Cuando la gente me pregunta por qué decidí mudarme a Canadá, siempre me acuerdo de aquel momento. Estaba con mi madre en el mirador de las cataratas del Niágara, las gotas de agua me caían en la cara y pensé: aquí quiero vivir algún día. Fue hace más de diez años, era mi primer viaje a Canadá y el destino era Ontario, Canadá — una provincia que me cambió los planes por completo.
Unos años después, ese sueño se hizo realidad y me mudé a Canadá de verdad. Y más tarde volví a Ontario brevemente con mi entonces novio (hoy marido), así que pude ver esta provincia también a través de sus ojos — como alguien que la descubre por primera vez. ¿Y sabéis qué? La segunda vez también me conquistó.
Ontario es enorme. Es la segunda provincia más grande de Canadá y su superficie es aproximadamente cuatro veces la de España. Desde el vibrante Toronto, pasando por la tranquila cottage country con miles de lagos, hasta los salvajes parques nacionales con un alce detrás de cada esquina — esta provincia tiene tantas capas que un solo artículo apenas alcanza. Pero voy a intentar daros lo mejor que he recopilado, visto y vivido durante estos años.
En este artículo encontraréis 35 consejos sobre qué ver y hacer en Ontario, Canadá — desde iconos como la CN Tower y las cataratas del Niágara, pasando por joyas ocultas como Bruce Peninsula y Muskoka, hasta consejos prácticos sobre dónde alojarse, qué comer y cuánto cuesta todo. Vamos allá.
Resumen
- Toronto — metrópoli multicultural con la CN Tower, una escapada a las islas y mercados donde comen los locales
- Ottawa — te sorprenderá, no es tan aburrida como todos creen (museos, Rideau Canal, BeaverTails)
- Cataratas del Niágara — un clásico, sobre ellas tenemos un artículo aparte
- Algonquin Park — donde aprenderás a amar el silencio (¡reserva con 5 meses de antelación!)
- Bruce Peninsula — aguas turquesas que no te creerás (en verano de 2026 entrada gratuita)
- Muskoka — los «Hamptons del norte» con miles de lagos y colores otoñales
- ¿Mejor época? Septiembre–octubre, los colores otoñales son literalmente una explosión
- ¿Presupuesto? Cuenta con un 13 % de HST + 6 % de impuesto de alojamiento = 19 % extra (un shock para europeos)
- ¿Coche? Imprescindible si quieres ver más que Toronto

Cuándo ir y cómo orientarse en Ontario
Antes de entrar en los consejos concretos sobre qué ver y hacer en Ontario, vamos a aclarar dos puntos clave: cuándo ir y cómo moverse por la provincia. Porque elegir bien el momento puede ahorrarte cientos de euros, y una mala estrategia de transporte puede costarte muchos nervios.
1. Cuándo ir (y cuándo mejor no)
Ontario es una provincia de cuatro caras y cada estación del año tiene un aspecto completamente diferente. El verano (junio–agosto) es la temporada clásica: los lagos alcanzan temperaturas agradables, todos los parques y atracciones están abiertos, pero también es cuando hay más turistas y los precios son más altos. Si quieres ir en verano, prepárate para que los campings populares como Algonquin estén reservados con meses de antelación.
El otoño (septiembre–octubre) es, en mi opinión, la mejor época para visitar Ontario. Los colores son indescriptibles: bosques enteros se transforman en una paleta de rojos, naranjas y dorados. Hay menos turistas, los precios bajan y el clima sigue siendo agradable (alrededor de 15–20 °C durante el día). El único inconveniente es que algunas atracciones empiezan a cerrar a finales de octubre.
El invierno (diciembre–marzo) es para los valientes. Las temperaturas bajan tranquilamente a -20 °C, pero a cambio vivirás la experiencia de patinar sobre hielo en el Rideau Canal de Ottawa (¡la pista natural de hielo más grande del mundo!), el festival Winterlude o esquiar en Blue Mountain. La primavera (abril–mayo) es algo transitoria: en Ottawa florecen los tulipanes (el Tulip Festival es precioso), pero algunos senderos en los parques todavía están embarrados y cerrados. ¿La ventaja? Casi cero turistas y precios de alojamiento estupendos.
2. El coche es el rey (y el transporte público solo reina en Toronto)
Os lo digo directamente: sin coche en Ontario no llegaréis muy lejos. A menos que queráis quedaros solo en Toronto. El transporte público funciona bien dentro de las ciudades (metro y tranvías del TTC en Toronto, OC Transpo en Ottawa), y existe conexión ferroviaria Toronto–Ottawa vía Via Rail, pero eso es básicamente todo. Ningún autobús os llevará hasta The Grotto en Bruce Peninsula ni a un safari de alces en Algonquin.
Os recomiendo recoger el coche de alquiler directamente en el aeropuerto Toronto Pearson — allí están todas las grandes compañías y los precios empiezan en unos 40–60 CAD al día (aproximadamente 27–40 €). Consejo: reservad el coche lo antes posible, sobre todo en verano los precios se disparan. Y no os asustéis por las distancias: las carreteras (especialmente las numeradas 400+) son perfectas, anchas y rápidas. Desde Toronto a Ottawa son unas 4,5 horas, a Bruce Peninsula alrededor de 4 horas y a Algonquin menos de 3 horas.
Dónde alojarse en Ontario
El alojamiento en Ontario varía mucho según dónde estéis. En Toronto contad con 150–250 CAD por noche (100–170 €) por un hotel decente — la mejor relación calidad-precio/ubicación está en los barrios de Queen West o Distillery District. En Ottawa es algo más barato, alrededor de 120–200 CAD (80–135 €), y lo ideal es alojarse cerca de ByWard Market. Fuera de las grandes ciudades — por ejemplo en Muskoka o junto a Bruce Peninsula — encontraréis preciosas cabañas en Airbnb junto al lago por 100–150 CAD (65–100 €).
Para quienes prefieran la naturaleza, acampar en los parques provinciales y nacionales es una opción fantástica — las parcelas cuestan 40–55 CAD por noche (27–37 €) y el ambiente es indescriptible. Pero reservad con mucha antelación: Algonquin y Bruce Peninsula se llenan meses antes. Y no olvidéis los impuestos: al precio del alojamiento siempre se suma un 13 % de HST más un 4–6 % de impuesto municipal de alojamiento. Podéis buscar opciones en Booking.com para comparar precios.
Toronto: 6 lugares que debes visitar y qué hacer
Vamos a ver 6 consejos sobre qué ver y hacer en Toronto — desde la icónica CN Tower, pasando por el hipster Distillery District, hasta la escapada isleña a las Toronto Islands. Toronto es una ciudad que no te deja dormir, y literalmente: aquí siempre está pasando algo, llegues cuando llegues.
3. CN Tower — una vista por la que merece la pena pagar

Empecemos por el icono. La CN Tower es esa torre que ves en casi todas las imágenes de Toronto, y aunque suene a típica trampa turística, aquí realmente merece la pena. La vista desde el mirador principal a 346 metros de altura es impresionante: ves toda la ciudad, el lago Ontario y con buen tiempo hasta la silueta de las cataratas del Niágara en la distancia.
Para los más valientes existe el EdgeWalk — un paseo por el borde exterior de la torre a 356 metros de altura, sujetos con un arnés. Cuesta alrededor de 225 CAD (unos 150 €) y es una de esas experiencias de las que seguirás hablando diez años después. Si prefieres quedarte dentro, te recomiendo el restaurante 360° — gira sobre sí mismo y la comida es sorprendentemente buena. Y lo mejor: si cenas aquí, la entrada al mirador es gratis. Así que básicamente pagas por una cena con las mejores vistas de la ciudad.
Consejo para ahorrar: Compra el CityPASS Toronto, que combina la entrada a varias atracciones con un descuento de hasta el 35 %. La CN Tower está incluida.
4. Distillery District — el paraíso hipster de ladrillo

Este lugar me conquistó a la primera. Imaginad un complejo de antiguos edificios victorianos de ladrillo que en su día fue una destilería de whisky, y que hoy alberga galerías, tiendas de diseño, cafeterías artesanales y, en invierno, uno de los mercadillos navideños más bonitos de toda Norteamérica. El Distillery District es zona peatonal, así que se pasea de maravilla sin coches ni estrés.
Haced una parada en SOMA Chocolatemaker para tomar un chocolate caliente (en serio, probablemente el mejor chocolate caliente que he probado en mi vida) y si estáis aquí en diciembre, el Christmas Market es parada obligatoria. Puestos de comida, vino caliente, regalos artesanales y toda esa atmósfera de pueblo navideño: es mágico. La entrada al mercadillo navideño es de pago (unos 10 CAD, aproximadamente 7 €), pero merece la pena.
5. Kensington Market y Chinatown — el corazón multicultural de la ciudad

Kensington Market es probablemente mi barrio favorito de Toronto. Es una especie de caos organizado: tiendas vintage, arte callejero, cafeterías con café de todo el mundo y restaurantes donde puedes tomar comida etíope al lado de un taco mexicano y un sándwich cubano. Aquí se entiende por qué Toronto es una de las ciudades más multiculturales del planeta.
Justo al lado está Chinatown — uno de los más grandes de Norteamérica. Mi consejo es que lleguéis con hambre, porque aquí se puede comer literalmente en cada esquina y a precios ridículos. El dim sum en cualquiera de los restaurantes locales es una experiencia en sí misma. Y un tip: Kensington Market está más animado los sábados, cuando hay mercado de agricultores y músicos callejeros.
6. Toronto Islands — escapar de la ciudad en 15 minutos

Uno de mis lugares favoritos en Toronto. Basta con subirse al ferri en el puerto (billete de ida y vuelta unos 9 CAD, aproximadamente 6 €) y en quince minutos estás en la isla, desde donde tienes esa vista icónica de todo el skyline de Toronto. Las islas están conectadas por puentes y senderos, y se puede ir en bici, hacer un picnic en la playa o simplemente sentarse en un banco y contemplar la ciudad al otro lado del agua.
En Centre Island hay un pequeño parque de atracciones para niños, Ward’s Island es más tranquila con cabañitas encantadoras de los residentes, y Hanlan’s Point tiene playa (incluyendo una zona nudista, para los más atrevidos). Sobre todo en verano suele haber bastante gente, así que recomiendo ir temprano por la mañana o al atardecer, cuando además la luz sobre el skyline es fotogénicamente perfecta.
7. St. Lawrence Market — donde comen los locales

National Geographic incluyó una vez el St. Lawrence Market entre los mejores mercados de alimentos del mundo, y estoy totalmente de acuerdo. Este mercado funciona desde 1803 y el Farmers’ Market de los sábados es casi un ritual sagrado para los torontonianos. Encontraréis de todo: desde ostras frescas hasta quesos artesanales y pan recién horneado con un aroma que no te deja pasar de largo.
¿Parada obligatoria? El Peameal bacon sandwich de Carousel Bakery. Es un clásico de Toronto: bacon canadiense en un panecillo, simple y genial. Cuesta unos 10 CAD (7 €) y personalmente cruzaría el océano solo por él. El mercado abre de martes a sábado, pero la experiencia auténtica es el sábado por la mañana, cuando la atmósfera es más vibrante.
8. Casa Loma — un castillo en medio de la ciudad (y es un poco raro)

Voy a ser sincera: Casa Loma es una relación amor-odio. Por un lado, es un precioso castillo neogótico de 1914, construido por el excéntrico millonario Sir Henry Pellatt, con pasadizos secretos, torres y hermosos jardines. Por otro lado, la entrada de unos 30 CAD (20 €) por adulto es bastante para lo que se ve dentro, porque los interiores están un poco vacíos.
Pero os cuento por qué merece la pena ir de todas formas: la vista desde la torre es impresionante, los jardines son preciosos en verano y toda la historia de ese señor que se construyó un castillo y después lo perdió todo es fascinante. Además, si estáis aquí en octubre, organizan Legends of Horror — un evento de Halloween en los pasadizos secretos que dicen que es escalofriante de verdad. Entrada para niños (4–13 años): 20 CAD, mayores: 25 CAD.
Ottawa: 4 experiencias por las que merece la pena parar
La mayoría de los turistas se saltan Ottawa — y es un error. La capital de Canadá tiene sorprendentemente mucho que ofrecer: desde visitas gratuitas al parlamento, pasando por patinar en la pista de hielo más grande del mundo, hasta museos por los que en otros sitios pagarías una fortuna. Aquí van 4 experiencias imprescindibles en Ottawa, gracias a las cuales os alegraréis de haber hecho la parada.
9. Parliament Hill — el corazón de Canadá (¡y es gratis!)

La mayoría de los turistas llegan a Ottawa para un día, echan un vistazo al parlamento y se van. Y es una pena, porque Ottawa es mucho más. Pero empecemos por el parlamento: los edificios de Parliament Hill son realmente imponentes, especialmente el central con la Peace Tower. Las visitas guiadas son gratuitas, solo hay que reservar online, y aprenderéis un montón de curiosidades sobre la política e historia canadienses.
En verano (de finales de junio a finales de agosto) se celebra aquí el Changing of the Guard — una ceremonia de cambio de guardia que recuerda a la de Londres, pero en un ambiente más tranquilo. También recomiendo venir por la noche, cuando el edificio está bellamente iluminado. Un tip: si tenéis pensado visitar varios museos y atracciones, haceos con el nuevo Visit Ottawa Pass — por 100 CAD (67 €) por adulto tendréis acceso a cinco de las catorce principales atracciones, y los niños entran gratis.
10. Rideau Canal — patines o barco, según la temporada

El Rideau Canal está inscrito en la lista de la UNESCO y es un lugar que cambia según la estación de forma tan dramática que cada vez parece un mundo diferente. En invierno se convierte en el Rideau Canal Skateway — la pista de patinaje natural más grande del mundo, con más de 7,8 kilómetros de longitud. Patinar es gratis y a lo largo del canal hay puestos con BeaverTails (ya llegaremos a eso) y chocolate caliente. Es absolutamente mágico.
En verano se recorre en barco o kayak y a lo largo de las orillas hay un precioso carril para bicicletas y paseos. El festival Winterlude (febrero) es la guinda del pastel: esculturas de hielo, toboganes de nieve y toda Ottawa como sacada de un cuento. Si tenéis la oportunidad de venir en invierno, esto es una de las mejores razones para hacerlo.
11. ByWard Market — Obama venía aquí a por galletas

ByWard Market es uno de los mercados de agricultores más antiguos y grandes de Canadá, y el corazón de la vida social de Ottawa. Durante el día encontraréis puestos de fruta, flores, artesanía y un montón de cafeterías y restaurantes. Por la noche, el barrio se transforma en el centro de la vida nocturna con bares y música en vivo.
¿Parada obligatoria? BeaverTails — masa frita con forma de cola de castor con diferentes coberturas. La clásica es con azúcar y canela, pero mi favorita es con Nutella y plátano. ¿Y lo de Obama? Cuando en 2009 voló a Ottawa como presidente de Estados Unidos, su primera parada fue precisamente en la panadería Le Moulin de Provence en ByWard Market, donde se compró una galleta con forma de hoja de arce. La panadería sigue ahí y están debidamente orgullosos de aquella visita.
12. Siete museos en tres días (y no volverse loco)

Ottawa tiene para su tamaño una concentración increíble de museos y galerías. La National Gallery of Canada con su icónica escultura gigante de araña frente a la entrada, el Canadian Museum of Nature con sus impresionantes esqueletos de dinosaurios, el Canadian War Museum para los interesados en la historia, y el Canadian Museum of History al otro lado del río en Gatineau — y esos son solo los más grandes.
Si planeáis visitar varios museos, de nuevo os recomiendo el Visit Ottawa Pass por 100 CAD (67 €), ya que las entradas individuales rondan los 15–25 CAD (10–17 €) cada una y se acumulan rápido. Y un consejo de profesional: los viernes por la noche algunos museos y galerías tienen entrada libre o amplían su horario con música en vivo y bar — informaos con antelación, es una experiencia totalmente diferente a la del día.
Cataratas del Niágara y región vinícola: 3 consejos imprescindibles
La zona de Niágara no se reduce solo a las cataratas (aunque obviamente son el atractivo principal). Aquí también encontraréis uno de los pueblos más bonitos de Canadá, bodegas con vino de hielo y un paisaje que parece sacado de una película romántica. Aquí van 3 consejos sobre qué ver y hacer en la zona de las cataratas del Niágara y alrededores.
13. Las cataratas — sobre ellas tengo un artículo entero

Sobre las cataratas del Niágara escribí un artículo detallado aparte, así que aquí seré breve. Sí, merecen la pena. No, no están sobrevaloradas: esa sensación cuando estás al borde y sientes la fuerza del agua es indescriptible. Aviso importante: evitad Clifton Hill, esa calle de neones llena de atracciones caras justo junto a las cataratas. Es una trampa para turistas de primera categoría.
Y otra cosa que los turistas a menudo desconocen: en las cuentas de los restaurantes de la zona del Niágara puede aparecer un TIF (Tourism Improvement Fee) — un recargo adicional que se añade automáticamente a la cuenta. No es propina, es un impuesto local. Estad atentos y no preguntéis cómo lo sé.
14. Niagara-on-the-Lake — el pueblecito donde el tiempo se detuvo

A unos 20 minutos de las cataratas se encuentra uno de los pueblecitos más encantadores que he visto en Canadá. Niagara-on-the-Lake parece una aldea inglesa trasladada a Norteamérica: jardines en flor, casitas históricas, pequeñas boutiques y viñedos por todas partes. Aquí se producen algunos de los mejores vinos canadienses y es también la sede del famoso Shaw Festival — un festival de teatro que se celebra de abril a noviembre.
¿Mi recomendación? Alquilad bicicletas y recorred la ruta vinícola entre los viñedos. Es llano, precioso y por el camino podéis parar a degustar en una (o cinco) bodegas. La mayoría ofrece sets de degustación por 10–20 CAD (7–13 €). Y después sentaos en una terraza con vistas a los viñedos, pedíos una copa del Chardonnay local y preguntaos por qué no hacéis esto más a menudo.
15. Vino de hielo — el oro líquido de Ontario

Si no sabéis qué es el ice wine (vino de hielo), sabed que Canadá es uno de los mayores productores del mundo y Ontario es su epicentro. Las uvas se cosechan congeladas, a temperaturas por debajo de -8 °C, y el resultado es un vino increíblemente dulce y concentrado que se sirve como postre. Es lujo líquido.
Una botella (generalmente pequeña, de 200 ml) empieza en unos 25 CAD (17 €) por la versión básica, pero las premium pueden superar fácilmente los 100 CAD (67 €). Podéis comprarlo directamente en las bodegas de Niagara-on-the-Lake, en LCBO (la tienda estatal de alcohol de Ontario) o en el aeropuerto — pero la mejor experiencia es degustarlo directamente en la bodega. La bodega Inniskillin es legendaria y organiza catas durante todo el año. Y si llegáis en primavera, algunas fincas os mostrarán incluso el proceso de recolección de las uvas congeladas.
Donde la naturaleza se luce: 5 parques y maravillas naturales de Ontario
Y ahora lo mejor: la naturaleza. Ontario tiene algunos de los parques nacionales y provinciales más espectaculares de todo Canadá. Desde los lagos infinitos de Algonquin, pasando por las aguas turquesas de Bruce Peninsula, hasta los miles de islas en la frontera con Estados Unidos. Aquí van 5 lugares donde la naturaleza de Ontario se muestra en todo su esplendor — y donde os sentiréis como si estuvierais en el fin del mundo.
16. Algonquin Provincial Park — donde aprenderás a amar el silencio

Algonquin Park es para mí el corazón de Ontario. Es un enorme parque provincial (más de 7 600 km²) lleno de lagos, ríos, bosques y animales: alces, castores, osos, lobos. Y sobre todo, silencio. Ese tipo de silencio en el que solo oyes los pájaros, el viento entre las copas de los árboles y el golpe ocasional de la cola de un castor contra el agua.
El piragüismo es la experiencia número uno aquí: podéis planificar una excursión de un día o un viaje de varios días transportando la canoa entre lagos (portaging). Para quienes quieran menos aventura, está el Highway 60 Corridor con varios senderos accesibles y un centro de visitantes.
Y ahora lo más importante que debéis recordar de todo este artículo: ¡reservad el camping con un mínimo de 5 meses de antelación! Las reservas se abren exactamente a las 7 de la mañana (hora del este) y los sitios populares se agotan en minutos. No es exageración: en Reddit la gente cuenta cómo se sientan delante del ordenador a las 6:59 y refrescan la página. Las reservas para el verano de 2026 se abren de forma escalonada (siempre 5 meses antes), así que si planeáis julio, reservad en febrero. Web: ontarioparks.ca, teléfono: 1-888-ONT-PARK.
En otoño, Algonquin está literalmente en llamas: los colores de las hojas son de los más hermosos de toda Norteamérica. ¿El mejor mirador? Lookout Trail — corto, pero la vista de una alfombra interminable de copas rojas y doradas os dejará sin aliento.
17. Bruce Peninsula y The Grotto — aguas turquesas en el corazón de Canadá

Cuando vi por primera vez las fotos de The Grotto en Bruce Peninsula, pensé que era Grecia o Croacia. El agua es tan turquesa y cristalina que simplemente no te lo crees cuando estás al borde del acantilado mirando hacia abajo a una cueva formada por miles de años de erosión. Y resulta que estás a 4 horas de Toronto, en pleno Canadá.
El Bruce Peninsula National Park es uno de los parques nacionales más populares de Ontario y The Grotto es su estrella. Pero ojo: la entrada es solo con reserva previa y las plazas se agotan extremadamente rápido. Este año 2026 hay una novedad genial: Parks Canada ofrece entrada gratuita del 19 de junio al 7 de septiembre de 2026 dentro del programa Canada Strong Pass. Eso no significa que no tengáis que reservar — las plazas de aparcamiento siguen siendo limitadas y la tasa de reserva se sigue pagando. Las reservas para el verano de 2026 se abrieron el 2 de febrero a las 8 de la mañana (hora del este) en reservation.pc.gc.ca.
Hasta The Grotto hay una caminata de unos 45 minutos por terreno rocoso — calzado con buena suela es imprescindible. Y si queréis bajar a la cueva, hay que descender por las rocas, lo cual no es para todo el mundo. Pero la vista desde arriba es igualmente preciosa.
18. Tobermory — naufragios en aguas cristalinas

Tobermory es un pintoresco pueblo pesquero en el extremo de Bruce Peninsula y la puerta de entrada a varias experiencias increíbles. El agua en el puerto es tan cristalina que desde el muelle se ven los restos de naufragios en el fondo — ¡sin necesidad de bucear! Para quienes quieran sumergirse, está el Fathom Five National Marine Park con decenas de naufragios históricos.
Desde Tobermory salen barcos a Flowerpot Island — una pequeña isla con icónicas columnas de roca que parecen macetas gigantes. La travesía dura unos 20 minutos y el fondo de cristal del barco te permite ver los naufragios durante el trayecto. El billete cuesta alrededor de 50 CAD (34 €). Y si tenéis tiempo y ganas de aventura, desde Tobermory sale un ferri a Manitoulin Island — pero de eso hablaremos enseguida.
19. Thousand Islands — 1 800 islas y un castillo de cuento

La zona de Thousand Islands es un lugar mágico en el río San Lorenzo, donde están desperdigados más de 1 800 islotes — desde pequeños afloramientos rocosos con un solo árbol hasta islas con villas de lujo. Está a unas 3 horas de Toronto hacia el este y la mejor forma de vivirlo es, por supuesto, desde el agua.
Los cruceros salen de varios puntos: desde Brockville (90 minutos desde 37 CAD / 25 €), desde Rockport (desde 69 CAD / 46 € por adulto) o desde Kingston. La atracción estrella es el Boldt Castle en Heart Island — un precioso castillo que mandó construir el millonario George Boldt para su esposa. Pero atención: la isla está en el lado estadounidense de la frontera, ¡así que necesitáis pasaporte! Sin él no podréis llegar al castillo. Hacer kayak entre las islas es la opción perfecta para quienes prefieran ir a su ritmo — es absolutamente mágico, sobre todo al amanecer o al atardecer.
20. Sandbanks — playas casi como el Caribe (bueno, casi)

El Sandbanks Provincial Park tiene el mayor sistema de dunas de agua dulce del mundo y unas playas que en el Caribe no desentonarían. Arena fina y blanca, agua cristalina y en verano temperaturas que permiten bañarse de verdad. El parque se encuentra en Prince Edward County — una zona que en los últimos años se ha transformado en un paraíso vinícola y gastronómico.
Las playas principales son Outlet Beach (más tranquila, menos gente) y Sandbanks Beach (más grande, más popular). Acampar en el parque también es genial, pero — sorpresa — reservad con mucha antelación. Combinado con una visita a las bodegas de Prince Edward County (del que hablo más abajo), es una escapada de fin de semana perfecta desde Toronto.
Joyas ocultas de Ontario: 6 lugares poco conocidos
Esta es mi parte favorita del artículo. Mientras la mayoría de los turistas se queda en Toronto, Ottawa y Niágara, Ontario tiene un montón de lugares de los que muchos viajeros hispanohablantes ni siquiera han oído hablar. Aquí van 6 joyas ocultas que ver y hacer fuera de las rutas turísticas habituales — y creedme, merecen el pequeño desvío.
21. Muskoka — los «Hamptons del norte» con miles de lagos

Muskoka es para los canadienses (sobre todo para los de Toronto) lo que la Costa Brava para los barceloneses: el lugar donde se va a la casita de campo. Solo que aquí esas casitas son a veces mansiones de lujo de celebridades y millonarios a orillas de uno de los aproximadamente 1 600 lagos de la zona. Pero no os preocupéis, Muskoka tiene mucho que ofrecer también a nosotros, simples mortales con presupuesto normal.
La zona de Huntsville es un excelente punto de partida: un pueblecito encantador con restaurantes y acceso al Limberlost Forest, que cuenta con más de 12 rutas de senderismo. Para unas vistas impresionantes, subid al Huckleberry Rock Lookout Trail — el panorama sobre el lago Muskoka es inolvidable. Y si queréis algo único, navegad en el RMS Segwun — el barco de vapor en funcionamiento más antiguo de Norteamérica. Los colores otoñales aquí son absolutamente fenomenales.
Consejo para románticos: Probad el Torrance Barrens Dark-Sky Preserve — uno de los pocos lugares oficialmente protegidos para observar las estrellas en Ontario. En una noche despejada veréis la Vía Láctea como en ningún otro sitio.
22. Prince Edward County — paraíso vinícola para foodies

Prince Edward County, o como lo llaman los locales «The County», es probablemente la escapada de fin de semana más trendy desde Toronto. Imaginad una zona con más de 35 bodegas, restaurantes de granja, campos de lavanda y cervecerías artesanales — y todo en una tranquila península rodeada de agua. Es como otro mundo, a solo dos horas y media de la ciudad.
Las bodegas producen excelentes Chardonnay y Pinot Noir y la mayoría ofrece degustaciones en un ambiente agradable. Recomiendo Norman Hardie Winery (¡pizzas de horno de leña increíbles para acompañar el vino!) y Rosehall Run. Más allá del vino, encontraréis queserías artesanales, restaurantes locales que trabajan con ingredientes directamente de la granja y en verano campos de lavanda que parecen sacados de la Provenza. Si podéis, combinad la visita con Sandbanks — está justo al lado.
23. Kingston — alma rockera e historias de prisión

Kingston es una ciudad que la mayoría de los turistas se salta, perdiéndose mucho. Antigua capital de Canadá (brevemente, pero lo fue), hoy es una ciudad universitaria con un precioso centro de piedra caliza, una escena gastronómica vibrante y un alma rockera inesperada: es la cuna de la legendaria banda canadiense The Tragically Hip, que en Canadá son algo así como los Rolling Stones locales.
Kingston también es la puerta de entrada a Thousand Islands y ofrece una experiencia única: la visita a la Kingston Penitentiary — una antigua prisión federal donde cumplieron condena los criminales más peligrosos de Canadá. Las visitas son populares, así que recomiendo reservar con antelación. Y después pasead por Princess Street, comed en alguno de los restaurantes locales y absorbed la atmósfera de una ciudad que es sorprendentemente animada para lo pequeña que es.
24. Manitoulin Island — la isla de agua dulce más grande del mundo

Sí, leéis bien: la isla de agua dulce más grande del planeta entero está en Ontario. Manitoulin Island se encuentra en el lago Hurón y se puede llegar en ferri desde Tobermory (unas 2 horas, una experiencia increíble en sí misma) o por un puente desde la localidad de Little Current en el norte.
Manitoulin es hogar de varias Primeras Naciones (First Nations) y la cultura indígena canadiense está aquí muy presente y viva. Recomiendo visitar la Ojibwe Cultural Foundation y si tenéis suerte con las fechas, el Haweater Weekend (agosto) es un festival local con exhibiciones de danzas powwow. ¿Naturaleza? El Cup and Saucer Trail ofrece una de las mejores vistas de todo Ontario — 70 metros sobre el paisaje circundante, con un panorama sobre el lago. Es una isla donde el tiempo se ralentiza y tú con él.
25. Elora Gorge — un mini Gran Cañón y un pueblecito con encanto

A unas hora y media de Toronto se encuentra el pueblecito de Elora, que parece trasladado de las Tierras Altas de Escocia. Edificios de piedra caliza, galerías de arte, cafeterías y, sobre todo, Elora Gorge, un desfiladero espectacular con acantilados de caliza de hasta 22 metros de altura por donde discurre el río Grand River.
En verano, el tubing es superPopular aquí: te sientas en una rueda hinchable y te dejas llevar por la corriente a través del desfiladero. Es una diversión fantástica y cuesta unos 10–15 CAD (7–10 €) por el alquiler del flotador. Fuera del verano, es precioso para hacer senderismo por el borde del desfiladero. Y después comed algo en el pueblo: la atmósfera de un antiguo pueblo de piedra con restaurantes modernos es sencillamente perfecta. Por cierto, Elora también es una base estupenda si no queréis dormir dentro del parque pero queréis estar cerca de la naturaleza.
26. Hamilton — la ciudad de las cien cascadas (en serio, cien)

Hamilton es una ciudad que tiene más de 100 cascadas. Cien. Cascadas. En una sola ciudad. Se autodenomina «Waterfall Capital of the World» y sinceramente, no puedo llevarles la contraria. La mayoría se encuentran a lo largo del Niagara Escarpment, una cresta de piedra caliza que atraviesa Ontario.
¿Las más famosas? Webster Falls (22 metros, escalonada, preciosa) y Tew Falls (41 metros, la más alta de Hamilton) — ambas están en la Spencer Gorge Conservation Area y de mayo a noviembre necesitáis reserva online, porque son increíblemente populares. Albion Falls es fácilmente accesible desde el aparcamiento (200 metros andando). Y si queréis una buena caminata, el Bruce Trail en la sección Iroquoia os lleva junto a cuatro grandes cascadas con vistas desde el borde de los acantilados.
Consejo: Las cascadas son más impresionantes en primavera tras el deshielo o después de la lluvia. A finales de verano, algunas pueden tener menos caudal. Y Hamilton tiene también una escena gastronómica sorprendentemente buena: James Street North está llena de restaurantes independientes y bares.
Cultura y experiencias: 3 consejos originales qué hacer en Ontario
Ontario no es solo naturaleza y gran ciudad. Aquí encontraréis también un festival de teatro de fama mundial, un pueblo alpino con esquí y un museo del hockey que os enamorará aunque no sigáis este deporte. Aquí van 3 consejos culturales y experiencias que os mostrarán Ontario desde un ángulo completamente diferente.
27. Stratford Festival — Shakespeare a nivel mundial
Si os gusta el teatro, el Stratford Festival os conquistará. El pueblecito de Stratford en Ontario organiza desde 1953 uno de los festivales de teatro más grandes y reconocidos de Norteamérica. De abril a noviembre representan Shakespeare, clásicos y obras modernas en varios teatros — y la calidad es realmente de nivel mundial.
El pueblo en sí es encantador: el río Avon (sí, como en Inglaterra, lo nombraron así a propósito), cisnes en el agua, preciosos jardines y muchos buenos restaurantes. Las entradas para las funciones van desde unos 40 hasta 150 CAD (27–100 €) según la ubicación y la obra. Stratford está a unas dos horas de Toronto y se puede combinar perfectamente con una visita a Elora — están a una hora de distancia.
28. Blue Mountain — esquí, pueblo alpino y aventuras de verano

Blue Mountain es la estación de esquí número uno de Ontario y en invierno acuden esquiadores de todo Toronto. Pero lo que mucha gente no sabe es que también es genial en verano. Blue Mountain Village es una especie de pueblecito alpino con tiendas, restaurantes y un montón de actividades: Ridge Runner Mountain Coaster (un tobogán montaña abajo), tirolina, vía ferrata, paddle surf en Georgian Bay.
En invierno las pistas son decentes (para estándares canadienses, quizás no alpinos), hay rutas de esquí de fondo y raquetas de nieve. Blue Mountain está a unas dos horas de Toronto y se puede combinar perfectamente con una visita a Tobermory y Bruce Peninsula si hacéis un viaje más largo hacia el norte.
29. Hockey Hall of Fame — aunque no sigas el hockey
Como checa viviendo en Canadá, tengo que decir que el Hockey Hall of Fame de Toronto merece una visita incluso si el hockey no os apasiona. Es un museo interactivo donde podéis tirar a un portero virtual, ver la Stanley Cup original (¡más pequeña de lo que pensáis!) y aprender sobre la historia de un deporte que para los canadienses es algo así como el fútbol para los españoles. Solo que más importante, dirían ellos.
También hay un montón de material sobre jugadores europeos y la historia internacional del hockey, lo cual resulta muy interesante. La entrada cuesta unos 25 CAD (17 €) para adultos y un consejo: con la tarjeta PRESTO (la tarjeta de transporte público de Toronto) tenéis un 20 % de descuento. El Hall of Fame está en el centro de Toronto, en Yonge Street, así que se puede combinar perfectamente con un paseo por la ciudad.
Qué comer y beber en Ontario: 3 sabores imprescindibles
Canadá quizás no es el primer país que te viene a la cabeza cuando piensas en gastronomía. Pero Ontario te sorprenderá: desde la poutine, pasando por los BeaverTails, hasta el sirope de arce directamente del árbol. Aquí van 3 consejos gastronómicos sobre qué probar en Ontario para conocer la auténtica cocina canadiense.
30. Poutine — patatas con queso y salsa que te cambiarán la vida

La poutine es el plato nacional canadiense y si nunca la habéis probado, preparaos para un flechazo al primer bocado. Es sencilla: patatas fritas, cuajada de queso (cheese curds) y salsa caliente marrón (gravy). El queso tiene que «chirriar» bajo los dientes a la temperatura correcta — esa es la prueba de que la poutine es auténtica.
Encontraréis poutine en todas partes: desde fast food hasta restaurantes gourmet donde la preparan con confit de pato o langosta. Una ración básica sale por 8–12 CAD (5–8 €). En Toronto recomiendo Smoke’s Poutinerie (cadena, pero buena y con muchas variaciones) o los restaurantes locales de Kensington Market. Y un aviso: es una de esas cosas que tiene una pinta poco fotogénica, como una masa misteriosa, pero en sabor es una auténtica bomba.
31. BeaverTails y Tim Hortons — clásicos canadienses

Los BeaverTails ya los mencioné al hablar de Ottawa, pero merecen su propio punto. Es masa frita con forma de cola de castor (el castor es el símbolo nacional canadiense, así que ¿por qué no?) cubierta con distintas delicias. Mi combinación favorita es la Avalanche — Nutella, mantequilla de cacahuete y Reese’s Pieces. Una pieza cuesta unos 8 CAD (5 €) y es tan grande que normalmente vale para dos.
Y luego está Tim Hortons — el Starbucks canadiense, solo que más barato, sin pretensiones y por todas partes. Timmies (como lo llaman los canadienses) es una institución. Pedíos un double-double (café con dos de azúcar y dos de crema) y un Timbit (bolita de donut) y seréis canadienses honorarios por un rato. La calidad del café es… digamos debatible, pero la experiencia cultural merece la pena.
32. Sirope de arce — pero el auténtico, por favor

El sirope de arce es en Canadá lo que el aceite de oliva en España — una cosa alrededor de la cual gira toda una cultura, y la diferencia entre el auténtico y el que compras en el supermercado de casa es como la diferencia entre champán y cava barato. El verdadero sirope canadiense es espeso, aterciopelado y sabe a caramelo con toques de vainilla y nueces.
Compradlo directamente en las granjas (sugar shacks / cabanes à sucre) — sobre todo en marzo y abril, cuando es la maple syrup season y las granjas organizan jornadas de puertas abiertas con degustaciones, tortitas y más delicias. En Ontario hay muchas granjas en la zona de Lanark County, cerca de Ottawa. Una botella de sirope de arce puro (250 ml) cuesta unos 10–15 CAD (7–10 €). Consejo: Buscad Grade A Dark con la etiqueta «Canada No. 1» — tiene el sabor más rico. Y no lo llevéis en el equipaje de mano: el control del aeropuerto no estará nada contento.
Ontario según la estación: 3 razones para venir en cualquier época
Una de las cosas que me fascina de Ontario es lo dramáticamente que cambia esta provincia a lo largo del año. Cada estación trae una atmósfera completamente diferente, actividades distintas y razones nuevas para visitarla. Aquí van 3 consejos sobre qué ver y hacer en Ontario según la temporada.
33. Otoño — una explosión de colores como nunca has visto

El otoño en Ontario es la razón por la que la gente vuela aquí desde todo el mundo. Se le llama fall foliage y es literalmente una explosión de rojos, naranjas, dorados y burdeos que cubre toda la provincia desde finales de septiembre hasta mediados de octubre. Si nunca lo habéis visto en persona, creedme: las fotos no le hacen ni la mitad de justicia.
¿Los mejores lugares para los colores otoñales? Algonquin Park (por supuesto), Muskoka (la Dorset Lookout Tower es un mirador legendario), Thousand Islands Parkway y Bruce Trail. Ontario Parks tiene incluso un informe online «Fall Colour Report» donde actualizan cada semana dónde están los colores más intensos. El periodo ideal suele ser la última semana de septiembre a la segunda de octubre, pero varía de un año a otro. Si podéis, planificad un road trip: Toronto → Muskoka → Algonquin → Ottawa — es una ruta de unos cinco días y veréis lo mejor de lo mejor.
34. Invierno — patinaje, nieve y un poco de locura
El invierno en Ontario no es para todo el mundo, lo reconozco. Las temperaturas pueden bajar a -25 °C y nieva bastante. Pero si os abrigáis bien (las capas son la clave) y lo aceptáis, Ontario en invierno tiene su magia. El Rideau Canal Skateway en Ottawa es parada obligatoria (¡patinaje gratis!), el festival Winterlude (febrero) con esculturas de hielo y toboganes de nieve es genial para familias.
Blue Mountain ofrece esquí (unos 80–130 CAD / 54–87 € por el forfait diario), pero si queréis una experiencia auténticamente canadiense, probad el ice fishing — pesca a través de un agujero en el hielo de un lago congelado, en una caseta con estufa. Sí, suena de locos, pero es sorprendentemente meditativo. Y normalmente se bebe chocolate caliente (o algo más fuerte). Los lagos de Ontario se congelan generalmente de enero a marzo.
35. Verano y primavera — lagos, festivales y relax canadiense
El verano es la temporada alta y Ontario vive a tope. Los lagos se calientan hasta temperatura de baño, la cottage country (sobre todo Muskoka y Kawartha Lakes) se llena de torontonianos que huyen de la ciudad, y por toda la provincia se celebran festivales. El Toronto International Film Festival (TIFF) en septiembre es uno de los festivales de cine más prestigiosos del mundo y la ciudad vibra con él durante una semana entera. Además, en verano de 2026, Toronto acoge partidos de la Copa del Mundo FIFA — la ciudad estará hasta los topes, así que contad con precios más altos y reservad el alojamiento lo antes posible.
La primavera es más tranquila, pero tiene su encanto. En Ottawa florecen más de un millón de tulipanes durante el Canadian Tulip Festival (mayo) — es el mayor festival de tulipanes del mundo y la historia detrás es preciosa (Holanda agradece a Canadá su ayuda durante la Segunda Guerra Mundial). En primavera también es la maple syrup season y la naturaleza despierta: las cascadas tienen el caudal más fuerte y los senderos de los parques están hermosamente verdes.
Cuánto cuesta una semana en Ontario + consejos prácticos
Ontario no es barato, eso os lo digo desde ya. Canadá en general es un destino caro y con el cambio actual (1 CAD ≈ 0,67 €) puede ser un shock para los viajeros españoles. Aquí va un presupuesto orientativo para una semana para dos personas:
Alojamiento: Un hotel o Airbnb en Toronto/Ottawa ronda los 150–250 CAD por noche (100–170 €). Fuera de las grandes ciudades es más barato: unos 100–150 CAD (65–100 €). Acampar en parques provinciales es la opción más económica, unos 40–55 CAD (27–37 €) por noche. Ojo con los impuestos: al precio del alojamiento siempre se suma un 13 % de HST (Harmonized Sales Tax) y en muchas ciudades otro 4–6 % de Municipal Accommodation Tax. En total pagáis un 17–19 % más de lo que veis en el precio. Este es probablemente el mayor shock para los europeos, ya que en España el IVA ya está incluido.
Comida: Restaurante en Toronto: plato principal 15–30 CAD (10–20 €) + propina (¡se espera un 15–20 %!). Comida de mercado o fast food: 8–15 CAD (5–10 €). Compra en supermercado para una semana para dos: unos 150–200 CAD (100–135 €). Transporte: Alquiler de coche por una semana: unos 300–500 CAD (200–335 €) + gasolina (alrededor de 1,50–1,80 CAD/litro). Actividades: La mayoría de las atracciones naturales son baratas o gratuitas — los principales gastos son aparcamiento y tasas de reserva (5–15 CAD / 3–10 €). Museos y atracciones: 15–30 CAD (10–20 €) por entrada.
En total: Una semana para dos con coche, alojamiento de nivel medio y comida normal sale por unos 2 500–4 000 CAD (1 700–2 700 €) sin vuelos. Desde Madrid o Barcelona hay vuelos directos a Toronto con aerolíneas como Iberia o Air Canada, y buscando con antelación se pueden encontrar ofertas interesantes. Consejo para ahorrar: Id en septiembre/octubre (shoulder season — precios más bajos, clima precioso) y combinad camping con hoteles. Y consultad la web de Ontario Parks para los day-use permits, que son más baratos que las reservas de camping. Para tener datos móviles sin sustos en la factura, podéis llevaros una eSIM de Holafly o Yesim, que funcionan muy bien en Canadá.
Preguntas frecuentes (FAQ)
Tipy a triky pro vaší dovolenou
Nepřeplácejte za letenky
Letenky hledejte na Kayaku. Je to náš nejoblíbenější vyhledávač, protože prohledává webové stránky všech leteckých společností a vždy najde to nejlevnější spojení.
Rezervujte si ubytování chytře
Nejlepší zkušenosti při vyhledávání ubytování (od Aljašky až po Maroko) máme s Booking.com, kde bývají hotely, apartmány i celé domy nejlevnější a v nejširší nabídce.
Nezapomeňte na cestovní pojištění
Kvalitní cestovní pojištění vás ochrání před nemocí, úrazem, krádeží nebo stornem letenek. Pár návštěv nemocnic jsme v zahraničí už absolvovali, takže víme, jak se hodí mít sjednané pořádné pojištění.
Kde se pojišťujeme my: SafetyWing (nejlepší pro všechny) a TrueTraveller (na extra dlouhé cesty).
Proč nedoporučujeme nějakou českou pojišťovnu? Protože mají dost omezení. Mají limity na počet dnů v zahraničí, v případě cestovka u kreditní karty po vás chtějí platit zdravotní výdaje pouze danou kreditní kartou a často limitují počet návratů do ČR.
Najděte ty nejlepší zážitky
Get Your Guide je obří on-line tržiště, kde si můžete rezervovat komentované procházky, výlety, skip-the-line vstupenky, průvodce a mnoho dalšího. Vždy tam najdeme nějakou extra zábavu!
