Imagina una enorme cúpula de roca en la que los rayos dorados del sol se filtran a través de una abertura en el techo, iluminando una playa de arena escondida mientras las olas turquesas del Atlántico rompen contra las paredes. La cueva de Benagil Portugal (Algar de Benagil) es sin duda uno de los lugares más icónicos y fotografiados de todo Portugal, y en persona resulta todavía más mágica que en cualquier postal.
Si estás planeando unas vacaciones en el sur de Portugal, esta joya natural no puede faltar en tu itinerario, aunque visitarla requiere algo de planificación estratégica. He preparado para ti una guía detallada con toda la información práctica: cómo llegar a la cueva de forma segura, cuál es el mejor momento para ir y qué debes tener en cuenta en este lugar tan popular.

Resumen
- No se puede entrar a pie: la cueva solo es accesible desde el océano; desde arriba solo podrás asomarme por encima de una valla de seguridad.
- Nadar hasta la cueva está totalmente desaconsejado por las fuertes corrientes marinas y el constante tráfico de docenas de embarcaciones turísticas.
- La mejor forma de visitar la cueva es alquilando un kayak o una tabla de paddle surf, ya que solo así podrás desembarcar en la playa interior.
- Las embarcaciones a motor tienen prohibido dejar pasajeros dentro, de modo que solo atravesarán la cueva lentamente para que puedas fotografiarla desde cubierta.
- Reserva tu excursión con mucha antelación: en temporada alta las plazas se agotan días antes.
- Sal temprano por la mañana o viaja fuera de temporada alta para evitar las aglomeraciones y disfrutar de la atmósfera mágica del lugar con tranquilidad.
- Aparcar junto a la playa de Benagil en verano es una pesadilla: considera salir en barco desde el cercano Portimão o Carvoeiro.

Cuándo visitar la cueva de Benagil
El Algarve presume de más de trescientos días de sol al año, lo que lo convierte en un destino ideal durante todo el año, pero para visitar las cuevas marinas el momento elegido es absolutamente clave. Si tu objetivo principal es bañarte y explorar los acantilados desde el agua, hay que tener en cuenta que el Atlántico tiene su propia fuerza, incluso en pleno verano. En julio y agosto las temperaturas diurnas alcanzan fácilmente los 30 °C, lo que atrae a cientos de miles de turistas, y la zona de Benagil se llena hasta los topes. En estos meses debes prepararte para precios disparados, carreteras colapsadas y la necesidad de reservar cualquier actividad con mucha antelación.
Por eso, los viajeros con experiencia prefieren viajar al sur de Portugal en septiembre o en la primera quincena de octubre, cuando las multitudes se reducen considerablemente pero el océano sigue agradablemente templado, con unos 21 °C. Además, durante este veranillo los precios del alojamiento bajan hasta un tercio, lo que te permite disfrutar de mucho más confort por tu dinero. Los meses de primavera, como abril y mayo, son ideales para caminar por los acantilados: la naturaleza florece, las temperaturas rondan los 23 °C y el paseo no te dejará agotado, aunque el agua a 16 °C solo tentará a los más valientes.
Los meses de invierno, de noviembre a marzo, traen calma a la región con temperaturas de entre 16 y 18 °C. Visitar la cueva en invierno es posible, pero depende del tiempo, ya que las tormentas atlánticas invernales pueden generar olas enormes que hacen peligroso navegar hasta la cueva y obligan a los operadores a cancelar los tours. Si aun así decides ir en invierno, sigue de cerca las previsiones meteorológicas locales y ten siempre un plan alternativo para los días en que el mar no muestre su cara más amable.

Dónde alojarse cerca de Benagil
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Elegir bien la base en el Algarve central te ahorrará muchos nervios en los traslados matinales, y cada pueblo cercano ofrece una atmósfera completamente diferente. El antiguo pueblo pesquero de Carvoeiro es el más cercano a la cueva y te enamorará con sus encantadoras casitas blancas encajonadas en un estrecho barranco, aunque en verano encontrar aparcamiento es casi una misión imposible. La ciudad más grande, Portimão, ofrece todo el confort de los grandes complejos hoteleros, largas avenidas y una infraestructura perfecta, desde donde salen decenas de barcos cada día directamente hacia Benagil. Si prefieres callejuelas históricas y gastronomía auténtica, considera alojarte en la cercana Lagos, que para muchos viajeros tiene el mejor ambiente de toda la costa.
El mercado del alojamiento en Portugal ha experimentado grandes cambios recientemente: desde mayo de 2026 entraron en vigor nuevas normativas europeas que han eliminado de plataformas como Booking los apartamentos no registrados e ilegales. Solo quedan los alojamientos verificados y gestionados profesionalmente —villas u hoteles—, lo que garantiza mayor calidad y seguridad, pero los precios del alojamiento particular han subido notablemente. Por eso, reserva tu alojamiento con al menos seis meses de antelación para asegurarte buenas opciones.
Para una estancia romántica en Carvoeiro, el Tivoli Carvoeiro es una opción de lujo encaramada directamente en los acantilados con vistas impresionantes al océano y un servicio de primera. Si buscas algo más asequible pero bien ubicado, el Hotel Algarve Casino en Portimão está justo en la inmensa playa de Praia da Rocha y es un punto de partida inmejorable para los tours en barco. Los amantes del diseño contemporáneo y la vida urbana disfrutarán del Lagos Avenida Hotel, situado junto a la marina de Lagos, con toda la tranquilidad y fácil acceso al casco histórico. Para buscar alojamiento, lo más práctico es recurrir a Booking.com, donde puedes ver las opiniones actualizadas de los huéspedes.

10 planes que ver y hacer cerca de la cueva de Benagil
La zona de la cueva de Benagil no ofrece solo un único punto fotogénico, sino toda una serie de experiencias fascinantes que pueden entretenerte durante varios días. Veamos en detalle 10 planes concretos para sacar el máximo partido a este impresionante rincón del Algarve y evitar las trampas turísticas más habituales.

1. Algar de Benagil como fenómeno natural

La propia cueva de Benagil es un ejemplo perfecto de erosión kárstica: durante milenios, la incesante fuerza de las olas atlánticas fue horadando los blandos acantilados de caliza del Algarve central. El resultado es una enorme cavidad en forma de cúpula cuyo techo se derrumbó en el pasado y creó el icónico «ojo» (algar) por el que entra la luz del día. Precisamente ese contraste entre las oscuras paredes de roca, la arena dorada y el cielo azul enmarcado en lo alto es lo que crea esa escenografía mágica por la que fotógrafos de todo el mundo hacen el viaje.
En el interior de la cueva hay una playa de arena bastante amplia, aunque su existencia depende de las mareas: con la marea muy alta puede quedar casi completamente inundada. El espacio interior tiene una acústica increíble: el eco de las olas que rompen se mezcla con el graznido de las gaviotas que anidan en las cornisas rocosas. Es un lugar donde te das cuenta de verdad del poder arrollador y la paciencia de la naturaleza.
💡 Consejo local: La magia de la cueva alcanza su punto álgido entre las 10 y las 11 de la mañana, cuando el sol sube al ángulo perfecto y sus rayos caen directamente sobre el centro de la playa interior como un enorme foco de teatro. Eso sí, a esa hora el tráfico es máximo, así que tendrás que elegir entre la luz perfecta y la tranquilidad sin multitudes.

2. Cómo entrar a la cueva: kayak y paddle surf (SUP)
Si quieres vivir la cueva en toda su plenitud y tener la oportunidad de caminar por la playa interior, alquilar un kayak o una tabla de paddle surf (SUP) es sin duda la mejor opción. Como las embarcaciones a motor tienen prohibido estrictamente desembarcar pasajeros en la arena del interior —por razones de seguridad y medioambientales—, solo las embarcaciones sin motor te permitirán salir un momento y absorber la atmósfera del lugar con los pies en la arena. La travesía en kayak desde la playa de Benagil (Praia de Benagil) dura apenas unos minutos, ya que la cueva está literalmente a la vuelta del primer promontorio rocoso, a unos 200 metros de la orilla.
No te preocupes si no tienes experiencia en piragüismo: la mayoría de los alquileres ofrecen estables kayaks dobles tipo sit-on-top que son muy difíciles de volcar, y cada participante recibe obligatoriamente un chaleco salvavidas. El alquiler por una hora ronda los 30 €, tiempo más que suficiente para explorar la cueva principal y alguna de las grietas y cuevas menores de los alrededores. La mayoría de los viajeros reservan este servicio online con antelación; puedes encontrar y reservar excursiones fácilmente a través de GetYourGuide.
💡 Consejo local: Si alquilas una tabla de paddle surf (SUP), arrodíllate nada más salir de la playa, porque las olas en la orilla pueden ser traicioneras y tirarte al agua delante de todos los bañistas antes de que te hayas alejado. Una vez que superas la zona de rompientes, el agua suele calmarse y ya puedes ponerte de pie con seguridad.

3. Tours en barco para una visita cómoda
Para familias con niños pequeños, personas mayores o simplemente quienes prefieren no esforzarse remando en las corrientes del océano, los tours en barco organizados son una alternativa totalmente cómoda y sin complicaciones. Puedes elegir desde pequeñas lanchas rápidas tipo Zodiac hasta tradicionales barcas de madera o grandes catamaranes equipados con aseos y bar. Los precios de los tours de una o dos horas son muy razonables y oscilan entre los 20 y los 35 € por persona, según el tamaño de la embarcación y el puerto de salida.
La principal desventaja de los tours en barco es que el capitán entra con la embarcación en la cueva, da media vuelta para que hagas tus fotos y vuelve a salir, sin que puedas tocar la arena. Por otro lado, los guías expertos a bordo te mostrarán decenas de formaciones rocosas espectaculares a lo largo de la costa, como la «Roca del Elefante» o la Cueva de los Contrabandistas, que desde un kayak sería muy difícil abarcar. La excursión en barco ofrece así una visión mucho más completa de todo el litoral calcáreo.
💡 Consejo local: A la hora de elegir, opta siempre por la embarcación más pequeña posible, porque los grandes catamaranes no pueden entrar en algunas de las cuevas más estrechas por su calado y anchura. Los túneles rocosos más impresionantes solo se ven desde las pequeñas lanchas a motor de 8 a 12 personas, que pueden maniobrar incluso en espacios muy reducidos.

4. ¿Nadar hasta la cueva? Prohibido y muy peligroso
Visto desde lejos o en el mapa parece solo cuestión de unos pocos metros, así que a más de un buen nadador se le ocurre que podría llegar a la cueva desde la playa de Benagil simplemente a nado. Las autoridades locales y el servicio de guardacostas advierten con insistencia en contra de hacerlo, porque las traicioneras corrientes submarinas pueden sorprender incluso a profesionales y arrastrar al nadador directamente contra las afiladas rocas. El Atlántico se comporta aquí de forma totalmente impredecible: las olas rebotan en las paredes de los acantilados y generan un fuerte resacón que puede dejarte sin fuerzas en cuestión de segundos.
Otro riesgo quizás aún más grave es el intenso tráfico de embarcaciones, que en temporada alta recuerda a una autopista muy transitada. Cada minuto entran y salen de la cueva kayaks, tablas de SUP y lanchas a motor, cuyos patrones no tienen ninguna posibilidad de ver la pequeña cabeza de un nadador entre las olas oscuras. El riesgo de sufrir una herida grave por la hélice de un motor es extremadamente alto, y los rescates de bañistas atrapados en la playa interior cuando sube la marea —sin poder salir— no son en absoluto algo excepcional por aquí.
💡 Consejo local: No te arriesgues la vida por ahorrarte unos euros en el alquiler del kayak. Aunque veas a otros turistas intentarlo en colchonetas hinchables, sabe que los socorristas locales sacan regularmente a esos imprudentes del agua con muy pocas ganas. La seguridad siempre va primero.

5. Desde dónde salir hacia la cueva y los acantilados
El punto de partida para llegar a la cueva no tiene por qué ser la masificada playa de Benagil; de hecho, merece la pena valorar la salida desde los puertos más grandes de los alrededores, que resuelven el problema del aparcamiento. Muy populares son las excursiones desde la gran marina de Portimão, desde donde la travesía hasta Benagil dura unos 30 minutos y durante el trayecto disfrutarás de unas vistas preciosas sobre las largas playas de arena y las antiguas fortalezas en los acantilados. En Portimão, además, aparcar es fácil y a menudo gratuito en las amplias zonas habilitadas cerca del puerto, lo que en temporada alta es un lujo impagable.
Otra excelente alternativa es salir desde el pintoresco pueblo de Carvoeiro, que se encuentra a pocos kilómetros al oeste de la cueva. Los pescadores locales ofrecen románticos paseos en sus coloridas barcas tradicionales y el trayecto dura solo 15 minutos. Por el lado este, también puedes aprovechar la amplia oferta de excursiones desde el animado Albufeira, aunque estos tours suelen combinarse con avistamiento de delfines salvajes en mar abierto.
💡 Consejo local: Si eliges una excursión desde Albufeira, ten en cuenta que la travesía por la costa es mucho más larga y la visita a la cueva es solo una parada breve dentro de un recorrido extenso. Es una opción estupenda si quieres pasar medio día en el agua, pero si lo que te interesa exclusivamente es Benagil, es mejor optar por la más cercana Portimão o Carvoeiro.

6. Ruta de senderismo Percurso dos Sete Vales Suspensos
Mientras la mayoría de la gente quiere ver la cueva desde abajo, muy pocos saben que justo sobre su techo discurre una de las rutas de senderismo más bonitas de toda Europa: el Sendero de los Siete Valles Colgantes. Este recorrido de unos 12 kilómetros une la playa de Praia da Marinha con el complejo de Vale de Centeanes y te lleva por el borde mismo de los dramáticos acantilados calcáreos. Cuando llegas a la cueva de Benagil desde arriba, verás el icónico agujero en el suelo protegido por una valla de madera, desde la que puedes asomarte con seguridad para contemplar los diminutos kayaks y los turistas moviéndose sobre la arena allá abajo.
La ruta está perfectamente señalizada y ofrece vistas en constante cambio sobre las calas recortadas, las cuevas ocultas y el infinito horizonte azul. El terreno es en algunos tramos pedregoso y sin asfaltar, así que el calzado resistente es absolutamente imprescindible: olvídate de las chanclas de playa. Por el camino pasarás también junto al histórico faro de Alfanzina, que aporta un contrapunto fotogénico al salvaje paisaje costero y ofrece algo de sombra para un breve descanso.
💡 Consejo local: Empieza la ruta lo antes posible por la mañana, idealmente al amanecer. No hay prácticamente ninguna sombra natural en todo el recorrido, y el sol reflejado en las blancas rocas calizas puede convertir las horas del mediodía en un horno literalmente sofocante. Lleva suficiente agua, porque los puntos de avituallamiento escasean enormemente a lo largo del camino.

7. Praia de Benagil: la playa que revienta de gente

La propia Praia de Benagil es una pequeña y acogedora cala rodeada de altos acantilados, desde la que parten todos los kayaks hacia la cueva cercana. Su ubicación en el estrecho cañón de un antiguo pueblo pesquero le confiere un encanto especial; en la orilla siguen viéndose coloridas barcas de pescadores junto a montones de tablas de paddle surf esperando a sus siguientes clientes. La arena es fina y suave, y la entrada al agua es bastante gradual, lo que la convertiría en una playa perfecta para familias si no fuera por el bullicio extremo que reina en ella.
Por culpa de la fama de la cueva vecina, esta playa se ha convertido en víctima de su propio éxito y en verano es casi imposible encontrar un hueco donde extender una toalla. La mitad de la arena la ocupan los operadores de alquiler y las colas de gente esperando su turno en las excursiones, así que el relax tranquilo con un libro es algo que aquí solo puedes soñar. Funciona más bien como un centro logístico y una parada rápida para refrescarse al volver del kayak.
💡 Consejo local: Si quieres pasar un rato tranquilo en la playa de Benagil, ve hacia las seis de la tarde. Para entonces, la mayoría de los turistas con niños pequeños y los grupos organizados ya han vuelto al hotel, el sol rasea los acantilados tiñéndolos de naranja intenso y la atmósfera se vuelve perfecta para un baño vespertino en calma.

8. Otras playas espectaculares en los alrededores
Si las multitudes de la playa de Benagil te echan para atrás, no te desanimes: la costa en un radio de pocos kilómetros esconde auténticas joyas a nivel mundial. A tan solo dos kilómetros al este se encuentra la legendaria Praia da Marinha, que aparece regularmente en los rankings de las playas más bonitas del planeta y que se reconoce por el icónico arco rocoso en forma de M. El agua junto a Marinha es increíblemente cristalina y está llena de pequeños peces, así que merece la pena llevar máscara y tubo de snorkel para explorar los arrecifes poco profundos.
Hacia el oeste encontrarás la fascinante Praia do Carvalho, a la que solo se accede a través de un oscuro túnel excavado a mano en la roca. En el pasado, esta playa era utilizada por contrabandistas para descargar mercancía ilegal, ya que es prácticamente invisible desde tierra firme y está flanqueada por ambos lados por acantilados escarpados e inaccesibles. Precisamente por ese acceso más complicado —bajando unos estrechos escalones por el túnel— suele estar mucho más tranquila y desprende una auténtica atmósfera de aventura.
💡 Consejo local: En la Praia do Carvalho ten mucho cuidado con la caída de rocas desde los acantilados erosionados. Los carteles de advertencia oficiales recomiendan no tumbarse justo al pie de las paredes verticales, ya que el desprendimiento de piedras es un fenómeno bastante frecuente en el Algarve. Coloca la toalla cerca del agua, donde estarás completamente a salvo.

9. Logística práctica, peajes y el infierno del aparcamiento
Moverse por el sur de Portugal tiene sus particularidades, y quien no las conoce puede llevarse algún susto desagradable. La autopista A22 (Via do Infante) funciona con un sistema de peaje totalmente electrónico sin barreras, lo que significa que las cámaras capturan la matrícula de todos los vehículos que pasan. Para evitar una pesadilla burocrática y multas elevadas, cuando recojas el coche en el aeropuerto, paga siempre el extra por el transponder Via Verde (una pequeña caja blanca en el parabrisas por unos 1,50 € al día), con el que el peaje se descuenta automáticamente de tu tarjeta sin ningún estrés.
Llegar con el coche directamente a la playa de Benagil es otro capítulo aparte. La estrecha carretera que baja en pendiente hacia el océano no dispone de aparcamientos suficientes, y las pocas decenas de plazas oficiales se llenan antes de las nueve de la mañana en temporada alta. Los turistas aparcan desesperadamente en el arcén polvoriento a lo largo de la carretera en lo alto del acantilado, lo que la policía multa con frecuencia y entusiasmo, o directamente retira el vehículo. Si alquilas coche, nunca dejes objetos de valor a la vista en el vehículo en los aparcamientos no vigilados junto a las playas, porque los ladrones saben perfectamente qué coches de alquiler buscar.
💡 Consejo local: Presta atención a las rotondas portuguesas si no las conoces bien. La ley local establece que en una rotonda de varios carriles solo puedes incorporarte al carril exterior derecho si vas a salir en el siguiente acceso inmediatamente. Si sigues recto o giras a la izquierda, debes mantenerte en el carril interior y luego cambiar de carril rápidamente. Es un detalle que conviene saber de antemano.

10. Dónde comer después de la excursión (y cuidado con el couvert)
Después de remar o de una buena caminata, el hambre está asegurada, y por suerte los pueblos de los alrededores esconden un montón de tabernas tradicionales, las llamadas tascas. Nada más sentarte en la mesa te traerán un bol de aceitunas, pan recién horneado o queso, pero esto no es cortesía de la casa: es el llamado couvert. Si lo tocas, te lo cobrarán aparte a razón de entre 2 y 5 € por persona, así que si no te apetece, simplemente dilo con amabilidad al principio y el camarero lo retirará sin ningún problema. Ten en cuenta también que el agua del grifo no se sirve habitualmente en los restaurantes y se espera que pidas agua embotellada.
Para comer, la mejor estrategia es buscar restaurantes que ofrezcan el Menú do Dia (menú del día) por unos 10 a 15 €, que incluye sopa, plato principal y con frecuencia postre y café. Aunque la región es famosa por sus mariscos y el pescado a la brasa que los locales devoran a diario, también encontrarás estupendas alternativas vegetarianas. Te recomiendo probar los quesos portugueses locales, las contundentes sopas de verduras o las grandes ensaladas frescas con aceitunas, que con el calor refrescan de maravilla sin desbaratar el presupuesto del viaje.
💡 Consejo local: Los portugueses comen mucho más tarde que en España. La mayoría de los buenos restaurantes abren a mediodía solo entre las 12:30 y las 15:00 y luego cierran hasta la noche. Con la cena no se empieza antes de las 20:00, así que si te entra hambre a las cinco de la tarde, solo tendrás la opción de los bares turísticos o el supermercado.

Qué ver después de la cueva de Benagil
El Algarve tiene tantos lugares fascinantes que tu viaje no tiene por qué terminar en una sola cueva. Si te gustan la naturaleza salvaje y el ambiente surfero, no te pierdas el extremo occidental: el pueblo de Sagres, donde los acantilados reciben el embate de enormes olas y sopla un viento constante. Los amantes de la historia y la buena gastronomía no deberían pasar por alto la cercana Lagos, cuyo casco histórico lleno de calles empedradas es uno de los más bonitos de toda la costa.
Para encontrar tranquilidad y encanto en el interior, visita el castillo moro de Silves o el animado mercado de artesanía local en Loulé. Si quieres trasladarte a la parte más tranquila del Algarve oriental, donde las cálidas lagunas se alternan con islas de arena, te encantará la histórica Tavira o el animado pueblo pesquero de Olhão. Y no olvides que la propia capital regional, Faro, esconde un casco antiguo precioso con una iglesia-osario que sería una pena perderse de camino al aeropuerto.
Si tienes más tiempo en Portugal y quieres explorar también las partes más al norte del país, no te pierdas la romántica Lisboa con sus tranvías amarillos y la mágica Sintra llena de palacios de cuento. Una parada estupenda en el camino es también la costera Cascais o la meca del surf de Nazaré, donde se forman las olas más grandes del mundo. Y para los amantes del vino y la atmósfera melancólica del fado, visitar la ciudad norteña de Oporto es una obligación absoluta: te mostrará una cara de Portugal completamente diferente al soleado Algarve.

Preguntas frecuentes
¿Se puede llegar a pie a la cueva de Benagil?
No es posible. No hay ningún camino terrestre ni escaleras que lleven a la cueva de Benagil. A pie solo puedes llegar al borde del acantilado sobre la cueva siguiendo la ruta turística Percurso dos Sete Vales Suspensos, desde donde verás a través de una valla de seguridad el icónico agujero en el techo y podrás mirar hacia abajo a la playa, pero no podrás descender al interior.
¿Es seguro nadar hasta la cueva desde la playa vecina?
Los socorristas y las autoridades locales desaconsejan y prohíben rotundamente nadar hasta allí. Aunque la distancia parece corta, las traicioneras corrientes atlánticas, el rebote de las olas contra los acantilados y, sobre todo, el constante y denso tráfico de lanchas motoras y kayaks convierten la natación en un peligro extremo que ya ha provocado muchas lesiones graves.
¿Cuánto cuesta una excursión a la cueva de Benagil?
Los precios dependen del tipo de embarcación y del punto de salida. Alquilar un kayak o paddleboard directamente desde la playa de Benagil te costará aproximadamente 30 € por hora. Las excursiones organizadas en barco desde ciudades cercanas como Portimão o Carvoeiro suelen oscilar entre 20 y 35 € por persona, dependiendo de la duración del recorrido.
¿Puedo desembarcar en la playa interior con una lancha motora?
No, las lanchas motoras tienen estrictamente prohibido desembarcar pasajeros en la playa de arena dentro de la cueva por motivos de protección de la naturaleza y seguridad. El capitán solo entrará con vosotros en la cueva, os dejará unos minutos para hacer fotos desde la embarcación y luego saldrá. Solo puedes pisar la arena si llegas en kayak o paddleboard.
¿Cuál es la mejor época para visitar la cueva?
El período más ideal para visitarla es septiembre y la primera quincena de octubre, cuando el océano está cálido pero las multitudes de turistas del verano ya han desaparecido. Durante el día, lo mejor es ir temprano por la mañana o específicamente entre las 10 y las 11 de la mañana, cuando el sol brilla directamente a través del agujero del techo y crea las condiciones de luz más hermosas para fotografiar.
¿Tengo que reservar la excursión con antelación?
En temporada alta de verano, de junio a agosto, la reserva anticipada es absolutamente imprescindible. Las plazas en los barcos y los alquileres de kayaks suelen agotarse con varios días de antelación. Puedes hacer la reserva fácilmente online desde casa y así te ahorrarás la decepción de llegar al lugar y probablemente no encontrar nada disponible.
¿Dónde se puede aparcar cerca de la playa de Benagil?
Aparcar en la playa de Benagil es un problema enorme, porque hay muy pocas plazas oficiales y las calles estrechas se colapsan rápidamente. En verano es casi imposible aparcar allí después de las nueve de la mañana. Una alternativa mucho más cómoda es dejar el coche en los grandes aparcamientos de Portimão o Carvoeiro y desde allí ir a la cueva en barco.
¿Son las excursiones a la cueva adecuadas también para niños?
Sí, las excursiones organizadas en barco son totalmente seguras y cómodas para familias con niños, ya que vais sentados a bordo de embarcaciones más grandes. Las excursiones en kayak con niños pequeños requieren valorar vuestra experiencia en el agua, aunque los kayaks biplaza son muy estables y todos los participantes reciben chalecos salvavidas para máxima seguridad.
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