Vigo, España: 14 planes imprescindibles y puerta a las Islas Cíes

Si cuando piensas en España solo imaginas llanuras abrasadas, fiestas interminables en costas soleadas y el calor pegajoso del asfalto en verano, la región del noroeste gallego te sacará de ese error de forma rápida y contundente. En lugar de paisajes resecos, aquí te recibirá una naturaleza de un verde intenso que recuerda más a Irlanda, con bosques de eucaliptos de los que a menudo asciende una niebla misteriosa y con las frías olas del Atlántico golpeando sin descanso los acantilados recortados. Es precisamente en este rincón singular de la Península Ibérica, donde la lengua local se acerca más al portugués que al castellano, donde se encuentra Vigo, España. Una ciudad portuaria que a primera vista puede parecer algo industrial, pero que, si le das una oportunidad, te revelará un encantador casco histórico, vistas fantásticas y, sobre todo, te servirá como principal puerta de entrada a las paradisíacas Islas Cíes, cuyas playas se sitúan regularmente entre las más hermosas del mundo.

Vigo, España vista panorámica
Foto: Luis Miguel Bugallo Sánchez (Lmbuga) / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Resumen

  • Las Islas Cíes son imprescindibles: Si viajas a Vigo, visitar este parque nacional con la playa de Rodas —de aspecto caribeño— es una obligación absoluta, pero requiere obtener un permiso con antelación.
  • Historia en el Casco Vello: El barrio antiguo te cautivará con sus retorcidas callejuelas de granito, sus acogedoras tabernas y su auténtico ambiente gallego.
  • Vistas desde el Monte do Castro: Esta antigua fortaleza que se eleva justo sobre la ciudad ofrece las mejores vistas panorámicas de toda la ría y del sol al atardecer.
  • Paraíso gastronómico para los amantes del mar: Las Rías Baixas son el epicentro del mejor marisco de España, y los amantes del vino encontrarán en el Albariño un aliado perfecto.
  • Punto de partida ideal: Vigo funciona estratégicamente como base para excursiones a Santiago de Compostela o para explorar el salvaje litoral gallego.
  • Cuenta con la lluvia: Galicia es maravillosamente verde por alguna razón, así que incluso en verano conviene llevar una chaqueta impermeable ligera en la mochila.
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Cuándo ir a Vigo

El clima en el noroeste de España lo dicta sin contemplaciones el Océano Atlántico, lo que significa que aquí rigen reglas completamente distintas a las del sur andaluz. Los inviernos son relativamente suaves y las temperaturas rara vez caen a cero, pero son extremadamente lluviosos y húmedos, así que no son la época ideal para largos paseos por la ciudad. Si quieres disfrutar Vigo en todo su esplendor y no pasar los días refugiado en cafeterías, es clave elegir el momento adecuado del año.

La única ventana realmente seca y cálida para visitar Galicia se abre de mayo a finales de octubre, cuando la ciudad despierta a la vida y el sol por fin gana terreno a las nubes. Para bañarse en el océano y explorar plenamente la costa, los meses de junio a septiembre son los más indicados, aunque incluso en pleno verano el agua del Atlántico sigue siendo muy refrescante y no puede compararse con el Mediterráneo. Si quieres evitar las grandes masas de turistas nacionales que en agosto huyen del calor del interior, planifica tu viaje para junio o septiembre: el tiempo sigue siendo muy agradable, pero las playas y las calles están bastante más tranquilas.

Dónde alojarse en Vigo

💡 Consejo de alojamiento y actividades: Para buscar alojamiento solemos usar Booking.com, donde suelen encontrarse las mejores condiciones de cancelación. Para comparar entradas, excursiones y actividades, vale la pena echarle un vistazo a GetYourGuide.

Vigo es una ciudad bastante extensa enclavada en un terreno muy accidentado, así que elegir bien el barrio puede ahorrarte muchos kilómetros a pie y más de un disgusto. La mejor opción para una estancia corta es el casco histórico Casco Vello o el barrio Centro, desde donde tendrás a pocos pasos los principales monumentos, el puerto y los ferris hacia las islas. Si prefieres un ambiente más tranquilo y no te importa desplazarte al centro, puedes buscar alojamiento en la zona de la playa de Samil, donde disfrutarás de vistas al océano por las mañanas y de largas caminatas por el paseo marítimo.

La oferta de alojamiento en la ciudad es amplia, pero sobre todo en los meses de verano las mejores opciones se agotan increíblemente rápido. Un excelente punto de partida es el NH Collection Vigo, que ofrece el equilibrio perfecto entre confort moderno y cercanía inmediata al casco histórico y al puerto. Si buscas algo realmente especial con un toque de lujo e historia, te recomiendo echar un vistazo al Hotel Pazo Los Escudos Spa & Resort, una preciosa pazo gallega tradicional completamente restaurada junto al mar. Todas las opciones disponibles y los precios actualizados los puedes comparar fácilmente a través de Booking.com, donde también encontrarás apartamentos acogedores con cocina propia.

14 planes imprescindibles que ver y hacer en Vigo y alrededores

1. Islas Cíes y la playa de Rodas

El archipiélago de las Islas Cíes es sin duda el mayor atractivo turístico de toda la región y el motivo por el que tantos viajeros se acercan a Vigo. Este parque nacional protegido —el Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas de Galicia— ofrece una naturaleza virgen sin coches ni hoteles, donde protagonizan bosques de pinos, acantilados escarpados y, sobre todo, una arena blanca increíblemente fina. Las islas son tres en total; las dos principales, Monteagudo y Faro, están unidas por la icónica playa de Rodas.

Precisamente la Praia de Rodas fue el lugar que el diario británico The Guardian calificó en su momento como la playa más bonita del mundo, y cuando por primera vez se abre ante ti el panorama de su arena blanca contrastando con el agua turquesa, entiendes perfectamente por qué. El agua es muy fría y solo los más valientes se bañan en ella, pero dar un paseo por la orilla o subir hasta el Faro de Cíes para contemplar el océano abierto merece cada minuto de tu tiempo.

💡 Consejo local: Las islas tienen cupos diarios de visitantes muy estrictos, así que debes tramitar el permiso de la Xunta de Galicia (la denominada autorización) y después adquirir el billete del ferri con mucha antelación, en verano con al menos un mes de antelación.

2. Casco histórico: el Casco Vello

Casco histórico Casco Vello de Vigo
Foto: Zarateman / Wikimedia Commons, CC0

El alma de cualquier ciudad española está en su parte antigua, y Vigo no es ninguna excepción, aunque su Casco Vello ha experimentado una masiva revitalización en los últimos años. Las callejuelas sinuosas empedradas con imponente granito se entrelazan entre antiguas casas de piedra, muchas de las cuales lucen los tradicionales balcones acristalados llamados galerías, que antaño protegían a sus habitantes de la lluvia y el viento frecuentes. Hoy el barrio late con energía: encontrarás decenas de tiendas independientes y talleres artesanos que alternan con encantadoras cafeterías y pequeños bares de tapas.

Piérdete en el laberinto de callejuelas y déjate guiar solo por tus sentidos; antes o después llegarás a la joya del centro, la Concatedral de Santa María de Vigo, un edificio neoclásico que los locales conocen simplemente como La Colegiata. Este majestuoso templo alberga al famoso Cristo de la Victoria, al que se atribuye el mérito de haber salvado a la ciudad de las tropas napoleónicas. El ambiente es mejor al atardecer, cuando las calles se llenan de gente y el olor de las tapas recién preparadas impregna el aire.

3. Fortaleza y parque del Monte do Castro

Fortaleza y parque Monte do Castro en Vigo
Foto: Lameiro / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Si quieres hacerte una idea completa de cómo está enclavado Vigo en el paisaje, es imprescindible subir al Monte do Castro, una colina verde que se eleva justo en el corazón de la ciudad. Este promontorio es en realidad la cuna del propio Vigo, ya que aquí se encontraron los primeros vestigios de asentamiento de la Edad del Hierro (los llamados castros) del siglo III a.C. El camino hacia arriba requiere algo de forma física, porque la subida es bastante pronunciada, pero la recompensa en la cima no tiene precio.

En lo alto del cerro encontrarás los restos de las murallas del Castillo del Castro del siglo XVII, que antiguamente servía para defender la ciudad de los persistentes ataques de la armada británica. Hoy es un parque preciosamente cuidado, lleno de plantas exóticas, bancos y rincones con sombra, desde donde se abre una espectacular vista panorámica de toda la Ría de Vigo, el puerto moderno y la silueta de las Islas Cíes a lo lejos. Especialmente al atardecer, cuando el cielo se tiñe de naranja y se refleja en el agua, este lugar tiene una atmósfera absolutamente mágica.

4. El puerto y la tradición pesquera

Vigo no sería Vigo sin su imponente puerto, uno de los más importantes y grandes puertos pesqueros de toda Europa. Los propios muelles y las instalaciones industriales desprenden un aire muy funcional, con camiones circulando sin parar, pero a lo largo del muelle hay un paseo marítimo acondicionado que invita al paseo vespertino. Las profundas rías de las Rías Baixas, donde se mezclan las aguas saladas del Atlántico con las dulces de los ríos, crean un ecosistema perfecto para la fauna marina.

Precisamente gracias a este entorno único, la región es el epicentro del mejor marisco de toda España. Para los locales, la leyenda absoluta es el pulpo a la gallega, que aquí se cuece de manera tradicional en una olla de cobre hasta que queda perfectamente tierno, y se sirve sobre una tabla de madera regado con aceite de oliva. Los mercados locales —el Mercado da Pedra— son el escaparate de otros tesoros del océano, incluidos los famosos percebes, pequeños crustáceos que crecen en los acantilados más abruptos y cuya peligrosa recogida los convierte en un ingrediente de lujo muy cotizado.

5. La playa de Samil

Playa de Samil en Vigo
Foto: juantiagues / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0

Cuando se habla de la playa urbana de Vigo, a cualquier local se le viene a la mente de inmediato la Praia de Samil, el principal centro de ocio veraniego para toda la comarca. Esta playa se extiende a lo largo de más de un kilómetro y ofrece una arena finísima y clara que contrasta vivamente con las aguas azules de la ría. A diferencia de las playas salvajes de las islas, Samil cuenta con una infraestructura absolutamente completa: duchas públicas, aseos bien mantenidos, zonas de juegos infantiles e incluso varias piscinas gratuitas para quienes encuentren el océano demasiado frío.

A lo largo de toda la playa discurre un amplio paseo empedrado bordeado de árboles, perfecto para el running matutino, para patinar en línea o simplemente para el paseo perezoso de la tarde con un café en la mano. Encontrarás decenas de restaurantes, cafeterías y puestos de helados que en verano están a rebosar, aunque gracias al espacio generoso las aglomeraciones se disuelven bastante bien. El gran plus de la playa de Samil es la vista directa a las Islas Cíes, tras las que cada tarde el sol se pone de forma dramática y espectacular.

6. La Calle de las Ostras: Rúa das Ostras

Si quieres sentir el verdadero pulso culinario de la ciudad, tienes que acercarte sí o sí a la Rúa Pescadería, que los locales no conocen por otro nombre que el de Rúa das Ostras, es decir, la Calle de las Ostras. Esta corta calle situada en el borde del casco histórico, junto al Mercado da Pedra, es el centro mundial de venta y degustación de ostras frescas traídas desde los criaderos cercanos de la ría.

Funciona como un teatro perfectamente ensayado, donde las habilidosas vendedoras —las ostreiras— abren ostras a una velocidad increíble sobre los mostradores de piedra delante de los hambrientos clientes. Turistas y locales llegan aquí de toda España para comprar una docena de ostras recién abiertas, rociarlas con limón y saborearlas en la propia calle en las pequeñas mesitas. Como vegetarianos convencidos, aquí no encontraréis precisamente una fiesta para el paladar, pero el propio ambiente, el griterío de las vendedoras y el bullicio de la calle hacen de este lugar una experiencia cultural fascinante que es parte inseparable de Vigo.

7. Los jardines del Pazo de Castrelos (Museo Quiñones de León)

Jardines del Pazo de Castrelos, Museo Quiñones de León
Foto: juantiagues / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0

Cuando quieras descansar un momento del bullicio de las calles y el viento del océano, dirígete a las afueras de la ciudad, al extenso Parque de Castrelos. Su joya principal es la histórica casa señorial Pazo de Quiñones de León, un magnífico ejemplo de arquitectura tradicional gallega del siglo XVII. Hoy el edificio alberga el museo municipal con interesantes exposiciones sobre la historia de la ciudad, hallazgos arqueológicos y una excelente colección de pintura gallega; además, la entrada al museo es completamente gratuita para todos los visitantes.

Lo que hace realmente excepcional este lugar, sin embargo, son los amplios jardines que lo rodean, una obra maestra del paisajismo. Los jardines se dividen en una zona de estilo francés con setos cuidadosamente recortados y diseños geométricos, y en un parque inglés más silvestre, lleno de viejos robles, castaños y camelias que florecen espléndidamente a finales del invierno. Es un oasis de tranquilidad perfecto para hacer un pícnic sobre la hierba, leer un libro en un banco junto a la fuente o simplemente pasear admirando las esculturas históricas repartidas por todo el recinto.

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8. La Plaza de la Constitución: Praza da Constitución

Praza da Constitución, plaza principal del casco histórico de Vigo
Foto: Zarateman / Wikimedia Commons, CC0

Toda ciudad española tiene su plaza mayor, y en Vigo ese corazón palpitante del casco antiguo es, sin duda, la Praza da Constitución. Esta plaza extraordinariamente fotogénica está flanqueada por casas históricas de piedra con los típicos balcones acristalados y los soportales que antaño ofrecían refugio a los comerciantes de las lluvias gallegas. En el centro de la plaza, justo donde estuvo el primer ayuntamiento, hoy encontrarás elegantes farolas de época y numerosas terrazas.

La plaza cobra vida especialmente a última hora de la tarde y por la noche, cuando se llena de locales que vienen a tomar algo después del trabajo y de turistas que admiran la arquitectura histórica. Es el lugar ideal para sentarte en una de las muchas cafeterías, pedir un buen café español o una copa al atardecer y observar el típico y relajado bullicio sureño a tu alrededor. Además, de la plaza parten las callejuelas más interesantes del casco antiguo, así que te servirá perfectamente de punto de orientación.

9. Excursión para descubrir el vino Albariño en las Rías Baixas

Viñedos de Albariño en las Rías Baixas, Galicia
Foto: Re Fresh Vigo / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

Galicia no es solo océano e historia, sino también un vino excelente que se cultiva aquí desde los tiempos del Imperio Romano. Vigo es un punto de partida perfecto para explorar la DO Rías Baixas, que se ha dado a conocer en todo el mundo por la producción del maravilloso vino blanco Albariño. Este vino fresco y mineral, con delicadas notas de melocotón y cítricos, complementa a la perfección la gastronomía local, y su epicentro es el pintoresco municipio histórico de Cambados, a menos de una hora en coche.

Durante el trayecto por el interior de Galicia hacia los viñedos, seguramente te fijarás en unas curiosas construcciones de piedra elevadas sobre pilares, que recuerdan a pequeñas y estrechas capillas. Son los hórreos, los tradicionales graneros gallegos, cuya estructura elevada con losas planas protege eficazmente el grano almacenado de la humedad del suelo y de los roedores hambrientos. Una visita a alguna de las bodegas locales combinada con una degustación es una experiencia que, en el noroeste de España, no deberías perderte bajo ningún concepto.

10. El Dinoseto y la cara más moderna de la ciudad

El Dinoseto, topiary dinosaurio de Vigo
Foto: Roi González Villa (Vivaelcelta) / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Vigo tiene también mucho sentido del humor y no siempre se toma las cosas tan en serio, como demuestra uno de los símbolos más extravagantes de la ciudad en los últimos años. En la Praza da Princesa te toparás con el Dinoseto, un enorme arbusto podado en forma de tiranosaurio rex. En principio iba a ser una instalación temporal, pero los vigueses se encariñaron tanto con este dinosaurio verde que se convirtió en parte indisociable de la ciudad; hoy incluso encontrarás junto a él un pequeño huevo de dinosaurio con su cría. Hacerse una foto con el Dinoseto es ya para los turistas casi tan obligatorio como visitar la catedral.

Además de los dinosaurios vegetales, la ciudad presume de una rica escena de arte moderno y arquitectura que contrasta con fuerza con el antiguo caserío de granito. Si te interesa el arte, acércate al MARCO (Museo de Arte Contemporánea de Vigo), que surgió de la impresionante reconversión de la antigua cárcel municipal. Hoy este espacio luminoso acoge exposiciones de primer nivel de artistas españoles e internacionales contemporáneos y, además, se encuentra justo en la principal arteria comercial, por lo que su visita se puede combinar fácilmente con un paseo por el centro.

11. La calle comercial: Rúa do Príncipe

Cuando te canses de los monumentos históricos y te apetezca airear un poco la cartera, tus pasos deberían dirigirse a la Rúa do Príncipe. Esta amplia calle completamente peatonal es la principal arteria comercial de toda Vigo y se extiende desde la Praza Porta do Sol hasta el museo MARCO. La calle debe su nombre al hijo de la reina Isabel II y, desde el siglo XIX, es la dirección más prestigiosa de la ciudad, donde el lujo convive con la vida cotidiana de sus habitantes.

Aquí encontrarás sucursales de todas las conocidas marcas de moda españolas e internacionales, elegantes joyerías y tiendas con productos locales tradicionales y artesanía. Pero la Rúa do Príncipe no es solo compras: es también el paseo principal donde los locales bajan a caminar por las tardes, encontrarse con conocidos y escuchar a los músicos callejeros. Especialmente mágica resulta esta calle en Navidad, cuando la engalanan unas instalaciones de luces absolutamente espectaculares que han convertido a Vigo en los últimos años en una de las ciudades de invierno más visitadas de España.

12. Excursión a Santiago de Compostela

Estar en Galicia y no visitar Santiago de Compostela sería imperdonable, especialmente cuando desde Vigo llegas en tren o en coche en menos de una hora. Todos los caminos de esta ciudad sagrada llevan a la enorme Praza do Obradoiro, donde cada día llegan cientos de peregrinos agotados pero felices al final de su camino. Muchos de ellos se apoyan en sus bastones y no ocultan las lágrimas de emoción ante la monumental fachada barroca de la catedral, que según la tradición milenaria guarda en la cripta bajo el altar mayor los restos del apóstol Santiago el Mayor.

Todo el centro histórico de Santiago, inscrito en la lista de la UNESCO, es un entramado increíble de arcadas de granito, callejuelas estrechas y antiguos conventos. Conviene saber que el año 2027 es el próximo Año Santo Compostelano (Ano Xacobeo), que se celebra cuando la festividad de Santiago cae en domingo. Durante el Año Santo, el número de visitantes sube entre un 50 y un 80 %, por lo que 2026 se presenta como una ventana ideal para visitar la ciudad: vivirás la auténtica atmósfera justo antes de que la región se inunde de las masas extremas asociadas al jubileo y la apertura de la Puerta Santa.

13. Una parada en la Praia do Vao

Si la playa principal de Samil te parece demasiado concurrida y animada, basta con avanzar un poco más por la costa para descubrir la Praia do Vao. Esta playa es considerablemente más tranquila y la frecuentan sobre todo familias locales y jóvenes vigueses que prefieren más calma y espacio en la arena. Ofrece la misma arena blanca preciosa y el agua cristalina que Samil, pero sin el gran cinturón de cemento comercial que la rodea, lo que le da un carácter mucho más natural.

Una curiosidad de esta playa es que desde ella un puente conecta con la pequeña isla privada de Toralla, dominada por un enorme edificio en altura que sigue siendo motivo de controversias arquitectónicas y políticas entre los locales. La Praia do Vao es un lugar ideal para largos paseos con la marea baja, cuando queda al descubierto una buena extensión del fondo marino y puedes observar pequeños cangrejos y recoger conchas. Además, en sus inmediaciones se encuentra el interesante yacimiento arqueológico de la Villa Romana de Toralla, que desvela cómo vivían aquí los antiguos romanos.

14. El faro y el Museo del Mar de Galicia

Faro y Museo del Mar de Galicia en Vigo
Foto: Luis Miguel Bugallo Sánchez (Lmbuga) / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Cuando recorras la costa en los alrededores de la ciudad, no te pierdas la visita al Museo del Mar de Galicia. El propio edificio del museo, diseñado por el célebre arquitecto Aldo Rossi y terminado por César Portela, es ya una fascinante pieza arquitectónica construida sobre los restos de una antigua fábrica de conservas. Las exposiciones del interior son modernas, interactivas y explican a la perfección el profundo vínculo de Galicia con el océano, desde la historia de la pesca hasta las batallas navales y los pecios hundidos en la ría.

El complejo incluye también un pequeño acuario con la fauna y flora marina local, pero el elemento más fotogénico de todo el museo es su exterior. El largo muelle que se adentra en el mar acaba en un faro moderno y pasear por él con el viento en la cara es una experiencia enormemente revitalizante. Desde allí se abren algunas de las mejores y más originales vistas de la propia ciudad de Vigo, los acantilados del entorno y, cómo no, la inconfundible silueta de las cercanas Islas Cíes.

Qué ver después de Vigo

Galicia es bellísima, pero está en un extremo de la Península. Si viajas por España durante más tiempo, desde Vigo tienes estupendas opciones para continuar descubriendo el país, ya sea en avión (Vigo tiene su propio aeropuerto) o en tren de alta velocidad.

  • Santiago de Compostela – Como ya hemos mencionado, esta mágica ciudad de peregrinación con su impresionante catedral está a menos de una hora de Vigo y su visita es absolutamente obligatoria.
  • Madrid – Gracias a la recientemente inaugurada línea de alta velocidad AVE, desde Vigo llegas a la animada capital en algo más de 4 horas, lo que la convierte en un excelente siguiente destino de tu itinerario.
  • Barcelona – Si quieres cambiar el frío Atlántico por el cálido Mediterráneo, puedes volar directamente a la metrópoli catalana y disfrutar de la arquitectura de Gaudí.
  • Gastronomía española típica – Si quieres saber qué otras delicias puedes probar en tus viajes por el país —ya sean tapas vegetarianas, tortilla o quesos—, consulta nuestra guía gastronómica completa.

Preguntas frecuentes

¿Cómo llegar a las Islas Cíes?

A las islas solo se puede llegar en ferry desde el puerto de Vigo, Cangas o Baiona (el trayecto dura unos 40 minutos). Pero antes de comprar el billete del barco, debes tramitar gratuitamente una autorización oficial de la Xunta de Galicia para un día concreto, ya que el número de visitantes diarios está estrictamente limitado a unas 2000 personas.

¿Es realmente tan fría el agua del océano en Vigo?

Sí, incluso en los meses más cálidos del verano, la temperatura del agua en el Atlántico alrededor de Vigo suele estar entre 15 y 18 grados centígrados. Así que bañarse es más bien para valientes y para refrescarse en días calurosos, no tiene nada que ver con las aguas templadas de Andalucía.

¿Cuántos días necesito para visitar Vigo?

Para la ciudad de Vigo en sí, con su casco histórico, el Monte do Castro y los paseos marítimos, te sobra con un día completo. Pero definitivamente reserva otro día entero para la excursión a las Islas Cíes e idealmente un tercer día para explorar los pueblos cercanos de las Rías Baixas o la cercana Santiago.

¿Se puede hablar inglés en Vigo?

En las zonas turísticas, hoteles y restaurantes grandes te puedes comunicar en inglés sin mayores problemas. Sin embargo, Vigo no está tan afectado por el turismo internacional masivo como Barcelona o el sur de España, así que en locales más pequeños y en los mercados te ayudará mucho tener al menos un conocimiento básico de español (o gallego).

¿Es Vigo una ciudad segura?

Vigo es una de las ciudades españolas más seguras y la criminalidad es baja. Puedes pasear sin problemas incluso después del anochecer, solo en las zonas turísticas concurridas (por ejemplo, el mercado, Casco Vello, el puerto) conviene estar atento a tus pertenencias por posibles carteristas, como es habitual en cualquier ciudad grande.

¿Dónde aparcar si vengo en coche?

Vigo es muy empinado y aparcar en la calle del casco histórico es casi imposible. La mejor opción es usar los aparcamientos subterráneos de pago, de los que hay bastantes en el centro (por ejemplo, Parking Rosalía de Castro o bajo el centro comercial A Laxe). Cuenta con un precio de unos 15-20 euros al día.

¿Cuándo se celebran las principales fiestas de la ciudad?

La mayor festividad de Vigo es la llamada Reconquista, que se celebra cada año alrededor del 28 de marzo. Todo el casco histórico se transforma, la gente va vestida con trajes de época del siglo XIX, las calles se llenan de mercados, música y comida, y se recrea la histórica expulsión de las tropas francesas de la ciudad.

¿Cómo moverse por la ciudad?

El centro de la ciudad y el Casco Vello se pueden recorrer perfectamente a pie, aunque sudarás un poco por las cuestas empinadas (en los últimos años la ciudad ha instalado escaleras mecánicas en las calles más empinadas). A las playas más alejadas, como Samil, llegas fácilmente con los fiables autobuses urbanos (empresa Vitrasa), el billete se compra directamente al conductor.

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