Isla de Elba, Italia: 20 consejos, qué ver, las mejores playas y el ferry

Para muchos, la isla de Elba, en Italia, quedó grabada en la memoria en las clases de historia como esa pequeña isla donde acabó desterrado Napoleón. En realidad, es un destino de vacaciones en toda regla que deja en ridículo incluso a lugares turísticos mucho más famosos, y donde apenas te cruzarás con otros españoles.

Aquí encontrarás una combinación increíble de playas de aguas cristalinas dignas del Caribe y montañas altas que superan los mil metros de altura. Y lo mejor: puedes recorrer toda la isla cómodamente en coche en un solo día, lo que la convierte en un lugar ideal para unas vacaciones activas llenas de descubrimientos.

Si buscas un rincón de Italia donde el tiempo parece detenido pero respira calma, Elba te va a enamorar sin duda. He preparado para ti una guía detallada para que sepas exactamente cómo llegar, dónde encontrar las calas más bonitas y a qué prestar atención.

Resumen para quienes no tienen tiempo de leer todo el artículo

  • Cómo llegar en ferry: Se navega desde el puerto de Piombino hasta Portoferraio, la travesía dura entre 40 y 60 minutos y los billetes por persona empiezan en 15 euros.
  • La regla del viento: En Elba las playas se eligen según de dónde sople el viento (el siroco del sur significa huir a las playas del norte, y viceversa).
  • Teleférico al Monte Capanne: A la montaña más alta te suben en jaulas amarillas abiertas para dos personas de pie (nada recomendable para quien tenga vértigo).
  • Residencias de Napoleón: Para ambas villas es totalmente imprescindible reservar por teléfono al menos con un día de antelación, si no, lo más probable es que no puedas entrar.
  • Las playas más bonitas: Sansone y Capo Bianco ofrecen acantilados blancos y condiciones perfectas para el esnórquel.
  • Cómo moverse por la isla: El coche es la mejor opción, pero prepárate para carreteras muy estrechas y sinuosas con aparcamiento limitado junto a las playas más populares.

Cuándo ir a Elba

La mejor época para visitar la isla es, sin duda, finales de mayo, junio y la primera mitad de septiembre. En esos meses el mar ya está —o todavía está— agradablemente cálido para el baño, pero la isla no revienta bajo la avalancha de turistas italianos del continente. Una ventaja clave de este periodo es que resulta mucho más fácil aparcar cerca de las playas populares, lo que te ahorra muchos nervios y madrugones. Además, los precios del alojamiento se mantienen en niveles razonables y en los restaurantes te sientas tranquilamente sin necesidad de reservar con días de antelación. En junio y septiembre, encima, los ferris funcionan a pleno rendimiento y puedes elegir entre unas 151 conexiones semanales.

Si vas en agosto, prepárate para el pico absoluto de la temporada. Para los italianos, agosto es el mes de las vacaciones nacionales y Elba es una de sus grandes favoritas. En esta época los precios del alojamiento están al máximo, hay colas para los ferris y las playas están realmente llenas. Los billetes de ferry y los hoteles hay que reservarlos en agosto incluso con medio año de antelación, o te arriesgas a que solo queden las opciones más caras o peor valoradas. El calor de agosto tampoco es precisamente ideal para el senderismo.

Los meses de primavera y otoño, como abril, mayo y octubre, son ideales para el senderismo, el ciclismo y visitar monumentos. El sol calienta de forma agradable y el teleférico a la montaña más alta ya suele funcionar en esta época (aunque con horario reducido, hasta las cinco de la tarde), pero el mar es solo para los más valientes. En invierno, la isla prácticamente entra en letargo. La mayoría de hoteles, restaurantes y atracciones cierran, y el teleférico del Monte Capanne no funciona por labores de mantenimiento. Los ferris sí operan todo el año, pero en los meses de invierno solo circulan en un régimen muy limitado, unas 38 conexiones semanales, para garantizar el abastecimiento básico de los habitantes locales.

Dónde alojarse en Elba

💡 Consejo de alojamiento y experiencias: El alojamiento preferimos buscarlo en Booking.com, donde suele haber las mejores condiciones de cancelación. Las entradas, excursiones y actividades merece la pena compararlas y comprarlas a través de GetYourGuide.

Dónde duermas influirá mucho en qué Elba vivas al final, y la elección aquí no es nada sencilla. Las zonas de Biodola y Procchio, en la costa norte, son conocidas por sus hoteles más lujosos y sus preciosas playas de arena con entrada suave al mar. Los alrededores de la capital, Portoferraio, son en cambio un punto de partida estratégico excelente para las excursiones, ya que aquí llega la mayoría de los ferris y tienes cerca los monumentos históricos. Precisamente desde Portoferraio se accede más fácilmente a las famosas playas de guijarros blancos.

Si te gusta la vida nocturna y los paseos románticos por callejuelas históricas, seguro que te encantarán Capoliveri o Porto Azzurro, en el sureste. Capoliveri se asienta en lo alto de una colina y, tras la puesta de sol, cobra vida con sus mercadillos y las terrazas de los restaurantes. Para familias con niños suele recomendarse Marina di Campo por sus excelentes servicios, la abundancia de restaurantes y su larga playa de arena. Te recomiendo reservar el alojamiento con suficiente antelación, porque la disponibilidad de los mejores sitios desaparece a toda velocidad antes del verano.

  • Hotel Hermitage: Una joya de cinco estrellas justo en la playa, en la zona de Biodola. Tres piscinas, tres bares y cuatro restaurantes, y los reseñadores coinciden en que aquí el servicio no se queda solo en el papel. Además, tienes vistas preciosas al mar directamente desde las habitaciones.
  • Hotel Montecristo: Un hotel muy popular en la zona de Campo nell’Elba, con una piscina preciosa y desayunos abundantes incluidos. Los viajeros valoran especialmente el personal excepcionalmente atento y su ubicación perfecta, a un paso de la playa.
  • Hotel del Golfo: Una opción fantástica en la zona de Procchio. El hotel presume de dos restaurantes, una piscina preciosa y, sobre todo, playa privada propia, lo que en plena temporada de verano es una enorme ventaja.
  • Hotel Villa Ottone: Una romántica villa del siglo XIX en la localidad de Ottone, cerca de Portoferraio. Tiene playa privada propia y un excelente centro de wellness. Uno de los reseñadores incluso mencionó que, al reservar directamente con el hotel, consiguió un 20 % de descuento en los billetes de ferry.
  • Tenuta delle Ripalte: Un precioso y extenso resort cerca de Capoliveri, con tres restaurantes, centro de buceo propio y una red de rutas ciclistas privadas. Vacaciones activas con instalaciones de lujo: esta combinación aquí simplemente funciona.
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Isla de Elba: 20 consejos de qué ver y hacer

Elba es la tercera isla más grande de Italia y, sinceramente, cuanto más investigábamos sobre ella, más cosas se nos colaban en la lista. Estas son las que desde luego no querrás saltarte.

1. Ferry de Piombino a Portoferraio

La forma más sencilla y habitual de llegar a la isla es a través del puerto de Piombino, en la costa toscana. Desde allí zarpan los ferris de tres grandes compañías: Moby Lines, Toremar y Blu Navy. La mayoría de las conexiones van al puerto principal de la isla, Portoferraio, pero algunas también llegan a puertos más pequeños como Rio Marina o Cavo. En plena temporada de verano hay más de 40 travesías al día, lo que suma la increíble cifra de 151 travesías semanales.

La travesía dura solo de 40 minutos a una hora, así que antes de que te dé tiempo a acomodarte en cubierta y tomarte un espresso italiano, ya estarás atracando. Las conexiones más rápidas suele ofrecerlas Toremar, con un tiempo de unos cuarenta minutos. El billete de ida para peatón cuesta alrededor de 19 euros, y para viajeros con coche cuenta con unos 19 euros por vehículo más los billetes de los pasajeros.

El precio total varía mucho según la temporada, el horario de la travesía y la compañía elegida. Los billetes suelen oscilar entre 15 y 32 euros por persona, así que te recomiendo comparar las ofertas con antelación. Los ferris operan todo el año, pero en los meses de invierno el servicio se reduce a unas 38 conexiones semanales.

💡 Consejo: Si viajas con tu propio coche en los meses de verano, reserva sin falta los billetes de ferry por internet con antelación. Así te ahorras largas horas de estresante espera en el puerto por el primer hueco libre, que puede llegar hasta medio día después. Además, algunos hoteles ofrecen códigos de descuento para el ferry al reservar el alojamiento directamente.

2. El coche es una necesidad (y cómo se conduce por la isla)

Elba no es enorme y, en teoría, la recorres entera en un día, pero confiar aquí en el transporte público no es precisamente la mejor idea. El coche es sin duda la opción más cómoda si quieres descubrir playas escondidas, visitar pueblecitos de montaña y no depender de los horarios. Existe una red de autobuses, pero en temporada de verano suele ser bastante lenta y a las calas más bonitas y apartadas simplemente no te lleva.

Las carreteras de la isla son muy estrechas, están llenas de curvas y a menudo las flanquean precipicios que caen directamente al mar. Los conductores locales, además, son bastante temperamentales y no pisan mucho el freno, así que cuenta con que la velocidad media será muy baja. Si no te atreves con el coche, muchos viajeros optan por alquilar un scooter, que es una solución fantástica para colarse entre el tráfico. Pero Elba es muy montañosa, así que alquila un scooter con un motor más potente para no sufrir en las cuestas.

En las playas más bonitas, como Sansone o Capo Bianco, en verano suele haber un enorme problema para aparcar. Los aparcamientos oficiales son pequeños y se llenan rápido. Por eso merece la pena madrugar y salir hacia el agua muy temprano, o darás vueltas durante horas sin éxito y acabarás aparcando en el arcén a un kilómetro de distancia.

3. Cómo elegir la playa según el viento

Esta es una regla absolutamente clave que te salvará las vacaciones. Elba es una isla relativamente pequeña, así que siempre encontrarás una cala con aguas tranquilas y cristalinas; solo tienes que saber adónde ir según el viento del momento. Precisamente este conocimiento separa a los viajeros entusiasmados de los que se quejan de las olas y del mar turbio.

Cuando empieza a soplar el viento del sur, llamado siroco, el mar del sur de la isla se agita y se llena de olas. En ese momento tienes que recoger y salir hacia las playas del norte, como Biodola, Sansone, Sant’Andrea o Spartaia. Estas están perfectamente resguardadas a sotavento, así que el agua estará tan tranquila como un espejo y perfectamente transparente. Precisamente con siroco los acantilados del norte están más fotogénicos.

Al contrario, en cuanto cambie el tiempo y empiece a soplar el viento del norte, más frío, pásate a las calas del sur y del oeste. Playas como Fetovaia, Cavoli o Innamorata estarán perfectamente protegidas por las colinas de alrededor. Basta con que cada mañana, durante el desayuno, consultes una app con la previsión del viento y tendrás garantizado bañarte en las mejores condiciones de toda la isla.

4. El Monte Capanne y el teleférico de jaulas amarillas

Con sus 1019 metros sobre el nivel del mar, el Monte Capanne es el punto más alto de Elba y de todo el enorme archipiélago toscano. Puedes subir a pie por los senderos, pero la mayoría de los visitantes eligen el icónico teleférico (cabinovia), que sale del pueblo de montaña de Marciana, a unos 375 metros de altitud. Y aquí llega la gran sorpresa de la que a menudo no hablan las guías.

No esperes cómodas cabinas cerradas con asientos y ventanas de cristal. Arriba, hasta los 950 metros, te suben unas jaulas metálicas amarillas abiertas en las que caben exactamente dos personas de pie. No hay cristal ni paredes, solo simples rejas metálicas. El trayecto dura unos 15 o 20 minutos y ofrece unas vistas de 360 grados absolutamente increíbles sobre las colinas boscosas y el mar, pero desde luego no es nada para quien tenga vértigo.

Con tiempo despejado, desde la cumbre alcanzas a ver hasta la vecina Córcega francesa. El billete de ida y vuelta para un adulto cuesta orientativamente unos 20 euros y el trayecto de solo ida ronda los 13 euros (precios de 2025). El teleférico suele funcionar de abril a octubre, y en los meses de invierno cierra por completo por labores de mantenimiento. Antes de ir, mejor comprueba los precios y el horario exacto en la web oficial.

5. La Villa dei Mulini y la reserva obligatoria

El famoso general francés Napoleón Bonaparte pasó en Elba unos 300 días en el exilio (más exactamente, del 3 de mayo de 1814 al 26 de febrero de 1815) y no fue un preso al uso, sino el soberano formal de la isla. Durante este periodo relativamente corto le dio tiempo a instalar aquí nada menos que dos suntuosas residencias. La urbana y principal era la Palazzina dei Mulini, que se alza justo sobre el puerto de la capital, Portoferraio. Durante su estancia lo visitó allí incluso su hermana Paulina Borghese.

Los jardines de la villa ofrecen unas vistas preciosas al mar abierto y, en el interior, puedes ver mobiliario de época, salas magníficas y, sobre todo, la biblioteca personal de Napoleón, que se hizo traer. La entrada, para los precios de hoy, es más que simbólica: los adultos pagan solo 3 euros, mientras que los menores de 18 años y los mayores de 65 entran completamente gratis.

⚠️ Atención, esta es una información extremadamente importante para tu visita: la reserva telefónica un día antes, en el número +39 0565 915846, es totalmente imprescindible; sin ella solo entrarás con mucha suerte, y no exageramos. La propia visita dura unos 50 minutos, y el horario varía según el día de la semana (los lunes y jueves solo abren por la tarde, a partir de las 14:00; el resto de días, por la mañana).

6. La residencia de verano Villa di San Martino

El segundo refugio de Napoleón en la isla fue la Villa di San Martino, que le servía de residencia privada de verano. Está escondida entre verdes colinas boscosas, a solo unos kilómetros por encima del bullicioso Portoferraio, y con su calma debía recordarle la vida rural a la que estaba acostumbrado en Francia. Era su oasis personal, donde pasaba los calurosos días de verano lejos de las obligaciones de la ciudad.

Forma parte de este precioso recinto también la impresionante Galleria Demidoff, que en el siglo XIX mandó construir el príncipe ruso Anatoli Demídov, gran admirador de Napoleón. Este majestuoso edificio de puro estilo neoclásico está lleno de artefactos históricos y obras escultóricas, así que merece la pena verlo con detalle y complementa a la perfección los espacios originales, más modestos, de la villa.

Para esta residencia de verano rigen exactamente las mismas y estrictas normas que para la villa urbana. La entrada cuesta de nuevo solo 3 euros y la reserva telefónica un día antes es estrictamente obligatoria, o te arriesgas a subir a las colinas para nada. El horario también varía ligeramente según el día de la semana (los miércoles y viernes abren por la tarde, de 14:00 a 18:30, mientras que los martes, jueves y fines de semana funcionan por la mañana, hasta las 13:30).

7. La playa caribeña de Fetovaia

La playa de Fetovaia aparece con regularidad en todos los rankings como una de las calas más bonitas de toda Italia, y con toda la razón. La encuentras en la costa suroeste de la isla y, a primera vista, te cautivará con su fina arena clara y su agua increíblemente turquesa, que gana profundidad muy poco a poco. Los colores del mar recuerdan aquí de verdad más al Caribe que al clásico mar Mediterráneo.

Esta cala está perfectamente protegida por un largo cabo rocoso, densamente cubierto de exuberante maquia mediterránea. Gracias a este escudo natural, el mar está aquí totalmente en calma incluso los días en que en el norte de la isla sopla un viento fuerte. Precisamente por eso, ven aquí cuando la app anuncie viento frío del norte. Es un lugar absolutamente ideal para nadadores de todos los niveles, para el esnórquel y para familias con niños pequeños que quieran jugar en la orilla.

En plena temporada de verano, eso sí, suele estar muy apretada, así que un sitio en la arena libre tendrás que ganártelo muy temprano por la mañana. Hay alquiler de tumbonas y sombrillas, y no falta tampoco un servicio básico completo con aseos, duchas y un chiringuito majo justo junto al agua.

8. La playa de Cavoli para los amantes de la diversión

Si en vacaciones buscas un ambiente algo más animado y no te importa la compañía de otra gente, ve a la playa de Cavoli. Está en la costa sur y, gracias a su ubicación estratégica, está bien protegida del frío viento del norte. Dicen que la temperatura del agua aquí es excepcionalmente agradable ya desde los primeros meses de primavera hasta bien entrado el otoño, lo que la convierte en un gran éxito incluso fuera de la temporada alta de verano.

Este lugar de Elba atrae sobre todo a un público más joven y a los amantes de los clubes de playa. Aquí encontrarás una arena clara preciosa y fina, bares con vistas justo junto al agua y, en los meses de verano, se organizan a menudo distintas fiestas de tarde en la playa con música en directo. Si buscas la calma absoluta con un libro en la mano, Cavoli quizá no sea tu primera opción, pero para los amantes de la diversión veraniega es un spot perfecto.

Aunque aquí hay bastante más bullicio que en otras calas, el mar sigue siendo cristalino e invita al baño. En la parte derecha de la cala se encuentra, además, la interesantísima cueva Grotta Azzurra, a la que puedes llegar nadando con bastante facilidad, o alquilar un patín en la orilla y explorarla desde el agua.

9. La playa de Sansone y el esnórquel perfecto

Para miles de viajeros entusiasmados (a juzgar por la fantástica valoración de 4,7 estrellas en Google, con más de siete mil reseñas), la playa de Sansone es la joya absoluta de toda la costa norte. Es una cala de quitar el hipo, cubierta de pequeños guijarros de un blanco reluciente que brillan a lo lejos al sol. La encuentras a un paso de Portoferraio y es uno de los lugares más fotografiados de la isla.

La playa está espectacularmente flanqueada por todos lados por altos acantilados blancos, que contrastan con fuerza con el agua de un azul intenso. Precisamente gracias al fondo de guijarros, sin arena en suspensión, el mar es aquí tan transparente que verás cada piedrecita incluso a varios metros de profundidad. Son unas condiciones absolutamente perfectas para el esnórquel, porque aquí nadan bancos enteros de peces de colores y la vida submarina es muy rica.

Cerca de la orilla emerge del agua una roca fotogénica, un destino popular para los saltadores atrevidos y los amantes del kayak. El acceso a la playa se hace por un sendero algo empinado y polvoriento desde el aparcamiento principal, así que llévate sin falta un calzado más firme: con chanclas de playa no es del todo seguro y resbala mucho. No olvides que esta playa es la mejor opción cuando sopla el siroco del sur.

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10. Capo Bianco con sus acantilados blancos

Justo a un paso de la capital, Portoferraio, encuentras la playa de Capo Bianco, que para lo que es habitual en la isla es de una longitud considerable, 290 metros. Su nombre (que significa Cabo Blanco) describe con exactitud lo que te espera al llegar. La playa está formada por una curiosa mezcla de guijarros de un blanco reluciente y arena clara, por la que se camina de maravilla incluso descalzo.

Al igual que en la vecina playa de Sansone, aquí también se alzan imponentes formaciones rocosas blancas que se sumergen directamente en el mar de un azul y turquesa intensos. La combinación de estos colores es, en un día soleado, tan intensa que te sentirás como en unas vacaciones exóticas en el trópico. De nuevo se trata de un lugar fantástico para todos los amantes del buceo y la observación de la vida submarina, porque el fondo blanco refleja de maravilla la luz.

💡 Consejo: Dado que es una playa abierta hacia el norte de la costa, es totalmente ideal venir aquí cuando sopla el siroco del sur. Un día así, el mar estará perfectamente en calma, sin una sola ola, y la visibilidad bajo el agua será máxima. Si llegas temprano por la mañana, además, evitarás las multitudes de la tarde.

11. El dúo de Padulella y Le Ghiaie

La costa norte, cerca de Portoferraio, esconde otras dos preciosas playas que no deberías pasar por alto al explorar los alrededores. Padulella es una pequeña playa de guijarros con piedrecitas perfectamente pulidas, encajonada por todos lados entre altas rocas blancas. Gracias a ellas está fantásticamente protegida del molesto viento del norte y ofrece una calma y una tranquilidad maravillosas incluso los días algo más ventosos.

Justo al lado se encuentra la mucho más grande y conocida Le Ghiaie, que mide 400 metros enteros. Es una playa urbana muy popular de guijarros blancos, junto a la que encontrarás un montón de restaurantes excelentes, alquiler de cómodas tumbonas y un servicio turístico completo. En Google mantiene una estupenda valoración de 4,5 estrellas, con casi diez mil reseñas, lo que da fe de su enorme popularidad.

Como curiosidad, el mar de los alrededores inmediatos de la playa de Le Ghiaie es una zona biológica protegida llena de peces, así que la pesca está aquí estrictamente prohibida. Los lugareños suelen contarles a los turistas que las manchas oscuras de sus relucientes guijarros blancos son gotas de sudor de los míticos argonautas, que se detuvieron aquí con Jasón durante la larga búsqueda del vellocino de oro.

12. El histórico Portoferraio y sus fortalezas

Portoferraio no es en absoluto solo un puerto de tránsito donde bajas del ferry y sigues de inmediato tu camino, sino también una preciosa ciudad histórica con un pasado excepcionalmente rico. Su clara imagen la marcan las enormes y macizas fortalezas que en el siglo XVI mandó construir aquí el célebre gran duque toscano Cosme I de Médici para defenderse de las constantes incursiones de piratas desde el mar.

Sácate tiempo sin falta y ve a explorar los complejos bien conservados de Forte Falcone y Forte Stella. Desde sus imponentes murallas se abren unas vistas absolutamente magníficas sobre toda la amplia bahía y el centro histórico, lleno de las típicas casitas de colores. Abajo, junto al propio puerto, encontrarás la icónica torre octogonal Torre della Linguella, que durante siglos protegió la segura entrada a los muelles.

Un paseo por las estrechas callejuelas empedradas desde el puerto hacia arriba, en dirección a la villa de Napoleón, te llevará solo un momento, pero te transmitirá la auténtica atmósfera italiana. Están llenas de cafeterías acogedoras, pequeñas tiendas de souvenirs y huele a café recién hecho y a bollería fresca. Es el lugar ideal para una tarde tranquila tras un día de playa.

13. Capoliveri y las mejores vistas

Si en vacaciones te conviertes en un búho nocturno y adoras el bullicio de las noches de verano, Capoliveri será sin duda tu parada favorita de toda Elba. Este encantador pueblecito se asienta en lo alto de una colina, en el sureste de la isla, y los reseñadores le otorgan con regularidad las notas más altas (unas preciosas 4,7 estrellas) tanto por el ambiente como por los servicios. Además, de los alrededores del pueblo salen rutas de bici de montaña famosas a lo largo y ancho.

Gracias a su singular posición elevada, ofrece vistas absolutamente impresionantes del mar abierto y las profundas calas de alrededor. Durante el día puedes pasear tranquilamente por sus estrechas callejuelas de piedra llenas de flores, sentarte en las cafeterías y admirar la arquitectura histórica. Pero ¿la verdadera magia? Esa llega al caer la noche, cuando Capoliveri se transforma en el lugar más animado de toda la isla. La plaza principal se llena con las terrazas de los restaurantes, abren pequeñas tiendas artesanas de cerámica y la gente pasea sin más por las callejuelas con una bola de helado buenísimo en la mano, disfrutando de las noches cálidas. Planea sin falta al menos una escapada aquí para cenar.

14. El encanto portuario de Porto Azzurro

En la costa este de la isla se encuentra Porto Azzurro, un pintoresco pueblecito portuario con un precioso y amplio paseo marítimo. Aquí puedes pasar tranquilamente horas sentado en los bancos, observando los lujosos yates amarrados, escuchando el chapoteo de las olas y empapándote a bocanadas del ambiente relajado de vacaciones que emana de este lugar por todos lados.

En lo alto, sobre la ciudad, se alza la enorme fortaleza histórica Forte San Giacomo, que en el siglo XVII construyeron los españoles para proteger la bahía del enemigo. Hoy el recinto funciona como prisión estatal, así que por desgracia no puedes entrar, pero incluso la vista de sus macizas murallas desde fuera realza el carácter histórico de toda la ciudad y crea un fondo fantástico para las fotos.

En las callejuelas de Porto Azzurro encontrarás decenas de locales y restaurantes estupendos. Es el lugar ideal para un paseo al atardecer rematado con una buena cena. Si buscas un consejo para una comida sin carne fantástica, te recomiendo de corazón visitar el local MagnEtico Bistrò, que en Google tiene una increíble valoración de 4,9 y se centra en una cocina vegetariana y vegana creativa con productos locales.

15. La montañosa Marciana y la costera Marciana Marina

Justo al pie de la montaña más alta, el Monte Capanne, se encuentra la antigua Marciana, un encantador pueblecito de montaña escondido en profundos bosques de castaños. Precisamente de aquí sale el mencionado teleférico amarillo a la cumbre. Hay una calma preciosa, un aire notablemente más fresco que abajo, junto al mar, gracias a la altitud, y estrechas callejuelas de piedra que invitan a vagar sin rumbo. No lejos de allí se encuentra también el lugar de peregrinación Santuario della Madonna del Monte, adonde, según cuenta la leyenda, iba a meditar el propio Napoleón.

Cuando bajas de aquí por la sinuosa carretera hasta el mar, te topas con el pueblecito de Marciana Marina que, por cierto, como curiosidad es el municipio más pequeño de toda la Toscana. Es un lugar costero enormemente coqueto y muy cuidado, con un pequeño puerto lleno de barcos y un paseo marítimo.

El icono histórico del pueblo es la Torre Saracena, una maciza y antigua torre defensiva del siglo XII, que en el pasado protegía a los habitantes locales de las sangrientas incursiones piratas. Hoy es un lugar estupendo y fotogénico para una foto romántica al atardecer, cuando la torre se tiñe de cálidos tonos naranjas.

16. El parque minero de Rio Marina

La parte oriental de Elba tiene un carácter geológico y visual completamente distinto del resto de la verde isla. Y es que su historia está estrechamente ligada a la enorme extracción de mineral de hierro, que aquí se llevaba a cabo de forma ininterrumpida ya desde la época de los antiguos etruscos. Precisamente la enorme riqueza mineral y los yacimientos de hierro convirtieron a Elba en el pasado en un punto excepcionalmente estratégico y rico de todo el Mediterráneo. El propio Napoleón salió a inspeccionar estas minas al tercer día de llegar a la isla.

En el pueblecito de Rio Marina puedes visitar hoy el interesantísimo Parco Minerario (parque minero), una gran experiencia no solo para familias con niños, sino también para adultos que quieran descansar de las playas. Aquí puedes bajar con guía a las galerías mineras históricas o dar un paseo en el trenecito panorámico por las extensas minas a cielo abierto, llenas de colores óxido y ocre.

Parte de la popular visita es también la búsqueda de tus propias muestras brillantes de minerales (sobre todo pirita y hematita) con los martillos geológicos que te prestan. Es una alternativa absolutamente estupenda para los días nublados, de viento fuerte, o cuando simplemente no te apetezca pasar todo el día tumbado en la playa.

17. El Parque Nacional del Archipiélago Toscano

Elba no es solo una isla solitaria en medio del mar, sino que constituye el propio corazón del enorme Parque Nacional del Archipiélago Toscano. Con una superficie total de más de 600 kilómetros cuadrados, es el mayor parque marino de toda Europa, y precisamente esto explica por qué el mar en Elba es tan increíblemente limpio.

De este parque único forman parte, además de Elba, otras seis islas más pequeñas: Capraia, Giglio, Giannutri, Gorgona, Montecristo y Pianosa. La naturaleza está aquí muy cuidadosamente protegida gracias a normas estrictas, que es la razón principal de que el mar de los alrededores de Elba sea tan increíblemente cristalino y esté lleno de una fascinante vida submarina sin la intervención de la industria pesada.

Si te gustan las excursiones de un día en barco, puedes salir desde los puertos de Elba en travesías panorámicas organizadas a las islas de alrededor. La misteriosa isla de Montecristo, por ejemplo, famosa por la novela de Alejandro Dumas, tiene un número de visitantes anuales estrictamente limitado, así que allí, con permiso, solo llegan los más afortunados y con muchísima antelación. A las demás islas, en cambio, se accede mucho más fácilmente.

18. Senderismo y miradores en Capo d’Enfola

Gracias a su terreno muy montañoso, Elba es un auténtico paraíso para todos los que no soportan pasar las vacaciones enteras en la tumbona del hotel. La isla está densamente entrelazada por una red de rutas de senderismo perfectamente señalizadas que te llevan desde el mar hasta las crestas de las montañas. Como ya he mencionado, la zona de Capoliveri es además famosa a lo largo y ancho por sus estupendas rutas de BTT para bicis de montaña.

Una excursión a pie preciosa, sencilla y enormemente fotogénica la puedes hacer a la península de Capo d’Enfola, cerca de Portoferraio, que en Google tiene una fenomenal valoración de 4,7. La ruta te lleva a una llamativa colina verde, unida al continente solo por una estrechísima lengua de arena, y por el camino te encontrarás con un montón de miradores preciosos.

Durante este agradable paseo te toparás en el bosque con búnkeres militares abandonados de la época de la Segunda Guerra Mundial y podrás asomarte a una vieja galería. La recompensa por un poco de sudor serán unas fantásticas vistas panorámicas de toda la costa norte y los dramáticos acantilados que caen a plomo hacia el mar azul. La excursión la hacen incluso familias con niños; solo no olvides llevar suficiente agua.

19. Esnórquel y buceo en un mar limpio

Precisamente gracias al estricto estatus de parque nacional protegido, el mundo submarino de los alrededores inmediatos de Elba está increíblemente bien conservado y es variadísimo. Si no metes en la maleta tus propias gafas y tubo, te arrepentirás enormemente, porque el agua aquí es en muchos sitios tan cristalina como en una piscina y los bancos de peces nadan pegados a la orilla, a menudo ya con el agua por las rodillas.

Las mejores condiciones para el esnórquel las ofrecen sobre todo las playas de guijarros blancos del norte, especialmente las populares Sansone, Capo Bianco o los alrededores de la mencionada península de Enfola. Justo a un paso de la orilla verás pececillos de colores y curiosas formaciones rocosas escondidas bajo la superficie. Gracias al fondo claro, la visibilidad bajo el agua es aquí absolutamente fenomenal.

Para buceadores más experimentados y titulados funcionan en la isla varios centros de buceo profesionales, por ejemplo en el resort Tenuta delle Ripalte. Entre los lugares más populares para las inmersiones más profundas están los abruptos acantilados llenos de los célebres corales rojos, y a veces puedes toparte en el fondo incluso con pequeños y fascinantes pecios submarinos del pasado.

20. Dónde comer (no solo para vegetarianos)

Isla = pescado y marisco, eso no sorprenderá a nadie. La cocina local gira desde siempre en torno a los frutos del mar, pero incluso para quienes no son muy de pescado, Elba tiene mucho que ofrecer. Entre las famosas especialidades locales están la sopa de pescado cacciucco o el plato stoccafisso alla riese (bacalao seco a la manera local). Pero si no eres de carne y buscas comida vegetal, no te preocupes: Elba también tiene preparados para ti fantásticos tesoros vegetarianos que sin duda merece la pena probar.

Tienes que probar sin falta la schiaccia briaca (que se traduce como tarta borracha). Es un maravilloso postre tradicional elbano sin huevos ni leche, al que se le añaden nueces, pasas y piñones (y lo principal: se riega generosamente con vino tinto local). Para acompañar, por la noche en la terraza tómate una copa del vino de postre Aleatico Passito dell’Elba DOCG, el vino más famoso de la isla, elaborado con uvas pasificadas, que dicen que ya amaba y bebía el propio Napoleón.

Otra estupenda opción isleña es el gurguglione, un delicioso guiso de verduras tradicional preparado con berenjena fresca, pimientos, calabacines y cebolla. Para una comida sin carne absolutamente impecable, ve sin falta al ya mencionado local MagnEtico Bistrò, en Porto Azzurro, o al precioso Ristoro Rurale Orti di Mare, en la localidad de Lacona, donde hacen un café y un helado estupendos con productos honestos y tienen en Google una fenomenal valoración de 4,5 estrellas.

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Adónde ir después de Elba

Si pasas tus vacaciones en Italia y dispones de más tiempo, sería una pena limitarte a una sola isla. La parte continental ofrece un sinfín de lugares que puedes combinar con la visita a Elba.

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Preguntas frecuentes

Aquí tienes las respuestas a las preguntas prácticas más frecuentes que te haces antes del viaje, para que tengas todo lo importante en un solo lugar y sin tener que buscar durante horas.

¿Cómo llegar a Elba?

La forma más sencilla y común es en ferry desde el puerto toscano de Piombino. Compañías como Moby Lines, Toremar o Blu Navy operan durante todo el año, el trayecto al puerto principal de Portoferraio dura aproximadamente entre 40 y 60 minutos y los billetes para pasajeros a pie comienzan en torno a los 15 euros según la temporada y la naviera elegida. En verano hay más de 40 conexiones diarias.

¿Es necesario tener coche en Elba?

Sin duda sí, si quieres explorar la isla a fondo. Aunque hay transporte en autobús, en temporada alta suele ser lento y simplemente no te llevará a las calas más bonitas y apartadas. Una alternativa popular y muy práctica para aparcar es también un scooter potente, con el que te mueves fácilmente por el tráfico, pero ten en cuenta que el terreno es montañoso.

¿Cuántos días son suficientes para Elba?

Para unas vacaciones ideales y relajadas se recomienda dedicar entre 4 y 7 días. Aunque en teoría puedes recorrer la isla en coche en un solo día, bañarse en diferentes playas, la excursión en teleférico, el senderismo y pasear tranquilamente por los pueblos al atardecer requieren sencillamente más tiempo para disfrutarlo de verdad.

¿Cuál es la mejor playa de la isla?

No existe una única mejor playa, el secreto está en elegir según la dirección del viento. Cuando sopla el siroco del sur, ve a las playas del norte (Sansone, Biodola, Capo Bianco). Cuando sopla viento del norte, dirígete al sur y oeste (Fetovaia, Cavoli). Así la cala estará siempre tranquila, cristalina y sin olas grandes gracias a la protección natural.

¿Es Elba un destino caro?

En agosto desde luego que sí, porque llegan multitudes de italianos desde el continente y los precios del alojamiento y los ferries se disparan. Pero si viajas de forma inteligente en junio o en septiembre, los precios son mucho más asequibles, los ferries siguen funcionando con mucha frecuencia y la isla en general es mucho más tranquila y agradable para descubrir.

¿Merece la pena visitar las residencias de Napoleón?

Sin duda sí, la entrada cuesta solo 3 euros, lo cual es un precio estupendo por un pedazo de historia tan grande. Pero debes tener en cuenta que la visita a ambas villas (la urbana y la de verano) hay que reservarla por teléfono con al menos un día de antelación, de lo contrario lo más probable es que no puedas entrar sin cita previa.

¿Cuándo ir para que la isla no esté abarrotada?

Los meses más tranquilos y a la vez soleados con un mar agradablemente cálido son finales de mayo, junio y la primera quincena de septiembre. Así evitarás la locura de agosto, podrás aparcar sin problemas incluso en las playas más populares, encontrarás sitio en los restaurantes y los precios de los servicios serán en general más asequibles.

¿Es seguro el teleférico al Monte Capanne?

Técnicamente es totalmente seguro y se mantiene regularmente (incluso cierra en invierno por mantenimiento), pero las jaulas metálicas amarillas abiertas para dos personas de pie pueden resultar un poco aterradoras. No hay cristales ni barandillas altas y cerradas, así que si sufres de vértigo o fobia a las alturas, piénsatelo bien antes de hacer la excursión y sube mejor andando.

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ViajesEuropaIsla de Elba, Italia: 20 consejos, qué ver, las mejores playas...

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