Si buscas las Cícladas de postal —casitas blancas, cúpulas azules y el Egeo de fondo—, pero te echa atrás la idea de calles abarrotadas, tenemos el destino perfecto para ti. La isla de Milos Grecia ofrece una relación calidad-precio fantástica y el mundo todavía está descubriendo su encanto poco a poco. Mientras sus vecinas más famosas se enfrentan a precios desorbitados, aquí encontrarás una atmósfera mucho más auténtica, llena de tranquilidad y de paisajes naturales que quitan el aliento.
Milos es geológicamente una de las islas más fascinantes de las Cícladas, y en cuanto llegues entenderás por qué. Su origen volcánico ha dejado una paleta de colores que no verás en ningún otro rincón de Grecia: rocas blancas como la nieve, acantilados de un rojo intenso, mar turquesa. Encontrarás más de setenta playas, y muchas de ellas parecen sacadas de otro planeta más que de un destino turístico europeo convencional.
Hemos preparado quince planes que te ayudarán a explorar Milos a fondo: desde el paisaje lunar de Sarakiniko hasta las cuevas piratas, pasando por dónde comer los mejores pitarakia. Y también algunos consejos sinceros sin los que podrías arrepentirte. 😉 Además, encontrarás información práctica sobre dónde alojarte, cómo funciona el transporte local y qué tener en cuenta al planificar el viaje.

Resumen para quienes no tienen tiempo de leer el artículo completo
- Los lugares más icónicos: La playa lunar de Sarakiniko y la bahía pirata de Kleftiko, a la que solo se puede llegar por mar.
- Joya histórica: Fue precisamente en esta isla donde en 1820 se descubrió la célebre Venus de Milo, que hoy puede admirarse en el Museo del Louvre de París.
- Cómo llegar a la isla: Los ferrís rápidos de SeaJets desde Atenas completan la travesía en menos de tres horas, pero los billetes se agotan a una velocidad increíble.
- Moverse por la isla: Para explorar la salvaje costa occidental necesitarás imprescindiblemente un vehículo con tracción a las cuatro ruedas.
- Alojamiento: La base más práctica es el pueblo portuario de Adamas; si buscas romanticismo, vete a Plaka o a la tranquila Pollonia.
- Gastronomía local: No puedes irte sin probar los pitarakia, unas deliciosas empanadillas fritas rellenas de queso local y menta.
- Tiempo y viento: En verano la isla está azotada por el fuerte viento meltemi, así que lo ideal es planificar el viaje en junio o septiembre.

Cuándo ir a Milos y cómo llegar
La época ideal para visitar la isla es desde mediados de mayo hasta finales de junio, y también todo el mes de septiembre. Durante estos meses las temperaturas son muy agradables, alrededor de veinticinco grados, el mar está calentito y te evitas con facilidad las grandes aglomeraciones turísticas. En primavera la isla se tiñe de verde y todo florece; eso sí, el agua por las mañanas todavía puede estar bastante fresca, así que es más para los más atrevidos.
Julio y agosto, en cambio, son extremadamente calurosos —las temperaturas superan habitualmente los treinta grados— y los precios del alojamiento se disparan. Algo que muchos viajeros subestiman es el fuerte viento de verano llamado meltemi. Sopla por todo el mar Egeo desde mediados de junio hasta septiembre y por las tardes puede alcanzar los cuarenta kilómetros por hora, lo que provoca frecuentes cancelaciones de excursiones en barco y dificulta el baño en las playas del norte. Este viento del norte puede ser refrescante en los días más tórridos, pero también levanta olas considerables. Si anuncian meltemi fuerte, mejor dirígete a las playas del sur, como Firiplaka o Paleochori, bien protegidas por altos acantilados.
En cuanto al transporte, la gran mayoría de los visitantes llega en barco desde el puerto del Pireo, en Atenas. Los catamaranes más rápidos de SeaJets completan la travesía en unas dos horas y media, y el billete de ida cuesta entre 41 y 79 euros aproximadamente. Los ferrís convencionales de compañías como Blue Star Ferries son más lentos —entre cinco y siete horas—, pero los billetes salen desde 33 euros y los barcos son mucho más estables con mar movido.
Te recomiendo reservar los billetes de ferri con al menos tres o cuatro meses de antelación, ya que en temporada alta los barcos se llenan completamente. También puedes llegar en avión desde Atenas con Olympic Air o Sky Express —el vuelo dura menos de cuarenta y cinco minutos—, aunque los pequeños aviones de hélice tienen una capacidad muy limitada. Una vez en la isla, alquila sin falta un coche o un quad por unos 35-50 euros al día; ten en cuenta que para explorar la costa oeste necesitarás un vehículo con tracción a las cuatro ruedas, de lo contrario el seguro quedará anulado. Las agencias de alquiler están muy ocupadas en temporada, así que conviene reservar con mucha antelación. Los quads son algo más caros que en otras islas, pero recorrer los caminos de tierra y los callejones estrechos con ellos tiene otro nivel.
Desde España, la forma más habitual de llegar es volar hasta Atenas (el Aeropuerto Internacional Eleftherios Venizelos) con compañías como Vueling, Iberia o Ryanair, especialmente desde Madrid o Barcelona, y desde allí tomar el ferri al Pireo. En temporada alta hay vuelos directos frecuentes a precios muy competitivos.

Dónde alojarse en Milos
💡 Consejo de alojamiento y actividades: Buscamos alojamiento en Booking.com, donde suelen ofrecer las mejores condiciones de cancelación. Para entradas, excursiones y actividades, vale la pena comparar y comprar en GetYourGuide.
Milos no tiene grandes complejos hoteleros, y eso es precisamente una ventaja. Dónde te alojes depende sobre todo de si tienes coche y de cuánta tranquilidad necesitas. La isla apuesta por pequeñas pensiones familiares, estudios boutique y apartamentos tradicionales. Las habitaciones se reservan muy rápido y los precios medios en temporada oscilan entre 60 y 100 euros por noche, así que no tardes en reservar en Booking.
La base más práctica es el pueblo portuario de Adamas, donde llegan todos los ferrís desde el continente y donde encontrarás la mayor concentración de restaurantes, cafeterías y agencias de alquiler de coches. Es la opción ideal si no quieres conducir, ya que de aquí salen la mayoría de los barcos de excursiones y los autobuses locales. Una opción muy bien valorada es el Olea Bay Hotel (desde 190 euros por noche), que ofrece preciosas vistas al mar en un entorno más tranquilo, algo alejado del centro más animado.
Si buscas el romanticismo típico de las Cícladas —callejuelas estrechas y puestas de sol de ensueño—, alójate en el pueblo histórico de Plaka. Eso sí, el centro está completamente cerrado al tráfico, así que tendrás que aparcar abajo y subir el equipaje a pie un trecho. Es un lugar absolutamente encantador, lleno de pequeñas boutiques y bares con estilo que cobran vida especialmente al atardecer.
Para familias con niños y parejas que buscan la máxima tranquilidad, la opción ideal es el pueblo de pescadores de Pollonia, en el noreste de la isla. Cuenta con una preciosa playa de arena sombreada por tamarindos y restaurantes de primer nivel frente al mar; además, desde aquí sale el ferri a la vecina Kimolos. Puedes alojarte en la popular Villa Mary Elen o en los apartamentos Litsa Malli Rooms, con precios a partir de los muy asequibles 92 euros por noche. Los más románticos pueden alquilar las tradicionales casitas de pescadores reformadas llamadas syrmata, directamente a pie de playa en el pueblo de Klima —una experiencia increíblemente auténtica por la que pagarás entre 160 y 500 euros por noche.

15 cosas que ver y hacer en Milos
Aquí tienes quince razones por las que la gente vuelve a Milos una y otra vez. Empezamos por las que no puedes perderte bajo ningún concepto. Puedes organizar el programa fácilmente en cuatro o cinco días, el tiempo ideal para empaparse de la atmósfera local sin tener que correr a ningún lado.

1. Sarakiniko y su paisaje lunar
Este lugar es el símbolo absoluto de la isla y probablemente la playa más fotografiada de todas las Cícladas, que se hizo famosa entre otras cosas por el videoclip de Kungs para la canción This Girl. Pero no esperes arena convencional ni sombrillas: Sarakiniko está formada por resplandecientes rocas volcánicas de toba blanca que el viento y las olas han esculpido en formas bizarras que recuerdan a la superficie de la Luna. Las rocas blancas sobre el azul intenso del Egeo te llaman irresistiblemente a sacar la cámara; los italianos lo llaman «el beso helado de la nieve», y la verdad es que han dado en el clavo.
En toda esta enorme formación rocosa no encontrarás absolutamente ninguna sombra natural, por lo que es imprescindible llevarte un sombrero, protector solar fuerte y suficiente agua. Durante el día las rocas blancas se calientan y reflejan los rayos del sol como un espejo gigante, lo que puede resultar agotador en pleno verano sin donde refugiarse. Los amantes de la adrenalina vienen a saltar desde los acantilados al agua, pero con el viento meltemi del norte ten mucho cuidado al bañarte, ya que las olas pueden empujarte contra las rocas afiladas.
💡 Consejo local: Si quieres disfrutar de Sarakiniko con calma, llega antes de las nueve de la mañana o justo al atardecer. En plena temporada, entre las diez y las dos del mediodía llegan autobuses de los cruceros y de repente hay hasta dos mil personas moviéndose por las rocas, lo que arruina bastante esa sensación de planeta desierto.

2. La bahía pirata de Kleftiko
En el extremo suroeste de la isla se esconde un auténtico tesoro que en tiempos sirvió de refugio seguro para barcos piratas y que hoy es uno de los mayores atractivos de toda Grecia. Kleftiko está formada por enormes formaciones rocosas blancas, arcos naturales y cuevas que emergen directamente de una laguna de un turquesa cristalino casi neón. No llega ninguna carretera ni camino transitable hasta aquí, así que la única forma sensata de contemplar esta maravilla con tus propios ojos es apuntarte a una excursión en barco organizada.
Los barcos salen principalmente desde el puerto de Adamas o desde las playas del sur, y tienes un montón de opciones para elegir según tu presupuesto. Una excursión de medio día en lancha rápida cuesta alrededor de 28 a 44 euros por persona e incluye unas cuatro horas de navegación con paradas para nadar y espectaculares travesías por túneles entre las rocas. Si prefieres una experiencia más lujosa, puedes optar por una jornada completa en velero.
Empresas como Polco Sailing ofrecen travesías de ocho horas en catamarán por unos 150 euros por persona. El precio incluye una comida casera abundante con productos locales, bebidas ilimitadas —incluidas cerveza y vino— y equipo completo de snorkel y paddleboard. El agua es tan transparente que ves a decenas de metros de profundidad, y nadar en las cuevas con la luz quebrándose sobre el fondo blanco es probablemente la mejor experiencia de toda la isla.

3. Los coloridos varaderos del pueblo de Klima
Milos guarda una especialidad arquitectónica que no verás en ninguna otra isla griega: los llamados syrmata. Son tradicionales garajes de pescadores excavados directamente en la blanda roca volcánica, a orillas del mar. La planta baja siempre servía para guardar los botes a salvo de las devastadoras tormentas invernales, mientras que en la planta superior las familias pescadoras construían humildes viviendas donde pasaban los meses de verano.
El ejemplo más bello y mejor conservado de esta arquitectura única está en el pueblo de Klima, donde los vecinos pintan las puertas y contraventanas de madera con los colores más vivos que puedas imaginar para reconocer su casa desde lejos en el mar. A lo largo del agua se extiende así una fila increíblemente fotogénica de casitas rojas, amarillas, azules y verdes que hoy funcionan muchas veces como elegantes apartamentos turísticos.
Te recomiendo venir al atardecer, cuando el sol poniente ilumina toda la bahía y crea una atmósfera que no tiene nada que envidiarle a los famosos atardeceres de Santorini, solo que aquí tendrás mucha más paz. Puedes pasear por las estrechas aceras de cemento frente a los garajes, observar a los gatos tomando el sol y empaparse de la auténtica tranquilidad isleña.

4. Plaka y la puesta de sol más bonita de la isla
La capital de la isla se asienta en lo alto de una colina sobre el mar y representa la esencia más pura de la arquitectura cicládica que todos conocemos de las postales. Un laberinto de callejuelas adoquinadas, fachadas blancas deslumbrantes con contraventanas azules y una buena cantidad de boutiques y bares de cócteles con estilo. El centro histórico está totalmente cerrado al tráfico, así que puedes deambular durante horas de forma segura y tranquila; eso sí, deja el coche en el aparcamiento gratuito que hay al pie de la colina.
Por encima del pueblo se alza orgullosa la fortaleza veneciana de Kastro, a la que conduce una escalinata bastante empinada que con el calor del verano te costará lo suyo. Pero el esfuerzo merece la pena: desde arriba disfrutarás de unas vistas panorámicas espectaculares sobre toda la bahía y las islas vecinas.
El espacio alrededor de la pintoresca ermita de Panagia Thalassitra es sin duda el mejor mirador de la isla para contemplar la puesta de sol. Los colores del cielo se reflejan en las paredes blancas creando un espectáculo mágico que cada tarde atrae a decenas de personas. Por eso te recomiendo encarecidamente llegar con al menos una hora de antelación, hacerte con el mejor sitio en el murete y disfrutar del momento con calma.

5. La playa de adrenalina de Tsigrado
Si no tienes vértigo y te gusta un poco la aventura, no te pierdas la playa de Tsigrado en la costa sur, que en los últimos años se ha convertido en todo un fenómeno de las redes sociales. La cala en sí es muy pequeña, con una arena finísima y un agua perfectamente turquesa, pero lo principal es precisamente el camino para llegar. Hay que pasar por una grieta estrecha en la roca y luego bajar por dos escaleras de madera bastante empinadas agarrándote únicamente a una cuerda.
El descenso se parece más a una pequeña escalada, así que calzado firme y algo de valentía son imprescindibles; los niños pequeños y las personas con movilidad reducida mejor se lo saltan. El coche se queda arriba en el aparcamiento y bajas todo en mochila, porque abajo no hay hamacas, quiosco ni servicios de ningún tipo.
Dado el tamaño tan reducido de la cala, te recomiendo llegar muy temprano por la mañana, antes de que el espacio se llene de otros valientes y empiecen a formarse largas colas en la escalera. La experiencia de bañarte en esta arena semicerrada entre rocas es tan íntima y bonita que la bajada algo intimidante merece absolutamente la pena.

6. Las fumarolas de Paleochori y los acantilados de Firiplaka
La actividad volcánica de la isla ya cesó hace mucho tiempo y el magma duerme a gran profundidad, pero bajo la superficie la cosa sigue hirviendo de lo lindo. El ejemplo más espectacular es la larga playa de Paleochori, donde directamente de la arena y del fondo del mar poco profundo brotan fuentes geotermales calientes llamadas fumarolas. Si te metes al agua cerca de la orilla, notarás cómo las burbujas calientes con un ligero toque de azufre te calientan desde abajo, funcionando como un jacuzzi natural al aire libre.
Algunos restaurantes locales aprovechan este fenómeno natural al máximo y preparan la comida en ollas enterradas en la arena volcánica caliente. Si tienes suerte, lo verás con tus propios ojos. Y luego pide ese plato también.
Justo en la cala de al lado encontrarás la igualmente popular playa de Firiplaka, famosa por sus enormes acantilados volcánicos que juegan con todos los tonos del rojo, el rosa y el naranja. El fondo de arena baja muy suavemente hacia el agua, así que es ideal para pasar el día tumbado al sol; además, a diferencia de Tsigrado, es muy fácil de acceder, lo que la convierte en la favorita para una tarde tranquila.

7. El encanto pescador de Mandrakia y Firopotamos
Además de la famosa Klima, la isla esconde otros pueblecitos pintorescos que han conservado hasta hoy su soñoliento ambiente pesquero y una autenticidad extraordinaria. Mandrakia es un pequeño y tremendamente fotogénico puerto en la costa norte, con más syrmata de colores y barquitas que se mecen constantemente en las olas. Pasear por el muelle y observar a los pescadores en su faena es aquí un auténtico bálsamo para el alma.
No muy lejos de allí, a unos diez minutos en quad, está la cala de Firopotamos con una iglesita blanca en lo alto del acantilado y un agua cristalina que invita al snorkel. Entre los viejos varaderos suelen nadar grandes bancos de pececillos y el ambiente es notablemente más tranquilo que en las playas más conocidas, así que puedes extender la toalla directamente sobre el muelle de cemento.
Un murete, un café con hielo, una gata que te roza la pierna. No necesitas nada más.

8. El fiordo rocoso de Papafragas
En la costa norte de la isla, cerca del pueblo de Pollonia, encontrarás un fenómeno natural dramático que recuerda a una enorme piscina excavada en la roca. Papafragas es una estrecha garganta marina flanqueada por paredes verticales por la que el mar penetra hasta una pequeña cala de arena al fondo. El agua tiene un verde esmeralda increíblemente intenso y en las rocas de los alrededores se esconden misteriosas cuevas marinas a las que puedes echar un vistazo.
Eso sí, aviso importante: el acceso oficial a la playa está actualmente cerrado por riesgo de desprendimientos, ya que las antiguas escaleras talladas en la roca están dañadas y son muy peligrosas. La mayoría de los visitantes disfruta del espectáculo desde lo alto de los acantilados, o los más atrevidos llegan nadando desde la playa vecina de Kapros, de acceso más fácil.
A poca distancia de aquí se encuentra además el importante yacimiento arqueológico de Phylakopi, donde puedes admirar los restos de un asentamiento de la Edad del Bronce. A pesar de su enorme valor histórico, este lugar es prácticamente ignorado por los turistas, así que puedes disfrutar de las ruinas antiguas con vistas al mar en total intimidad.

9. Las misteriosas catacumbas junto al pueblo de Tripiti
Milos no sorprende solo con su naturaleza salvaje, sino también con una historia fascinante que se remonta miles de años atrás. A los pies del pintoresco pueblo de Tripiti, a apenas dos kilómetros y medio de la capital Plaka, se encuentran unas de las catacumbas paleocristianas más importantes del mundo. Este extenso complejo subterráneo data del siglo I d.C. y según los historiadores acoge el cementerio de entre siete y ocho mil de los primeros cristianos.
En cuanto a valor histórico, estas catacumbas ocupan el tercer puesto mundial, solo por detrás de las de Roma y Tierra Santa. Actualmente solo está abierta al público una pequeña parte de los pasillos, cuidadosamente iluminada, pero aun así el lugar desprende un respeto y un misterio enormes.
La entrada cuesta entre cinco y diez euros y la visita dura unos veinte minutos. El horario habitual es de miércoles a lunes, de nueve de la mañana a casi las siete de la tarde. Además, en el interior reina un agradable frescor que en un día de verano caluroso se agradece de verdad.

10. El teatro antiguo y la cuna de la Venus de Milo
A menos de setecientos metros de las catacumbas encontrarás los restos de un teatro romano construido en mármol blanco del Paros, lo que lo convierte en una parada perfecta dentro de la misma excursión. En su día cabían en sus gradas hasta cinco mil espectadores y todavía hoy ofrece unas vistas absolutamente espectaculares sobre la bahía y el pueblo vecino de Klima. La entrada al recinto del teatro es completamente gratuita y merece la pena sentarse un momento en las antiguas escaleras para absorber la atmósfera histórica.
Y justo junto a esas escaleras, el 8 de abril de 1820, ocurrió algo de lo que todavía se habla hoy: el campesino local Yorgos encontró mientras labraba su campo la Venus de Milo, también conocida como Afrodita de Melos, que data aproximadamente del año 100 a.C.
Esta obra maestra de mármol puro es hoy una de las piezas estrella del Museo del Louvre de París, que la custodia celosamente. En la propia isla solo encontrarás una discreta placa conmemorativa que señala el lugar del hallazgo y una copia muy fiel en el Museo Arqueológico de Plaka, que merece absolutamente una visita.

11. Pollonia y la excursión a la vecina Kimolos
En el extremo noreste de la isla se encuentra el soñoliento pueblo de pescadores de Pollonia, que en los últimos años se ha ido transformando en un elegante y muy solicitado destino vacacional. Ofrece una preciosa playa de arena sombreada por árboles, restaurantes de primera línea a lo largo del paseo marítimo y una atmósfera general muy tranquila, casi de lujo, que atrae especialmente a parejas y familias con niños. Es el lugar perfecto para una caminata nocturna que acabe con una cena excelente.
Desde el pequeño muelle de Pollonia salen varios ferrís al día hacia Kimolos. El servicio lo opera la compañía Blue Gem con el barco Osia Methodia y la travesía dura poco más de veinticinco minutos. El billete para un pasajero a pie cuesta unos 2,40 euros, lo que convierte esta excursión en una opción genial y increíblemente económica para un paseo de medio día fuera de los circuitos turísticos principales.
Kimolos es incluso más tranquila que el propio Milos y guarda auténticas joyas naturales. Vale especialmente la pena visitar la magnífica playa de Prassa, con arena blanca y un agua turquesa tan limpia que te sentirás más en el Caribe que en el centro de Europa.

12. La cueva de Sykia y las rocas marcianas del Cabo Vani
La costa oeste de la isla es salvaje, prácticamente deshabitada y en gran parte solo accesible desde el mar o con un todoterreno potente. Sykia es una enorme cueva marina a la que el techo se le hundió parcialmente con el paso de los siglos: ahora la luz cae directamente desde el cielo y se refleja en el agua con destellos esmeralda. Dentro de la cueva hay una pequeña playita de guijarros a la que las embarcaciones de las excursiones pueden acercarte para que te bañes en este caldero natural.
Un poco más al noreste se alza el espectacular Cabo Vani, que parece una escena sacada de una película de ciencia ficción. Una antigua mina de manganeso ha dejado al descubierto rocas que brillan con todos los tonos del rojo intenso, el morado y el negro, creando un contraste increíble con el azul del mar.
Si quieres llegar por tierra, ten en cuenta que la pista de grava hasta aquí requiere un vehículo con tracción a las cuatro ruedas. Los coches normales de alquiler tienen prohibido el acceso, bajo pena de perder el seguro, así que no intentes ahorrar y alquila una quad o un buen todoterreno.
13. Baño tranquilo en Plathiena
Cuando hayas tenido suficiente de descensos con adrenalina y largas travesías en barco, ve a relajarte a la costa norte, cerca de la capital Plaka. La playa de Plathiena está en una amplia bahía protegida por altos acantilados a unos dos kilómetros de distancia, y ofrece una arena muy fina con una entrada al mar muy gradual. Suele haber bastante menos gente que en el sur de la isla, no hay olas agresivas y es un lugar perfecto para una tarde de relax con un libro en mano, o para familias con niños pequeños.
Plathiena es un auténtico paraíso de paz gracias a su ubicación apartada. El camino hasta aquí pasa por una carretera estrecha, pero el resultado merece la pena. La arena es tan fina que te sentirás en una playa premium del Caribe, y en verano suele funcionar un pequeño chiringuito con bebidas frías y algo para picar. Para una experiencia perfecta, te recomiendo ir a última hora de la tarde, cuando los acantilados se tiñen de dorado con la luz del sol poniente.
14. Las abandonadas minas de azufre de Paliorema
Este lugar es una auténtica joya para los amantes de la historia industrial, el urbex y las fotografías fuera de lo común. En la costa sureste de la isla, en la cala de Paliorema, se encuentran los edificios completamente abandonados y en ruinas de una antigua mina de azufre, conocida también como Thiorichia. La extracción terminó a mediados del siglo XX, pero todavía quedan vagonetas oxidadas, vagones viejos, raíles y maquinaria minera encajados directamente en los coloridos acantilados volcánicos, que el tiempo va devorando poco a poco.
La entrada al recinto minero es completamente libre y gratuita, pero debes moverte con máxima precaución, ya que las viejas estructuras no están aseguradas y el paso del tiempo ha hecho mella en ellas. Bañarse en el mar contemplando una fábrica que se oxida es una experiencia increíblemente evocadora que no encontrarás en ningún otro lugar de Grecia, y las fotos de aquí quedan realmente espectaculares.
La pronunciada bajada de grava llena de baches requiere un vehículo con bastante altura libre o directamente una quad potente. Si solo tienes un coche normal de alquiler, mejor busca alguna excursión organizada en barco que para aquí de vez en cuando.

15. Excursión a la isla deshabitada de Poliegos
Si te sobra tiempo y tienes ganas de un baño verdaderamente exclusivo lejos de la civilización, reserva una excursión de día completo a la isla vecina de Poliegos. Esta considerable extensión de tierra se encuentra entre Milos y Kimolos, está completamente deshabitada y la gobiernan la naturaleza salvaje abrasada por el sol y, de vez en cuando, algunas cabras errantes. Precisamente gracias a la total ausencia de personas y de transporte marítimo, las calas de aquí presumen de el agua turquesa más limpia y luminosa de todo el mar Egeo.
Los catamaranes salen principalmente desde el puerto de Adamas y la excursión de todo el día cuesta entre 120 y 150 euros por persona aproximadamente. Los barcos suelen parar junto a enormes acantilados y puedes hacer snorkel durante horas en una transparencia perfecta, viendo a decenas de metros de profundidad.
Cuando estés de vuelta en casa e intentes explicar por qué esas vacaciones eran tan indescriptibles, acuérdate de Poliegos. Ese color turquesa simplemente no tiene otra explicación. Además, las excursiones suelen incluir algo de comer a bordo, así que no tienes que preocuparte de nada y solo disfrutar de la calma lejos de los centros turísticos abarrotados.

Dónde comer en Milos
La gastronomía griega es un capítulo aparte, y en Milos eso se nota el doble. Aunque Grecia es famosa por sus platos de carne, aquí encontrarás especialidades absolutamente fantásticas que tienes que probar. Te recomiendo encarecidamente los pitarakia, unas perfectas empanadillas fritas rellenas con el intenso queso myzithra y menta fresca. Y para terminar con un toque dulce, pide la karpouzopita, un peculiar pastel de sandía con miel y canela.
Para comer de maravilla, acércate a la famosa taberna O! Hamos! junto a la playa de Papikinou en Adamas. Aunque este negocio familiar es conocido por sus carnes asadas a fuego lento de su propia granja, para los vegetarianos hacen un calabacín frito con queso de cabra absolutamente fantástico, una musaka sin carne deliciosa y unas albóndigas de verduras con salsa de sandía que te dejarán boquiabierto. Eso sí, prepárate para esperar: no se puede reservar y por las noches el local está a rebosar.
Si te apetecen los frutos del mar, date una vuelta por el pueblo de Mandrakia en la costa norte. El lugar es famoso por la taberna Medusa, reconocida por su amplia oferta de especialidades de pescado fresco, tanto que a mediodía suele haber cola para conseguir mesa y la gente se sienta con su vino directamente en los acantilados. Allí puedes pedir un pulpo secado al sol y disfrutar de las vistas de los coloridos varaderos y las olas rompiendo contra la costa.
A dónde ir desde Milos
Milos tiene una posición estratégica inmejorable y ofrece una gran cantidad de conexiones en ferri con otras islas. Desde su puerto puedes llegar fácilmente a más de dieciocho destinos diferentes en el mar Egeo.
- Si te atrae el romanticismo clásico y las icónicas cúpulas azules, echa un vistazo a nuestro artículo sobre Vacaciones en Santorini. El ferri rápido desde Milos tarda solo unas dos horas.
- Si quieres combinar historia con una animada vida nocturna, lee lo que ofrece Vacaciones en Mykonos.
- Si planeas un viaje más largo y valoras la variedad de islas, consulta nuestro resumen de las Islas más bonitas de Grecia, donde encontrarás mucha más inspiración.
- Para consejos prácticos antes del viaje, no te pierdas tampoco nuestra lista sobre Qué llevar de vacaciones a Grecia.
Preguntas frecuentes
¿Estás planificando un viaje a la isla de Milos? Aquí tienes respuestas a las preguntas más habituales que te ayudarán a preparar tus vacaciones sin olvidar ningún detalle importante y ahorrarte posibles contratiempos in situ.
Jak cestovat na Milos?
Nejběžnější a nejpraktičtější cestou je let do Atén a následný přesun trajektem z přístavu Pireus. Rychlé katamarány (SeaJets) zvládnou cestu za necelé tři hodiny a lístek stojí kolem 41 až 79 eur, pomalejší lodě (Blue Star) plují kolem pěti až sedmi hodin, ale seženete je už od 33 eur. Vstupenky si v létě kupujte s několikaměsíčním předstihem. Pokud cestujete mimo hlavní sezónu, frekvence trajektů se o něco snižuje, takže si jízdní řády raději dvakrát překontrolujte. Cesta lodí je ale sama o sobě skvělým zážitkem.
Odkud se létá na Milos?
Na ostrově funguje malé vnitrostátní letiště, kam se dostanete výhradně přímými lety z Atén se společnostmi jako Olympic Air nebo Sky Express, přičemž let trvá zhruba 40 minut. Z České republiky přímé lety neexistují, vždy musíte přestupovat v řeckém hlavním městě. Protože jsou nasazována menší vrtulová letadla, kapacita míst je silně omezena. Rezervaci letenek proto nenechávejte na poslední chvíli.
Jaký ostrov v Řecku je nejhezčí?
Záleží na tom, co od dovolené očekáváte. Santorini je ikonické svými modrými střechami, Naxos boduje u rodin s dětmi díky písčitým plážím a Milos je považován za geologicky nejzajímavější a nejpestřejší ostrov celých Kyklad díky svým více než sedmdesáti barevným plážím. Ať už si vyberete jakýkoliv z nich, kykladská architektura a výborné místní jídlo vás zaručeně nezklamou.
Kde je nejhezčí moře v Řecku?
Milos a jeho okolí se pyšní naprosto fantastickou vodou. Zejména neobydlený ostrov Poliegos nedaleko Milosu bývá pravidelně označován za místo s tou absolutně nejčistší a nejtyrkysovější vodou v celém Egejském moři, kam se dostanete jen lodí. Navíc zdejší rozmanité pláže znamenají, že můžete každý den objevovat úplně jiné pobřeží a nikdy se nebudete nudit.
Kolik dní potřebuji na Milos?
Pro pohodové prozkoumání ostrova doporučuji vyhradit si čtyři až pět dní. Stihnete tak absolvovat celodenní výlet lodí na Kleftiko, bez spěchu si projdete malebné vesničky s barevnými loděnicemi a zbyde vám dost času na relaxaci na vulkanických plážích. Pokud ale plánujete vyrazit i na sousední Kimolos nebo si udělat víc pěších túr po odlehlém západním pobřeží, klidně si pobyt protáhněte na celý týden. Ostrov vás rozhodně neomrzí.
Je potřeba auto na Milosu?
Ano, pronájem auta nebo silné čtyřkolky je prakticky nutností, pokud chcete objevovat skryté pláže a mít svobodu. Autobusy sice spojují hlavní městečka, ale po setmění jejich frekvence výrazně klesá a na ta nejzajímavější přírodní místa na západě ostrova se dostanete výhradně s autem 4×4. Půjčovny aut navíc bývají v sezoně velmi vytížené. Určitě si vůz zarezervujte ideálně už z domova, jakmile budete znát přesný termín cesty.
Kdy je nejlepší jet na Milos?
Naprosto ideálním obdobím jsou měsíce květen, červen a září. Vyhnete se tak extrémním srpnovým vedrům přesahujícím 30 stupňů, největším davům turistů a především silnému severnímu větru meltemi, který uprostřed léta často narušuje plány na lodní výlety. Zářijové moře bývá po dlouhém létě navíc perfektně prohřáté, takže si koupání užijí i ti, kteří jinak studenější vodu příliš nevyhledávají. EXCERPT: Objevte sopečný klenot Kyklad, kde na vás čeká měsíční krajina, pirátské jeskyně a rybářské vesničky hrající všemi barvami.
Tipy a triky pro vaší dovolenou
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