Cuando Lukáš y yo nos lanzamos en 2017 a nuestro gran roadtrip por Canadá, Whistler era una de esas paradas que más ilusión nos hacía. Recuerdo cómo nuestra querida furgoneta vieja, a la que llamábamos cariñosamente Chiquita, sufría en las interminables cuestas de la legendaria Sea-to-Sky Highway. El motor rugía, nosotros conteníamos la respiración en cada subida pronunciada y, al mismo tiempo, no podíamos despegar los ojos de esas vistas increíbles del océano reluciente y las cumbres nevadas que se iban abriendo ante nosotros. Fue auténtica magia viajera, de la que recuerdas el resto de tu vida. Así es Whistler Canadá: un destino que te deja sin palabras desde el primer momento.
¿Sabéis por qué se llama Whistler? Yo también esperaba algún pintor famoso (como el célebre Whistler del arte), pero la verdad es mucho más entrañable. El pueblo y la montaña deben su nombre a las marmotas locales, cuyo silbido de alerta suena exactamente como el inglés «whistle» (silbar). Y yo me pasé todo el viaje buscándolas debajo de cada piedra 😄.
Pero basta de marmotas, vamos a ver de una vez lo que nos fascinó tanto y lo que no deberíais perderos en vuestra visita. Nos centraremos en las rutas de senderismo más bonitas llenas de lagos turquesa, os contaré dónde alojaros, cómo funcionan los teleféricos y cuánto os va a costar esta aventura canadiense.

Resumen
- Mejor transporte: Desde Vancouver se llega por la preciosa autopista Sea-to-Sky Highway 99, el trayecto dura menos de dos horas y os garantizo que no querréis soltar la cámara en todo el camino.
- Principal atractivo: Las montañas conectadas de Whistler y Blackcomb, que ofrecen más de 200 pistas en invierno y posibilidades infinitas de senderismo y ciclismo en verano.
- Imprescindible: El viaje en el teleférico Peak 2 Peak Gondola, que cuelga a cientos de metros sobre el valle y conecta ambas cumbres principales.
- La ruta más bonita: La caminata de un día completo al Garibaldi Lake, con 18 kilómetros de subida que dejan las piernas doloridas durante tres días, pero la recompensa de ese lago turquesa increíble merece absolutamente la pena.
- Aviso importante: Si queréis visitar los populares Joffre Lakes en verano, debéis conseguir con antelación un Day Pass gratuito; si no, los guardas del parque os darán la vuelta sin contemplaciones en el aparcamiento 😅.
- Paraíso ciclista: En verano el pueblo se transforma en la meca del mountain bike, con eventos como el festival Crankworx y la UCI MTB World Cup como punto culminante.

Cuándo ir y cómo llegar
El viaje hasta Whistler es una experiencia absolutamente espectacular por sí solo, y me atrevo a decir que la Highway 99 desde Vancouver, conocida como Sea-to-Sky, es una de las carreteras panorámicas más bonitas del mundo. Como su nombre indica, empiezas a nivel del mar y vas ascendiendo hasta las alturas de la montaña, mientras en cada curva se abren vistas a la bahía de Howe Sound y sus escarpados islotes.
Si voláis hasta allí y no tenéis vuestra propia furgoneta como nosotros en aquella ocasión, lo mejor es alquilar un coche directamente en el aeropuerto de Vancouver. Con Lukáš llevamos tiempo usando RentalCars, que utilizamos en todos nuestros viajes porque funciona como un comparador fiable donde siempre encontramos las mejores ofertas con seguro completo incluido. Desde España, hay vuelos directos a Vancouver con Iberia o Air Canada desde Madrid, y también podéis encontrar buenas conexiones con escala desde Barcelona. El trayecto en coche dura aproximadamente hora y media o dos horas, pero en la práctica contad con unas tres, porque no dejaréis de parar en los miradores para fotografiar tanta belleza.
En cuanto al momento ideal para visitar, Whistler tiene dos caras completamente distintas pero igualmente perfectas. Si sois apasionados del esquí, id entre diciembre y marzo, cuando hay metros de nieve polvo. Nosotros nos enamoramos del Whistler veraniego: el valle está lleno de ciclistas y senderistas, pero en cuanto os adentráis en las zonas altas con unas buenas botas de montaña, encontraréis vuestro rincón de naturaleza salvaje canadiense en soledad. Desde finales de junio hasta septiembre, además, se puede acceder a los lagos de montaña de gran altitud, que el resto del año permanecen ocultos bajo el hielo.

Dónde alojarse y cuánto cuesta Whistler
Vamos a ser sinceros: Whistler no es precisamente un destino barato y conviene ir preparado económicamente. Es una estación de montaña premium de nivel mundial y los precios lo reflejan a la perfección. El dólar canadiense (CAD) equivale actualmente a unos 0,67 € y una comida normal en restaurante puede costar tranquilamente entre 30 y 40 CAD (unos 20-27 €) por persona. El alojamiento es capítulo aparte, sobre todo si queréis dormir en la zona peatonal de Whistler Village, desde donde podéis llegar al teleférico caminando por la mañana.
🏨 Hoteles recomendados en Whistler
- Lujo: Four Seasons Resort Whistler
- Gama media: Pan Pacific Whistler Mountainside
- Económico: HI Whistler hostel
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Mientras que nosotros en aquella época acampábamos con Chiquita en los bosques y parques estatales de los alrededores, para unas vacaciones al uso lo más habitual es buscar hotel o apartamento. El alojamiento se divide en tres zonas principales. La más demandada y cara es el propio Whistler Village; una alternativa más tranquila es el vecino Blackcomb Village o Creekside, adonde se llega en autobús y donde los precios suelen ser algo más asequibles.
Para los amantes del lujo absoluto está el icónico Fairmont Chateau Whistler, situado justo al pie de la montaña Blackcomb junto a las pistas, con un spa de ensueño. Si preferís algo más tranquilo con unas vistas preciosas al lago, el Nita Lake Lodge está a un paso del centro y su restaurante goza de gran fama en la zona. Y si viajáis con presupuesto ajustado, una alternativa muy moderna e interesante es el Pangea Pod Hotel, en pleno centro del pueblo, donde por un precio razonable alquiláis una cápsula con estilo y tenéis todo lo esencial a mano.
Whistler: 12 lugares que visitar y qué hacer (Invierno y verano)
Vamos a descubrir juntos lo mejor que ofrece esta joya canadiense. Whistler es un complejo enorme lleno de posibilidades, así que tanto si venís buscando adrenalina en una pista negra, como si preferís pasear tranquilamente junto a lagos cristalinos o disfrutar de la vida nocturna en bares de montaña, no os vais a decepcionar.
1. Whistler Blackcomb y diversiones invernales
Nosotros conocimos Whistler en verano, así que el esquí invernal os lo cuento más bien de oídas, pero todo lo que he leído y escuchado de la gente que conocimos allí suena como un sueño hecho realidad para cualquier amante de los esquís. Las dos enormes montañas que forman el complejo de Whistler Blackcomb conforman una de las estaciones de esquí más grandes de toda Norteamérica. Cuenta con más de 200 pistas de todos los niveles, posibilidades infinitas de fuera de pista y una nieve que, gracias a la cercanía del océano, tiene una textura polvo muy especial.
Si tenéis pensado ir a esquiar varios días, investigad con antelación las opciones del Epic Pass directamente en su web. Los forfaits de un día comprados en taquilla pueden alcanzar cifras astronómicas cercanas a los 300 dólares (unos 200 €) por jornada, así que comprar un pase de varios días con mucha antelación os saldrá muchísimo más rentable. Y el dinero que os ahorréis podéis gastároslo tranquilamente en buena comida o en un vino caliente en las pistas.

2. Peak 2 Peak Gondola
Aunque no vayáis a esquiar, esta maravilla de la ingeniería tenéis que experimentarla sí o sí, porque ofrece unas vistas que no olvidaréis en la vida. Se trata de un teleférico único que no conecta el valle con la cumbre, sino que va horizontal directamente entre las montañas Whistler y Blackcomb, recorriendo una distancia de 4,4 kilómetros.
El punto más alto del teleférico se encuentra a unos increíbles 436 metros sobre el fondo del valle de Fitzsimmons Creek. No dejéis de esperar en la estación a la cabina especial con suelo de cristal, aunque eso pueda suponer unos quince minutos extra de espera. La vista hacia abajo a través del cristal bajo vuestros pies acelerará el pulso hasta a los más valientes 😅.

3. Atmósfera en Whistler Village
El pueblo en sí está diseñado de forma muy inteligente: su centro es una zona peatonal completamente libre de coches, donde podéis pasaros horas deambulando por callejuelas estrechas y empapándoos de la atmósfera de montaña. Se mezclan influencias de la arquitectura canadiense tradicional con elementos modernos, el aroma a café recién hecho está por todas partes y en cada dos escaparates veréis equipo de montaña de primera que sentiréis la necesidad inmediata de comprar.

Por la noche el pueblo se ilumina con miles de lucecitas, la gente se sienta alrededor de calefactores exteriores envuelta en mantas compartiendo las aventuras del día. Es probablemente el lugar más agradable para un paseo nocturno; además, es muy fácil toparse con excelentes músicos callejeros y los fines de semana se celebran a menudo programas y festivales en las plazas.
4. Ruta de un día completo al Garibaldi Lake
Cuando hablamos de senderismo en verano, esta ruta es la reina indiscutible de toda la región, aunque os va a poner a prueba. El recorrido tiene 18 kilómetros con un desnivel de unos 900 metros, así que contad con pasar la mayor parte del día caminando. El camino discurre al principio por un bosque denso y serpentinas interminables cuesta arriba que, siendo honesta, después de la primera hora empiezan a hacerse bastante monótonas.

Pero en el momento en que por fin salís del bosque y se abre ante vosotros la vista del lago glaciar Garibaldi, se os olvidan todas las agujetas. El agua tiene un color turquesa tan intenso que parece que alguien hubiera vertido una cantidad enorme de tinte, y sobre el lago se alzan majestuosamente las cumbres nevadas. Nosotros nos comimos la comida de la mochila junto al lago y todavía recuerdo cómo un pájaro canadiense descarado, el whiskey jack, casi me quitó una galleta de la mano 😁. También se puede caminar alrededor del lago acercándoos al glaciar y hacer fotos que luego todo el mundo os va a envidiar.
5. Adrenalina en el Black Tusk
Si sois montañeros experimentados y el Garibaldi Lake os parece solo un calentamiento, podéis continuar subiendo hasta el icónico pico volcánico Black Tusk, que desde lejos parece un enorme diente negro que asoma del paisaje. Es una expedición considerablemente más exigente que requiere buena forma física y seguridad en terreno complicado. Nosotros hicimos un tramo en esa dirección y subíamos resoplando como locomotoras.

El tramo final de ascenso es más bien scrambling, trepando por rocas empinadas y pedrera suelta, y llevaos casco sin falta, porque los senderistas de arriba a veces sueltan piedras y os puede caer encima 😅. A nosotros por suerte no nos pasó nada, pero oímos de otros que no es nada raro por allí. La vista desde arriba sobre todo el sistema de lagos y glaciares circundantes es absolutamente fenomenal, y muy pocos se atreven a llegar hasta la mismísima punta.
6. El cuento turquesa de Joffre Lakes
Este conjunto de tres lagos glaciares situado un poco más allá de Whistler en dirección norte es uno de los lugares más fotografiados de toda la Columbia Británica, y entiendo perfectamente por qué. A diferencia del Garibaldi Lake, al primer lago se llega cómodamente en pocos minutos desde el aparcamiento, y hasta el tercero y más bonito hay una subida bastante agradable de unos cinco kilómetros. Merece cada gota de sudor, porque el color del agua es realmente alucinante.
Pero tengo que avisaros de una cosa importante, porque las normas se han endurecido bastante en los últimos años. Durante la temporada de verano es absolutamente imprescindible conseguir con antelación un Day Pass a través del sistema de parques provinciales canadienses: es gratuito pero tiene plazas limitadas que se agotan a velocidad de vértigo nada más abrirse las reservas. Si llegáis al aparcamiento sin este pase, los guardas os mandarán de vuelta sin contemplaciones, lo cual sería una pena enorme.

7. Relax en Lost Lake
Cuando ya estéis hartos de rutas exigentes y simplemente queráis descansar, basta con caminar un poquito desde el centro de Whistler para llegar al Lost Lake. Es un lugar favorito tanto de locales como de turistas, rodeado de árboles frondosos, y en verano el agua está lo bastante templada como para daros un baño sin tiritar.
Alrededor del lago hay un camino ancho y bien cuidado de gravilla, ideal para un paseo tranquilo en bici de alquiler o para salir a correr. En la playa encontraréis barbacoas, aseos y un montón de bancos, así que os recomiendo comprar quesos, vino y algo rico en el supermercado del pueblo y montar un pícnic veraniego hasta la puesta de sol.

8. Parada breve en Brandywine Falls
De camino desde Vancouver o a la vuelta, no deberíais perderos esta impresionante cascada que se encuentra a unos quince minutos en coche al sur de Whistler. Desde el gran aparcamiento junto a la autopista es solo un paseo de unos diez minutos por el bosque, muy agradable y sin dificultad alguna.

Al final del camino os espera un mirador desde el que se abre una vista dramática del río cayendo por el borde de una roca volcánica hasta una profundidad de setenta metros. El cañón bajo la cascada tiene una estructura geológica fascinante creada por antiguos flujos de lava, y todo el conjunto parece un decorado perfecto de Parque Jurásico.
9. Bañarse en Brohm Lake
Si volvéis hacia Vancouver en un caluroso día de verano y buscáis refrescaros, Brohm Lake es una opción estupenda que conocen sobre todo los locales. El aparcamiento está justo al lado de la carretera principal, pero es bastante pequeño, así que en los fines de semana de verano conviene llegar muy temprano por la mañana o ya avanzada la tarde.

El agua aquí es más oscura y considerablemente más templada que en los lagos glaciares de las alturas. Alrededor del lago hay senderos sencillos entre bosques y también algunos pequeños acantilados desde los que los más atrevidos disfrutan saltando al agua profunda. Es exactamente el tipo de lugar donde planeas una parada rápida de veinte minutos y al final te quedas tumbado dos horas sin arrepentirte ni un segundo.
10. Descensos ciclistas infinitos y cultura MTB
Cuando la nieve se derrite, las pistas de esquí no se quedan vacías, sino que se transforman en lo que muchos consideran el mejor bike park del mundo. El Whistler Mountain Bike Park atrae a ciclistas de todo el planeta que vienen a entrenar en brutales pistas de descenso llenas de raíces, rocas y enormes saltos de madera.

Aunque vosotros no practiquéis los saltos, es fascinante sentarse en una terraza con vistas a la llegada de las pistas y observar la velocidad y la soltura con la que la gente se lanza cuesta abajo. Por supuesto, podéis alquilar una bici de descenso con todas las protecciones incluidas, pero si no tenéis experiencia, os recomiendo encarecidamente contratar un instructor durante medio día; de lo contrario, vuestras vacaciones podrían acabar rápido y de forma dolorosa en urgencias.
11. El festival ciclista más famoso: Crankworx (verano 2026)
Si tenéis pensado viajar a finales de verano y os gustan los deportes extremos, estáis de suerte. Del 24 de julio al 2 de agosto de 2026 se celebra aquí el legendario festival Crankworx, que trae al pueblo a los mejores riders del mundo y un ambiente de fiesta increíble.

Durante esos diez días el pueblo revienta literalmente por las costuras. Carreras de slopestyle, descensos a toda velocidad, música a tope y, además, enormes rebajas de material ciclista ante las que es casi imposible resistirse. Nosotros no vivimos el festival, pero por los vídeos y fotos de amigos que sí fueron, el ambientazo parece de locos. Eso sí, tened en cuenta que el alojamiento en esas fechas hay que reservarlo con muchos meses de antelación, porque la capacidad de Whistler no da para más.
12. Adrenalina en la UCI MTB World Cup (otoño 2026)
Y por si fuera poco, para los fanáticos de la bici de montaña hay otro evento colosal a finales de verano: la prestigiosa Copa del Mundo bajo el paraguas de la UCI, que se celebra en Whistler del 25 al 27 de septiembre de 2026. Se trata de las carreras oficiales de los pilotos más rápidos del planeta.

A diferencia del más relajado festival Crankworx, en la Copa del Mundo cada centésima de segundo cuenta y la tensión a lo largo de las pistas se palpa en el ambiente. Son momentos en los que todo el valle vive y respira ciclismo, los bares están llenos de aficionados sudorosos y entusiasmados y podéis ver a futuros medallistas olímpicos desde primera fila, en las empinadas y embarradas laderas de la montaña.
Dónde comer bien y qué hacer después de un día duro
Cuando se dice après-ski, la mayoría piensa en los Alpes, pero Whistler no tiene nada que envidiarle a Europa en este aspecto; más bien al contrario. En cuanto las telecabinas empiezan a vaciarse sobre las cuatro de la tarde, toda la vida se traslada a las terrazas de los locales legendarios junto a la estación base. Es exactamente esa atmósfera relajada que necesitáis después de un día entero caminando o pedaleando por la montaña, para cerrar la jornada como se merece.
Garibaldi Lift Co. (GLC) y Longhorn Saloon
Un clásico absoluto es el Garibaldi Lift Co. (llamado simplemente GLC por los locales), que está justo junto a la estación superior del teleférico. Al lado encontraréis el icónico Longhorn Saloon, donde la música retumba por el valle ya desde la hora de comer y conseguir una mesa libre a veces es misión imposible. La gente allí se lo pasa en grande, sin más.
Si vais, armaos de paciencia porque pillar sitio puede ser todo un reto, pero la atmósfera con vistas a los ciclistas y esquiadores bajando merece la pena al cien por cien. Nosotros con Lukáš nos quedábamos a veces simplemente empapándonos del ambiente con una cerveza en la mano, y era una auténtica maravilla.
Whistler Brewing Co.
Si os gusta la cerveza, no podéis perderos una visita a Whistler Brewing Co., cuya cervecería se encuentra un poco más allá del centro, en la zona de Function Junction. Es una especie de barrio hipster relajado lleno de bistrós, panaderías con un olor irresistible y viejos almacenes elegantemente reconvertidos en galerías de arte.
Hacen cervezas realmente buenas y siempre merece la pena pedir una tabla de degustación para descubrir tranquilamente cuál os gusta más. Nosotros nos aficionamos especialmente a sus especiales más afrutadas y ligeras, que después de un día entero de caminata cuesta arriba sentaban de maravilla.
Peaked Pies y Araxi
¿Y cuando llega el hambre de repente? Si buscáis algo rápido, económico y absolutamente genial, id a hacer la larga cola de Peaked Pies, donde hacen fantásticos meat pies al estilo australiano que os pondrán de pie al instante incluso después de la caminata más agotadora.
Para una cena larga y especial o una velada romántica en pareja, el restaurante Araxi es toda una referencia. Es bastante caro, pero con marisco fresco e ingredientes locales de primera crean auténticas obras maestras culinarias. Podéis disfrutar con vuestra pareja de una noche perfecta y descansar un poco de tantos extremos deportivos de montaña.
Desayuno en Crepe Montagne
Las mañanas en el pueblo las salva tradicionalmente la querida crepería francesa Crepe Montagne, con los desayunos más contundentes y deliciosos. Hacen variantes dulces y saladas increíbles, y las raciones gigantes os darán energía de sobra para otra jornada de senderismo.
Eso sí, los fines de semana preparaos para esperar fuera, así que es mejor madrugar un poco. Lukáš devoró allí mismo una enorme crepe que creo que era casi más grande que él 😄.
Consejos prácticos antes de viajar a Canadá
Antes de que os pongáis a hacer la maleta, he preparado un resumen de servicios y trucos que a Lukáš y a mí nos han ahorrado mucho dinero y quebraderos de cabeza, no solo en Canadá sino en todos nuestros viajes por el mundo.
Dónde encontrar vuelos baratos
Desde España podéis encontrar vuelos a Vancouver con Iberia, Air Canada o con conexiones a través de aerolíneas como Lufthansa, Air France o KLM. Para comparar, nos gusta usar buscadores como Kiwi, que combinan incluso aerolíneas que normalmente no cooperan entre sí, algo que en vuelos largos a Vancouver con escalas en Europa o Norteamérica puede ahorraros bastante dinero.
Así descubrimos nosotros una conexión estupenda que no solo nos salió más barata sino que nos acortó considerablemente las esperas en los aeropuertos. Así que dedicadle tiempo a explorar bien todas las opciones y probad distintos días de salida.
Alquiler de coche para el roadtrip
Habitualmente usamos el comparador RentalCars.com, que ya he mencionado al principio. La ventaja es que veis las condiciones de todas las grandes compañías en un mismo sitio. Os recomiendo reservar el coche en cuanto compréis los vuelos, porque los precios para la temporada de verano canadiense suben como la espuma.
Cuando viajábamos con Chiquita teníamos nuestro propio hogar sobre ruedas, pero para unas vacaciones normales, un coche de alquiler en Whistler y alrededores os da una libertad enorme. Solo aseguraos de que el precio incluya un seguro suficiente: las carreteras y la naturaleza canadiense a veces dan sorpresas.
Reserva de alojamiento
Booking.com es nuestro buscador de hoteles favorito, con el que reservamos la gran mayoría de nuestros alojamientos. Especialmente en destinos como Whistler, merece la pena buscar opciones con cancelación gratuita para poder cambiar la reserva si encontráis algo mejor.
Además, si viajáis con frecuencia, conseguís descuentos a través del programa Genius, algo que en una estación tan cara se agradece mucho. Lukáš siempre está pendiente de esto y alguna vez hemos encontrado una habitación espectacular a precio de motel.
Internet y datos en el extranjero
Desde luego, no queréis depender de encontrar wifi en las montañas canadienses. Echad un vistazo a nuestra detallada reseña de Holafly, porque esta eSIM con datos ilimitados es exactamente lo que necesitáis en Norteamérica para usar la navegación y buscar información sobre la marcha sin preocupaciones.
Es una maravilla llegar, activar los datos y tener conexión inmediata sin tener que andar buscando una SIM local. Nosotros ahora lo hacemos así en todos nuestros viajes y nos ha ahorrado un montón de nervios cuando nos perdíamos por los bosques buscando el camino a los lagos.
No olvidéis un buen seguro de viaje
Los costes sanitarios en Canadá son tan astronómicos como en Estados Unidos, así que viajar allí sin un buen seguro sería una auténtica locura, sobre todo si pensáis caminar por la montaña. Echad un vistazo a nuestra reseña de SafetyWing: es el seguro que usamos nosotros desde hace años y cubre también senderismo y muchos otros deportes.
Nunca se sabe cuándo os vais a torcer un tobillo en alguna raíz resbaladiza o cuándo os van a dar guerra las muelas. Esos pocos euros de más por la tranquilidad merecen totalmente la pena, y en Canadá de verdad que yo no me arriesgaría.
¿Qué más ver en Canadá?
Whistler nos atrapó tanto que nos quedamos un día más de lo planeado, y aun así nos fuimos con la sensación de no haber visto ni la mitad. La Columbia Británica y Alberta son inmensas y Whistler es solo una de las muchas paradas que os dejarán sin aliento.
Antes de subir a las montañas o a la vuelta, deberíais dedicar unos días a descubrir la ciudad. Echad un vistazo a nuestro artículo sobre qué ver en Vancouver, porque esta ciudad encajada entre el mar y las montañas tiene un ambiente irrepetible, una gastronomía fantástica y el precioso Stanley Park.
Y si estáis planeando un gran roadtrip y vais a continuar hacia el este a través de las majestuosas Montañas Rocosas canadienses, no podéis perderos el Parque Nacional de Banff y su mayor tesoro. En nuestra guía sobre Lake Louise descubriréis cómo planificar la visita a este icónico lago azul para evitar las peores aglomeraciones y disfrutar de su belleza al máximo.
Preguntas frecuentes sobre la visita a Whistler
Estas preguntas me llegan al correo una y otra vez, así que prefiero contestarlas directamente aquí, a ver si os ahorro tiempo 😊.
Tipy a triky pro vaší dovolenou
Nepřeplácejte za letenky
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