Noruega: 50 lugares que ver — los fiordos más bonitos en 2026

Noruega es uno de esos países que no perdona precisamente tu cartera, pero una cosa es segura: cada euro gastado en este milagro natural merece la pena. Fiordos profundos encajados entre paredes verticales, montañas que caen directamente al mar y una naturaleza nórdica salvaje que te absorbe por completo, eso es Noruega. Prepárate para parar el coche cada pocos kilómetros con la boca abierta, porque las vistas son sencillamente increíbles.

Tanto si sueñas con plantarte en el famoso Púlpito asomado al abismo como si te atrae la mágica aurora boreal bailando sobre las cumbres nevadas, Noruega tiene algo asombroso y diferente para cada viajero. Recorrer este enorme país requiere algo de planificación, sobre todo por las distancias y el clima tan cambiante, pero el resultado merece sobradamente toda esa preparación.

Te espera una buena dosis de inspiración. Recorreremos no solo los reclamos más conocidos, sino también las joyas más escondidas, las rutas de senderismo icónicas y los pueblecitos pintorescos con los que armarás tu itinerario exactamente a tu medida. Tampoco olvidaremos los consejos prácticos sobre el presupuesto, porque ahorrarse unos euros en la cara Noruega siempre viene bien.

Fiordo noruego desde las alturas

Contenido del artículo

Resumen

  • Los fiordos son la base: el Geirangerfjord y el Nærøyfjord no pueden faltar en ningún itinerario de verano, son auténticas maravillas naturales.
  • Rutas para todos: el Preikestolen lo haces en media jornada, mientras que el Trolltunga exige una paliza de día entero y muy buena forma física.
  • Caro, pero merece la pena: prepárate para precios altos en comida y alcohol; donde más ahorrarás es comprando en los supermercados Kiwi o Rema 1000.
  • El tiempo es imprevisible: vestirse por capas es clave incluso en pleno julio, porque el sol puede convertirse en un chaparrón helado en cinco minutos.
  • Viajar en coche es lo ideal: alquilar un coche te da la libertad de parar en los miradores; solo cuenta con los pagos de peaje y los numerosos transbordadores.
  • El norte atrae en invierno y en verano: la aurora boreal se busca de septiembre a marzo, mientras que el sol de medianoche lo vivirás en el norte entre finales de junio y principios de julio.
Aurora boreal sobre Noruega

Cuándo viajar a Noruega

Si lo que te atrae son los fiordos verdes, el senderismo y los paseos en barco, la mejor época para visitar Noruega es sin duda el verano noruego, de junio a agosto. En ese periodo están abiertos todos los puertos de montaña, incluida la famosa Carretera de los Trolls, y en el norte puedes vivir el fascinante sol de medianoche. Eso sí, cuenta con que es temporada alta, así que los precios del alojamiento se disparan y en los lugares conocidos te encontrarás con más turistas.

Para los amantes de las alegrías invernales y los cazadores de auroras boreales, en cambio, lo ideal es viajar entre finales de septiembre y marzo, cuando las noches se alargan y el cielo ofrece el espectáculo de luces más bonito. Los meses intermedios como mayo o septiembre son un compromiso estupendo para esquivar las mayores aglomeraciones; en primavera, además, verás los huertos en flor alrededor del Hardangerfjord.

Rorbu tradicional en la costa noruega

Dónde alojarse en Noruega

💡 Consejo de alojamiento y experiencias: el alojamiento solemos buscarlo en Booking.com, donde suelen tener las mejores condiciones de cancelación. Las entradas, excursiones y actividades merece la pena compararlas y comprarlas a través de GetYourGuide.

Buscar dónde dormir en Noruega puede ser todo un quebradero de cabeza, porque en temporada de verano las plazas vuelan a una velocidad increíble y los precios alcanzan cifras astronómicas. Una opción muy popular y más asequible son los cámpings, donde puedes alquilar una pequeña cabaña de madera llamada hytte, que suele costar entre 200 y 500 NOK por noche (unos 18 a 45 €). Para los amantes de la montaña vale la pena hacerse socio de la Asociación de Senderismo Noruega (DNT), que te da acceso y descuentos a una red de refugios repartidos por todo el país.

Si prefieres la comodidad de hoteles y apartamentos, reserva el alojamiento por Booking con varios meses de antelación, sobre todo si vas a la zona de los fiordos o al norte. En las grandes ciudades prepárate para cifras de 1.500 a 2.500 NOK (unos 135 a 225 €) por una habitación doble, mientras que en la costa, por las románticas cabañas de pescadores llamadas rorbu, pagarás tranquilamente aún más.

Aquí tienes algunas recomendaciones concretas de dónde dormir para disfrutar de verdad de tus vacaciones:

  • Oslo: el bonito y moderno Clarion Hotel The Hub está justo en el centro, a un paso de la estación, y ofrece desayunos fantásticos y un bar en la azotea.
  • Bergen: una ubicación estupenda cerca del centro histórico tiene el Thon Hotel Orion, desde donde estás a pocos pasos de las antiguas casas de la Liga Hanseática.
  • Islas Lofoten: para una experiencia totalmente auténtica prueba las famosas cabañas rojas Eliassen Rorbuer en el pueblo de Hamnøy, desde donde hay las vistas más bonitas.
  • Tromsø: una base excelente para cazar la aurora boreal es el Radisson Blu Hotel, junto al puerto y punto de salida de la mayoría de excursiones organizadas.
  • Zona de Geiranger: si quieres darte un capricho de lujo con vistas al fiordo, ve al icónico Hotel Union Geiranger, que además tiene un precioso spa.
Fiordos noruegos

Los fiordos en Noruega

Los fiordos noruegos son la razón principal por la que la mayoría de la gente viaja hasta aquí, y no es de extrañar. Estos profundos brazos de mar, encajados entre paredes verticales de miles de metros, están entre los paisajes más dramáticos del mundo. Noruega tiene más de mil fiordos; nosotros hemos seleccionado los más bonitos, los que no deberías perderte por nada del mundo.

Geirangerfjord con las Siete Hermanas

1. Geirangerfjord

El Geirangerfjord es uno de esos lugares que simplemente tienes que ver con tus propios ojos, y figurar en la lista de la UNESCO no le hace ni media justicia. El fiordo se adentra profundamente en tierra firme y por sus paredes escarpadas caen enormes masas de agua, entre las que destaca la famosa cascada de las Siete Hermanas y, enfrente, el llamado Pretendiente. La mejor panorámica de toda esa maravilla la tienes desde el mirador de Dalsnibba, a 1.500 metros de altitud, al que se llega por la carretera de peaje Nibbevegen.

Cuando bajes hacia el nivel del agua, no te olvides de parar en las famosas curvas de Ørnesvingen, la Carretera del Águila, donde se hacen las fotos más conocidas. En verano suele estar muy lleno, así que conviene salir temprano por la mañana, antes de que lleguen las multitudes de los enormes cruceros, pero esas vistas merecen la pena sin lugar a dudas. 💡 Consejo: encontrarás más detalles y consejos prácticos en nuestro artículo sobre el Geirangerfjord.

El estrecho Nærøyfjord

2. Nærøyfjord

Si buscas algo aún más dramático, el Nærøyfjord te dejará sin palabras: ostenta el título de fiordo más estrecho de Europa. En algunos puntos mide apenas 250 metros de ancho y las montañas que lo rodean se alzan a tal altura que en la barca te sentirás minúsculo. También está, con todo merecimiento, en la lista de la UNESCO y ofrece un espectáculo inolvidable de cumbres nevadas y cascadas salvajes.

En Gudvangen, al final del fiordo, puedes visitar la fascinante aldea vikinga de Njardarheimr, donde aprenderás un montón de curiosidades sobre la historia y la vida de los antiguos nórdicos. La mejor forma de explorar el fiordo es subirte al transbordador hasta Flåm, que por cierto es una parte muy popular del paquete Norway in a Nutshell. 💡 Consejo: más inspiración para descubrir esta zona la tienes en nuestra guía sobre los fiordos noruegos.

Sognefjord, el fiordo más largo de Noruega

3. Sognefjord

A este gigante se le apoda con respeto el rey de los fiordos, y con razón, porque es el fiordo más largo y profundo de toda Noruega: se extiende unos increíbles 204 kilómetros tierra adentro. Su profundidad alcanza los 1.308 metros y funciona como arteria principal de la que se desprenden otros brazos más pequeños, pero más pintorescos, como el propio Nærøyfjord o el Aurlandsfjord. Sus orillas están salpicadas de pueblecitos llenos de casas de madera de colores, viejos huertos frutales y monumentos históricos.

La zona del Sognefjord es una base ideal para descubrir las antiguas iglesias de madera de duelas, las lenguas glaciares del parque nacional Jostedalsbreen o para hacer el famoso recorrido en el tren de Flåm. La mayoría de los turistas vienen en verano, cuando los días son largos y la naturaleza alrededor del agua brilla en un verde intenso. 💡 Consejo: planifica sí o sí una parada en el pueblo de Lærdal, conocido por su bien conservado centro histórico de arquitectura tradicional de madera.

Mirador Stegastein sobre el Aurlandsfjord

4. Aurlandsfjord y el mirador Stegastein

El Aurlandsfjord es uno de los brazos más pintorescos del Sognefjord y su superficie tranquila rodeada de montañas majestuosas parece una postal perfecta. El mayor reclamo de la zona es, sin duda, una joya arquitectónica: el mirador Stegastein. Esta elegante estructura de madera se proyecta 30 metros hacia el vacío a 650 metros sobre el fiordo y termina solo con un cristal transparente, lo que garantiza una experiencia de pura adrenalina y unas vistas que no olvidarás.

Al mirador se llega por una carretera estrecha y serpenteante desde el pueblo de Aurland, que enlaza suavemente con la famosa ruta de montaña Aurlandsvegen, conocida también como la Carretera de la Nieve. Como su nombre indica, incluso en pleno verano suele haber altas paredes de nieve a los lados, lo que crea un contraste totalmente surrealista con los valles floridos junto al agua. 💡 Consejo: si conduces una autocaravana grande, mucho cuidado en el camino al mirador; la carretera es muy estrecha y cruzarte con coches que vienen de frente requiere paciencia.

Hardangerfjord con sus huertos

5. Hardangerfjord

El Hardangerfjord es el segundo fiordo más largo del país y a menudo se le apoda con cariño el huerto frutal de Noruega, porque su clima más suave favorece el cultivo de manzanas, ciruelas y cerezas. Si vienes a finales de abril o principios de mayo, serás testigo de un espectáculo increíble cuando millones de árboles frutales florecen en tonos blancos y rosados sobre el telón de fondo de las cumbres nevadas. Los granjeros locales elaboran con las manzanas excelentes mostos y una sidra tradicional que tienes que probar.

Además de los huertos, esta zona ofrece preciosas rutas de senderismo, entre ellas el panorámico Dronningstien o las excursiones al glaciar Folgefonna, que se alza majestuoso sobre el fiordo. Tampoco faltan las cascadas atronadoras; la más famosa, Vøringsfossen, es de fácil acceso y ofrece una vista de la enorme fuerza del agua al caer. 💡 Consejo: en muchas granjas a pie de carretera encontrarás pequeños puestos de autoservicio con fruta, donde coges una cesta de cerezas y dejas el dinero en una huchita.

Lysefjord

6. Lysefjord

Si te gusta la naturaleza salvaje y agreste, el Lysefjord te conquistará por completo, porque sobre sus aguas se alzan las formaciones rocosas más famosas de toda Noruega, encabezadas por el Púlpito y la roca Kjeragbolten. Ya solo la travesía en barco desde Stavanger o el pueblo de Forsand es una experiencia enorme, porque desde abajo tienes la sensación de que esas paredes graníticas verticales se te van a venir encima en cualquier momento. El fiordo mide 42 kilómetros y el agua suele tener un color azul oscuro casi esmeralda.

Además de las famosas ascensiones, aquí encontrarás una gran rareza: la escalera de madera del pueblecito de Flørli con sus increíbles 4.444 peldaños, que suben junto a la antigua tubería de agua. La subida es una auténtica paliza para los muslos, pero la vista del fiordo a vista de pájaro compensa con creces el esfuerzo. 💡 Consejo: los billetes de barco para las excursiones por el fiordo, en los meses de verano, resérvalos con antelación; suelen agotarse rapidísimo.

El dramático Hjørundfjord

7. Hjørundfjord

Mientras a Geiranger se dirigen las multitudes de turistas, el cercano Hjørundfjord conserva todavía una atmósfera maravillosa de calma y soledad, aunque su escenario no tiene nada que envidiar a los más famosos. Se adentra profundamente en los llamados Alpes de Sunnmøre, cerca de la ciudad de Ålesund, y lo rodean cumbres dramáticas y afiladas, de las cuales la más conocida es el pico Slogen. El agua es cristalina y a lo largo de las orillas solo hay un puñado de aldeas adormecidas, a las que muchas veces solo se llega en barco.

Esta zona es un auténtico paraíso para los amantes de la alta montaña que buscan rutas más exigentes sin filas de gente con cámaras, y en invierno se acercan hasta aquí esquiadores de montaña de toda Europa. Si quieres descansar de las carreteras concurridas y vivir la verdadera naturaleza salvaje noruega, este es tu sitio. 💡 Consejo: haz una parada en el histórico hotel Union Øye, que parece sacado de un cuento y te transportará a la atmósfera de finales del siglo XIX.

Fiordos noruegos en la lista de la UNESCO

8. Los fiordos de Geiranger y Nærøyfjord como Patrimonio de la Humanidad

Quizá te preguntes por qué son precisamente estos dos fiordos los que figuran en la lista de la UNESCO, cuando en Noruega hay más de mil. La respuesta está en su naturaleza intacta, su singularidad geológica y el hecho de que representan el paisaje clásico de los fiordos del oeste noruego en su forma más pura. No están alterados por ninguna infraestructura pesada ni grandes puentes, lo que los convierte en una especie de museos vivientes de la era glacial, cuando se formaron estos enormes valles.

Al planificar tu viaje, no temas que por elegir solo uno de ellos te pierdas algo, porque ambos ofrecen experiencias absolutamente fenomenales y vistas de quitar el aliento. Mientras el Geirangerfjord deslumbra por la cantidad de cascadas que caen de sus paredes escarpadas, el Nærøyfjord fascina por su increíble estrechez y su atmósfera sombría, casi mística. 💡 Consejo: si tienes tiempo, intenta recorrer los dos. Están a aproximadamente media jornada en coche por preciosas carreteras de montaña.

Caminatas icónicas de Noruega

Ascensiones y rutas icónicas

Noruega es un paraíso del senderismo y algunas de sus vistas se han convertido en auténticos iconos de las redes sociales. Desde excursiones tranquilas de media jornada hasta palizas exigentes de día entero, aquí tienes las rocas y crestas más famosas por las que merece la pena calzarse las botas. En cada una encontrarás también la dificultad orientativa para que sepas a qué te enfrentas.

Preikestolen sobre el Lysefjord

9. Preikestolen (el Púlpito)

La subida al Púlpito es todo un clásico que no debería perderse nadie que tenga al menos una forma física básica. Esta enorme roca plana se alza unos respetables 604 metros en vertical sobre las aguas del Lysefjord y ofrece una vista que te corta la respiración. La ruta mide unos 8 kilómetros ida y vuelta, salvas un desnivel de unos 500 metros y, a un ritmo tranquilo, te llevará alrededor de 4 horas. El camino está muy bien acondicionado; en algunos tramos irás por escalones de piedra, pero no te espera ninguna escalada.

Como es la ruta más visitada del país, prepárate para no estar precisamente solo en verano, y si quieres disfrutar de algo de calma para las fotos sin filas de gente, tendrás que salir muy temprano por la mañana o, al revés, ya entrada la tarde. El aparcamiento al pie de la ruta es de pago y en temporada alta se llena rápido, así que llegar pronto te ahorrará muchos nervios. 💡 Consejo: ¿quieres saber exactamente cómo preparar la ruta y dónde aparcar? Echa un vistazo a nuestra guía detallada Preikestolen — la subida paso a paso.

La lengua de roca Trolltunga

10. Trolltunga

Mientras que el Púlpito es un agradable paseo de media jornada, la excursión a la famosa lengua del troll es una buena paliza de día entero que pondrá a prueba tu resistencia y exige una excelente preparación física. La ruta mide unos agotadores 28 kilómetros, te llevará de 10 a 12 horas de caminata y salvarás un desnivel de unos 800 metros por terreno de montaña agreste. A cambio tendrás la foto en un fino saliente rocoso que sobresale al vacío 700 metros por encima de la superficie espejada del lago Ringedalsvatnet, cerca de la ciudad de Odda.

Si quieres ahorrarte la peor subida inicial por asfalto, puedes usar el transporte lanzadera local, que te sube al aparcamiento más alto de Mågelitopp y te recorta la ruta unos kilómetros. La ruta solo es accesible con seguridad en los meses de verano, e incluso entonces arriba puede nublarse de forma inesperada, así que la ropa de calidad y suficiente comida y agua son una necesidad absoluta. 💡 Consejo: no subestimes la preparación y consulta todos los consejos prácticos en nuestro artículo Trolltunga — la subida a la lengua del troll.

La roca Kjeragbolten sobre el abismo

11. Kjeragbolten

Otro gran desafío sobre el Lysefjord atrae sobre todo a los amantes de la adrenalina, porque plantarse sobre una roca firmemente encajada entre dos paredes verticales a 984 metros sobre el abismo requiere nervios de acero. La ruta empieza junto al restaurante Øygardstøl, sobre el pueblo de Lysebotn, y mide unos 12 kilómetros ida y vuelta, lo que lleva unas 6 o 7 horas. El camino es bastante exigente: salva tres subidas empinadas por placas de granito liso, donde tienes que agarrarte a cadenas de acero tendidas.

Cuando por fin llegas a la roca, suele formarse una cola para la foto, así que esperarás un rato hasta que te toque para dar el paso a lo desconocido. Si llueve o la roca está húmeda, subirse a la piedra está muy desaconsejado, porque el menor resbalón tendría consecuencias fatales. 💡 Consejo: el trayecto en coche hasta el punto de partida por la carretera Lysevegen es toda una experiencia en sí: te esperan 27 curvas cerradas que descienden hasta el fiordo.

La cresta Besseggen en Jotunheimen

12. Besseggen

Esta cresta legendaria es todo un clásico del senderismo noruego y cada año la recorren decenas de miles de senderistas entusiasmados que ansían ver el impresionante contraste de dos lagos de colores distintos. A un lado se extiende bajo tus pies el lago azul oscuro Bessvatnet, mientras que al otro brilla la superficie turquesa esmeralda del enorme lago Gjende. La ruta está en el parque nacional Jotunheimen, mide unos 14 kilómetros y te llevará de 6 a 8 horas de caminata bastante exigente con un desnivel de unos 550 metros.

La mayoría opta por la táctica de coger por la mañana el barco de Gjendesheim a Memurubu y volver luego por la cresta a pie hasta el coche, lo cual es estratégico también para tener mejores vistas durante la subida más dura. En el tramo más empinado tendrás que agarrarte de vez en cuando con las manos, pero si no sufres de vértigo intenso, harás la ruta sin mayores problemas. 💡 Consejo: los billetes del barco matutino por el lago Gjende cómpralos online con varios días de antelación en temporada; sobre la marcha suelen estar agotados.

Galdhøpiggen, la montaña más alta de Noruega

13. Galdhøpiggen

¿Quieres presumir de haber estado en el techo de toda Escandinavia? La montaña más alta de Noruega mide 2.469 metros y, para tratarse de semejante gigante, su ascensión es sorprendentemente accesible incluso para senderistas normales. La ruta más popular empieza en el refugio de montaña Juvasshytta, situado a más de 1.800 metros, así que el desnivel ya no es tan brutal. Pero tiene una gran pega: la ruta atraviesa el glaciar Styggebreen, lleno de grietas ocultas.

Por ese motivo, el cruce del glaciar solo está permitido con guía, al que vas atado por seguridad a una cuerda común, así que tienes que reservar la excursión con antelación. En la propia cima encontrarás una pequeña cabaña con refrigerio y, en un día despejado, verás un mar infinito de picos del parque nacional Jotunheimen. 💡 Consejo: si quieres evitar el guía de pago y el glaciar, puedes ir por la ruta más larga y exigente desde el refugio Spiterstulen, que es gratuita pero bastante más empinada.

La cresta Romsdalseggen sobre Åndalsnes

14. Romsdalseggen y Rampestreken

Si te encantan las crestas y no temes a las alturas, Romsdalseggen te ofrecerá algunas de las vistas más dramáticas de toda Noruega, con la famosa montaña Trollveggen, la pared vertical más alta de Europa, directamente al alcance de la mano. La ruta de día entero mide algo más de 10 kilómetros, pero es muy exigente, expuesta y requiere paso firme, porque en algunos tramos caminas literalmente por una arista estrecha entre dos abismos. La logística es sencilla: desde el pueblo de Åndalsnes un autobús te sube hasta el inicio y luego vuelves a pie hasta abajo.

Durante el descenso no te perderás el famoso mirador Rampestreken, que sobresale como un muelle de acero en el aire y ofrece la vista icónica de la ciudad y el río serpenteante en el valle. A este mirador se puede llegar también por una subida más corta y muy empinada directamente desde la ciudad, que lleva unas dos horas y la pueden hacer también quienes no se atreven con la cresta entera. 💡 Consejo: prepárate para que el descenso del mirador hasta Åndalsnes vaya por interminables escalones de piedra que castigan de verdad las rodillas.

La montaña Gaustatoppen en Telemark

15. Gaustatoppen

Esta montaña de la región de Telemark es todo un fenómeno, porque aunque mide 1.883 metros, en un día perfectamente despejado desde su cima se dice que abarcas con la vista hasta una sexta parte de toda Noruega. La subida desde el aparcamiento de Stavsro no es extremadamente larga, lleva unas dos o tres horas por terreno pedregoso, así que es una excursión familiar estupenda. Arriba te espera un refugio de montaña donde, como recompensa, puedes tomar un café y unos gofres calientes.

Si no te apetece subir a pie, la montaña esconde un gran secreto de la época de la Guerra Fría: el peculiar funicular Gaustabanen, que circula por un túnel excavado directamente en el interior del macizo rocoso. Este proyecto originalmente militar hoy te sube cómodamente casi hasta la cima, y el viaje en los antiguos vagones por las entrañas de la montaña es una experiencia que no solo apreciarán los niños. 💡 Consejo: en la cima sopla a menudo un viento muy fuerte, así que aunque abajo brille el sol de verano, arriba no aguantarás mucho sin un buen abrigo y un gorro.

Ciudades noruegas

Ciudades que tienes que ver

Noruega atrae sobre todo por su naturaleza, pero sus ciudades no son en absoluto una mera estación de paso de camino a los fiordos. Desde la cosmopolita Oslo, pasando por la lluviosa Bergen, hasta la modernista Ålesund y la ártica Tromsø, cada una tiene su propio carácter y merece al menos un día de parada.

Ópera de Oslo

16. Oslo

La capital de Noruega ha vivido en los últimos años una transformación increíble y de ser una metrópoli algo aburrida ha pasado a ser un vibrante centro de arquitectura moderna, gran arte y gastronomía de primer nivel. Date un paseo por la cubierta inclinada de mármol del icónico edificio de la Ópera, desde donde tienes unas vistas preciosas de toda la bahía, y justo al lado echa un ojo al nuevo y arquitectónicamente atrevido edificio del museo dedicado al pintor Edvard Munch. Con buen tiempo es obligatorio pasear por el amplio Parque Vigeland, donde te esperan más de 200 fascinantes esculturas que retratan el ciclo de la vida humana.

Para los amantes de la historia y los exploradores está reservada la península de Bygdøy, a la que llegas cómodamente en barquito desde el centro y donde encontrarás el famoso museo del barco polar Fram o el museo de la balsa Kon-Tiki de Thor Heyerdahl. Por la noche, trasládate al hipster barrio de Grünerløkka, lleno de cafeterías acogedoras, pequeñas boutiques y excelentes bistrós vegetarianos donde hacen un hummus y un falafel fantásticos. 💡 Consejo: si quieres ver varios museos, plantéate comprar la Oslo Pass, que te da entradas gratis y a la vez sirve de billete para todo el transporte público. Tienes consejos más detallados en la guía Oslo: qué ver.

Bryggen en Bergen

17. Bergen

A Bergen se le apoda la puerta de los fiordos y está entre las ciudades más bonitas de Noruega, aunque arrastra una maldición: aquí llueve de media más de 200 días al año. El emblema del centro es el famoso barrio portuario de Bryggen, en la lista de la UNESCO, donde se apiñan las torcidas casas de madera de los antiguos mercaderes hanseáticos, que hoy esconden talleres artesanales y galerías. Justo al lado encontrarás el conocido mercado de pescado, donde los vendedores ofrecen gambas frescas, ostras y otras especialidades locales, aunque los precios están por las nubes.

Cuando el tiempo se calma un momento y asoma el sol, sube sin falta al funicular Fløibanen, que en pocos minutos te lleva al monte Fløyen, desde donde verás toda la ciudad y las islas de alrededor a tus pies. Del monte salen un montón de bonitos senderos hacia los bosques cercanos y, si tienes más tiempo, puedes ir también al monte más alto Ulriken, al que sube un teleférico clásico. 💡 Consejo: no dejes que el mal tiempo te desanime, compra buenos chubasqueros y métete por las callejuelas. Más consejos en el artículo Bergen: qué ver.

Antiguas casas de madera en Stavanger

18. Stavanger

Para la mayoría de los turistas, Stavanger funciona como principal punto de partida para subir al Púlpito, pero la propia ciudad esconde un centro histórico increíblemente pintoresco que sería un gran error recorrer a toda prisa. El barrio de Gamle Stavanger presume de una colección de 174 casas de madera de los siglos XVIII y XIX magníficamente restauradas, pintadas de un blanco reluciente y cuyos vecinos decoran con esmero las ventanas con flores y farolillos. El polo opuesto a esta zona tranquila es la calle Øvre Holmegate, conocida como Fargegata, donde todas las casas están pintadas de colores neón salvajes y albergan las mejores cafeterías de toda la ciudad.

Como Stavanger es la capital de la industria petrolera noruega, un gran reclamo es el moderno Museo del Petróleo Noruego, que de forma lúdica e interactiva explica cómo Noruega se convirtió en uno de los países más ricos del mundo. A las afueras de la ciudad te encontrarás con unas playas de arena sorprendentemente largas en la zona de Jæren, que no son para bañarse, pero que están hechas para paseos románticos entre las dunas. 💡 Consejo: en Fargegata entra sin falta en alguna de las cafeterías y tómate un café con el tradicional rollo de canela noruego, el skillingsboller.

Catedral de Nidaros en Trondheim

19. Trondheim

La tercera ciudad más grande de Noruega es el corazón histórico del país y su emblema absoluto es la majestuosa catedral gótica de Nidaros, la mayor construcción medieval de toda Escandinavia. Se levantó sobre la tumba del rey Olaf el Santo y sigue siendo hoy un importante destino de peregrinación y el lugar donde se coronan los monarcas noruegos. Muy cerca se arquea el viejo puente de madera Gamle Bybro, con sus portales rojos tallados, al que los locales apodan románticamente la Puerta de la Felicidad.

Paseando te encontrarás con el precioso barrio de Bakklandet, situado a lo largo del río Nidelva, donde sobre antiguos pilotes de madera se alza una hilera de coloridos almacenes que hoy son restaurantes y tiendas con encanto. Una rareza técnica que no verás en ningún otro lugar del mundo es el ascensor para ciclistas Trampe, que empuja a los pedaleadores cansados cuesta arriba directamente hasta la fortaleza de Kristiansten. 💡 Consejo: si quieres saber más sobre la historia de la música popular, visita el enorme y moderno museo Rockheim, que te lleva por la escena musical noruega desde los años 50 hasta la actualidad.

La modernista Ålesund desde el monte Aksla

20. Ålesund

Ålesund es algo totalmente único para lo que es Noruega, porque tras un incendio devastador en 1904 toda la ciudad fue reconstruida desde cero en un elegante estilo modernista (jugendstil) lleno de torrecillas, arcos y fachadas decoradas. Se extiende sobre varias islas justo en la costa del océano y forma la puerta de entrada al precioso Hjørundfjord. Si quieres conseguir la mejor vista de los tejados de cuento de la ciudad, tienes que subir exactamente 418 escalones hasta el monte Aksla, al mirador Fjellstua.

La subida te activará un poco la circulación, pero la vista de la ciudad rodeada por el océano azul y, al fondo, las cumbres nevadas de los Alpes de Sunnmøre, es sencillamente impagable. Las familias con niños suelen ir al gran acuario marino Atlanterhavsparken, encajado directamente en las rocas de la costa y uno de los mejores del norte de Europa. 💡 Consejo: en el centro encontrarás un montón de pastelerías excelentes; acércate tras la subida matutina al mirador a por una recompensa dulce en forma de un caracol de vainilla.

Catedral del Ártico en Tromsø

21. Tromsø

Tromsø se autoproclama con orgullo la puerta del Ártico y es con diferencia la ciudad más animada e interesante del extremo norte, adonde en invierno acude gente de todo el mundo a cazar la aurora boreal. Un emblema visible desde lejos es la Catedral del Ártico, con su forma triangular que recuerda a los témpanos de hielo y que brilla en la noche ártica. Te recomiendo sin duda subir en el teleférico Fjellheisen al monte Storsteinen, desde donde verás toda la ciudad rodeada de fiordos oscuros.

En los meses de invierno, desde aquí zarpa una enorme cantidad de barcos para los populares safaris de ballenas, y las noches puedes pasarlas bebiendo cerveza local en la cervecería más septentrional del mundo, la Mack. La ciudad tiene un ambiente muy joven y enérgico gracias a la universidad, así que, a pesar del frío atroz, te encontrarás con un montón de tabernas y cafeterías acogedoras llenas de vida. 💡 Consejo: la guía detallada de cómo planificar una aventura invernal y dónde otear exactamente las luces verdes en el cielo la tienes en nuestro artículo Tromsø — la puerta a la aurora boreal.

El pueblo minero de Røros

22. Røros

Si buscas algo totalmente distinto a los clásicos fiordos, adéntrate en el interior hacia la frontera con Suecia, donde está el antiguo pueblo minero de Røros, tan fantásticamente conservado que la UNESCO lo incluyó sin dudarlo en su lista de Patrimonio de la Humanidad. Lo componen casas de madera de color marrón oscuro con tejados cubiertos de hierba, sobre las que se alza una iglesia maciza de piedra, y por todas partes verás antiguas escombreras de escoria de la época de la intensa minería del cobre. La atmósfera es totalmente única y te sentirás como si una máquina del tiempo te hubiera devuelto trescientos años atrás.

El pueblo es famoso sobre todo en invierno, cuando celebra enormes mercados navideños llenos de productos artesanos y por las callejuelas nevadas circulan trineos tirados por caballos con cascabeles. Por su ubicación en lo alto de las montañas, aquí suele hacer un frío intenso y las temperaturas que bajan hasta los menos treinta grados no son nada excepcional en enero. 💡 Consejo: visita sin falta el museo de la minería Smelthytta, con unas maquetas a escala absolutamente perfectas que muestran las brutales condiciones en las que trabajaban antaño los mineros.

Kristiansand en el sur de Noruega

23. Kristiansand

La ciudad sureña de Kristiansand es para muchos turistas el primer lugar que ven de Noruega, porque aquí llegan los enormes transbordadores desde el puerto danés de Hirtshals y la ciudad funciona como principal punto de partida para los road trips por la costa oeste. Tiene un bonito casco antiguo llamado Posebyen, donde se han conservado las manzanas regulares de casas blancas de madera y reina un ambiente muy relajado, casi de costa veraniega. Las familias noruegas vienen aquí en verano a pasar las vacaciones, porque las playas locales están entre las mejores y más soleadas del país.

Pero el mayor imán de toda la región es el enorme complejo Dyreparken, que combina genialmente un amplio zoológico lleno de animales nórdicos y exóticos con un gran parque de atracciones con aldea pirata. Si viajas con niños, prepárate para pasar aquí sin problema dos días enteros. 💡 Consejo: el puerto está lleno de cafeterías chulas, así que si llegas en el transbordador de la mañana, desayuna aquí con calma antes de tragar kilómetros rumbo a Stavanger.

El norte de Noruega y el Ártico

El norte y el Ártico

Cuanto más al norte vayas, más salvaje, vacía y mágica se vuelve Noruega. Aquí, más allá del Círculo Polar Ártico, te esperan los picos afilados de las Lofoten, ballenas, sol de medianoche en verano y la aurora boreal danzando en invierno. Cuenta con grandes distancias, pero también con que será precisamente aquí adonde querrás volver.

El pueblo de Reine en las Lofoten

24. Islas Lofoten

Este archipiélago más allá del Círculo Polar Ártico es probablemente el rincón fotográficamente más agradecido de Europa, y sus picos afilados y cubiertos de nieve, que se elevan en vertical desde el océano, te dejarán sin aliento sin remedio. Aquí encontrarás famosos pueblecitos de pescadores como Reine, Henningsvær o Nusfjord, donde sobre el agua turquesa se apiñan cabañas rojas y al viento se secan miles de bacalaos. Eso sí, cuenta con que la belleza de las Lofoten ya hace tiempo que no es ningún secreto y en temporada de verano suele haber mucho gentío en las carreteras y aparcamientos.

Entre los mayores reclamos están la corta pero extremadamente empinada subida por escalones al mirador Reinebringen y las preciosas playas de arena blanca como Haukland o Kvalvika, donde te sentirás más bien como en el Caribe, hasta que pruebas la temperatura del agua. 💡 Consejo: para no alargarnos de más aquí, hemos preparado para ti un enorme manual independiente Qué ver en las Lofoten (gran guía), donde encontrarás absolutamente todo.

El archipiélago de Vesterålen

25. Vesterålen

Justo al norte de las Lofoten está el archipiélago de Vesterålen, que vive un poco a la sombra de su vecino más famoso, pero ofrece una atmósfera mucho más tranquila, colinas más suaves y unas condiciones absolutamente fantásticas para observar la fauna salvaje. Su mayor reclamo con diferencia es el pueblo de Andenes, en el extremo norte, desde donde durante todo el año zarpan barcos para safaris de ballenas y la probabilidad de ver enormes cachalotes es altísima. Frente a las Lofoten, aquí te cruzarás con una fracción de turistas y las carreteras están mucho más vacías.

Si ansías ver a los queridos pajaritos de pico colorido, acércate al pueblecito de Bleik, desde donde se organizan excursiones en barco al islote de Bleiksøya, donde en verano anidan decenas de miles de adorables frailecillos. La larga playa de arena de Bleikstranda es, además, un lugar perfecto para contemplar al atardecer el sol de medianoche poniéndose. 💡 Consejo: desde Andenes, en Vesterålen, sale en verano un transbordador directo a Gryllefjord, en la isla de Senja, una conexión ideal para seguir el viaje hacia el norte.

La montaña Segla en la isla de Senja

26. Senja

La segunda isla más grande de Noruega presume del título de Noruega en miniatura y a menudo se habla de ella como las Lofoten sin las multitudes, porque aquí se alzan los mismos picos dramáticos que caen al océano, pero te cruzarás con muchas menos autocaravanas. La mayoría de las vistas más bonitas están a lo largo de la ruta turística nacional de la costa oeste, donde no puedes perderte la moderna plataforma de madera del mirador Tungeneset, con vistas a las rocas dentadas de Okshornan, apodadas los Dientes del Diablo.

El lugar más conocido y fotografiado de la isla es la imponente montaña Segla, cuya pared vertical cae más de 600 metros directamente al mar; la subida al monte vecino Hesten te garantiza la mejor vista de su macizo. La naturaleza aquí es salvaje y agreste, lo que convierte a la isla en un paraíso absoluto para los senderistas que buscan la auténtica calma ártica. 💡 Consejo: al recorrer la isla no te olvides de parar en el mirador Bergsbotn, que cuelga muy por encima del valle y ofrece una vista magnífica de los fiordos de alrededor.

Cabo Norte (Nordkapp)

27. Nordkapp (Cabo Norte)

Todo el que viaja a Noruega sueña, de algún modo inconsciente, con llegar hasta el mismísimo fin de Europa, al globo simbólico sobre el escarpado acantilado del Cabo Norte, que se alza 307 metros sobre el salvaje mar de Barents. Está en la isla de Magerøya, a la que llegas cómodamente por un profundo túnel submarino, y en verano las multitudes vienen aquí sobre todo para contemplar a medianoche el sol que apenas roza el horizonte y enseguida vuelve a subir. En la enorme meseta que rodea el acantilado pastan habitualmente manadas de renos que pertenecen a los sami locales.

Una pequeña trampa geográfica es que Nordkapp en realidad no es el punto más septentrional; ese es el cabo vecino y más bajo de Knivskjellodden, al que sin embargo hay que ir caminando unos nueve kilómetros. La entrada al centro de visitantes de Nordkapp es bastante cara, pero el aparcamiento y el propio acceso al acantilado, según la ley noruega, deberían ser gratuitos. 💡 Consejo: el tiempo en el acantilado es extremadamente cambiante y a menudo cae una niebla tan densa que no ves ni a cinco metros, así que tener al menos un pequeño margen de tiempo merece la pena.

El ártico Svalbard
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28. Svalbard (Spitsbergen)

Si la Noruega continental no te basta y quieres vivir el verdadero Alto Ártico, tienes que subirte a un avión en Oslo o Tromsø y poner rumbo al remoto archipiélago de Svalbard, donde viven más osos polares que personas. El centro principal es el pequeño pueblo de Longyearbyen, desde el que en invierno se sale en largas expediciones en motos de nieve o trineos de perros a través de glaciares interminables y fiordos helados. La naturaleza aquí es increíblemente agreste, no crecen árboles y en invierno reina la oscuridad absoluta de la noche polar.

Por motivos de seguridad, no puedes salir de los límites del pueblo sin un rifle y formación especial, así que para todas las excursiones a la naturaleza tienes que confiar en guías locales experimentados. Aunque el viaje hasta aquí es económicamente muy exigente, encontrarte cara a cara con el desierto ártico, con morsas o con cuevas de hielo azul es una experiencia de otra dimensión. 💡 Consejo: Longyearbyen está tan al norte que, desde mediados de abril hasta finales de agosto, el sol no se pone en absoluto y brilla las 24 horas del día.

Aurora boreal en Alta

29. Alta

La ciudad de Alta está en un profundo fiordo del norte del país y atrae a los turistas sobre todo por sus enormes campos de grabados rupestres de la Edad de Piedra, que tienen más de 6.000 años y figuran con todo merecimiento en la lista de la UNESCO. En los meses de verano puedes recorrer los senderos al aire libre, junto a los que verás miles de figuras de color rojizo de cazadores, renos, osos y salmones, lo que da una visión increíble de cómo sobrevivía aquí la gente antaño.

Alta es a la vez famosa como ciudad de la aurora boreal, porque tiene unas condiciones climáticas excelentes y estables con mínima nubosidad, así que la probabilidad de presenciar el espectáculo verde es enorme. Además, a las afueras de la ciudad cada invierno se construye con enormes bloques de hielo el asombroso hotel Sorrisniva, donde puedes tomarte una copa en vasos de hielo o incluso pasar una noche bien gélida sobre pieles de reno. 💡 Consejo: no te pierdas la impresionante Catedral de la Aurora Boreal en pleno centro de la ciudad, cuya fachada de titanio refleja la luz ártica en todas direcciones.

Remolino marino Saltstraumen

30. Saltstraumen

A poca distancia de la ciudad de Bodø tiene lugar un espectáculo increíble, porque aquí encontrarás el remolino marino más potente del mundo, que se forma cuando cientos de millones de metros cúbicos de agua se empujan a través de un estrecho canal desde el océano al fiordo y viceversa. Durante la marea alta y baja, que suele ser cuatro veces al día, el agua alcanza una velocidad de hasta 40 kilómetros por hora y en la superficie se forman enormes remolinos de hasta diez metros de diámetro. La mejor vista de toda esa masa rugiente la tienes directamente desde el puente de la carretera, que se arquea muy por encima del canal.

La zona es un paraíso absoluto para los pescadores, porque las fuertes corrientes traen aquí enormes cantidades de alimento y las capturas de bacalaos o fletanes gigantes no son ninguna rareza. También puedes pagar una excursión de adrenalina en una rápida lancha neumática que te lleva justo al borde de los mayores remolinos. 💡 Consejo: antes de la visita comprueba siempre los horarios exactos de marea alta y baja en internet, porque fuera de esos momentos el agua del canal está totalmente tranquila y no verás nada interesante.

Carreteras de ensueño de Noruega
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Carreteras de ensueño y trenes panorámicos

En Noruega el camino es en sí mismo el destino. Los ingenieros del país lograron hacer pasar carreteras y vías por los lugares más inaccesibles, así que los propios trayectos están entre las mayores experiencias. Aquí tienes las carreteras panorámicas, curvas y trenes más bonitos que merecen un lugar en cualquier itinerario.

Carretera del Atlántico y puente Storseisundet

31. La Carretera del Atlántico (Atlanterhavsveien)

Esta carretera de ocho kilómetros se considera a menudo la más bonita del mundo y su singularidad reside en que salta de islote en islote y de arrecife en arrecife mediante ocho elegantes puentes. El lugar más fotografiado con diferencia es el enorme puente arqueado Storseisundet, que desde cierto ángulo parece terminar directamente en el aire, como si los coches cayeran al mar. La ruta forma parte de las prestigiosas carreteras turísticas nacionales y ofrece varias bonitas áreas de descanso con paseos panorámicos por las rocas de la costa.

La experiencia de la conducción cambia radicalmente según el tiempo: en un tranquilo día de verano puedes recrearte en las vistas del mar y otear ballenas, mientras que durante las tormentas de otoño enormes olas del océano embravecido se abalanzan sobre la carretera. El tramo entero se recorre en pocos minutos, pero seguro que al final das media vuelta y lo recorres al menos una vez más. 💡 Consejo: en uno de los islotes para en la cafetería de Eldhusøya, de donde sale un bonito paseo moderno que rodea todo el islote con preciosas vistas a los puentes.

Curvas de Trollstigen

32. Trollstigen (la Carretera de los Trolls)

La famosa Carretera de los Trolls es un milagro de la ingeniería de los años treinta y recorrer sus 11 curvas extremadamente cerradas y empinadas, que se clavan en la pared vertical de roca, es obligatorio en cualquier road trip que se precie. Durante la subida pasarás junto a la atronadora cascada Stigfossen, que cae más de 300 metros al valle, y en las curvas más cerradas rezarás para que no aparezca de frente un enorme autobús turístico. Cuando por fin llegues arriba, te espera un moderno centro de visitantes.

Del centro salen pasarelas de hormigón hacia plataformas de acero que cuelgan muy por encima del valle y ofrecen una vista increíble de cómo los coches serpentean abajo como pequeñas hormigas. La carretera está abierta por la nieve aproximadamente de mediados de mayo a octubre, pero últimamente hay problemas con desprendimientos de rocas, así que antes del viaje tienes que comprobar si es transitable. 💡 Consejo: si conduces una autocaravana larga, mucho cuidado; cruzarse en las curvas requiere experiencia y máxima precisión.

Tren de Flåm (Flåmsbana)

33. El tren de Flåm (Flåmsbana)

Aunque llegues a Noruega en coche, haz una excepción y compra un billete para este tren histórico que, en apenas veinte kilómetros, salva un desnivel de 860 metros, lo que lo convierte en una de las vías de ancho normal más empinadas del mundo. El tren arranca en la estación de alta montaña de Myrdal y desciende lentamente por un profundo valle verde lleno de cascadas y precipicios escarpados hasta el nivel del fiordo, en el pueblo de Flåm. El trayecto dura aproximadamente una hora y por la ventana contemplarás paisajes a los que, de otro modo, no llegarías en absoluto.

La joya del viaje es una breve parada junto a la enorme cascada Kjosfossen, donde el tren se detiene, puedes salir a la plataforma y dejarte envolver por la mitología noruega encarnada en la ninfa danzante Huldra, que seduce a los viajeros. Los billetes en temporada de verano desaparecen a una velocidad enorme, porque la vía es la estrella del recorrido de día entero Norway in a Nutshell. 💡 Consejo: en la bajada de Myrdal a Flåm siéntate, a ser posible, en el lado derecho del vagón, desde donde hay mucha mejor vista al profundo valle.

Línea Bergensbanen a través de Hardangervidda

34. Bergensbanen (Oslo–Bergen)

El viaje en tren entre la capital y Bergen dura unas siete horas y está entre las rutas ferroviarias más bonitas del mundo, porque atraviesa la salvaje meseta de Hardangervidda. Es la línea de montaña más alta del norte de Europa, cuyo punto más elevado está en la estación de Finse, a 1.222 metros sobre el nivel del mar. Incluso en pleno verano verás a menudo nieve y lagos helados al otro lado de la ventana, lo que crea un contraste asombroso con los valles floridos del inicio del viaje.

Si te gusta el ciclismo, planifica sin falta una salida por la famosa ruta Rallarvegen, que va directamente junto a la vía del tren y ofrece unas vistas absolutamente fenomenales de glaciares y montañas. Las bicis las puedes alquilar fácilmente en una estación y devolverlas en otra; la mayor parte de la ruta va cuesta abajo hacia el fiordo, así que la pueden hacer también los deportistas ocasionales. 💡 Consejo: los billetes de tren cómpralos online en la compañía Vy con mucha antelación; sobre la marcha las tarifas más baratas suelen estar agotadas hace tiempo.

Travesía Hurtigruten por la costa

35. Hurtigruten

Esta legendaria travesía costera nació originalmente para repartir el correo a comunidades remotas, pero hoy es una de las formas más icónicas de conocer la costa noruega en toda su agreste belleza. El viaje desde Bergen hasta el lejano norte, a Kirkenes, dura siete días enteros en un solo sentido y durante el trayecto el barco hace escala en 34 puertos distintos. Por el camino navegarás por el estrecho Trollfjord, pasarás junto a los majestuosos picos de las Lofoten y verás también el famoso acantilado de Nordkapp.

Pero no tienes por qué comprar el billete de la travesía entera de una semana: los barcos funcionan también como transbordadores clásicos, así que puedes hacer, por ejemplo, solo una noche entre dos puertos interesantes. Es una experiencia económicamente más exigente, pero la vista de las montañas nevadas directamente desde la cubierta caldeada del barco es sencillamente impagable. 💡 Consejo: información más detallada sobre esta famosa travesía la tienes en nuestro artículo sobre los fiordos noruegos.

Puerto de montaña Sognefjellet

36. Sognefjellet y Gamle Strynefjellsvegen

Los amantes de la conducción disfrutan en Noruega sobre todo en los puertos de montaña, y el más alto de todo el norte de Europa es la carretera panorámica de Sognefjellet, que trepa hasta los 1.434 metros de altitud. El recorrido te lleva por el agreste paisaje del parque nacional Jotunheimen, donde pasarás junto a enormes campos glaciares, lagos turquesa helados y grandes hitos de piedra. En el punto más alto haz sí o sí una parada, porque la vista de las cumbres de más de dos mil metros de alrededor es absolutamente impresionante.

Otra carretera preciosa y bien conservada es la histórica ruta Gamle Strynefjellsvegen, que une los profundos fiordos con los antiguos glaciares y que en muchos tramos conserva todavía su superficie original de grava del siglo XIX. A lo largo de la carretera encontrarás antiguos mojones y puentes de piedra que te harán sentir como si hubieras retrocedido en el tiempo a la época de los primeros exploradores. 💡 Consejo: estas carreteras de alta montaña se abren, por las masas de nieve, normalmente a finales de mayo o principios de junio, así que antes de un viaje primaveral comprueba siempre si son transitables.

El clásico recorrido Norway in a Nutshell

37. Norway in a Nutshell

Si no tienes coche o te aprieta el tiempo, este recorrido genialmente ideado te sirve los mayores éxitos naturales del oeste de Noruega en un solo día, eso sí, muy intenso. Es básicamente una combinación bien pensada de billetes que enlaza el viaje panorámico en el tren Bergensbanen, el empinado descenso en el tren de Flåm y la preciosa travesía por el estrecho Nærøyfjord hasta Gudvangen. Desde ahí, un autobús te lleva por las curvas de adrenalina de Stalheimskleiva de vuelta al tren, con el que regresas a tu base.

El paquete entero lo puedes hacer tanto desde Oslo como desde Bergen y, aunque suena a algo muy turístico, a nivel organizativo funciona de forma totalmente perfecta y sin estrés. La ventaja es que no tienes que cuadrar de forma complicada los horarios de cada compañía: todo encaja con fluidez y tú solo disfrutas con la cámara en la mano. 💡 Consejo: los billetes los puedes comprar como un único paquete online o montártelos tú mismo por tramos, lo que a veces te sale algo más barato.

Cascadas, glaciares y naturaleza

Cascadas, glaciares y naturaleza

Mires donde mires en Noruega, cae agua o se desliza el hielo. Los glaciares en deshielo y las altas precipitaciones dieron origen a cientos de cascadas y enormes campos de hielo, hasta los que merece la pena acercarse. Hemos seleccionado las cascadas más caudalosas y los glaciares más accesibles, ante los que se te caerá la mandíbula.

Cascada Vøringsfossen

38. Vøringsfossen

En Noruega verás tantas cascadas que pronto dejarás de contarlas, pero la Vøringsfossen, en el valle de Måbødalen, cerca del Hardangerfjord, está entre las más caudalosas y famosas de todo el país. El agua cae aquí con un enorme estruendo a un profundo abismo desde una altura total de 182 metros y a su alrededor se forma constantemente una densa nube de gotas en la que, en los días soleados, brillan preciosos arcoíris. A poca distancia del borde de la cascada está el antiguo y histórico hotel Fossli, donde se dice que en su día compuso música el famoso Edvard Grieg.

Hace poco se inauguró aquí un puente mirador arquitectónicamente impresionante, que se arquea justo sobre el profundo desfiladero y ofrece ángulos absolutamente fantásticos para hacer fotos. Pasear por el puente es totalmente seguro, pero la vista hacia las atronadoras profundidades a los más impresionables les hará temblar las rodillas. 💡 Consejo: a la cascada llegas muy fácilmente directamente desde la carretera principal número 7, así que es una parada corta ideal durante un trayecto largo.

Cascada doble Låtefossen

39. Låtefossen

A poca distancia del pueblo de Odda encontrarás una verdadera maravilla natural, porque la Låtefossen no es una, sino dos enormes corrientes de agua que caen una junto a la otra y, justo encima de la carretera, se unen en un río atronador. El agua corre aquí con tanta fuerza que el antiguo puente de piedra de seis arcos por el que pasan los coches está constantemente envuelto en una densa niebla, así que pasarás directamente por un túnel de lavado gratis. Es uno de los lugares más fotografiados de la región y su romántico escenario atrae turistas desde el siglo XIX.

La mejor época para la visita es el principio del verano, cuando en las montañas se derrite una enorme cantidad de nieve y la cascada alcanza su máxima fuerza, así que oirás su rugido ya desde muy lejos. Justo al lado del puente hay un pequeño aparcamiento y un quiosco de souvenirs, pero en temporada alta suele ser un gran problema encontrar sitio libre para parar. 💡 Consejo: prepara un paño seco para el objetivo de la cámara, porque la nube de gotas vuela por todas partes y mantener la lente seca es aquí una tarea casi sobrehumana.

Lengua del glaciar Jostedalsbreen

40. Jostedalsbreen

Este enorme gigante de hielo es el mayor glaciar continental de toda Europa y sus masivas lenguas se deslizan lentamente hacia los profundos valles al norte del Sognefjord. La lengua más visitada con diferencia es Briksdalsbreen, a la que llegas con un cómodo paseo junto a una lagunita turquesa, aunque el glaciar en sí, por desgracia, retrocede bastante rápido cada año a causa del calentamiento. También te puedes dejar llevar hasta él en pequeños cochecitos abiertos a los que los locales llaman coches de los trolls.

Si quieres vivir una verdadera aventura, dirígete a la lengua Nigardsbreen, donde puedes pagar una ruta con guía profesional y, con crampones y piolet en mano, caminar directamente sobre el hielo azul lleno de profundas grietas. Es una experiencia segura, pero físicamente más exigente, que te mostrará la enorme fuerza de la naturaleza desde una perspectiva totalmente distinta. 💡 Consejo: nunca te adentres en el glaciar por tu cuenta ni sin el equipo necesario; las grietas ocultas bajo una fina capa de nieve son extremadamente peligrosas.

Glaciar Folgefonna

41. Folgefonna

Sobre los huertos frutales del Hardangerfjord se alza majestuoso el glaciar Folgefonna, que atrae sobre todo a esquiadores y snowboarders entusiastas, porque su estación de esquí de verano ofrece las mejores condiciones para deslizarse sobre la nieve en pleno verano. La carretera te sube a lo alto de las montañas directamente al borde del glaciar, donde puedes recrearte en la increíble vista del fiordo azul muy por debajo de ti mientras estás con la nieve hasta las rodillas.

Además de esquiar, aquí se organizan también populares marchas glaciares en cordada, durante las cuales explorarás asombrosas cuevas de hielo azulado y profundos abismos. Aunque solo te decidas por un paseo corto alrededor del aparcamiento, llévate ropa de abrigo, porque el viento que sopla desde el glaciar es helado incluso en los días más cálidos de agosto. 💡 Consejo: la carretera hasta la estación de esquí de verano va por una carretera muy estrecha y serpenteante desde el pueblo de Jondal, así que reserva tiempo de sobra para conducir y nervios de acero.

Lago turquesa Lovatnet cerca de Loen

42. Lovatnet y Loen Skylift

El lago Lovatnet, escondido cerca del pueblo de Loen, tiene un color turquesa esmeralda tan increíblemente intenso que en las fotos te acusarán de abusar de los filtros, pero el color se debe a la fina arena de los glaciares en deshielo. El valle es precioso, pero arrastra una historia oscura de dos enormes desprendimientos de tierra que, a principios del siglo XX, provocaron un tsunami mortal que arrasó las aldeas locales. Hoy puedes alquilar aquí una barca o un kayak y disfrutar de la calma absoluta sobre el agua.

Si quieres ver todo el valle a vista de pájaro, súbete al supermoderno teleférico Loen Skylift, que en unos increíbles cinco minutos te sube desde el nivel del fiordo directamente a la cima del monte Hoven, a 1.011 metros de altitud. De la cima salen más rutas de senderismo y, para los amantes de la adrenalina, hay preparada una estupenda vía ferrata que incluye también el cruce de un largo puente colgante. 💡 Consejo: arriba, junto a la estación del teleférico, hay un estupendo restaurante panorámico donde puedes tomarte un café excelente y unos gofres calientes con vistas a los glaciares.

Parque nacional Jotunheimen

43. Parque nacional Jotunheimen

El nombre Jotunheimen significa literalmente Hogar de los Gigantes y esta enorme naturaleza salvaje de montaña es, sin exagerar, el parque nacional más bonito y agreste de todo el sur de Noruega. Aquí encontrarás más de dos centenares de cumbres que superan los dos mil metros de altitud, entre las que se entrelazan ríos glaciares salvajes y profundos lagos turquesa. Precisamente aquí están la legendaria cresta Besseggen y la montaña más alta, Galdhøpiggen, de las que hablamos más arriba en la sección de rutas icónicas.

El parque es un paraíso absoluto para los senderistas apasionados que quieren ir con la mochila a la espalda de un refugio rojo a otro y disfrutar del total aislamiento de la civilización. Pero el tiempo aquí puede cambiar de un minuto a otro, así que incluso para un paseo corto tienes que llevar siempre en la mochila una capa impermeable y un gorro de abrigo. 💡 Consejo: un estupendo punto de partida para explorar el parque es el pueblo de Lom, donde además de una preciosa iglesia de duelas encontrarás también una excelente panadería tradicional.

Bueyes almizcleros en Dovrefjell

44. Dovrefjell

Mientras Jotunheimen fascina por sus picos afilados, el vecino parque nacional de Dovrefjell es un paisaje de llanuras desnudas interminables y colinas redondeadas, hogar de una auténtica rareza animal: los enormes bueyes almizcleros. Estos gigantes peludos de la era glacial deambulan libres por la tundra, y salir en un safari a pie organizado con guía para verlos desde una distancia segura está entre las mejores experiencias de toda Noruega. A los animales no deberías acercarte por tu cuenta a menos de 200 metros, porque pueden atacar a una velocidad inesperada.

El símbolo principal de todo el parque es la imponente montaña Snøhetta, a cuyos pies se construyó hace poco la arquitectónicamente asombrosa cabaña mirador del Centro Noruego para la Naturaleza Salvaje. Desde ella puedes observar al calor de la chimenea, con prismáticos, manadas de renos salvajes y zorros árticos que vagan por las enormes mesetas. 💡 Consejo: por el parque de Dovrefjell pasa también la escénica línea de tren de Oslo a Trondheim, así que verás las maravillas de esta naturaleza salvaje también directamente desde la comodidad del vagón.

Iglesias de madera y joyas lejos de las multitudes

Cultura, iglesias de madera y joyas fuera de las multitudes

Noruega no es solo naturaleza. Mil años de historia han dejado aquí misteriosas iglesias de madera, pueblos mineros y fortalezas en forma de estrella que la mayoría de los turistas pasan de largo. Si quieres escapar de las multitudes y asomarte al alma del país, dirígete justo aquí.

Iglesia de duelas de Heddal

45. Iglesias de madera de duelas (stavkirke)

Estas construcciones oscuras, con olor a madera y a brea, son probablemente el patrimonio arquitectónico más conocido y antiguo de toda Noruega, y a primera vista recuerdan más a los barcos vikingos con cabezas de dragón que a los templos cristianos clásicos. La mayoría se construyó en la Edad Media, hace más de ochocientos años, y gracias a su ingeniosa estructura de postes verticales y al tratamiento regular con alquitrán han sobrevivido hasta nuestros días. La más antigua y valiosa de todas es la iglesita de Urnes, en la lista de la UNESCO, que está discretamente escondida junto al Sognefjord.

Si quieres ver la mejor conservada de todas, acércate a la iglesia de Borgund, cuyos tejados escalonados de tejas decorados con dragones parecen absolutamente mágicos y de cuento. También merece mención la mayor iglesia, en Heddal, a la que por sus imponentes dimensiones a menudo apodan la catedral de madera. 💡 Consejo: la entrada a los interiores de las iglesias suele ser bastante cara, pero incluso ver desde fuera ese precioso trabajo de carpintería merece un pequeño desvío de la ruta principal.

Canal de Telemark con sus esclusas

46. El Canal de Telemark

Cuando se dice Noruega, todo el mundo imagina los fiordos marinos, pero este histórico canal interior del siglo XIX, que conecta la ciudad de Skien con el interior de Dalen, es una muestra fascinante de cómo los ingenieros locales supieron lidiar con el terreno agreste. La ruta mide más de 100 kilómetros y los barcos tienen que salvar en ella un desnivel de 72 metros mediante un asombroso sistema de dieciocho antiguas esclusas de piedra. Hasta hoy, todas las compuertas se manejan honestamente a mano, exactamente igual que hace ciento cincuenta años.

En temporada de verano circulan por aquí preciosos vapores de rueda históricos, desde los que puedes contemplar el verde paisaje de la región de Telemark y observar el hábil trabajo de los operarios de las esclusas. A lo largo de todo el canal hay también un estupendo carril bici, así que puedes recorrer parte de la ruta en bicicleta y volver cómodamente en barco. 💡 Consejo: al final del canal, en el pueblo de Dalen, no dejes de ver el hotel histórico del mismo nombre, construido en un grandioso estilo dragón; es una auténtica joya.

La olímpica Lillehammer

47. Lillehammer

Los Juegos Olímpicos de Invierno de 1994 convirtieron a este pequeño pueblo junto al lago Mjøsa en una leyenda mundial y la atmósfera deportiva se siente todavía con fuerza a cada paso, sobre todo cuando te plantas bajo los enormes trampolines de salto de Lysgårdsbakkene. Puedes subir en un ascensor hasta arriba de la torre e intentar imaginar el vértigo que sienten los saltadores de esquí justo antes del impulso. La ciudad tiene una bonita zona peatonal con casas de madera de colores donde encontrarás un montón de cafeterías excelentes.

A poca distancia del centro está el extenso museo al aire libre de Maihaugen, uno de los mayores del país, que muestra a la perfección cómo cambió la vida de los noruegos desde la agreste Edad Media hasta la actualidad. Las familias con niños suelen ir al cercano parque de cuento de Hunderfossen, dominado por una gigantesca estatua de un troll noruego. 💡 Consejo: en invierno, Lillehammer se convierte en un paraíso absoluto para los esquiadores de fondo; en las colinas de alrededor encontrarás cientos de kilómetros de pistas perfectamente preparadas.

Casco antiguo fortificado de Fredrikstad

48. Fredrikstad

Si quieres ver cómo se defendían antaño las ciudades escandinavas, acércate un poco al sur de Oslo, a Fredrikstad, que presume del casco antiguo fortificado mejor conservado de todo el norte de Europa. El barrio de Gamlebyen está protegido tras enormes terraplenes de tierra en forma de estrella perfecta y lo rodea un profundo foso de agua. Dentro encontrarás pintorescas callejuelas empedradas flanqueadas por casas históricas de ladrillo y madera, donde todavía vive gente y hay pequeñas galerías de arte.

Al casco antiguo se llega mejor en un pequeño transbordador gratuito directamente desde el centro moderno cruzando el río Glomma, lo que convierte toda la excursión en una experiencia muy agradable y tranquila sin coches. En las murallas puedes ver antiguos cañones y, en verano, sentarte en la terraza de alguna de las tabernas locales. 💡 Consejo: cada sábado se celebra en la plaza del casco antiguo un mercado tradicional donde podrás comprar quesos locales, pan y preciosos productos hechos a mano por artistas de la zona.

Aurora boreal y sol de medianoche

49. Aurora boreal y sol de medianoche

De estos dos fenómenos ya hemos hablado un poco, pero merecen una mención aparte, porque precisamente estos espectáculos de luz convierten a Noruega en un país que quieres ver tanto en pleno verano como en lo más profundo del invierno. El sol de medianoche lo vivirás en las regiones del norte, por encima del Círculo Polar Ártico, aproximadamente desde finales de mayo hasta mediados de julio, cuando el sol sencillamente no se pone y puedes salir a medianoche a una larga ruta de montaña con plena luz del día. Es un gran desgaste de energía, así que no te olvides de llevar al hotel un antifaz para dormir.

Por el contrario, cazar la aurora boreal requiere oscuridad, cielo despejado y una dosis de suerte, y las mejores probabilidades de ver el espectáculo verde las tienes de septiembre a marzo en el extremo norte, idealmente alrededor de Tromsø o Alta. El punto álgido de la temporada suelen ser los meses fríos de noviembre a febrero, cuando las noches duran más. 💡 Consejo: descárgate en el móvil alguna aplicación fiable de previsión de la aurora boreal (por ejemplo My Aurora Forecast), que te avisará a tiempo de que algo empieza a moverse en el cielo.

Playas blancas de Noruega

50. Las playas de Noruega

Cuando se dice playa de arena blanca y agua turquesa, la mayoría imagina el Caribe, pero Noruega tiene cientos de playas y las más bonitas, paradójicamente, están muy al norte, más allá del Círculo Polar Ártico, en el archipiélago de las Lofoten. Playas como Haukland, Uttakleiv o el paraíso del surf en Unstad parecen totalmente idílicas, hasta que metes el dedo gordo en el agua y descubres que incluso en agosto tiene apenas doce grados. Bañarse aquí es solo para los más resistentes.

En el sur del país, a poca distancia de la ciudad de Stavanger, te encontrarás con dunas de arena sorprendentemente largas en la zona de Jæren, adonde los fines de semana van a descansar familias noruegas enteras con sus niños. En las playas de Sola o Borestranden no vivirás el calor tropical, pero para volar cometas, pasear románticamente al atardecer y observar las olas no tienen rival en Europa. 💡 Consejo: lleva contigo un jersey grueso de lana; en las playas noruegas sopla a menudo un viento fuerte y muy frío desde el océano.

Información práctica para viajar a Noruega

Información práctica: cuándo ir, transporte y cuánto cuesta

Noruega es geográficamente enorme, pero para orientarte más fácilmente puedes dividirla en tres grandes zonas que difieren radicalmente entre sí. El suroeste es el hogar de los fiordos profundos más icónicos, alrededor de Bergen y Stavanger; el este y el sur, con centro en Oslo, ofrecen montañas más suaves y cultura; y el norte, con el Ártico (desde Trondheim hasta las Lofoten y Nordkapp), es salvaje, solitario e ideal para cazar la aurora boreal.

Transporte por Noruega en coche y transbordadores

Cómo viajar a Noruega y moverte por ella

La forma más cómoda y rápida de llegar desde España es aprovechar una conexión aérea directa desde Madrid o Barcelona a Oslo, desde donde fácilmente coges los enlaces siguientes o recoges directamente en el aeropuerto el coche de alquiler. Compañías como Vueling, Norwegian o SAS operan rutas a Oslo, y desde varias ciudades españolas también hay vuelos estacionales. Si planeas un gran road trip con tu propio coche y no te importa conducir mucho, otra opción es atravesar Europa hasta Dinamarca y, en el puerto de Hirtshals, embarcar el coche en un transbordador que te lleva directamente a Kristiansand o Stavanger.

Para explorar de verdad los fiordos y los parques nacionales remotos, alquilar un coche es sin duda la mejor opción, porque te da una libertad absoluta para parar en cada cascada o mirador. Al conducir, cuenta con el pago de peajes (bompenger), que aquí se gestionan de forma totalmente automática a través de pórticos que leen la matrícula (AutoPASS), así que de la empresa de alquiler te darán un coche con un chip y pagarás la factura al final. El viaje se anima además con cientos de pequeños transbordadores que cruzan los fiordos y funcionan básicamente como una continuación fluida de la carretera.

Noruega es cara, pero se puede ahorrar

Cuánto cuestan las vacaciones y cómo ahorrar

Sin rodeos: Noruega está entre los países más caros de Europa y si viajas hasta aquí, tienes que prepararte para que tu cartera viva un buen shock, sobre todo al visitar restaurantes y bares. Como orientación, cuenta con que por un plato principal en un restaurante medio pagarás unos 250 a 350 NOK (22 a 32 €), una cerveza te saldrá tranquilamente por 100 a 130 NOK (9 a 12 €) y un perrito caliente rápido en una gasolinera cuesta unos 60 NOK (5,50 €). El alcohol está aquí en general muy gravado y las bebidas fuertes o el vino solo los comprarás en las tiendas estatales especializadas Vinmonopolet; en los supermercados solo encontrarás cerveza ligera de hasta el 4,7 % de alcohol y, además, solo hasta las ocho de la tarde.

La mejor forma con diferencia de mantener el presupuesto a raya es comprar alimentos en cadenas más baratas como Kiwi, Rema 1000 o Coop Extra y cocinar tú mismo en los cámpings o apartamentos equipados. Para que te hagas una idea, el presupuesto diario de un viajero muy ahorrador con tienda y hornillo propios ronda los 800 a 1.200 NOK por persona (unos 72 a 108 €), el término medio durmiendo en cabañas sale por 1.500 a 2.500 NOK (135 a 225 €) y, si quieres hoteles cómodos y cenas, prepara 3.500 NOK o más (315 € o más). (Nota: los precios son orientativos para 2026; la corona noruega cotiza alrededor de 0,085 € por 1 NOK).

💡 Una especialidad local que tienes que probar al desayuno es el brunost, un queso marrón dulzón que los noruegos untan en gofres calientes. Platos como el salmón, el bacalao (skrei) o la controvertida carne de ballena los encontrarás en la carta de cualquier buen restaurante de costa como especialidad local, pero incluso como vegetariano comerás aquí estupendamente gracias a los excelentes quesos y la dulce bollería.

Las rutas de senderismo más famosas de Noruega

Tabla resumen de las rutas más conocidas

Para una orientación rápida, hemos preparado para ti una tabla de las rutas más buscadas, para que sepas enseguida a qué te enfrentas con la mochila a la espalda:

RutaDistancia (ida y vuelta)TiempoDesnivelDificultad
Preikestolen~8 km~4 h~500 mmedia
Trolltunga~28 km10–12 h~800 mmuy exigente
Kjeragbolten~12 km6–7 h~570 mexigente (cadenas)
Besseggen~14 km6–8 h~550 mexigente
Reinebringen (Lofoten)~3 km1,5–2 h~450 m (escalones)medianamente exigente
Inspiración para un itinerario por Noruega

Inspiración para el itinerario según la duración del viaje

Si no sabes cómo planificar exactamente los días en este enorme país, aquí tienes un pequeño esbozo de lo que se puede hacer:

  • 7 días (Lo mejor de los fiordos): Bergen → cascadas de Hardanger → Flåm y Nærøyfjord → el majestuoso Sognefjord → Geiranger con sus miradores.
  • 10 días (Fiordos y rutas famosas): Stavanger (subida al Preikestolen) → Odda (Trolltunga) → Bergen → Flåm → Geiranger → Ålesund y la Carretera del Atlántico.
  • 14 días o más (El clásico sur-norte): Oslo → región de Telemark → Stavanger → fiordos del oeste → Trondheim → vuelo a las Lofoten o a Tromsø.

A dónde ir después de Noruega

Si la naturaleza nórdica te ha robado el corazón y planeas explorar otros rincones de quitar el aliento de este enorme país, hemos preparado para ti guías más detalladas sobre otros lugares geniales. Estos artículos profundizan más y te ayudarán con la planificación detallada:

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta unas vacaciones en Noruega y es realmente tan caro?

Sí, Noruega es sin duda uno de los países más caros de Europa. La mayor parte del presupuesto se va en alojamiento y comida en restaurantes, así que si realmente quieres ahorrar, duerme en campings y compra alimentos en supermercados económicos como Kiwi o Rema 1000.

¿Cuándo es la mejor época para visitar Noruega?

Para hacer senderismo en las montañas y navegar por los fiordos es absolutamente ideal el período estival de junio a agosto, cuando hace calor y brilla el sol de medianoche. Si por el contrario te atrae la magia de la aurora boreal, debes ir al norte de septiembre a marzo.

¿Cómo llegar a Noruega desde Chequia?

La forma más rápida son los vuelos directos desde Praga a Oslo, Bergen o Stavanger. Para un roadtrip con tu propio coche, la mejor opción es conducir a través de Alemania y tomar luego el ferry desde el puerto danés de Hirtshals.

¿Cuántos días son suficientes para Noruega?

Na explorar los fiordos más importantes del suroeste dedica al menos 7 días, pero lo ideal son diez. Si quieres recorrer el país de sur a norte o añadir las remotas Lofoten, cuenta con un mínimo de catorce días a tres semanas.

¿Dónde y cuándo ver mejor la aurora boreal y el sol de medianoche?

Podrás ver la aurora boreal mejor en el norte (Tromsø, Lofoten, Alta) durante el período de septiembre a marzo, siendo la temporada alta de noviembre a febrero. El sol de medianoche brilla sobre el círculo polar aproximadamente desde finales de mayo hasta mediados de julio.

¿Con qué moneda se paga en Noruega y me podré comunicar en inglés?

V el país se paga con corona noruega (NOK), pero básicamente no necesitas efectivo en absoluto, ya que puedes pagar con tarjeta o Apple Pay sin problemas en todas partes. Con inglés te apañarás absolutamente en cualquier lugar, los locales lo dominan a un nivel excelente.

¿Cuál es el mejor trekking y el más exigente: Preikestolen, Trolltunga o Kjerag?

Preikestolen es el más accesible y lo puedes hacer en unas cómodas 4 horas. Kjeragbolten es más exigente y lleno de adrenalina gracias a la escalada por cadenas hasta la roca suspendida sobre el abismo, mientras que Trolltunga es una paliza extremadamente dura de un día entero con 28 kilómetros de recorrido.

¿Necesito un coche en Noruega?

Pro explorar los fiordos remotos y las rutas de senderismo, el coche es absolutamente imprescindible, ya que te dará la ansiada libertad. Sin embargo, si solo quieres desplazarte entre ciudades, te servirá perfectamente la combinación de trenes, ferrys y paquetes como Norway in a Nutshell.

¿Cuál es la mejor forma de llegar a las Lofoten?

La opción más rápida es volar desde el continente al aeropuerto de Bodø o Evenes y luego desplazarse en coche o ferry. Para los sibarita, también está disponible el largo y escénico trayecto en tu propio coche por la famosa carretera E10.

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