Se me llenaron los ojos de lágrimas. Sentía vergüenza por la Unión Europea y por lo que representa. En ese momento quería hacerme la heroína e ir a liberar Ucrania con mis propias manos. Caminaba junto a Kristýna, una joven y hermosa ucraniana que había llegado a la Escuela de Verano de Periodismo desde Úzhhorod.