Si buscas la España auténtica, lejos de las masas turísticas y las playas saturadas, el interior del noroeste peninsular te va a sorprender de verdad. León, España es exactamente el tipo de ciudad que quizás no encuentras en los folletos más llamativos, pero en cuanto cruzas sus puertas te conquista por completo con su atmósfera irresistible. El casco histórico respira Edad Media, en cada esquina te cruzas con peregrinos rumbo a Santiago de Compostela y la tradición de las tapas gratis con cada consumición es, sencillamente, un fenómeno gastronómico que no tiene parangón.
En esta guía encontrarás toda la información práctica que necesitas para organizar un viaje perfecto. Te ayudamos a elegir dónde alojarte, hablamos de la mejor época para venir y, sobre todo, te presentamos la lista completa de lo mejor que esta joya castellana tiene para ofrecer. Verás que para disfrutar de unas vacaciones españolas de diez no hace falta ni mar ni playas abarrotadas.

Resumen
- La catedral gótica de León presume de algunas de las vidrieras medievales más espectaculares del mundo, que inundan el interior de una luz multicolor absolutamente mágica.
- La ciudad es famosa por el Barrio Húmedo, donde con cada bebida que pidas te ponen una tapa generosa completamente gratis.
- No te pierdas la Casa Botines, uno de los apenas tres edificios que Antoni Gaudí diseñó fuera de Cataluña.
- El Panteón Real de la Basílica de San Isidoro conserva frescos románicos del siglo XII tan bien preservados que se le conoce como la Capilla Sixtina del arte románico.
- León es una etapa clave del Camino de Santiago, lo que le da una energía cosmopolita y una atmósfera única que se respira en cada calle.
- De excursión, no dejes de visitar Las Médulas, las fascinantes minas de oro romanas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
- La mejor época para visitar León es de mayo a octubre, cuando escapas a los crudos inviernos castellanos y disfrutas de temperaturas muy agradables.
Cuándo ir a León
El clima de León es marcadamente continental, con inviernos muy fríos y veranos calurosos. La mejor época para visitarla es la primavera y el otoño, especialmente los meses de mayo, junio y septiembre, cuando las temperaturas son muy agradables y la ciudad cobra una vida especial. En esos meses puedes recorrer los monumentos a pie sin necesidad de refugiarte del sol abrasador que caracteriza a julio y agosto.
Si decides ir en pleno verano, prepárate para que las temperaturas de la tarde superen fácilmente los treinta grados. Lo mejor en ese caso es adoptar el ritmo local: una buena siesta después de comer y salir a la calle al atardecer, cuando refresca y las plazas se llenan de gente. El invierno leonés es bastante duro: las heladas son frecuentes y la altitud de la ciudad hace que la nieve no sea ninguna rareza, lo que le da un encanto romántico indiscutible, aunque no es el momento más cómodo para pasear largo rato.
También conviene tener en cuenta el calendario del Camino de Santiago, ya que León es una etapa fundamental del Camino Francés. El año 2027 será Año Santo Compostelano, lo que provocará un aumento enorme en el número de peregrinos; si prefieres una atmósfera más tranquila, 2026 es una ventana ideal para tu visita. Durante la Semana Santa la ciudad se convierte en escenario de procesiones impresionantes, aunque los precios suben notablemente y es imprescindible reservar alojamiento con mucha antelación.
Dónde dormir en León
💡 Consejo de alojamiento: Para buscar hotel en León te recomendamos Booking.com, que suele ofrecer las mejores condiciones de cancelación. Para entradas, excursiones y actividades, vale la pena comparar en GetYourGuide.
Elegir bien la zona donde alojarte es clave para vivir la ciudad como más te apetece, porque cada barrio tiene una personalidad muy distinta. El epicentro de la movida es el Barrio Húmedo, ideal si quieres tener los mejores bares de tapas literalmente a la vuelta de la esquina. Eso sí, tenlo en cuenta: es un barrio muy animado donde el ruido no cesa hasta bien entrada la madrugada, así que si tienes el sueño ligero quizás prefieras buscar alojamiento en otro punto del centro.
Una alternativa mucho más tranquila pero igualmente céntrica es el encantador Barrio Romántico, a un paso de los principales monumentos, con más zonas verdes y restaurantes de ambiente relajado. Otra opción estupenda es la zona de la Plaza de San Marcos, elegante y a pie de todo el casco histórico, con noches tranquilas y vistas al paseo fluvial del Bernesga.
Merece la pena explorar la oferta de Booking.com, donde encontrarás desde albergues de peregrinos hasta hoteles de lujo en palacios históricos. El Parador de San Marcos es un auténtico lujazo: un hotel de cinco estrellas instalado en un convento renacentista espectacular, una experiencia única aunque el precio sea algo elevado. Si buscas el equilibrio perfecto entre confort moderno y ubicación inmejorable, el NH Collection León Plaza Mayor es una gran opción, justo en la plaza principal. Y para los que prefieren espacios más íntimos y con carácter, te recomiendo el Hotel Camarote Romántico, escondido en la parte más tranquila del casco histórico y con una terraza en la azotea con vistas a la catedral.
15 planes imprescindibles que ver y hacer en León, España
Vamos a ver lo mejor que esta ciudad castellana tiene para ofrecer, desde la gótica más sobrecogedora hasta las noches interminables de bares de tapas. Lo bueno de León, España es que es una ciudad muy compacta: la mayoría de estos lugares los puedes recorrer perfectamente a pie.
1. Catedral de Santa María de Regla

La catedral gótica de León, conocida cariñosamente como la Pulchra Leonina —la Bella de León—, es sin duda el gran reclamo de la ciudad y una obra maestra del gótico francés en suelo español. Su mayor tesoro son casi 1.800 metros cuadrados de vidrieras medievales que inundan el interior de una luz de colores absolutamente hipnótica. Cuando entras en la nave central en un día soleado, tienes la sensación de estar dentro de una joya enorme, con paredes que parecen hechas solo de cristal y luz.
La construcción de esta perla arquitectónica comenzó en el siglo XIII y sus artífices llevaron la estructura al límite de lo estáticamente posible para conseguir la máxima luminosidad interior. Merece la pena pagar la entrada al claustro y al museo, donde encontrarás piezas extraordinarias de arte sacro y talla en madera. La entrada a la catedral cuesta alrededor de siete euros, pero la experiencia de ver cómo la luz se quiebra sobre los pilares de piedra no tiene precio.
💡 Consejo: El mejor momento para visitarla es a última hora de la tarde, idealmente una hora antes de la puesta de sol. Los rayos bajos del sol entrando por la roseta oeste tiñen todo el interior de rojos y azules increíbles.
2. Basílica de San Isidoro y el Panteón Real

A primera vista puede que este sobrio templo románico no impresione tanto como la catedral gótica, pero en su interior se esconde uno de los grandes tesoros históricos de España. El Panteón Real alberga los sepulcros de más de veinte reyes y reinas de León, convirtiéndolo en uno de los panteones regios más importantes de la Europa medieval. La propia basílica del siglo XI es un magnífico ejemplo de arquitectura románica que te transporta mil años atrás en el tiempo.
Pero el verdadero motivo de la visita son los frescos del siglo XII que cubren las bóvedas del panteón, perfectamente conservados, lo que le ha valido al lugar el apodo de Capilla Sixtina del arte románico. Las pinturas representan escenas bíblicas y la vida de Cristo, pero también un calendario agrícola único que documenta el día a día de los campesinos medievales. Los colores siguen siendo increíblemente vivos después de siglos, y el detalle en los rostros y los animales te dejará boquiabierto.
Para proteger estas pinturas únicas, el acceso al panteón es solo mediante visita guiada, que en temporada alta conviene reservar con al menos un día de antelación. La visita incluye normalmente el fascinante Museo de la Basílica, donde podrás contemplar relicarios y cálices medievales ricamente decorados, incluido el famoso Cáliz de Doña Urraca, que algunos historiadores consideran que podría ser el legendario Santo Grial.
3. Casa Botines y el legado de Gaudí
Paseando por el centro histórico te toparás con un edificio que no encaja para nada con su entorno: parece más un castillo neogótico de cuento que una casa burguesa corriente. La Casa Botines es una de las tres obras de Antoni Gaudí fuera de Cataluña y un ejemplo fascinante de su etapa temprana, de finales del siglo XIX. La encargaron unos comerciantes textiles locales como sede y almacén, pero Gaudí le imprimió su inconfundible sello lleno de simbolismo, torretas y líneas elegantes.
Si te fijas bien en la fachada principal, verás la escultura de San Jorge matando al dragón, bajo la cual el arquitecto escondió una caja de plomo con los planos originales del edificio, no descubierta hasta décadas después. El interior funciona hoy como museo, donde aprenderás detalles sobre la construcción y los innovadores métodos de Gaudí, y podrás ver también una excelente colección de arte español de los siglos XIX y XX.
La entrada cuesta alrededor de ocho euros y te recomiendo subir hasta los espacios bajo cubierta, donde se aprecia a la perfección el trabajo característico de Gaudí con la madera y la luz. Delante del edificio, en la Plaza de San Marcelo, encontrarás además una estatua de bronce del propio arquitecto sentado en un banco, perfecta para la foto del recuerdo.
4. El Barrio Húmedo y la cultura de las tapas gratis

Si hay algo que convierte a León en un paraíso para los amantes de la buena mesa y el buen ambiente, es sin duda el Barrio Húmedo. Este laberinto de callejuelas medievales está literalmente sembrado de cientos de bares pequeños que mantienen una tradición española maravillosa y cada vez más escasa: con cada bebida que pides —una copa de vino, una caña— te ponen una tapa generosa completamente gratis.
Y no hablamos de cuatro aceitunas o unos cacahuetes: cada bar tiene su especialidad y la sirve con orgullo. Puedes probar desde unas patatas bravas con su salsa picante hasta unas croquetas de setas de escándalo, pasando por una tortilla jugosa o unos champiñones a la plancha. La especialidad de la zona es la cecina (carne de vacuno curada en seco) y la morcilla leonesa, que los lugareños disfrutan especialmente con tintos con cuerpo.
💡 Consejo: El secreto del buen tapeo está en no parar en el mismo sitio. Tómate una consumición en un bar, pica la tapa y muévete al siguiente. Así pasarás la noche descubriendo sabores y empapándote de un ambiente que alcanza su punto álgido sobre las diez de la noche.
5. El Convento y la Plaza de San Marcos

Cuando llegas al extremo del casco histórico junto al río Bernesga, se abre ante ti una plaza enorme presidida por una de las fachadas más impresionantes de toda España. El antiguo convento de San Marcos es una obra maestra del estilo plateresco, esa variante española del renacimiento que se caracteriza por un decorado en piedra tan fino y minucioso que parece trabajo de orfebre. El edificio sirvió originalmente como hospital y refugio para los peregrinos jacobeos, así que su historia está profundamente ligada al Camino de Santiago.
A lo largo de los siglos este complejo monumental pasó por momentos muy oscuros; durante la Guerra Civil española llegó a funcionar como uno de los campos de concentración más duros del país. Hoy el edificio es en parte el lujoso Parador de San Marcos y en parte un museo abierto al público. Aunque no te alojes en el hotel, puedes asomarte al precioso claustro y visitar la iglesia aneja con su magnífico coro de nogal tallado.
El atardecer en la plaza frente al convento es uno de los momentos más bonitos que puedes vivir en León. La luz rasante sobre la fachada decorada resalta cada detalle tallado en la piedra, y puedes sentarte tranquilamente en un banco a ver pasar a los peregrinos mientras admiras la maestría de los canteros medievales.
6. La atmósfera del Camino de Santiago
León es una de las etapas más importantes y hermosas del Camino Francés, lo que le da a toda la ciudad un ambiente muy especial y cosmopolita. Aproximadamente un tercio de todos los peregrinos pasa por aquí, así que en las calles te encuentras constantemente a gente con mochila y la vieira colgada al hombro. El casco histórico está jalonado de flechas amarillas y conchas de bronce incrustadas en el suelo que señalan sin error el camino hacia Galicia.
Si el fenómeno del Camino te llama la atención, puedes conseguir una credencial —el pasaporte del peregrino— en las iglesias o en la oficina de turismo local. En el Año Santo de 2027 se espera un aumento de entre el cincuenta y el ochenta por ciento en el número de peregrinos, de modo que la ciudad se convertirá en un festival internacional de caminantes. Hoy en día ya es habitual cruzarse en la ruta con gente de todos los rincones del planeta en busca de desconexión digital y silencio interior.
Aunque no tengas planes de caminar cientos de kilómetros, merece la pena detenerse junto a alguno de los albergues históricos y observar ese continuo vaivén de despedidas y bienvenidas. La misa vespertina con la bendición a los peregrinos en la Basílica de San Isidoro tiene una fuerza enorme, y la emoción en la mirada de quienes ya llevan en las piernas cientos de kilómetros desde los Pirineos es completamente contagiosa.
7. El Barrio Romántico y el verde en el centro
Mientras el Barrio Húmedo es sinónimo de marcha y bares animados, el vecino Barrio Romántico ofrece una alternativa mucho más tranquila y elegante. Este barrio se extiende al norte de la Calle Ancha y está lleno de parques cuidados, árboles centenarios y pequeñas cafeterías con terraza. Es el lugar perfecto para una tarde tranquila con un buen café y un libro, lejos del bullicio turístico más intenso.
El corazón de esta zona es el amplio Parque del Cid, que ofrece una sombra muy agradecida en los días calurosos del verano y donde incluso puedes ver restos de un antiguo acueducto romano. El nivel gastronómico de la zona es muy alto y los bares aquí apuestan más por la calidad y por un concepto más moderno y sofisticado de la tapa. Encontrarás montones de locales con propuestas creativas vegetarianas a base de quesos locales, verduras a la parrilla y hierbas frescas.
💡 Consejo: Date un paseo por la Calle Cervantes, donde están las mejores cafeterías independientes con café de especialidad de toda la ciudad. Es un refugio perfecto para el desayuno antes de ponerte a explorar los monumentos.
8. La Plaza del Grano

Si buscas el rincón más fotogénico y auténtico de todo León, tus pasos tienen que llevar a la Plaza del Grano. Esta pequeña plaza es la única que conserva su empedrado medieval original, hecho con cantos rodados del río que, aunque no son los más cómodos para caminar, le dan al lugar un encanto irresistible. Aquí se celebraban los mercados de cereal que le dieron su nombre.
En el centro de la plaza hay una cruz de piedra y una preciosa fuente que representa la confluencia de los ríos locales, perfecta para descansar después de un largo día de visitas. El ambiente lo completan las casas antiguas con soportales de madera y la bella iglesia de Santa María del Camino, que preside la plaza. Al caer la tarde las terracitas de los barcitos se llenan de gente del barrio, y aquí sí que vives la auténtica calma castellana, muy lejos de los grupos de turistas.
9. Las murallas romanas (Murallas de León)
La historia de León se remonta a la antigua Roma, cuando aquí se asentó la famosa Legio VII Gemina, y todavía hoy puedes ver restos fascinantes de aquella época. Las imponentes murallas de piedra rodean gran parte del casco histórico y se conservan en un estado asombroso. En origen medían más de tres kilómetros y protegían el campamento militar romano de los ataques del norte.
El mejor tramo para pasear es el de la Avenida de los Cubos, donde se alzan los torreones semicirculares que siguen transmitiendo una sensación inexpugnable. Por la noche las murallas están magníficamente iluminadas, creando un contraste espectacular entre la piedra milenaria y la vida moderna que late en las calles de alrededor. No te olvides de parar en la Puerta Castillo, la única de las antiguas puertas de acceso a la ciudad que ha llegado intacta hasta nuestros días.
10. La Plaza Mayor y los mercados tradicionales

Toda buena ciudad española tiene su plaza mayor, y León no iba a ser menos. La Plaza Mayor te atrapará nada más llegar con su arquitectura barroca y sus pórticos que recorren todo el perímetro dando una sombra de lujo en los meses de verano. La protagonista indiscutible es la antigua Casa Consistorial con sus torrecillas y el reloj, que en su día sirvió como palco para las corridas de toros y las grandes celebraciones.
Si quieres vivir la plaza en su mejor momento, ven un miércoles o un sábado por la mañana, cuando se instala el mercado tradicional de productos frescos. Los agricultores locales traen sus mejores quesos, tomates de temporada, verduras frescas y especias aromáticas, así que es un sitio ideal para abastecerte de productos locales. También encontrarás pan casero de primera y unas empanadas vegetales de pimiento y tomate que están para chuparse los dedos.
11. Excursión a Las Médulas (Patrimonio UNESCO)

Si tienes coche disponible en León, una escapada de día completo a Las Médulas es absolutamente obligatoria. El enclave está a unos noventa minutos en coche hacia el oeste. Este fascinante paraje natural e histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO es el mayor yacimiento de minería de oro a cielo abierto del Imperio Romano. Los romanos, mediante un ingenioso sistema de canales de agua e inundaciones controladas, llegaron literalmente a desmontar las montañas para extraer el preciado metal.
Hoy en día el paisaje parece sacado de una película de ciencia ficción: de entre los bosques de castaños y robles emergen torres afiladas de arena rojiza. Hay varias rutas senderistas muy bien señalizadas y de distintos niveles de dificultad que te llevan hasta el interior de las antiguas galerías y cuevas. No te vayas sin subir al Mirador de Orellán, desde donde tendrás la panorámica más impresionante de toda la zona minera bañada por la luz de la tarde.
12. MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo)

Los amantes de la arquitectura contemporánea van a disfrutar mucho con la visita al Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, a unos veinte minutos a pie del centro histórico. El propio edificio del museo es una joya arquitectónica cuya fachada principal está formada por miles de paneles de vidrio de colores. Sus autores se inspiraron directamente en la paleta cromática de una de las vidrieras más antiguas de la catedral gótica de León, logrando así una conexión genial entre la historia y la contemporaneidad.
En el interior te esperan espacios enormes llenos de luz que acogen exposiciones temporales de primer nivel de artistas españoles e internacionales. El museo se centra principalmente en obras creadas a partir de 1992 y pone mucho énfasis en el diálogo entre el arte y los temas sociales actuales. La entrada es muy asequible (alrededor de tres euros) y los domingos por la tarde el acceso es completamente gratuito, una oportunidad perfecta para descubrir la cultura más contemporánea.
13. El Palacio de los Guzmanes
Justo enfrente de la Casa Botines de Gaudí se levanta un majestuoso palacio renacentista que mandó construir en el siglo XVI una de las familias más ricas e influyentes de toda la región. El Palacio de los Guzmanes destaca por su sobria y elegante fachada, decorada con balcones ricamente tallados y un portón en esquina. Hoy alberga la Diputación Provincial, pero gran parte de sus espacios están abiertos al público mediante visitas guiadas.
La verdadera joya del palacio es su patio interior, rodeado de galerías acristaladas en dos plantas y un hermoso pozo de piedra. Durante la visita te asomarás a los salones de plenos con sus artesonados originales y conocerás detalles sobre las luchas de poder que moldearon la historia de toda Castilla. Es una parada fantástica y muchas veces olvidada por los turistas, que te llevará aproximadamente una hora.
14. El eje peatonal de la Calle Ancha
Si quieres orientarte rápidamente en el casco histórico, con recordar la Calle Ancha tienes suficiente. Esta amplia zona peatonal es la columna vertebral de todo el casco antiguo y divide de forma natural el animado Barrio Húmedo del más tranquilo Barrio Romántico. Arranca en el Palacio de los Guzmanes y sube suavemente hasta la imponente fachada de la catedral gótica.
Durante el día la calle está siempre llena de gente, músicos callejeros y el bullicio de decenas de tiendas y panaderías tradicionales. Para en alguna de las pastelerías locales y prueba las mantecadas, unos bollos de mantequilla que se elaboran aquí según recetas centenarias. La Calle Ancha es también el lugar ideal para comprar recuerdos y delicias locales que llevarte de vuelta a casa como souvenir de la gastronomía castellana.
15. La Casona de Puerta Castillo y la huella romana
En el extremo del casco histórico, junto a la única puerta romana conservada, hay un excelente centro de interpretación dedicado a los orígenes más antiguos de la ciudad. La Casona de Puerta Castillo te lleva de forma muy interactiva por la vida de los legionarios romanos que fundaron aquí su campamento hace dos mil años. Aprenderás detalles sobre la táctica militar, la rutina diaria de los soldados y cómo fue evolucionando esa base castrense hasta convertirse en una ciudad próspera.
La visita incluye también acceso al yacimiento arqueológico colindante y la posibilidad de subir a un tramo bien conservado de las murallas, desde donde tendrás una bonita vista del sector norte de la ciudad. La entrada a este museo es completamente gratuita, lo que lo convierte en una parada perfecta y muy enriquecedora para todos los que sienten curiosidad por la historia antigua y quieren entender los cimientos sobre los que se asienta el León de hoy.
Desde León, ¿a dónde más ir?
La posición de León en el noroeste peninsular la convierte en un punto de partida ideal para seguir explorando España. Si te llama la naturaleza salvaje y las montañas de altura, sube hacia el norte y descubre el impresionante Parque Nacional de los Picos de Europa, uno de los destinos de trekking de montaña más espectaculares de toda Europa. Al otro lado de la cordillera está Asturias con su capital Oviedo, donde puedes beber sidra asturiana y admirar una arquitectura prerrománica única en el mundo.
Si quieres seguir los pasos de miles de peregrinos, dirígete al oeste hacia Galicia y remata tu viaje en la espectacular catedral de Santiago de Compostela. Por el camino puedes hacer una parada en la elegante ciudad portuaria de Santander, que te enamorará con sus playas y su palacio real.
Hacia el sur, por la antigua calzada romana de la Vía de la Plata, llegarás a la universitaria Salamanca, cuyos edificios de piedra dorada se tiñen de tonos increíbles al atardecer. Y si tienes más tiempo y quieres vivir el contraste entre el norte tranquilo y el sur apasionado, puedes coger el AVE hacia Madrid y desde allí seguir explorando el legado árabe de Granada o la maravillosa Sevilla.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos días necesito para visitar León?
Para el casco histórico y los principales monumentos te bastarán tranquilamente dos días completos. La ciudad es muy compacta y puedes recorrerla cómodamente a pie. Sin embargo, si quieres hacer una excursión a las minas de oro de Las Médulas o a las montañas cercanas, te recomiendo reservar al menos tres o cuatro días para disfrutar de la zona con calma y sin prisas.
¿Las tapas en León son realmente gratis con la bebida?
Sí (y es absolutamente genial). En los barrios del Barrio Húmedo y Barrio Romántico te sirven con cada copa de vino o cerveza que pidas una generosa ración de comida completamente gratis. Cada bar tiene su propia especialidad (desde croquetas hasta tortillas de patata) y el precio de la bebida no se dispara en absoluto, normalmente pagas alrededor de dos o tres euros.
¿Es potable el agua del grifo en León?
Por supuesto que sí, el agua del grifo en todo el norte de España es totalmente segura y de muy buena calidad. Además, en España existe una ley por la cual en cualquier restaurante o bar están obligados a traerte una jarra de agua del grifo gratis si la pides, así que no tienes que estar comprando constantemente agua embotellada carísima.
¿Cuál es la mejor época para hacer el Camino de Santiago desde León?
La ventana ideal para hacer la peregrinación a pie va de mayo a finales de octubre. La primavera y principios de otoño ofrecen temperaturas agradables para caminar todo el día. Evita los meses de invierno, cuando en las montañas después de León suele nevar y muchos albergues de peregrinos permanecen cerrados.
¿Es la ciudad segura para viajeros en solitario?
León es una de las ciudades más seguras de toda España y los viajeros en solitario no tienen nada que temer. Gracias a la fuerte tradición peregrina, la ciudad está acostumbrada a gente que viaja por su cuenta y los locales son muy acogedores. Incluso por la noche en las callejuelas abarrotadas del Barrio Húmedo reina un ambiente amigable y relajado.
¿Cómo es el tema del aparcamiento en el casco histórico?
Entrar en coche directamente al centro histórico es muy complicado y en muchos sitios está totalmente prohibido. La mejor opción es utilizar los aparcamientos subterráneos de pago en los límites del centro (por ejemplo, en la Plaza Mayor o junto al convento de San Marcos), o buscar un alojamiento que ofrezca parking privado para huéspedes.
¿A qué distancia están las minas de oro de Las Médulas?
Las antiguas minas romanas de Las Médulas se encuentran en la parte occidental de la provincia cerca de la ciudad de Ponferrada y el trayecto en coche desde León dura aproximadamente una hora y media por autovía. Definitivamente no se puede llegar fácilmente en transporte público, así que para esta excursión es imprescindible tener coche de alquiler.
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