienen taxímetro y se aprovechan del desconocimiento de los turistas. Si no acuerdas el precio con el conductor clara y explícitamente ANTES de subir al vehículo, con toda seguridad al final del trayecto pagarás varias veces el precio local habitual. Una alternativa mucho mejor y más segura es utilizar las aplicaciones modernas Uber, InDriver o DiDi, donde ves el precio exacto por adelantado y así te ahorras el estrés de regatear en la calle.
¿Debería ir a las islas del Rosario o a Playa Blanca?
Depende únicamente de lo que busques exactamente en la excursión. Playa Blanca en la península de Barú es más larga, en general más económica y puedes llegar también por tierra, pero al mediodía está simplemente abarrotada de gente y la playa está repleta de vendedores. Las Islas del Rosario son incomparablemente mejores para hacer snorkel y ofrecen un ambiente mucho más tranquilo en los beach clubs privados, pero tienes que llegar en lancha rápida y hay que pagar esas mencionadas elevadas y molestas tarifas por el parque nacional y el seguro.
¿Cómo deshacerse eficazmente de los vendedores ambulantes?
La base para sobrevivir en la calle es no detenerse y no mostrar absolutamente ningún interés. Basta con decir un «no, gracias» muy breve pero firme y seguir caminando sin hacer contacto visual. La regla fundamental que debes recordar es nunca cojas nada de ellos en tus manos, ni siquiera si afirman que es solo un pequeño regalo para probar gratis. En cuanto tienes el producto firmemente en la mano, el vendedor considera el trato cerrado y te exigirá dinero de forma muy agresiva.
¿Se puede pagar en Cartagena con dólares americanos?
No, la moneda oficial es el peso colombiano (COP) y todo se calcula en pesos. Aunque algunos vendedores callejeros o taxistas quizás acepten dólares con gusto, el tipo de cambio que te ofrecerán será extremadamente desfavorable. Retira siempre dinero directamente de los cajeros automáticos (las grandes marcas como Bancolombia o Davivienda son fiables y seguras), o cámbialo en casas de cambio oficiales certificadas. Nunca y bajo ninguna circunstancia cambies dinero con personas directamente en la calle.
¿Se puede beber agua del grifo en Cartagena?
No, el agua del grifo no se recomienda en absoluto para que la beban los extranjeros y podría arruinarte todas las vacaciones. Compra siempre agua embotellada y asegúrate de que el tapón de plástico tenga el precinto intacto. En cuanto al hielo en las bebidas, en restaurantes y bares bien valorados no tienes que temer en absoluto, porque para hacer el hielo utilizan exclusivamente agua purificada segura de garrafones.
¿Cuántos días necesito para Cartagena?
Para visitar el centro histórico en sí, recorrer las murallas y explorar el barrio de Getsemaní te bastarán de sobra 2 a 3 días. Pero si además quieres añadir una excursión de día completo en barco a las islas coralinas, una visita a la playa de Barú o la fascinante excursión histórica al pueblo de Palenque, la duración ideal y recomendada de la estancia es de 4 a 5 días, para poder hacer todo con tranquilidad.
