Hradčany, en el corazón de Praga, Chequia, es el barrio que más me ha marcado desde que empecé a recorrer esta ciudad con la cámara al hombro. Lo tengo asociado a horas paseando entre las callejuelas del Nuevo Mundo huyendo de las masas de turistas, y después, a los primeros años con Lukáš descubriendo los rincones más tranquilos de la capital checa. Este año lo hemos vuelto a recorrer, esta vez con nuestro hijo Jonáš de dos años en el carrito. Sigue siendo nuestro rincón favorito de toda Praga.
Los que crecieron en el centro de la ciudad me enseñaron algo fundamental: a Hradčany no se sube desde abajo, desde Malá Strana, sino que se llega por arriba. Así te ahorras la subida, evitas los peores embudos de gente y disfrutas de vistas por las que en otros sitios cobrarían entrada. Este barrio exige ir despacio. Pasarás junto a muros de conventos, escucharás carillones y te asomarás por encima de las vallas a jardines de los que casi ninguna guía habla.
Casi me da vergüenza decirte todo lo que vas a encontrar aquí, así que sigue leyendo. Para orientarte: visitaremos Strahov y la Loreta, nos perderemos por el Nuevo Mundo y pararemos en lugares a los que las guías no suelen llegar. Lukáš estará contento porque al final de la ruta hay una cervecería. 😁

Resumen para quienes no tienen tiempo de leer el artículo entero
💡 Consejo local: Empieza la ruta arriba, en la parada de tranvía Pohořelec: irás cuesta abajo todo el tiempo y evitarás las multitudes que suben desde Malá Strana. 💡 Consejo local: La biblioteca de Strahov esconde dos salas deslumbrantes (la Teológica y la Filosófica), pero sin reserva especial solo podrás verlas desde la puerta. 💡 Consejo local: En la Loreta no te pierdas la sala del tesoro, donde brilla el Sol de Praga: una custodia incrustada con 6.222 diamantes. 💡 Consejo local: El Palacio Czernin, frente a la Loreta, es sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, pero sus jardines suelen estar abiertos gratuitamente los fines de semana en verano. 💡 Consejo local: La recóndita calleja del Nuevo Mundo parece más un pueblo que el centro de una gran ciudad; no encontrarás masas, solo pintorescos domitos sin aceras. 💡 Consejo local: La cervecería monástica de Strahov elabora una cerveza excelente, la Sv. Norbert, pero cuenta con precios elevados y mucha afluencia. 💡 Consejo local: La plaza de Hradčany ofrece una de las mejores vistas de Praga desde la estatua de TGM, ideal para fotos al atardecer. 💡 Consejo local: La taberna U Černého vola en Pohořelec es toda una institución donde el tiempo se ha detenido. Además, los beneficios de la venta de cerveza apoyan a una escuela cercana para personas con discapacidad visual.

Cuándo visitar Hradčany y Strahov
Recuerdo una mañana en que llegué a Pohořelec a las siete y solo me crucé con un paseador de perros y un camión de basura. Elegir bien el horario marca una diferencia enorme: mientras en la Plaza de la Ciudad Vieja nunca escapas a las multitudes, Hradčany tiene sus momentos de silencio en los que casi tendrás el barrio para ti solo. Personalmente prefiero venir muy temprano por la mañana o al atardecer, cuando los autobuses turísticos ya han devuelto a sus pasajeros a los hoteles.

Mañanas de primavera y verano para fotógrafos
Si te gusta la fotografía, pon el despertador. En abril y mayo el sol incide sobre las fachadas del Palacio Czernin y la plaza de Hradčany con un ángulo que hace que los enlucidos cobren un cálido tono ocre. La luz matinal hace maravillas y en las fotos no aparecerán esas molestas sombras de los edificios vecinos que arruinarían el encuadre.
Los días de verano al mediodía son, en cambio, agotadores. Las enormes explanadas empedradas sin un ápice de sombra irradian calor por todos lados, y Jonás en el carrito siempre se ponía de muy mal humor con ese bochorno. El frescor solo lo encontrarás dentro de los muros del monasterio y en las iglesias, adonde corremos a refrescarnos cuando ya no aguantamos más el sol.

Melancolía otoñal y silencio invernal
Las nieblas otoñales que suben desde Petřín y envuelven el Monasterio de Strahov en un velo grisáceo son exactamente la razón por la que nunca he podido alejarme del todo de Praga. En esos momentos sacaría la cámara; hoy saco a Jonás del carrito e intento explicarle dónde está el monasterio. Él señala a una paloma.
En invierno, especialmente cuando nieva, la calleja del Nuevo Mundo queda en silencio absoluto y parece sacada de un cuento. Los adoquines resbalan un poco, pero la atmósfera vale con creces ese cuidado extra. Las manos heladas se calientan mejor con una buena sopa en alguna de las tabernas tradicionales del barrio, donde nos refugiamos nada más terminar el paseo.

Dónde alojarse
Alojarse directamente en Hradčany significa estar desconectado del pulso vivo de la ciudad por las noches. Al atardecer cierran los restaurantes y las calles se vacían. Por eso Lukáš y yo preferimos un término medio: alojamiento más cerca del centro, desde donde llegamos al barrio en tranvía en quince minutos, pero con nuestras cafeterías y bares favoritos al alcance de la mano por la noche.
En nuestra última visita probamos el The Julius Hotel, cerca de la Torre Jindřišská, y desde entonces se lo recomiendo a todo el mundo. Un espacio con un diseño muy cuidado, habitaciones enormes (teníamos la One Bedroom Suite, que con el carrito y todo el equipaje de Jonás fue un regalo) y una ubicación perfecta. Estás en pleno centro pero en una calle tranquila.
Si buscas alojamiento para familia, te recomiendo encarecidamente que te asegures de que haya ascensor. Parece una obviedad, pero en el centro histórico de Praga hay muchísimos hoteles boutique preciosos donde acabarás subiendo un carrito por tres plantas de escaleras de madera. Por eso The Julius ganó por goleada. Puedes consultar precios y disponibilidad en Booking.com.

El Monasterio de Strahov y sus tesoros
Este conjunto de edificios que se eleva sobre Petřín es uno de los monasterios premonstratenses más antiguos del mundo, fundado en el siglo XII. No es un único edificio, sino un inmenso recinto que alberga una biblioteca, una pinacoteca, una basílica y una cervecería. Para mí es un lugar donde la profunda historia intelectual convive con una realidad mucho más terrenal (y deliciosa) en forma de cerveza artesanal.

La Biblioteca de Strahov y sus salas
Si alguna vez has visto en Instagram una foto de una biblioteca histórica en Praga, casi con toda seguridad era esta. Se divide en dos partes principales: la más antigua, la Sala Teológica, con pesados estucos barrocos y globos terráqueos, y la más moderna y luminosa, la Sala Filosófica, con un enorme fresco en el techo. El impacto visual es impresionante, pero hay un detalle importante: la entrada estándar solo te permite asomarte desde la puerta de cada sala. No se puede entrar para no alterar el microclima y la humedad que protege los volúmenes centenarios.
La entrada en 2026 cuesta unos 14 € por persona y está abierto todos los días de 9:00 a 17:00, pero cuidado con el descanso del mediodía de doce a una: no te dejan entrar aunque hayas venido desde el otro extremo de Europa. Lo pregunto por experiencia propia. 😅 Conviene siempre verificar los horarios actualizados en la web oficial de la Biblioteca de Strahov.
La última vez que estuvimos con Lukáš coincidimos con una sesión de limpieza en la Sala Teológica y pudimos observar desde lejos con qué delicadeza se manipulan esos volúmenes centenarios. El olor a papel viejo y a madera impregna los pasillos y tiene un encanto difícil de describir. Es, sencillamente, un lugar donde la historia te llega hasta los huesos.
💡 Consejo local: Si quieres fotografiar con una cámara réflex o conseguir mejores tomas también con el móvil, tendrás que comprar un permiso de fotografía en taquilla. Sin él, los vigilantes te llamarán la atención sin contemplaciones.

Basílica de la Asunción y Pinacoteca

Justo al lado de la biblioteca se alza la basílica del monasterio, en la que en su día improvisó al órgano el mismísimo Wolfgang Amadeus Mozart. El interior es un barroco oscuro y recargado, lleno de frescos y dorados. El acceso a la basílica suele estar restringido a las misas o a una vista desde la reja, pero justo al lado se encuentra la Pinacoteca de Strahov, que atesora una de las colecciones de arte gótico y barroco más valiosas de Europa Central.
Los turistas suelen ignorar la pinacoteca, lo que la convierte en un oasis de tranquilidad. La entrada cuesta unos 8 € y abre en el mismo horario que la biblioteca. Si te apasiona el arte, reserva al menos una hora. Para mí, en mis tiempos de estudiante, era el escondite perfecto cuando llovía: un lugar donde sentarse en silencio y dibujar.
La pinacoteca es pequeña, pero las tablas góticas tienen una profundidad y un detalle que te pueden tener absorto largo rato. Además, al no haber multitudes puedes tomarte tu tiempo de verdad y ordenar los pensamientos.
💡 Consejo local: No existe entrada combinada para la biblioteca y la pinacoteca; hay que comprar dos tickets por separado. Si solo tienes tiempo para una, la biblioteca es más impactante visualmente; la pinacoteca ofrece, en cambio, un silencio absoluto.

La plaza de Loretánské y Pohořelec
Seré honesta: esta plaza siempre me produce una sensación un tanto esquizofrénica. A un lado, la fachada dulce y confitada de la Loreta; al otro, el Palacio Czernin, que parece haberse quedado olvidado allí desde otra época mucho más austera. Pero precisamente ese contraste engancha: me siento en un banco y voy mirando alternativamente los dos edificios como si fuera un partido de tenis.

La Loreta de Praga y sus joyas
La Loreta es un lugar de peregrinación cuyo corazón es la llamada Santa Casa (Santa Casa). Según la leyenda, se trata de la casa de la Virgen María que los ángeles trasladaron desde Nazaret hasta Italia, y por toda Europa se construyeron réplicas. La de Praga está enclavada en medio de un patio rodeado de arcadas. Cada hora en punto, sobre la plaza resuena el carillón de finales del siglo XVII, que interpreta un cántico mariano.
Dentro del recinto no puedes perderte la sala del tesoro. Su gran orgullo es el Sol de Praga, una custodia de diamantes de 1699 en la que están engastados nada menos que 6.222 diamantes. La entrada, según la web oficial de la Loreta, cuesta unos 10 € por adulto y abre todos los días. Desde el punto de vista de una familia con carrito, hay que advertir que hay escalones y peldaños por todas partes, así que Lukáš y yo tuvimos que turnarnos para llevar a Jonás en brazos.
💡 Consejo local: El mecanismo del carillón es similar al de una caja de música y se puede reprogramar. En festividades señaladas, desde la torre no suena la melodía habitual sino composiciones especiales, una experiencia que los locales no se pierden por nada del mundo.

El Palacio Czernin y sus sombras

Justo enfrente de la Loreta se alza un edificio que siempre me ha parecido algo siniestro. El Palacio Czernin, con su interminable fila de columnas macizas, es el edificio barroco más largo de Praga. Hoy alberga el Ministerio de Asuntos Exteriores checo. La historia del palacio es oscura: durante la Segunda Guerra Mundial aquí operó Reinhard Heydrich, y en 1948 encontraron el cuerpo del ministro Jan Masaryk bajo sus ventanas, en el patio, en una tragedia que sigue sin esclarecerse del todo.
No se puede entrar normalmente, el ministerio abre sus puertas al público solo unas pocas veces al año. En cambio, el jardín trasero del palacio está abierto gratuitamente los fines de semana en verano.
💡 Consejo local: El jardín del Palacio Czernin es uno de los mejores refugios contra el calor veraniego. No hay puestos de souvenirs ni aglomeraciones, solo césped perfectamente cuidado, fuentes y un silencio absoluto.

La plaza de Pohořelec

La plaza de Pohořelec es el nexo natural entre Strahov y la Loreta. Su nombre no es casual: en el pasado sufrió varios incendios devastadores. Hoy es un lugar tranquilo bordeado de casas renacentistas y barrocas con soportales.
Cuando te detienes a mirar a tu alrededor, tienes la sensación de que la ciudad se toma un respiro antes del bullicio que te espera más abajo, junto al Castillo. A mí me encanta quedarme aquí simplemente observando el ir y venir de los pocos vecinos que aún quedan, porque esa arquitectura con soportales tiene un encanto irresistible.

Hradčany más allá de las rutas turísticas
En cuanto dejas la Loreta atrás y avanzas hacia el Castillo de Praga, la gente empieza a acumularse. Aun así, si sabes dónde girar, encontrarás bolsillos de calma.

La plaza de Hradčany

Esta enorme explanada frente a la puerta principal del Castillo de Praga está flanqueada por los palacios más insignes del barrio. El Palacio Schwarzenberg, con sus esgrafiados en la fachada, es aquel ante el que Lukáš siempre se detiene a contemplar; esa geometría en blanco y negro resulta realmente hipnótica. Hoy alberga la Galería Nacional, aunque el exterior supera a más de un exponente del interior, sin ánimo de ofender. ☺️ Justo al lado están el Palacio Arzobispal y, un poco más allá, el Palacio Sternberg.
La mayoría de la gente se fotografía junto a la guardia de honor en la entrada, pero yo tengo otro punto favorito en la plaza. Acércate a la estatua de Tomáš Garrigue Masaryk, en el extremo sur. Desde allí se abre una vista espectacular sobre los tejados rojos de Malá Strana y la cúpula de la iglesia de San Nicolás.
Además de las vistas, este espacio es el lugar favorito de los músicos callejeros, que tocan de todo, desde clásica hasta jazz. A veces Lukáš, Jonás y yo nos sentamos simplemente en el bordillo a escuchar la música y observar el constante fluir de personas que acaban de cruzar esa famosa puerta con las guardias.
💡 Consejo local: Si quieres explorar el Castillo sin pasar horas en colas, compra las entradas y reserva visitas guiadas en GetYourGuide. Te ahorrarás los nervios de esperar en taquilla en el tercer patio.

Nový Svět: un pueblo en plena metrópolis
Si tuviera que elegir un solo lugar de Hradčany del que nunca me canso, sería Nový Svět (el Nuevo Mundo). Basta doblar la esquina desde la plaza de Loretánské y de repente estás en un mundo completamente diferente. Nada de palacios monumentales, solo pequeñas casitas de colores apiñadas a lo largo de una sinuosa calleja adoquinada. Aquí vivían originalmente los sirvientes del castillo y las gentes más humildes; con el tiempo la calle atrajo a artistas y astrónomos. No muy lejos de aquí trabajaron Tycho Brahe y Johannes Kepler.
Cada una de esas casitas tiene detrás una historia increíble. Puedes recorrerla con la boca abierta imaginando cómo vivía la gente apretujada unas contra otras. Toda la calle me da la sensación de que el tiempo se detuvo en algún momento del siglo XIX. No me sorprendería que a la vuelta de la esquina apareciera un deshollinador con el cepillo al hombro.
Lo curioso es que, aunque antaño era un barrio de gente humilde y criados del castillo, hoy pagarías cifras astronómicas por una de estas casitas. La mayoría funcionan ya como viviendas de lujo o esconden estudios de artistas. Aun así, se ha conservado cierta intimidad y vecindad que ya no encontrarás en el casco antiguo.
Las casas llevan casi siempre la palabra «dorado» en el nombre (La Uva Dorada, La Pera Dorada), lo que según se dice compensaba la pobreza de sus primeros habitantes. Hoy es una dirección exclusiva. Un paseo por aquí dura apenas veinte minutos, pero es la esencia pura de la vieja Praga sin kitsch.

Miradores desde Petřín y Hradčany

Toda la zona entre Strahov y el Castillo de Praga está plagada de caminos con vistas. Si no quieres limitarte a los miradores más conocidos de la plaza de Hradčany, sal del Monasterio de Strahov por el sendero conocido como el Paseo de Raoul Wallenberg. Te llevará por la ladera de Petřín, justo bajo los jardines del monasterio.
Ofrece vistas sin obstáculos de árboles y desde allí verás toda Praga a tus pies, desde Malá Strana cruzando el Moldava hasta los rascacielos de Pankrác a lo lejos. Es la ruta ideal para un paseo al atardecer, cuando la ciudad de abajo empieza a encenderse.
💡 Consejo local: Intenta venir aquí durante la puesta de sol, cuando sobre Praga flota una ligera neblina y la luz se refleja en el Moldava. Tengo fotos desde aquí que quedan mejor que cualquier cosa que haya captado desde la Torre de Petřín o desde Letná, y encima no hay nadie haciendo cola. 😉

Dónde comer en Hradčany
Como ya he insinuado, Hradčany no es precisamente un paraíso gastronómico donde no sepas a qué restaurante ir primero. La mayoría de los locales cerca de la ruta principal apuntan al turista de paso y los precios, lamentablemente, suelen reflejarlo. Aun así, Lukáš y yo hemos conseguido encontrar un par de sitios donde nos gusta parar, tanto para comer bien como para tomar un café. Aquí va nuestro trío de confianza.

La cervecería monástica de Strahov
En el mismo patio del monasterio encontrarás la Cervecería Monástica de Strahov, que continúa la tradición centenaria de elaborar cerveza de los premonstratenses. Hoy es un establecimiento moderno, aunque muy frecuentado por turistas. Elaboran la cerveza Sv. Norbert, que está entre lo mejor que puedes probar en Praga. La lager ambarína o la cerveza negra tienen un sabor pleno e intenso.
El restaurante se divide en taberna interior y terraza exterior. La carta se centra en los clásicos pesados de la cocina checa, como el codillo, las costillas o el gulasch. Como vegetariana no vivo aquí ninguna orgía gastronómica (normalmente acabo con un queso encurtido o un pretzel), pero por la experiencia cervecera siempre acompaño encantada a Lukáš. Los precios son elevados; un medio de cerveza ronda los 4,5 €, pero pagas por la ubicación y la calidad.
💡 Consejo local: La terraza suele estar llena en verano sin remedio. Ve directamente al fondo, al espacio que era la antigua cochera: allí se consigue mesa mucho más fácilmente y la atmósfera bajo las bóvedas es más auténtica.

La taberna U Černého vola
Esta institución la encontrarás escondida bajo los soportales de Pohořelec. Ruido, olor a cerveza y a queso frito, bancos de madera y camareros que te miran como si hubieras interrumpido algo importante — y sin embargo es una taberna sin ánimo de lucro gestionada por una asociación de parroquianos cuyos beneficios van a una escuela para invidentes que hay justo a la vuelta.
Es uno de los pocos lugares aquí arriba, sobre el Castillo, donde todavía encuentras caras conocidas y donde puedes tomarte una buena Kozel o una Pilsner de barril. No intentes reservar mesa ni pedir un rincón tranquilo. Te sientas donde haya sitio libre, incluso junto a desconocidos. Y si te pides una cerveza, estás apoyando una buena causa.

Café Nový Svět
Al principio (o al final, según desde dónde vengas) de la recóndita calleja del Nuevo Mundo encontrarás un pequeño café familiar del mismo nombre. Tienen un café excelente y unos bollos caseros que hornea la propia dueña. Es la parada perfecta para entrar en calor o para una rápida dosis de cafeína después de kilómetros sobre adoquines.
El local es realmente minúsculo, así que con el carrito y Jonás solíamos pedir el café para llevar. Pero si tienes la suerte de hacerte con una mesita, siéntate un rato y empápate de ese ambiente cálido de barrio que irradia este café.

Información práctica
Cómo llegar: Olvídate del metro y de subir la cuesta a pie. Toma el tranvía número 22 y bájate en la parada Pohořelec. Desde allí irás todo el rato llano o ligeramente cuesta abajo hacia el Castillo. Un billete de 30 minutos (unos 1,20 €) te sobra desde el centro. Desde Madrid o Barcelona, la opción más cómoda es volar a Praga con Vueling, Iberia o Ryanair — el aeropuerto de Václav Havel tiene conexiones directas con las principales ciudades españolas. Nada de intentar llegar en coche: aparcar arriba es prácticamente imposible para no residentes y las zonas de aparcamiento restringido te crearán un estrés innecesario. El tranvía es absolutamente fiable, pasa cada pocos minutos y el trayecto serpenteante desde la plaza de Malostranské hasta el Castillo es en sí mismo una experiencia que encantará a los más pequeños. Entradas: Los monumentos de Hradčany (Loreta, Biblioteca de Strahov) no forman parte de los circuitos del Castillo de Praga. Cada institución tiene su propia taquilla y su propio precio. Lleva tarjeta; en todos los sitios se acepta pago sin contacto sin ningún problema. Si tienes pensado visitar varios lugares, conviene distribuir las fuerzas y no intentar verlo todo en una sola tarde. Con niños especialmente, después del segundo monumento empiezan a perder la concentración. Nosotros solemos elegir una visita principal, por ejemplo la Loreta, y el resto del tiempo lo pasamos tranquilamente fuera, paseando por las plazas. * Con carrito e silla de ruedas: Hradčany es terreno complicado. Los adoquines son gruesos y los «cul-de-poule» (adoquines irregulares) sacuden bastante. A la Loreta y a Strahov se puede llegar con ayuda, pero el Nuevo Mundo es todo un reto por la falta de aceras y la inclinación de la calle. La primera vez que fuimos al Nuevo Mundo con el carrito grande pensé que sería pan comido. Me equivoqué: Jonás daba saltitos como en una cama elástica. Si tienes un bebé pequeño, te recomiendo llevar mejor un portabebés. Lukáš lo llevó en portabebés en los tramos más difíciles y fue mucho más cómodo para los dos.

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Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo dura la visita a Hradčany y Strahov?
Si quieres ver la biblioteca de Strahov, Loreta y recorrer con calma Nový Svět hasta la plaza de Hradčany, reserva al menos medio día (unas 4 o 5 horas). Con una comida en la cervecería, tranquilamente más.
¿Se puede tomar fotos en la Biblioteca de Strahov?
Sí, pero solo comprando un permiso fotográfico adicional. Esto aplica también para fotos con el móvil. Sin el permiso, los vigilantes te detendrán. Eso sí, no se puede entrar a las salas por la conservación de los libros, las fotos se toman desde el umbral.
¿Loreta está abierta también en invierno?
Sí, Loreta está abierta todo el año, pero en los meses de invierno (de noviembre a marzo) tiene un horario ligeramente reducido. Siempre verifica los horarios actuales en su página web antes de ir.
¿Cómo evito las multitudes en Hradčany?
La regla básica es llegar temprano por la mañana (antes de las 9:00) o ya al anochecer (después de las 17:00). Además ayuda usar la ruta a través de Nový Svět y Pohořelec, adonde los grupos organizados con guía normalmente no van.
¿Se puede comer sin carne en la cervecería Klášterní pivovar Strahov?
Como vegetariana te digo sinceramente que no es gran cosa. Tienen los clásicos aperitivos de cervecería como queso hermelín marinado o pretzels, a veces aparece en el menú algún risotto sin carne o ensalada, pero el fuerte aquí es la carne y la cerveza.
¿El Palacio Černín está abierto al público?
El edificio del ministerio está cerrado, excepto en ocasionales jornadas de puertas abiertas. Sin embargo, el precioso jardín francés detrás del palacio está abierto gratuitamente los fines de semana durante la temporada de verano.
¿Dónde encuentro la mejor vista de Praga gratis?
Directamente en la plaza Hradčanské náměstí junto a la estatua de T. G. Masaryk, o en el paseo panorámico (Promenáda Raoula Wallenberga) bajo el monasterio de Strahov en dirección a Petřín. Ambos lugares son de acceso libre.
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