Si buscas un destino donde puedas explorar antiguas fortalezas por la mañana y bañarte en calas idílicas por la tarde, el norte de Córcega te va a enamorar. Bastia, en Córcega, es la puerta de entrada perfecta a esta región. Cuando bajas del ferry y respiras hondo por primera vez, percibes al instante ese aroma inconfundible a tomillo salvaje, romero y tierra abrasada por el sol. Los lugareños llaman maquis a esta vegetación silvestre, y se dice que Napoleón Bonaparte reconocería su isla natal con los ojos vendados solo por este olor único.
Pero no esperes aquí una Riviera francesa pulida con paseos marítimos perfectos: Córcega es más bien salvaje, ruda y orgullosa. Las carreteras serpentean a gran altura sobre los precipicios y el mar tiene a menudo un color que asociarías más con los catálogos del lejano Caribe. En este artículo descubriremos juntos la ciudad portuaria de Bastia y la agreste península de Cap Corse, que en el mapa parece un dedo levantado apuntando hacia la italiana Génova. Te aconsejaré qué lugares no perderte, dónde alojarte estratégicamente y a qué prestar atención al planear el viaje.
Resumen para quienes no tienen tiempo de leer todo el artículo
- Sin coche no hay nada que hacer: el transporte público en la isla es muy poco fiable, el coche es absolutamente imprescindible para explorar el norte.
- Evita agosto: en agosto la isla revienta de gente, los precios se disparan y las carreteras se convierten en aparcamientos.
- El Puerto Viejo de Bastia: la parte más encantadora de la ciudad, con altas casas de colores y muchos restaurantes excelentes.
- La ruta de Cap Corse: un road trip impresionante por estrechas carreteras a lo largo de los acantilados; recomiendo hacerlo en sentido contrario a las agujas del reloj.
- El pueblo de Nonza: un pueblecito espectacular sobre un acantilado, con su icónica playa negra surgida de una antigua cantera cercana.
- La región vinícola de Patrimonio: un paraíso para los amantes del vino con las mejores variedades corsas.
Cuándo viajar a Bastia y Cap Corse
La regla básica para planear el viaje es clarísima: mejor evita agosto por completo. Es el mes en que franceses e italianos toman la isla literalmente al asalto, y hay dos o tres veces más gente que en julio. En esta época, las carreteras de Cap Corse se convierten en atascos imposibles, los precios del alojamiento alcanzan cifras absurdas y las mejores calas pequeñas están irremediablemente abarrotadas. Para unas vacaciones relajadas y llenas de descubrimientos, no es realmente el mejor momento.
Los meses ideales para visitarla son sin duda mayo, junio y septiembre. En otoño, el mar sigue maravillosamente caldeado por el verano y en las estrechas carreteras de montaña se respira y se maniobra con mucha más seguridad. Los meses de primavera, por su parte, ofrecen una naturaleza espléndidamente florecida y, en esta época, la isla huele embriagadoramente a las hierbas silvestres del maquis. En primavera las temperaturas rondan unos agradables 20 a 25 grados, lo cual es absolutamente ideal para el senderismo y para pasear por las ciudades, aunque el agua del mar todavía pueda resultar algo refrescante.
En cuanto al transporte, sin coche estás completamente perdido en Córcega, porque el transporte público es muy poco fiable y a menudo inexistente. La mayoría de los viajeros opta por llevar su propio coche en el gran ferry de compañías como Corsica Ferries. Los precios de los billetes varían mucho según la temporada y la antelación con que se compren. Cuenta con que un billete de ida y vuelta para dos personas con coche te costará entre 250 y 1000 euros. Desde España, lo más práctico es volar a Bastia (hay conexiones a través de París, Marsella o Niza con Vueling, Iberia o Air France) o, si prefieres llevar coche, tomar el ferry desde la Francia continental: la ruta más rápida sale de Niza directa a Bastia y dura unas 6 o 7 horas. Desde Tolón calcula entre 8 y 10 horas, y desde Marsella el trayecto se alarga hasta las largas 11 a 14 horas.

Dónde alojarse en Bastia y alrededores
💡 Consejo para alojamiento y experiencias: el alojamiento preferimos buscarlo en Booking.com, donde suelen tener las mejores condiciones de cancelación. Las entradas, excursiones y actividades conviene compararlas y reservarlas a través de GetYourGuide.
Bastia es un punto de partida perfecto para explorar el norte y te recomiendo pasar aquí al menos dos o tres noches. La ciudad no es enorme, pero tiene un ambiente fascinante y ligeramente desgastado que se capta mejor a primera hora de la mañana o ya entrada la noche, cuando se marchan las multitudes de los cruceros. La mejor zona para alojarse es, sin duda, los alrededores del Puerto Viejo o cerca de la amplia plaza Saint-Nicolas, desde donde llegas a todos los monumentos en pocos pasos. Aparcar en el centro histórico es bastante complicado, por eso conviene usar el enorme aparcamiento subterráneo justo debajo de la mencionada plaza, donde pagarás unos 20 euros al día.
Para una experiencia absolutamente inolvidable, échale un vistazo al Hôtel Des Gouverneurs, que se encuentra dentro de la histórica ciudadela de Terra Nova. Ofrece vistas impresionantes al mar, piscina cubierta y habitaciones elegantes que te harán sentir como en un auténtico cuento de hadas. Aquí los precios en temporada empiezan en torno a los 180 euros por noche. Si buscas algo más asequible en pleno centro, muy popular es el Hôtel Port Toga. Tiene una ubicación estupenda a un paso de la terminal de ferris, instalaciones modernas y una terraza en la azotea muy agradable donde disfrutar de una copa al atardecer, por un precio de unos 110 euros por noche.
Si prefieres escapar de la bulliciosa ciudad hacia la calma más absoluta, la península de Cap Corse ofrece alojamientos encantadores en pequeños pueblos pesqueros. Una opción preciosa es el Hôtel Castel Brando, en el pueblecito de Erbalunga, que ocupa una histórica mansión señorial del siglo XIX y cuenta con un precioso jardín sombreado con piscina. La reserva de alojamiento en toda Córcega recomiendo hacerla con muchísima antelación a través de Booking, porque los mejores hotelitos y pensiones suelen agotarse para la temporada alta de verano ya a principios de primavera.

Qué visitar en Bastia y Cap Corse: 11 consejos
Bastia es, comparada con otras ciudades corsas, mucho más auténtica, algo más desgastada y más ruda. Sus callejuelas estrechas huelen a mar, a pan recién horneado y a quesos locales. La península de Cap Corse es como una Córcega en miniatura, donde encuentras en poco espacio montañas, acantilados, torres de vigilancia y playas escondidas. Veamos juntos los lugares que no deberían faltar en tu itinerario. Las actividades y excursiones en barco puedes reservarlas cómodamente con antelación a través de la plataforma GetYourGuide.

1. La plaza Place Saint-Nicolas y el café matutino
Tu recorrido por la ciudad debería empezar en la enorme plaza Place Saint-Nicolas, que es el auténtico corazón de toda Bastia. Con casi 300 metros de longitud, esta plaza es una de las más grandes de toda Francia y está flanqueada en toda su extensión por altas palmeras y plátanos centenarios. En los calurosos meses de verano estos árboles brindan la sombra tan necesaria y crean un paseo perfecto. Es exactamente el lugar al que los habitantes locales acuden a leer el periódico, charlar con los vecinos y observar los enormes ferris amarillos de Corsica Ferries, que cada poco llegan al cercano puerto.
Siéntate en una de las muchas terrazas agradables, pide un fuerte espresso matutino y un croissant crujiente recién hecho. El ambiente aquí es deliciosamente perezoso y nadie tiene prisa por nada. En la plaza encontrarás también la majestuosa estatua de Napoleón Bonaparte representado con toga romana. Los habitantes locales, sin embargo, suelen tener hacia él una relación bastante tibia, ya que su ciudad natal, Ajaccio, está en el lado opuesto de la isla y entre ambas existe una antigua rivalidad histórica.
💡 Consejo: por la tarde te recomiendo cambiar el café por la excelente cerveza local Pietra, que se elabora con una mezcla de malta y harina de castaña. Tiene un sabor inconfundible, ligeramente dulzón y muy completo. Además, cada domingo por la mañana se celebra aquí un popular mercadillo lleno de antigüedades y delicias locales.

2. El Puerto Viejo (Vieux Port)
Desde la gran plaza son solo unos pasos hasta el Puerto Viejo, que es sin duda la parte más fotogénica de toda la ciudad. La bahía en forma de herradura está llena de pequeñas barcas de pesca de madera y de yates más modernos que se mecen suavemente sobre las olas, creando un decorado mediterráneo perfecto. El puerto está rodeado por todos lados de casas increíblemente altas y ligeramente deterioradas, con contraventanas en tonos pastel, de las que emana ese ambiente corso auténtico y genuino.
Es precisamente en este paseo marítimo donde encontrarás los mejores restaurantes y pequeñas cafeterías tradicionales, desde las que observar el ajetreo junto al agua. Prueba a sentarte aquí a comer y a degustar las excelentes especialidades vegetarianas locales. Imprescindibles son la deliciosa pasta rellena de brocciu, el queso fresco corso, o la tradicional y contundente polenta de harina de castaña, que te recargará de energía para seguir descubriendo. Por la noche, todo el puerto se ilumina maravillosamente con la luz amarilla de las farolas y se convierte en el centro de la vida nocturna, donde los bares siguen animados hasta altas horas de la madrugada.
💡 Consejo: el paseo marítimo suele estar muy concurrido a la hora de comer. Prueba a adentrarte en las callejuelas estrechas justo detrás de la primera hilera de casas, donde encontrarás pequeños bistrós familiares que cocinan para los locales a precios bastante más razonables.
3. La iglesia de San Juan Bautista
Cuando estés en el Puerto Viejo mirando a tu alrededor, tu atención se verá atraída sin remedio por la monumental iglesia de San Juan Bautista (Église Saint-Jean-Baptiste). Sus dos campanarios llamativamente altos forman la silueta más icónica de toda la ciudad y aparecen prácticamente en cada postal que puedes llevarte de Bastia. Es la iglesia más grande de toda Córcega y su majestuosa fachada neoclásica de finales del siglo XVI causa, vista desde el mar, una impresión verdaderamente grandiosa y que impone respeto.
Te recomiendo asomarte también al interior, porque está ricamente decorado en un ostentoso estilo barroco y encontrarás aquí preciosos altares de mármol, valiosos frescos y un enorme órgano. La propia iglesia está enclavada en el laberinto de callejuelas estrechas del antiguo barrio obrero de Terra Vecchia. En esta parte de la ciudad puedes pasear sin mapa, descubrir pequeñas placitas escondidas y empaparte del ambiente tranquilo del casco antiguo. Sobre tu cabeza colgará a menudo ropa recién lavada tendida entre las ventanas, lo que aún realza la autenticidad del lugar.
💡 Consejo: para las mejores fotos de la iglesia y del Puerto Viejo, te recomiendo dar un paseo justo antes de la puesta de sol, cuando toda la bahía adquiere un tono dorado y cálido increíble.

4. La ciudadela de Terra Nova y las vistas de la ciudad
En lo alto, sobre el Puerto Viejo, se alza orgullosa la histórica ciudadela de Terra Nova, que construyeron los gobernantes genoveses entre los siglos XIV y XV como su centro de poder. La mejor forma de subir es con un agradable paseo a pie por los jardines en terrazas de Romieu, que ofrecen mucho verdor, arbustos en flor y la tan bienvenida sombra. La subida cuesta arriba en un día caluroso de verano cansa un poco, pero las fantásticas vistas panorámicas de toda la ciudad y de la amplia bahía bien merecen el esfuerzo.
Dentro de las imponentes murallas de piedra se esconde una pequeña ciudad independiente con estrechas callejuelas empedradas y pintorescas casas en tonos pastel, donde antaño vivía exclusivamente la élite genovesa. Encontrarás también el restaurado Palacio de los Gobernadores, que hoy alberga un interesante museo que recorre la rica historia de Bastia y de toda la isla. El ambiente en la ciudadela es notablemente más tranquilo y elegante que abajo, en el ruidoso puerto, y es un lugar absolutamente ideal para un paseo romántico al atardecer, cuando las multitudes de turistas de un día abandonan las calles.
💡 Consejo: en las serpenteantes callejuelas de la ciudadela se esconden varios excelentes bistrós pequeños con acogedoras terrazas exteriores, donde preparan una pizza vegetariana absolutamente fantástica acompañada de un buen vino local de los cercanos viñedos de Cap Corse.

5. Road trip por la península de Cap Corse
Una vez que hayas explorado todos los rincones de Bastia, es hora de poner rumbo directamente al norte y recorrer la legendaria península de Cap Corse. Este saliente de tierra de unos treinta kilómetros de largo y quince de ancho ofrece algunos de los paisajes costeros más bonitos de toda Europa. La estrecha carretera D80 serpentea aquí salvajemente a gran altura sobre el mar, se incrusta directamente en las escarpadas rocas y, en absolutamente cada curva, te espera una nueva vista de quitar el aliento sobre las olas embravecidas y las viejas torres de vigilancia.
El consejo fundamental para este road trip es claro y conviene que lo recuerdes: conduce siempre en sentido contrario a las agujas del reloj. Esto significa que sales de Bastia por la costa este hacia el norte y regresas por la costa oeste de vuelta al sur. Así conducirás todo el tiempo por el carril más cercano al mar, lo que te garantiza las mejores vistas posibles y poder detenerte con mucha más facilidad en los miradores panorámicos de los acantilados. Las carreteras son aquí extremadamente estrechas, cruzarse con autobuses que vienen de frente requiere nervios de acero y es habitual encontrarse con vacas o cabras pastando libremente, así que no tengas prisa.
💡 Consejo: para toda la ruta reserva al menos un día entero. La conducción en sí dura unas 3 o 4 horas de tiempo neto, pero querrás parar constantemente, hacer fotos y disfrutar de los pintorescos pueblecitos.

6. El pueblo pesquero de Erbalunga
La primera parada importante en la costa este de la península debería ser el encantador pueblecito pesquero de Erbalunga, que se encuentra a tan solo diez kilómetros al norte de Bastia. Toda la parte histórica del pueblo está estrictamente cerrada al tráfico de coches, así que debes dejar el vehículo en un aparcamiento de pago junto a la carretera principal y continuar a pie. Las callejuelas estrechas están empedradas con piedra rústica y bordeadas de antiguas casas de piedra con tejados de pizarra que, en muchos puntos, parecen brotar literalmente de las olas del mar.
En una pequeña península rocosa, en el mismísimo extremo del pueblo, se alzan las fotogénicas ruinas de una vieja torre de vigilancia genovesa del siglo XVI, contra la que rompen muy vistosamente las olas del mar. Verás decenas de torres similares por la accidentada costa de Córcega, ya que servían como un ingenioso sistema de alarma frente a las devastadoras incursiones de los piratas. Erbalunga tiene un ambiente maravillosamente tranquilo e inspirador y no es de extrañar que en el pasado atrajera a numerosos pintores franceses y corsos que buscaban aquí inspiración.
💡 Consejo: en la pequeña placita sombreada justo junto al puerto encontrarás varios restaurantes familiares excelentes, donde puedes tomar un delicioso postre de harina de castaña con unas vistas perfectas al mar y a las barcas que se mecen.

7. La región vinícola de Patrimonio
Cuando abandones la península de Cap Corse por su escarpado lado oeste, llegarás a la famosa y soleada región vinícola de Patrimonio. Los verdes viñedos se extienden aquí por suaves colinas, desde el interior hasta la propia costa, y crean un precioso contraste de colores con el azul intenso del cercano golfo de Saint-Florent. Es la primera región de toda Córcega que, ya en 1968, obtuvo la prestigiosa denominación de origen AOC, lo que da fe sin lugar a dudas de la extraordinaria calidad y tradición de sus vinos.
Te recomiendo sin falta detenerte al menos un rato en alguna de las decenas de bodegas familiares locales para una cata guiada. Prueba sobre todo los vinos de la variedad corsa tradicional Nielluccio, que da lugar a tintos muy potentes y a estupendos rosados refrescantes. Si prefieres las variedades blancas, te encantará el fresco y agradablemente mineral Vermentino. La mayoría de los viticultores locales son muy amables, encantados te mostrarán con orgullo sus viejas bodegas y te contarán las particularidades del suelo local.
💡 Consejo: comprar vino directamente a los productores en Patrimonio suele ser bastante más barato que en los supermercados o vinotecas de Bastia. Además, apoyas directamente a los agricultores locales y te llevas el mejor souvenir posible.

8. El espectacular pueblo de Nonza y su playa negra
En la escarpada costa oeste de Cap Corse encontrarás un lugar que recordarás para siempre: el increíblemente espectacular pueblecito de Nonza. Está literalmente pegado a un escarpado acantilado, en lo alto sobre el mar, y desde lejos parece absolutamente inexpugnable. La gran protagonista del pueblo es la bien conservada y antigua torre Tour Paoline del siglo XVIII, hasta la que lleva una corta subida desde la iglesia y desde donde se abre una vista absolutamente fantástica e ininterrumpida de toda la costa oeste.
En lo profundo, bajo los acantilados del pueblo, se extiende una enorme y ancha playa de arena gris oscura, casi negra, que crea un asombroso contraste visual con el mar turquesa. Sin embargo, el color de la arena no es, sorprendentemente, de origen volcánico. Procede de una antigua cantera de amianto que en su día funcionó un poco más al norte y que se cerró definitivamente en 1965. Hoy toda la zona está cuidadosamente monitorizada por las autoridades y el baño es completamente seguro. La playa suele estar a menudo vacía, ya que el acceso a ella se hace por unas escaleras muy largas y empinadas directamente desde el pueblo.
💡 Consejo: la subida de vuelta desde la playa hasta el pueblo cansa de lo lindo bajo el sol de la tarde. No olvides llevar calzado firme y suficiente agua potable, porque en la playa no encontrarás absolutamente ninguna sombra ni dónde tomar algo.

9. El Sendero de los Aduaneros (Sentier des Douaniers)
En el extremo más septentrional de la península, cerca de la pequeña ciudad portuaria de Macinaggio, comienza el famoso Sendero de los Aduaneros, en francés Sentier des Douaniers. Esta popular ruta a pie sigue exactamente la costa más al norte de la isla y te lleva a lugares salvajes a los que no tienes ninguna posibilidad de llegar en coche. El camino está maravillosamente bordeado de aromáticos arbustos de maquis y de raras plantas protegidas, y ofrece vistas increíbles a calas turquesa escondidas y a pequeños islotes.
Toda la ruta desde Macinaggio hasta el pintoresco pueblo pesquero de Centuri lleva unas 8 horas de caminata seria, pero perfectamente puedes recorrer solo su tramo más corto y menos exigente y luego volver por el mismo camino. El recorrido no es extremadamente exigente desde el punto de vista físico, pero discurre en su mayor parte por un terreno pedregoso e irregular, así que un buen calzado firme es absolutamente imprescindible para pisar con seguridad. No olvides llevar también suficiente agua potable y comida para todo el día, porque por el camino no te toparás con absolutamente ninguna tienda.
💡 Consejo: si te lanzas a la ruta en los calurosos meses de verano, sal realmente muy temprano, justo con la salida del sol. En el sendero prácticamente no hay nada de sombra y el sol del mediodía en esta costa abierta es absolutamente implacable y peligroso.

10. El mirador del molino de viento Moulin Mattei
Al cruzar del extremo norte, del lado este al oeste, pasarás por el puerto de montaña de Col de la Serra, donde, a 365 metros sobre el nivel del mar, te espera el precioso y restaurado molino de viento blanco Moulin Mattei. Desde el pequeño aparcamiento junto a la carretera principal, hasta el molino hay unos diez minutos de cómodo paseo cuesta arriba suave. Durante el camino, muy probablemente te acompañarán las miradas curiosas de las vacas corsas que pastan libremente y que a menudo deambulan por aquí buscando comida.
Desde lo alto, junto al molino, se ofrece una de las mejores vistas panorámicas de todo Cap Corse. Desde aquí verás ambos lados de la península a la vez: tanto los espectaculares y escarpados acantilados occidentales que caen al mar como la costa este, algo más suave. Con un tiempo muy despejado, puedes incluso distinguir en el horizonte lejano los contornos de la Italia peninsular y de la vecina isla de Capraia. Es un lugar absolutamente ideal para una breve pausa de descanso.
💡 Consejo: en lo alto, junto al molino, casi siempre sopla un viento muy fuerte, independientemente del tiempo que haga abajo, junto al mar. No dejes de llevar una chaqueta ligera o una sudadera para no pasar frío.

11. La playa escondida de Tamarone
Si tras un día entero de viaje buscas el lugar perfecto para descansar junto al agua, pon rumbo a la preciosa y un tanto escondida playa de Tamarone. Está un poco al norte de Macinaggio y llegas a ella bien a pie, por el tramo inicial del ya mencionado Sendero de los Aduaneros, bien en coche por un camino sin asfaltar bastante polvoriento y lleno de baches. Precisamente gracias a esta accesibilidad algo peor, aquí nunca hay esa molesta avalancha de gente como en las famosas playas del sur de la isla, en torno a Porto-Vecchio.
La playa de Tamarone, a diferencia de la mayoría de las playas de cantos rodados del norte, tiene una arena fina y clara, y el agua es maravillosamente poco profunda y cristalina. Eso la convierte en un lugar absolutamente ideal y seguro también para familias con niños pequeños o para quienes solo quieren tumbarse perezosamente en las aguas poco profundas. Además, en plena temporada de verano funciona aquí un pequeño chiringuito de madera donde puedes comprar bebidas frías, café y sencillos aperitivos vegetarianos en forma de ensaladas. La bahía está muy bien protegida del fuerte viento, por lo que la superficie del mar suele estar, la mayoría de los días, maravillosamente tranquila y apta para nadar.
A dónde ir desde Bastia
Una vez explorado el norte, Córcega te ofrecerá un sinfín de opciones más a las que dirigirte. Si ansías montañas y una naturaleza más agreste, acércate a la ciudad interior de Corte, rodeada de altos picos y profundos bosques de castaños. Para planear con más detalle todo tu viaje, no dejes de leer nuestra gran guía de Córcega, donde encontrarás muchos otros consejos útiles.
Si decides continuar por la costa oeste en dirección sur, te toparás con las impresionantes rocas rojas de las Calanques de Piana y más tarde llegarás a la capital de la isla. Échale un vistazo a nuestro artículo sobre qué ver en Ajaccio, donde nació el mismísimo Napoleón y donde reina un ambiente notablemente más relajado, casi de café francés.
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¿Cuánto tiempo se tarda en recorrer Cap Corse?
El recorrido en coche por el circuito de Cap Corse lleva aproximadamente de 3 a 4 horas de tiempo neto. Sin embargo, recomiendo reservar un día completo para la excursión, para tener tiempo suficiente para hacer paradas en los pueblecitos, fotografiar las antiguas torres genovesas, realizar cortas caminatas hasta los miradores y disfrutar de una agradable comida junto al mar con vistas a los acantilados.
¿Es peligroso conducir en Córcega?
Conducir requiere plena concentración y una gran dosis de paciencia, pero no es especialmente peligroso si conduces con cuidado y sin prisas. Las carreteras son a menudo muy estrechas y llenas de curvas cerradas, a menudo faltan guardarraíles y es común encontrarse con vacas, cabras o jabalíes pastando libremente en la carretera. Definitivamente evita conducir de noche.
¿Cuál es la comida típica del norte?
La cocina corsa es muy contundente y rústica. No dejes de probar todo lo que lleve el queso fresco local llamado brocciu, ya sean pastas rellenas, tartas saladas o postres. También son muy populares los platos sustanciosos a base de harina de castaña, con la que se prepara una polenta deliciosa, y para beber, anímate con la refrescante cerveza de castaña Pietra.
¿Hay playas de arena en Cap Corse?
La mayoría de las playas de la península son más bien de guijarros o rocosas, lo que garantiza un agua hermosamente limpia y cristalina ideal para hacer snorkel. Una bonita playa de arena con agua poco profunda la encontrarás al norte en la bahía de Tamarone, o un poco más adelante en la costa este junto al tranquilo pueblito de Pietracorbara.
¿Pueden los niños hacer el Sendero de los Aduaneros?
Sí, los tramos más cortos del Sendero de los Aduaneros son relativamente fáciles y familias activas con niños mayores los pueden hacer sin problemas. La ruta inicial desde Macinaggio hasta la playa de Tamarone dura solo unos 45 minutos y transcurre por terreno más llano. Pero definitivamente no vengáis con cochecito, el camino es muy pedregoso y polvoriento.
¿Cómo es el tema del aparcamiento en Bastia?
Aparcar directamente en el centro histórico y sus callejuelas estrechas es todo un reto y hay muy pocas plazas para no residentes. Lo mejor es utilizar el enorme aparcamiento subterráneo bajo la plaza Place Saint-Nicolas, que aunque es de pago (unos 20 euros al día), tienes la garantía de aparcar de forma segura justo en el centro de la acción.
¿Es segura para nadar la playa negra de Nonza?
Sí, bañarse en la playa negra es totalmente seguro. Aunque la arena proviene de una cantera de asbesto cercana, que fue cerrada definitivamente en 1965, las autoridades realizan pruebas regulares y muy estrictas en la zona. La calidad del agua y de la propia arena cumple desde hace tiempo con todas las normas sanitarias y ecológicas más rigurosas.
