Un viaje a Japón es una experiencia fascinante que mezcla mundos completamente opuestos y que nunca deja de sorprender al viajero. Por un lado te absorben las luces de neón, los robots y los trenes superrápidos, mientras que a un par de calles te topas con silenciosos jardines zen y antiquísimos templos de madera.
Planear un viaje al país del sol naciente puede parecer a primera vista un poco intimidante, sobre todo por su cultura tan diferente y la enorme cantidad de lugares que ver. Pero si sabes a qué atenerte, descubrirás que es un destino increíblemente seguro, limpio y perfectamente organizado.
En esta guía encontrarás exactamente 21 recomendaciones de los lugares más bonitos que no deberías perderte en 2026. Veremos juntos cómo funciona el transporte, a qué prestar atención al buscar alojamiento y cómo disfrutar del viaje sin estrés innecesario.

Resumen
- Mejor época para visitarlo: la primavera para ver los cerezos en flor (finales de marzo a principios de abril) o el otoño para los arces de colores (noviembre).
- Transporte y trenes: los trenes bala shinkansen son lo más cómodo, pero el popular JR Pass, tras su subida de precio, ya no suele compensar para trayectos cortos.
- Dinero y pagos: lleva siempre efectivo en yenes japoneses, ya que los pequeños negocios y los templos a menudo no aceptan tarjeta.
- Visado turístico: los ciudadanos de la UE (incluida España) no necesitan visado para estancias de hasta 90 días.
- La etiqueta es clave: prepárate para descalzarte con frecuencia, la prohibición de hablar por teléfono en el transporte público y las reglas estrictas de los baños tradicionales.
- Alojamiento: prueba al menos una noche en un ryokan tradicional con futón y aguas termales.
- Comida vegetariana: ten muchísimo cuidado con el caldo de pescado dashi, que en Japón se añade a casi todo.

Cuándo viajar a Japón
El clima japonés cambia mucho según la estación y elegir bien el momento es absolutamente clave. La época más popular es, como es lógico, la primavera, cuando florecen los famosos cerezos, lo que suele coincidir con el cambio de marzo a abril.
Si quieres ver Tokio o Kioto bajo un manto de flores rosas, ten en cuenta que es, con diferencia, la parte más cara del año. La ventana habitual de floración plena suele ser en torno al 29 de marzo y el 7 de abril, pero el alojamiento para esas fechas hay que reservarlo incluso con doce meses de antelación.
Una alternativa estupenda y a menudo más tranquila es el otoño, en concreto noviembre y principios de diciembre, cuando los árboles se tiñen de intensos tonos rojos (los momiji). El tiempo otoñal suele ser más estable, llueve menos y acertar con el color de las hojas es mucho más fácil que con los impredecibles cerezos.
Intenta evitar sin falta los meses de verano, porque julio y agosto traen una humedad extrema de en torno al 80 % y temperaturas que superan con creces los treinta grados. Además, de junio a mediados de julio hay temporada de lluvias (tsuyu) y a finales del verano existe riesgo de tifones.
Otra gran trampa para los turistas son los días festivos japoneses, que conviene evitar a toda costa. Entre ellos está la llamada Golden Week (finales de abril y principios de mayo), la festividad de Obon en agosto y los días de Año Nuevo, cuando los japoneses viajan en masa y todo está desesperadamente agotado.

Información práctica: transporte, JR Pass, visado y dinero
El viaje en avión desde España suele durar entre catorce y dieciséis horas, ya que actualmente no hay vuelos directos. Lo más habitual es volar con escala en Madrid o Barcelona y luego enlazar vía Doha, Estambul, Helsinki o Fráncfort; los vuelos de ida y vuelta en temporada baja empiezan en torno a los 800 €.
Alrededor del visado turístico circulan últimamente muchas dudas, pero para 2026 y 2027 sigue vigente la entrada sin visado de hasta 90 días para los ciudadanos españoles. El gobierno japonés aprobó un sistema electrónico (JESTA), pero su puesta en marcha no se prevé realmente hasta 2028, así que no te dejes asustar por la desinformación en internet.
Moverse por el país es una experiencia fascinante gracias a los trenes bala shinkansen, que alcanzan hasta 320 kilómetros por hora. El trayecto de Tokio a Kioto en el tren más rápido, el Nozomi, dura poco más de dos horas y el billete de ida cuesta unos 14 000 JPY (unos 85 €).
Si planeas viajar mucho, quizá hayas oído hablar del legendario JR Pass, pero mucho ojo. Este pase para turistas ha subido enormemente de precio y en 2026 cuesta 50 000 JPY (unos 300 €) por siete días (desde octubre incluso 53 000 JPY), así que si solo haces la ruta Tokio–Kioto, no te sale rentable en absoluto.
Para moverte por las ciudades, nada más aterrizar hazte con la tarjeta digital Suica, que puedes añadir fácilmente a Apple Pay. Con ella solo tienes que pasarla por los tornos del metro o pagar en tiendas, lo que te ahorra una cantidad increíble de tiempo comprando billetes de papel.
En cuanto a conducir, recuerda que el carné de conducir internacional español no siempre sirve en Japón. Japón solo reconoce los permisos expedidos según la Convención de Ginebra de 1949; el permiso internacional que se emite habitualmente en España se basa en la Convención de Viena, por lo que la solución más sencilla suele ser llevar una traducción oficial al japonés (a través de la embajada o de la JAF). Infórmate bien antes de salir.
Una gran particularidad es la relación local con el dinero, ya que Japón sigue siendo un país muy dependiente del efectivo, aunque la situación está mejorando poco a poco. Con tarjeta pagas en supermercados y hoteles, pero los pequeños restaurantes familiares o las entradas a templos exigen dinero en metálico, que sacas fácilmente en los cajeros de la red 7-Eleven.
En cuanto a la comida, los vegetarianos y veganos lo tienen complicado, porque casi por todas partes acecha el caldo de pescado dashi. Se añade a las sopas de miso, a las salsas y a los fideos, así que busca siempre restaurantes veganos especializados; un ramen vegano excelente lo sirve por ejemplo la cadena T’s Tantan en las estaciones de Tokio. Las especialidades locales como el sushi o la carne wagyu quedan, lógicamente, para los carnívoros; prueba mejor la cocina budista de templo shojin ryori.
Mantente conectado a internet en todo momento, idealmente mediante una tarjeta eSIM electrónica que puedes comprar por unos pocos euros desde casa. Sin Google Maps y sin traductor te perderás en Japón, porque el inglés no es precisamente su fuerte y la señalización de las callejuelas pequeñas suele estar solo en caracteres japoneses. Nosotros recomendamos Holafly por su comodidad.
Por último, no olvides la etiqueta local, que prohíbe estrictamente dejar propina en los restaurantes. En el transporte público reina el silencio absoluto, sonarse la nariz en público está mal visto y, antes de entrar en salas tradicionales o templos, siempre tienes que descalzarte.

Dónde alojarse en Japón
💡 Consejo de alojamiento y experiencias: nosotros buscamos alojamiento sobre todo en Booking.com, donde suelen tener las mejores condiciones de cancelación. Las entradas, excursiones y actividades merece la pena compararlas y comprarlas a través de GetYourGuide.
Alojarse en Japón es en sí mismo una gran experiencia y merece la pena ir alternando distintos tipos de alojamiento. Al menos una o dos noches reserva un ryokan japonés tradicional, donde dormirás sobre un colchón futón directamente encima de esteras de paja tatami.
Estas posadas tradicionales suelen ofrecer sus propias aguas termales onsen, a las que se va a relajarse tras un día entero caminando. Ten en cuenta, eso sí, que en la mayoría de los baños públicos rige una prohibición estricta de entrar con tatuajes, así que si tienes el cuerpo dibujado, busca alojamiento con baño privado en la habitación.
Para los viajeros de bajo presupuesto o los amantes de la ciencia ficción son ideales los llamados hoteles cápsula, donde alquilas literalmente solo una cama empotrada en la pared. Es un alojamiento extremadamente limpio y moderno con instalaciones increíbles; muy bien valorado está por ejemplo el Nine Hours Narita Airport, junto al aeropuerto, o las sucursales de la misma cadena en Tokio.
La mayor parte del tiempo probablemente la pasarás en clásicos business hotels, que ofrecen habitaciones pequeñas pero equipadas de forma absolutamente eficiente. Una gran opción es la conocida cadena APA Hotels o el popular Hotel Gracery Shinjuku en Tokio, del que asoma la enorme cabeza de Godzilla y que está justo en el centro de la acción.
Una experiencia absolutamente única la ofrece el alojamiento en templos budistas llamado shukubo, especialmente en la sagrada región de Koya-san. Un alojamiento precioso lo ofrece por ejemplo el monasterio Shukubo Koya-san Eko-in, donde puedes participar en las meditaciones matutinas y donde te servirán una comida vegana perfecta. Recomiendo reservar los alojamientos tradicionales a través del clásico Booking con mucha antelación.

21 lugares que ver y cosas que hacer en Japón
Veamos lo más importante que ofrece esta perla asiática. Aquí encontrarás la mezcla perfecta de grandes ciudades vibrantes y rincones tranquilos donde el tiempo se ha detenido.

1. Tokio y el frenético cruce de Shibuya
Este es exactamente el lugar que conoces de todas las películas sobre Tokio. En el famoso cruce de Shibuya, cuando el semáforo se pone en verde, miles de personas cruzan desde todas las direcciones a la vez y crean un caos fascinante, pero perfectamente funcional.
Justo al lado del cruce encontrarás la emotiva estatua del perrito Hachikō, que esperó aquí durante años a su dueño ya fallecido. Es seguramente el punto de encuentro más popular de toda la ciudad, así que suele haber una enorme afluencia de turistas y locales.
💡 Consejo: la mejor vista de este manicomio desde las alturas la ofrece el mirador Shibuya Sky, pero las entradas hay que comprarlas online incluso con semanas de antelación.

2. Neones y vida nocturna en el barrio de Shinjuku
Si buscas el auténtico Tokio parpadeante, sal al anochecer hacia Shinjuku. Encontrarás una cantidad infinita de anuncios de neón, salones de pachinko y pantallas gigantes con animaciones en 3D.
Una experiencia impresionante es pasear por las callejuelas de Golden Gai, donde se apiñan cientos de bares diminutos en los que caben, por ejemplo, solo cinco clientes. Algunos son solo para locales, pero a muchos te dejan entrar encantados y viven una atmósfera increíble.
Durante el día puedes descansar aquí en el precioso parque Shinjuku Gyoen, que es un enorme oasis verde entre rascacielos y uno de los mejores lugares para observar las flores primaverales.

3. Ambiente tradicional en el barrio de Asakusa
Tokio no es solo una jungla moderna, algo que demuestra a la perfección el histórico barrio de Asakusa. Su emblema es el precioso templo budista Senso-ji, al que se llega atravesando una enorme puerta con un gigantesco farol rojo.
El camino al templo está flanqueado por la larga calle comercial Nakamise, llena de puestos con souvenirs tradicionales y comida callejera local. Es un sitio estupendo para comprar regalos o probar los pastelitos de arroz mochi.
💡 Consejo: prueba sin falta la adivinación del destino omikuji por 100 JPY, y si te sale una mala predicción, simplemente ata el papelito en los soportes preparados para que la mala suerte se quede en el templo.

4. Cultura pop desenfrenada en Akihabara y Harajuku
Para los fans del anime, el manga y los videojuegos, el barrio de Akihabara es un auténtico paraíso. Verás enormes salones recreativos de varias plantas, tiendas repletas de figuritas de coleccionista y, en las calles, chicas invitando a las llamadas maid cafés.
Un tipo de locura completamente distinto la ofrece Harajuku, en concreto la colorida calle Takeshita Street, donde se reúne la juventud tokiota con las creaciones de moda más extravagantes.
Aquí comprarás algodones de azúcar gigantes, tortitas rebosantes de nata y fruta o la ropa más adorable que puedas imaginar. A un paso queda el lujoso bulevar Omotesando, apodado los Campos Elíseos de Tokio.

5. Kioto y las miles de puertas rojas de Fushimi Inari
Kioto es el corazón cultural del país y el santuario de Fushimi Inari es uno de los lugares más fotografiados del mundo. Aquí encontrarás miles de icónicas puertas rojas torii, que forman túneles que ascienden por una colina boscosa.
La entrada al recinto es totalmente gratuita y está abierto las 24 horas, algo que deberías aprovechar sin duda. Si vienes de día, cuenta con multitudes de gente insoportables.
💡 Consejo: ven aquí idealmente sobre las seis de la mañana, cuando tendrás las misteriosas estatuas de zorros y las puertas rojas casi para ti solo. Cuanto más arriba subas por la colina, menos turistas te encontrarás.

6. El Pabellón Dorado Kinkaku-ji
Este templo parece salido de un cuento de hadas. Las dos plantas superiores del Kinkaku-ji están completamente recubiertas de pan de oro, que en los días soleados se refleja maravillosamente en la superficie del estanque contiguo.
La entrada al recinto cuesta 500 JPY, pero al pabellón en sí, por desgracia, no se puede entrar. Solo puedes admirarlo desde fuera mientras paseas por los jardines zen impecablemente cuidados.
Debido a su fama, prepárate para que te empujen constantemente cientos de turistas, así que ármate de paciencia e intenta venir justo a la hora de apertura.

7. El bosque de bambú de la zona de Arashiyama
En el extremo occidental de Kioto se encuentra un fenómeno natural que no puedes perderte. Pasear por el alto bosque de bambú de Arashiyama es una experiencia increíblemente relajante, sobre todo cuando sopla el viento y las cañas chocan entre sí.
Este rincón natural también es de acceso público y gratuito, pero sufre la avalancha de visitantes. En cuanto hagas tus fotos, explora también las callejuelas de alrededor llenas de tiendecitas tradicionales.
Justo al lado del bosque recomiendo visitar el precioso templo Tenryu-ji, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que ofrece uno de los jardines tradicionales más bonitos de todo Kioto.

8. Las callejuelas históricas de Gion y el templo Kiyomizu-dera
El barrio de Gion es conocido en todo el mundo como el hogar de las geishas y maiko de Kioto, a las que a veces puedes ver apresurarse hacia las casas de té. Respeta, eso sí, su privacidad y no las fotografíes de cerca; por culpa de turistas maleducados la ciudad ya ha cerrado algunas callejuelas al público.
Desde Gion se puede llegar dando un tranquilo paseo por las callejuelas históricas de Ninenzaka y Sannenzaka hasta el magnífico templo Kiyomizu-dera, construido sobre altas columnas de madera.
Desde su terraza hay una vista impresionante de todo Kioto, por la que pagarás una entrada de 500 JPY. Bajo la terraza brota el manantial Otawa, de cuyos tres chorros puedes beber para atraer la buena suerte, la longevidad o el éxito en los estudios.

9. Osaka y el majestuoso Castillo de Osaka
Mientras que Kioto es tranquila y tradicional, la vecina Osaka es su contrapunto salvaje y parlanchín. El mayor monumento histórico de la ciudad es el precioso Castillo de Osaka, que se alza sobre un extenso parque lleno de cerezos y fosos defensivos.
El castillo en sí es por dentro una reconstrucción moderna de hormigón con un museo, pero por fuera resulta absolutamente imponente. Desde 2025 ha subido la entrada al interior de la torre, así que el billete de adulto cuesta ahora 1200 JPY.
💡 Consejo: las entradas y los distintos paseos en barco por Osaka se pueden comprar cómodamente por adelantado a través de GetYourGuide, lo que te ahorra largas colas en las taquillas.

10. La locura de neones del barrio de Dotonbori
A Osaka se la apoda con cariño la cocina de Japón, y el epicentro de toda la acción lo encontrarás alrededor del canal Dotonbori. Este lugar, al anochecer, explota literalmente de colores de neón, con el famoso corredor luminoso Glico Man a la cabeza.
Las calles están flanqueadas por restaurantes con enormes cangrejos o pulpos mecánicos en las fachadas. Osaka es célebre por su cultura del kuidaore, que traducido libremente significa «comer hasta caer rendido».
Directamente en la calle tienes que probar las famosas bolitas takoyaki (que llevan trocitos de pulpo) o las fantásticas tortitas de repollo okonomiyaki, que los cocineros te fríen delante de tus ojos.

11. Nara y los ciervos sagrados que hacen reverencias
La pequeña ciudad de Nara está a solo un rato en tren de Osaka y es un destino absolutamente ideal para una excursión de un día. El principal reclamo es un enorme parque lleno de ciervos sika sagrados, de los que campan libremente más de mil doscientos.
Los animales son increíblemente descarados y están acostumbrados a la gente. En los puestos locales, por 200 JPY compras unas galletas especiales senbei, y en cuanto las sacas, los ciervos te rodean de inmediato y te hacen literalmente reverencias para conseguir su premio.
Además de los animales, en Nara no te pierdas el imponente templo de madera Todai-ji, con una entrada de 800 JPY. En su interior se sienta una estatua de bronce del Gran Buda de quince metros de altura que te dejará sin aliento.

12. Hiroshima y el legado de una historia oscura
Visitar Hiroshima es una experiencia enormemente emotiva e intensa que todo el mundo debería vivir. En el centro de la ciudad se alza la siniestra Cúpula de la Bomba Atómica, uno de los pocos edificios que sobrevivió parcialmente a la explosión de la bomba atómica y que sirve como recordatorio estremecedor.
Justo al lado encontrarás el extenso Parque de la Paz y el fantástico Museo de la Paz con una entrada popular de 200 JPY. En su interior verás objetos personales de las víctimas y fotografías que no dejan indiferente a nadie, así que ten a mano los pañuelos.
Hoy Hiroshima es, sin embargo, una ciudad preciosa y moderna con tranvías circulando y amplios bulevares. No te pierdas sin falta el estilo local de las tortitas okonomiyaki, que aquí, a diferencia de Osaka, se hacen con una capa de fideos.

13. La puerta roja flotante de la isla de Miyajima
Desde Hiroshima se puede llegar en un breve trayecto en ferry a la isla de Miyajima, uno de los lugares más fotogénicos del país. Junto a la orilla se alza la famosa puerta flotante torii perteneciente al santuario de Itsukushima, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad.
Durante la marea alta, la puerta y parte del santuario parecen flotar de verdad sobre el agua. Con la marea baja, en cambio, puedes caminar por el fondo marino fangoso hasta sus macizos pilares de madera.
La entrada al santuario en sí cuesta unos agradables 300 JPY. También aquí te encontrarás con ciervos campando a sus anchas, pero, a diferencia de Nara, está estrictamente prohibido darles de comer.

14. El monte Fuji y el lago Kawaguchiko
Ver la icónica cima nevada del monte Fuji es para mucha gente el motivo principal del viaje. Las mejores vistas las ofrece la región de los cinco lagos, en concreto el lago Kawaguchiko, al que se puede llegar en autobús desde Tokio.
A poca distancia se encuentra la famosa pagoda Chureito, con vistas de ensueño, donde harás la foto más conocida de Japón: la torre roja de cinco pisos, detrás el majestuoso monte Fuji y, en primavera, todo enmarcado por los cerezos en flor.
El ascenso a la montaña, de 3776 metros de altura, solo es posible de julio a mediados de septiembre. Fuera de esa temporada tendrás que conformarte con admirarla desde lejos, porque la cumbre está cubierta de un hielo peligroso.

15. Hakone, aguas termales y barcos pirata
Si no te atreves con Kawaguchiko, una gran alternativa para las vistas del Fuji es la región termal de Hakone. Se recomienda comprar el ventajoso Hakone Free Pass, que te cubre todo el transporte local, incluidos teleféricos y trenes de montaña.
Esta zona es famosa por sus aguas termales onsen y el valle sulfuroso de Owakudani, donde todo burbujea y huele a huevos podridos. Incluso puedes comprar aquí huevos cocidos en agua sulfurosa, que tienen la cáscara completamente negra y que, según dicen, alargan la vida.
Por el lago Ashi de la zona surcan réplicas de barcos pirata, algo que parece una gran horterada, pero el paseo está incluido en el pase mencionado y, con tiempo despejado, desde cubierta se ve estupendamente el monte Fuji.

16. Los santuarios ricamente decorados de Nikko
A unas dos horas en tren al norte de Tokio se encuentra la pequeña ciudad de montaña de Nikko, que esconde algunos de los templos más ornamentados del país. El más importante es el suntuoso mausoleo Toshogu, declarado Patrimonio de la Humanidad, donde está enterrado el célebre shogun Tokugawa Ieyasu.
Mientras que la mayoría de los templos japoneses apuestan por la sencillez, aquí no sabrás dónde mirar primero por el oro omnipresente y los tallados de madera de vivos colores, incluidos los famosos tres monos sabios.
Además de los monumentos, la región de Nikko atrae por su naturaleza espectacular, sobre todo en otoño. Ve a ver el lago Chuzenji y la imponente cascada Kegon, que cae desde una altura de 97 metros.

17. Kanazawa y el perfecto jardín Kenrokuen
En la costa oeste se encuentra Kanazawa, una ciudad que no sufrió bombardeos durante la guerra y que conservó muchos barrios históricos. Su joya principal es el impresionante jardín Kenrokuen, con una entrada de 320 JPY, considerado oficialmente uno de los tres más bonitos de Japón.
Los amantes del ambiente tradicional adorarán el antiguo barrio de geishas de Higashi Chaya, lleno de antiquísimas casas de té de madera. Kanazawa es un enorme centro de producción de pan de oro, así que aquí incluso puedes comprar un helado recubierto de oro comestible.
También merece la pena ver el histórico barrio samurái de Nagamachi, donde puedes vagar por estrechas callejuelas flanqueadas por los muros de barro originales de las residencias samuráis.

18. Takayama y los tejados de paja de Shirakawa-go
La pequeña ciudad de Takayama, en las montañas de la prefectura de Gifu, es famosa por su casco antiguo de Hida perfectamente conservado, donde se elabora un excelente vino de arroz sake. Por las mañanas te toparás con pintorescos mercados de agricultores repletos de productos locales.
Desde aquí llegas fácilmente en autobús a la famosa aldea de Shirakawa-go, protegida por la UNESCO, que parece sacada de la Edad Media. Se alzan decenas de casas únicas de estilo gassho-zukuri con tejados de paja increíblemente empinados, diseñados para resistir la fuerte nieve.
💡 Consejo: si vienes en invierno, la aldea organiza sus famosas iluminaciones nocturnas, cuando las casitas nevadas quedan preciosamente iluminadas. Es un cuento de hadas, pero tienes que conseguir una reserva especial con mucha antelación.

19. Senderismo de alta montaña en los Alpes japoneses
Si buscas escapar de las grandes ciudades y te apasiona la naturaleza, el valle de Kamikochi, en los Alpes japoneses, te va a conquistar. Se encuentra a unos 1500 metros sobre el nivel del mar y ofrece los paisajes de montaña más bonitos del país.
Para proteger la naturaleza, está estrictamente prohibida la entrada de coches particulares, así que tienes que dejar el vehículo en un aparcamiento disuasorio y llegar en autobús lanzadera. El centro de la zona es el puente de madera Kappa-bashi sobre el turquesa río Azusa.
La zona solo está abierta de mediados de abril a mediados de noviembre; en invierno las carreteras quedan bajo metros de nieve. Encontrarás desde paseos sencillos por terreno llano hasta exigentes travesías de varios días por las cimas de tres mil metros de alrededor.

20. El cementerio mágico y los templos del monte Koya-san
El monte sagrado de Koya-san es el centro del budismo de la escuela Shingon y uno de los lugares más espirituales que visitarás. Su mayor orgullo es el enorme cementerio místico de Okunoin, donde, bajo cedros centenarios, reposan más de 200 000 lápidas cubiertas de musgo.
Como ya se mencionó en la sección de alojamiento, precisamente aquí tienes que reservar un alojamiento de templo shukubo. No solo verás cómo viven los monjes, sino que también probarás su precisa comida vegana, que es un arte culinario en sí mismo.
El paseo nocturno por el cementerio iluminado solo por linternas de piedra es increíblemente misterioso, pero para nada aterrador. Por la mañana puedes unirte a los monjes durante el ritual de la quema de fuego.

21. La isla artística de Naoshima
En el Mar Interior de Seto se encuentra la isla de Naoshima, que se ha transformado en una enorme galería de arte moderno al aire libre. Se llega en ferry desde los puertos de Uno o Takamatsu y lo mejor es alquilar una bicicleta eléctrica para explorarla.
El icono de la isla es la famosa calabaza amarilla gigante con lunares de la artista Yayoi Kusama, que se posa directamente sobre el muelle junto al mar. La mayoría de los museos los diseñó el genial arquitecto japonés Tadao Ando, conocido por su trabajo con el hormigón visto.
El punto culminante absoluto es el subterráneo Chichu Art Museum, iluminado solo con luz natural y donde se exponen originales de Claude Monet. Las entradas de este museo debes tenerlas reservadas con mucha antelación para una hora concreta.
Adónde ir después de Japón
Si quieres planear con más detalle días concretos en las ciudades, hemos preparado guías independientes y más profundas para cada metrópoli. En ellas descubrirás las rutas exactas y cómo se enlazan los monumentos entre sí.
- Si te atrae la metrópoli moderna y sus rincones ocultos, echa un vistazo a nuestro artículo Tokio: 25 lugares que ver.
- Para los amantes de las tradiciones, los jardines zen y los templos, recomiendo leer la detallada guía Kioto: qué ver.
- Si viajas en busca de buena comida y neones, abre sin falta el artículo Osaka y una excursión a Nara.
- Para hacerte una mejor idea del clima y las estaciones, lee el análisis detallado Cuándo viajar a Japón.
- Y si te da miedo la logística y el funcionamiento de los trenes, te ayudará el artículo Japón por primera vez: JR Pass y consejos prácticos.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta unas vacaciones en Japón?
El presupuesto varía mucho según tu estilo de viaje. Un viajero promedio debería contar con gastar entre 100 y 170 EUR al día (sin incluir vuelos), lo que cubre un hotel decente, comidas en restaurantes y entradas habituales. Los mochileros pueden sobrevivir con 65 EUR al día si duermen en hostales y compran comida en supermercados.
¿Se habla inglés en Japón?
La verdad es que el nivel de inglés es sorprendentemente bajo, incluso en las ciudades más grandes y en los hoteles. La mayoría de las veces solo podrás comunicarte a un nivel básico, pero por todas partes hay carteles en inglés y, con la ayuda del traductor de Google equipado con la función de fotografiar texto, lo resolverás sin problemas.
¿Dónde puedo comprar una tarjeta SIM o datos?
La opción más sencilla y económica es utilizar una tarjeta eSIM electrónica, que puedes comprar a través de la aplicación antes de salir de casa. Las tarjetas SIM físicas tradicionales se pueden comprar directamente en el aeropuerto en máquinas expendedoras o en quioscos, un paquete de datos de siete días cuesta aproximadamente entre 5 y 15 dólares estadounidenses.
¿Es Japón seguro para viajeras solas?
Japón es uno de los países más seguros del mundo con una criminalidad callejera prácticamente nula. Puedes pasear tranquilamente por la ciudad incluso a las dos de la madrugada, además en los trenes y el metro existen vagones rosas especiales destinados exclusivamente para mujeres, para evitar el acoso en las horas punta de la mañana.
¿Puedo entrar a un onsen tradicional si tengo tatuajes?
En la mayoría de los baños públicos rige una prohibición muy estricta de entrada con tatuajes, ya que históricamente se asocian con la mafia japonesa yakuza. Si solo tienes un tatuaje pequeño, a menudo basta con cubrirlo con una tirita especial del color de la piel, pero si tienes tatuajes grandes debes alquilar un alojamiento con baño privado kashikiri.
¿Cómo funcionan las tiendas konbini?
Konbini (abreviatura de convenience store como 7-Eleven, FamilyMart o Lawson) son la salvación absoluta de cualquier viajero y están abiertos las 24 horas del día. Aquí puedes comprar exquisitos y frescos triángulos de arroz onigiri, comida caliente que te calientan en caja, y sobre todo encontrarás baños limpios y cajeros automáticos.
¿Qué es el sistema JESTA y lo necesito?
Se trata de un sistema electrónico planificado para entrada sin visado similar al ESTA estadounidense, pero no debes preocuparte por él para los años 2026 ni 2027. Aunque el gobierno japonés ha aprobado su creación, el lanzamiento real para turistas se producirá con mayor probabilidad alrededor del año 2028.
