En lo alto de una montaña congelada sobre el aeropuerto local, en el paralelo 78, se esconde una enorme bóveda cuya misión es sobrevivir al fin del mundo. Svalbard, en Noruega, representa una increíble colección de récords y absurdos absolutos que sencillamente no encontrarás en ningún otro lugar de nuestro planeta. Las normas y leyes de estas islas se forjaron en las duras condiciones de la naturaleza ártica y, en muchos casos, siguen igual desde hace décadas.
En pocos sitios el contraste entre naturaleza salvaje y civilización se ve tan nítido. Por un lado tienes un moderno centro universitario con internet rápido, mientras que justo detrás del cartel que marca el final de la ciudad ya debes llevar un arma cargada por tu propia seguridad. La comunidad local, de unos 2.500 habitantes, está formada por más de sesenta nacionalidades y constituye una sociedad totalmente única.
He preparado para ti 18 curiosidades y rarezas: desde el famoso banco de semillas, pasando por las raciones de alcohol que funcionaron casi cien años, hasta las ciudades fantasma soviéticas. Y en cada una encontrarás también una nota práctica por si decides ir a verlo con tus propios ojos.

Respuesta breve
Svalbard es un archipiélago noruego único en el océano Glacial Ártico, donde rigen leyes muy específicas y donde se encuentra el Banco Mundial de Semillas con más de 1,4 millones de muestras de simiente. Gracias a un tratado internacional de 1920, aquí puede establecerse el ciudadano de cualquier Estado firmante sin ningún visado, pero al mismo tiempo existen normas estrictas para proteger la naturaleza, como la prohibición de tener gatos o la obligación de llevar arma fuera de los núcleos habitados por los osos polares.

Resumen
- La bóveda del fin del mundo: en la montaña sobre el aeropuerto hay un gigantesco depósito de semillas de todo el mundo que protege la agricultura global frente a catástrofes.
- El único lugar de Europa sin visado: gracias a un tratado histórico no necesitas ningún permiso de residencia para vivir y trabajar en el archipiélago.
- Una ciudad sin cementerio ni maternidad: por el permafrost omnipresente no se entierra a nadie y las embarazadas vuelan a dar a luz al continente.
- Raciones de alcohol suprimidas: hasta noviembre de 2024 funcionó un sistema de cartillas de racionamiento; los turistas todavía deben mostrar la tarjeta de embarque al comprar alcohol.
- Protección estricta de la naturaleza: desde 2025 rigen nuevas normas que mantienen a los barcos turísticos a una distancia segura de entre 300 y 500 metros de los osos polares.
- Silencio radioeléctrico para la ciencia: en el asentamiento científico de Ny-Ålesund está terminantemente prohibido usar WiFi y Bluetooth en un radio de 20 kilómetros.
- El fin de la era del carbón: en verano de 2025 cerró definitivamente la última mina noruega de carbón y el archipiélago pasa por fin a otras fuentes de energía.

18 curiosidades más fascinantes de Svalbard (Noruega)
Vamos a sumergirnos directamente en los datos más fascinantes que convierten a este archipiélago ártico en un auténtico unicornio mundial. He seleccionado para ti 18 historias y normas concretas que a veces te dejarán boquiabierto, pero que en el contexto del duro norte tienen todo el sentido del mundo.

1. El Banco Mundial de Semillas: la bóveda del fin del mundo
Esta es probablemente la construcción más famosa de todo el archipiélago. El Svalbard Global Seed Vault funciona como una copia de seguridad protegida frente a catástrofes globales, ya sean guerras, enfermedades de las plantas o cambios climáticos dramáticos. La instalación se inauguró a principios de 2008 y se encuentra a unos 120 metros de profundidad en la montaña de arenisca Platåberget, justo sobre el aeropuerto local.
La capacidad de todo el complejo es enorme y a mediados de 2026 se almacenaban aquí la increíble cifra de 1.401.285 muestras únicas de semillas procedentes de bancos genéticos de todo el mundo. El permafrost, es decir, el suelo permanentemente congelado, garantiza la refrigeración natural a menos 18 grados Celsius, lo que mantiene las semillas viables durante décadas e incluso siglos.
💡 Consejo: aunque la construcción es tremendamente popular, como simple mortal nunca podrás entrar. Los turistas solo pueden fotografiar desde fuera el futurista portal de entrada con su instalación artística de luz, hasta el que se puede llegar a pie o en taxi por unas 200 coronas noruegas (unos 17 €).

2. El banco de semillas y Siria: cuándo se retiró por primera vez
Mucha gente cree que esta enorme bóveda solo se abrirá durante algún apocalipsis mundial. Pero en realidad el banco ya cumplió con éxito su misión principal en 2015, cuando el centro internacional de investigación ICARDA solicitó la devolución de parte de sus propias reservas. Su banco genético original, en la ciudad siria de Alepo, había dejado de funcionar con seguridad a causa de la guerra.
Los científicos se llevaron entonces de Svalbard valiosas muestras de trigo, cebada y otros cultivos adaptados a climas secos. Después los sembraron con éxito en Líbano y Marruecos, recogieron nuevas semillas y devolvieron enseguida las frescas a la bóveda ártica para un nuevo almacenamiento seguro. Todo el sistema demostró así en la práctica su enorme viabilidad.
💡 Consejo: si te interesa cómo es el interior de esta fascinante instalación, puedes hacer la visita virtual oficial en la página web de la organización Crop Trust, que cofinancia y documenta al detalle todo el proyecto.

3. Arctic World Archive: el código de GitHub enterrado
A poca distancia del banco de semillas, en las instalaciones de la vieja mina de carbón número 3, se encuentra otra instalación muy parecida y no menos interesante. El proyecto Arctic World Archive no se centra en la agricultura, sino que sirve como gigantesco almacén seguro del patrimonio digital mundial. Diversos Estados, instituciones y empresas privadas envían aquí sus datos más valiosos, guardados en películas especiales de enorme durabilidad.
Aquí encontrarás almacenada la biblioteca vaticana digitalizada, documentos históricos de México e incluso el código fuente completo de la plataforma GitHub. Estos cimientos tecnológicos del software moderno reposan bajo el permafrost para que las futuras generaciones dispongan de los ladrillos de nuestro mundo digital.
💡 Consejo: la propia Mina 3 (Gruve 3), a diferencia de los archivos, está abierta al público mediante visitas guiadas. Durante ellas te pones un mono de minero y recorres galerías auténticas, una actividad estupenda para los días en los que fuera arrecia la tormenta de nieve.

4. El Tratado de Svalbard: el único lugar sin visado
El estatus jurídico de este territorio no tiene parangón en el mundo. En virtud de un tratado internacional firmado en París en 1920, Noruega obtuvo la soberanía sobre las islas, pero con una condición enorme. Los ciudadanos de todos los Estados firmantes tienen aquí exactamente los mismos derechos de residencia y de actividad económica que los propios noruegos.
En la práctica esto significa que las islas Svalbard son el único lugar de Europa al que puedes mudarte y empezar a trabajar sin visado alguno. El tratado tiene más de cuarenta partes contratantes y una curiosidad es que en 1930 se adhirió también España. Además, el documento garantiza que todos los impuestos recaudados deben quedarse en las islas, lo que las convierte en una zona franca muy peculiar.
💡 Consejo: aunque no necesitas visado para el archipiélago en sí, todos los vuelos hasta aquí pasan por la Noruega continental, normalmente por Oslo o Tromsø. Al hacer escala entras de hecho en el espacio Schengen, así que tendrás que llevar contigo un pasaporte válido.

5. La ciudad donde no se puede morir ni nacer
Esta información suele recorrer internet como una sensación viral, pero los motivos reales son puramente pragmáticos. En la capital, Longyearbyen, ya desde los años cincuenta del siglo pasado oficialmente no se entierra en la tierra. El permafrost local conserva los cuerpos de forma natural sin que se descompongan, y poco a poco los empuja de vuelta hacia la superficie.
El hospital local funciona solo para casos urgentes y pequeñas curas. No encontrarás en él ninguna maternidad ni sección para enfermos crónicos. Por eso las embarazadas deben volar obligatoriamente al continente varias semanas antes de la fecha prevista de parto, casi siempre al gran hospital de Tromsø. Del mismo modo, los enfermos graves abandonan las islas en un vuelo medicalizado.
💡 Consejo: el pequeño cementerio histórico local se encuentra un poco por encima de la ciudad. Aunque hace tiempo que no se entierra en él, puedes verlo desde lejos durante un paseo hasta la cercana iglesia que, por cierto, está abierta las veinticuatro horas del día.

6. Prohibición estricta de gatos por las aves
Los amantes de los gatos lo tienen aquí muy mal. En todo el archipiélago rige una prohibición absolutamente estricta de importar y tener cualquier tipo de felino. El motivo es el ecosistema ártico extremadamente frágil, que la presencia de estos eficaces depredadores podría diezmar por completo.
En verano llegan aquí a anidar millones de aves marinas, entre ellas los charranes árticos protegidos y los diminutos mérgulos. Estas aves suelen anidar directamente en el suelo o en laderas bajas de pedregal, donde para los gatos serían presa fácil. Por eso el único depredador terrestre natural que queda es el zorro ártico, cuya población los científicos vigilan con esmero.
💡 Consejo: en la ciudad minera rusa de Barentsburg circuló durante años una divertida leyenda sobre un gato pelirrojo llamado Kesha. Los vecinos, según se cuenta, lo declararon oficialmente ante las autoridades como una especie particular de zorro ártico para saltarse las estrictas leyes noruegas.

7. Un siglo de raciones de alcohol y tarjetas de embarque
Hasta noviembre de 2024 regía en las islas un fascinante sistema histórico de las llamadas cartillas de alcohol. Los habitantes locales tenían una cuota mensual muy clara de veinticuatro latas de cerveza y dos botellas de licor, y cada compra se les anotaba con esmero. Este sistema nació hace casi cien años como medida contra el alcoholismo generalizado entre los mineros que trabajaban duro.
Aunque las viejas cartillas físicas desaparecieron hace poco definitivamente y las sustituyó un registro digital de habitantes más moderno, los turistas siguen encontrándose hoy con la burocracia. Si quieres comprar cerveza en el supermercado local, tendrás que presentar en caja una tarjeta de embarque válida o tu billete de vuelta; de lo contrario, sencillamente no te venderán el alcohol.
💡 Consejo: la tienda de alimentación local Svalbardbutikken tiene una sección especial llamada Nordpolet. Gracias a la ausencia de los altos impuestos especiales noruegos, aquí el alcohol es, paradójicamente, mucho más barato que en cualquier otro lugar de la Noruega continental.

8. La cerveza fue ilegal aquí hasta 2014
El consumo de alcohol lleva aparejada otra enorme curiosidad. Una vieja ley noruega de 1928 prohibía expresamente la producción comercial de cualquier alcohol en el territorio de Svalbard. Esta norma arcaica se mantuvo sin excepción durante largas décadas, hasta que se metió en el asunto un entusiasta local, Robert Johansen.
Le costó exactamente cinco años de tenaz lucha burocrática antes de conseguir que el parlamento noruego modificase aquella vieja ley. Ya al año siguiente pudo inaugurar con toda solemnidad el negocio local Svalbard Bryggeri, que se convirtió de inmediato en la cervecería más septentrional de todo el mundo. Para elaborar la cerveza se usa aquí un agua increíblemente pura procedente del glaciar Bogerbreen, de dos mil años de antigüedad.
💡 Consejo: la cervecería ofrece visitas guiadas periódicas con degustación que cuestan unos 45 € por persona. Suelen celebrarse los lunes, miércoles y sábados al atardecer y son una estupenda experiencia social al calor.

9. Osos polares: la verdad sobre las cifras y las normas
En todas partes leerás que en Svalbard viven más osos polares que habitantes humanos. Es verdad, pero necesita un pequeño matiz. La población estimada es de unos 3.000 osos en toda la zona del norte del mar de Barents, mientras que en los asentamientos noruegos viven algo más de dos mil quinientas personas. Pero los osos permanecen sobre todo en el hielo marino y en la deshabitada costa oriental; dentro de la ciudad los verás solo en casos totalmente excepcionales.
Desde principios de 2025 entraron en vigor normas totalmente nuevas y extremadamente estrictas para los barcos turísticos. Las embarcaciones deben mantener una distancia obligatoria de al menos 300 metros de cada oso. En los meses de primavera, entre marzo y junio, cuando las hembras crían a sus pequeños, esta distancia obligatoria aumenta hasta 500 metros enteros.
💡 Consejo: si ansías una buena foto de un oso, olvídate del móvil de siempre. Los guías coinciden en que, por las nuevas normas de distancia, necesitas un buen teleobjetivo de al menos 500 milímetros de focal o unos prismáticos de observación muy buenos.

10. Fuera de los núcleos, solo con arma en mano
Este es probablemente el mayor choque cultural para cualquier visitante. En cuanto cruzas la frontera invisible de la ciudad, la llamada zona 10, se recomienda encarecidamente llevar contigo un arma de fuego y una pistola de bengalas. Si vas a una excursión organizada, esa responsabilidad la asume tu guía certificado, que siempre lleva el rifle consigo.
Dentro de la propia ciudad rigen las normas exactamente contrarias. Las armas se llevan visiblemente descargadas, con el cerrojo abierto, y está terminantemente prohibido entrar con ellas en edificios públicos. Ante el banco, el correo y el supermercado encontrarás taquillas de seguridad especiales donde los vecinos dejan ordenadamente sus rifles antes de hacer la compra.
💡 Consejo: los turistas pueden alquilar un rifle en las tiendas de deporte del centro, pero el proceso es muy lento. Necesitas o bien una tarjeta europea de armas válida, o bien un permiso especial del gobernador, cuya tramitación tarda hasta ocho semanas.

11. Renos de Svalbard: un endemismo que no teme a las personas
Durante un paseo por la ciudad seguro que te cruzas con los renos locales, que tienen un aspecto algo distinto al de sus parientes de Escandinavia. Esta subespecie endémica evolucionó en absoluto aislamiento, gracias a lo cual tiene patas mucho más cortas, un cuerpo más rechoncho y una cabeza más pequeña. A primera vista recuerdan más bien a grandes y adorables peluches.
Como estos renos no tienen en las islas ningún depredador terrestre natural, prácticamente han perdido por completo el miedo a las personas. Es habitual verlos pastando entre las casitas de colores de Longyearbyen y te dejan pasar a solo unos metros de ellos. Según el último gran censo de los científicos, en el archipiélago viven más de 22.400 de estos animales únicos.
💡 Consejo: aunque los renos no temen a las personas y es muy fácil fotografiarlos, nunca intentes darles de comer ni acariciarlos. Las normas locales de protección de la naturaleza prohíben cualquier molestia activa a la fauna salvaje en su entorno natural.

12. Aurora boreal al mediodía y meses de oscuridad
La noche polar alcanza aquí dimensiones absolutamente extremas. Desde mediados de noviembre hasta finales de enero reina en las islas una oscuridad absoluta que dura más de dos meses y medio. Este cielo negro trae consigo un fenómeno único, ya que Svalbard es el único lugar habitado del planeta donde puedes observar la aurora boreal incluso a pleno mediodía.
Pero tiene un pequeño inconveniente muy importante. El archipiélago se encuentra en el paralelo 78, lo que paradójicamente queda demasiado al norte, por debajo del óvalo auroral principal. Por eso los guías experimentados coinciden en que, si tu objetivo principal es cazar la aurora boreal, harás mucho mejor en poner rumbo a la ciudad noruega de Tromsø, situada en una latitud totalmente ideal.
💡 Consejo: la mejor época para la visita es el llamado período azul, a caballo entre febrero y marzo. El sol todavía no se asoma alto en el cielo, pero una fantástica luz azul y rosa baña el paisaje, ideal para la fotografía.

13. El kebab, la cervecería y la estatua de Lenin más al norte
Tanto habitantes como turistas adoran literalmente el juego de descubrir qué es aquí lo más septentrional del mundo. En Longyearbyen encontrarás la universidad, el cajero, el camping abierto todo el año y el puesto de kebab más al norte del planeta. Un poco más allá, en el asentamiento científico de Ny-Ålesund, se encuentra la oficina de correos en funcionamiento más septentrional.
Fascinante es también la abandonada ciudad minera soviética de Pyramiden, adonde se organizan populares excursiones de un día en barco. En medio de una arquitectura de los años ochenta perfectamente conservada sigue en pie con orgullo el busto de Vladímir Ilich Lenin más al norte del mundo, que contempla el majestuoso glaciar Nordenskiöldbreen al otro lado del fiordo.
💡 Consejo: si pones rumbo a Pyramiden en barco, no olvides llevar ropa muy de abrigo. La travesía dura de dos a tres horas en cada sentido y suele costar unas 2.800 coronas noruegas (unos 240 €), y las vistas de los glaciares desde la cubierta abierta te dejarán sin aliento.

14. Descalzarse y más motos de nieve que habitantes
Al entrar en muchos edificios locales te espera una sorpresa muy peculiar. En los hoteles, museos, la biblioteca e incluso en la oficina de turismo tienes que descalzarte obligatoriamente en la puerta de entrada. Esta tradición viene de la época de la explotación masiva del carbón, cuando los mineros procuraban no arrastrar el omnipresente polvo negro de carbón a los limpios espacios interiores.
Otra particularidad es el transporte local. Aquí solo hay unos cuarenta kilómetros de carreteras normales y no llevan a ningún sitio fuera de las inmediaciones de la ciudad. Por eso, según las estimaciones, hay registradas más motos de nieve que habitantes. En los meses de invierno las motos son el medio de transporte absolutamente clave, y a menudo el único, para desplazarse a los fiordos más lejanos.
💡 Consejo: mete en la maleta unos gruesos calcetines de lana cómodos o unas zapatillas de casa ligeras. Pasarás con ellos mucho tiempo moviéndote por el hotel y también al visitar el excelente Svalbard Museum.

15. Todo lo anterior a 1946 está rigurosamente protegido
La ley de protección del medio ambiente de Svalbard define los bienes culturales de forma muy tajante. Aquí rige la norma de que todas las huellas y objetos humanos anteriores a 1946 están automáticamente protegidos por el Estado. Y ello sin excepción alguna.
En la práctica esto significa que si en la tundra encuentras un viejo clavo oxidado, un trozo de madera de una cabaña de caza en ruinas o un barril de combustible vacío y herrumbroso, no puedes recogerlo ni desplazarlo a ningún sitio. Además, alrededor de todos estos objetos históricos rige una zona de protección de cien metros. También está prohibido recoger huesos de animales viejos, cornamentas de reno o arrancar la valiosa flora local.
💡 Consejo: compra cualquier recuerdo exclusivamente en las tiendas oficiales del centro de Longyearbyen. Si llevaras al aeropuerto en la mochila un objeto histórico encontrado, te arriesgas a una multa económica realmente astronómica.

16. Silencio radioeléctrico en el pueblo de Ny-Ålesund
Al noroeste de la capital se encuentra el asentamiento de Ny-Ålesund, que sirve exclusivamente como base científica y de investigación internacional. Diversos Estados operan aquí sus laboratorios dedicados al seguimiento del cambio climático y de la atmósfera. Debido a los instrumentos de medición extremadamente sensibles, aquí rige la prohibición absoluta de usar tecnologías inalámbricas.
En un radio de veinte largos kilómetros alrededor de todo el asentamiento está terminantemente prohibido encender redes WiFi y conexiones por Bluetooth. Todos los turistas que llegan aquí en barco de excursión deben poner obligatoriamente sus móviles en modo avión. Es una de las pocas zonas del planeta donde vivirás un auténtico detox digital.
💡 Consejo: a Ny-Ålesund no llegarás por tu cuenta de ninguna manera, aquí no existe ningún alojamiento comercial. La única opción de visita es un crucero de expedición organizado, durante el cual los guías te llevan a un paseo de aproximadamente una hora por los senderos señalizados.

17. El fin del carbón y la llave arrojada a la galería
La historia del archipiélago está indisolublemente ligada a la explotación del carbón negro, que a principios del siglo XX trajo aquí a los primeros habitantes fijos. Pero esta larga era se cerró definitivamente a finales de junio de 2025, cuando salió a la superficie la última vagoneta de la Mina 7, la última galería noruega activa de las islas.
El desmantelamiento de toda la maquinaria de extracción duró casi un año y en mayo de 2026 tuvo lugar el acto simbólico de cierre de la actividad. Los mineros cerraron entonces la entrada de la mina para siempre con una cadena maciza y arrojaron la llave del candado, sin vuelta atrás, a lo hondo de la oscura galería. Longyearbyen ya había apagado antes su central eléctrica de carbón y la ciudad invierte ahora enormes cantidades de dinero en la transición a fuentes renovables complementadas con gigantescas baterías de almacenamiento.
💡 Consejo: aunque la minería moderna terminó, todavía puedes vivir la historia minera. Reserva la visita a la vieja Mina 3, donde antiguos mineros te enseñarán en qué condiciones inimaginablemente duras se trabajaba aquí hasta hace poco.

18. Sveagruva: una ciudad borrada por completo del mapa
El proyecto que se desarrolló en el fiordo Van Mijenfjorden no tiene parangón en el mundo. El asentamiento minero de Sveagruva era la base logística de la mayor mina de carbón del archipiélago. Cuando se tomó la decisión de terminar la explotación, el gobierno noruego no ordenó solo abandonar la ciudad, sino que decidió demolerla por completo y devolver el terreno a la naturaleza virgen.
Fue el mayor proyecto de renaturalización de la historia nórdica. La maquinaria pesada demolió todos los alojamientos, las instalaciones portuarias, las carreteras e incluso toda la pista de aterrizaje. El proyecto se tragó unos 1.600 millones de coronas noruegas (unos 137 millones de €) y terminó en 2023. Hoy en el lugar del antiguo complejo industrial no encontrarás absolutamente nada; aquí ya solo mandan los osos polares y la naturaleza salvaje.
💡 Consejo: si te interesan los lugares abandonados, en lugar de la demolida Sveagruva pon rumbo mejor al asentamiento ruso de Pyramiden. Sus edificios se deterioran, pero toda la infraestructura soviética de los años ochenta se ha conservado a la perfección gracias al clima gélido.

Comparativa en una tabla clara
Para orientarte rápidamente, he resumido los extremos locales más interesantes en una tabla sencilla. En ella verás claramente por qué la gente viaja tan encantada a este archipiélago y en qué consiste su carácter absolutamente único.
| Curiosidad | Localización | Por qué es excepcional | Consejo práctico |
|---|---|---|---|
| Banco Mundial de Semillas | Montaña Platåberget | Más de 1,4 millones de muestras de simiente de todo el mundo en el permafrost | Solo se fotografía desde fuera, la entrada está terminantemente prohibida |
| La cervecería más al norte | Longyearbyen | Fundada gracias al cambio de la vieja ley de 1928 | Las visitas con degustación cuestan unos 45 € |
| Ciudad fantasma soviética | Pyramiden | Abandonada en 1998, conserva la casa de la cultura y la piscina | La excursión en barco ocupa todo el día y cuesta unas 2.800 NOK (unos 240 €) |
| Silencio radioeléctrico | Ny-Ålesund | Prohibición de WiFi y Bluetooth en un radio de 20 kilómetros | Acceso solo en el marco de cruceros de expedición largos |

Curiosidades y récords
Las islas ostentan varios récords relacionados con su ubicación extrema en el océano Glacial Ártico. Si te gustan los datos enciclopédicos y te interesa saber hasta qué punto la naturaleza local es diferente del resto de Europa, esta sección es justo para ti.

Enormes casquetes de hielo
Más del sesenta por ciento de la superficie total del archipiélago está cubierto de hielo permanente. La isla de Nordaustlandet alberga el glaciar Austfonna, cuya extensión alcanza los increíbles 8.450 kilómetros cuadrados. Este macizo constituye el cuarto mayor casquete de hielo del mundo, justo detrás de la Antártida, Groenlandia y la Nueva Zembla rusa. Su borde meridional forma una pared de hielo continua de cuarenta y cinco kilómetros de largo que cae directamente al océano.

El dramático calentamiento del planeta
El Ártico bate por desgracia también récords muy tristes. Desde principios de los años setenta del siglo pasado las temperaturas medias han subido aquí entre 3 y 5 grados Celsius, lo que convierte a las islas en el lugar que se calienta más rápido de todo el planeta. El deshielo del permafrost provoca grietas en los cimientos de las viviendas y da lugar a peligrosos corrimientos de tierra, por los que la ciudad ha tenido que construir sobre las casas enormes barreras antialudes.

Fascinantes acantilados de aves
Durante el corto verano ártico las rocas se transforman en un ensordecedor lugar de cría. En el estrecho de Hinlopenstretet se encuentran los enormes acantilados verticales de Alkefjellet, que caen al mar desde más de cien metros de altura. En ellos anidan varias decenas de miles de parejas de araos de Brünnich, bajo los cuales patrullan sin descanso hambrientos zorros árticos recogiendo los huevos caídos. Es una de las mejores experiencias de naturaleza que puedes contemplar desde la cubierta de un barco.

Adónde ir después
Si el norte ártico te ha cautivado y quisieras conocer aún más detalles sobre esta fascinante región, echa un vistazo a nuestros otros artículos detallados. Encontrarás en ellos un montón de consejos prácticos para organizar todo el viaje y saber cuánto dinero preparar.
- Svalbard: qué ver y vivir en el fin del mundo
- Longyearbyen: qué ver
- Pyramiden y Barentsburg
- Cómo llegar a Svalbard
- Tromsø: la puerta a la aurora boreal
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Comparar precios de coches en Noruega →Preguntas frecuentes
La gente me pregunta sin parar por este destino y casi siempre les interesan las mismas cosas prácticas y curiosas. Por eso he preparado un resumen de las dudas más habituales con las que seguro te encontrarás al planificar tu viaje al lejano norte.
¿Qué es el banco de semillas y se puede visitar?
El Banco Mundial de Semillas es una bóveda subterránea asegurada excavada en el permafrost que alberga más de 1,4 millones de muestras de semillas de todo el mundo como reserva en caso de catástrofes. Ni el público en general ni los periodistas tienen absolutamente ningún acceso a las instalaciones interiores; los turistas solo pueden fotografiar el portal de entrada iluminado en la ladera de la montaña sobre el aeropuerto.
¿Por qué Svalbard no requiere visado?
Este estatus único se deriva del Tratado de Svalbard firmado en París en 1920. Aunque el tratado reconoce la soberanía de Noruega sobre las islas, garantiza al mismo tiempo a los ciudadanos de todos los estados signatarios exactamente los mismos derechos de residencia y actividad empresarial que a los noruegos. Checoslovaquia se adhirió al acuerdo en 1930, por lo que los checos pueden vivir allí sin ningún tipo de permiso.
¿Por qué están prohibidos los gatos?
En todo el archipiélago rige una estricta prohibición de importar y criar gatos para proteger a las aves árticas, extremadamente vulnerables. Las aves locales, como los frailecillos protegidos o los pequeños álcidos, suelen anidar directamente en el suelo o en rocas bajas, donde serían una presa extremadamente fácil para los eficientes depredadores felinos.
¿Es verdad que está prohibido morir allí?
La ley, por supuesto, no lo prohíbe expresamente, pero en la práctica funciona así debido a la falta de infraestructura. El permafrost local impide los entierros convencionales en el suelo, ya que los cuerpos se conservan de forma natural y emergen a la superficie. Además, el hospital no dispone de una unidad para enfermos de larga duración, por lo que los pacientes en estado grave son trasladados en avión al continente.
¿Cuántos osos hay realmente?
Según las estimaciones de los científicos, en toda la región del norte del mar de Barents viven aproximadamente 3.000 osos polares, lo que supera en número a los aproximadamente 2.500 habitantes humanos de los asentamientos noruegos. Sin embargo, los osos se mueven principalmente sobre el hielo marino y en la costa este; solo aparecen en las calles de la capital de forma absolutamente excepcional.
¿De quién es realmente Svalbard?
El archipiélago pertenece bajo plena soberanía estatal a Noruega, que ejerce la administración a través del gobernador denominado Sysselmester. Noruega garantiza la protección policial, las operaciones de rescate y el cumplimiento de la ley, aunque debe respetar los convenios internacionales sobre el libre acceso de ciudadanos de otros estados y mantener una zona desmilitarizada.
¿Puedo moverme fuera de la ciudad solo?
En los alrededores inmediatos de la ciudad, en la llamada zona 10, puedes salir sin permiso especial, pero se recomienda encarecidamente llevar un rifle cargado y una pistola de señales. Si quieres adentrarte más en la naturaleza salvaje, necesitas un seguro caro para operaciones de rescate y un permiso formal del gobernador. Por eso, la mayoría de los turistas optan por excursiones de pago con un guía armado.
¿Cuál es la mejor época para visitarlo?
Los guías experimentados coinciden en que el mejor mes para visitar es abril. Ofrece la combinación ideal de nieve suficiente para excursiones en motos de nieve y a cuevas glaciares, junto con mucha luz diurna que a finales de mes da paso al sol de medianoche. Si quieres hacer una expedición en barco y ver ballenas, por el contrario, dirígete allí en julio o agosto.
