Cuando Lukáš y yo salimos hacia Barcelona a principios de marzo, teníamos un plan muy claro: recorrer a pie todo lo importante de la ciudad. Nos alojamos en el estupendo Hotel Gaudí, a un paso del famoso Palau Güell, lo que resultó ser una elección totalmente estratégica para explorar el centro caminando. Al principio queríamos subir también al conocido monte Tibidabo, pero por culpa del mal tiempo y de las reseñas aterradoras sobre coches constantemente robados, acabamos dejándolo pasar sin remordimientos. Pero, tanto si planeas recorrer las misteriosas callejuelas del barrio gótico como si solo quieres tumbarte a broncearte en la playa, lo primerísimo que tienes que resolver es el propio viaje hasta la costa catalana. Y es que el medio de transporte que elijas para llegar al aeropuerto de Barcelona (España) decide por completo con qué ánimo y con qué presupuesto arranca tus vacaciones.

Resumen para quienes no tienen tiempo de leer el artículo entero
- Desde España se vuela directo a Barcelona a diario y en temporada de verano 2026 tienes numerosas frecuencias cada día.
- El propio vuelo desde ciudades como Madrid o Barcelona es corto, y en las rutas compiten aerolíneas como Vueling, Ryanair e Iberia.
- Los billetes pueden empezar en torno a 55 €, pero en verano con maleta cuenta más bien con superar los 105 € por trayecto.
- Desde el aeropuerto de El Prat el Aerobús te lleva al centro por 7,45 €, mientras que el billete habitual T-casual no es válido en el metro del aeropuerto.
- Viajar en tren tiene todo el sentido si no puedes volar por motivos de salud o estás esperando un bebé.
- Al centro de Barcelona mejor no vayas en coche, porque la ciudad vigila una estricta zona de bajas emisiones ZBE con multas de 200 €.
- Evita los aeropuertos de Girona y Reus, desde los que te espera un trayecto en autobús largo y caro si no vas directamente a la costa cercana.

La guía completa del destino: España — guía y qué ver
Dónde alojarse en Barcelona y cuánto cuesta la tasa turística
💡 Consejo de alojamiento y experiencias: El alojamiento preferimos buscarlo en Booking.com, donde suelen tener las mejores condiciones de cancelación. Las entradas, excursiones y actividades merece la pena compararlas y comprarlas a través de GetYourGuide.
Elegir alojamiento en la capital catalana se ha vuelto todo un rompecabezas últimamente, porque la ciudad planea eliminar por completo todas las licencias de apartamentos turísticos para 2028. Por eso los precios de los hoteles clásicos van lógicamente al alza y la oferta de alojamiento asequible se reduce de forma incómoda. Además, al presupuesto tienes que sumar la nueva tasa turística, vigente desde abril de 2026, que encarece bastante la estancia. En el lujo de cinco estrellas pagarás 12 € por persona y noche, en un hotel estándar de cuatro estrellas son 8,40 € y en los populares apartamentos turísticos te cobran 9,50 € por noche. Se paga como máximo por las primeras siete noches, pero aun así en unas vacaciones largas se acumula bastante.
Nosotros, en nuestra visita, apostamos por el Hotel Gaudí, que está a pocos pasos del famoso Palau Güell y muy cerca de la bulliciosa avenida de La Rambla. Fue una elección totalmente estratégica para descubrir la ciudad a pie y, además, tienen en la azotea una preciosa terraza con piscina desde la que hay una vista fantástica de las chimeneas del palacio de Gaudí.
Si buscas algo visualmente impactante, échale un ojo al Hotel Ayre Rosellón, que presume de una vista absolutamente espectacular directamente a la Sagrada Família en construcción desde su bar en la azotea. Para viajeros con menos presupuesto encaja de maravilla el Motel One Barcelona-Ciutadella, donde consigues una habitación moderna y bonita justo al lado de un enorme parque y a poca distancia a pie de la playa. Si quieres vivir el lujo absoluto y despertarte con el murmullo de las olas, mira el icónico W Barcelona, ese famoso edificio con forma de vela que domina toda la costa. Y para mochileros y viajeros en solitario funciona genial, según las reseñas, el Hostel One Paralelo, donde reina un ambiente estupendo y organizan veladas comunes.

11 cosas que debes saber sobre el viaje a Barcelona

1. Vuelos directos a Barcelona y quién los opera
Llegar a la capital catalana nunca ha sido tan fácil, porque la autopista aérea en estas rutas funciona a pleno rendimiento en 2026. Si vuelas desde España, tienes conexiones directas muy cómodas: por ejemplo, un vuelo desde Madrid al aeropuerto de El Prat dura poco más de una hora. En temporada de verano el aeropuerto de Barcelona conecta con el resto de España con decenas de vuelos directos a la semana, así que tienes de media varias salidas cada día.
El mercado se lo reparten ahora mismo varios grandes competidores que luchan por cada pasajero. La mayor cuota la tiene la española Vueling, seguida de Iberia y de la irlandesa Ryanair, que vuela con mucha frecuencia. Los primeros aviones de la mañana despegan bien temprano, lo que es ideal para quien quiere llegar a tiempo al café de la tarde directamente en la playa. Y si prefieres viajar después del trabajo, las últimas conexiones nocturnas salen ya entrada la tarde-noche.
Por suerte la competencia empuja los precios hacia abajo y te da una libertad enorme para planificar, pero al mismo tiempo exige mucha cautela a la hora de elegir la compañía concreta. Y es que cada aerolínea tiene reglas completamente distintas para el equipaje y cargos ocultos que pueden encarecerte el billete de forma desagradable.
💡 Consejo: Compara siempre con cuidado desde qué terminal sales, porque las low cost a menudo facturan desde sitios distintos y el lío en el aeropuerto puede costarte muchos nervios y dinero en taxis.

2. Precios orientativos de los billetes y cuándo comprarlos
Cuando empieces a buscar vuelos a Barcelona, los buscadores probablemente te lanzarán cifras increíblemente tentadoras con las que debes tener mucho cuidado. Agregadores conocidos como Kayak pueden mostrar los vuelos más baratos desde unos 55 €, mientras que otras compañías anuncian rutas regulares desde poco más de 100 €. Suena a sueño hecho realidad de vacaciones baratas, pero la realidad de la temporada de verano está, por desgracia, en otro lugar.
No te dejes engañar por los folletos de marketing, porque esas cifras mágicas suelen valer solo para las fechas menos atractivas en pleno noviembre lluvioso. El portal Omio indica como precio medio de un vuelo hacia Barcelona en torno a los 95 €, y seguimos hablando de un solo trayecto y sin ningún equipaje. En cuanto en julio o agosto añades la clásica maleta de cabina y quieres sentarte al lado de tu pareja, cuenta más bien con superar los 145 € por viaje.
El peor error es comprar los billetes a última hora, cuando los precios de las low cost pueden dispararse al triple de su valor habitual. El momento ideal para comprar es unos dos o tres meses antes de la salida, cuando las aerolíneas todavía no tienen la capacidad llena y ofrecen tarifas razonables para el común de los mortales.
💡 Consejo: Si tienes flexibilidad con las fechas, prueba a volar entre semana en vez del viernes por la noche, porque los vuelos de martes y miércoles suelen ser estadísticamente los más baratos de toda la semana y ahorrarás también en alojamiento.

3. Ryanair y las trampas del equipaje low cost
Compras un billete tirado de precio y tienes la sensación fantástica de que por fin le has ganado la partida a todo el sistema del transporte aéreo. Pero luego llegas a la puerta de embarque y la aerolínea irlandesa te presenta una factura que te deja de piedra. Sobre todo con Ryanair, la política de equipaje es un juego duro diseñado a propósito para pillar el mínimo error de los pasajeros despistados.
En el precio base del billete solo tienes permitida una pequeña bolsa personal, cuyas medidas están estrictamente limitadas a 40 × 20 × 25 centímetros. Esa mochilita tiene que caber sin remedio bajo el asiento de delante, y el personal del aeropuerto lo mide en la puerta a menudo sin ninguna contemplación. Si quieres llevar la clásica maleta de cabina de hasta diez kilos con medidas 55 × 40 × 20 centímetros, tienes que pagar ya en la compra del billete por el servicio Priority.
Aquí es donde suele saltar la trampa para todos los que no leen las reglas hasta el final. Quien no compra Priority a tiempo y llega con una maleta más grande hasta la puerta de embarque paga en el sitio una dura multa de 35 € por el equipaje no permitido. Y si tu maleta es incluso más grande que los límites permitidos, esa penalización sube al instante a la increíble cifra de 69,99 €.
💡 Consejo: Mide siempre la mochila en casa con un metro y no confíes en que vas a colártela disimuladamente en la puerta de embarque, porque los controles aleatorios de medidas son especialmente frecuentes.

4. Vueling y sus kilos escalonados
La low cost española Vueling, que tiene precisamente en Barcelona su mayor base principal, juega con los pasajeros de forma un poco distinta y a primera vista más amable. Se centra en un escalonado muy detallado del peso del equipaje facturado, lo que en teoría te da la estupenda posibilidad de pagar exactamente por lo que realmente necesitas y vas a usar.
Si viajas ligero y no necesitas cargar con cosas inútiles, una maleta de quince kilos la consigues en preventa desde unos 8 €. Un equipaje mayor de veinte kilos te sale por unos 10 € y por una maleta de veinticinco kilos pagarás desde unos 15 €. Suena totalmente justo y transparente hasta el momento en que en el aeropuerto superas el límite comprado aunque sea por un solo kilo de más.
En cuanto la báscula del mostrador de facturación marca más de lo que tienes oficialmente pagado, las sonrisas del personal del aeropuerto desaparecen rápido y llegan los abultados cargos por exceso de peso cobrados por cada kilogramo. Por eso merece mucho la pena pesar la maleta llena en casa con una báscula personal y comprar directamente cinco kilos más de margen por unos pocos euros extra.
💡 Consejo: Vueling ofrece en sus tarifas más caras la posibilidad de cambio gratuito de vuelo, lo que puede venir bien en la planificación impredecible de las vacaciones de verano, cuando los planes familiares cambian literalmente de un día para otro.

5. Cuidado con los recortes de verano
Algunas aerolíneas suelen ser una apuesta segura para muchos viajeros, pero en 2026 debes tener muchísimo cuidado al reservar tus vacaciones. Según la información oficial, varias compañías han reducido notablemente las frecuencias en algunas rutas populares en temporada de verano e incluso han cancelado conexiones a ciudades como París, Málaga o Tel Aviv.
Aunque Barcelona no figuraba entre las conexiones canceladas oficialmente y las aerolíneas siguen volando aquí, es una señal clara de que los horarios de verano pueden cambiar de forma muy dinámica según la ocupación actual. No hay nada peor que reservar un hotel caro junto a la playa y descubrir unas semanas antes de la salida que tu vuelo del martes se ha trasladado de repente al jueves por la mañana.
Por eso, todos los horarios orientativos y los días concretos de salida compruébalos siempre con cuidado directamente en la web oficial de la compañía justo antes de la compra final del billete. Nunca confíes solo en datos antiguos de los grandes buscadores de vuelos, que pueden tener pequeños retrasos en la actualización de sus sistemas y ofrecer vuelos inexistentes.
💡 Consejo: Si la aerolínea te cancela el vuelo con menos de catorce días de antelación, tienes derecho según las normas europeas a una generosa compensación económica, así que vigila bien tus derechos.

6. Los falsos aeropuertos de Girona y Reus
Durante muchos años se cumplió una regla muy traicionera: los vuelos más baratos con el enorme letrero de «Barcelona» en realidad no te llevaban a Barcelona en absoluto. A las low cost les encanta usar los aeropuertos de Girona–Costa Brava en el norte y Reus en el sur, y ambos están a unos cien kilómetros de la propia capital catalana y requieren transporte adicional.
El aviso fundamental para 2026 es que, si buscas conexiones desde fuera, puede que veas vuelos hacia Girona o Reus a precios bajos, pero al abrirlos descubrirás que a menudo se trata de vuelos con escala muy largos que no tienen ningún sentido para unas vacaciones cortas.
Y aunque encontraras algún vuelo así vía otra ciudad, calcula bien de antemano la brutal trampa del traslado. Los autobuses de la línea 604 de la compañía Sagalés desde Girona a la estación Estació del Nord cuestan 22 € por trayecto y el viaje dura más de una hora y cuarto. Desde Reus, por su parte, opera la compañía Hispano Igualadina por unos 15 € por sentido y el viaje se alarga a una hora y veinte minutos. Estos autobuses esperan a las llegadas, pero a la vuelta tienes que vigilar tú mismo la conexión con cuidado.
💡 Consejo: Estos aeropuertos alejados tienen sentido lógico únicamente si tus vacaciones se dirigen principalmente a las playas de la Costa Brava o al parque de atracciones PortAventura; de lo contrario, evítalos como sea.

7. En tren: para embarazadas y quienes no vuelan
Este tema fascinante lo ignoran por completo las guías habituales, a pesar de que existe un grupo enorme de viajeros que simplemente no pueden o no quieren subirse a un avión. El motivo suele ser muy a menudo un embarazo avanzado, un pánico total a volar o el viajar con mascotas grandes. Para ellos, unas vacaciones se convierten a menudo en un gran y agotador rompecabezas logístico.
Existen foros de viajes donde se comparten con frecuencia experiencias reales de la gente. Muchas viajeras que necesitaban resolver el viaje durante el embarazo y se enfrentaban al escepticismo de los demás acabaron encontrando una solución totalmente funcional. Su experiencia demuestra que llegar al mar cómodamente sobre raíles es realmente posible, solo hace falta planificarlo bien.
¿Cómo es en la realidad un viaje tan largo? No es algo que se haga de una sola tirada si no quieres destrozarte físicamente. Una ruta habitual desde el centro de Europa pasa por Alemania hasta Fráncfort del Meno, desde donde te desplazas cómodamente a la francesa Estrasburgo. Precisamente Estrasburgo funciona como un punto totalmente ideal para pasar la noche tranquilo en un hotel y recuperar fuerzas.
A la mañana siguiente simplemente te subes a los rápidos trenes franceses que te llevan sin problemas vía Lyon hasta la principal estación barcelonesa de Sants. Es viajar despacio en su forma más pura, que requiere más tiempo pero ofrece unas vistas preciosas del paisaje y un estrés absolutamente mínimo.
💡 Consejo: Los billetes de todos los trenes europeos cómpralos idealmente a través de las webs oficiales de los ferrocarriles alemanes o franceses, donde consigues los billetes anticipados más ventajosos sin enormes recargos de intermediarios.

8. Ruta alternativa en tren vía París
Si no te gusta la idea de un viaje larguísimo por toda Alemania, existe otra alternativa ferroviaria muy elegante con encanto francés. Puedes llegar en tren nocturno o en rápidos diurnos hasta la capital francesa, desde donde arranca una conexión directa de alta velocidad hasta la soleada costa española.
Desde la bulliciosa estación parisina de Gare de Lyon salen con regularidad los TGV directos operados por la exitosa cooperación de las compañías española y francesa Renfe y SNCF. Este maravilloso tren aerodinámico hace la ruta París–Barcelona en unos increíbles 6 horas y 15 minutos, lo que para una distancia tan enorme es un tiempo absolutamente fabuloso.
Esta conexión directa circula actualmente dos veces al día, normalmente temprano por la mañana y a primera hora de la tarde, pero recuerda que el clásico tren nocturno con literas en esta ruta no existe de momento. Esta opción es perfecta si planeas unas vacaciones más largas de dos semanas y quieres hacer por el camino una parada romántica a tomar un café bajo la Torre Eiffel.
💡 Consejo: Las reservas de asiento en los rápidos franceses TGV suelen agotarse en un abrir y cerrar de ojos en los meses de verano, así que haz la reserva en cuanto la compañía abra la venta anticipada, que suele ser unos tres meses antes.

9. ¿En coche a Barcelona? Prepárate para la zona ZBE
La idea de cargar el coche hasta el techo y llegar al mar por tus propios medios suena enormemente tentadora, sobre todo si planeas acampar por el camino en algún acantilado de la Costa Brava. Pero si te diriges directamente al mismísimo centro de la ciudad y tienes allí reservado un hotel caro, mejor deja el coche en casa o aparcado lejos, en las afueras.
Y es que Barcelona ha introducido restricciones absolutamente brutales contra las emisiones y el centro se ha convertido para el conductor de a pie en un auténtico campo de minas. Toda la ciudad dentro de las enormes rondas Ronda de Dalt y Ronda Litoral entra en la zona de bajas emisiones llamada ZBE Rondes Barcelona, donde los vigilantes solo te dejan pasar si tu coche cumple al menos la norma Euro 3 para gasolina o Euro 4 para diésel.
Aquí llega el mayor pega burocrática para todos los que vienen de fuera. No confíes en que por llevar una pegatina medioambiental en la ventanilla vas a tener el paso garantizado, porque eso por sí solo no basta. Los vehículos con matrícula extranjera deben registrarse previamente online y de forma gratuita en el registro del AMB, gestionado por la propia capital catalana.
Sobre las carreteras cuelgan cámaras inteligentes que escanean automáticamente las matrículas de todos los coches que pasan. Si entras en la zona y no figuras en el registro, el sistema te clava sin contemplaciones una multa de 200 €. Si consigues pagarla en veinte días, se reduce a cien, pero aun así duele innecesariamente.
💡 Consejo: Aparcar en el centro es además extremadamente caro y plazas en la calle encontrarás muy pocas, por eso lo mejor es dejar el coche en aparcamientos disuasorios y continuar en el metro, que funciona de maravilla.

10. Cómo llegar del aeropuerto de El Prat al centro
Cuando por fin aterrices en el caluroso aeropuerto de Barcelona El Prat, te espera el último rompecabezas logístico que te separa de los ansiados paseos por el viejo barrio gótico. La opción más rápida y cómoda es sin duda el autobús azul del aeropuerto llamado Aerobús, que te lleva directamente a la céntrica plaza de Catalunya sin paradas innecesarias.
Este billete, tras la subida de precio reciente, te sale por 7,45 € por trayecto, y los autobuses salen de ambas terminales, T1 y T2, con una regularidad de hierro. Es algo más caro que el transporte urbano habitual, pero a cambio no tienes que arrastrar las maletas pesadas por interminables escaleras en el oscuro subsuelo.
Si prefieres el viaje bajo tierra, puedes usar la moderna línea de metro L9 Sud. Pero aquí ten mucho cuidado, porque el popular billete T-casual no es válido en el metro del aeropuerto y los modernos torniquetes simplemente no te dejarán pasar con él. Para el trayecto desde el aeropuerto tienes que comprar en la máquina el especial Bitllet Aeroport, que cuesta actualmente 5,90 €. Para las parejas resulta mucho más rentable comprar el billete T-familiar, que a diferencia del T-casual es transferible entre varias personas.
💡 Consejo: Desde la terminal T2 va también al centro el clásico tren de cercanías de RENFE, en el que sí puedes usar sin problemas el billete habitual, lo que lo convierte en el medio de transporte más barato con diferencia.

11. Viaje organizado vs. viaje por libre
Al viajar por el sur de Europa, muchos ya nos hemos acostumbrado a que el turismo individual siempre le gana a la agencia de viajes en el precio total. Un viajero low cost experimentado se apaña tres días en Barcelona por unos 270 €, el turista medio cabe en unos 600 €, mientras que una agencia de viajes vende un fin de semana largo desde unos 775 € por persona. Unas vacaciones completas para dos te salen así con la agencia por unos 1.600 € tranquilamente.
¿Significa eso que la gente no sabe buscar vuelos baratos por internet? Para nada. El principal argumento de venta de la agencia en Barcelona no es solo el precio en sí, sino más bien librarte por completo de toda la carga de decisiones. Y es que la ciudad es a la hora de planificar uno de los lugares más agotadores de Europa, donde tienes que vigilar constantemente una cantidad enorme de detalles y sistemas de reserva.
Tienes que resolver de antemano que las entradas a la basílica de la Sagrada Família en Barcelona (España) suelen agotarse dos semanas antes, que el popular Park Güell tiene franjas horarias estrictas con tolerancia cero al retraso y que en el hotel te sorprende al pagar la tasa turística de hasta 12 € por persona y noche, que antes en Booking no habías visto para nada.
La sensación de no tener que preocuparte por nada de eso y de que tu guía tiene ya todas las entradas caras a buen recaudo en el bolsillo es, para una persona trabajadora y cansada, sencillamente impagable. Si buscas libertad absoluta, planifícalo tú mismo, pero si solo quieres desconectar y disfrutar de las tapas, el viaje organizado tiene todo el sentido.
💡 Consejo: Averigua de antemano la cuantía exacta de la tasa turística para tu tipo de alojamiento, porque los hoteles de cinco estrellas pagan los mencionados 12 €, mientras que en un apartamento turístico habitual pagarás 9,50 € por noche.

Resumen práctico y precios orientativos
Planificar el presupuesto es la base del éxito, por eso hemos reunido para ti las cifras más importantes con las que tienes que contar realmente en 2026.
- Vuelo medio de ida (en verano): unos 95 € (orientativo según el portal Omio)
- Multa de Ryanair por maleta grande: de 35 € a 69,99 €
- Autobús del aeropuerto de Girona al centro: 22 €
- Billete del Aerobús (aeropuerto de El Prat): 7,45 €
- Billete especial del metro del aeropuerto L9 Sud: 5,90 €
- Multa por entrar en coche en la zona ZBE sin registro: 200 €
- Tasa turística en hotel de 5*: 12 € / persona / noche
- Tasa turística en apartamento: 9,50 € / persona / noche

Qué leer a continuación
Sobre Barcelona tenemos también estas guías detalladas:
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- Qué ver en Barcelona: 25+ consejos
- El clima en Barcelona: temperaturas por meses y cuándo ir
- Transporte en Barcelona: metro, billetes y aeropuerto
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¿Cuánto dura el vuelo a Barcelona desde Madrid?
El vuelo directo desde el Aeropuerto de Madrid-Barajas al aeropuerto barcelonés de El Prat dura aproximadamente 1 hora y 25 minutos, durante los cuales recorres una distancia de unos 500 kilómetros. Además, en temporada de verano puedes elegir entre unos 15 vuelos distintos al día, lo que te da una flexibilidad enorme a la hora de planificar tu viaje.
¿Cuánto cuesta aproximadamente un billete de avión?
Los precios varían mucho según la antelación y la temporada, pero en verano cuenta con un precio medio de unos 90 € por trayecto sin equipaje incluido. Aunque los buscadores pueden mostrar billetes desde 50 €, estas tarifas suelen estar disponibles fuera de la temporada alta vacacional y en días menos atractivos.
¿Vale el billete normal de metro desde el aeropuerto?
Por desgracia no vale, el billete clásico T-casual no te dejará pasar los torniquetes de la moderna línea aeroportuaria L9 Sud. Tienes que comprar el Bitllet Aeroport especial, que actualmente cuesta 5,90 €. Si quieres ahorrar, utiliza el tren de cercanías RENFE desde la terminal T2, donde el billete normal sí es válido.
¿Puedo ir al centro de Barcelona en coche?
Teóricamente puedes, pero en la práctica no lo recomendamos encarecidamente debido a la estricta zona de bajas emisiones ZBE, que cubre todo el centro. Los coches extranjeros deben registrarse previamente de forma gratuita online en el sistema AMB y cumplir con las normas de emisiones, si no arriesgas una multa automática de 200 € del sistema inteligente de cámaras.
¿Se puede llegar a Barcelona cómodamente en tren?
Definitivamente sí, y tiene mucho sentido si por motivos de salud no puedes volar. La ruta más habitual pasa por Francia, con conexión en París, desde donde sale el TGV directo que llega al mar en 6 horas y 15 minutos. También puedes tomar trenes de alta velocidad AVE directamente desde Madrid, que completan el trayecto en unas 3 horas.
¿A qué hay que prestar atención con las aerolíneas low cost como Ryanair?
El mayor problema son las tarifas ocultas por equipaje directamente en la puerta de embarque. Si no compras el servicio Priority y llegas con una maleta de cabina grande que no cabe en el límite de 40 × 20 × 25 centímetros, pagarás una multa de 35 €, que en el caso de equipajes aún más grandes se dispara hasta 70 €.
¿Merece la pena volar a los aeropuertos más alejados de Girona o Reus?
Si vas directamente a Barcelona, normalmente no merece en absoluto la pena. El transfer en autobús desde estos aeropuertos cuesta otros 15 a 22 € por trayecto y el viaje dura más de una hora y cuarto, así que el dinero ahorrado en el billete más barato al final lo gastas en el transporte pesado al centro y pierdes un montón de tiempo.
