Cierra los ojos e imagina el soleado sur de Francia, donde las escarpadas cumbres de los Alpes caen en picado directamente hacia el mar Mediterráneo. Probablemente te venga a la mente la famosa Riviera Francesa, también conocida como Côte d’Azur, que desde el siglo XIX es sinónimo de elegancia y del destino de relax perfecto. Originalmente venía aquí la aristocracia británica y rusa a pasar los suaves inviernos, mientras que hoy es, sin discusión, la zona más buscada de toda Francia. La demanda extranjera de Niza, en Francia, supera con creces incluso a iconos como el valle del Loira.
En este artículo encontrarás exactamente 14 consejos sobre qué ver y hacer en Niza y sus alrededores más cercanos, para que tus vacaciones merezcan realmente la pena. Te diré cuál es el mejor momento para ir, dónde alojarte de forma estratégica y cómo moverte por la costa sin el más mínimo estrés. También descubrirás por qué deberías olvidarte directamente del alquiler de coche y qué excursiones por los alrededores no deberías saltarte bajo ningún concepto.

Resumen
- Base principal: Niza funciona como el mejor punto estratégico para explorar toda la Riviera gracias a sus excelentes conexiones de tren.
- Transporte: Olvídate del coche, las carreteras costeras colapsan en temporada alta y los trenes TER circulan de forma fiable tres o cuatro veces por hora.
- La vista más bonita: La encontrarás en la colina Colline du Château, a la que puedes subir con un ascensor gratuito excavado en la roca.
- Qué probar: En el mercado de Cours Saleya no te pierdas la tradicional socca, una fina torta de harina de garbanzo.
- Baño: Las playas dentro de la ciudad son de cantos rodados, así que mete en la maleta unos escarpines para entrar al mar más cómodamente.
- Cultura: Merecen una visita sobre todo el Museo Nacional Marc Chagall y el precioso Musée Matisse, enclavado en un olivar.
- Excursiones: En unos minutos de tren llegas a Mónaco, al medieval Èze o a la pintoresca bahía de Villefranche-sur-Mer.

Cuándo ir a Niza y a la Riviera
La Riviera Francesa tiene un gran inconveniente: la avalancha aplastante de turistas y el calor extremo durante las vacaciones de verano. En julio y agosto las temperaturas suelen rondar los 35 o 43 °C, el sol es absolutamente implacable y las estrechas carreteras costeras se convierten en un aparcamiento interminable. Si llegas aquí a ciegas imaginando playas vacías de postal, probablemente te espere un duro choque con la realidad de localidades abarrotadas y un tráfico paralizado. La clave de unas vacaciones exitosas en la Costa Azul está en elegir bien las fechas y respetar el ritmo local.
El periodo ideal para visitarla son por tanto los meses de primavera, de abril a junio, o por el contrario septiembre y octubre en otoño. Las temperaturas se mantienen en valores agradables, en torno a los 25 °C, el mar en otoño suele seguir estando bien templado y evitarás con seguridad las mayores aglomeraciones. Una gran ventaja es la buena accesibilidad desde España: hay vuelos directos a Niza desde Madrid y Barcelona con aerolíneas como Vueling, Iberia o easyJet, y fuera de temporada alta puedes conseguir billetes de ida y vuelta a precios muy razonables. Además, en mayo toda la zona cobra vida gracias al festival de cine de la cercana Cannes, lo que aporta a la costa un ambiente inconfundible.
Merece la pena plantearse también una visita en febrero, que ofrece una experiencia completamente distinta y muestra la Riviera con colores inesperados. La ciudad celebra el famoso Carnaval de Niza, uno de los más grandes de Europa, y en la cercana Menton tiene lugar el fantástico Festival del Limón. Los meses de invierno no son ideales para bañarse, pero sí perfectos para pasear por el paseo marítimo y descubrir los museos de arte con temperaturas en torno a los 15 °C. Para explorar a fondo la ciudad y los alrededores reserva idealmente entre cuatro y siete días, para tener tiempo también de relajarte con un buen café.

Dónde alojarse en Niza y cuánto cuesta
💡 Consejo de alojamiento y experiencias: el alojamiento preferimos buscarlo en Booking.com, que suele tener las mejores condiciones de cancelación. Las entradas, excursiones y actividades vale la pena compararlas y comprarlas a través de GetYourGuide.
El mayor error estratégico suele ser intentar recorrer el sur de Francia en coche, porque buscar aparcamiento en las estrechas callejuelas te robará los nervios y un tiempo valiosísimo. Elige Niza como tu campamento base principal, desde el que harás excursiones en cómodos trenes a lo largo de toda la costa. Busca el alojamiento idealmente a poca distancia a pie de la estación principal Gare de Nice-Ville o cerca de alguna parada del moderno tranvía. En 2026, los precios de una habitación doble decente en el centro rondan entre 120 y 180 euros por noche, según la temporada y la antelación con la que reserves.
Si lo que buscas es romanticismo y no te molesta el ruido ocasional de la calle, elige alojamiento directamente en el casco antiguo de Vieux Nice. Estarás a pocos pasos del mercado matutino y de los mejores restaurantes, y el ambiente de las estrechas callejuelas con fachadas ocres no tiene precio. Desde la estación de tren llegas fácilmente a los lugares icónicos de alrededor. A Mónaco, por ejemplo, llegas en apenas veinte minutos con un billete de unos 4 a 6 euros, mientras que el viaje a Cannes dura algo menos de una hora y cuesta entre 7 y 10 euros. Los trenes circulan además de forma muy fiable, unas tres o cuatro veces por hora.
Entre hoteles concretos se ofrece, por ejemplo, el elegante Hotel Florence Nice, que presume de un excelente enfoque ecológico y se sitúa a una distancia ideal entre la estación de tren y la playa. Si buscas algo más económico para pasar la noche sin pretensiones, échale un vistazo al Ibis Styles Nice Centre Gare, desde donde tienes los trenes a apenas unas decenas de metros. Y para quienes quieran darse un lujo absoluto, está por supuesto el legendario Hotel Negresco, justo en el paseo marítimo con vistas al mar.

Niza: 14 consejos de qué ver y hacer en la Riviera
Veamos juntos lo mejor que ofrece esta reina sin corona de la Riviera. Descubrirás adónde ir en busca de arte y dónde encontrarás la vista más bonita sobre el mar azul que dio nombre a toda la costa.

1. Promenade des Anglais y Baie des Anges
La Promenade des Anglais es el auténtico corazón de toda la ciudad y tus primeros pasos deberían dirigirse precisamente aquí. Este bulevar de siete kilómetros bordea la espectacular bahía de los Ángeles, llamada en francés Baie des Anges, y ofrece un espectáculo perfecto sobre el infinito mar azul. Originalmente lo mandó construir en el siglo XIX la alta sociedad británica, que necesitaba un espacio elegante para sus paseos vespertinos durante el suave clima invernal.
Hoy encontrarás aquí una mezcla variopinta de habitantes locales y turistas, desde corredores madrugadores y familias en patines hasta parejas enamoradas. Durante el paseo no te olvides de admirar la fachada de cuento del Hotel Negresco, que con su cúpula rosa es uno de los símbolos arquitectónicos más conocidos de toda la Riviera Francesa. Cómprate un café para llevar, siéntate en uno de los icónicos bancos azules orientados hacia el agua y simplemente observa el maravilloso ajetreo a tu alrededor. Es el mejor teatro gratuito de la ciudad.
💡 Consejo: sal al paseo lo más temprano posible por la mañana, cuando la luz para las fotos es más suave y evitas con seguridad el mayor calor del mediodía y las aglomeraciones de turistas.

2. Casco antiguo (Vieux Nice)
Justo al lado del concurrido paseo se encuentra Vieux Nice, un precioso barrio antiguo lleno de callejuelas estrechas y sombreadas. Las fachadas de sus casas lucen todos los tonos imaginables de ocre, amarillo y terracota, fruto de la fuerte influencia de la cercana Italia y de la arquitectura histórica saboyana. Aquí te sentirás más en Génova que en Francia. Es exactamente ese tipo de lugar donde uno se pierde con gusto y en cada esquina descubre alguna curiosidad escondida.
El ambiente del casco antiguo lo completan las cuerdas con ropa tendida, las pequeñas tiendas artesanales y unas iglesias barrocas sorprendentemente recargadas que por fuera parecen bastante discretas. Te recomiendo callejear sin rumbo fijo y dejarte llevar por el aroma de la bollería recién hecha y de las especias provenzales. Cuando te entre el hambre, métete en alguno de los pequeños bistrós a por pasta fresca o una pizza Margherita tradicional, que aquí, gracias a las raíces italianas, sabe absolutamente fantástica. Por la noche, todo el barrio se ilumina y se convierte en el principal centro de la vida nocturna.
💡 Consejo: si quieres vivir el ambiente auténtico, evita las arterias principales y dirígete a las callejuelas más estrechas, donde apenas te cruzarás con turistas.

3. Mercado de Cours Saleya y la socca local
Tarde o temprano tus pies te llevarán inevitablemente, en el casco antiguo, a la alargada plaza de Cours Saleya. Este espacio funciona como el principal mercado de la ciudad y es un auténtico festín para todos los sentidos. Cada mañana, salvo los lunes, los vendedores despliegan sus puestos con flores frescas, fruta de colores vivos, verduras aromáticas y una selección increíble de quesos locales. Es el lugar ideal para comprar ingredientes para un picnic vespertino junto al mar.
Es aquí precisamente donde tienes que probar sin falta la base absoluta de la comida callejera local. Párate en alguno de los puestos y pídete una socca tradicional, una fina torta de harina de garbanzo cocida a la leña. Se sirve aún caliente y generosamente espolvoreada con pimienta negra gruesa. Esta delicia, naturalmente vegetariana, cuesta solo unos pocos euros y combina genial con un fuerte espresso matutino, que en el bar de al lado te saldrá por unos dos euros.
💡 Consejo: los lunes, en lugar del habitual mercado de alimentos, en Cours Saleya se celebra un enorme mercadillo de antigüedades y objetos de segunda mano, donde puedes cazar auténticos tesoros y souvenirs originales.

4. Colline du Château y una vista inolvidable
Cuando ya hayas tenido bastante del bullicio del casco antiguo, sube a recargar fuerzas a la colina Colline du Château. No te dejes engañar, eso sí, por el nombre: aquí ya no queda ningún castillo majestuoso, porque el ejército del rey Luis XIV lo arrasó a principios del siglo XVIII. Lo que sí quedó es un parque maravillosamente extenso, lleno de pinos altos que proporcionan una sombra muy bienvenida durante los días de verano insoportablemente calurosos.
Desde lo alto disfrutarás de la vista más icónica y fotografiada de toda la Promenade des Anglais y del mar azul a tus pies. La subida por los cientos de escalones puede resultar dura con el calor veraniego, pero por suerte también funciona un ascensor gratuito tallado astutamente en la propia roca. Lo encontrarás al pie de la colina, cerca de la costa, lo que te ahorrará mucha energía valiosa para seguir explorando la ciudad.
💡 Consejo: arriba, en el parque, hay también una preciosa cascada artificial junto a la que el aire se refresca agradablemente y surgen unas fotos magníficas con un arcoíris brillante de fondo.

5. Playas de cantos rodados y baño dentro de la ciudad
Las playas urbanas de Niza, a diferencia de muchas otras localidades de la costa, están formadas por grandes cantos rodados. Si estás acostumbrado a la arena fina, no te olvides de meter unos escarpines en la maleta, porque caminar descalzo sobre las piedras ardientes suele ser una experiencia bastante dolorosa. Como recompensa por esa pequeña incomodidad tendrás, sin embargo, un agua increíblemente limpia y transparente que brilla al sol en todos los tonos de azul imaginables e invita a refrescarse de inmediato.
La costa se divide en tramos públicos gratuitos y clubes de playa privados, donde puedes alquilar cómodas tumbonas y grandes sombrillas. Los precios del alquiler de una tumbona en un club privado rondan entre 25 y 35 euros al día, lo que te garantiza confort, servicio incluido y acceso a duchas limpias. En las playas públicas no te olvides de vigilar tus cosas y llévate una esterilla bien gruesa o una colchoneta acolchada para que las piedras no se te claven en la espalda.
💡 Consejo: si lo que de verdad ansías es arena fina, súbete al tren y acércate a la cercana Antibes o Menton, donde encontrarás una superficie mucho más blanda para gandulear todo el día.

6. Museo Nacional Marc Chagall
La ciudad es un destino artístico de primera, porque la luz única de la Riviera atrajo durante siglos a los más grandes pintores y visionarios. Uno de los puntos culminantes absolutos es el Museo Nacional Marc Chagall, que alberga su impresionante ciclo de diecisiete grandes lienzos con un profundo mensaje bíblico. El propio artista participó activamente en el diseño del edificio para que sus obras maestras tuvieran exactamente la iluminación natural adecuada.
Los espacios del museo son increíblemente tranquilos y armoniosos, y los enormes lienzos juegan con tonos increíblemente intensos de azul y rojo. La experiencia se intensifica con un precioso jardín lleno de olivos y plantas mediterráneas típicas, donde puedes descansar tras la visita en una pequeña cafetería. Reserva las entradas idealmente por internet con antelación, para evitar en los meses de verano las molestas esperas en largas colas en taquilla.
💡 Consejo: la audioguía suele estar incluida en el precio de la entrada y aporta un contexto fantástico sobre la compleja vida de Chagall y la rica simbología oculta en sus cuadros atemporales.

7. Musée Matisse en el barrio de las colinas
Si amas el arte moderno y el juego de colores, tus siguientes pasos deberían dirigirse al fascinante Musée Matisse. Este museo excepcional está enclavado en una preciosa villa genovesa del siglo XVII, cuya fachada de un rojo intenso contrasta con el verde de los árboles que la rodean. Henri Matisse vivió en la ciudad gran parte de su vida y la colección abarca desde sus primeras pinturas hasta los famosos recortes de papel de colores.
Los espacios del museo no son gigantescos, así que la visita no te dejará agotado para el resto del día, pero por eso mismo la exposición resulta más íntima e intensa. Una gran ventaja es también su ubicación en el barrio de colinas de Cimiez, que ofrece un escape perfecto del bullicio del abarrotado centro hacia el entorno tranquilo de los olivares. Llegas aquí muy fácilmente en autobús urbano directamente desde el centro, y el trayecto dura unos veinte minutos.
💡 Consejo: el museo suele cerrar los martes, así que planifica bien tu visita para otro día de la semana y no acabes decepcionado ante las puertas cerradas.

8. Barrio de Cimiez y las antiguas termas romanas
Ya que te acercas hasta Matisse en el barrio de Cimiez, reserva tiempo también para explorar sus alrededores. Esta zona residencial tranquila y enormemente elegante esconde un gran trozo de historia, porque aquí precisamente se encontraba el antiguo asentamiento romano de Cemenelum. Aún hoy puedes recorrer las fascinantes ruinas de unas viejas termas romanas y explorar los restos de un pequeño anfiteatro que respira una auténtica atmósfera antigua.
Justo al lado de las ruinas arqueológicas se alza un precioso monasterio franciscano rodeado de jardines cuidados con esmero. Desde los jardines del monasterio se ofrece una vista preciosa y muy silenciosa sobre el valle del río Paillon, y aquí, a diferencia del paseo costero, te cruzarás con un mínimo de turistas. Es un lugar ideal para un rato de descanso con un buen libro o un pequeño picnic romántico a la sombra de árboles centenarios.
💡 Consejo: la entrada a los jardines del monasterio y a las ruinas romanas suele ser gratuita, lo que convierte esta zona histórica en un gran plan para viajeros con presupuesto limitado.

9. Catedral de San Nicolás (catedral rusa)
Paseando por el centro de la ciudad, quizá te sorprenda por completo la visión de un edificio que, a primera vista, no encaja para nada aquí. La catedral de San Nicolás es el mayor templo ortodoxo fuera del territorio de Rusia y sus cúpulas bulbosas ricamente decoradas parecen una auténtica aparición en medio de la arquitectura mediterránea. La mandó construir la numerosa comunidad de la nobleza rusa que venía aquí en busca de calor a finales del siglo XIX y principios del XX.
La fachada de la catedral brilla con colores intensos, llamativos detalles dorados y precisos azulejos cerámicos que la convierten en un lugar increíblemente fotogénico. Aunque el templo es principalmente una enorme atracción turística, sigue cumpliendo plenamente su función religiosa, así que hay que respetar unas normas estrictas de vestimenta. Las mujeres deben llevar cubiertos los hombros y las rodillas, e idealmente también un pañuelo en el pelo, mientras que los hombres deben llevar pantalones largos.
💡 Consejo: la catedral se encuentra algo apartada del centro turístico principal, cerca de la estación de tren, así que llegas fácilmente a pie en unos quince minutos.

10. Locura de febrero: el Carnaval de Niza
Si decides arriesgarte y viajar al sur de Francia en febrero, te espera una experiencia visual para toda la vida. La ciudad celebra el grandioso Carnaval de Niza, que por su tamaño, tradición y ambiente electrizante se sitúa con orgullo junto a las famosas celebraciones de Venecia o Río de Janeiro. Durante dos semanas enteras las calles viven al ritmo de enormes desfiles de carrozas alegóricas, increíbles espectáculos de luz y miles de bailarines con trajes extravagantes.
Una particularidad absoluta de las celebraciones locales son las llamadas batallas de flores (Bataille de Fleurs), que tienen lugar directamente en la Promenade des Anglais. Modelos bellamente vestidas lanzan desde enormes carrozas cientos de miles de flores frescas directamente a la multitud entusiasmada, lo que crea un espectáculo de color y aroma increíble. Las entradas para las tribunas principales suelen ser bastante caras y, sobre todo, se agotan rápido, así que tienes que comprarlas con varios meses de antelación por internet.
💡 Consejo: durante el carnaval no te pierdas tampoco la cercana Fête du Citron en Menton, donde verás esculturas gigantes y absolutamente disparatadas construidas exclusivamente con limones y naranjas.
11. Cómo moverse por la ciudad sin coche
Como ya recalqué en la introducción, alquilar un coche en la Riviera es más bien una enorme carga que una ventaja real. La ciudad dispone de una red fantástica y muy clara de tranvías modernos, que te llevarán de forma segura a todos los monumentos principales e incluso al aeropuerto internacional. Las líneas están perfectamente limpias, totalmente climatizadas y circulan en intervalos realmente cortos, así que nunca perderás tiempo esperando inútilmente en la parada bajo el sol abrasador.
Para las excursiones por toda la costa funciona una genial red de trenes regionales TER que cruzan la línea entre Cannes y Menton. Si planeas desplazamientos intensivos, hazte con el ventajoso billete regional Pass SudAzur, que te desbloqueará viajes ilimitados por todo el departamento. Los billetes individuales de tren los compras en las máquinas azules de la estación o a través de la aplicación SNCF, y el billete de papel debes validarlo siempre antes de subir al andén en el torno amarillo.
💡 Consejo: el tranvía del aeropuerto, la línea L2, te lleva desde ambas terminales directamente al corazón de la ciudad en menos de media hora y el billete cuesta solo una fracción de un taxi normal.
12. Excursión en tren al lujo de Mónaco
Ya que vas a estar alojado en la Riviera, sería un pecado no visitar el famoso segundo Estado más pequeño del mundo. El viaje en tren de Niza a Mónaco dura solo veinte minutos y un billete de ida te sale por unos cuatro a seis euros. La propia estación de tren de Mónaco es una enorme joya arquitectónica excavada en lo profundo de la roca y, al salir, te encuentras directamente en el centro de toda la acción.
En un solo día te da tiempo a recorrer con calma el legendario puerto lleno de los yates más caros del mundo, asomarte al famoso casino de Montecarlo y caminar de cerca por el trazado del circuito de Fórmula 1. No te pierdas tampoco el casco antiguo de Mónaco-Ville, encaramado en lo alto de la roca, donde se encuentra el palacio del príncipe y el precioso museo oceanográfico con sus enormes acuarios. Cuenta, eso sí, con que los precios de un simple café y de una comida en restaurante son aquí aún más altos que en Francia.
💡 Consejo: las distintas travesías panorámicas y excursiones organizadas en barco a lo largo de la costa puedes reservarlas con antelación de forma fácil y segura por internet a través del popular portal GetYourGuide.
13. El medieval nido de águilas de Èze
Si ansías alturas y paisajes realmente dramáticos, súbete al tren y dirígete hacia el este, al pueblecito de Èze. Este fascinante nido de águilas medieval se equilibra sobre un acantilado escarpado a más de cuatrocientos metros sobre el nivel del mar y representa una auténtica joya única de toda la región. El tren te lleva a la estación de Èze-sur-Mer, abajo junto al agua, desde donde puedes subir en autobús local o por la bastante exigente caminata a pie del famoso Sendero de Nietzsche, donde el célebre filósofo buscaba inspiración.
El propio Èze es un intrincado laberinto de estrechas callejuelas de piedra que te conducen inevitablemente cada vez más alto hacia el cielo. En la cima misma, entre las ruinas de una vieja fortaleza, se encuentra el precioso Jardin Exotique, un jardín botánico lleno de cactus enormes y suculentas variadas. La combinación de las plantas espinosas en primer plano y la infinita superficie azul muy por debajo de ti es, simplemente, una experiencia que corta el aliento y que no te puedes perder 😅.
💡 Consejo: emprende la caminata lo más temprano posible por la mañana o, al contrario, más tarde por la tarde, porque las callejuelas de piedra se llenan de turistas hacia el mediodía y la subida con el calor veraniego es realmente agotadora.
14. La colorida bahía de Villefranche-sur-Mer
A solo siete minutos en tren de la estación principal de Niza te espera un mundo completamente distinto y bastante más tranquilo. Villefranche-sur-Mer presume de una de las bahías naturales más profundas y bonitas de toda la costa, que protege con seguridad al pueblo del viento fuerte y del oleaje. Las casitas de colores caen en cascada desde las laderas escarpadas hasta el agua transparente y crean un decorado fotogénico perfecto para tus fotos de vacaciones.
Frente a la bulliciosa metrópoli, Villefranche ofrece una atmósfera costera mucho más íntima y relajada. Pasea por el encantador paseo marítimo lleno de cafeterías estupendas y descubre la fascinante y oscura callejuela Rue Obscure, parcialmente cubierta, que en la Edad Media servía de refugio seguro frente a las incursiones de los piratas. La playa de aquí tiene además piedras mucho más pequeñas y arena más gruesa, así que la entrada al agua es mucho más agradable y menos dolorosa que en las playas de Niza.
💡 Consejo: el pueblo es bastante pequeño, así que su visita la puedes combinar fácilmente con una excursión a la cercana península de Saint-Jean-Cap-Ferrat, salpicada de villas de lujo y situada justo enfrente.
Adónde ir desde Niza y sus alrededores
La costa funciona como un enorme imán y las posibilidades para explorar son aquí realmente incontables. Si vas en tren hacia el oeste, en menos de una hora llegas a la famosa Cannes, sinónimo de glamour cinematográfico, boutiques de lujo y un amplio paseo con palmeras. De camino, no dejes de parar en la histórica Antibes, donde puedes recorrer las viejas murallas y visitar el estupendo museo de Pablo Picasso, instalado directamente en el edificio de un antiguo castillo.
Si te apetece explorar el contexto más amplio de toda la región, échale un vistazo a nuestro extenso artículo y guía que cubre toda la Riviera Francesa. Mucha gente sueña con visitar el icónico Saint-Tropez, pero aquí debo advertirte con sinceridad. Hasta el pueblo no llega el tren y la carretera de acceso se convierte en verano en un atasco paralizado, así que ve allí únicamente fuera de temporada alta, en mayo o en septiembre. Y si prefieres un interior más tranquilo con aroma a lavanda, consulta nuestros consejos para la encantadora Provenza.
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Comparar precios de coches en Francia →Preguntas frecuentes
¿Cómo llegar del aeropuerto al centro de Nice?
La opción más rápida y económica es utilizar la moderna línea de tranvía L2, que conecta ambas terminales del aeropuerto directamente con el centro de la ciudad. El trayecto dura aproximadamente treinta minutos y el billete sencillo, por menos de dos euros, lo puedes comprar cómodamente en la máquina roja que se encuentra justo en la parada frente a la terminal.
¿El agua del grifo es potable?
Sí, el agua del grifo es completamente segura y potable en toda la Riviera Francesa. Así que puedes rellenar sin preocupaciones tu propia botella en el hotel o en las numerosas fuentes públicas que encontrarás dispersas por los parques y plazas históricas de la ciudad.
¿Cuánto cuesta la comida en el restaurante?
Los precios aquí son, como es lógico, más altos que en nuestro país. Durante el almuerzo merece la pena buscar el llamado Menu du jour (menú del día), que te costará entre 15 y 25 euros por dos platos. Una cena en un bistró normal sin vino cuesta aproximadamente entre 20 y 35 euros por persona, mientras que por un café en la barra pagarás alrededor de dos euros.
¿Cómo es el tema de las propinas en Francia?
Según la ley, la cuenta en un restaurante siempre incluye un recargo del quince por ciento por el servicio (service compris), así que la propina ya está incluida en el precio. Sin embargo, es una buena costumbre redondear la cantidad hacia arriba o dejar algunas monedas en la mesa. Atención, añadir propina a través del terminal de pago es muy complicado.
¿Necesito zapatos de agua para la playa?
V Niza definitivamente sí. Toda la bahía de los Ángeles y las playas públicas adyacentes están cubiertas de guijarros bastante grandes y calentados por el sol, sobre los que caminar descalzo resulta realmente muy difícil. Los escarpines te ahorrarán mucho dolor innecesario tanto al entrar como al salir del mar.
¿Cómo funcionan los trenes regionales TER?
Los trenes TER cruzan la costa entre Cannes y Menton de manera muy fiable unas tres o cuatro veces por hora. Los billetes se pueden comprar en las máquinas azules de la estación o a través de la aplicación móvil de SNCF, y el billete de papel siempre debe validarse antes de subir en el torniquete amarillo del andén.
¿Es seguro Niza?
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La ciudad es generalmente muy segura incluso para paseos nocturnos por el paseo marítimo. Sin embargo, durante la temporada turística alta, ten mucho cuidado con los carteristas hábiles, especialmente en los tranvías abarrotados desde el aeropuerto o en las aglomeraciones de los mercados matutinos del casco antiguo.
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